Disclaymer:No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.
Summary:Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo
16.- Capítulo
"Nada"
Un Amor Imposible
By Mommy's Bad Girl
"Ya no siento desconfianza
Ya no siento más violencia
Ya no siento que mi vida
Valga menos que tu ausencia" Juanes
"Esto no está sucediendo, no, esto no está pasando…." Me gritaba en mi fuero interno mientras intentaba luchar con la obscuridad que me rodeaba completamente. Tenía que salir de ahí, a como diera lugar, aunque muy dentro sentía que aquí nada me podía lastima; era como estar en un duermevela tranquilo y sin dolor, solo escuchaba susurros alrededor mio pero no les encontraba el significado.
Sabía perfectamente bien que esto no sería lo suficiente como para escapar de lo que me esperaba.
Abrí mis ojos lenta y cautelosamente no queriendo encontrarme con la realidad, y me encontré con cuatro caras de ángeles que me rodeaban observándome con los ceños fruncidos y todo tipo de expresiones: alivio, enojo, ira, dolor.
Rose, Alice, Jazz y Em me veían desde arriba como dioses griegos viendo desde el Olimpo y dejaron escapar un suspiro de alivio cuando vieron mis ojos abiertos. Un fuerte dolor de cabeza me pegó, inconscientemente me lleve las manos a las sienes y empecé a masajeármelas.
—¿Qué sucedió? —Dije con voz pastosa.
—Te desmayaste— Contestó la vocecita de soprano de Alice mientras me veía preocupada.
—¿Huh? — Pregunté con cara de incredulidad.
—Sí, Bells. Te desmayaste cuando viste a… bueno, tú sabes a quien—Contestó Jazz.
En ese instante todos los recuerdos me volvieron a la mente como gotas de lluvia cuando caen. Todos al mismo tiempo.
Recordé el haberme desplomado y los grandes brazos de Emmett rodearme para que no me pegase con el piso, recordé los ojos preocupados de Edward al verme, los gruñidos que salían de su boca cuando Emmett le dijo que se hiciera a un lado, y el sollozo sofocado que salió de la garganta de Esme. Por último, recordé los siseos y movimientos bruscos de Jazz y Rose al quitar a Edward de el camino para que me pudieran llevar a su habitación.
Temblé ante el recuerdo y el dolor de cabeza se hizo más fuerte.
—¡Bella! ¿Ya te sientes mejor? — Chilló Emmett como un niño pequeño.
—Sí, creo que sí— Murmuré aun aturdida por los recuerdos vagos que me venían a la mente, pero el que más me golpeaba eran los ojos de Edward sobre mí. Recordaba bien esa expresión. Era la expresión que tenía cuando me encontró en el salón de espejos donde James estaba a punto de matarme. Otro escalofrió me recorrió el cuerpo y un vacio se fue apoderando de mi… o más que vacío, era el sentimiento de mis ilusiones muertas que gritaban inconscientemente por ser despertadas.
Sacudí la cabeza un par de veces. Éstos malditos pensamientos me los tenía que sacar. El dolor en mi pecho se volvía insoportable… me encontré a mi misma pidiéndole a dios que me volviera a dejar caer en los brazos de Morfeo, aunque aun así siguiera sintiendo pero ya no tanto, como si fuera una medicina que calmaba el dolor… mas nunca lo quitaba.
—Bella— Murmuró Rose, sacándome de mi cabeza.
—¿Sí, Rose? — Enfoqué mi mirada en ella.
—Necesitamos hablar contigo— Dijo con el ceño fruncido.
—Claro— La duda se apoderó de mi cuerpo roto, ¿De que querrían hablar conmigo? ¿Sera algo malo? ¿Tendrá que ver con él?
Levanté mi cabeza y me senté con los pies cruzados en la cama, mientras sentía que todo me daba vueltas. Emmett se sentó a mi lado izquierdo pasándome un brazo por los hombros, Alice se sentó a mi lado derecho y Jazz y Rose frente a mí.
