Disclaymer: No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer. Yo sólo me divierto haciendo a Bella y a Edward sufrir.
Summary: Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.
20.- Capítulo
"Tragedia"
Un amor imposible
By Mommy's Bad Girl.
"I'm coming up only to hold you under" Band of Horses
Epov.
Muy pocos entienden las verdaderas decisiones que los llevan a hacer actos tan poco inteligentes a lo largo de su vida, o simplemente las saben pero no tienen la suficiente fuerza para aceptarlo, y por lo visto yo era uno de ellos, no tenía la suficiente fuerza. Todo lo que había hecho a lo largo de estos meses, todo el sufrimiento que había causado, todo, absolutamente todo no sirvió para salvarla a ella. Solo para acercarla más a su muerte.
¿Por qué de todas las personas a las que les podría haber pasado esto, le paso a mi Bella? ¿Por qué fui tan estúpido como para no darme cuenta de todo lo sucedido? ¿Por qué la lastime tanto? ¿Por qué no le dije la verdad desde un principio?
–¡Demonios! – Grité mientras golpeaba el tronco de un árbol con mi mano y me dejaba caer contra el suelo de rodillas.
¿En que demonios pensaba cuando decidí hacer todo esto? Era el ser mas imbécil que pudiese existir en la historia. Yo la amaba, la amaba más que a mi propia existencia, más que a nada en este mundo, y todo lo eché a perder por ser un maldito egoísta. Y ahora ella estaba sola, en manos de una maldita vampira que quería matarla y yo no podía hacer nada por ayudarla. Me maldije a mí mismo, quise que en ese mismo instante un meteoro callera del cielo y me aplastara, quise poder ser yo el que estaba en esa situación y no ella, ella no había hecho nada para merecerse esto, lo único que hacía era sobrevivir, estaba consciente de que a cada instante que pasaba con Tanya la lastimaba inmensamente, pero era la única solución para que se alejara de mi, se alejara del monstro que la lastimaba con el simple hecho de vivir, pero en este instante, eso no servía de mucho, ella estaba en peligro y yo no podía hacer absolutamente nada, me sentía tan impotente. ¿Por qué ella? ¿Por qué?
Sabía que no solucionaba la situación con estarme odiando a mi mismo en ese instante, pero no sabía que otra cosa hacer para sacar toda la ira que traía dentro, ya había llamado a Carslice, él y Esme estarían aquí en cualquier momento, también Jasper, Rose y Emmet estaban en camino, ya le había avisado a los perros de la manada, tenía a Alice buscando en el futuro, había ido al bosque y había buscado el rastro de Victoria, pero estaba por todos lados, no tenía una dirección concreta. ¿Qué más podía hacer?, mi mente se devanaba en buscar pistas, alguna que me pudiese llevar a donde estaba Bella, pero no había ni una sola, nada. Todo esto Victoria lo había planeado con tiento.
"Edward" La voz mental de Alice me llamó.
–¿Qué sucede, Alice?¿Has visto algo? – Dije con ansiedad en la voz aun tumbado sobre mis rodillas sin levantar el rostro.
"No, no he visto nada. ¿Cómo te sientes?" Pensó.
–¿Cómo quieres que me sienta, Alice?- Gruñí– ¡¿Cómo demonios quieres que me sienta cuando el amor de mi existencia podría estar muerta en este instante?! – Grite levantando la cabeza y poniéndome de pie.
–¡Edward! – Chilló– ¡A mí no me hables así! No es mi culpa que hayas sido lo bastante estúpido como para dejarla y irte con tu maldita golfa ¿Cierto? –Me apunto con uno de sus pequeños dedos–. Más de una maldita vez te lo dije, te lo rogué, TODOS lo hicimos, incluso Rose–. Sus ojos se volvieron negros–. Pero no, como siempre el idiota de Edward tenía que seguir sus instintos. Pues ahora aguántate y has lo único que puedes. Sálvala antes de que sea demasiado tarde y ahora sí, no haya marcha atrás. IDIOTA.
Y con esto, se fue corriendo hacia la casa. "Genial" pensé en mi fuero interno. Era como la peste inglesa, todas las personas a mi alrededor terminaban o lastimadas o huyendo de mi.
Colores naranjas y rojos se empezaban a colorear en el cielo y hacían su reflejo en el lago frente a mí. Eran como un aviso, un luminoso aviso que me decía que cada vez me quedaba menos tiempo para salvar a mi ángel, al único al que había amado, y al que siempre amaría. ¿En qué demonios pensaba al irme con Tanya? ¿En qué?
¿Podía un corazón muerto sentir dolor?, porque el mío eso era lo que sentía. Puro y mero dolor, que, sabía perfectamente que merecía. Merecía todas las torturas posibles e imaginables, y aun así, ninguna sería suficiente para poder hacerme pagar todo lo que le hice a Bella. Era un monstro, un maldito monstro que hería a la gente que amaba.
Me dejé caer en el pasto, viendo hacia el cielo mientras sollozaba sin lagrimas– De haber podido llorar lo hubiese hecho en ese instante– Rezaba silenciosamente en mi mente porque todo estuviese bien, quería aunque fuese un poco de esperanzas, una simple luz que me dijera que Bella seguía viva, que ella saldría bien de todo esto y que podría salvarla a tiempo. Empecé a recordar los últimos seis meses que pasé con ella, sin duda los mejores seis meses de mi condenada existencia. Ella había cambiado mi mundo, justo como un cometa cuando surca el cielo estrellado, ella era mi corazón, mis pulmones, mis sentimientos, ella era mi todo, y yo la había lastimado como nadie había lastimado nunca en la vida. Quería morirme en ese mismo instante.
