Disclaymer: No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.

Summary: Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.


2.- Capítulo

Favores.

Un amor imposible.

By Mommy's Bad Girl

"Le pido al cielo que desaparezcas…"

*.

¿Por qué de todos los pueblos que había en Estados Unidos de Norteamérica me tenía que tocar vivir aquí? ¿Por qué de todos los millones de personas que había en el mundo me tuve que enamorar de un Vampiro?, y si así es: ¿Por qué me tuve que enamorar del único Vampiro que sabía exactamente donde lastimarme?

Mientras inundaba mi cerebro de todas esas preguntas desayuné una barra de cereal y un vaso de leche. Termine y subí a mi camioneta arrastrando los pies. Conducía ahogada en pensamientos y dolores, pensando… sufriendo. De un momento a otro me encontré en el gran estacionamiento de la escuela de Forks e intente mantenerme lo más alejada del Volvo. Baje de la camioneta con paso lento y fui a sentarme a las banquitas que estaban afuera de la cafetería con la esperanza de no encontrarme a ningún par de ojos acaramelados ante mí. Pero, como siempre, mi mala suerte tenía que actuar primero y justo al lado mío pasaban Edward y Tanya agarrados de la mano. Edward le cargaba la mochila y Tanya le daba un beso en la comisura de la boca como agradecimiento.

Hice lo único que en ese momento mi mente pudo pensar…

…Corrí de su lado.

Las imágenes que no quería recordar se vinieron como efluvio a la mente. Una gota de sudor me surco la nuca y todo desapareció. Se fue como tanto había deseado que así lo hiciese.

Se fue, pero eso no quería decir que no regresara.

Me encontraba ya sentada en clase de Lengua cuando oí un leve ronroneo que me sacó de mis lagunas mentales. Me giré para ver de dónde provenía y un par de ojos acaramelados se juntaron con mi mirada; por más de un minuto estudié aquel rostro tan familiar y Edward hizo lo mismo. Tenía tantas preguntas por hacerle, tantas cosas que reclamarle. Pero no tenia energía para decirle nada, solo para mirarlo. El señor Banner llamó mi atención y dos segundos después que volví a girarme, pero él ya se había volteado y estaba concentrado en sus apuntes de clase. Suspiré rendida y empecé a divagar en mis pensamientos todavía con el dolor del pecho que nunca se iba, que jamás me abandonaba. Recordé como era mi vida antes de conocer a Edward y como fue después; muchas cosas habían cambiado hace ya tanto tiempo, cosas que me habían cambiado… cosas que me habían hecho perderme más en la oscuridad.

Escuché muy a fuerza cuando sonó el timbre y tuve que levantar la vista. Él ya se había esfumado y yo estaba casi sola en el salón. El día pasó igual de rápido, con lágrimas y dolores hasta la hora del almuerzo, mi peor pesadilla.

– Bella, anda. Vamos. Esto se va a llenar -La vocecita chillona de Jessica me hizo despertar.

– Sí, Jess... tienes razón-Esperaba que por favor empezara a parlotear como era su costumbre para yo poder sumergirme de nuevo en mi mente, el único lugar seguro que tenia para sufrir en silencio.

– Hmm... ¿Bella?, no es que quiera ponerle un dedo a la Herida, pero Cullen te está viendo… y no es una mirada que digamos del todo linda-Los ojos de Jess se trasladaban de mi rostro a la mesa de enfrente una y otra vez.

– Ah…-Fue lo único que pudo salir de mis labios antes que el temor me llenara el cuerpo.

– Oye, Bella… ¿Qué planes tienes para hoy?-Noté el intento de Ángela por distraerme e intenté darle un poco de más importancia a la plática mientras sentía unos ojos inquietos penetrando mi rostro.

– Saliendo de la escuela voy a ir a La Push a visitar a Jacob y en la noche… no sé. Yo creo que nada -Por supuesto que no iba a hacer nada... estaba de un humor de perros.