—Bella— Comenzó Rose viéndome con una extraña expresión en la cara, que no supe descifrar—, tienes que dejarlo ir.
Ipso facto me congelé. Sabía perfectamente a quién se referían y mi pecho también lo hacía, ya que el dolor comenzó subir y bajar por todo el cuerpo dejándome sin aire.
—Bella, esto no es sano para ti— Añadió Jazz que me veía con ojos impacientes—. Él no va a cambiar de opinión y solo te esta lastimando.
Una gota de sudor me surcó la nuca. Ésta era la plática que yo no quería tener, con nadie. Sabía perfectamente lo que me iban a decir pero yo no lo quería escuchar, no lo quería aceptar. Intenté levantar las manos para taparme las orejas, pero el brazo de Emmett no me dejaba. Me dio la impresión de que él sabía perfectamente lo que iba a hacer y por eso no me dejaba moverme.
—B, por favor… él solo te hace daño, y ya no soportamos verte así. No podemos… no a ti— Murmuró Emmett con voz enojada. Jamás en mi vida lo había visto así, con los ojos entrecerrados y las comisuras de su boca levantadas dejando ver sus dientes.
Mi mente comenzó a comprender sus palabras, aunque su significado no me dijese nada… podrían decirme lo que quisieran, pero yo sabía perfectamente que nunca lo olvidaría, y aunque yo supiese que eso estuviera mal, tenía miedo. Una parte de mi no quería dejar ir a Edward, aunque supiese que eso significara ser infeliz por el resto de mi vida.
—Bella— Alice tomó mi cara con sus dos manitas frías y me obligó a mirarla—, esto te está destrozando, y si no lo dejas ir, pronto será demasiado tarde. Ve lo que hiciste: huiste hasta Phoenix, dejaste a Charlie en el hospital, estas más delgada que nunca porque no has probado ni un solo bocado… ¿Es que en serio piensas estar así toda tu vida? ¿A la espera de que Edward regrese y te diga que te ama?, no puedes seguir así, Bells.
No podía articular ni una sola palabra. El dolor que tenia internamente me bloqueó todo lo físico. Sabía que lo que me estaban diciendo era la verdad, sabía que yo no podía seguir así… pero algo me detenía.
—No puedo… él es mi vida— Murmuré bajando la mirada, con los ojos llenos de lagrimas y el dolor en el corazón.
—Bella— Rose me habló con voz firme— .Mírame, Bella— dijo con un tono que no se podía ignorar, así que subí mis ojos bañados en lagrimas y me la encontré cerca de mí. Tomó mi cara con sus dos manos y me vio a los ojos con expresión demandante—. Tú eres fuerte, Dios, no sé cómo has soportado todo esto. Y por eso eres lo suficientemente inteligente para hacer lo que es correcto, así que escúchame bien— Dio un largo suspiro, pero sin soltarme ni dejar de observarme—. Deja a Edward, deja que haga su vida… tú y él ya no están juntos y te estás aferrando a una idea que no va a suceder. Él ya escogió su camino, y me duele decirte esto, pero no lo va a cambiar… así que solo déjalo ir. Métete a la cabeza que ESE camino NO es contigo.
No fui capaz de decir ni media palabra porque los sollozos salían por mi boca como aire. Las palabras seguían retumbando en mi mente como tambores, sabía perfectamente eso… lo sabía desde un principio, desde que lo vi en la escuela hace ya algunas semanas, lo sabía. Solo que no había sido lo suficientemente fuerte como para pensarlo.
Y ahí en medio de esos bellos ángeles fue cuando todas las conjeturas que me había formado en la cabeza de un posible cariño de Edward hacia mí se desmoronaron. Nada era real… todo había sido una pantalla, una maldita pantalla… y sabia que yo había sido la culpable por haberme dejado llevar. Edward solo me había besado porque era egoísta, porque no quería verme feliz, porque sabía perfectamente que Anthony podría ser mi salvavidas. Él lo sabía… y eso le enojaba. Lo sabía desde el primer momento en que vio al chico en la clase de lengua.
