Hola de nuevo, Satolink hace acto de presencia, espero se encuengtren muy bien, gracias por leer y por sus reviews, aquí respondo:

00: Muy cruel, esperemos Jack se comporte bien con Hipo, gracias por tu review

Denice: qué bueno que te encantó, muchas gracias por tu review, no te preocupes la seguiré, espero subir los capítulos más seguido, aquí dejo la continuación.

Yusefan halackti Fanny alejo: Gracias, me alegro que te guste, aquí está la continuación

Naruko ninja z: un gusto saber que te guste, claro que la seguiré no se preocupen, las seguiré hasta terminarlas, ese es mi plan con todas mis historias.

Gatochocapic666: Game of thrones es la onda, gracias por tus palabras y espero continúes leyendo.

En este capítulo nombraré una canción que aparece en el juego de final fantasy VIII llamada waltz for the moon, dejo un enlace por si gustan buscarla en youtube:

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Comenzamos:

Capítulo 2

¿Bailamos?

Hipo se despertó desde las seis de la mañana, estaba acostumbrado a levantarse a esa hora, decidió entrar al baño y darse una buena ducha y después vestirse con la ropa que Jack le había regalado, se sorprendió por lo bonito que estaba la vestimenta, decidió usar un pantalón negro y una camisa verde de manga larga, el verde era su color favorito, se peinó un poco y salió de la habitación para buscar a Jack. Cuando encontró a una de las sirvientas se acercó a ella.

–Buenos días, disculpe, la habitación del señor Jack, ¿dónde está? –preguntó el castaño.

–Buenos días, está a la derecha, la cuarta puerta, ¿acaso él le habló? Es muy temprano para que esté despierto, normalmente se levanta a las diez –mencionó la sirvienta.

Hipo agradeció, decidió ir a la habitación de Jack a pesar que la chica le dijera que probablemente aún no despertaba, tocó la puerta de la habitación pero no recibió respuesta, la abrió y vio que en la cama se encontraba Jack completamente dormido, vio a su alrededor y notó que el cuarto tenía regado en el suelo ropa sucia, botellas de cerveza y refresco vacías, papeles tirados por montón y bolsas de frituras, Hipo decidió limpiar el suelo recogiendo todo, tiró lo que debía a la basura y recogió la ropa para sacarla y llevarla a lavar, buscó por largo rato y encontró al fin la lavandería donde metió la ropa necesaria a la lavadora y algunas prendas las decidió lavar a mano, cuando le tocó lavar unos bóxer azules de Jack se sonrojó por completo, le dio un poco de vergüenza tocar esa prenda íntima de su amo, pero la lavó, ya al terminar colgó en el tendedero la ropa húmeda para que se secara con ayuda del sol que ya había salido hace rato, al colocar la última prenda, una voz lo sacó de sus pensamientos.

–¿Qué estás haciendo, pequitas? –se trataba de Jack quien ya se había vestido.

–Amo, buen día, yo, yo estoy lavando su ropa sucia –aclaró el jovencito.

–¿Por qué?, si yo no te dije que lo hicieras –Jack se acercó a Hipo.

–Lo lamento es sólo que como soy suyo, pues creí que era mi responsabilidad hacer esto.

–Eso déjaselo a los sirvientes, te recuerdo que tú sólo eres mi chico de compañía y ya, que sea la última vez que haces esto, ¿entendido?

–Sí, lo siento tanto –Hipo estaba completamente triste.

–Ahora, vamos a desayunar –Jack le tomó la mano a Hipo para llevarlo al comedor, Jack se sentó e Hipo sólo lo observó, un sirviente llegó y Jack le pidió traer el desayuno.

–¿No piensas sentarte? –preguntó Jack.

–¿Con… usted?, amo, no me creo merecedor de…

–Siéntate –ordenó Jack.

