Disclaymer: No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.

Summary: Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.


5.- Capítulo

"Amistades"

Un Amor Imposible

By Mommy's Bad Girl

"Así que,
Corre como siempre, no mire atrás
Los has hecho ya,
Y la verdad me da igual" Jesse & Joy

*.

–¡No creo que te importe demasiado, Edward! –Le grité en la cara –, Así que ¿Me podrías hacer el favor de soltarme y meterte en tus asuntos?

–No – Me vio con ojos soberbios –. Mientras yo te esté cuidando, tú no vas a ir a ningún lugar que yo no te autorice – me sonrió con aires de grandeza.

–¡JÁ! – Me ataqué de la risa – ¡no me hagas reír, Edward Cullen!, sabes bien que con los licántropos estoy igual de segura que con ustedes, así que si me disculpas, me tengo que ir. ¡Suéltame ahora!

Nos miramos con rabia fijamente hasta que respiró hondo y me soltó, solo para agarrarme por la cintura y cargarme hacia su carro.

–¡EDWARD – Grité, histérica – ¡Bájame en este instante! ¿QUIÉN DEMONIOS TE CREES QUE ERES?, ¡BÁJAME YA!

Todo el estudiantado nos veía con desconcierto,

"Bonita escena has de estar dando Bella!, me dijo mi voz interna. Me metió en el asiento del copiloto y se subió a su asiento para luego arrancar a toda velocidad hacia su casa.

El auto estuvo en silencio por exactamente 40 segundos, hasta que yo abrí la boca, pero él me interrumpió.

–Eres la persona más terca que he conocido en toda mi existencia –Gritó y sus manos apretaron el volante hasta casi romperlo.

–Y tú el más entrometido que yo haya visto – Le respondí con el mismo tono.

Se tomó el puente de la nariz y empezó a respirar hondo sin abrir los ojos. Estacionó el auto en la orilla de la carretera y suspiró.

–¿Sabes el susto que me dio no verte en el estacionamiento? –Me dijo con impotencia.

–¿A ti por qué te importa si yo estaba o no en el estacionamiento, Edward?, ni tú ni nadie me va a prohibir ver a mis amigos, y menos a Jake- Dije entre dientes.

–Pues ¿Sabes qué? Te comunico que mientras yo te este cuidando, vas a estar en el lugar donde yo quiera, porque no voy a dejar que andes sola con una manada de hombres lobo adolescentes y con una asesina psicópata suelta que lo que más desea es matarte. Así que te vas a tener que atener a lo que yo diga – Me observaba con aquellos ojos color caramelo que tanto me mataban, ¿Qué podía hacer al respecto? Obviamente no iba a dejar que me tratara de esa manera, ya que él estaba con Tanya. Pero mi pregunta era ¿Por qué le preocupa tanto que me pase algo a mí?, Regresé de mis cavilaciones y vi que él esperaba una respuesta de mi parte.

–Pensé que Charlie estaba en la comisaria- Lo dije con todo el sarcasmo posible- y a todo esto, ¿A ti por qué te importa tanto que yo siga con vida? ¿No crees que sería mejor que Victoria me llevara así te ahorras el disgusto y los problemas con Tanya? – Las palabras dolieron, inclusive en la mente.

La expresión en sus ojos cambió. Fue como si lo hubiera agarrado de sorpresa, ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué me hacía sufrir a pesar de todo?

Dios… comenzaba a odiarlo.

–Hmm – Dudó un poco, suspiró y luego prosiguió –. Pues porque he hecho demasiado esfuerzo por mantenerte con vida durante todo este año, y no pienso dejar que Victoria te mate por un error mío. Por eso me importa tanto. Y, por favor, no seas tan melodramática, ¿Sí?, Que ella no se va a acercar a ti mientras yo esté aquí, y los problemas que yo tenga con Tanya no es asunto tuyo.