Si cerraba los ojos podía ver sus dos grandes orbes marrones observándome, aquellos orbes que me decían todo y nada, aquellos orbes que tanto me encantaban y hacían que todo lo que estaba a mí alrededor desapareciese por un segundo. Empecé a recordar cada una de las lindas partes de su cara, sus mejillas que se enrojecían con el mas mínimo de los toques y la hacían ver tan adorable, sus labios que me llamaban como si fueran algún canto de las sirenas para que los probara en cada oportunidad que tuviese, aquel brillo suspicaz en sus ojos cuando sabía que pasaba algo que no le quería decir. Una sonrisa se dibujo en mis labios, Bella siempre iba a ser el amor de mi existencia sucediera lo que sucediera, sería la única que siempre seria la dueña de mi corazón y de mis pensamientos. Aunque por desgracia, la había perdido por estúpido.
Incluso si ella se salvara, no querría regresar conmigo, el ser que tanto daño le causó, el que la dejó abandonada durante seis largos meses y regresó con otra mujer, el que la puso en peligro. Me odiaba a mí mismo.
Estaba tan ensimismado en mis pensamientos que apenas y escuché el auto de Carslice entrar al garaje, me levanté y fui corriendo hacia la casa. Entré a la sala justo cuando él y Esme entraban en el hall.
–¿Qué sucedió? – Preguntó Esme mientras corría a abrazarme.
–Victoria atrapó a Bella– Murmuré, tensando todo mi cuerpo.
Esme soltó un grito ahogado mientras se llevaba una de sus manos a la boca y Carslice cerró sus puños en un acto reflejo.
–¿Cómo se enteraron? – Gruñó mi padre mientras se acercaba a donde nosotros estábamos.
–Yo lo vi…– Dijo Alice con voz apagada mientras se sentaba en uno de los sillones frente a mí.
Antes de que nadie pudiese decir nada la puerta del porche se abrió y por ella entraron Rose, Emmet y Jasper. Sus tres rostros tenían diferentes expresiones, odio, tristeza, incredulidad.
–¿Es cierto lo que escuchamos? – Preguntó Emmet mientras se acercaba a un lado de mi padre.
Asentí con la cabeza.
–¿Cómo fue que se enteraron? – Preguntó Jasper.
Alice les contó la visión que había tenido, mientras yo me dejaba caer en uno de los sillones de la sala con la cabeza entre las manos. Mil imágenes me vinieron a la mente, pero en todas aparecía el rostro de mi Bella. Sentía otra vez que me apretaban el corazón al punto mismo de dejarme sin aire. Era un dolor por encima de todos los que se pudiesen sentir.
–Carlisle ¿Qué vamos a hacer? – Preguntó Emmet con tono de preocupación.
–Edward– Dijo Carslice con voz ansiosa– ¿Le has avisado a la manada?
–Sí, fui a la frontera y ahí estaba Sam. Le conté lo sucedido y supongo que ya les aviso a todos, fui en busca del rastro de Victoria al bosque, pero estaba por todos lados, no tenía una dirección concreta– Murmuré.
–Bien. Alice, ¿Has visto algo?
–No, todo lo veo muy oscuro, escucho las voces, pero son un murmullo tan bajo que no se qué es lo que dicen– Contestó Alice escondiendo su rostro en el hombro de Jasper que se había sentado a un lado de ella.
–Carslice ¿Qué haremos? – Preguntó Esme en medio de un sollozo.
–Esperar, eso es lo único que nos queda… esperar– Murmuró él mientras abrazaba a Esme que sollozaba secamente.
– ¿Dónde está Tanya? – Pregunté a Alice. No la había visto desde hacía rato cuando sucedió lo de la visión y necesitaba disculparme con ella por haberla dejado de esa manera tan abrupta en mi habitación.
– ¿Se supone que yo tenga que saber dónde está tu golfa, Edward? – Contestó con voz acida.
–Alice, ¿La has visto? – Volví a preguntar ignorando la manera en que la había llamado. Ella y Rosalie le habían puesto ese apodo desde hacía ya bastante tiempo.
– ¿Y yo qué se?, salió por la puerta cuando tú te fuiste diciendo que iba contigo, y tu próxima familia dijo que iba de caza ¿No deberías de saber tu donde está tu prometida? – Escupió la última palabra como si fuera una grosería.
–Tanya no fue conmigo, Alice. Nunca estuvo conmigo– Dije entre dientes.
–Pues entonces no sé dónde demonios se haya metido, tal vez fue a ver los preparativos para la boda ¿No crees? Digo… ya que el peor de sus miedos fue secuestrada por Victoria debería de estar danzando por ahí dándole gracias al cielo de que Bella haya desaparecido– Contestó con una mueca.
–No te atrevas a volver a decir eso– Gruñí con voz enojada mientras me paraba del sillón.
–Tengo razón, Edward –Se paró ella también dándome la cara y empujándome con uno de sus dedos en el pecho– Tú lo sabías. Tanya odiaba a Bella por el simple hecho de que existiera, se sentía tan malditamente amenazada que la quería fuera del camino a toda costa, ¿Por qué crees que quiso adelantar la boda?, no hay que leer la mente para saberlo– Chilló con su vocecita de soprano.
