Día 17: Language of flowers

(El lenguaje de las flores)

Desde que Luka tenía memoria su madre antes de convertirse en una exitosa y reconocida artista del rock, trabajaba como florista en la tienda de su madre. Anarka siempre le contaba a Luka y Juleka sobre lo que representaba cada flor y su historia.

El primogénito de los Couffine se encontraba caminando por las calles tranquilamente mientras iba a comprar unas cosas en su tienda favorita de música; al cruzar una esquina el muchacho se detuvo cuando vio una florería, pero no era una cualquiera sino que esa florería era el lugar donde había comprado por primera vez una ramo de flores para Kagami; unos girasoles.

Una sonrisa decoró los labios del chico al recordar cuando Kagami le había agradecido por el gesto, fue en ese momento cuando Luka decidió en obsequiarle, otra vez, a Kagami otro ramo de girasoles. Después de todo según el significado de la flor es "te admiro". Una vez que el joven había comprado el ramo tomó un taxi y fue a la residencia de la familia Tsuguri.

Una vez ahí el chico tocó el timbre mientras fue atendido por el mayordomo de la familia; la abuela, quien se encontraba cerca de ahí, le pidió al mayordomo que le permitiera pasar. Y lo hizo. Luka fue recibido cálidamente por la abuela de Kagami mientras que la anciana mujer le había ofrecido cortésmente al joven asiento en la sala de estar.

– Es un gusto volver a verte de nuevo Luka-kun. – dijo Aiko al muchacho.

– Lo mismo digo Sra. Aiko. – comentó él.

– Veo que esas flores son para mi nieta, ¿No es así? – esbozó una tierna sonrisa la mujer.

– Uh… bueno, sí. – se ruborizó un poco Luka mientras sostenía entre sus manos el ramo. – Y hablando de ella, ¿Se encuentra aquí? Quiero darle esto en persona.

– Lamento informarte que ella salió con su madre. – al escuchar eso Luka se desilusiono un poco, pues, esta sería la segunda vez que no vería la reacción de Kagami al ver el hermoso presente.

– Debí haber llamado antes de venir. – se dijo para así mismo el chico.

– Se nota mucho que te gusta mi nieta, Luka-kun.

– ¿Perdón?

– Los girasoles que tienes en tus manos tienen un hermoso significado. – señaló la anciana.

– Eh… ah, sí. De hecho siento una gran admiración por Kagami, es una chica bastante sorprendente. – confesó Luka.

Aiko se alegró de ello y aún más porque se veía que al muchacho estaba enamorado de su nieta aunque él no se diera cuenta de ello.

– ¿Sabes tú el significado del girasol, Luka-kun? – preguntó Aiko.

– Si, significa "te admiro" además de que también representa: la felicidad, la vida y la luminosidad.

– Efectivamente. Eres un chico muy inteligente, Luka-kun. Pero también el girasol tiene muchos significados. – agregó la mujer.

– ¿Enserio? ¿Cómo cuáles? – preguntó él sorprendido y lleno de curiosidad.

– Bien por ejemplo: "eres hermosa", "eres mi sol", "sólo tengo ojos para ti" y "yo me girare siempre hacia a ti".

Al escuchar esto los colores se le subieron al rostro del guitarrista, Aiko miró divertida y a la vez tiernamente en la inocencia del muchacho.

– Lamento si te he incomodado con mis palabras, Luka-kun. Pero eso es lo que representa esa flor.

– Yo… yo no sabía nada de eso.

– Pues ya lo sabes. – respondió Aiko. – Dime una cosa Luka-kun, ¿Qué sientes por mi nieta?

– ¿Qué…? ¿Qué es lo que siento? Pues… – el pobre muchacho no sabía que responder, pues todo había sido tan rápido para él después de descubrir otros significados de aquella flor que traía en su mano. – Aun no lo sé. Todo esto fue tan rápido que ni siquiera me di cuenta de lo que siento por ella.

– Está bien. No te culpo de eso Luka-kun. Aun eres joven, y espero muy pronto que tú puedas aclarar tus dudas y más sobre todo de tus sentimientos.

– Yo también. – en ese momento su teléfono sonó, era el típico sonido cuando te enviaban un mensaje. Luka atendió el teléfono y vio en la pantalla un claro mensaje de su madre que lo requería en la disquera. – Lamento mucho que me tenga ir así como así Sra. Aiko, pero mi madre me necesita en estos momentos.

– Entiendo Luka, y gracias por tu agradable compañía espero verte de nuevo. – agradeció Aiko al muchacho.

– Por cierto, sería tan amable de darle esto a Kagami, por favor. – él le entregó el ramo de girasoles a la anciana mujer quien con una sonrisa en su rostro acepto.

– Por supuesto. Le enviaré también tus saludos Luka-kun.

– Gracias, que tenga buen día Sra. Aiko. – con esto último el Couffine se retiró de la mansión.

Aiko miró tiernamente el hermoso detalle del chico mientras se dispuso a dirigirse hacia la segunda planta, subió las escaleras y luego por el pasillo para después ir a la habitación de nieta. Toco la puerta y esta se abrió dejando ver a una ruborizada Kagami.

– ¿Ya se fue?

– Sí. Quería verte y entregarte esto en persona, lástima que tuve que decirle que "mi nieta tuvo que salir con su madre".

– Lo sé, y lamento con mentirte a ti y a Luka, abuela. Pero no quería que me viera así. – abrió completamente la puerta de su habitación Kagami mientras le mostraba a su abuela lo quemada que estaba después de haber hecho por tres días aquel video que juntos a sus amigos hicieron con aquella banda.

– Bueno, la verdad ya no se te nota tanto querida. Pero mentirle al chico eso estuvo muy mal. Pero ya que, tenía lo que tenía que pasar y ya no se puede remediar las cosas. – sermoneó su abuela. – Por cierto te envía esto de su parte.

– Un ramo de girasoles. – dijo Kagami mientras sostenía el ramo entre sus manos. – Que lindo gesto.

– Así es. ¿Y sabes cuál es su significado, Kagami?

– No lo sé. ¿Qué significa abuela?

Aiko sonrió ante esto, y le respondió.

– "Eres hermosa", "eres mi sol", "sólo tengo ojos para ti" y "yo me girare siempre hacia a ti". – replicó Aiko.

Kagami en ese momento no supo si el calor en su rostro era por lo quemado que estaba o si era porque se encontraba ruborizada.

– Ya… veo. – susurró sorprendida la chica. – Te veo más tarde abuela.

– Por supuesto mi pequeña flor. – sonrió tiernamente la anciana mujer.

Una vez que Kagami cerró la puerta detrás suyo, ella se recargo en ésta sin dejar de observar el hermoso ramo. El calor en su rostro seguía aumentando al recordar el significado de aquella flor, el corazón de la joven no dejaba de palpitarle mientras que aquel cálido sentimiento crecía más y más en ella. La japonesa sonrió ampliamente, aferró cuidadosamente el ramo contra su cuerpo mientras que su rostro se escondía entre las flores, aspirando su dulce aroma.

– Tú también eres mi sol, Luka Couffine.