Disclaymer:No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.

Summary:Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.


7.- Capítulo

"I need a doctor"

Un amor imposible

By mommy's Bad Girl

"I'm about to loose my mind

You've been gone for so long

I'm running out of time.

I need a doctor. Call me a doctor.

I need a doctor, doctor

To bring me back to life" Skylar Grey

&.*

– Hmm… Alice, no creo que sea buena idea. Dudo que tu hermano me lo quiera decir realmente – Torcí el gesto.

– Eso es lo que tú crees, Bells – Empezó a dar saltitos alrededor mío.

– Vamos, Alice. Sabes bien que yo soy a la ultima persona a la que tu hermano le contaría algo- "por desgracia su confianza en mi se esfumo" pensé en mi fuero interno.

– Pues… – Una sonrisa se dibujó en su boca.

–¿Qué? – Abrí los ojos como platos.

Justo cuando Alice me iba a contestar, Esme entro con un plato de comida italiana traída especialmente de Port Angeles y la puso sobre mi regazo.

– Anda, Bella – Me tocó la mejilla –. Come, lo necesitas. Carslice nos ha regañado porque cada vez te ves más anémica – Me dio un suave beso en la frente y subió hacia su habitación.

No dije nada y comencé a comer. No supe que fue lo que engullí y comencé a divagar; ¿Qué es lo que Alice me habrá querido decir? ¿Por qué Tanya se habrá ido? ¿Edward estará realmente triste por eso o será por otro cosa?, la risa musical de Alice me sacó de mi mente.

– Bells, respira. Te estás poniendo morada – ¡y un demonio! Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que se me olvidó respirar.

– Oh, sí. Lo siento, Alice – Mis mejillas se tornaron rojas.

– Bella, ¿Qué te parece si mañana vamos a Port Angeles de compras? ¿Sí? ¿Sí? Di que sí, anda… – Puso su cara de corderito a medio morir con puchero.

– No puedo, duendecilla. Mañana voy a ir con Anthony al cine – "para mi desgracia" arrugué el ceño.

Alice abrió tanto los ojos que por un momento pensé que se le iban a salir.

– Bells, no puedes ir si no es con alguien de nosotros. Te recuerdo que hay una vampiresa sádica intentando matarte – Movió la cabeza con descontento.

– ¡Alice, ya estoy harta!, se la pasan siguiéndome todo el día. Ustedes también necesitan un respiro. Aparte tú puedes ver si me va a pasar algo – Otra de las razones por las que no quería que nadie de los Cullen fueran era porque no quería que Edward se diera cuenta de que es lo que hago. Si él ya me había superado yo lo tendría que hacer también aunque doliera hasta el alma.

– Pues mira, Bella. Mientras Victoria siga suelta no vas a estar sola, aparte para qué ponerte en peligro. Sabes que mis visiones cambian – Alice se puso seria y me vio con ojos envenenados.

–¿No puedo tener ni un poquito de privacidad?, estoy acompañada las jodidas 24 horas del día. Esto me enferma– Crucé los brazos sobre mi pecho y tuve el impulso de sacarle la lengua como una niña de cinco años.

– Isabella – Dio un suspiro y su expresión se suavizó – . Yo se que estas incomoda en esta situación, pero entiende que todo esto es por tu bien. Todos nosotros – Levantó la vista hacia el techo y la volvió a bajar – nos preocupamos por tu bienestar, así que no nos la pongas mas difícil de lo que ya está – Sonrió.

– Oh, sí, Alice ¿Crees que para mi no es difícil también? – Iba a decirle algunas cosas sobre Tanya pero mejor me las ahorré, sabia que Edward estaría escuchando – , Y ¿Qué le voy a decir a Anthony cuando te vea ahí conmigo? "oh, Anthony no te importa que haya traigo a Alice Cullen ¿Verdad?, Es que mira, todo esto tiene una simple explicación – Levante mis manos dramáticamente-. Veras, hay una maldita vampiresa sádica que intenta matarme a toda costa porque Edward mato a su pareja, pero no te preocupes, Anthony. Todo va a estar bien ya que toda la familia Cullen me están protegiendo a regañadientes"- Deje que el sarcasmo inundara mi voz.