–Tú no sabes nada, Alice. No te metas en este asunto– Mascullé entre dientes, sabía que si me presionaba un poco mas iba a explotar.
–Obviamente se mas que tú, "Eddy" – Imito la vocecita de Tanya–. Todo esto es tu maldita culpa, todo. Por tu culpa Bella esta con Victoria, por tu culpa ella podría morirse, por tu culpa ha sufrido más que nadie en este mundo y Dios, mínimo si Victoria la mata va a dejar de sufrir contigo. Recuerda muy bien mis palabras Edward, si algo le sucede todo va a ser por tu maldita y estúpida culpa y espero que sufras por eso– Chilló de nuevo aventándome contra el sofá. Me empezó a mostrar imágenes mentales de Bella, imágenes que me dejaron congelado. ¿Yo había hecho eso? ¿Yo le había causado ese sufrimiento a un ángel? ¿Qué demonios estaba mal conmigo?
–Basta ya los dos– Nos regañó Carslice, pero Alice me seguía mirando fijamente mostrándome una y otra vez las imágenes del rostro crispado de dolor de Bella, de cómo se agarraba el pecho para no desmoronarse, de la sonrisa que tenía cuando la besé en la obscuridad, de cómo se derrumbo cuando Alice le dijo la verdad, de todo absolutamente todo lo que había sucedido a lo largo de estas semanas sin que yo me hubiese dado cuenta.
Me deje caer de nuevo, "¿Qué he hecho?" me preguntaba, mientras sentía que todo mi interior colapsaba. Era la peor persona que podría haber existido, me merecía todas las palabras de Alice y mucho más. Era un maldito, tanto había cuidado a Bella de que no la lastimaran y el que le termino dando el tiro de gracia fui yo, yo el que le había jurado amor eterno, el que le había prometido que haría lo que fuera para mantenerla a salvo. ¿Qué demonios me sucedía?
–Contrólate Hijo, no vas a arreglar nada en ese estado– Murmuró Carslice mientras me ponía una mano en el hombro.
–Yo la amo... – Murmuré con voz queda.
– ¿A eso le llamas amor, Edward? – Contestó Emmett, que me veía con una mirada envenenada mientras una mueca burlona adornaba su boca.
–No empieces tú tampoco, Emmett– Le dije con tono amargo.
–No, tienes que saber la verdad. Me lo he callado, o más bien TODOS nos lo hemos callado para no hacerte incomodar, pero ya es hora de que escuches lo que pensamos. Estoy de acuerdo con Alice. Bella no se merece que la trates así, nunca hizo otra cosa más que amarte, y Dios sabe porque– Sus ojos se volvieron negros mientras un bramido salía desde lo hondo de mi pecho–. Tú no la amas, nunca la amaste, ¿A eso es a lo que llamas amor?
– ¡No digas que no la amo, tú no sabes nada, no eres nadie para decirme qué es lo que es el amor, Emmett! – Grité mientras me paraba del sillón, lo tomaba de la camiseta y lo acercaba a centímetros de mi cara. Emmet me podía ganar en fuerza, pero en altura estábamos iguales.
–Cuando uno ama no lastima– Murmuró mientras sus dos manos tomaban las mías y me separaban de él–. Y porque yo te amo como hermano me voy a aguantar las ganas de golpearte. Pero lo tienes que saber, Edward, si algo le pasa a mi hermanita, nadie, y escúchame bien maldito estúpido, nadie de nosotros te lo va a perdonar, y lo peor de todo es que ni tú mismo lo vas a poder hacer. Eso es lo que más te va a matar, que ni tú mismo te vas a poder perdonar que la persona a la que según tu "amaste" se salvó de ser herida por tu estupidez– Me aventó lejos de él y regreso a abrazar a Rose que se había quedado shokeada por la escena que habíamos hecho.
Me dejé caer sobre mis rodillas mientras sollozos secos salían por mi garganta, todo lo que Emmet y Alice me habían dicho era la verdad. Nunca me lo perdonaría. ¿Qué hice? ¿Qué era lo que había hecho? ¿Porque me sucedía esto? ¿Qué había hecho para que todo cayera sobre mí?
Sollocé con más fuerza.
Sentía como si todo mi abdomen y pecho lo desgarraran y la garganta se me llenó de un sabor amargo parecido a la hiel, y aun así no era dolor suficiente para saciarme, era un maldito estúpido y no podía cambiar eso.
Las palabras de Emmet retumbaban en mi mente.
"Cuando uno ama no lastima"
Yo la amaba, de eso no había ni una sola duda, pero ¿Por qué la lastimaba? Algo en mi mente estaba realmente mal, ¿Cómo pude siquiera a atreverme a pensar en eso? ¿Cómo la pude lastimar de esa manera? ¿Cómo, dios mío, cómo? Sentía que Jasper mandaba olas y olas de tranquilidad por toda la sala, pero nada de lo que el hiciera o sintiera me tranquilizaría, sabía que era el único culpable en todo esto, y eso nada lo cambiaría.
Un grito ahogado de Alice me regresó a la realidad. Y la vi… una visión.
Bpov.
Desperté lentamente con un dolor en la cabeza, y mi cuerpo totalmente entumecido. Esperaba en mi fuero interno que todo fuese una maldita pesadilla. Tenía el vago recuerdo de haber visto la cara de Victoria, de haber sentido su gélido tacto en mi mano, y luego, todo se volvió negro. Rezaba silenciosamente porque todo fuese una invención de mi imaginación y yo no me hubiese topado con ella.
