*Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen. Son obra, inspiración y creación de RumikoTakahashi*

Por honor

Capítulo 1 - Revelaciones

–Ranma, yo lo siento...- bajó la mirada- Lo último que supe es que Akane… Akane está muerta.

-¿Qué? ¿Qué fue lo que dijiste?

-Yo, en verdad Ranma... En verdad lo siento- sollozó

-¿Muerta?- Ranma se quedó sin aire. Todo a su alrededor empezó a girar y sintió una fuerte punzada en la cabeza. No podía creer lo que acababa de escuchar. Llevó las manos a su cabeza y empezó a apretar sus sienes en un acto desesperado. Katt se levantó de la silla y trató de acercarse, Sentaro la detuvo

Ranma dio un paso hacia atrás e hincó una de sus rodillas. Las lágrimas luchaban por salir mientras movía su cabeza en señal de negación. -No es cierto- susurró

-¿Qué?

-Dime... ¡que lo que dices no es cierto!

-Ranma, yo...

-¡DIMELO!- el joven Saotome saltó como una fiera sobre su presa, tomando a la chica por los brazos y sacudiéndola

-¡Suéltala Ranma! La lastimas- Sentaro trató de calmarlo.

La multitud se empezó a reunir alrededor. La mirada furiosa y la respiración sin control de Ranma contrastaban con el semblante temeroso de la chica que sólo luchaba por liberarse

-Ranma déjala. La gente te está observando- Sentaro insistía tratando de alejarlo de ella

El pelinegro respiraba con intensidad. Aflojó el agarre y observó la gente a su alrededor. No veía con claridad, sólo un borrón negro con miles de manchas rojas como ojos. Aún fuera de sí, luchó mientras la soltaba por completo.

-¡Auch!-

-Lo siento Katt... no, no quise lastimarte

-¡Pueden irse no hay nada que ver aquí!- dijo la chica a la multitud que empezó a alejarse del lugar

Ranma cayó nuevamente de rodillas -¿Qué, qué fue lo qué pasó?

-No lo tengo muy claro…

-Quiero que me digas todo lo que sabes

-En verdad no es mucho, sólo compartí con Akane un par de meses, antes de su desaparición…

-¿Desaparición?- Ranma miró a la chica desesperado- Por Kami, acaso hay algo más que no sepa

-No, tal vez ¿Sabes? mejor busquemos un sitio para hablar- refirió la chica

Sentaro le extendió la mano para ayudarlo a levantar –Tal vez no sea mucho, pero te ayudará a aclarar las cosas

Caminaron hasta una cafetería en las afueras del campus. Entraron y se ubicaron en una mesa esquinera, la más escondida y alejada de la gente. Ranma era un manojo de nervios, sus manos temblorosas, su rostro pálido y sus expresiones faciales hablaban por él. Tomó aire antes de pronunciar palabra. -¿qué, qué es lo que sabes? De Akane, Oh Kami,… ¿por qué, por qué Akane?- sollozaba

-Bueno, yo conocí a Akane el día que llegamos a la universidad. Como te dije ella fue asignada como mi compañera de habitación. Como yo llegué primero pensé en marcar territorio y hacerle una mala pasada pero se veía tan dulce y tierna que mejor nos hicimos amigas. Ella venía de fuera, yo también, en vez de pelear nos volvimos inseparables. Me contó algo de su historia, el compromiso arreglado, las prometidas y pretendientes locos que los perseguían, algo de las cosas que ustedes pasaron para poder estar juntos. Luego lo de la pelea y su separación…

-¿Cuánto tiempo estuvo aquí?- refirió Sentaro al ver la actitud pasmada y perdida de su amigo.

-Mes y medio… un par de meses, no sé decirte con exactitud.

-Hablaste de su desaparición… ¿qué fue lo que pasó?- hablaba el castaño

-Pues… ella me habló de hechizos, encantamientos, brujerías, secuestros, batallas legendarias con seres extraordinarios… al principio pensé que estaba bromeando, pero con el paso del tiempo me di cuenta que era verdad. –Suspiró- Akane llevaba algunos días inquieta ya que había hablado con sus hermanas y ellas le comentaron que algunas cosas habían cambiado, que sus amigos se encontraban en peligro y no sé qué cosas más. Ella quería regresar a Nerima pero no se lo permití. El día que ella se fue, estábamos en el cuarto… fue un fin de semana y estábamos haciendo unos trabajos. Decidimos no salir y quedarnos adelantando los estudios. Nunca creí lo de las habilidades de artistas marciales superdotados que contaba, siempre pensé que exageraba… pero ese día y cuando ese par de chicos llegaron al cuarto piso por la ventana, me convencí que todo era cierto

-¿Par de chicos?- repitió dudoso Ranma

-¿Quiénes eran?- preguntó el castaño

-No lo sé, sólo llegaron como un torbellino y le dijeron a Akane que empacara cosas que realmente necesitara… que tenían que llevársela de ahí porque su vida corría peligro. Cinco minutos después así como llegaron se fueron ni siquiera hubo tiempo de reaccionar. Akane salió por la ventana al lado de ellos como toda una artista marcial- suspiró