Alice me observaba con los ojos entrecerrados.

– Como gustes, si no, ya no es mi problema – Dijo entre dientes.

Las dos nos quedamos en silencio por algunos minutos. Me mataba enojarme con Alice, así que yo fui la que se disculpó primero.

– Alice, lo siento – Suspiré rendida –. No debí de haberte hablado así… sé que para ustedes ya es bastante difícil cuidarme como para agregarle esto, pero entiéndeme, por favor- Hice un puchero.

– Ay, Bells – Se acercó y me dio un abrazo – . Sé que para ti también es muy difícil todo esto, y mas porque tienes que estar cerda de… -Volteó su mirada al techo y la volvió a bajar- Bueno, tú sabes. No me puedo ni imaginar cómo te sientes en este momento – Hice un gesto de dolor – . Pero, mira ¿Qué te parece si yo voy con Jazz al cine y te estamos cuidando sin que Anthony se de cuenta? ¿Por favor? Prometo que hasta tú te vas a olvidar de que estamos ahí – Puso su carita de gato con botas.

– Hmm… No sé, Alice. No estoy segura de que se me vaya a olvidar completamente de que están ahí – Claro que no se me iba a olvidar… y más porque tenía presente que iban a estar checando cada uno de mis movimientos y Edward los sabría…

"Maldito vampiro lector de mentes!"

– Por favor, ¿Sí? ¿Sí? – Hizo un lindo puchero – ¿Sí, Bella?

– Está bien, está bien – Reí para mis adentros. Ésta era una frase que Jake me había pegado, incluso utilice el mismo tono condescendiente que el utiliza. Lo extrañaba mucho.

–¡Yupi! – Alice se paró y comenzó a dar saltitos y aplaudir por toda la sala.

– ¡Alice!, baja un poco tu nivel de felicidad, ¡Por Dios!- ¿Cómo demonios alguien podía ser tan feliz todo el tiempo?

– No – Puso sus manos en las caderas y me observó seriamente –. Isabella Marie Swan ¿No pensaras ir vestida con alguno de tus atuendos extraños mañana, verdad? – Me miró de arriba abajo.

– Sí ¿Y qué? – Me sentí incomoda ante su mirada.

–¡Claro que no vas a ir así! – hizo un gesto dramático –, vas a una cita.

– No es una cita, Alice. Solo somos A-M-I-G-O-S – Enfaticé cada letra.

– Eso es lo que tú crees – En un movimiento demasiado rápido para que yo lo notara me cargó… subimos las escaleras rápidamente y ya estábamos afuera de su habitación, alcance a ver que la puerta de Edward estaba cerrada y después de eso solo sentí el golpe contra la cama de Alice.

Alice se fue danzando hacia su closet y me empezó a aventar tanta ropa que quedé bajo una montaña de ésta en treinta segundos.

–¿Qué demonios? ¿Alice, qué haces? – Grité.

– Pues te preparo para mañana – Dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

– No es una cita, y yo no necesito que me prepares para mañana – Solté un bufido.

–Sí, claro…–hizo un ademán con la mano mientras sacaba más y más ropa.

–Tú estás loca– Dije moviendo la cabeza… sabía que nada me salvaría de esta.

Se carcajeó.

–Lo sé… –Suspiró- Jazz siempre me lo dice– Me sacó la lengua.

–Y hablando de Jazz… ¿Dónde esta? – No lo había visto en todo el día y era extraño que estuviera alejado de Alice.

–Fue a Seattle a recoger a Rose y a Em que llegan hoy– Sonrió.

–Ah... – Fue lo único que alcancé a decir.

La tarde se nos fue muy, muy rápido. A pesar de mi tortura platicamos del viaje de Rosalie y Emmett, de la nueva isla que Carlisle le había regalado a Esme en su aniversario, de lo que habían hecho Alice y Jasper en estos seis meses que no los había visto. Hablamos de todos los miembros de la familia Cullen menos de uno, que era el único que realmente me interesaba… Se lo agradecí en el alma a Alice. No creo que haya podido ser capas de aguantar el dolor si hubiese sabido que fue lo que hizo estos seis meses con Tanya, a donde habían ido y que habían hecho… era simplemente insoportable.