Quería tallarme los ojos porque todo estaba oscuro, pero no podía. Algo me tenía atadas las manos y las piernas, y sea lo que fuese que sea, me rozaba la piel al punto mismo de cortarme la circulación y quemaba.
Quería gritar pero no podía, algo me tapaba la boca ahogando mis gritos, "No por favor, que esto no sea lo que estoy pensando, por favor, por favor…" imploraba por dentro. Me sentía desubicada y mareada, tenía un buen golpe en la cabeza y las muñecas y los tobillos me dolían. No podía ver nada, todo era obscuridad, una obscuridad tan grande que sentía como si estuviese literalmente en un hoyo negro. No había ni un solo indicio de algún rayo de luz y esto me asustaba.
Las lágrimas comenzaron a amontonarse en mis ojos, causadas por la obscuridad. Le temía, más que a nada, nunca entendí realmente el porqué de mi miedo, pero ahí estaba, y ese mismo miedo estaba haciendo que cayera en pedazos.
Súbitamente las luces se prendieron, segándome al instante por la luminosidad que había aparecido. Mis ojos lentamente se fueron acostumbrando, dejando ver frente a mí una extensa bodega; las paredes eran de ladrillos que terminaban en un arco, el techo era de lámina. En la pared que se alzaba a lo lejos, frente a mi había una puerta de metal, de esas que son muy pesadas y difíciles de mover.
La puerta se abrió, presentándome a Victoria que avanzaba hacia mí con sus andares felinos, una sonrisa se dibujaba en sus labios dejándome ver la línea de dientes extremadamente blancos que ella tenía. Un escalofrió recorrió completo mi cuerpo. Ella me había encontrado.
–Aw… la Bella Durmiente se ha levantado, por fin– Dijo con tono amable, que no iba en nada con su cara, mientras se acercaba mas a mí.
– ¿Qué? ¿No puedes hablar? – Volvió a canturrear.
Mis ojos desbordaban lágrimas saladas, sabía que este era mi final, lo sabía. Victoria me mataría en cualquier momento.
–Uh… la "princesita" no puede hablar– Dijo cuando se ponía frente a mí y me tomaba del cabello para acercarme a ella. –Te voy a destapar la boquita, princesa, pero, si gritas, te juro por lo que más quieras que vas a sufrir más de lo que ya te espera.
En un movimiento quitó la cinta gris que me tapaba la boca haciendo que esta dejara un ardor alrededor de mis labios y estos me dolieran.
–Aw… ¿Te dolió? – Volvió a decir con voz amable y una sonrisa burlona dibujada en sus labios– Hasta que por fin te tengo en mis manos, Isabella– Agregó y me soltó del pelo de un brusco empujón, haciendo que mi cabeza se estampara contra la pared e hiciera el dolor más grande.
– ¿Por qué me trajiste aquí? – Balbuceé entre lágrimas.
–Jaja ¿Por qué te traje aquí? ¿Me estás preguntando que por qué te traje aquí? – Se sentó en cuclillas frente a mí–. Vaya, pensé que para ser una humana que conocía nuestra existencia ibas a ser más inteligente, princesita, pero ya veo que me equivoqué. Pues te traje aquí para matarte, ¿Para qué más, Isabella? – Dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
–Los Cullen te van a encontrar, ¿Lo sabías? – Dije intentando poner un poco de seguridad en mi voz, pero no sé si era para que ella se lo creyese o para que yo tuviese un poco de esperanzas.
–Jajajaja, ¿Crees en serio que los Cullen te van a buscar, Isabella? ¿Si tanto les importas por qué te dejaron sola? ¿Si tanto te amaba Edward por qué se va a casar con Tanya? – Una oleada de decepción me llenó por completo mi cuerpo vacío. Ella tenía razón, los Cullen no tenían porque buscarme, esto no era su culpa y no tenían la obligación de salvarme.
Victoria pareció notar mis pensamientos y la ola de decepción que me llegó, porque añadió.
–Lo vez, cariño. En todo caso les estaría haciendo un favor– Acarició mi mejilla suavemente dejando una de sus manos ahí–. Tómalo como nuestro regalo de Bodas para Edward y Tanya. Yo te mato y tú haces el favor de desaparecer de este mundo. ¿De acuerdo? – Dijo como si estuviese explicándole las cosas a un niño.
Más lágrimas salían por mis ojos en el momento en que pronuncio la boda de Edward y Tanya, todos los sentimientos que me había guardado a lo largo de estas semanas respecto a ese compromiso afloraron dentro de mí haciendo que tuviera un colapso nervioso. Sollozos salían por mi boca y mil lágrimas adornaban mis ojos cayendo como gotas de lluvia.
– ¿Dónde estamos? – Murmuré ahogadamente.
–En una bodega en Port Ángeles, no hay razón para que te lo oculte más– Sonrió– Mínimo para que tengas la satisfacción de saber dónde vas a morir.
Más lágrimas salieron por mis ojos, sabía que lo inevitable estaba a punto de suceder, que mi muerte estaba próxima, pero aun así sentía un miedo interno que no me dejaba pensar con claridad.
– ¿Por qué haces esto? – Logré balbucear mientras el sabor salado de las lágrimas me llenaba la boca.
–Oh, princesa. Es muy fácil– Habló como si yo fuese su mejor amiga que no había visto en años–. Edward mató a James, yo te mato a ti. Pareja por pareja y porque aparte una muy querida amiga me lo pidió y no se lo podía negar– Rio y su risa se escuchaba como un gorgoreo de pájaros.
