Héroes Crepusculares de Hyrule

Capítulo 24

Perdón si los capítulos no son muy largos, pero últimamente no he tenido mucho tiempo…

La mayoría de los personajes y lugares no me pertenecen, y la historia es una adaptación, por lo que es MUY similar a la historia del videojuego "The Legend of Zelda Twilight Princess".


Villa Ordon

Ya pasaba del mediodía, y ninguno de los dos hylians pretendía despertarse. Mercy dormía en el piso, pues el colchón que creó Midna había desaparecido hace horas. Algunos aldeanos tocaron la puerta unas horas después del amanecer.

- ¿Por qué sigues tocando la puerta?

- Tal vez ya ha regresado.

- Si Link hubiera vuelto, nos habría dicho antes de llegar a su casa.

- Si no quieres venir no tienes que hacerlo. Algún día volverá, no puede estar fuera para siempre.

Midna pensó en despertarlos, pero prefirió no hacerlo. 'Se molestarán'. No fue sino hasta que un ave comenzó a picotear con fuerza el alfeizar de la ventana que despertaron, sobresaltados.

- ¡Ay!- se quejó Mercy, moviendo el hombro sobre el que se encontraba acostada hace solo unos instantes.

- Buenos días- dijo Link desde su cama, desperezándose.

- Buenos días- respondió Mercy, poniéndose de pie para estirarse por completo.

- Ya era hora- reclamó Midna desde la sobra de una mesita.

- ¿Hace cuánto tiempo que desapareció el colchón?- le preguntó Mercy, llevándose una mano a un costado, adolorida.

- Cuatro o cinco horas- dijo Link, mirando su reloj de pared.

- ¿Por qué no me dijiste que había sillones?- reprimió Mercy, mirando con recelo la pequeña sala, situada en el centro de la estancia.

- Creí que ibas a estar más cómoda en el colchón de Midna, porque son algo rígidos- se disculpó Link-. Pero la próxima vez son todos tuyos.

- ¿Tienes cocina?- preguntó Mercy, cambiando drásticamente el tema.

- Sí, aunque no hay mucha variedad de comida.

- No importa, ya se me ocurrirá algo.

En cuanto pasó por el marco de puerta a la cocina (la casa de Link sólo tenía puertas en la entrada y en el baño) se llevó una mano a la cara y salió. Tomó su gorro, que se encontraba en el piso, y lo ató alrededor de su cabeza, refugiando su nariz del olor fétido que se encontró en la cocina. Link hizo lo mismo, deduciendo que algo olía mal.

Encontró a Mercy mirando un punto a la cocina, pero el ángulo le impedía ver. Se acercó y miró, horrorizado, un bulto de frutas y perduras más allá del estado de putrefacción. Había moscas por doquier, y echaron una familia de ratas por la ventana.

- ¿Cómo pudieron podrirse tan rápido?- se lamentó Link.

- No lo sé. Estuvimos tres días en el Crepúsculo…

- Y dos en el Templo del Bosque…

- ¿Las compraste mucho antes?

- No, las compré el día anterior.

A pesar del fuerte dolor que les ocasionaba el hambre, comenzaron a sacar toda la fruta podrida. La ponían en platos hondos, bajaban las escaleras de la entrada de la casa, y la echaban al bosque.

- Al menos ahí servirán como composta- observó Mercy, intentando consolar a Link.

- …

- En la Ciudadela te compraré más fruta.

Cuando terminaron de sacar la fuente del putrefacto hedor limpiaron la cocina y los platos que habían utilizado. Fregaron y abrillantaron hasta que todo rastro desapareció.

- Si alguna vez asesinamos a alguien, no encontrarán evidencia alguna- bromeó Link, orgulloso de su cocina, aunque nunca la usaba.

- ¿Quieres matar a alguien?-continuó Mercy, secando el último plato- Nunca creí que fueras un psicópata.

- Podría serlo- replicó, todavía admirando la limpieza-. ¿Ya podemos irnos? Muero-

- De hambre, claro. Vámonos.

Guardaron los platos y se acercaron a la mesita de noche para que Midna se alojara en alguna de sus sombras. Partieron hacia la villa después de una pequeña discusión sobre qué ropa debería usar Link.

- Me voy a cambiar, espera un momento.

- No te cambies.

- ¿Por qué?

- No tienes ropa limpia-

- No necesita estar limpia.

- Pero si te quedas con la túnica del Héroe puesta van a creer que sí fuimos a la Ciudadela.

- Ellos no saben que es la túnica del Héroe.

- No, pero me vieron a mí con la túnica puesta, así que podemos decir que allá la compramos.

Se detuvieron frente a la villa sin poder decidir hacia dónde ir primero, pues los adultos estarían igualmente deprimidos (o peor) que la última vez que fueron. No necesitaban comprar nada en la tienda de Sera, Bono estaría ocupado con sus responsabilidades de alcalde, Rusl no se llevaba muy bien con Mercy… y Pergie hacía la mejor comida del pueblo.

