"No puedo odiarla"
Tori:
Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios.
— William Shakespeare.
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Estaría mintiendo si dijera que en toda esta semana no he sentido temor por lo de Beck. Después de ese momento incómodo que pase con Jade en el Jardín, quitando lo del casi beso, podía decirse que no he estado del todo bien. Ha pasado una semana, eso sí. Pero eso no quita que Beck este tramando algo en contra nuestra y principalmente de los niños. No quiero que nada le pase a los niños y por muy extraño que suene, menos a Jade.
— ¡Mami! — La voz de Maui resonó en mis oídos, baje la mirada hacía ella de inmediato. — Mira el dibujo que hice.
— A ver. — dije mientras tomaba el papel entre mis manos.
Una sonrisa se escapó de mis labios al ver aquel dibujo. A pesar de estar mal dibujado, no quitaba el significado que tenía. En el papel estábamos plasmados los cuatro. En primer lugar estaba yo dibujada con marcador marrón, luego Jade con marcador color negro y por último los niños con un color algo grisáceo. Sentí los ojos húmedos. Imposible no llorar de felicidad al ver esto, pero tuve que contener las lágrimas por la mirada curiosa que Maui me entregaba.
— Es ... — murmuré, viendo cómo Maui que estaba arrodillada en el suelo, se acercaba más a mí con curiosidad. — ¡Precioso, mi vida!
Pagaría millones de dolares por grabar la sonrisa de Maui en ese entonces. Ella se levanto y se lanzó a mis brazos con alegría, la rodeé con los mismos en un abrazo dulce y cálido. No pude evitar soltar una pequeña lágrima y sonreír cómo una completa estúpida, fue imposible no hacerlo. La pequeña se separo de mi abrazo y su semblante alegré cambio a uno preocupado mientras mantenía su mirada en mí, ¿qué habrá pasado para que se le quite esa felicidad en un momento tan repentino?
— ¿Sucede algo? — pregunté confundida.
Ella frunció el ceño y elevo su dedo hacía su rostro, señalando sus ojos.
— ¿Por qué estás llorando, mami?
— Por nada, cielo. — dije con una sonrisa, para luego acariciarle el rostro. — ¿Por qué no se lo muestras también a mamá? Seguro que le encantara.
— ¡Me había olvidado! — me respondió, con un brillo en sus ojos. — Voy a mostrárselo para que luego me de dulces cómo siempre lo hace.
"¿Desde cuando Jade le da dulces a los niños?" Pensé con diversión.
Maui me arrebato el dibujo entre mis manos y se fue corriendo por los pasillos, buscando a Jade. Me tire contra el sofá nuevamente, soltando un suspiro. El recuerdo de lo que me paso con Jade en el patio trasero me inundo la mente. ¿Acaso Jade seguía amando a Beck? Es probable, pasaron por mucho. ¿Por qué no lo iba a amar si paso casi tres años a su lado?
— Esto apesta. — susurré para mi misma al sentir que los ojos me comenzaban arder por retener las lágrimas. — Ella lo ama y él la ama, ¿por qué simplemente no lo entiendo?
Lleve ambas manos a mi rostro, cubriéndolo mientras que algunas lágrimas comenzaban a caer. Recordé la escena del beso de Jade y Beck, no pude evitar sentir cómo mi corazón se hacía trizas. Jade y yo no estábamos destinadas a terminar juntas, simplemente no. No entiendo porqué me duele aquello, si se supone que no siento nada por ella. Si eso es cierto, ¿por qué me duele el corazón de sólo imaginarla con alguien más? No puedo estar enamorándome de Jade, mierda. Estamos hablando de la chica gótica que me hizo la vida imposible desde que puse un pie en Hollywood Arts. La misma chica que le gustaba verme sufrir, que me odiaba y le gustaba hacérmelo saber a cada segundo. ¿Quién en su sano juicio se enamoraría de alguien que le causa dolor? ¿Acaso soy una especie de masoquista? ¿Estoy enamorada de Jade o es sólo un capricho?