Ipso facto me congelé. Se lo habían pedido, una amiga, pero ¿Quién? ¿Quién me podía odiar tanto como para desearme esto? ¿Quién?
La puerta se abrió nuevamente, y ahí con su belleza inigualable entraba Tanya. Por un momento mi corazón dio un latido de esperanza, pensando estúpidamente que los Cullen habían venido a salvarme, pero todo eso quedo desechado en el bote de basura cuando vi que cerraba la puerta tras de ella y en su rostro aparecía una sonrisa burlona y maliciosa.
–Pero ¿Mira qué tenemos aquí?- Dijo con tono sarcástico mientras se acercaba a donde estábamos Victoria y yo– La humana por fin se digna a levantarse, ¿Sabes? Empezaba a pensar que el golpe que te había dado Victoria te había matado o algo así, pero no, por desgracia sigues aquí– Hizo una expresión de asco.
–-Amiga– Chilló Victoria con una suave sonrisa en sus labios– ¿Ya podemos empezar o todavía no?
–Claro que sí, Victoria. Sólo le quiero decir unas cuantas cosas a Isabella– Dijo con tono suave y amigable. Se giró a verme y se acuclilló frente a mí–. Antes de que mueras, y nos hagas a todos el maldito favor de desaparecer de este mundo– Apoyo una de sus manos en mis piernas– Quiero que te enteres de cómo hicimos todo esto, y de cómo fuiste tan estúpida para caer en nuestras trampas.
"Como podrás notarlo Isabella, Victoria y yo nos conocemos, y le doy gracias al cielo por eso. Laurent fue a vivir con nosotros a Denalí y ahí fue donde la conocí. Ella deseaba matarte y yo, desde el primer momento en que supe de ti, también lo quise. Siempre je amado a Edward, desde que lo vi por primera vez y ninguna humana estúpida me lo iba a quitar. Por suerte la oportunidad se presentó y bueno, querida, tú sabes que no la desaproveché."
"Como sea, en todo caso, tuvimos dos o tres meses para planearlo todo. No sabíamos bien de qué manera íbamos a lograr acercarnos a ti y a Edward, entonces, como caído del cielo su estúpido hermano Jasper pierde el control contigo y nos deja el camino libre para hacer nuestro plan. Sabía perfectamente que los Cullen llegarían a Denalí, ya que, hablaron a mi casa tres días antes para pedir hospedaje, yo sabía perfectamente que algo sucedía por el tono apagado con el que el imbécil de Carslice había hablado, así que Victoria y yo nos pusimos de acuerdo para que seis meses después de eso ella regresara a Forks y empezara todo. Por supuesto en esos seis meses no se quedo haciendo nada, no querida, ella fue en búsqueda de una de las fases de nuestro plan. Anthony"
Mis ojos se abrieron de golpe y mi respiración se cortó. Anthony. Él había sido parte de su plan. ¿Él formaba parte de esto? ¿En qué sentido? Anthony nunca me haría una cosa así, Él nunca sería tan mala persona para hacerme eso. ¿Por qué? Mis músculos se tensaron más al sentir que el agarre de Tanya se hacía más fuerte en uno de mis muslos regresándome a la realidad.
–Estúpida– Con su mano libre Tanya me dio una bofetada en el rostro que hizo que mis dientes castañearan y que su mano se quedara marcada en mi mejilla dejando un dolor indescriptible– Hazme caso ¿Si?, no te lo voy a repetir dos veces y – Una sonrisa se dibujó en sus labios– No creo que tengas otra oportunidad para escucharla porque vas a morir muy pronto, así que préstame atención.
"Proseguía. Victoria buscó a Anthony en todos lados. Necesitábamos al doble perfecto de Edward– Aunque fuese difícil ya que mi Eddy no es comparable con nada– y por fin encontró a Anthony en Canadá, acepto sin chistar en engatusarte. Créeme no era nada personal contra ti querida, pero, te preguntaras, ¿Cuál era su paga?, muy fácil, convertirlo en vampiro. Necesitábamos a alguien que se pudiese acercar a ti sin levantar sospechas, alguien que te pudiera utilizar a su antojo, alguien a quien sabríamos que no te negarías y que mejor que un hombre para ese trabajo ¿No crees?"
