Día 9: Mermaid AU

(Sirena AU)

El escepticismo es el aliado de un buen marinero, quizás fuera porque en absurdas leyendas que rodeaban al inmenso océano.

Sintió ondear su cabellera oscura con aquellas mechas celestes con el viento salado de la playa. Sus pies descalzos se hundían contra la mojada arena y las aguas saladas del mar hasta mojar sus pantalones grises. Su mirada turquesa se perdía en un punto lejano de aquel desierto azul que no tenía fin.

Luka Couffine, no era ningún marinero, pero si un curioso aventurero y fanático de las historias de altamar y sobre todo de las leyendas que se contaban en boca de los marineros o piratas. Y es por esa razón que él se encontraba ahí, en la isla Carapace, ya que por las historias que se contaban en ese puerto le habían matado tanta su curiosidad por descubrir si la historia que se contaba en sus alrededores era ciertas.

En la isla Carapace se contaba una famosa pero aterrorizante leyenda que hacía temblar de miedo a cualquier mujer y a su vez matar las curiosidades de los hombres; la leyenda que se contaba era la de una mujer que llevaba a la perdición a los viajeros, decían que su voz les hacía perder el conocimiento hasta hacerlos desaparecer por toda la eternidad.

Luka encorvó una sonrisa al recordar esa famosa y atrayente leyenda, que hizo que él ansiará por escuchar esa voz de la misteriosa mujer. E incluso. Desde que era pequeño, su madre siempre le había contado historias maravillosas sobre aquellos seres mitológicos que se les hace llamar… sirenas.

Flashback

– ¿Sabes lo que es una sirena Luka? – preguntó su padre a él, en aquel momento Luka contaba con sólo 6 años de edad cuando le había contado la famosa historia de Hans Christian Andersen, "La Sirenita".

A lo que él le negó a su padre.

– Son doncellas marinas que engañan a los navegantes con su gran belleza y la dulzura de su canto; de la cabeza al ombligo tienen cuerpo virgen y forma semejante al género humano, pero poseen una escamosa cola de pez, que siempre ocultan en el mar. – dijo su padre mientras que un pequeño Luka lo miraba confundido. – Es por eso chico, que debes tener mucho cuidado cuando veas a una sirena. Entre más alejado estés de ella tu vida no correrá el riesgo, pues, de lo contrario jamás regresarás.

Flashback

– Son sólo supersticiones, padre. – rió divertido el muchacho recordando aquel viejo recuerdo de su padre cuando él era pequeño. – Ya está anocheciendo, será mejor que regrese a la posada. – se dijo para sí mismo.

No dio el primer paso cuando en ese momento el ambiente se llenó de música, una sensación reconfortante sintió Luka en su pecho, los latidos de su corazón latían rápidamente que en cualquier momento éste saldría disparado de su pecho por aquella angelical voz que lo seducía a ir a su búsqueda, anhelaba por conocer a la dueña de ese canto ancestral.

– ¡Qué hermosa voz! – exclamó perdiendo el aliento por aquel cantico angelical y seductor que se escuchaba entre las aguas marinas. – Es la voz más hermosa de todas que he escuchado en mi vida.

El joven de ojos turquesas ya se encontraba en trance que su cuerpo estaba siendo guiado por una especie de fuerza hechizante, sin conciencia alguna camino directamente a una extraña cueva; que cada noche hacia que la marea alta la llenará y lo ocultará hasta la profundidad, mientras que por el día el agua del mar bajaba y la dejará completamente deshabitada. Mientras que la hermosa voz no dejaba de cantar su melodía.

Cupido me ha flechado

La riqueza me da igual

Sólo ha de consolarme

Mi marino audaz jovial

La melodía cada vez se hacía más hechizante y seductora, y la letra fluía en el ambiente endulzando al pobre joven hombre que ya le había llegado el agua salada hasta las rodillas sin que él se diera cuenta de ello.

En ese momento, Luka observó fascinado a una hermosa y joven mujer de larga cabellera azulada, que cubría la desnudez de su anatomía; piel blanca con hermosos tatuajes rojos; y sobre todo por aquella mirada color marrón llena de misterio y seducción, sentada sobre una roca.

Doncella vengan todas

Quien quiera que seas

Que el amor de un audaz marino

Surca embravecido mar

Las manos blancas de ella se ondearon en el viento haciéndole señas a su futura víctima y su cabello azulado cubriéndole sus senos, mientras que la mitad de su cuerpo se podía ver una larga y escamosa cola de pez de un color blanco combinado de manchas rojas y negras.

– ¿Quién eres? – preguntó Luka hechizado por la belleza de la mujer, mientras se acercaba más a ella, el Couffine había caído bajo el encanto de la perdición.

– Kagami. – respondió la sirena con una sonrisa de lado, su rostro femenino había sido resplandecido por la luz de la luna, en aquella cueva, justo en la parte de arriba, había un enorme agujero que iluminaba el lugar gracias a su luz resplandeciente

Justo en aquella escena, Luka, en verdad, fuerte hasta el extremo de la debilidad, había caído rendido ante los encantos de la sirena que había olvidado todo aquello que lo aferraría a la realidad, pero de nada funcionó, pues, sólo podía gozar de aquella mirada misteriosa y marrón de la ninfa acuática.

Ella continuó cantando. Mientras que sus rostros poco a poco se fueron acercándose.

Cupido me ha flechado

La riqueza me da igual

Sólo ha de consolarme

Mi marino audaz jovial

Al tener al joven hombre cerca de ella, Kagami acerco sus manos hacia el rostro masculino y lo acarició con devoción, provocando que él se estremeciera relajando todo su cuerpo y cometiendo allí el peor error… dejarse llevar por la tentación de la sirena.

