Día 16: Genderbend
(Cambio de sexo)
París estaba hecho un caos, Hawkmoth otra vez había hecho de las suyas, y esta vez la víctima era un joven que se sentía rechazado por sus padres al descubrir que él quería cambiarse de sexo; lo cual esto lo llevo a convertirlo en un villano con el poder de cambiar el sexo opuesto de las personas.
La mitad de la población parisina había sido cambiada del sexo opuesto; pánico, horror y humor se veía en los rostros de los parisinos.
Changer, así como se le llamaba al akumatizado, buscaba más víctimas hasta con el fin de encontrarse cara a cara con los superhéroes de París, el otro objetivo del villano era el Colegio Françoise Dupont ya que las noticias sobre los entrenamientos de esgrimas se habían anunciado en los periódicos y en las redes sociales desde el primer día para el concurso de aquel dicho deporte.
Cuando Changer había llegado al edificio y ahí comenzó otra vez el caos, el villano comenzó a atacar a los estudiantes convirtiéndolos en sus sexos opuestos. Lamentablemente para Luka y Kagami habían sido víctimas del villano, ya que cuando el villano había acorralado a la chica y en lanzar su ataque hacia a ella; el hermano mayor de Juleka la protegió, recibiendo en ese momento el disparo pero aquel acto de heroísmo no cambio de idea al villano ya que no quedaba satisfecho con su fechoría; así que el volvió a atacar a la japonesa.
Cuando Changer iba a volver a atacar hacia otro grupo de estudiantes fue detenido por Ladybug y Chat Noir, haciendo que el villano se distrajera y olvidara su cometido para volver con la misión que Hawkmoth le había propuesto al principio.
– Kagami, ¿Estás bien? – una voz femenina escuchó la japonesa.
– Sí, estoy bi… – Kagami detuvo su habla por dos obvias razones; la primera fue por su voz, su tono se escuchaba un poco grave y ronca; y el segundo fue porque enfrente suyo se encontraba una hermosa chica de largos cabellos azabaches con un tono celeste en sus puntas, un angelical rostro con un ligero , y una mirada bastante familiar.
– ¿Kagami?
– ¿Luka?
En el punto de vista de Luka al ver a su amiga cambiada de sexo le sorprendió bastante. Los rasgos femeninos habían cambiado; su rostro se encontraba un poco alargado, sus pomulos se veían un poco marcados, su físico estaba más alto y, por así decirlo, también se le veía algo marcado. Kagami se veía atractivamente guapo en su forma masculina.
– Ay por todos los cielos… Kagami se ve atractiva en su forma masculina… eso se escuchó muy gay. – pensó nervioso y apenado Luka mientras sentía su rostro caliente.
– Se escuchara muy raro a lo que voy a decir pero Luka se ve guapo en mujer. – pensó Kagami mientras trataba de ignorar aquel calor en sus mejillas.
– Umm… Kagami… – habló Luka nerviosamente.
– ¿Sí? – se sobresaltó Kagami después de escuchar la voz femenina del guitarrista. – Demonios hasta su voz suena terriblemente hermosa.
– Será mejor ocultarnos, ¿No lo crees?
– Por supuesto. Rayos, ¿Por qué me pongo nerviosa?
Después de que ambos jóvenes se habían ocultado en uno de los salones a esperar a que los héroes de París vencieran al akuma y hacer que todo volviera a la normalidad. También cabe mencionar que al encerrarse en aquel salón las cosas se pusieron tensas para ambos jóvenes, pues, ellos se encontraban solos y además incomodos puesto a que sus sexos habían cambiado. No fue hasta que la japonesa alcanzó a escuchar al Couffine decir algo sobre su sexo que hasta lo hizo ruborizar.
– Te ves bien.
– ¿Qué? – preguntó Kagami.
– ¿Qué? – repitió Luka ruborizado.
– Dijiste "te ves bien". – replicó la japonesa. – ¿En qué aspecto te refieres?
– Nada. Hablaba sin pensar. – se excusó el Couffine.
– Si tú lo dices.
Otra vez se hizo un silencio, pero esta vez no era tan incómodo como el primero. Pero éste se rompió cuando la esgrimista hizo un comentario que sorprendió al guitarrista.
– ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos nacido con este sexo, Luka?
– ¿Qué?
– No sientes curiosidad. Si en vez de nacer con los sexos que conocemos hubiéramos nacido con estos.
– Pues… la verdad nunca lo he pensado. ¿Por qué lo dices, Kagami? – preguntó Luka curioso.
– Sólo es por mera curiosidad. – replicó la japonesa. – Nunca en mi vida había pensado en que hubiera pasado si yo naciera como hombre.
La versión femenina de Luka alzo una ceja mientras que su mirada turquesa mostraba diversión.
– Bien, si hubieras nacido como hombre, ¿Qué nombre usarías?
– Creo que usaría el nombre de mi abuelo paterno; Kyo. Según lo que me contó mi padre ese sería el nombre que usaría su hijo. ¿Qué hay de ti? – la versión masculina de Kagami miró a Luka.
– ¿Qué hay de mi? – el guitarrista colocó su dedo índice sobre su mentón mientras mostraba una expresión pensativa, a esto se le hizo tierno a Kagami. – Pues… seguiría siendo yo mismo, aunque bueno también diferente ya que tendría que sufrir de un fuerte periodo cada 8 semanas. – rió divertido.
– Entiendo. – sonrió levemente la japonesa mientras sentía como sus mejillas le quemaban. – ¿Qué nombre usarías?
– Bueno, mi madre siempre le ha gustado el nombre de Juleka; así que probablemente yo estaría usando el nombre de mi hermana. – comentó Luka. – Pero… creo que mi… le hubiera gustado ponerme Luna.
Toda ese tiempo estuvieron hablando sobre su cambio de sexo, algunos fueron comentarios burlones otros fueron vergonzosos, pero se lo habían pasado bien hasta que finalmente el poder de Ladybug hizo volver todo a la normalidad.
Luka y Kagami salieron de su escondite mientras veian a algunos estudiantes saliendo de los suyos también.
– ¿Tú crees en el universo alterno? – preguntó Luka.
– ¿Universo alterno?
– Sólo imagínatelo, si existiera un universo alterno en donde todos seriamos del sexo contrario; tú serías Kyo y yo Luna.
– Tienes mucha imaginación Luka Couffine. – sonrió Kagami. – Y sabes, no estaría nada mal con saber si existiera ese universo alterno.
En ese momento el auto que recogería a Kagami llego, interrumpiendo su momento de plática.
– Bien ya llegaron por mí. Hablaremos en otro día, ¿Sí?
– De acuerdo. – se encogió de hombros el Couffine. – Adiós, Kyo Tsuguri.
– Hasta luego, Luna Couffine. – le siguió el juego, robándole enseguida una sonrisa al chico.