Llego la noche y con ella la hora de irme a casa. Me despedí de Esme y Carlisle; Jazz, Em y Rose todavía no llegaban. El único que nunca salió para despedirse fue Edward.

En algún momento del viaje me perdí en mi mente. ¿Por qué Edward no se habrá despedido? Es decir… no somos amigos, pero… por educación. ¿Cuál era la razón de sus ojos tristes? ¿Habrá algo que yo pueda hacer al respecto?

La sacudida de hombro que me dio Alice fue lo que me trajo a la realidad.

–Bells, ya llegamos– Alice me volvió a sacudir el hombro. Una sensación de Dèjá vú me llenó. Se parecía a aquel día en el que fuimos a Gossip y me dijo que Edward era feliz con Tanya.

–Ah, sí, Alice. Gracias por traerme– sonreí a medias.

–No, no hay de qué Bells. Por cierto – Sonrió malignamente–, mañana paso por ti y te traigo para ayudarte con el maquillaje y la ropa.

–Sí, claro– Murmuré.

–Bells, ¿Te pasa algo? – Sus ojos analizaban mi cara.

–No, Alice. Estoy bien– Siempre se me había dado muy mal eso de mentir, y ella lo notó.

–Vamos, Bells. Te conozco, ¿Qué pasa?- Su voz tomó un tono de preocupación.

–Alice– ¡Vamos idiota, pregunta! La voz de mi conciencia gritaba–, hoy, antes de que Esme me llevara la comida, parecía como si me quisieras decir algo respecto a Edward, cuando hice aquel comentario… tú sabes… en el que yo sabía que él no me diría nada ¿Hay algo que me quieras decir?- Mis mejillas se tornaron rojas por la vergüenza.

-Ah, eso. Pues mira, Bells, yo no soy la persona correcta para decírtelo, pero créeme que Edward te quiere decir mas cosas de las que tú piensas.

Resoplé.

–¡Eso es de gran ayuda, eh!- La nota de sarcasmo siguió con una de histeria.

–Bells, entiéndelo. Está muy confundido… mas de lo que aparenta– Los ojos de Alice se volvieron tristes.

–Confundido –No sabía que otra cosa decir. "Confundido"… eso era una ofensa a la situación.

¿Cómo MIERDA podía estar confundido cuando ÉL era el que había tomado TODAS las decisiones?

Comencé a odiarlo.

–Bueno, Bells– Respiró y sonrió–. Me tengo que ir… cuídate mucho y nos vemos mañana.

-Adiós.

No supe ni como ni cuando me baje del auto, mi mente ya viajaba a varios kilómetros de mi cabeza. ¿Cómo fui tan idiota como para no preguntarle a Edward que tenía? ¿Por qué fui tan cobarde?, Él me pidió ayuda con su mirada, él necesitaba hablar con alguien… y yo no se la di. Necesité de todo mi autocontrol para no ir a estrellarme la cabeza contra la primera pared que viera… me sentía tan culpable y a la vez tan enojada con él.

–Hey, Bells. Llegas temprano– La voz de Charlie me trajo de nuevo a mi cabeza.

–Ah, Sí. Char… papá, ¿Ya cenaste?

–No, Bell's. Te estaba esperando.

–Ahorita está la cena, papá.

Fui directo a la cocina a sacar los restos del estofado de anoche. Los metí al microondas y le serví la cena a Charlie, quien se la zampó en cinco minutos. Todo estaba en silencio hasta que Charlie habló.

–Así que… –Me observó detenidamente.

–"Así que" ¿Qué? – Me empecé a poner nerviosa… esa mirada no me gustaba.

–Hmm… ¿No hay algo que quieras decirme Bells?- Entrecerró los ojos un poco.

–¿"Algo" como qué? – Luché por que mi voz no dejara ver el temblor que recorría mi cuerpo.

Puso sus manos atrás de la nuca y esbozó una mueca burlona.

–Algo como un "¿Papa me dejarías ir mañana al cine con Anthony?" – Dijo haciendo una mala imitación de mi tono de voz.

