Disclaymer:No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.
Summary:Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.
4.- Capítulo
"La Push, Baby… just, La Push"
Un Amor Imposible
By Mommy's Bad Girl
"¿Qué precio tiene el cielo?, que alguien me lo diga…" Marc Anthony.
–¿Bella? ¡Vámonos que se nos va a hacer tarde! – la voz de Alice me trajo de nuevo a la realidad.
–Sí, Alice. Oye ¿Hoy me vas a llevar a la Push, verdad? Necesito ver a Jacob– Dije con desesperación.
– Sí, Bella. No te preocupes… creo que los licántropos te van a poder cuidar aunque sea un rato.
No dije nada y me concentre en todo el paisaje que pasábamos a gran velocidad. OK, mi plan era olvidar a Edward, aunque sea lo último que haga en toda la vida, y para eso necesitaba ver a Jacob. Necesitaba sentirme segura entre sus grandes brazos y olvidarme de todo y de todos.
Llegamos a la escuela, y bajé del coche lo antes posible. No quería toparme ni con el Volvo de Edward ni con ninguno de los dos pasajeros que traía. Era completamente insufrible.
–¡Bella!, Nos vemos en la salida para llevarte a la Push– Gritó Alice detrás de mí.
Le dije adiós con un ademan de la mano y me precipite a clase de lengua. ¡Puagh!, de nuevo tendría que estar con Edward y verle a la cara.
Una vez más empezaba a sentir el dolor del pecho. Era como si jamás me pudiese librar por completo del dolor.
Tres pasos antes de abrir la puerta del salón una voz muy masculina me trajo de nuevo a la realidad.
–Disculpa, ¿Me podrías ayudar?
Volteé y un chico que nunca en mi vida había visto me hablaba. Era mucho más alto que yo, delgado y musculoso con grandes ojos color verde, cabello negro despeinado y piel bronceada.
– ¿Te asusté? ¡Discúlpame!, es que estoy perdido– Hizo un puchero adorable.
¡Habla, idiota! ¡HABLA!
–Eh… no. No te preocupes, estoy bien… soy Bella, ¿Cómo te llamas?
–Anthony. Mucho gusto, Bella
Nos dimos la mano y en ese momento me di cuenta del gran parecido que tenia con Edward…
"No, no, Bella. Aleja esos pensamientos ahora mismo" decía una vocecita en mi cabeza.
–¿Te molestaría decirme dónde es la clase de lengua con el Sr. Banner?
–Ah, sí, este… -Estúpida Bella te quedaste viéndolo como imbécil- Es en este salón, de hecho yo voy a esa clase, si gustas acompañarme.
–Muchas gracias –Sonó aliviado- adelante, señorita.
Ok, o era mi imaginación, o dios me odiaba y quería que sufriera por el resto de mi humanidad… ¿Por qué demonios Anthony tenía que parecerse tanto a Edward? ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿El mundo se iba a acabar? ¿Por qué la vida me pagaba de ésta manera?
–Pues bien ¿Dónde me podre sentar?-Sus ojos empezaron a examinar el salón en busca de un lugar disponible- ¿Tú donde te sientas?
–Hasta atrás–Señalé con un dedo mi asiento.
–¿Te molestaría si me siento adelante tuyo?
–No, para nada –Tenía sus ojos verdes clavados en mi cara.
Caminamos hacia nuestros asientos, el profesor aun no entraba y muchas de las chicas que estaban ahí miraban a Anthony o más bien se lo tragaban con la mirada. Se hicieron muchos cuchicheos alrededor de nosotros sobre el muchacho nuevo.
Era como el primer día de clases en repetición.
-Y… disculpa mi incumbencia, pero, ¿De dónde vienes? – Pregunté y él dejó escapar una risita.
–No te preocupes, vengo de Vancouver, Canadá. Mis padres se tuvieron que mudar para acá porque a mi padre le dieron trabajo en la comisaria de aquí, de hecho… eres Bella Swan ¿No? Tu papá es el jefe de la comisaria.
Me quedé pasmada, ¿Cómo era que me conocía y Charlie nunca había dicho nada que alguien iba a llegar a trabajar aquí? Mis pensamientos fueron desvaneciéndose cuando tuve la desagradable sensación que alguien me observaba, y no era específicamente Anthony. A mi lado, Edward me miraba fijamente y emitió un pequeño gruñido, la expresión en sus ojos era de ira, ira pura pero ¿Qué hice ahora para que me mirara de esa manera?
