Gales

Gales hace abre la boca con esa idea y se sonroja, sacando la polvera de su bolsillo y polveándose un poco la pecosa nariz. Escocia le mira de arriba abajo y se muere de risa, asegurando que él siempre lo supo.

La galesa hace los ojos en blanco con eso.

—En estos tiempos los chistes sobre la masculinidad de la gente no están ya de moda...

Irlanda se ríe de ella igual, dándole un empujoncito sólo para notar que es más debilucha ahora de lo que de por sí ya era. Gales trastabilla un poco y hace otra vez los ojos en blanco.

—Sí así es como vas a defenderte —sonríe el escocés.

—¿Pretenden atacarme así? ¿Por la fuerza?

—Anda, no le hagas daño a la damita —responde Escocia para Irlanda.

—Así mucho mejor, thank you.

—La damitaaaa... —Irlanda se mea de la risa.

—Tan frágil —Escocia con él haciendo un gesto burlón como si llevara faldas.

—Tan frágil como siempre, Alba, sólo que ahora sí tengo un pretexto sensato para ser frágil —Gales sonríe —. Igualmente no le veo problema a las faldas.

—¿Y a las faldas... de otras?

—Ehh... tampoco —parpadea sin haberse planteado eso.

—Pooobre Galia. Aunque ya me imagino lo absurdamente fácil que le fue a France en esta circunstancia.

Gales se sonroja porque sí que fue ABSURDAMENTE fácil.

—Aunque evidentemente nunca nadie hizo ninguna propuesta de matrimonio.

—¿Por qué? ¿Te quedaste muda?

—Ha-ha. Las chicas no piden en matrimonio... al menos yo no pido en matrimonio. Aunque quizás tus chicas sí te piden a ti en matrimonio.

Escocia pone los ojos en blanco, poniéndose un poco nervioso. Gales sonríe conforme y busca por ahí su whiskey... aunque piensa que como chica lo bebe de manera más oculta.

—Con todo creo que debes haber sido igual de ridícula y patética con France de lo que fuiste como niño, lo siento broth... ugh... sister —comenta Irlanda arrugando la nariz.

—A mí me parece que quizás no le pidió matrimonio, pero bien que lo arrastró a ver trajes de novia y anillos y cosas así.

—¿Ves? A eso me refiero con patético... —asiente el irlandés.

Gales hace los ojos en blanco, poniéndose muy nerviosa con eso, sonrojándose de igual manera.

—Como si ustedes no hubieran sido patéticos con... ese, por el amor de dios.

—Y además seguro no se tiró a Seychelles porque... ella sí es hetero —Escocia pone el puño a Irlanda para que le choque.

A Irlanda le brillan los ojos y sonríe con eso, chocándole y riendo encantado con la idea.

—¡Ha! In your face, así que no tiene novia guapísima ni se tiró a mi novia, ni nada de nada... no me extraña que esté tan fea y tan amargada.

—Quizás me haya tirado a Belgium, que no estoy segura de que sea tan hetero —asegura Gales a Escocia. El escocés se ríe con eso.

—Eres demasiado poco rubio de ojos azules —y mira que confiado está, no sé cómo esto no le pone nervioso y hablar de bodas sí.

—Ha-ha. Ella es demasiado poco elegante para mí, yo necesito una pareja más... chapada a la antigua.

—Tú eres quien lo ha propuesto —Escocia se encoge de hombros.

—Para molestarte, pero veo que voy a tener que ingeniármelas un poco mejor para molestarlos a ambos... se me ocurre que quizás, de hecho, pueda hacerme la mejor amiga de sus dos novias, y darles buenos consejos sobre cómo conseguir sutilmente casarse con Alba por un lado y cómo molestar mejor a Eire, aunque Seychelles no parece muy necesitada de más consejos...

—Eso no se puede —responde Escocia, poniendo los ojos en blanco e igual poniéndose nervioso otra vez.

—¿Qué no se puede? ¿Ser amigo de ella o intentar que intente convencerte...? —inclina la cabeza y se humedece los labios —. ¿O lo que no se puede es convencerte? Puedo decirle ahora que es mi amiga...

