Nueva historia de Jack x Hipo, espero sea de su agrado y se aceptan reviews.

Mi dueño

Capítulo 1

Jack Frost

Todos los días era lo mismo, se levantaba a temprana hora para bañarse, hacer ejercicio, comer poco, estudiar y en la noche lo preparaban, lo vestían con ropa linda, peinaban y lo llevaban a la venta, claro siempre con grilletes en cuello, muñecas y tobillos con cadenas para recordarle lo que era, un esclavo. Llevaba esa vida desde los nueve años, cuando lo secuestraron después de perder a sus padres en una batalla que se vivió en Berk, su antiguo pueblo y sabían que para poder venderlo debía estar en buenas condiciones; ahora con dieciséis años era poco lo que recordaba de su antigua vida. Una persona le llamó y supo que era momento de su entrada.

–Y esta vez les vengo a ofrecer a Hipo, joven de dieciséis años originario del pueblo Berk, la oferta comienza con mil pesos, ¿quién da más? –preguntó el maestro de la ceremonia esperando a los postores, Hipo deseaba que nadie lo quisiera, temía por ser esclavo.

Había perdido a dos amigos quienes habían vendido hace tiempo, no quería ser esclavo, prefería seguir ahí, además escuchó que cuando cumplían veinticinco los dejaban libres, esperaba fuera cierto.

–Mil quinientos, tengo mil quinientos, dos mil, dos mil, ¿alguien da más? –Hipo temió por escuchar aquello, ya habían apostado por él, era su fin, no se atrevió a ver quiénes daban más dinero por él– Tres mil, tengo tres mil, cuatro mil, cuatro mil a la una, cuatro mil a las dos y… cinco mil, ¿alguien da más? Cinco mil a la una, cinco mil a las dos y cinco mil a las tres, felicidades, tenemos un ganador.

Rio quien ofrecía a Hipo y golpeó su pequeño martillo en su atril. Hipo fue jalado por un empleado para llevarlo a su habitación, ahí le cambiaron de ropa por una menos linda, le dieron una playera verde vieja y rota y un pantalón de mezclilla sucio.

–Bien hecho Hipo, ahora oficialmente eres un esclavo, más te vale que siempre obedezcas que a tu dueño no le gusta que lo hagan enojar, ¿entendiste? –habló uno de los encargados de esa sucia forma de trabajar.

Hipo asintió con tristeza. Lo llevaron a las afuera de donde vivía y se percató que era un sitio bonito, no muy grande pero bonito, lo hicieron subirse a una camioneta blanca y el camino se dio, pasó cuarenta minutos y e castaño se estaba durmiendo puesto que era de noche, la camioneta se detuvo y el chico se asomó para ver algo sorprendente, una mansión, una hermosa mansión enfrente de él, le abrieron la puerta y lo llevó un señor de traje al interior, firmó unos papeles que le dio el chofer y entregó el dinero por Hipo. La mansión tenía un lindo jardín, ya al entrar Hipo vio varias pinturas muy lindas y los muebles se veían bastante cómodos, lo llevaron al tercer piso y ahí el señor tocó la puerta.

–Adelante –se escuchó una voz juvenil en la habitación.

El señor abrió la puerta y metió a Hipo al sitio.

–Ya ha llegado su pedido –dijo el sirviente para así dejarles solos.

El oji verde observó el lugar, era una habitación con una cama que se veía bastante cómoda, un librero lleno de libros y una que otra figura de porcelana, frente a él, un escritorio y ahí un muchacho yacía ahí, de cabello blanco despeinado, ojos azules y cuerpo delgado y alto.

–Mucho gusto, me llamo Jack Frost y soy tu nuevo dueño –dijo el otro mientras se acercaba a Hipo.

Hipo asintió con un poco de temor, no quería hablarle creyendo que no era digno de aquello.

–Sé que tu nombre es Hipo, bastante… interesante y poco común, dime ¿sabes por qué estás aquí? –Jack esperó una respuesta–. ¿Sabes hablar?

–S-sí, –respondió el castaño–. Discúlpeme, pero… me dijeron una vez que no debía nunca hablar con quién sería mi dueño.

Jack se rio por esa respuesta.