Él no se podía enojar de esa manera porque él y yo no éramos nada, así que si quería sentir celos, que mejor se vaya con Tanya.
Aunque eso me este matando por completo.
Anthony vio en la dirección de mi mirada y miro fijamente a Edward que parecía que estaba a punto de estallar de puro coraje.
–¿Y a éste que le sucede? ¿Es tu novio? – Me murmuró y yo quería echarme a llorar en ese instante.
Sabía que lo que le iba a responder me iba a matar y lo iba a perder para siempre, y sabia también por supuesto que Edward estaría escuchando, pero tenía que sacármelo de la cabeza. Tenía que hacerlo así fuera lo último que hiciera, así sintiera que me arrancaban el alma del cuerpo.
–No, él y yo no somos nada– Dije con el tono más casual que me salió. Los ojos de Edward casi se salían de las orbitas y pude ver su mano agarrándose de la butaca, casi rompiéndola.
-Ah… ¿O sea que no tienes novio? –Dijo como quien no quiere la cosa.
–No, no tengo novio – Contesté con el tono más frio de lo que fui capaz. Si las miradas fueran puñales, Edward ya me hubiera matado desde que llego a clase de lengua.
–Hmm… – Fue lo único que contestó. En ese momento el profesor Banner entró al salón y empezó su clase, saqué mi libreta y justo cuando me disponía a empezar a escribir una nota apareció al lado de mi mano.
Bella:
Hola , espero que todo esto no te este causando problemas. En serio siento mucho el que Victoria te este persiguiendo. Prometo encargarme de la situación tan pronto me sea posible. Me preguntaba, ¿Me podías explicar una vez más como estuvo lo de tu encuentro con ella?
Me quedé fría una vez más… ¿Qué demonios estaba pasando?
Ok, tranquilízate Bella, el solo quiere saber qué pasa con Victoria para poder protegerte y quitarse tu carga de encima, explícaselo, ¡Explícaselo no te quedes como idiota!
Hm… pues ayer me vine caminando de mi casa a la escuela, y pues la vi entre los arboles observándome, pero corrió hacia el otro lado… no sé, como que parecía estar huyendo de algo o alguien. Por cierto, gracias por tu preocupación, pero en serio creo que ninguno de los Cullen se tenga que meter en esto... ella lo que quiere es a mí y a nadie más.
Sus ojos leyeron rápidamente aquel párrafo y movió la cabeza con descontento
Bella no digas tonterías, por favor. Nosotros te metimos en esto, nosotros te sacaremos. Por cierto tu pulsera esta en tu bolsa de lona, ahí te la deje por la mañana.
Edward, me parece que esa pulsera es tuya… así que, por favor, quédatela. Yo no la quiero... por cierto gracias por encargarte de Victoria.
No hay de qué y por lo de la pulsera, será mejor que te lo quedes tú. No quiero tener que darle explicaciones innecesarias a Tanya.
Un escalofrió me recorrió la espalda y mi cabeza comenzó a girar.
Ah, claro. Tanya… lo olvidaba. OK, no te preocupes. Me quedare con la pulsera para que no te metas en problemas. Espero que las cosas con Tanya vayan bien... mejor dejemos de mandarnos papelitos si no quieres que el profesor nos regañe. Gracias de nuevo.
Asintió con la cabeza y me dedicó una pequeña sonrisa.
¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué me quería hacer sufrir de esa manera? Me sentía con un hoyo que amenazaba con traspasarme el cuerpo... ¿Esto no pararía nunca? Mis pensamientos revoloteaban alrededor de mi cabeza… el timbre sonó y empecé a recoger mis cosas.
–¿Bella? – la voz de Anthony me sacó de mis pensamientos
–¿Sí, dime? – Contesté, distraída.
–¿Qué clase te toca? –Sus ojos verdes me observaban con detenimiento
–Español, ¿A ti?
–Igual, ¿Te molesta si me voy contigo?
–No para nada.
Todo el camino a clases se la pasó parloteando de lo lindo que era vivir en Forks, de sus papás y de sus hermanos; de cómo le emocionaba estar aquí y muchas cosas más. Yo estaba perdida en mis pensamientos…
¿La mirada que me dio Edward que habría querido decir? ¿Acaso se habrá enojado porque estaba platicando con Anthony? No, eso no podía suceder. A Edward no le importaba un rábano lo que yo hiciera, si le hubiera importado no vendría con Tanya.