—¡Convencerme! —frunce el ceño y el menor se ríe.

—Tendremos que idear la forma de que poco a poco te meta la idea en la cabeza —asegura sólo para molestarle.

—¡Como jodes con eso! No todos somos como tú.

—Y no es como que Seychelles me moleste tanto —agrega Irlanda en reclamo.

—Entonces empiécen a tratarme mejor y puede que lo de que las convenza es de lo contrario... Belgium, no presiones a Alba para casarse, sólo has tu vida con él tranquilamente. Seychelles, no exageres que a veces lo traumas demasiado, yo les conozco.

—Como si fueras a convencerlas mejor que nosotros.

—Tú qué sabes, las chicas siempre valoran las opiniones femeninas... Más aún si más mujeres que se las dan no son sus enemigas ni sus competidoras, como mum.

—¿Qué dices de mí? —pregunta Britania apareciendo de la nada con Galia tomada del brazo #whynot?

Gales se queda en silencio por completo, nadie sabe si la causa es su madre o Galia.

—¡Ah! ¡Mira, Britania, son tus niños!

—Eso es lo que estoy oyendo... —Britania asiente y mira a Gales con especial interés.

—Oh, mum! —Irlanda le sonríe y se sonroja un poquito con Galia.

—¿Qué maldades hacen?

—Me molestan... —protesta un poco Gales la acusica, cruzándose de brazos y levantando la nariz.

—Mira quien se ha dignado a mover su culo hasta aquí para fingir que tiene familia... —la pica el escocés.

—¿Fingir? Desgraciadamente no tengo que fingir con todos ustedes...

—Pues con lo que nos ignoras...

—Qué quejica eres —protesta Britania sonriendo, como siempre, haciéndole 99% de caso a Escocia y 1% al resto del mundo, ignorando la queja de Gales, desde luego.

—Para lo que sirve...

—A ver, mi niño precioso... ¿qué es lo que necesita el nene con toda mi atención? —pregunta Britania haciéndole vocecita.

—Pues todo. Todo, todo mummy of my heart.

—Ten cuidado, mum, ya sabes que cuando él dice todo habla de TODO —interviene Irlanda.

Bloody hell! —protesta Escocia con eso sonrojándose un poco porque... ¡no hablaba de eso! Y además quería llevársela para dejarle camino a Gales con Galia.

Shut up! —protesta Britania fulminando a Irlanda que es quien ha dicho el comentario estrella para molestarles, sonrojándose un poco.

Irlanda se ríe un poco, bajito, esperando un golpe mientras Gales suspira con la inmadurez de su familia (haaa.) Y el golpe se lo lleva de parte de Escocia, aunque le da más risa, aunque claro, es más doloroso. Britania se cruza de brazos, conforme y algo sonrojadita, girándose a Escocia.

—¿Qué pasa?

Nothing, come on.

Britania carraspea un poco pero en general Escocia no le dice "come on" y ella no va, así que ahí va, a donde sea. Y además se lleva a Irlanda. Gracias. Gales levanta las cejas con este asunto, sin esperárselo, sonriéndole suavemente a Galia, quien no le cae mal en realidad...

Allò —sonríe ella.

Hello —se pasa una mano por el pelo porque suele sentirse algo incómoda siempre que la ve, en concreto porque ella suele verse siempre tan espectacular y tan bien vestida y peinada y arreglada que... bueno, siempre cree que se ve fachosa y desarreglada a su lado.

Trae el ondulado cabello bastante largo, aunque siempre recogido en un aburrido moño. Extraña la época en la que era normal vestir con sombrero todo el tiempo, y aun se siente un poco desnuda sin él… pero ya no suele ponérselo porque se burlan bastante de ella. Usa botas con tacón bajo y habitualmente faldas largas que le llegan a la pantorrilla en colores oscuros, o cuadros. Tiene toda clase de blusones largos, y sacos holgados (no siempre con buenas combinaciones), muy a la moda de ropa cómoda para montar o ir de caza de principios del siglo pasado.

