Capitulo 19: "Otro día en Piltover junto a Lucky…"

Tommy despertó lentamente y vio que todavía estaba en el sofá de Lucky.

-Ah… veo que despertaste.- La voz de Lucky pudo escucharse de cerca. El guerrillero por su parte solo se estiró un poco y se rascó los ojos.

-Sí, necesitaba una siestecita para relajarme un poco. Esa cosa sí que era fuerte.- Tommy se refería a las drogas que fumaron en el bong.

-Oye te dije que esa mierda era fuerte antes de que la tomaras.- Lucky se rió pero fue interrumpido cuando sonó el teléfono que había cerca. -Me pregunto quién será a estas horas.- El yordle se acercó y tomó el teléfono. -¿Hola?-

-Hola Lucky- Dijo una voz femenina.

-¿Oficial Caitlyn?- Lucky abrió los ojos.

-Si… llamé porque quiero que le recuerdes a Tommy que aún tiene una multa por pagar, sin embargo dile a tu amigo que todavía no he decidido cuál será la multa que deberá pagar para limpiar su historial.- La Sheriff tenía algo pensado para Tommy en lugar de pagar una multa monetaria.

Lucky se rascó la cabeza. -Eh… está bien Caitlyn ¿Algo más?-

-No eso es todo por ahora. Te llamaré mas tarde para que le avises a Tommy. ¿Ok?-

-Ok.- Y Lucky colgó el teléfono y miró a Tommy con una expresión que quería decir "amigo, estas en problemas."

-¿Quién era?- Tommy lo miró.

-Era Caitlyn, dijo que estaba viendo como ibas a pagar tu multa por andar ayudando a pillar a los zaunitas.- Lucky sacudió ligeramente la cabeza.

-Me preguntó que será.- Tommy encogió los hombros y Lucky hizo un gesto con el brazo.

-Vamos.- Y comenzó a acercarse a la puerta.

-¿A dónde vamos?- Preguntó Tommy.

-El profe Heimy me dijo que quería mostrarme algo en lo que había estado trabajando. Pensé que tal vez querrías venir a saludar.- El guerrillero asintió al escuchar la respuesta de su amigo y ambos salieron del departamento en silencio.

Llegaron rápidamente a la Academia, ya que Lucky pidió un taxi y en unos minutos ya estaban en frente de la oficina de Heimerdinger.

Punto de vista dentro de la habitación.

Heimerdinger estaba con sus gafas puestas muy concentrado mientras mezclaba algunos químicos.

-Ahora mucho cuidado al poner esta pócima de alto poder. Si pusiera mucho mas de la cuenta podría explotar y eso sería bueno para mí…- Heimerdinger estaba tan concentrado que no pudo escuchar los golpes que Tommy y Lucky estaban dándole a su puerta.

Fuera de la habitación.

-Mmm… no contesta.- Lucky se acarició la barbilla.

-Déjame intentarlo.- Tommy lo apartó y se acercó a la puerta aclarándose la garganta. -OIGA PROFEEEEEEEEEEEEEEEE!- Tommy lanzó un grito que se escuchó desde la entrada el cual fue seguido de una fuerte explosión.

La puerta se abrió y Heimerdinger apareció tosiendo en medio de un montón de humo y además con la cara algo chamuscada. -¿Me llamaban?-

Lucky tomó la palabra. -Eh… si profe, recuerda que me dijo que quería mostrarme algo en lo que había estado trabajando? Pues ya vine y mire a quien traje!- Lucky se refería a Tommy.

-¿Tommy? ¿Qué haces aquí?- Heimerdinger se acomodó las gafas al ver al guerrillero.

-Yo… ando buscando a mi padre y me por causalidad me encontré con Lucky.- Tommy se rascó el cuello y Lucky lo interrumpió.

-¿Y qué era lo que querías mostrarme doc?- Y eso que Heimerdinger recordara algo.

