Héroes Crepusculares de Hyrule

Capítulo 18

No he muerto, sigo viva (creo…) Lamento no haber subido capítulo hasta ahora, pero si a alguien deben culpar es al encargado de hacer los horarios escolares.

Ahora que voy a estar de vacaciones trataré de subir más seguido ;).

La mayor parte de los personajes y lugares no me pertenecen, y la historia es una adaptación, por lo que es MUY similar a la historia del videojuego "The Legend of Zelda Twilight Princess".

Lean éste capítulo y espero tener el siguiente pronto ;).


Villa Ordon

Link salió de la tienda y buscó con la mirada a Mercy. No tardó mucho en encontrarla, pues todas las mujeres de la villa la estaban rodeando y haciéndole preguntas.

- ¿En dónde están?

- Aún no sabemos nada de-

- ¿Están bien?

- Señora, aún no-

- ¿Han comido bien?

- Repito: aún no sabemos-

- ¿Quién está con ellos?

Mercy buscó a Link, y cuando lo vio le vocalizó "¡AYUDA!". Link se apresuró hacia ellas y se detuvo al lado de Mercy. Todas las demás guardaron silencio.

- Mercy está ayudando con la investigación, pero apenas han empezado. No tienen muchos datos.

- ¡Link!- Uli se abalanzó hacia él, comenzando a llorar de nuevo.- ¡Estábamos tan preocupados por ti! ¡Creíamos que te había sucedido algo!

Pergie también lo abrazó.

- No te vi cuando entré a la tienda de Sera. Las prisas, ya sabes- se excusó-. Pero, ¿qué hacemos todas aquí, con este par de jóvenes hambrientos? Llevan cuatro días sin comer.

- Tres, mujer. Tres- corrigió Sera, sin apartar su mirada de Mercy.

- Vamos a mi casa. Les haré una sopa de calabaza.

La siguieron sin decir palabra, pues sus estómagos cobraron vida después de escuchar las palabras "sopa" y "calabaza" en la misma oración. Justo enfrente de la casa, mientras Pergie abría la puerta, Mercy se fijó en el montoncito de tierra que había dejado la maceta al romperse y le dio tanta pena que se le coloraron las orejas. Link lo notó antes de que regresara a su color natural y se rió un poco antes de recibir un (fuerte) codazo de Mercy en las costillas.

Entraron a la casa y Pergie se dirigió hacia el fogón para encenderlo. Sera se acercó para ayudarle después de insistir en que Uli tomara asiento.

- Entonces, ¿de dónde es?- le preguntó en susurros.

- Uli me dijo que a ella le dijo que es de la Ciudadela- le contestó Pergie en el mismo tono.

- Se llama Mercy, ¿no? ¿Sabes a qué se dedica?

- Sera, la única que se mete en la vida de otras personas eres tú.

- Cállate, mujer.

Mercy se acercó hacia ellas y miró las diferentes calderas.

- ¿En qué puedo ayudarles?

- No te preocupes por eso- dijo Uli desde su asiento-. Pergie y Sera son muy buenas en la cocina, y ustedes dos están cansados.

- No estoy muy acostumbrada a que me atiendan- explicó Mercy con una sonrisa.

- Bueno, si quieres ayudar puedes tomar mi lugar- ofreció Pergie, dirigiendo una mirada de advertencia a Sera antes de alejarse de la cocina-. Yo no he dormido en toda la noche. El otro día entró un lobo a mi casa y no he podido pegar pestaña desde entonces.

Link y Mercy se dirigieron una mirada de risa antes de voltearse a otro lado y continuar con lo que estaban haciendo.

- Y dime, ¿en qué trabajas?- le preguntó Sera a Mercy mientras lavaban las zanahorias. Pergie rodó los ojos.

- Mi tío y yo trabajamos en la panadería de la Familia Real.

- ¿Tú y tu tío?

- Mhmm.

- ¿Y tus padres?

Mercy dejó la zanahoria que estaba cortando en pequeños y delicados trocitos y miró su mano izquierda. La giró para esconder el medio triángulo de la vista de Sera antes de continuar cortando zanahorias y contestar.

- Fallecieron.

Todos guardaron silencio. El único sonido audible era el que producía el constantes choque entre el cuchillo que estaba usando Mercy y la tabla para picar. Una vez que terminó de cortar todas las zanahorias, sin incluir la que Sera tenía en la mano, tomó la tabla y se dirigió al fogón. Con un rápido movimiento del cuchillo empujó los tres kilos de zanahorias picadas en la caldera.

- Lo siento mucho- dijo Sera-. No debí habértelo preguntado.