"Mientras Victoria encontraba a Anthony y lo convencía yo estaba muy ocupada convenciendo a Edward. El primer día que llego tengo que aceptar que estaba demasiado triste y devastado– No entiendo, la verdad, el por qué se deprimió de esa manera por alguien como tú– Me fue muy difícil convencerlo, pero después de prometerle que todo esto iba a ser por su bien y que su familia se lo agradecería profundamente, aceptó que estuviéramos juntos. Por fin mi sueño dorado, estar con Edward. Así pasamos los siguientes seis meses, cambiándonos de una ciudad a otra. Edward me tocaba, por supuesto, ¡No sabes cuantas de esas noches en las que tú estabas dormida en tu cama llorando porque te había dejado, el me hizo gozar como no tienes una idea!, pero siempre terminaba murmurando tu nombre al final, y algunas veces hasta me confundía contigo. Pero todo eso quedaba olvidado cuando recordaba que yo había sido la primera mujer en su vida y tu pronto quedarías borrado del mapa. Por supuesto la estúpida de su hermana Alice decía que eso no era cierto y Edward jamás te traicionaría así. Pero déjame decirte, querida, que todo lo que te estoy contando es verdad, yo sí fui la primer mujer en su vida, yo fui a la primera a la que en verdad tocó y a la primera a la que hizo suya, y todo fue tan fácil que en algún momento me llegó a aburrir. Los primeros días era como un adolescente lleno de hormonas, lo quería hacer todo el día y toda la noche, pero, con el tiempo, fue tomando experiencia y Dios mío si tan solo supieras lo bueno que es ahora"
"Como sea. Pasaron esos fantásticos seis meses y tuvimos que regresar contigo porque Alicetuvo la visión de que Victoria regresaba. Te preguntaras cómo fue que Edward no leía mis pensamientos. Tuve que ser demasiado cuidadosa, siempre pensar en cosas sin importancia cuando estaba a un lado de él, con el tiempo se hizo fácil, y él dejo de darle importancia a mis pensamientos, bloqueándolos. Así he pasado los últimos seis meses y lo pienso seguir haciendo para toda mi eternidad. Alice no podía ver absolutamente nada porque pensábamos en cosas diferentes. Sabíamos obviamente cómo atacar, pero no lo habíamos decidido hasta que fuese el momento y aparte que Victoria y yo nos veíamos siempre en territorio Quileute así que, era imposible que nos viera."
"Para Anthony fue un poco más difícil, sufría tanto intentando esconder sus pensamientos de Edward que casi le salía humo por la cabeza. Él también se juntaba en la Push para poder tener noticias de Victoria"
"Y tu querida Isabella, nos lo hiciste todo tan fácil, que prácticamente nos pusiste tu muerte en bandeja de plata. Sabíamos perfectamente que no te negarías a tener mínimo al doble de Edward en tu vida, qué harías lo que fuera para sacártelo del alma… y pues bien, Anthony logró todo y tú no pusiste ni una sola traba para que hiciera su trabajo. Aparte de que déjame decirte, querida, que te aprovechaste, eh. Mira que esos espectáculos en la cocina de tu casa y en el gimnasio son dignos de una película pornográfica"
"Independientemente de todo también te preguntaras ¿Cómo fue que Edward decidió casarse conmigo?, Pues tu queridísimo Emmet ayudo con eso, inconscientemente claro está. El estúpido animal decidió que quería volverse a casar con Rosalie. El punto es que para intentar levantarle el animo a toda la familia propuso una boda triple, tu hipócrita mami Esme y el sensible de tu papi Carslice, el suicida de Jasper y la idiota de Alice, y por último, el animal de Emmet y la hueca de Rose. Te juro que no se cual pareja de las tres es la más estúpida. De todas maneras, no me fue muy difícil convencer al incorrompible de Edward, y es que en serio ¿Quién se negaría a un cuerpo como el mío? Ok, regresando al tema, acepto muy poco convencido respecto a la boda. Sus hermanos, por supuesto, se enojaron con él, Carslice y Esme le hablaron respecto a las responsabilidades del matrimonio y todas esas tonterías, pero conociendo a Edward, cumpliría su palabra. Y con eso comenzaron todos los planes para nuestra boda, ya que sus hermanos se negaron a casarse con nosotros. ¡Bah, como si alguien los necesitara!"
"Todo iba perfecto, fui a Denalí por mis hermanos y hermanas. En el camino me encontré con Victoria para hablarle respecto al plan, te iba a secuestrar dos días después, cuando Anthony supuestamente te llevara de regreso a casa, pero algo en el plan salió mal y a quien terminó atacando esa noche fue a tu papá. Los idiotas de los Cullen llegaron a tiempo y alcanzaron a salvarlo. Victoria iba por ti hacia Port Ángeles pero para nuestra desgracia personal Emmet llego primero y te llevó a casa de los Cullen. Yo por supuesto aún me encontraba en Denalí. Victoria me marcó histérica y me contó todo lo que había sucedido, así que, sin pensarlo dos veces regresé con toda mi familia a Forks, bueno todas menos una, Irina sabia que algo sucedía y no quería formar parte de la situación. Según ella era una traición a los Cullen. Pero de todos modos su opinión no me importó. En todo caso, regresé y ¡Cuál va siendo mi maldita sorpresa que cuando llegue te vi con "mi" Edward abrazada! maldita estúpida."
Paró un poco para respirar y cerró sus ojos. Yo estaba shokeada por toda la información que me había dado, todas las cosas malignas que había hecho.
No tuve tiempo para comprender su relato porque la mano que tenía en mi muslo se apretó más y sus uñas traspasaron la tela de mi pantalón de mezclilla y mi piel. Un grito de desesperación salió de mi boca mientras veía como las níveas manos de Tanya se llenaban de una sustancia roja que, por supuesto, era mi sangre. No podía separarla, no podía tomarme la pierna porque mis manos y mis brazos seguían atados. El dolor que me causó fue agonizante. Lagrimas de odio y desesperación salían por mis ojos conforme sollozos y gritos salían por mi boca.
– ¡Cállate, estúpida! – Chilló– ¡Cállate ahora mismo o te juro que te va a ir peor, esto no es nada a lo que te espera!
Victoria llegó con más cinta y me tapó la boca, haciendo que mis sollozos se hicieran solo un simple murmullo que desaparecía lentamente en la inmensidad de la bodega.