Y sin más que decir, arrancó el auto y aceleró. Sus palabras retumbaban como taladros en mis oídos. Las lágrimas empezaron a rosar mis ojos. Había empezado a concebir esperanzas incluso antes de que yo me hubiera dado cuenta.

O sea que él no me estaba defendiendo porque aun me amaba, sino porque era una simple obligación. Edward siempre había sido así, cumpliendo promesas y obligaciones, no lo hacía por gusto.

Una lágrima gorda recorrió mi mejilla y un sollozo quería salir, gritando por mi boca. Me mordí la lengua para ahogarlo.

Estaba completa y totalmente segura de una cosa: había perdido a Edward para siempre.

Nunca nada sería igual.

En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos afuera de su casa. Me bajé del auto y azoté la puerta tan fuerte como pude. Alice y Esme salieron corriendo a recibirme.

–¡Bella! ¡Qué bueno tenerte aquí de nuevo! – Por eso amaba a Esme, es como mi propia madre.

–Bonita escena hicieron ustedes dos en el colegio, eh –La vocecita cantarina de Alice sonaba burlona.

Resoplé.

–Pues eso díselo a tu hermano, que me arrastró al auto.

–Edward Cullen, ¿Que hiciste qué? –Esme volteó a ver a su hijo con gesto de desaprobación.

–Sí, la lleve de regreso al auto, y no voy a pedir disculpas. Mas bien ella es la que debería de estar arrepentida –Me apuntó con uno de sus dedos níveos-. Yo lo único que estoy haciendo es hacer que su vida dure un poquito más, y ella me lo pone demasiado difícil.

–Pues nadie te lo ha pedido, Edward – Mascullé.

–Eso es lo que tú crees –Susurró con tono hostil

"Pum, pum, pum" otros tres golpes a mi corazón, de por sí ya casi muerto. Él no entendía que yo ya había muerto desde aquel día en el bosque… no ,él no lo entendía. Mis ojos se rozaron de lagrimas y corrí hacia adentro de la casa, subí a la recamara de Alice, agarré mis cosas y bajé las escaleras.

No quería estar ni un momento más en esa casa. No quería verlo. Esto se me hacía cada vez más duro. Él me daba mil razones para odiarle pero tenía mil y un razones más para amarle… esto era demasiado.

Al bajar las escaleras Alice y Esme estaban esperándome en el recibidor.

-Alice, llévame a casa. Esme –La voz se me quebró-, muchas gracias por dejarme estar aquí… pero ya no puedo, no puedo. Siento que me estoy muriendo.

–Lo siento mucho…-Susurró mientras me abrazaba.

-Alice por favor, si me quieres, llévame a casa… realmente no quiero estar aquí, no lo tomen a mal… pero por favor – Empecé a balbucear y a sollozar.

–Calma, Bella – Alice me acarició los cabellos –. Anda, vamos, te llevaré a tu casa.

Me despedí de Esme con un beso y fui directamente al coche de Alice. Las lágrimas me impedían ver el camino de regreso a casa. Me sentía horriblemente mal… la cabeza me daba vueltas y era difícil de respirar, pero nada de eso era comparable al dolor del hueco en el pecho que se extendió a todo mi cuerpo, dejándome atolondrada. Una vez más me dejé caer en aquél abismo de inconsciencia que ya conocía tan bien. Mi alma se encontraba ya a kilómetros de distancia…

Necesitaba que alguien me dijera qué demonios había hecho para merecer esto, ¿Por qué hay tanto desprecio de su parte? ¿Qué le hice?, las preguntas asaltaron mi mente una vez más. Los sollozos no se controlaron… y en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba afuera de la casa de Charlie. Comenzaba el crepúsculo… de nuevo los recuerdos rondaban por mi mente: el primer beso, el día en el prado, la noche que pasamos juntos, mi cumpleaños, la graduación… nuevos sollozos salieron de mi boca y lo que me regresó a la realidad fueron los brazos fríos y fuertes de Alice tomándome por los hombros.