– ¡Ay, Bella!, vamos a salir hoy, es Viernes por la noche, ándale di que sí ¡Sí, sí, sí, sí! ¿Sí? Por favor, sal con nosotras...-La voz de Jess se hizo cada vez más chillona hasta acabar en una octava.

– ¿A dónde van a ir?-Mi voz sonaba distraída, y no era para menos. Estaba muy ocupada disuadiéndome a mi misma de la idea que Edward Cullen casi me aniquilaba con la mirada.

– Pues a un café que se llama Gossip…-La voz de Áng se escuchaba emocionada.

– Hmm... Pues sí, las acompaño-Lo dije con tono resignado, pero al parecer la emoción de Jess no dejo que la gente se diera cuenta.

– ¡Yupi! ¡Por fin una salida de chicas!- Chilló en mi oído.

Observé a mi alrededor y, al instantem me di cuenta de en lo que me había metido.

Y me arrepentía, aunque eso ya no era nuevo.

Sonó el timbre, se acercaba la peor hora de todo el día: la clase de Biología. Salí de la cafetería a paso lento, intentando retrasarme el mayor tiempo posible para no tener que ver a mi compañero de Biología, al vampiro de mis sueños, al amor de mi vida… el que hacía que mi corazón latiera.

Mientras caminaba hacia el edificio seis mi respiración se volvió hiperventilación e intenté calmarme antes de doblar la manija de la puerta para entrar al pasillo; esos 5 pasos que me faltaban para llegar a la puerta de Biología se me hicieron lo más duro posible, no lo quería cerca de mí.

Podría escuchar mi corazón como sonaba cada vez que lo veía, como se me subía la sangre a las mejillas cada vez que mis ojos se encontraban con los suyos y como lo seguía amando con todo mi ser "¡No, Bella! ¡No! ¡Demuéstrale quien manda! ¡Demuéstrale que puedes vivir sin él!" Una vocecita gritaba en mi cabeza e intenté por todos los lados hacerle caso.

Llegué con paso lento a la meza de granito falso y me senté en mi lugar, sin dirigir ni una sola mirada a la silla que estaba al lado; sentí una torrente de emociones que inundaba mi cuerpo y me dejaba sin aliento. Intente calmarme y me agarré con fuerza a la mesa de granito, dejando caer mi cabeza en los brazos, ignorando la mirada que tenía clavada en el rostro, esa mirada que si veía me iba a derretir; esa mirada sedienta; esa mirada que yo sabía que era de su propiedad, esa mirada por la que sigo sufriendo... SU MIRADA.

Por suerte la clase empezó en ese mismo instante, estábamos viendo Tratamiento de las células madres; Un tema que, por supuesto, ya había visto en mi escuela de Phoenix, entonces no había nada en que concentrarme. Una vez más deje caer mi capa de pelo negro por mi hombro para crear una pantalla oscura; quise voltear para ver su expresión y lo hice, mas el error fue demasiado grande. Estaba ahí mirándome de una manera deliberadamente hostil, como la típica mirada que tiene a algo que le repugna; tenía la mano sobre la nariz y estaba con su puño cerrado en la rodilla, otra vez, igual que a inicio de semestre el año pasado. Me parecía que tanto tiempo lejos lo había desinmunizado de mi olor.

La clase paso muy lento, más de lo que yo esperaba. Dieron el toque y volteé el rostro para tomar mi mochila, él ya se había esfumado, como siempre. Tarde un poco en calmar los temblores que recorrían todo mi cuerpo y fui directo al Gimnasio. Gracias a dios la clase fue de teoría del Tennis y me deje llevar de nuevo por mis lagunas mentales. Casi estaba al borde del aturdimiento cuando sentí una mirada clavada en mi cara. Me giré a la izquierda y ahí estaba ella sentada. Una de las cosas más bella que existía en este mundo. Tanya, con su pelo rubio anaranjado ondulado y sus ojos grandes me estaba observando, no de una manera curiosa, más bien emanaba ondas de hostilidad hacia mí y eso se notaba. No logré apartar la mirada de ella hasta que el timbre sonó de nuevo y me regresó a la realidad. Un minuto estaba ahí y al siguiente estaba ya muy cerca de los vestidores.

