Disclaimer: Los maravillosos personajes son de JK Rowling.

Yo solo me divierto con ellos.

Pareja James Potter y Remus Lupin.

Capítulo 02. Claveles.

James Potter era un hombre de ciento tres años.

Durante su vida, havía sido muy feliz.

Tuvo que luchar en dos guerras, perdieron a gente muy querida, pero consiguieron salir adelante.

Había tenido cinco hijos preciosos con su marido y a pesar del tiempo, cada día estaban más enamorados.

Dirigió la mirada hacia la repisa de la chimenea de su salón.

Allí, protegidos por un hechizo de extasis, se conservaban dos claveles. Uno rojo brillante y el otro rojo oscuro.

esos fueron los primeros claveles que él le regaló a su amado.

Todavía recordaba como si hubiera sido ayer el momento en el que le dio ambas flores a su ahora marido. Ese también fue el comienzo de su relación.

*Flashback.*

Estaban en su sexto año. Ya era navidad.

James, Remus, Sirius y Peter habían decidido quedarse en el castillo.

Los merodeadores se encontraban jugando fuera, lanzándose bolas de nieve.

Bueno, en realidad, James y Sirius jugaban mientras Peter les miraba y Remus trataba de leer un libro.

Rato después, pasaron cerca de ellos Lily y Snape.

El ciervo sabía que la pelirroja llevaba saliendo con el Slytherin casi un año, pero no podía evitar molestar al otro joven.

Los merodeadores se habían disculpado por tratarlo tan mal, pero eso no quería decir que no discutieran o se mmolestaran el uno al otro.

Cuando tuvo a la pareja a cinco metros, James gritó:

-¡Lily eres mi pelirroja adorada! ¡Eres la más bella entre las flores! ¡Cásate conmigo!

Luego, abrazó a la chica e hizo el amago de besarla.

-Potter, suelta a mi novia en este instante si no quieres quedarte sin… Tu fábrica de hacer críos. Aunque por otro lado, si te las cortara, le haría un gran favor al mundo mágico.

-Es mía Snape. ¡pelirroja preciosa!

Un golpe seco se escuchó detrás de ellos.

El chico de gafas giró la cabeza y vio que Remus se alejaba de allí con los puños apretados y la mandíbula tensa.

El joven no le dio importancia y siguió molestando a la pareja durante un rato más.

Por su parte, Sirius había encontrado a su hermano y le estaba persiguiendo con bolas de nieve hechizadas.

Él también se percató de que Lunático se iba y decidió seguirlo.

Peter se quedó con James.

-¡Remus espera! ¿Qué te pasa?

Sirius corría detrás de él tratando de alcanzarle. Pero el lobo era rápido cuando quería.

Llegaron a la torre Gryffindor y subieron a toda velocidad las escaleras hasta entrar en el dormitorio.

Remus se echó en su cama y se tapó los ojos con el brazo.

-¿Estás bien?

-Sí, solo estoy cansado.

-Sé que me estás mintiendo.

-Déjame dormir Canuto.

Sirius suspiró astiado.

-(Ya entiendo por qué algunos dicen que los Gryffindors son estúpidos. Tengo dos amigos que realmente lo son.) -Pensó.

Se sentó en su cama y contempló a Remus durante un rato.

Diez minutos después, se quedó dormido.

Sirius sabía que solo fingía dormir. Le conocía demasiado bien.

Así que sonrió para sí y trazó un plan en su mente.

Era muy sencillo. Lo único que tenía que hacer, era esperar a que James volviera antes de que Remus durmiera de verdad.

Canuto cerró los doseles de la cama de su amigo, el cual sonrió para sí mismo porque el animago se había creído que dormía.

Black se sentó en la cama de James dispuesto a esperarle. Por suerte, no tardó ni cinco minutos en entrar a la habitación.

Venía solo y bastante sonriente.

Llevaba algo envuelto en su túnica.

-¡Canuto!

-Cornamenta baja la voz. Lunático está dormido.

El recién llegado miró la cama tapada por los doseles ligeramente arrepentido.

Se sentó al lado de su amigo.

-Entonces, pon un hechizo silenciador. Así podremos hablar sin despertarlo.

Sirius sacó su varita e hizo lo que su hermano en todo menos de sangre le pidió. Pero después, sin que se diera cuenta, lo retiró.

-¿Dónde has dejado a Peter?

-Ha ido a las cocinas.

-¿Has conseguido besar a la pelirroja esta vez?

Remus se tensó desde su cama.

-Si hubiera querido, ya la habría dado un beso. Pero ya sabes mis verdaderos sentimientos.

-Deberías decírselo.

-¿Estás loco verdad? Definitivamente, la locura de tu familia te ha afectado.

Canuto decidió cambiar de tema.

-¿Qué es eso que llevas ahí?

El otro chico se ruborizó.

-N no es nada.

-Enséñamelo.

James apretó el atillo contra su pecho.

-Es una gilipollez que hice en uno de mis arranques Hufflepuff.