- No, está bien. El tema iba a salir de todos modos. ¿Me permites?- preguntó, señalando la zanahoria de Sera- Es la última.

Sera le entregó la zanahoria, Mercy la cortó con agilidad y la tiró al resto de la sopa. Link se levantó de su asiento y se dirigió hacia las verduras que se encontraban sobre una mesita en la cocina. Sera tomó su acción como un relevo y fue a sentarse en la silla ahora vacía.

- Link, ¿puedes darme un plato hondo, por favor?- pidió Mercy mientras escogía entre un montoncito de cebollas. Tomó una pequeñita, y la despojó de su primera capa con facilidad.

- ¿Éste está bien?- cuestionó Link, alzando un plato sobre su hombro para que Mercy pudiera verlo, ya que estaba de espaldas.

- Sí, sólo va a ser una cebolla. Llénalo hasta la mitad con agua.

- ¿Para qué?

- ¿Alguna vez has cortado una cebolla?- contestó Mercy con otra pregunta.

- Sí, pero no pude terminar de hacerlo. Me dolían mucho los ojos.

- Para eso necesito el agua- explicó Mercy.

Link llenó el plato como le había pedido, y Mercy cortó la cebolla por la mitad dentro del agua. Después, sacó las manos y el cuchillo del agua y acercó el plato a Link.

- Abre bien los ojos y acércate.- ordenó Mercy con toda inocencia, pero la sonrisa que comenzaba a formarse en sus labios daba otra impresión.

- ¿Estás loca?

- Confía en mí, sé lo que hago.

Link dudó, dirigiendo miradas entre Mercy, el plato con las dos mitades de cebolla y las señoras que ahora estaban mirando lo que hacía. Después de unos momentos Link se acercó a la superficie del agua, abrió mucho los ojos, y esperó. Pergie, Sera y Uli se removían en sus asientos, emocionadas, y Mercy sólo tenía cara de estar divirtiéndose.

- ¡No dolió!- exclamó Link, asombrado.

- ¿Lo ves? Hombre de poca fe.

Mercy dio un (muy fuerte) caderazo a Link para que se apartara y la dejara terminar de cortar la cebolla en trozos. Vertió el agua y los cuadritos de cebolla en la caldera y se dispuso a buscar las especias y saborizantes. Cuando los encontró añadió sal, pimienta y consomé a la sopa, ya que no había tanta variedad de ingredientes como hubiera deseado. Cortó apio, tocino (o algo parecido) y nueces.

- ¿La sopa de calabaza lleva nueces?

- Con mi tío, todo lleva nueces.

Mercy chasqueó la lengua y contempló la cocción de la sopa un momento antes de darse la vuelta y tomar una calabaza.

- ¿Necesitas ayuda?- preguntó Link.

- No, gracias.

Levantó la calabaza con un brazo debajo y uno alrededor, la colocó sobre una tabla de cortar más resistente, buscó un cuchillo más grande y afilado y la partió por la mitad. Desprendió el talló de la calabaza y extrajo toda la pulpa. Repitió el proceso con otras tres calabazas y las endulzó con un poco de jugo de caña de azúcar. Incorporó la mezcla en la sopa con cuidado y Link limpió las tablas y los cuchillos que habían utilizado.

Cuando la sopa tuvo la consistencia, el color y el aroma adecuados todos se sentaron a comer. Comenzaban plática sobre plática, y sólo se detenían cuando alguien llegaba a mencionar algo con referencia a los niños.

- Mercy, la sopa estuvo deliciosa- dijo Uli con una sonrisa al terminar.

- Muchas gracias- respondió la aludida.

- ¿Ya terminaste? Creí que tenías náuseas por tu embarazo, mujer- dijo Sera, mirando a Uli.

- Pues sí tenía, pero las dejé a un lado. No he comido muy bien estos últimos días…

- Muchachos, ya que ustedes ayudaron en la cocina, necesitan descansar- anunció Pergie-. Mercy, ¿tienes dónde dormir?

- Pues…- miró a Link, y él le dedicó una mirada dudosa.

- No creo que sea conveniente que te quedes en casa de Link: tiene casa de soltero- soltó una carcajada-. Puedes quedarte aquí. Tengo una habitación que ya nadie usa. Sólo tendrás que soportar al perro.

- ¿No le molesta que me quede? No quiero ser una molestia- dijo Mercy, sujetándose ambas manos.

- ¡Boberías! No tienes de qué preocuparte. Sólo debo explicárselo a Jaggle…

- Su marido podría molestarse…

- Querida, yo mando en esta casa- le dedicó una sonrisa-. Ahora, no importa que sean las siete: a dormir.