–¿QUÉ?- Grité, ¿Cómo demonios se había enterado? – Ah… este… esto, papá, es que no le di mucha importancia– Balbuceé–. ¿Cómo te enteraste?

–Anthony me lo dijo, pero ese no es el punto ahora– Seguía con aquella sonrisa burlona–. El punto es que tu, señorita, no pensabas decirme nada.

–Vamos, papá. No le di mucha importancia, solo somos amigos– Mis mejillas se tornaron rojas.

Me pareció escuchar que dijo –Pues eso es lo que piensas tú- pero fue tan bajo que no estoy segura.

–Papá, lo siento. En serio, no le di demasiada importancia, si no sí hubiese mencionado algo-Rogué.

–Bueno, Bells. Solo quiero que sepas que para mi no hay problema que salgas con otros chicos. Anthony es un buen muchacho. Quiero que vuelvas a ser la misma Bella de antes… la Bella que eras antes de que conocieras al maldito Edward Cullen– hice una mueca de dolor al escuchar su nombre… ¿Cómo se atrevía a nombrarlo ahora mismo? eso me lastimaba demasiado.

–Lo intentaré– Murmuré aun con el dolor del pecho.

–Bueno, Bells. Ve a dormir, no te preocupes… yo limpiaré– Me sonrió con ganas.

–Gracias, papá. Nos vemos mañana.

Me paré y subí a mi habitación en silencio. En cuanto estuve adentro, cerré la puerta con pestillo y también la ventana. Me derrumbé una vez más.

Las palabras de Alice y de Charlie me rondaban una y otra vez la cabeza

"Está mas confundido de lo que aparenta"

¿Pero porque demonios estaba confundido? Él ya había tomado su decisión, había preferido a Tanya… no había nada que yo pudiera hacer al respecto, y ¿Cómo demonios Charlie quería que yo fuera la misma Bella de antes? ¿No se daba cuenta de que Edward se había llevado todo lo que yo era con él?

Empecé a recordar que fue lo que me ocurrió estos últimos seis meses y, básicamente, no podía recordar mucho de lo que hice. Recordé que no había sentido nada desde aquel día en que Edward me había dejado en el bosque de la casa de Charlie, no recordaba qué le había escrito a René últimamente, mi vida era un abismo negro y yo seguía cada vez hundiéndome mas en él.

Recordé la pulsera que Edward había puesto en mi mochila de lona, que ahora se encontraba bajo varias capas de ropa en mi closet. Me paré rápidamente a buscarla y la encontré, estaba brillando porque las luces de la calle se reflejaban en ella, la tome entre mis manos como si fuera una frágil pluma.

Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas, mi corazón destrozado me dolió aun más y el hueco de mi pecho se abrió por completo. Me dejé caer en el piso, hiperventilando . Extrañaba a Edward, claro que lo extrañaba, había perdido al mas grande y único amor de mi vida.

Me di cuenta que, a la larga, lo podría perdonar… porque sabía que él era feliz, y eso era lo único que realmente me importaba. Me dejé caer en aquel abismo que gritaba mi nombre y no recordé nada más.

"Y era como si ya no quisiera despertar…"

Me desperté con un fuerte dolor de cabeza, esperaba ansiosa el frío del piso y su dureza. Pero en lugar de eso sentí mucha comodidad, la comodidad de mi cama y lo caliente de las cobijas.

¿Quién demonios me había llevado a mi cama? No recordaba haberme levantado del piso. ¿Cómo es que llegue hasta aquí? "calma Bella, de seguro fue Charlie" la voz de mi coherencia me tranquiliza . Fue Charlie. Me decía una y otra vez.

¿Pero si fue Charlie porque el seguro de la puerta seguía cerrado y la ventana estaba abierta?

Giré mi cabeza velozmente hacia varias direcciones, pero no había nadie en la habitación mas que yo. Me giré sobre mi misma para apagar mi reloj despertador y ahí fue cuando me di cuenta que traía la pulsera de Edward puesta en la mano derecha.

Alguien había entrado en mi habitación, y yo estaba segura que no era un simple humano, pero ¿Quién? ¿Quién pudo haber sido?

Unos toquidos en la puerta me regresaron a la realidad.