Él sabía lo que estaba haciendo al regresar. Sabía que iba a lastimarme y matarme en vida. Sabía perfectamente bien que terminaría por destruirme… y eso no le importó.
Llegamos a clase de español y Anthony por enésima vez fue el que me saco de aquella laguna mental que estaba amenazando con ahogarme.
–Eh, Bella, ¿Me podría sentar a un lado tuyo si no te molesta?
–Claro que sí, Anthony. No hay problema –Sus ojos verdes eran hermosos. Intenté no hacerlo, pero me perdí en ellos, era tan idéntico a Edward, el parecido casi era turbador.
Aquí, frente a ti, esta quien te puede sacar del oyó donde te dejo Edward.
No, no, no sacudí la cabeza para quitarme aquella maldita voz. Él era nuevo, y yo no tenía derecho a hacer eso.
La clase se me pasó rapidísimo y así fueron las siguientes dos clases. Por suerte Anthony tenía todas las clases conmigo, era extraño, pero me sentía bien en su compañía. Era como una distracción escucharlo hablar. Me hacia olvidar, aunque fuera un poco, de aquel efluvio de preguntas que gritaba por salir de mi garganta.
El almuerzo llego rápido y con él mi hora de muerte…mientras mi mente se iba a varios kilómetros de distancia mi cuerpo se quedaba atascado en medio de la cafetería. La voz chillante de Alice me regreso a la realidad.
–¡Bella!, Carslice me dijo que debía ver que comieras... ya que tu desmayo créeme que no lo puso nada feliz.
Resoplé.
–¡Vamos, Alice!, no necesito niñeras. Puedo cuidarme sola–mascullé entre dientes.
–Ajá. Sí, claro, Bella. Y ¿Quién es él? – Apuntó a Anthony con un dedo.
–Ah… Anthony, Alice. Alice, Anthony, él es nuevo aquí en la escuela.
–Mucho gusto, Alice encantado de conocerte –Le estrecho la mano. Alice lo miró raro, pero lo cubrió con una sonrisa. Hice una nota mental para preguntarle de qué iba eso, luego.
Alice me acompaño a comprar mi desayuno, o más bien ella fue la que lo compro. Unos momentos después yo iba hacia mi mesa con una bandeja llena de comida- La cual no iba a comer para nada, porque no tenía hambre- y tenía a Alice vigilándome… esto era una completa y total pesadilla.
Mientras desayunaba, la mitad de la cafetería veía al pobre de Anthony que estaba sentado enfrente de mí.
–Siempre son así con los nuevos? – Preguntó con un mohín.
-Sí… aparte te ves bien– Murmuré y al momento quise abofetearme por mi estupidez.
–Ah… o sea que ¿Piensas que soy guapo? – Su sonrisa era bonita.
–Sí, ¿Quieres que te aplauda? – Le pregunté con sarcasmo y él se carcajeó.
–Eres agresiva, eso me gusta –Volvió a sonreír y yo rodé los ojos.
La hora del almuerzo terminó, y la bandeja de comida se quedo así como llegó, yo solo tome una limonada, no tenía ganas de comer nada. Sabía que Alice me iba a regañar, pero ¿Cómo esperaba que comiera cuando su hermano me veía desde la otra mesa con cara de odio? ¿Cómo esperaba que comiera cuando me estaba muriendo por dentro porque su hermano ya no me amaba? Era como pedir que siguiera viviendo…
Antes de entrar a clases respiré varias veces, ya era una rutina antes de entrar a clase de Biología. Abrí la puerta y ahí estaba sentado él, con su belleza de siempre. Su mirada jamás se separó de mi rostro.
–¿Bella? ¿Dónde te sientas? –Anthony me saco de mi ensimismamiento.
–Ahí– Apunté con un dedo donde estaba Edward.
–Demonios. No me voy a poder sentarme en esta clase contigo – Hizo un puchero.
–Triste…-Le di una sonrisa y me fui a sentar al lado de Edward.
Me estaba convirtiendo en la reina del sarcasmo.
Al llegar a mi lugar el vampiro me observaba como si hubiera matado a alguien o algo así. Me sentí incomoda, quería que acabara la clase… volteé a la puerta y estaba entrando el profesor
–¿Bella? –Una voz aterciopelada, que sonaba como a gloria, me hablo.
–¿Edward? ¿Qué necesitas? –Necesité de toda mi fuerza de voluntad para poner cara de nada. Sabía que me iba a lastimar más, pero necesitaba dejarlo libre. Necesitaba que él fuera feliz.