Este pensamiento hizo que me diera un ataque más fuerte de lagrimas, Emmett me pasó los dos brazos y dejó que me recargara en su pecho, llorando más de lo que había llorado hace ya bastante tiempo.
Muchos recuerdos me inundaron la mente, El beso de Edward en la obscuridad, la sensación de felicidad que me había embargado, sus orbes color miel que me observaban con diferentes sentimientos que me confundían; recordé aquella noche en el lago de su casa, la manera en que se había portado, aquella noche en Phoenix cuando me tomó de la cintura; su roce aun dolía, aun podía sentir el vacio amargo que dejaban sus manos por mi cuerpo.
—Bella— Emmett me murmuró al oído—, tranquilízate. Yo sé que te duele… pero tranquilízate— Decía suavemente, y por extraño que pareciese sus palabras lograron parar un poco las lágrimas que salían por mis ojos, pero no del todo… aun había rastros del agua salada que corría por mis mejillas.
—Bella— Alice me miraba con ojos avergonzados—, siento mucho haberte traído hoy aquí… no pensé que esto fuera tan fuerte para ti, pero te prometo que en cuanto despiertes iremos a Seattle por Charlie, lo llevaremos a tu casa y no tendrás que regresar aquí… lo siento mucho— Bajó la cabeza en estas últimas palabras.
La observé por largo rato, también vi los rostros de Jazz, Rose y Emmett. Todos me veían con preocupación, como si fuera una muñeca de cristal que con cualquier cosa se pudiera romper. Y en todo caso, así era. Me sentía tan frágil que sentía que hasta el viento en ese instante me podría destrozar con una sola de sus ráfagas.
Tendría que reponerme, lo sabía, por el bien de todos aquellos a quien amaba… incluyendo a Edward, sabía que con mi sufrimiento lo único que hacía era lastimarlo, y eso era algo que no me podía perdonar. Yo no podía lastimar a un ángel… así que aunque me costara la vida intentaría hacer lo mejor por los demás. Aunque muriese en el intento. Lo tenía que hacer.
—Todo va a estar bien— Murmuró Jazz mientras me mandaba olas y olas de tranquilidad.
—Bella— Rose llamó mi atención—, prométenos que lo vas a intentar, por favor— Vi en sus ojos que en verdad quería que yo me repusiera… que en verdad se preocupaba por mí. Así que tuve que prometerlo, no quedaban más opciones.
—Lo prometo— Murmuré, hundiendo más mi cabeza en el hombro de Emmett y cerrando mis ojos para intentar dormir.
Todo se quedó en silencio… un silencio muy largo, solo se escuchaba de fondo el latir rápido de mi corazón. Los pensamientos que tanto había encerrado en un cajón en mi cerebro se liberaron. ¿Cómo superaría a Edward? ¿Cómo sobreviviría? ¿Edward se pondría contento por esto?, mil y un preguntas rodaban por mi mente como mariposas en verano. Las manos me sudaban y la mandíbula me empezó a temblar al empezar a buscar las respuestas que tanto había evadido.
Las lágrimas salían silenciosas por mis ojos cerrados e hinchados. Las horas parecían eternas en aquella habitación. No quería abrir los ojos, no, aun no. Quería quedarme un poco más dentro de mi mente, aquel lugar donde la única persona que podía lastimarme era yo y mi subconsciente.
Recuerdos me inundaron la cabeza… todas las veces que Edward había estado conmigo, los besos que nos habíamos dado, las caricias llenas de sentimientos que habían inundado cada parte de nuestro cuerpo.
No supe en qué momento me quede dormida soñando con cosas lindas y agradables, posibles finales de cuentos de hadas que venían a mi mente donde yo era la princesa y Edward mi príncipe azul. Sé que sonaba como una soberana tontería… pero por unos escasos momentos me hubiese gustado que así fuera. Princesa y príncipe. Cuentos de hadas, corceles blancos, sapos que hablaban y mariposas de colores que soltaban algún polvo mágico. Por desgracia mi realidad era otra. Una demasiado diferente.