-¿Es para alguien en especial?

-Para tú sabes quien.

-Tío, eso ha sonado jodidamente mal. Porque "Tú sabes quien" es como llaman al cara serpiente.

-Bueno… Es para la persona que me gusta.

-¿Puedo verlo?

-Te vas a reír.

-Seguramente.

James desenvolvió lo que llevaba y se lo enseñó a su mejor amigo.

-¿Qué es esto?

Es un copo de nieve cristalizado en cuyo interior hay dos claveles. El rojo brillante significa admiración y el rojo oscuro representa profundos sentimientos de amor. Se conservan así debido a un hechizo de extasis.

-Realmente eres un Hufflepuff.

James cogió el copo de nieve de las manos de su amigo y lo guardó en su baúl.

-Nunca va a verlo así que… Además, dudo que le gustara.

Cuando James volvió al lado de Sirius, éste le abrazó.

-No llores Cornamenta. Nunca sé que hacer cuando alguien lo hace.

-No estoy llorando.

-Díselo Jamie. no pierdes nada haciéndolo.

-Perdería su amistad.

-¿Y cómo estás tan seguro de eso? A lo mejor tú también le gustas.

El cazador soltó una risa amarga.

-Lo dudo mucho.

-¿Dónde está tu valentía Gryffindor?

-no sé. Se me ha perdido.

-Te aconsejo que le digas lo que sientes.

-Canuto. ¿Cómo le voy a decir a Lunático que llevo enamorado de él desde tercero?

Pasaron diez minutos hasta que logró calmarse y cuando miró a su amigo, se dio cuenta de que estaba sonriendo.

De vez en cuando, dirigía la vista hacia la cama de Remus.

-¿No está dormido verdad? Y seguro que lo ha escuchado todo.

Canuto sonrió ampliamente.

-Cuando entré, me dijo que estaba cansado y quería dormir. Después, se quedó supuestamente dormido pero yo sabía que estaba fingiendo así que, decidí juntaros de una jodida vez.

-Debería estar cruciándote los huevos ahora mismo Sirius Black. Pero no me apetece.

El ojigris abrió las cortinas de la cama del licántropo y espetó:

-Mueve tu lobuno trasero hasta aquí y dile la verdad a Cornamenta.

Remus decidió quedarse quieto.

-Te juro que si no te mueves, te empaparé.

Al ver que su amigo hablaba totalmente en serio, saltó de la cama.

Sirius se levantó y empujó al lobo contra James.

Cornamenta estaba a punto de hiperventilar. Tenía a la persona de sus sueños más húmedos sobre él.

Sus labios estaban a milímetros de los de su amigo y si no se movía, no podría evitar besarle.

-Ahora, yo me voy para que practiquéis para que dentro de algunos años, me deis un ahijado al que malcriar.

Acto seguido, se dirigió a la puerta. La abrió y tras salir la cerró.

Se quedó allí vigilando que ninguno de los dos saliera corriendo.

En la habitación, Remus trataba de levantarse sin éxito.

-Creo que le ha puesto un hechizo aderente a nuestras camisetas. -Dijo James.

-Estúpido Black…

Siguió moviéndose tratando de levantarse.

-Si sigues moviéndote así…

Los miembros de ambos se rozaron dándose cuenta de que se habían excitado.

El lobo logró coger su varita y retiró el hechizo que pegaba su ropa a la del otro mago.

James creía que se iría, pero el castaño siguió sobre él.

-Yo también estoy enamorado de ti. -Admitió Lunático.

Después, unió sus labios con los del moreno.

Quince minutos después, tras besarse sin decir nada, James habló.

-Sal conmigo Lunático.

Remus le besó.

-Saldré contigo.

Siguieron besándose durante un rato más.

No se dieron cuenta cuando la puerta se abrió y Sirius ingresó al dormitorio.

-¡Ya era hora!

La pareja le miró.

-lárgate Black. -gruñó Remus antes de volver a besar a su compañero.

Canuto salió riéndose de la habitación.

Más tarde, la reciente pareja estaba tumbada con las manos entrelazadas.

-Jamie.

-¿Um?

-¿Me enseñas el copo de nieve?

El ciervo se sonrojó pero aceptó.

Como no quería moverse, con un movimiento de varita abrió su baúl y con un "accio" atrajo el objeto.

Cuando Lunático lo tuvo entre sus manos, sonrió ampliamente.

-Es hermoso. -Susurró.

-Es para ti.

-Gracias Cornamenta.

Y se besaron una vez más.

*Fin flashback.*

Desde entonces, cada año, James le regalaba dos claveles a su pareja.

Unos brazos se posaron sobre sus hombros.

-¿En qué piensas Jamie?

-En ti mi amor.

Ambos hombres miraron el copo de nieve que el moreno le regaló al lobo hacía ya más de ochenta y cinco años.

-Te amo Remus.

-Yo también te amo James.

Los dos unieron sus labios en un beso dulce.