Hipo se sentó al lado del peli blanco con algo de pena, en pocos minutos llegó el mismo sirviente con una bandeja para servirles su plato de alimento que consistía en una copa de frutas, hot cakes, un vaso de jugo de naranja y huevo revuelto, el sirviente les deseó buen provecho para así retirarse. Jack empezó a comer, Hipo no sabía qué hacer, jamás en su vida había visto tanta comida para él, al menos que el recordara. Hipo empezó a comer y se sintió en la gloria por aquel alimento tan delicioso, primero acabó con el huevo, luego siguió con los hot cakes y el vaso de jugo para llegar al fin con la copa de las frutas.

–¿Te gusta? –preguntó Jack.

–Sí, es muy rico, nunca antes había comido algo así –comentó Hipo.

–¿En serio? –preguntó Jack sorprendido ya que en su opinión era comida muy simple–. ¿Qué comías entonces?

–Ha decir verdad no comía bien, nada más nos daban dos platos de engrudo cada día, nos daban de comer poco y nos hacían hacer ejercicio diario para no engordar –rio Hipo al recordar aquello mientras jugaba con un pedazo de manzana–. Qué lógico, ¿no?

–Con razón estás tan delgado –comentó Jack, tomó un trozo de fresa que había en su copa–. Hipo.

Hipo volteó y Jack inmediatamente le dio la fresa para que la comiera provocando sorpresa y sonrojo en el castaño por eso. Jack por el contrario sólo sonrió al ver al chico de esa forma.

–Gra… gracias amo.

Al terminar Jack le pidió a Hipo que lo acompañara a otra habitación, el chico obedeció; lo llevó a lo que parecía un estudio donde dos paredes eran tapadas por espejos enormes, en una orilla una pequeña bocina y un piano.

–¿Te gusta la música? –preguntó Jack.

–Sí, ¿acaso usted es músico? –preguntó Hipo.

–De chico mis padres me inscribieron a clases de piano, de ahí tomé el gusto a la música, dime, ¿te gusta bailar?

Jack se acercó a la bocina, la encendió y se empezó a escuchar una bella melodía, waltz for the moon.

–Nunca he bailado, no sé bailar.

Jack se acercó a Hipo, le sonrió, le tomó la cintura y su mano para sostenerlo.

–Tú solo sígueme –Jack hizo que Hipo pusiera una mano en su hombro –. Déjate llevar.

Jack comenzó moviéndose lentamente para que Hipo pudiera seguirle, al principio sólo se movían de un lado a otro con mucho cuidado, Hipo estaba muy nervioso por equivocarse, su corazón le latía a mil por hora, pero tenía que aceptar que se divertía, Jack era buen maestro y excelente pareja de baile, en poco rato, el baile aumentó un poco más creando pequeñas vueltas guiándose por la música, Jack hizo que Hipo diera una vuelta ayudándolo, Hipo empezó a sonreír un poco cosa que alegró a Jack, era la primera vez que le veía sonreír, así siguieron sin separarse, el baile continuaba, la música era su única acompañante, poco a poco la bocina se fue silenciando hasta quedar en completo silencio y así terminar el hermoso baile que habían creado.

–¿Te gustó? –preguntó Jack.

–Sí, muchas gracias –Hipo sonrió.

Se escuchó que alguien tocó en la puerta, Jack dio la orden de que entraran, era una sirvienta que se disculpó por interrumpir.

–Lo lamento joven Jack, su padre está aquí y quiere verlo –comentó la señora.

Jack agradeció e informó que en un rato iba. Se despidió de Hipo dándole un beso en la mano.

–Vuelvo en un rato –comentó Jack.

Salió del sitio dejando a Hipo solo en la habitación completamente sorprendido por lo que Jack le había hecho, le había besado la mano como si fuera su, ¿novio?, no podía ser, suspiró y se tocó la mano besada para así sonreír, tenía que admitir que estar con Jack a pesar de solo estar medio día compartiendo con él, era bastante lindo; se acercó al piano y lo vio con interés, no se atrevió a tocarlo por miedo a que alguien le escuchara, pero deseaba poder algún día aprender a tocarlo, quizás en un futuro le podría pedir a Jack que le enseñara, esperando que no se moleste.

¿Qué les pareció?, espero les haya gustado, hasta la próxima.