De hecho, es exactamente la MISMA ropa que lleva cien años usando y que aunque hoy por hoy le llamen poco femenina ella insiste que no tiene nada de malo. Es capaz de seguir usando corsé cuando tiene que arreglarse.

—Tú eres... ¿tú quién eres?—pregunta Galia acercándose a ella y mirándola inclinando un poco la cabeza.

—Ehm... Cymru. La única chica.

Cym... Cymru! ¡Mi Cymru! —exclama porque... no se ha enterado que se supone que no se conocen. Le salta a los brazos.

Ella levanta las cejas y se sonroja un poco porque es Galia, y a prácticamente nadie le salta así a los brazos sin que se sonroje. Gracias a que el tacón de las botas no es muy alto (y a que Galia es muy delicada a pesar de todo), es que no trastabilla. La abraza suavemente igual.

Ejem... además ha dicho MI Cymru. MI.

Después del abrazo y del par de besos, la mira a los ojos, sonriendo. La británica se sonroja más aún con los besos, sin siquiera poder hacer el intento de detenerla y traga saliva cuando le mira a los ojos.

—Mira qué bonita estás —le acaricia la mejilla. Bien, triple sonrojo... perfecto Galia.

—N-No estoy bonita... —asegura.

—Sí que lo estás.

—Bonita tú yo... soy... demasiado de esta familia para ser bonita.

—No, no... Me encanta el rubor que usas —le toca los pómulos.

—Ese me lo has puesto tú —aprieta los ojos.

—¿Eh?

—Rubor natural, Galia...

—¡Oh! ¡No me digas que no eres hermosa! —vuelve a abrazarla al entender.

—Te lo digo perfectamente claro, no soy hermosa. Y está bien, no me importa no serlo... sólo que de todas las personas... tú SÍ eres hermosa —y no sé si está siendo galante a propósito. La rubia se ríe, tapándose la boca con la mano con gracia —. Tampoco es necesaria la burla, Galia —sonríe un poco de lado.

—No me estoy burlando, me hace gracia que digas eso.

—¿Por?

—Porque tienes una idea distorsionada de la realidad —le toma la mano.

—No... tengo una idea real... de verdad no pasa nada —le asegura sincera.

La gala la mira, desconsolada. Gales se ríe suavemente sin poder evitarlo y le aprieta la mano con delicadeza.

—No me mires así...

—Me apena que pienses así.

—Que no te apene. Soy otras cosas.

—Pero eres mujer, ser hermosa es la más importante —desconsuelo total. La británica se sonroja con esa idea...

—Es fácil decir eso cuando eres muy hermosa. Pero de verdad, de verdad no pasa nada.

—Sí que pasa... ¿Cómo podríamos hacer que te sintieras más hermosa?

—Pero Galiaaaa... —protesta y sonríe —. Puedo decirte que me lo siento.

—Shh! —la hace callar con el ceño fruncido. Gales se calla, levantando las cejas por el ceño fruncido —. ¡Vamos a ir a la peluquería y a comprar ropa! —decide muy convencida, tirando de su mano.

—Pero... noooo... ¡Mi ropa me gusta!

—No he dicho que la tires —le sonríe y la menor traga saliva.

—Más vale... —sigue haciendo pucherito. Igual tira de ella. Pues quien va a decirle que no a Galia, y menos Gales —. Es que de verdad no es tan graveeee, tampoco digo que sea tan fea como el jorobado de Notre Dame...

—Shhh.

Se calla del todo dejándose llevar, pues qué más va a hacer. Eso mismito es lo que le pasa a tu madre, Gales, a ver si empiezas a valorarla un poco más. Y así vas a acabar con la tarjeta en rojo y con vestidos nuevos y femeninos, faldas más cortas, escotes y un peinado nuevo.

—¿Como qué cosas te parece... que hay que comprar? No soy mucho de compras de ropa... soy como mi madre. De hecho... ¿por qué no mejor vamos a otro sitio? Un café. ¿Te gustan los cafés? ¿Una copa?

—No. Vamos a ir una tienda que me gusta mucho.

—¿Es pequeña? —pregunta con esperanzas...