Luka sintió como su espíritu se calmó, Kagami cayó junto a él en la, ya, profunda agua de la marea alta del océano y hasta hundirlo.

Las burbujas comenzaron a escaparse de los labios del Couffine mientras trataba de buscar oxígeno. Pero la joven mujer lo había abrazado con fuerza para así impedir que él huyera, Luka abrió sus ojos bajo el agua y observó en pánico y horrorizado como el rostro y el resto del cuerpo humanoide de Kagami estaba cubierto de una especie de escamas color metálico que además parecía brillar con los resplandecientes rayos de la luna que alumbraba el agua.

– No te preocupes nunca te quitare mi vista de ti. – susurró seductoramente, acarició suavemente los pómulos aperlados del asustadizo ojiturquesa que buscaba desesperadamente oxígeno.

Pero luego se calmó después de haber escuchado aquella seductora y atrayente voz de ella, con su brazo izquierdo rodeó la cintura, escamosa y piel normal, de la sirena mientras que con su mano derecha le acarició su mejilla sorprendiendo a la peliazul; quien en ese momento volvió a tomar su color de tez original y con una expresión de sorpresa en su mirar.

Luka se tranquilizó y trato de contener un poco más su respiración, para, así, poder admirar un poco más de cerca la belleza de la sirena y recordarla hasta lo último que le daba de vida en aquella cueva. Kagami pudo sentir como él había estrujado su cuerpo contra el suyo haciendo que a ella le hiciera sentir un sinfín de emociones que nunca antes había sentido en su larga existencia. En ese momento, ella se sobresaltó cuando sintió como un suave contacto había tocado sus labios. Su mirada marrón se dilato de más cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo en ese momento.

¡Un humano la estaba besando!

No sabía qué hacer en esos momentos. Pues. Era algo nuevo para ella. ¿Y cómo no?, si eres una sirena tu deber como una era hechizar a todo marinero u hombre para atraerlo hasta a ti para que muera ahogado. En ese instante, ella correspondió el beso de ese ser de dos piernas, rodeó con un solo brazo alrededor de cuello del muchacho mientras que con su mano libre aun la tenía sobre una de las mejillas de él. Luka sonrió ante eso, mientras que él se separó de ella con una triunfante sonrisa. Mientras que él movió sus labios dándole un mensaje claro que decía…

"Sálvame"

Kagami se quedó perpleja cuando vio como este Luka le mostraba una cadena de plata con un extraño sello en él. Se llevó rápidamente una mano a su cuello mientras lo palpaba buscando aquel objeto colgado en él, pero, no había nada ahí. Luka sonrió triunfante mientras que poco a poco su conciencia iba disminuyendo debido por la falta de oxígeno a sus pulmones y de su cerebro, cuando había besado a la sirena y ésta se distrajo ahí pudo ver que ella tenía aquel collar colgando en su cuello, y es por esa razón que aprovechó el momento en arrancárselo antes de que él perdiera no además el oxígeno que le quedaba sino también el tiempo de vida.

El cuerpo de Luka empezó por descender mientras recordaba las sabias palabras de su padre cuando le leía aquellas historias de sirenas, y vaya que él sí tuvo la razón en todo.

Flashback

– Si algún día te llegas a encontrar a una sirena cerca, pero muy cerca de ti Luka. Lo primero que debes hacer es tomar su tesoro más preciado, pues, para las sirenas siempre llevan consigo un tesoro tan especial que harán cualquier cosa por defenderlo y recuperarlo. – dijo el padre a su pequeño Luka mientras que él se encontraba atento a sus palabras. – Arrebátale el tesoro más preciado a la sirena, y una vez que lo hagas, ella estará a tu control y a tu mandato por siempre.

Flashback

Poco a poco Luka comenzó a recobrar todos sus sentidos. Abriendo con algo de dificultad sus párpados, la luz de la brillante luna que reinaba en el cielo nocturno era lo único que vio a su vez que oia las fuertes y relajantes olas al chocar las rocas de la isla. Luka, por un instante pensó que él se había quedado dormido en las orillas del mar después de que había realizado un viaje muy largo y cansado en el tranquilo mar hacia su destino. Dejo escapar un suspiro decepcionante mientras se enderezó sentándose en la mojada y fría arena de la playa. Se llevó una de sus manos sobre su mojado cabello mientras se cuestionaba si todo aquello había presenciado era verdadero o había sido un producto de su cansada mente de su largo viaje. En ese preciso momento, la voz de una mujer le había sacado de sus más profundos pensamientos haciéndolo sobresaltar de la sorpresa.

– Vaya. Hasta que por fin despertaste niño. – Luka giró su cabeza sobre hombre izquierdo para después llevarse la más grande sorpresa de su vida.

¡Detrás de él se encontraba la sirena! ¡Y no además de eso sino que también ella poseía en instante dos piernas humanas! ¡Y la cerecita sobre el pastel estaba desnuda!

– ¿C-Cómo…? ¿Cómo es que tu…? – trato de hablar el Couffine pero su voz no salía por completo de su sorpresa. Lo cual para Kagami rodó sus ojos y tuvo que explicarle en un tono aburrido.

– Me lo ordenaste. ¿Acaso se te ha olvidado niño? Tú mismo me ordenaste a que te salvará de una muerte segura porque tienes mi collar.

¿Collar? – pensó en voz alta mientras miraba como aquella sirena señalaba con sus dedo índice izquierdo una de las manos de él. La cual tenía enredada la cadena que llevaba el collar de ella. –Ya veo. Con que ahora estas bajo mis órdenes. – se dijo para sí mismo, enojando en ese momento a la chica.

– Esto será una tortura. – espetó Kagami.

En ese momento, sin que ninguno de los dos supiera, sus vidas ya estaban destinadas por aquel collar que más tarde les traería nuevas aventuras para los dos.