-Ah sí, pasa pasa. Creo que lo tengo guardado por aquí.- El inventor entró seguido por Tommy y Lucky. Heimerdinger sacó un pequeño objeto cuadrado de una caja y se los enseñó.

-¿Qué es eso?- Preguntó Tommy señalando el artefacto.

-Esto es mi mas reciente invento mis estimados jóvenes, lo he llamado teléfono móvil inteligente. Es como un teléfono de casa pero es portátil, puede usar señales satelitales para llamar a cualquier teléfono, también puede mandar mensajes de texto y lo mejor de todo, es que tiene ruiditos.- El inventor presionó un botón y el celular hizo un tono gracioso lo que dejo a Tommy y a Lucky completamente boquiabiertos.

-Vaya Heimer, sí que te superaste esta vez ¿Piensas venderlo o algo así?- Lucky estaba impresionado por el nuevo invento del Venerable Inventor.

-La verdad es que sí, creo que se vendería bastante, por ahora solo he construido tres y bueno, voy a darles uno a ti y a Tommy para que los prueben. Yo me quedaré con el otro para que podamos estar en contacto por si hay algún error con el sistema.- Heimerdinger les dio un celular a Tommy y otro a Lucky. -Una cosa más chicos, estos usan baterías por lo que deberán cargarlos con esto.- Les dio a ambos unos cargadores.

-Gracias profe. Realmente se pasó esta vez.- Tommy le sonrió y le dio un pulgar arriba.

-Eh… gracias muchacho.- Heimerdinger se rascó el cuello algo enrojecido por el comentario.

Más tarde…

Nuestros dos amigos yordles entraron a una discoteca por la noche, habían varios humanos y yordles por igual bailando y compartiendo en la pista de baile. Habían luces por todos lados y música electrónica al máximo. Tommy y Lucky fueron a la barra para beber algo y "echar algún ojo para buscar una presa". Ambos miraron por un rato y vieron pasar a varias yordles bastante atractivas y que al parecer andaban solteritas. Un par de minutos y 10 chupitos de alcohol después Tommy y Lucky estaban dispuestos a ir a ligar. Sin embargo antes de que fueran Lucky le pasó a Tommy un paquete de LSD.

-Lucky no puedo drogarme.- Tommy estaba borracho pero no era tanto tonto.

-Ay vamos hombre, es para la buena suerte. ¿O eres gallina?- Lucky sabía que Tommy odiaba que le dijeran gallina y el guerrillero frunció el seño.

-Gallina será tu abuela! Trae para acá!- Tommy le quitó el LSD y se lo metió en la boca. En unos momentos la mezcla de alcohol y drogas comenzó a causarle efectos. -Lucky ¿Qué mierda me diste?- El guerrillero comenzó a tambalearse un poco.

Lucky le dio un golpe en el hombro. -Nada de qué preocuparse Tom. Solo te di un poco de LSD para que alucines.- Pero Tommy comenzó a ver varias cosas fuera de lugar, como elefantes rosados, arcoíris negativos y setas, muchas setas por todas partes. Estuvo así por un rato hasta que perdió la razón y su visión desapareció en medio de nubes coloridas y burbujas rosadas.

A la mañana siguiente…

-Agh… hijo de puta… ¿Qué pasó?- Pensó Tommy mientras se levantaba de donde quiera que estuviera. Sin embargo sintió al instante un gran dolor de cabeza y también en la entrepierna. -Uy… me duele la cerbatana.- Tommy sintió movimiento a su lado y descubrió que estaba en medio de dos yordles, una pelirroja y otra castaña, las cuales estaban dormidas y completamente desnudas. Parpadeó un par de veces y se rascó los ojos para ver que también estaba completamente desnudo y que solo los tapaba una sabana. Al parecer había hecho un trío en la alfombra del apartamento de Lucky… donde quiera que estuviera el otro.