-¡Sus nombres! ¿Quiénes eran?- exigió

-No lo sé… no hubo tiempo de formalismo, ni siquiera recuerdo sus nombres… sólo sé que uno de ellos era alto de cabello negro largo, tenía lentes y ropas orientales y el otro era un poco más bajo, tenía una bandana amarilla y parecía un vampirito mostrando un colmillo- señaló ella su labio

-Mousse y Ryoga- gruñó entre dientes Ranma al tiempo que se levantaba de la silla. Sentaro lo haló para que volviera a sentarse

-Ese fue el último día que la vi. Semanas después me llamó, fue algo muy rápido y me dijo que estaba bien, pero que por el momento no regresaría a la universidad. Pasaron algunos meses y al no tener noticias me preocupé… busqué y encontré el número del dojo, llamé y contestó su hermana mayor… - dijo pensante

-Kasumi- habló entre dientes el pelinegro

-Sí, Kasumi. Ella, me dijo que Akane había fallecido un par de semanas atrás. Rompió en llanto y pues no pudo más que terminar la llamada. No lo podía creer- sollozó- Por eso, viajé a Japón en las vacaciones de cierre de curso ese año, visité a su familia y en efecto... me llevaron a su tumba. Akane, estaba allí- limpió algunas lágrimas de sus ojos

Sin pronunciar palabra, Ranma se levantó y avanzó hasta la salida.

Sentaro le entregó una tarjeta a la chica –Katt te agradecemos. Cualquier cosa que sepas, será de ayuda. Gracias.

-Algunas de sus cosas aún están en una bodega de la universidad. Puedo organizar para que ustedes pasen a recogerlas, bueno… si les interesa- dijo viendo la ancha espalda del artista marcial a través del vidrio.

-Claro que sí, por favor no dudes en llamarnos para avisar cuando podemos pasar. Si me disculpas, creo que mi amigo me necesita- Con una reverencia, salió del lugar

Sentaro dio alcance a Ranma unos pasos adelante. –Ranma, Ranma espera por favor.

El marcial siguió caminando sin prestar atención a su amigo. El camino hasta el hotel fue en total mutismo. El botones abrió la puerta y el hombre caminó por mera inercia. Sentaro reclamó las llaves de las habitaciones y se adelantó hasta el ascensor. Ingresaron y al abrirse la puerta en el piso correspondiente simplemente siguieron caminando. El representante se anticipó y abrió la puerta de la recamara de Ranma. Tras cruzar la puerta, el artista marcial se quebró.

Recargó su espalda contra la pared y se dejó caer. Lágrimas desesperadas cubrían su rostro. Gritó, negó, golpeó el suelo, se levantó y derribó las cosas que estaban en la mesita del recibidor de la habitación. Sacó de nuevo ese papel arrugado del bolsillo y lo leyó una vez más. -Akane, mi Akane- eran las únicas palabras que pronunciaba. Pasó sus manos con desesperación por su rostro mientras gimoteaba como un bebé. Sentaro sólo lo observaba.

Pasaron algunas horas antes que el artista marcial volviera en sí. Después de observar por un largo rato hacia la nada sin siquiera pestañear se levantó. Quitó las lágrimas secas de su rostro y se dirigió al vestidor. Abrió las puertas sin ningún tipo de delicadeza y arrojó una maleta encima de la cama. De los cajones volaba ropa sin sentido alguno

-¡Ey Ranma! ¡Ranma!- trató de llamar su atención

El chico se giró y empezó a empacar desordenamente

-Ranma ¿qué diablos haces?- gritó Sentaro al no obtener respuesta

-¿Qué no ves? Alisto mis cosas, tengo que irme

-¿Quéeee?

-Me voy Sentaro tengo que regresar a Japón, tengo que averiguar que pasó- dijo mientras empujaba algunas camisas al fondo de la maleta

-No. No puedes Ranma- Se abalanzó sobre la maleta sacando lo que el pelinegro ya había guardado

-¿Por qué no?- dijo observando al hombre- Deja mis cosas. ¿Qué diablos te pasa?- lo empujó levemente

Sentaro se dejó caer sobre el colchón -Ranma no te puedes ir. El torneo es... es la próxima semana

Ranma lo interrumpió -El torneo ya no me interesa Sentaro. Debo regresar, debo averiguar que pasó. Le prometí que la cuidaría y apenas me aparté de ella, ella falleció. Debo averiguar que pasó, porque Mousse y Ryoga la fueron a buscar, debo... debo saberlo- dijo en forma suplicante

Sentaro lo miró con una expresión de horror -No puedes Ranma, no puedes faltar al torneo

-¿Crees que me importa? En este momento sólo quiero regresar. Un torneo más un torneo menos...- siguió empacando

-Ranma...