–¿Vas a irte con nosotros hoy, verdad? –Me preguntó con aquella voz seductora que tanto me encantaba
–Sí, pero Alice me va a llevar hoy a la Push, y de ahí me va a recoger para llevarme a casa– Contesté y su cara se transformó en enojo.
–OK–Fue su última palabra antes de que empezara la clase, la cual se me hizo eterna. De vez en cuando Anthony volteaba y me dedicaba una sonrisa, pero esa sonrisa no era de la persona de la que yo la quería, sino una completa y totalmente diferente. ¡Demonios!, necesitaba ir con Jacob, necesitaba ir con mi amigo licántropo, él era el único que me podría ayudar en este momento.
La clase de Biología se fue muy rápido, igual la de Gimnasia. Tanya no me volteó a ver ni una sola vez y eso hizo que me sintiera un poco mas cómoda. Los últimos 10 minutos de clase la dieron libre y yo me senté en las gradas del auditorio, sola, porque Anthony estaba jugando tennis y las demás estaban metidas en sus asuntos. Me puse los audífonos mi Ipod, subí el volumen al máximo y cada una de las canciones que pasaban me hacían sentir como mierda.
Demonios, ésto era demasiado. Me quite los audífonos y aventé el Ipod a mi mochila. Fui corriendo a cambiarme y salir de ahí lo antes posible. Quería ver a Jake, necesitaba verlo…
Salí corriendo del auditorio y me fui directa al estacionamiento. Alice ya estaba recargada en su auto, esperándome.
–Bella, te ves muy pálida –Alice me vio con cara de desaprobación–. Eso te pasa por no desayunar nada.
–Alice, ya te dije que yo no necesito niñeras- Puse los ojos en blanco.
–Bella– Gritó la voz de Anthony detrás de mi.
–Humm… Bella, ¿Ya te vas? – Murmuró cuando llegó corriendo hacia donde yo estaba.
–Sí, nos vemos mañana– Le di un beso en el cachete, y justo cuando me iba a voltear para irme, me agarró del brazo.
–Oye ¿Te importaría si paso por la noche a tu casa? – Sus ojos estaban ansiosos.
–Eh… lo que pasa es que hoy no voy a estar en mi casa. Si quieres mejor mañana nos ponemos de acuerdo – OK, él iba demasiado aprisa. Aparte dudaba que a Charlie le guste que Anthony llegue a la casa.
–Oh, claro. Por supuesto. Nos vemos mañana, Bella– Me dio una sonrisa torcida y se fue caminando.
–No me agrada– La voz de Alice era dura.
–No te estoy pidiendo tu opinión– Contesté. Ella no tenía por qué opinar nada. Ella tenía a Tanya viviendo en su casa, ¡Por Dios!, e inclusive si Anthony no fuese bueno, ese era mi problema y no el suyo.
–No te enojes- Susurró–. Solo te estoy diciendo lo que pienso.
Bufé y negué con la cabeza.
–¿Me prestas tu celular?, necesito hablar con Jacob para que me recoja en la línea del tratado– Murmuré, sin ganas de pelearme.
–Uh, hablando de eso – Me miro con una expresión de disculpa–. No te voy a poder dejar ir a la Push… discúlpame.
–¿Qué? ¿Por qué? Tú lo habías prometido, Alice – Chillé.
–¡A mí no me mires!, échale la culpa a Edward. Él me prohibió que te llevara– se encogió de hombros
¿Qué demonios? ¡Él no tenía derecho a prohibirme nada!... él y yo no éramos absolutamente nada, ¿Por qué le importaba tanto que yo fuera a la Push?
–Pues mira, Alice si tú no me llevas me voy a ir yo. Tu hermano no tiene derecho a prohibirme nada- Mascullé entre dientes
Estaba furica. ¿Cómo se atrevía? ¿CÓMO MIERDA SE ATREVÍA?
–Edward se va a enojar…
–¡Me importa una mierda! – Le di la espalda y me fui caminando hacia la salida. Solo serían 10 minutos de caminata a mi casa, tomaría el tributo a los Chevys- o sea mi camioneta- Y me iría a ver a Jake, ¿Qué demonios pensaba Edward? Él ya no podía tomar decisiones respecto a mi. Eso lo había dejado muy claro cuando se había ido y se había metido con… ella.
¡MALDITO IMBÉCIL!
Justo cuando iba cruzando la salida, unas manos frías y níveas me tomaron por detrás y la voz de Edward se escuchó.
–¿A dónde crees que vas Bella?
¡MIERDA!