Me sentí mareada y empecé a respirar muy rápido. Gracias a Dios ya había acabado este día, ahora sí podría ir a La Push a visitar a Jacob, mi propio sol, mi amigo licántropo que me había sacado de tantos problemas; El que había puesto puntos en mis heridas.

Y esperaba que eso pasara de nuevo.

Me volví a meter en mis pensamientos mientras caminaba en dirección a mi camioneta por el estacionamiento. Sentí como unas manos frías me tomaban los brazos y ahogué un grito. Al instante, me gire para ver quién era.

Y ahí con una sonrisa plateada y con andares de bailarina estaba Alice agarrándome con fuerza. Me quede helada de la sorpresa y se me crispó el rostro, no supe que decir.

– ¡Oh! ¡Vamos, Bella!, no te asustes. Solo soy yo-Su voz se tornó picara, como un niño haciendo una broma.

– ¿Qué pasa, Alice? ¿Qué necesitas?-Dije con la voz más fría que pudo salir de mi garganta.

– Nada, Bella. Solo que escuche que ibas hoy a Port Ángeles-Me sonrió con mucho fulgor –, y me preguntaba si ¿Podría ir hoy contigo?

Me quedé helada de la sorpresa y abrí los ojos como platos. Hablé, no sin antes garraspear un poco.

– Hmm, la verdad no creo que sea una buena idea...-Volteé un poco el rostro y me encontré con la mirada de Edward y Tanya clavadas en mi cara. Me dio un leve escalofrió– La verdad no me siento muy a gusto... y pues no te quiero hacer pasar un mal rato Alice. Aparte tú y yo ya no somos amigas.

Su rostro se transformó en una expresión de decepción y tristeza, para luego volverse en una expresión de ira.

–Mira, Bella: quiero que quede claro que el hecho de que mi hermano ya no esté contigo no quiere decir que tú y yo dejemos de ser amigas ¿Ok? Lo estoy intentando así que dame una oportunidad-Me sacudió un poco los hombros y se torno un poco más tierna –. Así que te vas a tener que acostumbrar Bella porque no voy a dejar de ser tu amiga.

Asentí con la cabeza aun aturdida por la mirada penetrante de Edward sobre mi cara.

– Bueno, Bella. Llego a tu casa en una hora para irnos al café Gossip. Nos vamos en mi carro y no me digas que no, porque quiero probar mi nuevo Porsche.

Asentí de nuevo con la cabeza aunque mis pensamientos ya estuvieran demasiado lejos de ahí. Me subí a la camioneta y saqué el celular que Charlie me había regalado para navidad, marqué el primer número de mi agenda y contestaron.

– ¿Sí, diga?

– ¿Estará por ahí el Jefe Swan?

– Sí, Bella- Soy yo...

– Ah... papá voy a ir hoy a Port Ángeles con Jessica y Ángela. Alice va a pasar por mí.

– ¿Alice Cullen?-su voz sonó sorprendida.

– Sí… voy a pasar un rato con ella.

Hubo silencio por algunos sungos.

– ¿Papá?

– OK Bella. Cuídate mucho hija, te quiero. Ten... ten cuidado.

– Yo también te quiero papá.

Y se corto la comunicación. ¡Demonios! Mientras manejaba me iba dando cuenta del gran peligro que se me avecinaba en una hora. Iba a estar con la hermana del amor de mi vida, mientras él estaba con su nueva distracción, o bueno… así lo había llamado aquel día en el bosque.

