Que complicado fue esto, pero bueno ya ahí vamos, espero me den sus comentarios, si a alguien le llega la inspiración y se le ocurre alguna idea, soy toda oídos.

Capitulo X. Feliz cumpleaños Grenger

Esa bella sensación que tenía grabada en mis labios por los besos de Draco, lentamente se fue perdiendo con el pasar de los años. Todo por culpa de ese maldito animal, ese paria asqueroso, aquel que fue el primero en profanar mi cuerpo

Recuerdo bien la primera noche en que el monstruo de Greyback, me saco de ese cuarto oscuro y maloliente. Me encontraba acurrucada en un rincón contemplando la sangre que aun escurría de los cortes de mis brazos. Ilusamente pensaba que ya no podía sentir más dolor, hasta que él me saco jalando de mis cabellos hasta la sala de torturas que habían creado especialmente para mí en las mazmorras.

―Es una lástima que mi Señor me haya prohibido matarte― Se quejaba mientras yo inútilmente trataba de liberar mis cabellos arañando sus manos ―Yo que moría por sacar tus entrañas lentamente― Con brusquedad me estrello contra la pared y amarro mis muñecas utilizando su magia ―Dicen que te has negado a gritar ― Tomo mi rostro con sus garras para obligarme a mirarlo ― Sonrió―Es hora de hacerte cantar ―paso su lengua por mi mejilla, fue como una promesa, donde me garantizaba una sesión llena de dolor.

Como si fuera una caricia paso sus garras por mi espalda, dejando finas líneas sangrantes tras de sí, inútilmente me movía tratando de alejarme de su contacto ― Vamos canta para mí― Me dio un zarpazo en el rostro ― Quiero escuchar tus gritos de dolor― Otro golpe más me giro el rostro― No hay más bella melodía que los gritos de dolor de una hermosa mujer― Por más que quise evitarlo lagrimas traicioneras surcaban por mis mejillas, pero no le di el gusto a ese monstro.

Frustrado con sus garras soltó mis amarres, y yo caí como un trapo al suelo, estaba agotada y adolorida ―Voy a romper ese orgullo que tienes― pateo mi abdomen, no sé si fueron minutos u horas, solo sé que mi cuerpo cada vez dolía más y más.

― ¡Greyback! ― Aunque mi vista estaba aún nublada podía distinguir los largos y blancos cabellos del padre de Draco.

―¡QUÉ! ― Furioso miro hacia la puerta donde estaba Lucius Malfoy, sabía que él miraba fijamente a esa bestia, porque de las pocas veces que había estado frente a mí, él se reusaba a darme al menos una ojeada.

―Recuerda que mi Señor aun la quiere, así que tienes prohibido matarla o transformarla ― Coloco un pequeño frasco sobre una mesa, el maldito frasco que evitaba que yo muriera― Que tome esto cuando termines ― Y como siempre solo dio media vuelta y camino hasta perderse por el oscuro pasillo.

―Estúpido mago― Tomo el frasco y lo miro― Levántate antes de que decida matarte― Obedientemente me levante, moría de dolor pero quería aprovechar y alejarme de ese monstro lo antes posible.― Aunque antes…― La mirada que me dedico me congelo por completo.

Con rápidos movimientos llego hasta mí y toco uno de mis senos, asustada trate de dar un paso hacia atrás, pero la mesa de torturas que había atrás me lo impidió ― creo que podrás darme un poco más de satisfacción.

―¡NO! ― Grite con todas mis fuerzas, fue un error porque lo único que causo fue motivarlo más. Con brusquedad arranco lo que quedaba de las ropas que aún conservaba desde mi captura, dejándome totalmente expuesta ante él.

―Eres ya toda una mujer― apretó mis senos con fuerza, mientras yo inútilmente trataba de alejar sus manos de mi cuerpo.

―¡NO ME TOQUES!― Trate de patearlo, arañarlo, golpearlo, pero sus fuerzas me sobrepasaban.

―¡Lucha! ¡Grita!― fue recorriendo con sus manos mi cuerpo hasta llegar a mis piernas y separarlas ―Eso me calienta más.

―¡NO! ―Grite aún más fuerte cuando él me penetro

―Estas tan caliente― Por más que quería librarme yo solo era una muñeca rota en sus manos, cada embestida era un dolor lacerante dentro de mí, aun peor que el cruciatos. ―Eres deliciosa― Nunca ninguna sesión de tortura la sentí tan larga, tan eterna como en ese momento. Entre cada embestida rogaba que por fin terminara y me matara ―Tu olor es… ―No pude contenerlo más y vomite lo poco que tenía en el estómago, me había dado tanta repulsión sentir como se venía dentro de mí.

La sonrisa que tenía en su pútrido rostro se amplió aún más cuando me tomo de los cabellos, me tiro de la mesa y me llevo a rastras hasta el calabozo ―Nos veremos pronto princesa de Potter― Por la fuerza con que me aventó me estrelle contra la pared antes de caer con un golpe seco al suelo.

El dolor que sentí durante esa noche era inhumano, el maldito de Greyback había olvidado darme la posición sanadora. Mis huesos estaban rotos, mis ojos hinchados por los golpes me hacían ver borroso, la sangre no solo se acumulaba en mi boca, sino que también podía sentirla entre mis piernas junto con los fluidos de esa bestia. Intente levantarme para darle fin a mi sufrimiento, estrellándome contra la pared, pero mi cuerpo no me respondía, así que lo único que conseguí fue caer y golpearme en la cabeza contra el catre donde dormía, Esa negra y larga noche creí que por fin mi sufrimiento llegaría a su fin.