–Edward me juró que nada había sucedido entre ustedes dos– Habló como si nunca hubiese habido interrupción, con la misma sonrisita con la que me había contado todo su relato. Mis ojos difícilmente la podían ver porque estaban inundados por las lágrimas gordas que derramaban–, y obviamente yo le creí. Sabía que por más que Edward quisiera estar contigo jamás faltaría a su palabra como caballero. Entraste a la sala y por supuesto conociste a mi familia. Cuando te fuiste tuve la brillante idea de hacerte saber que próximamente seria la señora de Masen Cullen, esperaba fervientemente que después de que la vieras decidieras suicidarte y ahorrarme todo esto. Sabía que regresarías y al día siguiente todos saldrían de caza, ¡Qué mejor manera de dejar accidentalmente una de mis invitaciones de boda en la sala!"
"La primera parte de mi plan salió como yo quería, la encontraste y te fuiste aparte de que sin yo planearlo, encontraste mi lindo vestido de novia en uno de los cuartos. Estaba esperanzada que después de todo eso decidieras acabar con tu vida. Pero, por desgracia no te suicidaste. Edward, por supuesto, se puso como loco porque no estabas, todos los Cullen se pusieron a buscarte y pasaron la noche por igual, sigo sin entender realmente que es lo que te hace tan especial para ellos. De todos modos, al día siguiente, para mi desgracia, diste señales de vida y ¿Cómo no? La estúpida de ALICE decidió irte a salvar y como si fueran imanes, Edward decidió ir también. Me prometió que nada iba a suceder, que cumpliría su palabra de casarse conmigo y que estuviera confiada. SÍ, claro ¿Cómo si yo pudiera confiarme estando tu cerca?"
"Bueno, después de pasar dos días en los que estuve cerca de ir yo misma y matarte, los tres decidieron regresar porque iban a dar de alta a esa cosa que tienes como padre, por fin mi Eddy estaría de regreso. Tuvimos que acelerar todos los planes para que Anthony cumpliera su parte del trato. Y ¿Cómo no? TÚ aceptaste ser su novia."
"Pero, cual va siendo mi sorpresa cuando me enteré de que Edward por su maldito impulso te había besado en la obscuridad y tú le respondiste".
Su mano se posó en mi otra pierna, y sin antes darme tiempo para saber qué era lo que hacía, sus uñas se enterraron de nuevo en mi muslo. El dolor casi hacia que me desmayase, la sangre salía a borbotones de mis dos piernas haciendo que el olor a óxido y sal, me mareara. El dolor era tan extenso que empecé a sentir que mi cuerpo perdía las energías y en cualquier momento cerraría los ojos. Gritos de desesperación salían por mi boca, pero se veían detenidos por la cinta que la cubría. Quería pararme, quería detener todo esto. Yo no merecía todo este dolor, yo no había hecho absolutamente nada para que ella quisiese herirme de esta manera.
–Cálmate idiota, falta poco para acabar con mi historia y ahora si te puedas morir en paz–Canturreó con voz amable–. Eddy regresó a la casa. Te preguntaras cómo fue que me enteré de que se besaron, muy fáciles. El maldito olor a ti en su boca, sabía perfectamente que se habían besado. Su boca olía como si hubiesen vaciado un litro de sangre tuya. Él me juró que solo había sido un inocente beso, y que para compensarme adelantaríamos la boda. Por supuesto que acepté gustosa, esta era mi oportunidad, y obviamente la iba a aprovechar. Es impresionante lo que pueden hacer algunos sollozos y mi cuerpo juntos ¿No crees, Bella? Porque sí. Esa noche volvimos a estar juntos, y déjame decirte que fue una de las mejores noches que hemos tenido. Todo ese enojo y pasión desmedida me impresionaron. Pero no contaba con que la idiota de Alice te llevaría a casa, Edward casi se cae de la cama por bajar a verte cuando sintió tu olor, quería aclararte lo del beso. Pero ¿Cómo no? El animal que tiene por hermano no lo dejó acercarse a ti, y para colmo te desmayas, haciendo que Edward casi se golpeara a sí mismo porque se sentía culpable."
"Tuve que obligarlo a salir de caza, no quería estar en el mismo sitio donde tú estabas. Rosalie y Alice desde un principio de todo esto me odiaron completamente. Las dos se la pasaban haciendo comentarios respeto a ti, incluyendo también a los idiotas de sus esposos que también no perdían la ocasión de hacerme saber cuánto te extrañan, cuanto te querían, cuanto desearían verte y toda esa clase de cursilería. Y claro ¿Cómo no? Esa vez no se les pasó. Cuando vieron que Edward, mi familia y yo salíamos por la puerta de la cocina hacia el jardín para irnos de caza gritaron que estabas enferma, que Carslice estaba preocupado por ti y no perdieron la oportunidad de enseñarle a Edward imágenes tuyas. Por suerte pude sacar a mi Eddy de ahí antes de que esas dos arpías pudieran convencerlo de quedarse. Para mi mala suerte Edward no se estuvo tranquilo y a las dos horas que habíamos salido de su casa regresó y tomó su auto, según él para ir a ver a Carslice y hablarle sobre el adelanto de la boda."