Piensa, Tori. Hay cosas que odias de Jade, por lo tanto no puedes amarla. ¿Qué odio de Jade? Odio cuando me llama por mi apellido en vez de mi nombre, es tan detestable. Odio cuando me da esa sonrisa burlona cada vez que me equivoco. Odio cuando juega con mi mente y le parece divertido. Odio cuando levanta esa ceja perforada cada vez que le hablo y no entiende nada. Odio que nunca se tome nada en serio, aún cuando la situación sea grave. Odio que siempre vista de negro y que le de asco cualquier cosa que para mí es hermoso. Odio que ame las películas de terror y que odie las de romance. ¿Quién con dos dedos de frente odia Titanic? Nadie, pero Jade parece importarle poco y nada porqué la vive criticando. Y odio eso. Odio que me haga sentir pequeña cada vez que está cerca. Odio que me haga temblar cada vez que habla. Odio que me haga sentir insegura cuando no está y que me haga sentir completa cuando estoy entre sus brazos. Odio que siempre tenga la palabra correcta para decir cuando estoy mal y que eso me suba el ánimo. Odio que su sonrisa sea lo más perfecto que haya visto en el mundo y que no pueda dejar de verla. Odio que cuando se encuentra a mi lado me haga sentir cómo que mi mundo se ponga de cabeza. Odio que me haga sentir que la necesito a cada minuto. Odio que cuando me toca o me mira, haga que mi corazón lata a mil por hora. Pero lo que más odio es que no puedo odiarla, por más que lo intente. Sólo no puedo odiarla. Mierda. ¿A quién quiero engañar? Estoy enamorada de Jade, por más que quiera negarlo.
Desde que Jade entro a mi vida, supe que algo iba a cambiar. Cuando comencé a acostumbrarme a ella, supe que algo iba mal. ¿Por qué justo ahora? ¿Por qué ella? ¿Por qué?
— ¡Vega! — un gritó me hizo estremecer y salir rápidamente de mis pensamientos. — ¡Mierda! ¡¿Dónde estás?!
— ¡En la sala de estar! — Grité en respuesta. Jade aveces podía sacarme la poca paciencia que me quedaba.
No recibí respuesta alguna de ella. Comencé a pensar que seguro sólo trataba de atemorizarme, pero todo pensamiento de eso se fue al escuchar unos pasos aproximarse. Apreté duramente el sofá y me sobresalte en el momento en el que Jade apareció de la nada frente a mí. Ella tenía una expresión dura en su rostro, cómo si hubiera visto algo que de verdad no le agradaba, además de que sus ojos no se quitaban de los míos y parecía no querer decir nada cuando curvo sus labios en una mueca. Corte cualquier contacto con ella y baje la mirada hacía sus manos, abrí mis ojos con impresión al ver que tenia el dibujo de Maui entre las manos con un agarré para nada suave.
— ¿Me puedes explicar que demonios es esto? — preguntó neutra, elevando el dibujo hacía mi cara.
— Un dibujo. — dije obvia, encogiendo mis hombros.
— No me jodas, Vega. — Gruño. — ¿Por qué diablos Maui hizo esta pendejada?
Cuando soltó esa última frase, no pude evitar que la rabia me consumiera. ¿Cómo se atreve a menospreciar el dibujo de una niña? Y lo peor de todo es que se trata de su propia hija.
— No vuelvas a decir eso. — dije enojada, levantándome del sofá y encarandola. — Ese dibujo lo hizo nuestra hija, Jade. No tienes que ser tan apática con tu propia hija, ¿acaso me estás jodiendo tú a mí?
Jade rodó los ojos, cruzándose de brazos.
— ¿Y que con eso? Me hizo horrible.
"Debe estar bromeando, no puede enojarse por eso." Pensé.
— Jade, no puedes enojarte porqué una niña no te dibujo al pie de la letra. — dije incrédula. — Estamos hablando de una niña de siete años, no de una gran artista del arte.
— Yo a esa edad dibujaba cada cosa cómo de verdad se veía. — respondió con brusquedad.
Puse los ojos en blanco.
— Estamos hablando de Maui, no de ti. — dije enojada. — No todo gira en torno a ti, Jade.
— ¿Qué insinúas, Vega? — preguntó, mirándome molesta.
— No insinúo nada. — dije. — Sólo detesto que seas así ... tan Jade. ¿Sabes algo? Debes dejar de pensar sólo en ti, estamos juntas en esto.