Sentí como se me hacía un nudo en la garganta, pero controlé mis emociones. Volví a sacar el celular de mi bolsa y marqué el número sin pesar.

– ¿Sí, diga?-Contestó una voz fuerte y gutural.

– ¿Jake? ¿Eres tú?

– Sí, sí Bella... ¿Qué pasa?

– Jake me parece que hoy no voy a poder ir a La Push. Lo siento mucho- Y la verdad si lo sentía más que nada en este momento.

– Ah, sí. Bella estaba a punto de marcarte por eso...-Su voz sonó aliviada- Me parece que yo tampoco voy a poder verte hoy. Mira salió algo de improvisto y pues... ¿No estás enojada verdad? – Rió con aquella risa suya que tanto me animaba.

– ¡Já! no Jake, no te preocupes otro día será-Esperaba que fuera más pronto que nada me urgía desahogarme con alguien que supiera de que se trata la situación en la que estoy en estos momentos.

– Jajaja bueno, Bella. Yo te dejo. Te quiero-Su voz tomó un matiz de urgencia– Nos vemos luego, cielo. Yo también quiero platicar contigo.

– Adiós, Jake.

– Adiós, Bella.

Adiós, existencia.

Y así, sin darme cuenta, ya estaba afuera de mi casa. Las manos aferradas al volante, intentando respirar "tranquila, tranquila. No pasa nada." era muy bueno ser la única que podía escucharme en mi fuero interno y le daba gracias al cielo por eso. Entré en la casa a paso lento y subí las escaleras arrastrando las piernas, fui directo al closet a sacar mi bolsita para las salidas y un top limpio.

Sin pensarlo volteé hacia el piso del closet y ahí se encontraba un estéreo torturado por mis uñas que me hizo recordar mi último cumpleaños con los Cullen, cuando las cosas se empezaron a poner difíciles, cuando Edward se dio cuenta que ya no me amaba como antes, cuando Jasper se lanzo contra mí para querer matarme.

Cuando morí en vida.

Y de repente todo eso me pareció muy distante, muy fuera de lugar. Me senté sobre la cama sólo para no caerme y puse mi cabeza entre las piernas. El dolor del pecho se hacía de nuevo cada vez más grande "Edward ya está con otra… Edward ya está con otra..." Me decía una y otra vez en mi mente, pero no lograba comprender las palabras. Llegó a un punto en que todo esto, lo que estaba viviendo, me parecía una pesadilla.

-Quiero despertar-Gemí entre sollozos. No sé cuanto tiempo pase así, con las lagrimas escurriéndose por mis mejillas, con el corazón destrozado a causa de los recuerdos, con la vida escapándose de mis manos. Escuché un claxon a lo lejos afuera de mi casa y recordé lo que tanto temía. Alice.

Me cambie el top rápidamente y tome mi chaqueta, bajé la escaleras corriendo y salí por la puerta disparada. Afuera un Porsche Turbo amarillo canario me esperaba. Me impresioné al verlo. Vidrios cromados, asientos de cuero negro, un verdadero coche deportivo. Me giré a ver mi camioneta descolorida y bueno… eran 2 coches demasiado diferentes. Suspire y por fin subí al deportivo.

-¡Hola, Bella!-La voz de Alice retumbó en mi mente como campanas.

-Alice-hice un asentamiento con la cabeza.

-Bella, esto va a ser súper divertido..., estaba pensando en ir de compras antes de ir a Gossip. O sea, digo tus amigas van a llegar como hasta dentro de 3 o 4 horas a el café y mientras pues podemos…-Su voz se hizo un zumbido y en mi mente, pero yo no le presté atención, mi mirada se encontraba fija en su muñeca. Estaba impresionada o más bien en shock. Alice traía la pulsera que yo le había dado a Edward. Ahogue un grito y cerré los ojos "No… no… no… por favor que esto no sea verdad, no…"

-¿Bella? ¿Bella? ¿Qué tienes? ¿Qué pasa?- Preguntó en un chillido, pero ni una sola palabra salió de mi boca.