"Gracias al cielo él fue quien te interrumpió en tu escenita pornográfica en la cocina, vio todo en la mente de Anthony y por supuesto, Anthony le agregó algunos detalles. Estaba tan benditamente enojado que, como sabes, sus impulsos ganaron y me besó hoy en la escuela, me besó tan deliciosamente bien que por un momento olvidé que estábamos sobre su auto. Tuvimos que parar porque el idiota del director nos regañó. Para mi buena suerte Anthony aprovechó todas las oportunidades de besarte, y en clase de gimnasia diste otra de tus escenitas así que inconscientemente dejé que Edward viera en mi mente lo que habías hecho. Llegamos a la casa y las hormonas y su enojo hicieron el trabajo. Justo íbamos a empezar lo que había quedado pendiente en el estacionamiento cuando la idiota de Alice tuvo su visión. Al principio me impresioné, esto no estaba planeado. Así que tuve que salir con un plan para poder escaparme de ahí y ver a Victoria. Y pues, ¡heme aquí!, por fin te tengo en mis manos, Isabella Swan y hoy, gracias al cielo vas a morir y vas a dejar de molestarnos"
Se giré a ver a Victoria, que estaba recargada con una sonrisa de suficiencia contra una de las paredes.
–Es toda tuya, amiga– Sonrió alegremente–. Y por cierto, muchísimas gracias por tu regalo para mi boda– Se miró su mano izquierda y suspiró– Suerte Victoria– Diciendo esto me dio una última sonrisa y salió por la puerta por la que había entrado.
Una gota de sudor surcó mi nuca y un escalofrió recorrió mi cuerpo completo. Sabía que este era mi fin y que no me quedaba demasiado tiempo. Deseaba haber dicho tantas cosas de las cuales me callé, tantas cosas las cuales nunca me di cuenta, tantas cosas que debería haber hecho.
¿Han escuchado que cuando estas cerca de tu muerte, tu vida pasa como diapositivas ante ti?, Porque eso exactamente fue lo que me sucedió en ese instante. Frente a mi pasaban mil imágenes de todo lo sucedido, los rostros de todos los que conocía se posaron ante mis parpados en menos de un segundo. Me tomé la libertad de dejar los rostros más importantes para el final. Los Cullen fueron los primeros, aquella familia que tanto me había dado y tanto iba a extrañar, esa familia a la que algún día soñé pertenecer y para mi desgracia ajena en eso se quedaría, algún día. Le siguieron mis padres Renne y Charlie, esos dos rostros me trajeron algo de satisfacción a mi lecho de muerte, mínimo ya no estarían en peligro después de que yo me fuera de este mundo y podrían vivir su vida tranquilamente, recordándome tal y como yo los recordaría a ellos. Jake fue el siguiente, mi propio sol, aquel que me había ayudado tanto a curar mis heridas, mi mejor amigo licántropo, mi confidente.
Al pensar en la última persona de mi lista una terrible nostalgia me llenó todos los sentidos. Siempre recordaría a Edward, mi corazón siempre le pertenecería y él sería al único que en verdad amaría después de la muerte. Esperaba sentir el vacio en mi pecho al que ya me había acostumbrado a lo largo de todos estos meses, pero en lugar de eso no sentí nada, fue como si el hoyo en mi pecho jamás hubiese existido y tenía una vaga idea del porque sentía eso; era una pérdida de tiempo seguir sintiéndome así, tenía mis minutos contados y para mi desgracia eran muy pocos, no los desperdiciaría en sentir dolores innecesarios, lo único que me quedaba de consuelo es que Edward jamás encontraría otra persona que lo hubiese amado tal y como yo lo hice, y que aunque fuera muy dentro de él, cuando estuviera en el altar con Tanya, se acordaría de mi.
Ciertamente yo había marcado su vida, y como él me había dicho hace ya muchos meses.
"Nosotros no olvidamos"
Y aunque fuera egoísta eso esperaba, que aunque fuese por algunos segundos al día me recordara como lo que fui, una humana que marcó su vida.
Victoria se paró frente a mí con una suave sonrisa en su rostro. A ella no le tenía rencor, solo me daba pena, ella me podría entender, había perdido al amor de su vida al igual que yo, solo que en diferentes circunstancias. Tampoco le tenía rencor a Anthony, obviamente me sentía traicionada, pero de nada valía afligirme con esos sentimientos en ese instante, de nada serviría tenerle rencor a Tanya, Victoria o Anthony, nada que yo pudiese sentir cambiaria ciertamente mi suerte y no pensaba gastar los últimos minutos de mi vida encolerizada por sus acciones.
Cerré mis ojos esperando que la muerte me llegara, mientras me despedía de todo lo que conocía. Y a mi mente solo pudo llegar un nombre.
"Edward"
Las uñas de Victoria se encajaron en mis dos hombros haciéndome heridas.
"Edward"
Una de sus manos rompió dos de mis costillas.
"Edward"
Su pie se apoyo en una de mis rodillas rompiéndola.
"Edward"
Sus dos manos rompieron una de las mías.
"Edward"
Hizo una herida con una de sus uñas a lo largo de mi cuello.
"Edward"
Me deje caer en forma de Ovillo contra el piso mientras Victoria me pateaba el estomago.
"Edward"
Dos últimas lágrimas salieron de mis ojos.
Mi respiración se fue haciendo cada vez más leve, sentía que el ritmo de mi corazón iba en picada y que las energías empezaban a abandonarme lentamente el cuerpo. Ya no sentía nada, no sentía dolor alguno y todo el sufrimiento fue sustituido por paz. Abrí mis ojos una vez más, a la espera de poder cerrarlos y morir por fin. Recuerdo que lo último que alcancé a ver fueron un par de ojos color caramelo y un mechón de pelo color bronce. Una sonrisa apareció en mi boca y mis ojos se cerraron por si solos.
"Edward" Fue mi último pensamiento antes de que todo se volviera negro.