El silencio cayó entre las dos. Jade suavizo sus facciones, pero su pecho subía y bajaba cómo si estuviera agitada. Suspiré y lleve ambos dedos índices a mi cien, dándome masajes con estrés. Sentía que la situación no me ayudaba para nada, por lo que me empezaba a doler la cabeza. Tal vez sean los cambios de humor por el embarazo, tal vez sólo sea que odio discutir con las personas y más si se trata de Jade West.
— Jade, sólo dejemos esto por hoy. — dije al ver que ella no se dignaba a romper la tensión. — Por mí se cómo quieras ser, pero hazlo cuando regresemos a nuestro tiempo. Por el momento, trata de ser un poco más humana y luego cuando volvamos a nuestra línea de tiempo, cada una por su lado.
— De acuerdo. — me respondió en un suspiro.
Iba a responderle pero unos gritos y lloriqueos me interrumpieron. Maui y Trent cruzaron corriendo por la sala, uno detrás de otro. Ambos se pararon frente a nosotras con una mirada herida, especialmente la de la pequeña. Trent se cruzo de brazos enfadado mientras que Maui bajaba la cabeza con lágrimas en su rostro. ¿Qué esta pasando aquí?
— Mami, debes disculparte con Maui. — dijo Trent mientras miraba con enojo a Jade, que puso los ojos en blanco. — Es malo hacer llorar a alguien.
— ¿Hiciste llorar a Maui? — dije, mirando con incredulidad a Jade.
— ¡Sólo le dije que me dibujo horrible! — dijo Jade casi gritando.
Maui comenzó a sollozar más mientras que Trent se tapaba los oídos con ambas manos. No pude evitar apretar los puños del enojo que tenía acumulado.
— ¡Jade, no grites frente a los niños!
— ¡No estoy gritando! ¡Tú estás gritando!
— ¡Ya dejen de gritar las dos! — Trent pegó un grito callándonos a las dos, que lo miramos estupefactas. — Arruinan mis oídos. — dijo en un puchero, cruzando nuevamente sus pequeños brazos.
— Trent ... — murmuramos Jade yo al mismo tiempo, pero el negó en respuesta.
— Basta ... — Maui dijo en un susurro entrecortado, subiendo la mirada mientras que las lágrimas corrían por sus mejillas. Me sentí culpable al instante. — No quiero que peleen, prometo no volver a dibujarlas.
Luego de decir eso, Maui salió corriendo por el pasillo. Trent nos miro con decepción, para después salir corriendo detrás de su hermana. Suspirando, miré cómo Jade pateaba el marco de la puerta con fuerza, soltando un gruñido de frustración.
— ¿Ves lo que causas? — le pregunté con ironía, ganando una mirada fulminante de su parte.
— ¿Por qué mejor no te callas, Vega? — me respondió con otra pregunta mientras que se pasaba una mano por su cara, seguro ha de estar bastante frustrada consigo misma.
— No, sabes que digo la verdad.
Ella me miro enfadada, mientras que apoyaba su mano contra la pared.
— Cállate. — dijo en un gruñido. — Mientras más rápido esto se termine, más rápido estaré cerca de no ver tu horrenda cara de nuevo.
— Vaya que novedad. — dije sarcástica, cruzando mis brazos. — Primero; si quieres que eso pase, debes solucionar el pequeño alboroto que tu misma armaste.
Ella me dio una última mirada, algo intimidante para mi gusto. Luego corto cualquier contacto conmigo, para alejarse a pasos largos por la misma dirección en la que se habían ido los niños anteriormente. ¿Ven a lo que me refiero? ¿Cómo alguien puede enamorarse de una persona así? Al parecer soy un tipo de masoquista loca, por qué estoy duramente enamorada de Jade. Ella es la persona más irrelevante, molesta, irritable, intolerante, egoísta y apática que he visto en mi vida. Sé que debo odiar a una persona con todas esas características juntas, pero no puedo. No hay un por qué de eso y no hay respuesta alguna, simplemente no puedo odiarla, a pesar de todo el daño que me cause. Y si, amarla me causa temor. Diría que lo de Beck no es nada comparado con lo que estoy sintiendo por la famosa Jade West, la chica más temida de Hollywood Arts. Debería odiarla, pero lamentablemente no puedo hacerlo.
No puedo odiarla.
x.x
— Te gusta, Jade.