Un escalofrió recorrió toda mi piel y hasta la última de mis terminaciones nerviosas se pusieron alerta. Solté el aire lentamente y abrí los ojos.

"-¡Edward! ¡Mira lo que te compré, amor!-Estaba súper emocionada por darle el regalito a Edward que le había comprado.

-Amor no tenías que comprarme nada, aun no es nuestro aniversario.- Murmuró impresionado pero podía ver la sonrisa que comenzaba a jugar en la comisura de sus labios.

-¡Eso no importa! ¿Por qué tu si me puedes dar regalos y yo no? -Le di la cajita azul obscuro y la abrió desesperado. Sus ojos se llenaron de emoción al ver la pulsera de plata y en él un pequeño dije que traía un corazón (nada femenino, por cierto, fue una suerte haberla encontrado.)

-Gracias amor… es hermosa.- Susurró y me beso… pero con uno de esos besos que me quitaban la respiración."

-Nada Alice... no pasa nada. –Mi voz sonaba vacía, como si la estuviera diciendo una maquina, como si realmente no sucediese nada.

-Bella-La expresión de Alice se volvió seria-, en serio, siento mucho lo que estas pasando. Le dije Bella , juro que le dije que te iba a hacer mucho daño trayendo a Tanya aquí a Forks y presentándola como su novia...-Mis ojos se volvieron a cerrar y sentí la mirada de Alice clavada en mi rostro, estudiándome.

-No te preocupes, Alice... –Abrí los ojos desmesuradamente y dije con tono frío, lo mas frío que me pudo salir, tanto que casi sonaba indiferente-. En realidad eso ya no importa, creo que hasta ahora entendí que –La garganta me ardió y me dio una punzada más fuerte de dolor en el pecho- Simplemente Edward ya no me quiere… y eso es algo con lo que tendré que lidiar por los días de mi vida. -Reí óscamente-. Y así fue como la Oveja se enamoro del León…

Alice me vio con ojos retraídos y cálidos. Se calló durante unos minutos y luego soltó el aire lentamente.

-Bella, no sé cómo puedes soportar esto…-Me miró con curiosidad- ¿No te dan ni poquitas ganas de gritarle? ¿Ni de reclamarle nada?

-No, Alice...-Mi mente empezaba a divagar de nuevo en aquellos días en los que todo era miel sobre hojuelas.

-¿Cómo te sientes al respecto, Bella?-Su voz se tornó preocupada ¿Pero de qué servía? Eso no cambiaría el hecho de que mi vida había sido destrozada lentamente… y su hermano era el culpable.

Y bueno, una punzada de culpabilidad me atravesó el de por sí ya destrozado pecho. Quería desesperadamente contarle a alguien lo que sentía, decirle que estaba… muerta… y bueno, Alice había sido mi mejor amiga, y aunque no lo quisiese aceptar por el momento ella veía todo lo que sucedía. Absoluta y totalmente todo.

-Pues...-Me dolía decir en voz alta como me sentía. La boca se me lleno de un sabor amargo y garraspé un poco, aunque el sabor no se fue- Estoy muerta en vida Alice, siento como si mi corazón estuviera... no sé… como muerto. Me dejo guiar por la cabeza, siento un hueco en el pecho, como si me hubieran abierto. Y al verlo... –Respire hondo y volví a cerrar los ojos para que las lagrimas que ahora los rozaban no salieran- Me doy cuenta que haga lo que haga lo sigo queriendo con la misma intensidad de aquel día en el prado, de aquella primera noche que pasamos juntos, de aquel día en que me llevo a su casa, de aquel juego de pelota, de cuando me salvo de James, de cuando desperté en el Hospital y el primer rostro que vi fue el de él; de aquella noche de graduación, del mi primer cumpleaños con ustedes e incluso-Garraspé un poco-, Aquel día en el bosque… cuando me dijo que ya no me amaba…yo seguía amándolo con la intensidad del primer día, Alice. Es algo más fuerte que yo, algo que me lastima, pero que no lo puedo dejar –Respiré hondo esta vez y temblé un poco-. Dirás que soy una masoquista, pero no puedo. Simplemente no puedo…

Alice me miraba con su expresión inescrutable, muy concentrada en cada cosa que yo le había dicho.