Y aun así en los sueños podía sentir un leve dolor nebuloso que se extendía por mi cuerpo.
Una voz que gritaba mi nombre se escuchaba a lo lejos, "Bella… Bells… ¡despierta!" se hacía cada vez más cercana… hasta el punto en que desperté de mi sueño y me encontré aun en los brazos musculosos de Emmett que me observaba con curiosidad.
—B, estabas hablando en sueños. Príncipes y princesas— Intentó sofocar su risa en un ataque de tos, pero no lo logró.
—Lo siento…— Maldije en mi fuero interno, siempre me tenía que pasar lo mismo— ¿Dónde están los demás, Emmett? — Pregunté mientras me tallaba los ojos rojos y adoloridos de tanto llorar.
—Rose y Alice han ido abajo por agua y comida para ti— Contestó, tranquilamente.
No alcancé a contestar cuando alguien entró por la puerta. Me tensé al instante y escondí la cara en el hombro de Emmett, pero me tranquilice cuando sentí a alguien cambiando mis emociones.
Era Jasper.
—Bella, sé que no es el momento adecuado… pero te queremos preguntar algo— Emmett se puso serio, dio un suspiro y apretó su agarre alrededor mío—, ¿No tienes algo que decirnos a Jasper y a mí? — Sentí el escrutinio detrás de su voz y sus ojos se entrecerraron un poco al igual que los de Jasper, que se sentó a un lado mío.
—¿"Algo" como qué, Emmett? — Pregunté en un bostezo.
—Algo como — Empezó a imitar mi voz con sarcasmo— "Emm, Jazz, me he vuelto novia del idiota de Anthony" — Entrecerró un poco más los ojos y Jasper que se encontraba a un lado mío se tensó.
—Esto… yo…— No sabía por dónde comenzar. Sabía que a Jazz y a Em no les caía bien Anthony, así que no supe bien cómo explicarlo— Yo…. Bueno… ¡y un demonio!, sí, Emmet y Jasper. Soy novia de Anthony— Gruñí un poco divertida por sus expresiones de enojo.
—No nos cae bien— Siseó Jasper a mi lado y yo torcí el gesto.
—Así que, aunque sabemos que está contigo— Dijo Emmett entre dientes—, no nos caerá bien— Me apretó un poco más, casi dejándome sin aire— , y tendrá que pasar nuestro interrogatorio ¿De acuerdo? — Dijo con voz firme.
Tuve que utilizar todo mi autocontrol para no reírme en ese momento, así que solo atine a asentir utilizando mi pelo como cortina para que no vieran la sonrisa que jugueteaba en mis labios. En serio estaban enojados y celosos… como los hermanitos que nunca había tenido. Por extraño que parezca esto me subió un poco mi estado de ánimo, logró calmar un poco mi dolor del pecho… aunque no del todo.
—¿Por qué les cae tan mal? — Cuchicheé con cara de incredulidad. No conocía a nadie aparte de ellos dos y Alice, que les callera mal Anthony. Era una excelente persona.
Emmett abrió la boca, pero en el momento en que iba a contestarme entro Alice y Rose por la puerta y la volvió a cerrar. Le di una mirada para que supiera que esto no se quedaría así, igual a Jasper. Tenía que haber una verdadera razón por la cual lo odiaran. Y yo la tenía que saber.
—Bells— Canturreó Alice danzando hasta mi con una bandeja de comida—, te hemos hecho el desayuno— Frunció el ceño—. Aunque no hemos comido en más de 60 años comida humana… presiento que ha quedado muy bien.
—Gracias, Alice— Miré la bandeja frente a mi, sin mucho apetito— Pero de verdad no tengo hambre— Bajé la mirada.
—Isabela Marie Swan, ¡Vas a comer AHORA! — Dijo Rose con aquel tono suyo que daba miedo desobedecer.
Negué con la cabeza.