— No me gusta, Jade. — dije por enésima vez. Trina ya me estaba sacando de mis cabales. — Sólo siento ciertas cosas por ella, es distinto.
— Es lo mismo, Tori. — me respondió Trina. — Ya acéptalo de una vez.
— No. — dije, negando con un semblante triste. — Además Jade ama a Beck y yo no voy a meterme en eso.
— Tori ... — murmuró culpable.
— No, en serio. Mejor olvidemos el tema. — le respondí mientras que hacía un ademán con la mano cómo si no importara, cuando la verdad es que por dentro el mi corazón caía a pedazos.
— Está bien. — dijo insegura. — ¿Y los niños?
— Están con Jade, les prometió llevarlos a un paseo luego del incidente de esta mañana. — respondí, sonriendo de lado. — Así que me decidí pasar por tu casa, para no estar sola en la mía.
— ¿Y por qué no fuiste con ellos?
Me encogí de hombros.
— Sólo quería que tuvieran un momento con Jade. — suspiré. — Siento que a ella no le agrada este futuro y de cierta manera la entiendo.
— ¿Y a ti te agrada este futuro? — preguntó, subiendo una ceja con curiosidad.
— No lo sé. — respondí, volviendo a encoger mis hombros. — Pero mientras más rápido solucionemos esto, mejor para nosotras.
— ¿Por qué?
— Jade y yo no estamos hechas para estar juntas, Tri. — dije en un suspiro bajo. — Somos diferentes. Nunca encajamos cómo amigas, dudo que podamos hacerlo cómo pareja.
— Pero hay días en que las veo muy unidas y ...
— No. — dije, cortando su respuesta. — Es sólo que no está bien, simplemente no está bien. — repetí lo que hace semanas atrás Jade me había dicho. Aunque eso me doliera demasiado, era la realidad. — Cuando Jade y yo regresemos a nuestro tiempo, volveremos a ser las mismas Jade y Tori que debemos ser. Y esto quedara cómo una anécdota graciosa, supongo.
— ¿Estás segura de eso?
— Así es cómo debe ser. — mentí.
— Sí tú lo dices. — dijo con sarcasmo, apoyándose contra el respaldar de la silla mientras sacaba su celular para entretenerse.
No le respondí. Estaba segura que no quería que todo volviera a la normalidad cuando esto se solucione, no aguantaría ver a Jade con Beck y no aguantaría volver a vivir esos primeros años de enemigas otra vez con ella. Quisiera que todo fuera diferente, si tan sólo las cosas fueran diferentes. Pero esta era la cruda realidad, para mi mala suerte. Ahora sólo tengo que enfocarme en armar este rompecabezas, para así regresar a dónde pertenezco, luego me encargaría de arreglar esto que siento por ella, sólo trataré de sacármela de la cabeza.
— Tri, debo irme. — me levante bruscamente. Ella quito la mirada de su PearPhone, para luego dirigirla hacía mí.
— ¿Tan rápido?
— Si, es que tengo algo que hacer. — mentí otra vez, sintiéndome nerviosa. — Nos vemos luego.
Cuando estaba por cruzar la puerta de la sala, ella me tomo del brazo.
— ¿No quieres que te acompañe hasta la puerta? ¿O a hasta tu casa? Es muy de noche.
— No, gracias. — dije, con una sonrisa forzada. — Adiós, Trina.
No espere respuesta por su parte, me aleje con pasos rápido hacía la puerta de salida hasta que al fin me encontraba afuera. Necesitaba estar sola, arreglar este lío sola y así alejarme de Jade. No puedo seguir pasando tiempo con ella, no cuando estoy consciente de lo que siento. Mientras más rápido se resuelva esto, mejor va a ser para las dos.
x.x
Trina estaba en lo cierto, la noche ya había caído en la ciudad. Las estrellas adornaban aquel cielo tan oscuro. Era hermoso, no lo negaba. Amaba las noches de esa manera, pero hoy era una excepción. Camine a pasos largos por las desiertas calles del vecindario, no había ni un alma rondando por los rincones. Hasta puedo jurar que tenía miedo que apareciera alguien y me asaltara aunque dudo mucho de eso ya que literalmente no hay nadie por aquí, excepto yo. Así que podía sentirme segura. Ahora que lo pienso, ¿y si Jade y yo termináramos juntas? ¿Todo esta vida sería real? ¿O simplemente sería un fiasco?