–Déjate de formalidades, yo necesito que hables conmigo, te compré con un propósito, no serás mi esclavo pero serás mi chico de compañía, ¿sabes a qué me refiero?

–La verdad, no –opinó Hipo con temor.

–Un chico de compañía es aquella persona que siempre estará a mi lado cuando se lo pida, harás lo que te pida, digamos que es un amigo pero como esclavo –aclaró Jack.

Jack al ver que Hipo siempre miraba al suelo, le tomó de la barbilla e hizo que lo mirara, verde con azul se cruzaron, ambos no dijeron nada por un rato, Hipo tenía los ojos húmedos. Jack esculcó en el bolsillo de su pantalón y sacó una llave.

–Esta llave es para tus cadenas, me la dieron cuando te compré, no necesitarás eso aquí –Jack le quitó los grilletes, al final le quitó el del cuello y vio como la piel estaba algo enrojecida, le acarició el cuello sorprendiendo al otro–. Tienes un cuello muy lindo.

–Gra… gracias… amo –dijo Hipo con pena y algo sonrojado por como lo tocaba Jack.

–Amo, me gusta cómo suena –sonrió Jack sin dejar de tocar la piel del otro–. Mis padres casi nunca están aquí, siempre estoy solo gracias a sus trabajos en la empresa, pero no te preocupes, conmigo nunca estarás solo, ¿te alegra saber eso?

Hipo no sabía que responder ante esa pregunta.

–Eres muy callado y muy tímido, no me sorprende –sonrió Jack–. Esta será tu habitación, supongo que deseas dormir por todo el día que tuviste, mañana te veo, buena noche.

Hipo le miró extrañado, ¿esa era su habitación?

–Creí que era su esclavo –comentó Hipo.

–Chico de compañía –corrigió Jack.

–No es necesario que me dé una habitación, puedo dormir en el suelo, ya estoy acostumbrado a…

–¿Me estas desobedeciendo? –preguntó Jack después que puso uno de sus dedos en los labios de Hipo para que callara.

–Lo… lo lamento amo… gra, gracias –Hipo se avergonzó.

–No te preocupes, recuerda todo lo que te diga tendrás que hacerlo, así que te veo mañana y… por último, quiero que me des un beso en la mejilla de buenas noches–Jack sonrió y le mostró su mejilla a Hipo.

Hipo soltó un respingo ante ese pedido, observó a Jack y sus mejillas empezaron a arder, pero obedeció, se puso de puntitas debido a la altura del otro y le dio un beso, cosa que alegró a Jack.

–Muchas gracias pequitas –sonrió Jack más al ver a Hipo sonrojado.

–¿Pe… pequitas? –preguntó Hipo.

–Sí, es que tienes pecas y te ves muy lindo, creo que también te diré así, ¿te gusta? –preguntó Jack–. También hay ropa nueva para ti en el armario.

–Lo que usted deseé amo –respondió Hipo.

Jack se despidió para dejarle solo, Hipo observó la habitación, se dirigió a la cama para acostarse y preguntarse por qué Jack lo trataba de esa forma, creyó que era un esclavo y al parecer Jack sólo lo quería como compañía, pero no debía estar completamente seguro del todo, mañana sería un nuevo día y lo sabría todo y bien quién era ese Jack. Cerró sus ojos e inmediatamente cayó a los brazos de Morfeo; por otra parte Jack llegó a su alcoba mucho más grande que la otra, sonrió y se tocó la mejilla que fue besada por Hipo.

–Esto será muy divertido –se dijo a sí mismo, recordó cuando fue por mera curiosidad a ese lugar donde vendían a Hipo creyendo que sólo venderían objetos de valor, se sorprendió al saber de lo que se trataba realmente, venta de esclavos, pero aún así se quedó y agradeció ya que cuando salió Hipo inmediatamente le gustó ese chico, tenía que estar con él, por eso lo compró, solo esperaba que en un tiempo Hipo pudiera tenerle confianza, no lo culpaba por temerle, después de la vida que tuvo era normal, pero él se comprometía a darle una buena vida a su lado.

¿Qué les ha parecido? espero haya sido de su agrado y se aceptan reviews para poder continuar la historia, saludos cordiales.