-¡Vaya!-Exclamó impresionada- Es impresionante cuanto amor sientes por él, Bella. Es algo muy extraño lo que sientes por mi hermano. Dejas que te lastime, pero lo amas... –Abrió los ojos como platos-Oh Bella... ¿Qué haré contigo?

Reí sin ganas

-¿Alice, te puedo pedir un favor?

Me miro con ojos curiosos.

-Hmm, eso depende de que sea Bella.

-Por favor, cuando estés cerca de Edward... no pienses en lo que te acabo de decir. No quiero que sepa lo que yo aun siento por él, por favor.

-Ah… claro Bella no te preocupes. No se enterara de nada.

-Muchas gracias, Alice... fue bueno hablar contigo.

Su mirada se tornó satisfecha.

-Sí. Fue bueno hablar, Bella-Me estudió con la mirada unos segundos-. Aunque dudo que ése semblante que tienes se te quite de un día para otro. Espero en serio que la situación mejore, porque no se vale que estés así por culpa de Edward.

¿Valía la pena?... Sí, valdría la pena todo el sufrimiento que fuese necesario para poder recordarlo, para poder amarlo.

-¿Alice? ¿Te puedo preguntar algo?

-Claro, Bella. Lo que sea- Contestó con un chillido.

La mire con ojos compungidos. Sabía lo que iba a preguntar iba a terminar de partirme el corazón, pero tenía que saberlo. Tenía que quitarme ésta duda y dejarlo ir.

-Es... es… ¿Él es?...-Torcí el gesto-¿Es él feliz? ¿La quiere mucho?-Las últimas palabras las dije entre dientes.

El rostro de Alice era de incredulidad pura. Claro… ella no esperaba que yo fuese a preguntarle eso, ¿Quién en su sano juicio lo haría?

-¿Realmente quieres saberlo?- Preguntó y yo asentí.

Se quedó en silencio algunos momentos pero por fin se rindió.

-Pues Bella… ¿Qué quieres que te diga? Sí, es feliz y la quiere… demasiado.

El latido de mi corazón se paralizo. Cerré los ojos pero no pude evitar que 2 lágrimas gordas salieran, deslizándose por mi mejilla hasta tocar mis labios. Respiré hondo aunque no podía, parecía como si todo el aire se hubiese esfumado de la faz de la tierra. Como si todo hubiese desaparecido…

Y sólo quedaba ella.

-Me alegro por él Alice…-La herida de mi pecho comenzó a arder más fuerte que nunca.

-Haces un sacrificio muy grande, Bella-Movió la cabeza en forma de desaprobación- Nunca había visto a alguien que pudiera amar tanto como tú amas a Edward. Pero… –Lo pensó un poco y se decidió- Algunas veces... Su expresión muestra vacio, como que le falta algo. Ése brillo, tan característico de él, en los ojos no es el mismo-Torció el gesto-. Es más... ya no hace las mismas cosas que antes Bella, cuando estaba contigo. Se ha vuelto muy amargo. No sé cómo explicarlo...

-Hmm…-Pero más que una aceptación pareció un gemido de dolor. No tenía palabras por el vacio tan gigante que tenía en el pecho.

Ya no había palabras para describir como se sentía.

El auto frenó y ya estábamos afuera de un gran centro comercial en Port Ángeles.

El tiempo se me fue tan rápido. Pero más bien desde hacía ya meses enteros… el tiempo había dejado de existir.