—Sí, pero hay más.

—¿Hay más tiendas? ¿O ropa?

—Tiendas.

—Vaaaaaaale, vale —a pesar de todo sonríe un poco, porque nunca nadie le acompaña de tiendas y de vez en cuando tiene gracia hacer alguna cosa de chicas (Gales te pareces DEMASIADO a tu madre.)

Así que ahí van a pedir un taxi. Gales mirando a Galia de reojo porque toca mucho. No le molesta, sólo esas cosas que... nota. Galia la toma de la cintura para meterla con ella, a lo que la británica levanta las cejas sin impedírselo cada vez más sorprendida con la cercanía. En su vida su madre...

NI su madre ha estado tan cerca de ella. Pero bueno, se deja volviendo a mirarla de demasiado cerca y a pensar que bonita es. De hecho es completamente injusto que sea tan bonita. Galia le indica al conductor a que centro comercial quiere ir y luego mira a Gales sonriendo.

—Asumo que... vas tanto de compras como... ehm... ¿tu hijo?

Oui! —tan feliz. La galesa hace los ojos en blanco sin poder evitarlo. Por lo visto de chica te odian aún más Francia —. ¿Qué pasa?

—N-Nada. En realidad, te pareces a él.

—No pongas esa cara tan fea entonces, me pones triste.

Gales suspira.

—Te propongo una cosa... si estamos poco tiempo en la tienda... Te compro algo de ahí.

Galia la mira de reojo y sonríe.

—No te preocupes por eso tengo una de esos plásticos de dinero —sí, la tarjeta de crédito de Roma.

—¿Plásticos de... te refieres a una tarjeta de crédito? Pero las tarjetas son peligrosas... puede salírsete de control en cualquier momento. Si sabes eso, ¿verdad?

Oui, no hay problema. Yo se la doy y ellos ya hacen el resto y me dan las cosas que yo quiero, es maravilloso.

—Sí, pero luego hay que pagar.

Non, non, pagas cuando das el plástico.

—Pero luego tienes que pagarle al banco.

—¿Qué tiene que ver el banco aquí?

—Es el que te presta dinero para pagar la tarjeta.

—No sé, Suisse nos arregla eso —sonríe. La castaña parpadea y levanta las cejas.

Switzerland PAGA tus cuentas... eso es peor. Sus intereses...

—Está muy interesado en mi hijo.

—¿En cuál hijo?

—El mayor, Österreich.

—Ah, es verdad, que es tu hijo también. Me lo ha contado mi madre.

Oui, él —asiente.

—¿Pero eso no basta para que te pague las... cuentas o sí?

—Yo sólo les doy mi trocito de plástico —se encoge de hombros. Gales sonríe un poco porque ese pensamiento es muy... Inocente.

—¿Te gusta la vida en estos tiempos?

Oui, es muy divertido que se puedan hacer cosas como estas.

—Supongo que es más tranquilo... ¿Y no es raro vivir con él?

—¿Con quién?

Rome.

Non, cada vez entiende más que me iré.

—Ah... ¿Sí? ¿Tienes planes de irte?

Oui, aunque aún falta para eso.

—¿A dónde?

—Qué divertida eres —se ríe sin contestar. Gales se ríe también, confundida.

—Te parezco muchas cosas en realidad —asegura.

Oui —mano en su rodilla y se le echa un poco encima.

La británica levanta un poco las cejas pero la deja echársele encima, sonrojándose y mirando al conductor del taxi que creo que está excesivamente pendiente de Galia.

—No te preocupes cuando acabemos vas a gustarte mucho a ti misma.

—Yo me gusto a mí misma... creo que es posible que cuando acabemos les guste a los demás.

—Gustarles a los demás ayuda.

—Voy a creerte esta vez... —se sonroja un poco —. Aunque a tu lado es difícil verse bonito.

Non, claro que no. A mí me gustas.

Casi se ahoga con esa declaración.

—Ah... lo...lo... yo?

Mais oui!

—¡¿Por qué?!

—¿Cómo vas a preguntarme por qué?

—Pues así... ¡Porque no sé por qué te gusto! ¡Tú que tienes al mundo a tu disposición!