Tommy se levantó y se puso los pantalones, aún estaba algo mareado pero podía mantenerse de pie. Caminó en silencio hasta la habitación de Lucky y no se sorprendió cuando vio a su amigo durmiendo junto a una yordle rubia en su cama. Tommy sonrió ligeramente y agitó la cabeza. -Nunca cambias amigo…- Pensó el guerrillero.

Tommy silenciosamente bebió un analgésico para quitarse la resaca y salió solo con los pantalones puestos al balcón. Celular en mano marcó un numero y esperó que contestaran.

-¿Hola?- La voz de Lila hizo que Tommy esbozara una sonrisa.

-Hola Lila ¿Cómo estás?- El guerrillero sonaba bastante alegre a pesar de la resaca.

-Tommy!- Ella alejó el teléfono un poco para poder suspirar. -Eh… yo estoy bien Tommy, gracias. ¿Y tu como estas?-

-Pues… bien creo. Estoy en Piltover y me encontré con Lucky.- Tommy se rascó un poco la cabeza mientras observaba las luces de los demás edificios de la ciudad.

-¿Y cómo esta él?- Lila se sorprendió ya que no escuchaba de Lucky hace mucho tiempo.

-Igual que cuando éramos niños.- Ambos rieron ante ese comentario. -Eh… bueno… quería decirte que… a pesar de todo lo lejos que he estado… creo que extraño tu compañía Lila.- Tommy se levantó para tener una mejor vista de la ciudad mientras sostenía el celular.

Lila sentía que el corazón se le iba a escapar del pecho. -Yo también te echo mucho de menos Tommy… para mí la Ciudad de Bandle no es lo mismo sin ti.-

Tommy se rascó el cuello. -Eh… oye Lila… fíjate que estaba pensando y… bueno recordé que en Bandle había una fuente de sodas a la que me gustaba ir bastante y… bueno pensé que. Eh… cuando vuelva con mi padre y todo este lío termine. Bueno… quería preguntarte si te gustaría, no sé ¿Ir a tomar un jugo conmigo o algo así?- El guerrillero sentía algo extraño en el pecho, pero no estaba seguro si era lo que pensaba.

Cuando Lila escuchó la invitación de Tommy casi se desmayó pero logró mantener la compostura. -Si! Quiero decir… si, me gustaría, me gustaría mucho.-

-Vale, entonces cuando vuelva a Bandle lo primero que haré será ir a buscarte para nuestra pequeña reunión. Bueno… cuídate. Si puedes, saluda a mi madre de mi parte.- Tommy suspiró mientras seguía contemplando el clima urbano.

-No te preocupes Tommy, lo haré.- Eso hizo que la sonrisa de Tommy creciera un poco más.

-Muchas gracias Lila, eres la mejor. Te llamaré pronto. Adiós.- Tommy colgó luego de unos momentos.

-Adiós…- Lila colgó el teléfono y se quedó pensando lo que había sucedido por unos minutos. Se puso ambas manos en su pecho y se dio cuenta de que su corazón estaba latiendo a mil por minuto. Nunca antes se había sentido tan bien y tan feliz. -Tengo que decírselo a alguien!- Pensó ella contenta y emocionada.

Por otra parte Tommy volvió a entrar al apartamento sintiéndose con un gran sentimiento de felicidad en el pecho.

"No sé porque pero… me siento feliz cuando siento la compañía de Lila, no sé qué me pasa pero… me encanta esa sensación.

No volveré a mezclar chupitos y LSD nunca más, si me lo preguntas es una combinación para el desastre.

Gracias por recomendarme ver The Walking Dead y el canal Pánico, aunque ahora mismo ni yo tengo tiempo para ver tanta tele.

¿Saben? No puedo evitar pensar que el autor me está ocultando algo que podría alterarme emocionalmente…"

-Tommy

AUTOR: No los escuches Tommy, ellos no saben lo que dicen…