—No tengo hambre, de veras— Mire por la ventana un momento y se veía que empezaba a aclarar un poco— ¿Qué hora es? — Pregunté, mirando a Alice.
—Las 7:30 de la mañana— Acercó un poco la bandeja hacia mí—. Así que señorita "Desvió-el-tema" comerás A-HO-RA— separo las palabras como si estuviese diciéndolas a un niño pequeño.
Acepté, refunfuñando. A veces Alice podía ser tan… decidida. Picoteé mi desayuno, sin saber en sí que engullía, me perdí en mis pensamientos mientras veía fijamente por la ventana, escuchando sin escuchar lo que sucedía a mí alrededor. Escuché que Alice decía algo de ropa, y Rose algo de unos autos, pero al fin y al cabo me perdí, en mi interior mi coherencia gritaba. Era consciente de lo que sucedería en algunos días: su boda. Pero aun no me podía hacer a la idea de que Edward realmente se fuera a casar con una persona que no fuera yo. El hueco en mi interior se volvió a tensar a causa del dolor que sentía, pero sabía perfectamente que tendría que aprender a lidiar con ello, porque ahora si dudaba demasiado que se fuera, ni siquiera aunque pasaran los años. Me terminaría acostumbrando, porque será algo con lo que tendría que vivir día a día… año tras año... hasta que dejase de existir, y aun así dudo que dejara de sentir ese tipo de vacío en mi interior.
La luz de la ventana seguía aclarándose y con ella mi mente se iba despejando cada vez más. Ahora lo veía todo con más claridad. Sabía perfectamente lo que tendría que hacer. Aunque no lo quisiese.
—¿Bella? — Preguntó Alice sacándome de mi ensoñación— Báñate y vámonos, Hoy Charlie sale del hospital— Y diciendo esto me puso de pie me dio un conjunto de ropa limpia y me empujó hacia el baño.
Hoy a Charlie lo daban de alta. Sentía como si cada una de esas palabritas tan simples me quitaran uno de los muchos pesos con los que cargaba encima. Una sonrisita de suficiencia se formo en mi cara. Por fin Charlie estaría bien.
Me bañé rápidamente y me cambié, sin darme cuenta en sí que era lo que traía puesto. Era una playera negra y unos pantalones de mezclilla demasiado bajos, pero por las prisas no me moleste ni en chistar por la ropa.
Salí pitando del baño hacia el cuarto de Emmett y Rose, que era donde Alice me estaba esperando. Me arregló el cabello y me pintó rápidamente, en una ocasión normal me hubiera negado y refunfuñado durante todo ese lapso, pero mis nervios eran tan grandes por ir por Charlie que dejé que jugara a Barbie Bella.
Bajamos las escaleras para ir por las chaquetas y, raramente, no había nadie en la sala.
—Alice— Pregunté, dubitativamente— ¿Dónde está Esme?
—Ah…— Dudó un poco, pero contesto- Se fue de caza ayer con los de Denalí y con él.
No pregunte más. Era normal que se haya ido con ellos… quiero decir, él –A quien me había negado a pronunciar su nombre por temor a que me rompiera en pedazos- formaría parte de su familia en muy poco tiempo. Gemí internamente ante el dolor de mi pecho.
Emmett, Jazz, Rose y Alice me acompañaron al hospital. Ibamos todos en el Jeep de Emmet, cuando subimos a él, me extrañó no ver el Volvo de él estacionado. Pero mi mente inconscientemente repeló ese pensamiento… me había dicho – o más bien obligado- Internamente a repeler como peste cualquier pensamiento que tuviese que ver con Edward… aunque era demasiado difícil, ya que toda mi vida giraba alrededor suyo.
