Día 7: Awkward momento
(Momento incomodo)
En toda vida humana hemos tenido un momento más incómodo que quisiéramos que nos tragará la tierra o que desapareciéramos para evitar vergüenzas.
Tal fue en el caso de Luka con Kagami.
Todo comenzó como un día cualquiera, Kagami se encontraba en el hogar de los Couffine por sus ensayos de guitarra; al mirar el horario desde su celular se había dado cuenta de lo tarde que era. Era la hora de la merienda y ella ya debería estar en casa. Probablemente su madre le daría una buena reprimenda por llegar tarde. Al punto de despedirse de la familia, Anarka invitó a la chica a que se quedara a cenar con ella y sus hijos.
Al principio Kagami quiso rechazar la oferta de la madre de Luka, pero rechazar una invitación por parte de la persona quien te está ayudando a tocar la guitarra sería una grosería; así que la Tsuguri no tuvo de otra más que acceder a la petición de la mujer.
Todos se encontraban en la mesa listos para disfrutar una saludable y deliciosa cena. Y por supuesto que mejor disfrutar una cena como esta con una amena conversación.
– ¿Y cómo siguen con las prácticas de guitarra Kagami? – preguntó Anarka.
– Excelente, ya he aprendido a dominar el Am9, C add9, C#m add9, C maj9 y C add9/E.
– ¿Es enserio? – gritó sorprendida Juleka. – Esos son los acordes más difíciles de dominar.
– Pues… a mi pareció fácil tocarlo. El que se me hizo más difícil fue F#sus2.
– ¿Es enserio? Vaya, me sorprende mucho que mi hermano te enseñe a dominar esos acordes tan difíciles. – volvió a decir la Couffine menor.
– En verdad es muy sorprendente el talento que demuestras Kagami. Recuerdo que mi hijo se desesperaba por no dominar esos acordes, es más, él siempre decía que dejaría de tocar la guitarra sólo por no poder tocar esos difíciles acordes. – agregó Anarka.
– Tenía 10 años en aquel momento mamá. – reclamó Luka con las mejillas sonrojadas.
– Lo sé, pero te veias tan adorable cuando hacías tus rabietas y pucheros cuando te molestaba algo que no podías hacerlo correctamente. – rió suavemente la mujer al recordar los viejos recuerdos de la infancia de su hijo. – Es más hasta lo tengo grabado en la vieja cámara de video.
– Mamá, ni si te ocurra ponerlo por favor. – suplicó Luka, si había algo que al mayor de los Couffine le daba vergüenza eran los videos y fotografías que su madre le tomaba a él en su infancia.
– Demasiado tarde Luka, mamá ya está determinada con ponerlo.
– Veas lo que veas, esto se queda aquí. – susurró Luka al oído de Kagami. La chica lo miró confundida a la vez de incrédula.
– ¿Tan malos son?
– Para mí sí.
Pocos minutos después Anarka ya había puesto los videos de su primogénito, jamás en su vida Luka se había sentido tan incomodo por ver toda su vergonzosa vida en aquellos videos. Kagami tuvo que aguantar su risa cuando veía a un Luka de 10 años haciendo berrinche porque no le salía bien una nota en una pequeña guitarra clásica.
Después de una hora Kagami se retiró del hogar de los Couffine. El auto ya se encontraba estacionado en la entrada del hogar, esperando a que la chica se subiera en él y así poder regresar otra vez a casa.
– Muchas gracias por la cena, estuvo realmente deliciosa. – dijo Kagami a la madre de los Couffine.
– Me alegro que te agradara Kagami, espero volver a repetirlo.
– Sin los videos. – susurró lo más bajo el guitarrista.
– ¿Dijiste algo Luka? – preguntó Anarka a su primogénito.
– Dije que acompañaré a Kagami al auto.
Luka se había adelanto mientras que Kagami volvía a agradecerle a Juleka y a su madre una vez más. Una vez que ambos chicos ya se encontraban en el auto, Luka se ofreció con abrirle la puerta a la japonesa.
– Espero que no te hayas sentido incomodo por lo que paso, Luka. – se disculpó Kagami.
– No te disculpes, mi madre es así. Ella le gusta recordar al viejo Luka. – un sonrojo se apodero en las mejillas del guitarrista.
– Aun así, lamento mucho si te pusiste incómodo.
– Así son las madres, quieren presumir como eran sus hijos después de crecer. – rió levemente el Couffine.
– Tal vez tengas razón. – sonrió levemente Kagami. – Nos vemos en la siguiente clase de esgrima Luka.
Se despidió ella antes de subirse al coche.
Luka le cerró la puerta y con eso el auto arrancó, la sonrisa que tenía Luka no desaparecía mientras veía como el auto se iba alejando de ahí.
Tal vez para Luka ese día había sido algo incómodo para él, pero, al menos pudo ver lo divertida que se veía Kagami al convivir con su familia… y por supuesto… con él.
