Disclaimer: Los personajes son de la fantástica J K Rowling. Yo solo me divierto con ellos.

Nota: ¡Lo siento! ¡Debí haber entregado este one shoot hace tres días, pero no me he sentido muy bien y carecía de inspiración. Así que voy con retraso.

¡perdón!

Tengo que actualizar mis otras historias, pero mi cerebro es como un espacio en blanco.

Pareja: Edward Remus Lupin y James Sirius Potter.

Capítulo 03. Turrón.

Harry estaba preocupado. Hacía seis meses que su ahijado y su hijo mayor se habían distanciado bastante. Además, cada vez que se veían discutían como él y Malfoy en Hogwarts.

Él no sabía qué había sucedido, pero no podía soportar que su familia se rompiera.

Hacía seis años que se había divorciado de su esposa, la cual le engañaba desde hacía quince años con Zacharias Smith. Él se había enamorado de ella, pero la pelirroja solo había amado al Héroe y la fama que eso conllevaba. Y cuando se había dado cuenta de que Harry prefería pasar tiempo con sus hijos en vez de ir a eventos sociales, se cansó de él. Pero no lo dejaría porque ser la esposa del salvador del mundo mágico, le reportaba grandes beneficios.

Nunca había despreciado a sus hijos, pero sentía rechazo hacia Teddy.

Todo terminó fatal para ella cuando su marido tuvo que viajar a Italia y estaría fuera durante dos semanas.

Los niños estaban en Hogwarts y ella decidió llevarse a su amante a casa.

Con lo que no contaba, era con que Harry regresaría cinco días antes de lo previsto y los encontrara en la cama.

Después de eso, se divorciaron y un año después, Harry había empezado una relación con Oliver Wood.

El ojiverde había decidido que quería ser auror a temprana edad, pero unos años más tarde, quiso ser medimago.

Era uno de los mejores sanadores del mundo mágico.

*-x-*

Era veintitrés de Diciembre.

James, Albus y Lily habían vuelto de Hogwarts.

Teddy también estaba en casa con ellos.

Oliver llegaría al día siguiente y pasarían juntos las vacaciones de navidad.

Era de noche, y el medimago no podía dormir.

Decidió bajar a tomar un vaso de zumo o tal vez, una taza de café.

Al entrar a la cocina, se percató de que su ahijado estaba allí, sentado a la mesa con un vaso de colacao y mordisqueando un trozo de turrón de manera ausente.

El chico llevaba un pijama azul con un lovo en la camiseta.

Miraba por la ventana con tristeza.

-¿Teddy?

El joven no se movió.

-¿Estás bien?

Harry se sirvió una taza de café y se sentó en frente de su ahijado.

-¿Teddy estás bien?

El medimago se dio cuenta de que el pelo de su ahijado era opaco y sin brillo. Ya no era azul si no negro con tonos grises. Señal de que estaba muy triste.

-Sí, estoy perfectamente.

El moreno suspiró.

-Si no me lo quieres contar, está bien. Pero no finjas delante de mí.

Teddy le miró y le sonrió.

-En serio padrino. Estoy bien.

-Claarooo… Y yo soy el próximo señor oscuro.

-¿Por qué crees que me pasa algo? -Preguntó un rato después.

-En primer lugar, llevas con ese pedazo de turrón varios minutos. Segundo, llevas mirando por la ventana y suspirando bastante rato. Y por último, ¿Te has mirado a un espejo recientemente?

-No. ¿Por qué?

El aprendiz de sanador se miró en un pequeño espejito que Lily había olvidado en la encimera.

-¿Lo dices por mi pelo?

Harry asintió.

-No te preocupes. Es solo una tontería. Solo estoy cansado.

para mostrar su punto, volvió su pelo azul. Pero no pudo mantener ese color durante mucho tiempo.

-Como quieras. Si no quieres contarme qué te pasa, no voy a obligarte. pero quiero que sepas que te quiero y que estoy aquí para lo que necesites.

Teddy asintió. Se acabó el contenido de su vaso y se levantó.

Subió las escaleras en dirección a su habitación. A mitad de camino, se dio la vuelta y bajó corriendo.

Se arrojó a los brazos de su padrino el cual, gracias a sus reflejos y a que su hijo mayor solía lanzarse de esa manera contra él, logró no caerse de la silla.

Sintió algo húmedo cayendo por su camiseta.

Intentó levantar la cara de su ahijado para que le mirara, pero éste se negó.

El joven sollozaba con fuerza.

-S Soy un imbécil padrino. Yo… Yo… Solo quería…

Harry hacía círculos en la espalda de su ahijado tratando de tranquilizarle.

Cuando se calmó un poco, comenzó a hablar.

-Todo comenzó hace cinco años. La abuela Molly insinuaba que le gustaría muchísimo que Victoire y yo nos casáramos y le diésemos nietos. Al principio, yo estuve encantado. Ella era la más guapa de todas las Weasley.