Entramos por las puertas de cristal y fuimos directas al área de modas. Ahí mientras Alice se volvía loca comprando cosas yo me volvía a sumir en mi mente.

"Si la quiere… demasiado" esas palabras retumbaban en mi mente, me abrían mas la herida, como mil cuchillos a la vez.

¿Cómo podía quererla más de lo que me quiso a mí? Bueno, "Si alguna vez me quiso a mí" mejor dicho.

Me seguía llenando de preguntas la mente. Caminaba con la cabeza desconectada del cuerpo, con el alma desconectada de la vida. No sabía a dónde nos dirigíamos, no sabía cuánto tiempo había transcurrido y no me interesaba averiguarlo. Los parloteos de Alice se volvieron lejanos, hasta que su voz se convirtió en un zumbido casi inaudible.

¿Qué hubiera pasado si nunca hubiera conocido a Edward? ¿Mi vida seguiría vacía? ¿Seguiría igual de escéptica como siempre? ¿O ahora estaría de novia con Mike Newton? un escalofrió volvió a recorrer mi cuerpo vacio y regrese a la realidad…

…Aunque no quisiese hacerlo.

-¿Bella? ¿Bella?- La voz de Alice chillo en mi oído.

-¿Qué sucede, Alice?- Pregunté con aire ausente.

- Nada ,Bella. Olvídalo-Movió la cabeza de un lado a otro-. En serio no entiendo como pasas todas tus materias si te enfrascas tanto en tus pensamientos…

No contesté, me distraje viendo un gran ventanal de cristal que daba al estacionamiento del centro comercial. Ya había oscurecido ¿Cuánto tiempo llevaba perdida en mis pensamientos? Tendría que ponerle más atención a Alice si no quería que me odiara para todos los días de su vida… o mejor dicho de su existencia y que me torturara poniéndome vestidos.

Intenté reír ante el pensamiento, pero me fue imposible.

-Bella ya es hora de irnos a Gossip, vamos-Me jaló del brazo arrastrándome hasta llegar al deportivo.

Me subí y me quede viendo por el parabrisas lo poco que quedaba del crepúsculo y las palabras de Edward retumbaron en mis oídos:

"Es la hora más segura para nosotros. El momento más fácil pero también el más triste, en cierto modo… el final de otro día, el regreso de la noche. La oscuridad es demasiado perceptible ¿No crees?" Meyer, 2008

-Alice...-Las palabras salieron de mi boca sin pensarlo- ¿Puedo preguntarte algo?

-Claro, Bella-Contestó con tono amable.

Dudé un poco.

-¿Qué opina él de que salgas conmigo?-Hice una mueca al ver cuánto me dolía decir su nombre.

-Bueno…-Alice parecía estar sumida en sus pensamientos-, pues, la verdad no le gusta. Dice que demasiado daño te hemos hecho y hasta ahorita no me habla, ni él ni Tanya... –Hizo una mueca al decir su nombre-. Carlisle y Esme han hablado con él y le han dicho que no hay razón por la cual yo no pueda salir contigo, pero él se muestra muy renuente. Como que le preocupa que nuestra cercanía sea un daño para ti… y termines herida. Por irónico que parezca.

¡Já! ¿Más herida de lo que ya estaba? no creo. Dudaba demasiado que se pudiese. Bastante hipócrita de su parte el pensar eso cuando él mismo había sido el que me había lastimado… destrozado. Todo.

-Bella ¿Ahora puedo hacerte yo una pregunta?- Sus ojos me observaron precavidos, y yo asentí.

Lo pensó durante 1 minuto y por fin habló

-¿No has pensado en seguir tu vida con alguien más? ¿Alguien que no sea Edward?

Mis ojos se abrieron como platos al imaginarme siquiera eso. La pregunta me había agarrado con la guardia baja.