–Calma, Bella. Verás que todo esto va a pasar en algún momento – Me susurraba.

Me tranquilizó un poco estar con Alice… ella era mi mejor amiga, ella entendía por lo que estaba pasando, aunque también me dolía demasiado porque era una conexión muy fuerte con el gran amor de mi vida.

–Muchas gracias, Alice – Le dije cuando me tranquilice un poco-. Nos vemos mañana.

Bajé del coche a trompicones. Por suerte Charlie aun no estaba en la casa.

Subí a mi cuarto y me tumbé en la cama. Me tomé las piernas con los brazos y me dejé ir en aquel duermevela que tanto me llamaba.

Era horrible ver cómo se rompía tu corazón… pero más feo era sentir que no podías hacer nada al respecto.

Como si ya no hubiese esperanzas.

No supe cuándo, ni como, pero me desperté justo cuando Charlie se estaba llendo al trabajo. Miré el reloj de la mesita de al lado de mi cama y eran las 9:30am… no había ido a la escuela. Le di gracias al cielo, no sé si hubiera sido capaz de soportar otra tortura como la de ayer.

Me levanté de mi cama a regañadientes y fui a tomar una ducha caliente, el olor de mi champú me hizo sentir de nuevo como una humana. Salí del baño y fui directa a mi mesita de noche. Mi teléfono celular estaba vibrando.

Abrí la tapa del teléfono y el identificador me dijo que era Alice. No iba a contestar. No quería hablar con nadie que no fuera Jake. Él era el único que me podría calmar en este momento, espere a que dejara de vibrar y marqué el numero de mi mejor amigo.

–¿Sí, diga?

–¿Jake?, Soy Bella– Agradecí que estuviese en su casa.

–¡Bella! ¡Qué sorpresa escucharte, desaparecida! ¿Cuándo vienes a visitarme?, Ya te extraño.

–¿Te molestaría si voy ahorita? –Rogué porque estuviese desocupado.

–Claro que no, tonta Bella. Vente… iremos a la playa- Se rio e imaginé su sonrisa.

–Bueno, Jake. Llego en una hora, tengo que dejarle la cena hecha a Charlie.

–Claro, Bells. No te preocupes. Aquí te espero.

–Nos vemos.

–Adiós.

Cerré la tapa del teléfono y una vez más comenzó a vibrar. Suspiré… no tenía intención de contestar. No quería escuchar a Alice, así que preferí enviarle un mensaje de texto para que así se dejara de preocupar.

Alice:

Hey, estoy bien. No te preocupes, no estaré aquí en mi casa hoy… así que mañana nos vemos.

Besos,

Bells.

Envié el mensaje y bajé corriendo las escaleras. Fui directa a la cocina, no quería tardarme más de lo necesario haciéndole la cena a Charlie. Saqué todas las cosas del refrigerador y me puse a hacerle la cena a la mayor velocidad posible. Cuando la cena ya estaba terminada subí corriendo a mi cuarto, tomé mi chaqueta y mi celular y fui directo a mi camioneta.

Arranqué y subí a la mayor velocidad posible, lo que mas deseaba era alejarme de Forks. Todo lo que veía, todo lo que sentía y olía me recordaba a él. Me puse a pensar en mi vida, y me di cuenta del cambio tan extremo que había dado de uno año hacia acá. Muchas cosas inesperadas habían pasado… mi vida se había vuelto un completo y total cuento de hadas, donde lamentablemente yo ya no era la princesa.

Desearía que nada de esto hubiera pasado, que Edward nunca se hubiera ido… y siguiéramos siendo los mismos. Las lágrimas desbordaban mis ojos y toda mi felicidad quedo reducida a polvo. Hasta ese momento no me había dado cuenta que yo no merecía a Edward, él era demasiado para mi… yo no me lo merecía.

