Día 4: Comfort
(Consuelo)
Entre la amistad de Luka y Kagami había crecido con el paso de las semanas.
Cada quien asistía a sus lecciones con el único propósito de conocerse mejor. No fue hasta que un día Luka había dejado de asistir a sus prácticas de esgrima, Kagami sabía que él llegaba unos minutos tarde a sus lecciones algo que a ella se le hacía costumbre. La japonesa espero alrededor de 15 minutos ahí sentada en el escalón de su colegio. Aunque ella y sus compañeros habían salido de vacaciones el director Damocles les había dado el permiso para los participantes de esgrima para entrenar.
Kagami revisó su celular ya era algo tarde y esto ya comenzaba a molestarla; no era su culpa ni tampoco la de Luka de que siempre sus padres le recordaba que la puntualidad era primero y más sobre todo importante para el trabajo o la asistencia.
Ella comenzó a enviar mensajes a Luka preguntándole si iba a asistir a sus prácticas, pero él ni siquiera le había enviado ni un mensaje claro; es más; ni siquiera la había dejado en visto.
Algo dentro de ella le decía que algo no andaba bien.
Kagami se retiró de la escuela y se encamino hacia el hogar de los Couffine.
Al llegar ahí se encontró con la madre de Luka y Juleka; Anarka.
– Hola Kagami. – saludó amigablemente Anarka.
– Buenas tardes, Sra. Couffine. – saludo la japonesa.
– Oh por favor llámame por mi nombre y no me hables de usted. – Kagami aún se acostumbraba con decir los nombres de sus amigos, bueno algunos de ellos. – ¿Buscas a mi hijo no es así? – la expresión de Anarka cambio repentinamente.
Kagami asintió sin saber por qué tan repentino cambio de ánimo de la mujer.
– Él se encuentra abajo en su habitación. Y si lo notas algo diferente no te asustes.
– ¿Acaso…? ¿Acaso le paso algo? – aunque Kagami trato de no dejarse llevar por sus emociones no podía evitarlo, Luka se había su respeto.
– No le ha pasado nada si es lo que te preocupa. Pero. Hoy es un día muy especial para mis hijos y la mía, en especial para Luka. – la voz de Anarka cada se apagaba algo que hizo preocupar a Kagami.
Kagami se dirigió hacia la habitación de Luka aún no estaba segura el por qué el ambiente se sentía diferente cuando otras veces eran más alegres y amenos; algo de ella se oprimió cuando lo vio ahí inmóvil y cabizbajo sosteniendo lo que parecía ser una caja vieja de zapatos.
La chica hizo unos leves golpes en el marco de la habitación de Luka.
Inmediatamente él reaccionó y la miró ahí vestida con su traje rojo de esgrima.
– Rayos. Hoy era la práctica. – pensó molestamente. – Enseguida me cambio. Sólo déjame guardar esto y…
– Las clases se cancelan por hoy. – dijo con firmeza Kagami. Si había algo que la chica nunca en su vida había hecho era en cancelar un compromiso, pero esta vez haría todo lo contrario.
– ¿Por qué? A ti no te gusta cancelar nada.
– Sólo por hoy haré lo contrario. ¿Puedo? – ella iba a sentarse en la cama de Luka cuando le preguntó aquello, lo cual él accedió.
Kagami miró aquella caja que Luka aun sostenía en sus manos, pero algo le había llamado su atención y era que en la tapa decía escrito con marcador negro "Memorias"
Quería preguntarle qué contenía esa caja pero algo siempre que le decía sus padres a la japonesa era que no se metiera en las cosas personales de los demás.
– Te estarás preguntando… ¿Cuál es su contenido? ¿Y qué tan especial es esta caja? ¿Verdad?
– No es de mi incumbencia.
– Pero quieres saberlo. Lo sé porque lo noto en tu mirada. – dijo él sin quitar su vista de la caja. – No tengo ningún problema con mostrártelo.
– No tienes que hacerlo.
– Pero quiero.
Luka comenzó a quitar la tapa de la caja y ahí vio Kagami tantas cosas que le habían dejado sorprendida.
Eran objetos personales y muchas fotografías viejas de sepia y de diferente material; al igual que cartas.
Entre esos objetos habían un reloj de bolsillo de plata, unos lentes con fondo de botella, una botella de perfume sin acabar y hermosos dibujos de paisajes, animales, personas, etc. En las fotografías se encontraba un apuesto hombre que con el pasar de los años se había convertido en un hombre de tercera edad que por supuesto su elegancia nunca se perdió, también en otras fotografías se encontraba siendo acompañado de una hermosa y elegante mujer y otras personas más.
Kagami fue sacada de sus pensamientos cuando escuchó unos leves sollozos a un lado de ella.
Era Luka quien estaba llorando.
Ella no sabía lo que estaba pasando pero aquel instinto que nacía dentro de ella hiciera que colocará una mano sobre la espalda del muchacho.
– Eran las cosas de mi abuelo. – confesó él con una voz quebrada. – Él falleció hace un año… él fue como un padre para mí y para mi hermana.
Kagami no dijo nada, no sabía cómo expresar su consuelo en palabras. Su boca se abría pero sus palabras no salían de su garganta. Fue en ese momento que ella hizo algo que por primera vez en su vida hizo; lo abrazó.
Lo abrazo tan fuerte que Luka había roto más el llanto, esto hizo espantar a Kagami que por un momento ella lo iba a dejar de abrazar cuando de repente ella sintió un par de abrazos rodeándola.
– Lo extraño tanto. – sollozó el primogénito de los Couffine.
– Lo sé… y lo siento tanto. Me quedaré contigo hasta que tu alma se alivie.
Eso era lo único que hizo sentir bien a Luka toda esa tarde. El consuelo que le hizo sentir Kagami era algo que había aliviado su alma que por mucho tiempo había anhelado con volver a sentir otra vez.
Escribir esta parte del fic fue algo delicado para mí, para algunos sabrán hace un año atras mi abuelo falleció y eso nos afecto tanto para mi familia como para mi; transmití mis sentimientos a través del personaje de Luka; la caja de recuerdos es algo relacionado a lo que yo tengo de mi abuelo, lo único que tengo de él (mi abuelo) son sus lentes y una cuantas fotografías. Aun me es difícil superar la muerte de mi abuelo, una vez yo les dije que él fue mi mentor, mi amigo, y mi padre.
Espero no incomodarlos con todo esto de mi vida personal, pero sólo quería contarles lo que significa esta parte del fic al igual que en otras.
Que tengan una tranquila y agradable día, tarde o noche.
Atte.: Queen-Werempire.