—¿Y qué te hace pensar que en el mundo a mi disposición hay alguien mejor que tú?

—S-Soy una chica.

—Eso ya lo veo, una muy bonita, ya te lo he dicho —besito en la mejilla.

—Galiaaa.

Quoi? —se ríe y Gales se sonroja.

—¿No te gusta más un chico que pueda protegerte, cuidarte y cargarte?

—¿Por? ¿A ti sí?

—No, a mí... Tú... Me gustas.

Oui? —tan emocionada, la abraza. Máaaaas sonrojo británico.

Yes. Pero me parece que requieres a alguien que te cuide y proteja.

—¿Y tú no lo harás?

Yes, con mi vida. Pero no tengo la fuerza ni el físico —razona dejándole que le abrace, aún abrazándola sólo un poquito de vuelta.

—Eso no importa —la acaricia un poco.

—Es halagador, en realidad lo es mucho... Porque también hay otras chicas que...

—¿Ajá?

—Te diría que son más guapas pero vas a escandalizarte —le pone una mano en la pierna.

—Pues no me lo digas.

—No me he visto siquiera los pechos...

—Ahora los veremos —y se para el taxi.

Wh-What?! —levanta las cejas y el taxista les mira por el espejo retrovisor.

Ella sonríe y saca la tarjeta para pagarle al taxista. Gales vuelve a mirar la tarjeta valorando ese asunto con interés... Sin decir más, dejándole que pague esta vez.

—¿Crees que Rome intente algo raro... conmigo así?

—Nah, no lo intentó del otro modo.

—¿Y cómo voy a complacerte?

—¿En qué? —la mira.

—¿Pues cómo que en qué? En la cama...

—¿Tú qué crees?

—N-No estoy muy segura —vacila estando bastante segura, y el sonrojo la delata.

—Bueno, ya veremos —la toma de la mano y tira de ella al centro comercial.

Ahí se va detrás pensando un poco en ello... y otro poco en que este centro comercial quizás sea su tumba dado que seguramente tardaran mil años en salir de ahí. Pero ya sabes que te espera luegoooo.

Sonrojo, sonrojo... conflicto... sonrojo. Se abraza un poco a sí misma.

—Me gustan los sombreros —declara completamente random.

—A mí la lencería —y ya puedes apostar que la primera tienda no va a ser la sombrerería.

—Oh cielos... —sonroja. Galia le sonríe con picardía —. Nadie discute que sobre ti... se vea bien.

—¿Quieres ver?

—Q-Quiero... ehm... yes... po-por qué no —"siii" dice en su mente. La gala sonríe más —. Aunque preferiría si sólo tú te probaras la lencería y yo te viera...

—Eso es un poco raro.

—¿Lo es?

Oui.

—Pero es que... —suspira —, vale, vale... trataré de probarme ropa ahí contigo.

La rubia sonríe y da unos cuantos saltitos, complacida.

—Pero a cambio vas a tener que darme... —se queda callada porque ahora mismo pedirle un beso es raro... Galia la mira de reojo mientras entran a la tienda —. Ehh... no, bueno —sonrojo y se pasa una mano por el pelo —. Olvídalo.

—No, dime, ¿qué quieres?

—Iba a... pedirte... algo que ahora mismo será incómodo.

—¿El qué?

—Un... —carraspeo suave algo intimidada ahora porque hay ropa interior por todos lados —, beso. Olvídalo.

Se acerca y le da uno en los labios, suave y dulce, pero rápido, que igual deja a la británica medio idiota, aunque le acaba de recordar a algún beso de esos que le da a sus hijos... o quizás a su madre también. Aprieta los ojos.

—¡Ooooh! ¡Miraa! —algo le ha llamado la atención y ahí se va.

Se queda pensando un poco que eso no ha sido en lo absoluto sexual... en lo absoluto. No le extraña porque ella es una chica, pero... PERO. Quizás ahora le gustaría como le gustaba su madre... cielos. ¿Su madre ahora era su competencia directa?

—¡Mira! ¡Tienes que probarte esto!