Harry escuchaba atentamente la historia.

-Sabes que estuvimos saliendo y después nos comprometimos.

El moreno asintió.

-Pero hace dos años…

Teddy volvió a sollozar.

-Hace dos años ocurrió algo que hizo que me replanteara lo que realmente quería.

*Flashback.*

Todo comenzó en navidad.

Toda la familia Weasley estaba reunida en la madriguera.

A pesar de que Ginny le había engañado, Harry seguía acudiendo a algunas reuniones familiares por sus hijos y porque aún le trataban como a un miembro más.

James y Teddy estaban charlando en el salón.

De vez en cuando, un miembro de la familia pasaba por su lado y soltaba una risita.

Cuando pasó Albus, se echó a reír y dijo:

-¿Os váis a besar de una vez?

Su hermano le miró con el ceño fruncido. Iba a soltarle algo sarcástico, pero al oír que Teddy jadeaba, prefirió callarse.

-Mira hacia arriba. -Dijo Victoire.

Cuando lo hizo, el rostro de James Sirius se puso más rojo que el pelo de su hermana.

-¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! -Gritaron Fredy, Rose, Albus, Victoire, George, Harry y Ron.

Teddy sujetó el rostro de su primo con una mano y unió sus labios con los del contrario.

El menor profundizó el beso haciendo que algunos Weasley aplaudieran y rieran.

-Oye Jamie. Que es mi prometido.

Al oír la voz de Victoire, el Gryffindor se alejó de Teddy como si quemara.

Después, sonrió y dijo:

-Tenía que darle un beso de verdad.

Días más tarde, Fredy y James se habían bebido junto con Caleb Jordan y Thor Wood una botella de Wiskey de fuego.

Más tarde, subió a la habitación de Teddy, el cual también había bebido con algunos compañeros de clase.

Esa noche hicieron el amor. Y James le confesó sus sentimientos.

A la mañana siguiente, cuando los chicos se despertaron, el dolor de cabeza les impidió pensar.

Luego, se dieron cuenta de que estaban juntos en la misma cama, desnudos.

Se sentaron rápidamente mirándose como si el varón sanguinario estuviera allí.

Una mueca de dolor cruzó por los rostros de los jóvenes.

-Esto no ha pasado. -Dijeron a la vez.

Después, James se levantó con rapidez, se vistió y salió corriendo a su habitación.

Dos semanas más tarde, Teddy terminó su relación con Victoire.

Y un mes después, James y el peliazul comenzaron una relación en secreto.

Tenían planeado decírselo a sus familiares cuando el más joven fuera mayor de edad.

*Fin flashback.*

Harry se quedó callado durante unos minutos.

-Algo sospechaba. -Dijo finalmente. -Pero decidí esperar a que vosotros me lo contárais. Fuisteis bastante discretos, pero no por nada fui auror durante cinco años.

Teddy estaba sentado en el regazo de su padrino como un niño pequeño.

-¿Y qué pasó después?

-Hace seis meses, Jamie y yo… Jamie y yo planeábamos salir a cenar a un restaurante muggle después de ir a ver un partido de quidditch de segunda división.

El ojiverde llamó a un elfo doméstico para que le preparara una taza de té relajante a su ahijado.

Cuando el joven la tuvo en sus manos, dio un par de sorbos y siguió hablando.

-James llegó al apartamento que yo había alquilado en el callejón Diagon y…

El metamorfomago se estremeció.

-Él nos vio a Victoire y a mí…

Harry apretó los puños. Decidió calmarse y escuchar toda la historia antes de sacar conclusiones precipitadas.

-Ese día… Ese día iba a pedirle a James que se casara conmigo.

El chico rió histéricamente.

A Harry le recordó brevemente la risa loca que su padrino a veces soltaba cuando revivía algunos de sus peores recuerdos de su estadía en Azcaban.

-¿Te lo puedes creer? Yo, que siempre había buscado la aprobación de la abuela Molly para que me aceptara totalmente, y por eso acepté salir con Victoire, iba a pedirle matrimonio a James Sirius Poter. ¿Qué iba a ofrecerle yo? Simplemente era un aprendiz de medimago con una paga que me llegaba para pagar el apartamento y la comida. Pero yo, fui egoísta y quise que James siempre estuviese a mi lado.

-Teddy… Estás divagando.

-Sí, cierto… Bien… Iba a pedirle que fuera mi marido, pero en lugar de eso, le engañé con Victoire y cuando le vi, me reí en su cara y le dije cosas hirientes.

El joven comenzó a reirse como un desquiciado.

-Fui un monstruo con él. Le juré y perjuré que jamás le haría daño. ¿Y qué hice? Decirle que para mí él solo fue un juego, que no era más que un niñato inmaduro, que solo deseaba esperimentar…

En este punto, Teddy dejó de reír y se echó a llorar otra vez.

Harry pensó brevemente en que seguramente, debido a las risas de Teddy, sus hijos se habrían despertado.