Nunca supe cuánto tiempo estuve inconsciente, solo sé que mi cuerpo se encontraba extrañamente limpio y relativamente sano, un simple camisón gris cubría mi cuerpo. Con confusión me levante del catre donde me encontraba e intente asomarme por los barrotes de la reja para ver si había alguien, tenía sentimientos confusos. Quien hubiera hecho esto, me había quitado el dolor alejándome de la muerte, por un momento crie que había una posibilidad de que alguien quisiera ayudarme a salir de ahí.

Pero no fue así, pasaron días, meses, años y lo único que cambio fueron las formas de torturarme, mi orgullo se encontraba hecho pedazos después de Greyback siguieron los demás algunos como Dolohov usaban el Imperio para obligarme a hacer cosas repulsivas, aberrantes y otros como Amycus y Alecto Carrow me utilizaban como venganza por todo lo que les hacía Harry Potter en la batalla. Y cuando Theodore Nott llego, todo fue peor, en un intento despreciable para mostrar su hombría todos intentaban ser más "creativos" y el muy maldito soló observaba indiferente mientras ellos me tomaban, su expresión era imperturbable al mirar como destruían mi cuerpo. Lo consideraba un ser despreciable, un voyerista depravado

Con el tiempo había aprendido a detectar cuando alguno de ellos se encontraba cerca, cada uno de ellos tenía un aroma muy particular, Greyback era el más asqueroso de todos, su pútrida esencia inundaba el pequeño lugar. ―Mi pequeña― sus garras rasguñaba la puerta mientras abría ―Muero por tenerte―Con rápidos movimientos me pegó a la pared tomándome de las manos levantándome hasta llegar a su altura―Traes demasiada ropa, pequeña― Con una de sus garras fue jalando lo que quedaba de mi bata. Odiaba su cara, odiaba su aliento, así que trataba de centrarme en algo más, hasta que esa bestia terminara. Esa vez, como muchas otras buscaba la mirada de Theodore, en un intento de que sintiera vergüenza de ver cómo me ultrajaba, mirarlo inundaba mi cuerpo de ira y coraje, el cual me ayudaba a soportar mi agonía.

―Tengo buenas noticias pequeña― Me susurraba al oído mientras me penetraba ―Mi Señor me ha dejado tomarte completamente, serás mi reina, la madre de mis hijos― Decía entre jadeos.

―¡NO! ―Aterrada grite, después de tanto dolor no podía terminar así. Como pude me aleje de él tratando de escapar, pero esa bestia solo se rio ―Esa es la fiera que quiero a mi lado― Con su fuerza sobre humana me azoto al piso, abrió mis piernas y me penetro nuevamente mientras yo lo golpeaba y arañaba. Mis golpes solo lo excitaban más y más, se encontraba totalmente fuera de control, yo ya no sabía que más hacer, estaba extasiado tomando mi cuerpo, preparándose para morderme. Derrotada gire la cabeza y es cuando la vi, tan brillante y hermosa, la daga maldita que tantas veces había cortado mi cuerpo, con la poca fuerza que me quedaba estire mi brazo y la tome. Cuando se dio cuenta él ya tenía en su estómago la afilada hoja.

―¡ERES UNA PERRA!―Furioso se irguió aun estando dentro de mí, estiro sus brazos, sacos sus garras y me enseño sus colmillos dispuesto a terminar conmigo ―Si no quieres ser mi reina, te sacare las entrañas y me las comeré mientras miras― Instintivamente cerré los ojos, pensé que sería mi fin, pero nada paso.

Confundida abrí los ojos, él aún estaba sobre mi luchando contra algo que no le permitía moverse, sudaba copiosamente por el esfuerzo para liberarse ―Maldito adefesio― Con energías renovadas me aleje de él y saque de su cuerpo la daga maldita.

Frustrado él solo me miraba con un odio infinito―Eres lo más asqueroso y repulsivo que ha existido― lo corte nuevamente―Morirás en mis manos― enterraba la daga una y otra vez en su asqueroso cuerpo ― por mancillar mi cuerpo ― de un golpe limpio corto su flácido pene ―Por lo que me hiciste a mí y muchos inocentes― Su asquerosa sangre cubrió mi cuerpo desnudo, no tenía control, en él desahogaba todo mi dolor, mi ira, en él veía la cara de todos los que me habían humillado, de todos los que me habían traicionado.

El sonido de la puerta abrirse me alerto y deje de acuchillar lo que quedaba del cuerpo de Greyback, aun con la adrenalina dentro de mi cuerpo me levante y quede en frente de Theodore Nott, nos miramos largo rato, no sabía que esperar, frente a mí su expresión fue cambiando hasta formar una enigmática sonrisa ―Feliz cumpleaños Grenger― Me susurro al oído al momento en que yo clavaba en su carne la afilada daga. Ese fue sin duda uno de los mejores regalos que alguien me pudo dar estando en ese repugnante lugar.

Continuara…

Seguramente ella no lo entenderá después de sufrir diariamente toda clase ultrajes. Mi castigo fue ser testigo de su humillación y es justo, ya que yo tarde demasiado tiempo. Pero tenía que encontrar el momento exacto para aumentar las posibilidades de nuestra supervivencia. Debía encontrar el arma ideal que aparentara darle la suficiente fuerza para poder terminar con esa bestia y lograr someter a alguien como yo. El momento justo para sembrar el caos y dejarnos lo suficientemente aislados para que nadie viera lo que ella había hecho con ese monstruo y darme a mí el tiempo necesario para poder recuperarme y someterla, sin que nadie más interfiriera.

Creo que ella estaría de acuerdo que cualquier castigo que le espera será mejor que volverse la coima de Greyback y madre de sus engendros.