El viaje fue callado, cada quien iba inmerso en sus pensamientos. Íbamos a una velocidad terrorífica, pero no me sentía de ánimos para ponerme a discutir con Emmett respecto a eso. Iba perdida viendo los manchones de colores que se pintaban en la ventana como cuadros de museos. ¿Será feliz?, esa simple pregunta rondaba por mi cabeza desarmando todos mis pensamientos. Esperaba realmente que así lo fuera… él se lo merecía. El se merecía esa oportunidad y esperaba fervientemente que Tanya se la pudiese dar… a comparación de mí que nada mas servía para darle dolores de cabeza. ¿Estará enamorado?, Una pregunta nueva regurgito de mis pensamientos, y digamos que eso era más que obvio, Tanya en si era la mujer que todos quieren: bella tanto como por fuera… como – Me imagino- Por dentro.
Escalofríos internos me recorrían el cuerpo una y otra vez haciéndome estremecer por dentro. Amargamente disfrutaba de esta situación, porque mínimo era sentir algo diferente a solo el dolor que me embargaba desde hace ya bastante tiempo
"Tonta, tonta, tonta… ¡Isabela Tonta!" me gritaba una de mis mil vocecitas… todas al unisonó eran verdades que por tanto tiempo había intentado evadir. Me pregunté por un momento si esto era lo que sentía Edward al escuchar las mentes de los demás, porque en mi interior había una batalla interna entre diferentes voces. Aunque todas gritasen lo mismo.
Seguía inmersa en la batalla con mis voces interiores hasta que un grito ahogado me sacó de mi pensamiento.
Alice… Alice había gritado.
—¿Qué sucede Alice? — Chillé tomándola de un brazo ya que estaba a un lado mío.
—Bella… Bella— Empezó a murmurar.
Emmett aparcó el Jeep a un lado de la carretera y se giró hacia donde estaba Alice que tenía la mirada perdida en alguna parte.
—¿Qué sucede, Alice? ¿Que viste? — Pregunté, tensa. Sabía que esa visión tenía que ver conmigo.
—Victoria… Bella… Victoria— Sollozó abrazándome.
—Alice, ¿Qué sucede? — Habló Rose mientras le tomaba una de sus manos.
—La vi… a Bella…— Desvió la mirada de mis ojos y se centró en Rose y Jasper que la veía con cara de preocupación— Muerta... — Murmuró la última palabra.
—¿De qué hablas? — Dijo Jasper cada vez más tenso.
—Bella, en el bosque de la casa de Charlie— Empezó a hablar tan rápido que se le atropellaban todas las palabras—. Muerta… Victoria la mataba… por un descuido nuestro… no, no, no…— Y diciendo esto se tapo la cara con sus manitas y comenzó a sollozar pero sin lagrimas.
Ipso facto me congelé. Realmente tenía la peor suerte de todo el mundo. Me sentía extraña, porque en realidad no me impresionó demasiado esa visión. Lo sabía… sabía desde hace demasiado tiempo de que había demasiadas probabilidades de que Victoria me matara, aunque en realidad nunca lo había pensado lo suficiente como para asustarme o algo así.
Emmet arrancó el Jeep mientras hablaba a velocidad vampírica. Sólo entendí algunas palabras que eran... Carslice, Bella, casa, protección, pero me perdí toda la conversación.
El ambiente en el auto era cada vez más tenso. Jasper intentaba mandarnos olas de tranquilidad, pero ni él mismo las conseguía. Alice estaba hablando por teléfono –lo más probable es que fuera con Carlisle— Rose hablaba con Jasper, y Emmett iba concentrado en la carretera por la que íbamos de nuevo a la mayor velocidad que alcanzara el Jeep.
"Dios… esto sí es demasiada mala suerte" me repetía internamente. Estaba en blanco, ningún pensamiento coherente me venía a la mente. La única imagen que se aparecía era la cara felina con pelo anaranjado que me acechaba, pero, por extraño que pareciese… más que miedo me daba alegría verla, una manera más de acabar con el sufrimiento de todos los que estaban a mi alrededor.
A mi mente se vino otra imagen. la cara de Edward sonriendo de esa manera que tanto me encantaba y me quitaba el aliento. Dios… esto era tan difícil. Sabía perfectamente que si Victoria me llegaba a matar sería un respiro para todos. Aunque me dijesen lo contrario.