- Bueno, entonces ya sabemos a dónde ir en primer lugar- dijo Mercy, dirigiéndose con paso decidido hacia la casa con el molino. Se acercaron a la puerta y escucharon unas voces apagadas hablando dentro de la casa. Tocaron la puerta y al instante se hizo el silencio, salvo por el sonido de unos pasos dirigiéndose a la puerta. Sera abrió y una sonrisa radiante se dibujó en su rostro.

- ¡Link! ¡Has vuelto!- exclamó, lanzándose hacia él y abrazándolo con fuerza. Link tuvo que luchar por no perder el equilibrio.

- Hola, Sera- contestó, extrañado por el entusiasmo.

Los demás adultos también se levantaron de sus asientos y fueron a dar la bienvenida a los muchachos. Entraron a la casa y se sentaron alrededor de la mesa, en donde estaba dispuesta una enorme olla con guisado caliente.

- Diosas- suspiró Mercy cuando el olor penetró su nariz, haciendo rugir su estómago.

- Huele tan bien.

Ambos tomaron un plato y se sirvieron enormes porciones de guisado. Los adultos comenzaron a hacer preguntas, pero desistieron al darse cuenta de que no iban a contestar hasta que hubieran terminado con todo el contenido de la olla. No tardaron mucho.

- ¿Ya terminaron?

- Eso creo- Link se recargó en el respaldo de su silla.

- Entonces, ¿dónde están?- esta vez parecían más pacientes, a pesar de no tener noticia alguna de sus hijos.

- Aún no lo sabemos- contestó Link-. Necesitaremos un poco más de tiempo para encontrarlos.

- ¡¿Un poco más de tiempo?!- Bono se levantó de su asiento, azotando la mesa con ambas manos-. Link, por si no lo sabes, tiempo es lo que menos tenemos.

- ¿De qué hablas?

- Son niños, Link. Jamás han salido de la villa, no conocen lo que hay allá afuera- dijo Uli, intentando sonar más tranquila para calmar la situación.

- Cualquiera podría hacerles daño- suspiró Hanch.

- No sabemos dónde están. Ellos mismos no saben en dónde están- añadió Sera, acariciando su gato.

- Se los llevaron esos monstruos, ni siquiera sabemos si están vivos o… no.

Esa última declaración destrozó por completo la -poca- estabilidad que aún se tenía en la conversación.

- ¿Es que no quieres volver a ver a tus hijos?

- ¡Por supuesto que sí! Pero eso no significa que tengamos la oportunidad.

- Todo es culpa de tu marido, debió haber protegido la villa. ¡Es su único trabajo!

Gritos, insultos y llantos se escuchaban por toda la casa.

- ¡Extraño a mi hija tanto como tú y lo sabes!

- Nunca pasas tiempo con ella, pero ¡claro! ¡No importa! ¡Eres el alcalde, y tienes otras cosas más importantes que hacer!

- ¿No deberías dedicar más tiempo a tu hija, tú que ni siquiera tienes un trabajo?

- ¡Suficiente!- Link y Mercy tuvieron que imponer el orden, no había otra manera.

- ¿Qué demonios les pasa?

- Apenas se los llevaron. Sus hijos estarán bien; los bulblins no comen humanos, sólo roban.

- ¿Para hacer qué, exactamente?- escupió Bono.

- Esperan que les cedan el territorio- explicó Mercy -, o que les entreguen sus riquezas. Por suerte, los soldados ya han rescatado exitosamente a los rehenes en varias ocasiones sin necesidad de negociar.

- Parece que has practicado tu discurso- Bono se acercó a ella, juntando peligrosamente su rostro al de ella para que lo escuchara con claridad-. ¿Tan seguido te envía la princesita del castillo a villas arrinconadas para demostrar un acto de empatía?

- La princesa nunca envía a los demás a hacerse cargo de sus asuntos- dijo Mercy, colorada por el coraje-. Usted más que nadie sabe lo difícil que es ser gobernador. Y no soy una sirviente suya, soy su mejor amiga, por lo que le recomiendo dirigirse hacia ella con más respeto al menos cuando yo esté cerca- concluyó, levantando el mentón y llevando los hombros hacia atrás.

- …

- Link, ¿en dónde compraste esa ropa?- preguntó Pergie, pasando la manga de la túnica de Link entre sus dedos- Se ve muy fina.

- En la Ciudadela- contestó, mirando a Mercy de reojo.

- ¿No era muy cara?-inquirió Sera desde la mesa.

- Mercy la compró. Mi ropa ya estaba muy gastada.

- Qué bueno que están bien. Rusl se fue a la Ciudadela a buscarlos, ¿sabes? Estaba muy preocupado.

- ¿Preocupado por qué?

- Pues, no habían vuelto- respondió Fado. Se volvió a Mercy-. ¡Qué modales los míos! Creo que no nos habíamos presentado: soy Fado- le tendió la mano.

- Mucho gusto. Soy Mercy- dijo, estrechando la mano del dueño del rancho. Después, dirigió la mirada a Jaggle-. No llevamos mucho tiempo fuera, ¿qué tiene de extraño que no hubiéramos vuelto?

- ¿No mucho tiempo? Creímos que no iban a volver- Pergie los miró, confundida. Lo que Bono dijo a continuación hizo que los hylians quisieran vomitar:

- Llevan tres meses fuera.