El pelinegro no contestaba, sólo seguía guardando la ropa sin orden alguno

-Ranma, debes saber algo- dijo temeroso

-¿Qué Sentaro? Qué es lo que debo saber

El joven desvió la vista y se concentró en el gran ventanal -La verdad, es que yo...

El silencio se instaló en el lugar.

-Ranma, yo...- volvió la vista hacia su amigo. -Ranma, tienes que participar en el torneo. Te lo ruego por favor- Unió sus manos en señal de suplica

Ranma pensó por un instante las palabras de su amigo y abrió los ojos ante la sorpresa -¿Qué hiciste esta vez Sentaro?

-Es que yo...- la voz del chico se tornó nerviosa

-Sentaro...- tomó un tono grave

Cerró los ojos antes de soltar -Aposté todo el dinero a que ganabas todos los combates y que en la final te deshacías de tu oponente en menos de diez minutos

Ranma tomó al chico por el cuello de la camisa -¡¿Qué demonios?! ¡¿Otra vez con tus apuestas Sentaro?!

El amedrentado chico se atrevió a decir -Lo siento Ranma, en verdad... Pero es que me hicieron una oferta que no pude rechazar

-¿Cuánto fue esta vez?- gruñó el pelinegro

Sentaro guardó silencio

- ¡¿Cuánto apostaste esta vez?! - el grito del artista marcial resonó por la habitación

-Todo lo que había en la cuenta- murmuró temeroso

- ¿Qué demon...? - ni siquiera pudo terminar la frase. La furia lo contenía -¿Y sé puede saber cómo obtuviste el dinero si se supone que la cuenta está mancomunada? ¿Falsificaste mi firma? Más te vale que no me mientas Sentaro, porque no quiero dejar a Satsuki viuda

-¿Qué? No serías capaz de eso ¿eh?, Ranma amigo. Satsuki viuda jeje. Pues, ¿recuerdas los papeles que te pasé para inscribirte en el torneo y otros documentos de rutina? Pues, entre esos iba el volante para retirar el dinero -se rascó la nuca nervioso

Ranma llevó sus manos al rostro y luego las apretó en puños -No sé cómo después de todos estos años y de todas tus tretas aún sigo creyendo en ti

-¿Por qué firmaste un contrato por 4 años para que te representará?- fingió una sonrisa

-Porque le prometí a tu abuela que te devolvería en una pieza sólo para tener un heredero de la ceremonia del té. Agradécele a ella

-En verdad lo siento... pero ¿de qué te afanas? Eres el mejor artista marcial de Japón y del mundo, tienes este torneo más que ganado...

El ojiazul le dirigió una mirada asesina -Sabes bien que la última vez fue difícil Sentaro. Fuera de Asia las cosas se complican. Parece que no en todos los países conocen el término "honorabilidad" en la lucha

-Ranma sólo dime que harás tu mejor esfuerzo. Si ganas, te prometo que te dejaré libre. Terminaremos el contrato de común acuerdo, para no recurrir a las clausulas legales. Serás libre de escoger a tu representante y yo mismo te acompañaré a Nerima para saber qué fue lo que pasó con Akane ¿te parece?- el chico extendió su mano

La mención de Akane lo trajo de nuevo a la realidad y el dolor. El chico se dejó caer sobre el colchón de la cama y fijó su vista en el techo. No tardó mucho en pensarlo y se levantó como resorte. Con desconfianza, tomó la mano de su amigo en señal de aceptación.

-Creeré en ti Sentaro, por última vez. Sabes que lo unico que me importa en este momento es regresar

El castaño sonrió -No te preocupes Ranma, tienes mi palabra. Ahora te dejo para que descanses. A propósito, Katt dijo que aún se conservan algunas cosas de Akane, tal vez si las recuperamos podamos encontrar alguna pista de lo que pasó con ella ¿no crees?

-¿En serio?

-Quedó de avisarme cuando podemos pasar. Descansa amigo, ha sido un día muy difícil

Ranma asintió. Volvió a dejarse caer sobre la cama mientras escuchaba la puerta cerrar. Un torneo, tendría que ganar un último torneo antes de poder regresar. Mientras tanto se conformaría con guardar las últimas cosas de su prometida. Unas lágrimas brotaron de sus ojos y las limpió con su mano. -Te juro Akane, que encontraré a quien fue capaz de hacerte daño y lo haré pagar todo lo que te hizo pasar. Lo juro, por el honor de las familias Saotome y Tendo, que no tendré piedad ni compasión por "ese" que se atrevió a ponerte un dedo encima. Te lo juro mi amor.- cerró el puño hasta colocar sus nudillos blanquecinos. Esta vez, esta promesa si la cumpliría.

¡Hola de nuevo!

Espero que este capítulo les haya gustado y como siempre espero sus comentarios, quejas, dudas, sugerencias. Para mí son bienvenidos!

¡Nos leemos pronto!