La hora se paso demasiado rápido y de un momento a otro ya nos encontrábamos frente al hospital. Emmett se estacionó en un lugar que yo pensé sería demasiado pequeño para el Jeep, pero él lo logro en un solo intento. Bajamos del auto, mis acompañantes estaban todos tensos. Jazz llegó a un lado mío y Emmett del otro, me paso un brazo por los hombros, Rose se puso detrás de mí y Alice delante. Si hubiesen estado de mejor humor se hubiese visto graciosa la Escena. Cinco vampiros cuidando a una humana.
Caminamos hacia la entrada y ahí Rose, Jazz y Alice se fueron a los consultorios donde supuse los estaría esperando Carlisle. Emmett se quedó conmigo.
—Bella— Me dijo suavemente, aunque se le podía notar lo tenso que estaba—, todo va a estar bien. Te prometí que nada ni nadie te haría daño y pienso cumplir mi promesa- Sonrió, pero esa alegría no le subió a los ojos.
—Gracias, Em— Lo abracé y así nos quedamos por unos minutos que se hicieron eternos, adoraba a este gran tonto. Era como el hermano que en verdad nunca había tenido, igual a toda la familia Cullen… todos menos una excepción, que era a la persona que mas amaba en el mundo, aunque el sentimiento no fuese mutuo. Éste pensamiento hizo que me doliera mas el pecho y me aferré mas a Emmet en un intento estúpido de calmarme, él contestó abrazándome un poco más fuerte. Justo cuando íbamos a separarnos Emmett se tensó al instante y cerró la mandíbula audiblemente.
—Ahí viene tu "Noviecito" — Masculló entre dientes, y yo observé en la dirección de su mirada.
Frente a nosotros Anthony se estaba acercando con una sonrisa en su rostro, viéndome con sus orbes verdes que tanto me gustaban. Un escalofrió me recorrió el cuerpo al ver el gran parecido con él… un dolor mas fuerte me llegó, pero no tuve ni tiempo de estremecerme cuando Anthony ya había llegado a mi lado.
—Hola, princesita. Cullen— Dijo con amabilidad.
Me separé de Emmett, que seguía viéndolo envenenadamente, pero Anthony ni se inmutó. Me acerqué a mi novio –me pateé mentalmente por esto, aunque no supiese el porqué- y le di un suave beso en los labios.
—Hola— Dije con una sonrisa tímida mientras nos tomábamos de la mano casualmente.
—Bella— Gruñó Emmett—. Ve con Charlie, yo iré con Carlisle— vio a Anthony con desprecio y sus labios se curvaron hacia arriba—. Ve directo con Charlie, Bella… no quiero que te desvíes— Y diciendo esto se fue a zancadas para el área de consultorios.
Todo se quedó en silencio hasta que vimos que Emmett se perdió de vista y Anthony habló.
—Nena— Dijo suavemente, tomándome la cara con sus dos manso—, te he extrañado— antes de poderle contestar pego sus labios con los míos y nos fundimos en un beso suave y tierno… pero para mi desgracia mis labios deseaban la boca de otra persona y a mi mente solo se vino la imagen de él a quien no quería nombrar. Esto hizo que rompiera el beso instantáneamente. Me sonrojé al instante pero Anthony solo sonrió con aquella sonrisa torcida que tanto me mataba.
Le sonreí tímidamente y lo tomé de la mano para caminar hacia la habitación de Charlie, sintiéndome extraña por su tacto cálido al que, por cierto, no estaba acostumbrada.
—Bella— Dijo Anthony con tono burlón— ¿Me debería de presentar con el Jefe Swan como tu novio? — Dijo con una carita angelical que me recordó a las caritas que hacía Alice.
—Esto… Sí… de todos modos… se va a enterar— Dije frunciendo el ceño. Y era la verdad, lo más probable era que Charlie ya lo supiera.