Llegué veinte minutos después a casa de Jake y él ya me estaba esperando afuera.

–¡Bella! – Su sonrisa fue sustituida por asombro– ¿Qué… qué tienes Bella? ¿Qué te pasa? –Sus grandes brazos me tomaron por la cintura y me apegaron a su caliente pecho.

No pude más que sollozar por un buen tiempo. Jake me llevó al interior de su cabaña y me sentó en el sillón. No dijo nada, solo acariciaba mi pelo y algunas veces me daba pequeños besos en la coronilla… cuando me calmé lo suficiente como para no romper en sollozos cada dos segundos, por fin hablé.

–Lo siento mucho, Jake. Realmente necesitaba verte– Le dije mientras levantaba la cabeza para ver sus oscuros ojos.

–No te preocupes, Bella. Solo que me podrías explicar, ¿Cuál es el motivo por el que estés sufriendo tanto? ¿Acaso es esa maldita garrapata de nuevo?-Su voz se tornó siniestra.

–No, no Jake. Es por mi… soy la persona más estúpida que hay en el planeta. Tengo que entender que él ya no me ama y que esta con otra persona que sí le puede ofrecer todo lo que él necesita.

Me abrazó fuertemente.

–Nunca en tu vida vuelvas a decir eso. Más bien tú eres demasiada para ese idiota… cualquier persona hubiera matado por la oportunidad de estar contigo tal y como él lo hizo.

Sonreí un poco.

–Gracias… por eso eres mi mejor amigo–Le di un beso en la mejilla.

–Y bien, Bella. A mi también me urgía verte. Tengo que contarte muchas cosas– Sus ojos brillaron de la emoción.

–De acuerdo, grandulón. Vamos a la playa, no quiero estar encerrada.

Caminamos por toda la playa de media luna hasta llegar a nuestro árbol y ahí en una rama sobresaliente nos sentamos a admirar alrededor.

–Pues bien, Bella: no quiero que vayas a gritar de la emoción ni nada por el estilo ¿Está bien? Pero…-Se agarró las dos manos con fuerza y suspiró– tengo novia. Es Leah. Llevamos una semana… y cada día la amo más. Nunca me di cuenta de que era la persona perfecta para mi, hasta que tú sabes… se convirtió en hombre lobo y pues, estamos juntos –Sonrió de la forma que más me gustaba.

Me quede boquiabierta. Leah… una mujer lobo (?) estaba condenada a vivir en un mundo fantástico.

–¡Vaya! ¡Felicidades, Jake! – Le sonreí y lo abracé–, Wow, ¿Cuándo paso lo de Leah?, Pobrecita. Me imagino que la ha de haber pasado muy mal.

–Hm… pues sí. Primero sí estaba muy triste… pero con mi ayuda ya está mejor. Te juro, Bella, que la amo. Es lo mejor que me pudo pasar en la vida– Suspiró y miró al horizonte.

–¡Oh, Jake! ¡Eso es genial!, me alegro mucho por ti y por ella– Suspiré. Ok… todas las personas a mi alrededor estaban juntas menos yo. Una vez más me quedó claro que yo era el bicho raro de Forks… o mas bien de toda la existencia.

– Sí, Bella. Pero… a ver, no estoy aquí para seguir hablando de eso. Vamos a temas de más importancia, ¿Cómo sigues con lo del imbécil de Cullen?, Dime si te ha hecho algo, porque te juro que si así ha sido, lo mataré –Volvió a su cara aquella mascara amarga que hacía que mi Jake desapareciera.

–No, Jake. Más bien yo soy la que siempre esta entrometiéndome en su vida, ¿Sabes?... parece como si el destino me llevara al mismo lugar donde él está solo para hacernos la existencia mas indeseable de lo que ya es.

–Bueno y ¿Por qué no te alejas de él y ya? – Lo dijo como si fuera lo más obvio y fácil que hubiera.