-No, Alice. Amo a Edward con toda mi alma y corazón…-Sentía como un sollozo iba pasando por mi garganta pero garraspe y lo controlé-. No creo que vuelva a amar a nadie de esa manera… y ahora tú ¿Me puedes contestar algo?

Asintió con la cabeza y yo continué. Ésto era como el juego de las 20 preguntas, solo que aquí, por cada pregunta contestada a mi me rompían el corazón.

-¿Cómo fue que empezó con Tanya?-La voz me tembló de solo imaginarme la respuesta.

-Júrame que realmente quieres escuchar eso- Su voz era incrédula pero su rostro se mantenía serio.

Asentí con un movimiento de la cabeza porque era incapaz de hablar sin llorar.

-Bueno...-Comenzó con aire abatido- Cuando nos fuimos de aquí llegamos a Denali a visitar a nuestra familia de allá. Edward no iba muy bien qué digamos. Iba ausente, como si su cuerpo estuviera ahí pero su mente estuviera del otro lado del mundo.

"Cuando llegamos Tanya, que ya tenía mucho interés en Edward desde hace mucho tiempo, lo noto así... y empezó a acercarse mucho a él. Un día, de pronto, de la noche a la mañana se hicieron novios. Todos pensamos que iba a ser nada más por el tiempo que estuviéramos ahí pero como te podrás dar cuenta estábamos equivocados."

Y una vez más, no pude evitarlo. Las lagrimas grandes y gordas salieron por mis ojos y el sollozo que tenia ahogado salió por mi boca. En todo lo que podía pensar era en las palabras de Edward aquel día en el Bosque….

"-¿Tú… no… me quieres?- Intenté expulsar las palabras, confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.

-No.

-En cierto modo te he querido, por supuesto, pero ya me cansé de ser lo que no soy. No soy humano -Me miró de nuevo; ahora, sin duda, las facciones heladas de su rostro no eran humanas-. He permitido que esto llegara demasiado lejos y lo lamento mucho." Meyer, 2009

Y cuánta razón tuvo en ése momento.

De un momento a otro ya estábamos afuera del Gossip... y ahí estaban Ángela y Jessica, esperándonos.

-¡HEY! Alice, Bella aquí estamos – Gritó Jess muy emocionada desde la mesa.

Básicamente pasaron la velada hablando de chicos, la graduación, modas y Gossip.

La noche se me fue rápida porque casi no participaba en las conversaciones. Sólo emitía un "Oh" o un "Ahh" En los momentos adecuados y todas, a excepción de Alice, dieron por sentado que yo estaba poniendo atención.

Si supieran que mi mente se encontraba a mil kilómetros de distancia…

Me mordí el labio inferior intentando desviar mi mente de temas que no me quería acordar, pero era imposible. El dolor que seguía albergando era más fuerte que yo. Me desgarraba por dentro. Si tan solo Edward pudiese saber lo que sentía en ése momento. Sé que no habría diferencia alguna, pero al menos podría comportarse…

Aunque las posibilidades eran pocas.

El viaje de regreso lo llevamos en silencio, creo que por lo menos Alice sabia que hablar sobre ÉL me ponía mal.

De un momento a otro ya me encontraba afuera de la casa de Charlie, las luces del Porche estaban prendidas y eso quería decir que Charlie estaría despierto, esperándome aunque aunque fuese temprano.

-Oye… -Balbuceé un poco-, Muchas gracias por ir hoy a Port Ángeles Alice y… por escucharme.

-No hay de que, Bella. Sabes que estoy aquí para cuando me necesites, y sabes que te apoyo. Eres mi mejor amiga- Susurró pero pude ver la tristeza en sus ojos dorados.

-¿Alice?-Dudé un poco, pero quería quitarme el sufrimiento de encima-,¿Me podrías hacer un favor?

-Claro Bella ¿Dime qué pasa?

Fue ahí cuando me di cuenta que, tal vez, mis próximas palabras terminarían por destruirme.