Día 14: Meeting the parents
(Conociendo a los padres)
Luka jamás en su vida se había sentido tan nervioso. Su cuerpo le temblaba a horrores mientras sentía como sus manos se ponían húmedas.
Reviso el mensaje de su celular que había recibido el día de ayer por parte de Kagami.
En él decía: que los padres de la chica querían conocerlo.
¿Por qué motivo?
Quien sabe, pero lo que Luka tenía en mente era que probablemente los padres de la chica pensaran que él y ella tienen una relación o algo; ya que bueno sus amigos quienes algunos tenían pareja habían llegado a conocer a los padres.
El rostro del guitarrista se tornó rojo a la vez que un bochorno le golpeo de repente.
Les había mencionado que él se encontraba en el auto de la familia Tsuguri por cortesía de la chica. Bueno ya lo saben.
Despues de estar dentro de sus pensamientos, el chico no se había percatado de que él ahora se encontraba en la residencia de la joven. Cuando el auto se detuvo y el llamado del chofer de la familia lo saco de sus pensamientos, el Couffine casi sentía su mandíbula chocar al suelo al ver la inmensa mansión donde vivía la chica.
El chico tragó grueso cuando salió del auto y se dirigió hacia las escaleras, miles de pensamientos invadieron su mente en cómo los padres de su amiga lo recibirían y lo tratarían. Al dar leves golpes a la puerta ésta se abrió de repente dejando ver a un hombre casi de unos 30's años de edad y con rasgos asiáticos.
El sujeto hizo una leve reverencia y lo dejo pasar.
Al entrar a la mansión buscó con su mirada a Kagami, pero no la encontró por ningún lado; el chico se sobresaltó cuando escuchó la voz de una mujer quien se encontraba justamente frente a él.
– Tú debes ser Luka.
– Si. Ese soy yo. – terminó nervioso. – ¿Y usted es…?
– Mi nombre es Aiko, soy la abuela de Kagami. – respondió la mujer de avanzada edad.
– Un gusto en conocerla Sra. Aiko. – mencionó él.
– Ah, con que este es el chico que le enseña a Kagami la guitarra. – otra voz femenina se escuchó en la habitación, esta vez era la madre de Kagami.
– Noriko, por favor. – trato de calmar su marido a la mujer pero ésta lo callo con su acida y fría mirada.
– ¿Aún es demasiado tarde para irme de aquí? – tragó saliva Luka mientras miraba nervioso la escena.
– ¿Dónde está Kagami? – preguntó sin emoción Noriko notando que su hija todavía no se encontraba ahí.
– La belleza requiere tiempo hija mía, y más si es una ocasión especial para una mujer. – comentó Aiko a la mujer, lo cual esto le había desagradado.
– Esto se está poniendo incómodo. – pensó el Couffine.
– Lamento la tardanza. – el corazón de Luka se aceleró despues de escuchar la voz de la chica, pero más se le acelero a mayor velocidad cuando la vio ahí bajando con cuidado las escaleras.
La joven vestía un hermoso vestido rojo que le llegaba a la mitad de sus rodillas, su cabello lo tenía alaciado con unos rizos en las puntas, su rostro estaba levemente maquillado; en conclusión la chica lucia terriblemente hermosa que hasta cabe decir que le había robado el aliento y la palabra a Luka.
– Bienvenido a mi casa Luka. – saludo cordialmente la chica. – Déjame presentarlos; papá, mamá, abuela él es Luka Couffine. Mi instructor de guitarra. Luka ellos son mi padres y mi abuela.
– Es un gusto conocerte joven Couffine. – mencionó el padre de Kagami.
– Igualmente para mí también, señores Tsuguri.
– Bien ya que todos estamos reunidos, ¿Les parece si comenzamos con la cena? – la voz de Aiko se hizo presente.
Nadie dijo nada, es más el ambiente se sentía algo turbio más por especial la mirada que le acechaba Noriko hacia Luka como si fuera la misma peste en persona; claro que esto no lo notó el guitarrista puesto a que él tenía su mirada fija en Kagami.
– Te ves bien Kagami. – alcanzó a decirle a la chica quien enseguida ella se ruborizo por el comentario.
– Gracias… tú tampoco te ves nada mal. – mencionó ella al ver la vestimenta del chico; Luka solo vestía unos pantalones de vestir negro, una camiseta celeste y sus clásicos converse negros.
– Pues a decir verdad no pienso lo mismo, no me siento como yo mismo. – confesó él.
– Te entiendo. Yo tampoco me siento como yo misma. – sonrió ella con complicidad.
La cena transcurrió algo tranquila, y si digo algo es porque el pobre de Luka siempre fue acechado por las frías y pesadas preguntas que le hacia la madre de Kagami sobre su futuro y la profesión en su carrera lo cual fue un disgusto para la mujer cuando escuchó las respuestas del chico al querer ser un famoso músico o ser profesor de música; si no fuera por Aiko y el padre de Kagami y ella misma en detener las fechorías de la mujer probablemente Luka no saldría vivo de ésta.
Una vez que la cena había terminado Kagami decidió en acompañar a Luka al auto y a su vez en disculparse por lo que había ocurrido en la cena.
– Lamento mucho el comportamiento de mi madre, Luka. – dijo ella muy apenada.
– No te preocupes. Creo que no di una grandiosa impresión eso es todo. – bromeó él, aunque Kagami sabía que aquello era mentira del chico.
– Aun así lo lamento. Mi madre es… una mujer muy especial. – la japonesa agachó un poco la mirada.
– Bueno al menos les agrade a tu papá y a tu abuela. – una sonrisa se asomó en los labios de Luka.
– Tienes razón.
Una vez que ambos jóvenes llegaron al auto, el chofer le abrió la puerta al muchacho.
– Me divertí mucho Kagami, espero volver a repetirlo.
– Sí.
Luka se acercó al rostro de la chica y le plantó un tierno beso en la mejilla, Kagami se puso un poco roja por el acto que hizo el chico.
– Nos vemos otro día Kagami. – se despidió mientras se subía al coche.
– Sí.
Y así ambos se despidieron, ella lo vio irse en aquel auto mientras que él se asomaba por la ventana para verla junto a una sonrisa.
Cuando Kagami regreso dentro de su hogar sólo se encontró con su padre y su abuela, quienes la miraron con una mirada positiva.
– ¿Sucede algo? – preguntó ella al ver la complicidad de ambos adultos.
– Ese muchacho tiene mi aprobación. – dijo el hombre de familia, haciendo que su hija lo mirara confundida.
– ¿Aprobación? ¿De qué estás hablando padre?
– Tienes unos gustos muy diferentes e impresionantes Kagami. Tal vez tu madre diga todo lo contrario sobre lo que te gusta, pero si eres feliz con eso entonces selo, tienes mi aprobación también. – comentó Aiko confundiendo aún mucho más a su nieta.
– ¿De qué están hablando ustedes dos? No lo entiendo.
– Nos gustaría volver a ver al chico otra vez, invítalo a cenar para la otra semana.
Aquello había sorprendido a Kagami, digamos que tener otra cena con los Tsuguri era muy difícil de conseguir.
¿Quién diría que Luka Couffine había conseguido la atención del padre y de la abuela de Kagami en tan sólo un día?