Se río entre dientes y me dio un rápido beso que hizo que me sonrojara. El espectro de el agujero en mi pecho estaba a la espera de hacerme caer, pero Anthony hacia que todo esto se tranquilizara. Su sola presencia hacia que todo estuviera en calma, aunque sabía que la única razón por la cual sucedía eso era porque era el doble de el amor de mi vida.
Llegamos a la habitación de Charlie y me puse nerviosa al instante. Anthony sintió eso y me dio un suave apretón en la mano dándome confianza y yo le sonreí tímidamente antes de tomar el picaporte y abrir la puerta.
Entramos y Charlie tenía una sonrisa triunfal en su cara, la habitación estaba llena de felicidad, como si Charlie la iluminara con su sonrisa.
—¡Hija! — Gritó— ¡Te he extrañado, pequeña! — Abrió los brazos para que me acercara y le diera un abrazo, a lo que yo respondí.
—Lo siento, papá, pero Esme me obligó— Dije en un susurro.
—No hay problema, B—Contestó, emocionado y me dio un beso en la frente.
—Jefe Swan— Dijo Anthony con caballerosidad.
—¡Anthony! — Chilló Charlie como un niño pequeño—, Hijo, que bueno que vienes por aquí… hace mucho que no te veía.
—Igualmente, Jefe Swan— Dijo Anthony con una sonrisita jugueteando en sus labios.
—Dime Charlie, por favor— Dijo mi papá intentando sentirse joven— Así que… —Me miró dubitativamente— Ustedes dos…— Y al instante me congelé ¿Era posible que fuera tan observador aun en esa cama de hospital?
—Así es Jefe… Charlie— Dijo Anthony con otra sonrisa que iluminaba su cara mientras yo me ponía de todas las tonalidades de rojo posibles— Bella y yo estamos juntos— y diciendo esto se acercó y me tomó de la mano.
Por un momento pensé que a Charlie se le iba a descomponer la mandíbula de tanto que sonreía como niño pequeño.
—Eso es genial, chicos. Los felicito— Dijo con una sonrisa.
Anthony se acerco a mí y me tomó la cara con las dos manos, giro un poco la cabeza y se acerco a mí un poco más. Todo a mi alrededor desapareció… pero escuche a lo lejos silbido bajo de Charlie, aunque en realidad eso ya no importara. Era como estar en una burbuja privada. Sus orbes verdes me observaban con pasión, bajaba su mirada de mi boca a mis ojos y otra vez, hasta que acorto el espacio que nos separaba y me dio un beso cargado de deseo, al que yo correspondí sin chistar. No era porque me gustase… sino porque me recordaba demasiado a él.
Me deje llevar y le respondí el beso, hundiendo mis dedos en su sedoso pelo negro mientras él me tomaba por la cintura. Estaba demasiado concentrada en nuestro beso cuando escuche el ruido de una puerta abrirse y me separé al instante.
Frente a nosotros estaba Carlisle que sonreía con tristeza y… -No, no. ¡Ésto no puede estar sucediendo! ¿Por qué a mí? - Él detrás de Carlisle con los ojos llenos de fuego y su boca en una línea. Conocía demasiado esa expresión… estaba furioso.
Ipso facto la culpabilidad me llego el cuerpo, aunque sabía que no tenía que sentir eso.
Sabía que no tenía que sentir ni una pizca de NADA por él.
Nunca debería de sentirlo de nuevo.
Gracias por ser tan pacientes conmigo. Les tengo una sorpresita. Para quienes gustan sumergirse un poco en la mente de Edward, hice un EPOV. Lo encontrarán colgado en mi perfil de FF, bajo el nombre de "Besos en la oscuridad", así que sí... adivinaron bien. Hice el EPOV de la parte en la que Edward besa a Bella, así que corre, lector , corre. Te está esperando.
¿Les gustó el cambio de Bella? En el próximo capítulo se verá más la nueva Isabella.
Las amo.
"Que el cielo me impida hacer aquello que no quiera"
*Mommy's Bad Girl.