Se gira a ella sin hacerle mucho caso y asiente, levantando la mano para que se lo dé y Galia empieza a ponerle cosas en las manos.

—¿Cómo sabes mi talla?

—Más o menos como tu madre, ¿no?

—Ugh... ugh. UGH. ¿Vienes con mi madre a hacer esto a menudo?

—Nah —se encoge de hombros—. Se pone nerviosa y no le gusta mucho.

—Yo también me lo pongo... espero por motivos diferentes —asegura mirando lo que le ha dado y empezando a pensar que eso tiene demasiado encaje y es DEMASIADO descocado.

—Ya lo supongo, ¿de qué color te gustan más?

—Color... ¿piel? ¿Lisos? Esto es súper femenino, Galia.

—Claro.

—Tú eres la súper femenina aquí... cielos. A ver, me probaré todos.

—¡Bien!

—¿Y tú? ¿Qué vas a probarte?

—Eh...

—No voy a probarme esto sola, has dicho que... —toma aire —. Ugh. Esto es complejo.

—Vale, pues elígeme uno.

—Creo que... voy a demostrarte una cosa. Toma uno de tu talla como este —le señala uno de los que eligió para ella.

D'accord.

—Vas a ver por qué razón yo no uso esas cosas tan bonitas y tú sí... —explica yendo hacia los probadores una vez Galia consigue la talla.

Ella niega con la cabeza poniendo los ojos en blanco, pero siguiéndola.

—Es un excelente ejercicio, sólo necesitamos un espejo... no pongas esa cara, tenemos el problema de que yo sí que sé cómo nos vemos las dos en ropa interior.

—Y tú tienes una pésima idea de ti misma.

—Y tú una muy positiva —vacila sin saber si meterse al mismo probador que ella o no.

La gala se lo deja, claro, empujándola para entrar ambas juntas. Gales se queda inmóvil, mirándose al espejo y sonrojándose de nuevo porque... bueno, ahora ha llegado el momento de realmente desnudarse y le da toda la vergüenza que nunca le da.

No se mueve ni nada, sólo se queda ahí apretando la ropa interior con las manos, mirando a Galia en el espejo, sintiéndose idiota por tener vergüenza. No tenía nada de qué tenerla y podía racionalizar esto perfectamente bien: dos chicas yendo a probarse ropa interior... juntas. Galia le da un beso en la mejilla.

—¿Estás bien?

—No... No estoy asegura —se sonroja más y aprieta los ojos.

—Pareces nerviosa.

—Lo estoy. No suelo estarlo.

—Tranquila —le acaricia los hombros.

—Es que estamos aquí... las dos. Y las expectativas de todo esto. No sé si quieres que me porte como tu mejor amiga...

—¿Expectativas? Pórtate como quieras.

Gales traga saliva y se gira a mirarla, no a través del espejo, sino de frente. Galia le sonríe y la británica le pone una mano en la cintura y la atrae un poco hacia ella. La rubia se deja y Gales se le acerca un poquito para darle un beso en los labios, sonrojándose exponencialmente conforme lo hace.

Así que ella acaba por acercarse. Gales aprieta los ojos y espera que ella sea la que decida qué tan profundo es el beso. Es bastante profundo ahora sí, casi se le doblan las rodillas. Le abraza un poco más y se deja llevar. Ahí perdió el cerebro...

oxOXOxo

—Pobrecitooo —se ríe el escocés.

Shhht, ¡no lo molestes! ¡Esto es tú culpa, Escocia!

—Claro —este pone los ojos en blanco.

Pero de verdad es tu culpa Escocia, que le has metido miedoooo. Miedo miediiisimooooo. ¿Pero ves como prefiere besarle a ell... ella... lo que sea?

—Claro, la cosa es que es lesbiana realmente.

—¡¿Quien?!

—Galia.

—No es lesbiana, está conmigo... ¡siendo chico y siendo chica! Sólo me quiere TANTO como para que no le importe.

Of course, of course —condescendiente.

—¡Sí que lo es! ¡Mírala como está VERDADERAMENTE enamorada de mí en cualquier caso!