–No puedo, Jake. Aunque eso quisiera… es algo más fuerte que yo. Aparte de que estos días he estado en su casa, porque me quieren tener protegida porque Victoria ha regresado.-Un escalofrió recorrió mi espalda al recordar aquél pelo anaranjado y aquella cara con rasgos felinos.

–¿Victoria QUÉ? – Se paró de un salto–, ¡Demonios, Bella! ¿Por qué no me habías dicho nada? ¿Qué tienes en la cabeza? ¿Por qué no me has dejado ayudarte?

–No, no, Jake. No quiero involucrar a la manada en ésto.

–La manada está involucrada desde hace demasiado tiempo– Sus manos comenzaron a temblar y la máscara amarga resurgió de nuevo–.Y tú eres nuestra prioridad ahora.

–Jake, por favor– Las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos-. No quiero ponerte en peligro.

En ese momento le dio un ataque de risa que hizo que se sentara, después de secarse las lagrimas volteó a ver mi expresión que era de escepticismo.

Idiota.

–Disculpa, es que realmente me hiciste reír. En serio, cariño, no te preocupes – Me abrazó y me llevó a su pecho donde recargué mi cabeza–. Yo voy a estar perfectamente bien.

Suspiré.

–Eso espero, Jake.

Estuvimos platicando de muchas cosas triviales hasta que oscureció. ¡Cómo extrañaba hablar con él!, hizo que me riera y esquivara el dolor aunque fuera por un rato… y bueno, me alegraba demasiado que por fin hubiera encontrado a alguien que correspondiera sus sentimientos, mala suerte que no fui yo.

Cuando llegue a casa, Charlie estaba desparramado en el sillón.

–Bells, llegas un poco tarde– No despegó la mirada de la televisión.

–Ah, sí, papá. Es que estuve en La Push con Jake.

–Hmm… está bien. No te preocupes. Por cierto –Separó la vista del televisor y me observó con curiosidad–. Te llego eso- Apuntó con su dedo un gran ramo de rosas blancas, muy bonitas, que estaba sobre la mesita del teléfono- .Te lo trajo Anthony… muy buen chico por cierto, ¡Eh, Bells!

La voz de mi padre se fue haciendo cada vez más lejana. Miré el ramo de rosas y en él había una tarjetita.

Hola Bella:

Hoy no te vi en la escuela y me preocupé. Espero que te gusten las flores y que estés bien. Nos vemos mañana… Por cierto, las rosas blancas me recuerdan a ti.

Con cariño,

Anthony.

Me quedé boquiabierta. El rubor empezó a subir hacia mis mejillas. Tomé el ramo de flores y subí corriendo a mi habitación, riéndome todo el camino. Lo dejé en mi escritorio y lo estuve observando por un buen tiempo.

Él se había preocupado por mi. Anthony era un chico muy lindo… lástima que se parecía tanto a Edward.

¡Qué lindo gesto de su parte el haberme mandado flores!

Sonreí ante la idea de llevar mi amistad con Anthony a otro nivel.

¡No, idiota!... no puedes hacer eso. Lo vas a lastimar

La vocecita de la coherencia empezó a retumbar en mi cerebro y me sacó de mis cavilaciones. Suspiré una vez más. ¡No, no, tonta, tonta Bella!, yo no podía jugar con los sentimientos de las personas tal y como lo habían hecho conmigo, eso no era justo.

Mientras pensaba en todo esto se escuchó un fuerte golpe en mi ventana, como si la hubieran abierto, volteé y sentí que la vida se me fue por los pies.

Ahí estaba él, recargado en el marco de la ventana con la vista fija en aquél ramo de flores blancas.

–Bonito buque– Su voz fue cínica–, aunque yo te hubiera escogido lilas.

La sangre silbaba en mis oídos.

–Bella, necesito hablar contigo.

Y ahí fue cuando toda mi disposición se quedó reducida a polvo.