-(Menos mal que el pequeño Matt estaba al cuidado de una elfina doméstica.) -Pensó.

Cuando Teddy había empezado a contarle la historia, le había pedido a Dipsi que se quedara con Matthew y pusiera un hechizo a su alrededor.

-¿Y por qué te arrepientes ahora de lo que le dijiste a James? -Preguntó el ojiverde.

-Hace dos semanas, me desmayé durante una práctica en el hospital. Mi compañero se asustó, porque nunca me había pasado algo así. Luke me dijo que al revisarme y no encontrar nada extraño, miraron más a fondo y descubrieron que me estaban drogando con una poción parecida a la Amortentia. Me dieron el antídoto, y dos días después, fui consciente de todo lo que había pasado durante estos seis meses.

-¿Quién te dio la poción?

-Supongo que fue Victoire, pero no tengo pruebas de que fue ella.

-¿Por eso el jefe Marchbanch quiere hablar conmigo dentro de tres días?

-Puede ser.

-¿Y James sabe esto?

-No. He intentado explicárselo, pero no ha querido escucharme.

Teddy se levantó y ocupó la silla en la que estaba sentado anteriormente.

Cogió un trozo de turrón de una bandeja y se lo comió.

Se acabó la taza de té y después, apuyó la cabeza encima de la mesa derrotado.

Harry se masageaba las sienes.

Al día siguiente, hablaría con algunos aurores amigos suyos para que investigaran a Victoire.

Unos pasos le alertaron de que alguien más abía entrado en la cocina.

Miró hacia la puerta y vio a Albus y James allí parados.

-¿Desde dónde habéis escuchado?

-Yo he oído toda la conversación. -Admitió James.

-Yo me he despertado al escuchar a Teddy reirse como un poseído. -Explicó Albus.

-¿Cuántas veces os he dicho que no debéis escuchar conversaciones ajenas?

El mayor de los hermanos se encogió de hombros.

-Deja de ser una conversación ajena o privada, cuando uno de los hablantes empieza a gritar. -Comentó Albus.

-O podríais haber puesto un hechizo silenciador. -Sugirió el Gryffindor.

Teddy no daba señales de haberse dado cuenta de que James y Albus estaban allí.

-Vamos a la cama. -Ordenó Harry levantándose.

Con un pase de varita, recogió todo lo que había en la mesa y lo dejó en el fregadero.

El Hufflepuff seguía sentado en su sitio y parecía no escuchar a nadie.

-Está como ido. -Dijo Albus.

-Teddy. Cachorro. Vamos a dormir.

El joven no reaccionó.

James se acercó a él, le cogió de la mano y le dijo:

-Vamos Lobito. -Tiró suavemente de su mano y el peliazul se levantó.

Le siguió dócilmente por las escaleras.

Harry y Albus se fueron a sus habitaciones mientras que James ayudaba a Teddy a acostarse.

Después, trató de marcharse a su cuarto pero Lupin no se lo permitió.

Con un suspiro, James se metió en la cama con él.

Al día siguiente, Teddy despertó sintiéndose en paz. Se sentía descansado.

Iba a abrir los ojos, cuando sintió algo cálido sobre sus labios.

Era un beso.

-Ahora vuelvo. -Susurró esa persona sobre sus labios.

luego sintió que alguien se levantaba de su cama y abandonaba el dormitorio.

Un rato después, abrió los ojos con sorpresa y se acarició los labios.

-(¡James me ha besado!) -Gritó mentalmente.

Entonces, recordó la conversación que había tenido esa noche con su padrino.

-(¿Cómo he llegado a la cama?) -Se preguntó. -(¿Jamie lo habrá escuchado todo?)

Un rayo de esperanza fue creciendo en su pecho.

Escuchó pasos acercándose.

Se quedó esperando.

la puerta se abrió y por ella entró…

-Mi Jamie.

Una risa baja hizo que Teddy fuera consciente de que lo había dicho en voz alta.

-Por fin despiertas. -Se quejó el más joven.

James se recostó junto a Teddy.

-Debería haberte escuchado. Lo siento.

-Entiendo que no quisieras ni verme. Después de todo lo que te dije…

James le puso un dedo en los labios.

-Eso ya no importa.

-Jamie… -Susurró el metamorfomago antes de abrazar al joven con fuerza y comenzar a llorar gimoteando como un cachorro triste.

James también derramó abundantes lágrimas mientras ambos se decían lo mucho que se amaban y cuánto se habían echado de menos.

Entre besos y caricias, los dos chicos se quedaron dormidos abrazados.

Más tarde, Harry fue a ver como estaba su ahijado y al ver a los jóvenes abrazados, sonrió ampliamente y cerró la puerta.

Iba a girarse, cuando unos brazos musculosos le sujetaron por detrás.

-¿Me has echado de menos? -Le susurró una voz al oído.

El ojiverde rió feliz y se dio la vuelta.

-Claro que sí tonto. -Contestó.