—Ajá, ajá.

—¡Ahora largo de aquí que quiero ir a besar a mi novia!

oxOXOxo

Gales se separa del beso sin saber si es hombre, mujer... o si tiene puesta la cabeza. Galia se ríe un poco.

—¿Ya estás más tranquila?

La británica suelta el aire y se humedece los labios, parpadeando un poco. Carraspea y sonríe bastante idiota.

Y-Y-Yes... certainly, yes.

Galia cierra los ojos y toca nariz con nariz. La británica le acaricia la nariz con la suya con suavidad.

—Todo va a estar bien... —creo que se lo dice a sí misma.

Oui.

—Vale, vamos a hacerme una mujer decente y sensual para ti, si te es importante —se separa un poquito, sonrojadilla.

Merci —la deja ir.

Y se empieza a abrir el saco, sin más, sintiéndose considerablemente mejor. Interesante como, Gales habitualmente (siendo, ehm... hombre), no piensa en si es feo o no... Y ahí se mira Gales al espejo con el corsé que sí que trae y la ropa interior extraña y sumamente simple que trae. Se cubre los pechos y aprieta los ojos.

—Galiaaaaa.

Oui?

—¿De verdad no ves lo MAL que me veo?

—¿Pero por qué dices eso?

—Porque es verdad. Es innecesario hacer esto —protesta y le da la espalda —desabrocha.

—No lo hacemos porque sea necesario —ahí va.

—Sino porque es bonito, pero no lo es —asegura sonrojándose al quitarse el bra. Intenta ponerse el otro con torpeza.

Galia la detiene sin contestar a eso, mirándole los pechos. La otra se sonroja tres veces más, apretando los ojos. Gales dice que esto no es justooooo. La rubia levanta la mano y le acaricia uno con las yemas de los dedos.

Gales pega un saltito sin esperárselo.

—G-Galia... —susurra. Esta le mira a los ojos, haciéndole tragar saliva, nerviosita —. W-What?

La gala le sonríe y mueve de nuevo la mano, haciendo temblar inevitablemente a la británica, sonrojándose más pero siguiendo la mano. La mayor se humedece los labios y aprieta un poco con suavidad y mano experta.

Es más agradable de lo que esperaría ese movimiento, no se atreve a moverse ni a hacer nada más que sostenerle la mirada. Galia cierra los ojos y la besa y por supuesto.. la galesa se la come, con todas las ansias del mundo. No sé cómo no la tira de culo.

A lo mejor la deja sentada en la silla. La buena suerte de los galos.

Gales se separa un poquito cuando se nota a sí misma sentada encima de Galia, porque SEGURO la está lastimando.

Yo creo que... esto no va a ir mucho más lejos. Galia se levanta también.

—Pe-perdona...

—No pasa nada —sonríe.

Gales se cubre un poco los pechos con las manos y se relame sin pensar demasiado, acercándose otra vez hacia ella. Tonta no es, muy avergonzada y muchos pechos pero ve como ahí va por más besos. Pues Galia le deja hacer, sonriendo.

Alguien tira un gancho en el vestidor de al lado y Gales pega un pequeño salto antes de haber alcanzado el beso. Porque los británicos tienen muy mala suerte. Así que Galia sólo la abraza y se ríe un poco.

—¡Ah! Bloody hell... —aprieta los ojos y se sonroja —. Perdona.

—No pasa nada, venga, vamos a probarnos

—P-Pero tú también. Sólo estoy d-desnuda yo.

Oui, oui —ni ademán de desnudarse.

La británica se agacha a recoger el bra que hace rato pretendía ponerse y que se le ha caído al suelo con los besos. Galia se aparta un poco, dejándola hacer.

—No he puesto nunca uno de estos. Tiendo a quitarlos, ¿sabes? Y ya quitarlos es más difícil que abrir una caja fuerte.

—Pero si lo que tú llevas es mucho más difícil... espera, ¿tiendes a quitarlos?

—Los... bueno... ¿tuyos? —se sonroja apretando los ojos de nuevo.

—No te veo hacerlo.

—Ha-Hacerlo... —levanta las cejas y se sonroja.

Galia se ríe porque es adorable.

—Dices que... quitarte a... a ti el... —traga saliva aun sin intentar ponerse el bra, ahí desnuda, sonrojada e incómoda. Lo único que se le ocurre hacer es frotarse las manos para calentárselas si es que va a quitarle la ropa interior a ella.

—Es una broma —besito en la mejilla y se gira a los otros a ver cual se pone.

Gales vacila un poco mirándole la espalda y pensando en si... podría... ayudarla. Levanta una mano y vacila pensando que habitualmente sí que intentaría quitarle el bra, pero es que... Levanta las manos e intenta abrírselo casi sin que lo note.

Claro, por arriba de la blusa. Tiene muchos sueños Gales. Quisiera ser como su padre por lo visto ¿O quién era el que podía desabrochar el bra así casi sólo con parpadear?

Prusia. El awesome Prusia el maligno.

El problema es que estos han coexistido poco con chicas que usen bras. Pueden hacer a la perfección un calzón chino pero seguro no consigue desabrocharle nada.

Galia se gira a ver qué hace, mirándola sobre su hombro. Gales pone cara de culpable como si la hubieran atrapado robando en la tienda. La rubia se baja la blusa por los hombros y le guiña un ojo cuando la británica levanta las cejas.

—C-Cielos... —balbucea nerviosa.

Quoi?

—Que te ves bien... —susurra avergonzadita, girando un poco la cara, aún destapada del pecho. Gales, ¿podrías por favor poner atención a ello?

—Tú también te ves bien —se gira a ella ya sin blusa. A la británica se le van los ojos... Vemos que Gales no cambia demasiado.

—E-Es bueno que lo pi-pienses.

—Por lo menos has dejado de protestar —sonríe. Gales se humedece los labios y hace un sobreesfuerzo por mirarla a los ojos —. Míralas si quieres.

La británica se sonroja un poco, atrapada, pero ahí va a mirarlas otra vez.

—Ahm... mu... y... —se ríe un poco, de nervios, lo cual no es muy habitual. Aprieta los ojos —. ¿Q-Qué te gusta de las... chicas?

Gracias, Gales, por hacer de esto una conversación menos incómoda.

—¿Eh?

—De mí... así como mujer. ¿Por qué te gusto así ahora que me faltan piezas? —da un pasito a ella, temerosa.

—Porque eres tú.

Gales sonríe un poquito con eso y abre los ojos.

—Eso es dulce —confiesa bajando la voz a casi un susurro.

Galia sonríe y la castaña se sonroja un poquito e inclina la cabeza, sintiéndose considerablemente más tranquila.

—¿Querrías... enseñarme qué hacer siendo así?

Oui

—Ven acá —sonríe y abre los brazos y le hace un gesto con las manos para que se le acerque y abrazarla. Galia también lo hace, abrazándola de la cintura —. Deberían todos tenernos envidia...

Por quoi?

—Porque tú eres buena, y a mí me gustas mucho... y... —se humedece los labios —, nos querremos sea como sea.

Oui —asiente.

—¿Me... quieres más que a tus otras parejas, verdad? —no lo ha podido evitar.

—No tengo otras parejas.

—Eres taaaaan peligrosa —cierra los ojos con eso y sonríe un poco de lado.

Noon!

—Sí que lo eres —se ríe un poquito —. Plantearé de nuevo la pregunta... me quieres más que a Rome... y Germania... y...

—Oui.

And mum?

Oui.

Gales sonríe un poquito más con ello soltando el aire y decidiendo creerle por completo, sin querer pensar en si dice o no la verdad. ¿Por qué habría de mentirle? Abre los ojos y la mira intensamente.

—No voy a dudar de ti nunca más.

Galia le da un beso y la británica levanta un poco más la mano y le toma del cuello besándole de vuelta dejándose llevaaaar y olvidándose de todo lo que siempre le dice Escocia.

Hasta que vuelva a hablar con Escocia o con Irlanda o a ver los videos y volverá a ponerse histérico.


¡No olvides agradecer a Josita la edición!