No podía negar que tenía curiosidad de saber si las cosas serían iguales o diferentes cuando volviéramos, tampoco podía negar que tenía un hilo corto de esperanza de que las cosas de verdad fueran diferentes. El sólo hecho de imaginarme que este futuro pueda pasar, me deja cosquilleos en el estómago. No las típicas mariposas. Más bien, cómo fuegos artificiales estallando dentro de mí, pero luego todos esos fuegos se evaporaban al recordar que Jade aún amaba a Beck, aún sentía algo por él y que yo no era más que una simple conocida para ella. Es ahí cuando chocó con la dura realidad, la que me esta costando aceptar; Jade y yo sólo somos una especie de amienemigas, nadie podía cambiar eso ni un viaje hacía un futuro demasiado irreal.
Es el típico 'Demasiado bueno para ser cierto'.
"Nunca serás ni una conocida para mí, Vega."
La voz de Jade diciendo aquello resonó en mi cabeza, haciendo que mi corazón se oprimiera. Ella tenía razón, no soy ni una conocida en su vida. Simplemente soy Tori Vega, la chica que frotó y beso a su novio, eso jamás cambiaría. Ella jamás me vería de esa forma. Nunca me vio cómo su amiga y dudo que lo haga cómo algo más que eso. Y de sólo pensarlo, me hacía sentir miserable.
Un jalón en mi brazo, interrumpió mis pensamientos. Giré asustada, encontrándome con unos ojos marrones cubiertos con un brillo de indiferencia.
— Tori ... — susurró aquel hombre encapuchado, con una voz demasiado familiar.
— ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? — pregunté llena de temor, sintiendo un escalofrió recorrer mi cuerpo.
— Ya deberías saberlo. — dijo en tono cínico, apretando más su agarre en mi brazo y haciéndome chillar de dolor.
— ¡Suéltame! — gruñí mientras forcejeaba, pero el aumentaba la presión del agarre en mi brazo. — ¡¿Quién demonios eres?!
El sujeto soltó una carcajada, para luego levantarse la capucha con su mano libre, dejando al descubierto su rostro. Lo miré impactada, parando de forcejear.
— Beck ... — dije en un murmuro, pero él me tapo la boca con su mano rápidamente.
— Si, soy yo. — susurró en mi oído, para luego quitar su mano de mi boca. — ¿Me extrañaste?
— ¿Qué diablos quieres? — pregunté fastidiada. — ¿Acaso no te quedo claro que te alejaras de nosotras?
Él soltó una risa áspera.
— Quería verte. — dijo en tono coqueto. Volví a forcejear, pero el encajó sus uñas en mi brazo, haciéndome pegar un grito ahogado. — Quédate quieta si aprecias tu vida.
— ¿Qué quieres, Beck? ¿Por qué nos haces esto? Eras nuestro amigo. — dije en un sollozo inaudible.
Él sólo sonrío con soberbia.
— Ustedes me arruinaron la vida, por su culpa estoy en ruinas.
— ¡Tú mataste a Cat! — grité histérica.
— ¡Y tú te fuiste con Jade! — me devolvió el grito, dejándome con los ojos abiertos de sorpresa. ¿Qué acaba de decir?
— ¿C-cómo es eso? — pregunté confundida, tropezando con mis palabras.
— No te hagas la desentendida, Victoria. — me respondió en un tono de fastidio. — Ese día te dije que me gustabas y tú sólo te fuiste a los brazos de Jade. Que hipócrita de tu parte.
— ¿T-te gustaba? — volví a preguntar en un tono bajo. Él soltó mi brazo mientras soltaba un gruñido.
— ¿Acaso lo olvidaste? — preguntó frustrado, pasando sus manos por su cabello. — ¿Por qué crees que Jade y yo terminamos? Mierda Tori, estoy enamorado de ti.
Me quede callada, tratando de procesar toda la información que acaba de obtener. ¿Beck enamorado de mí? ¿Soy la culpable de la muerte de Cat? ¿Beck iba a matar a Jade porqué gustaba de mí? ¿Qué mierda esta pasando?
Iba a decir algo, pero mis labios parecían haberse sellado, pero él parecía querer seguir con la conversación.
— Lo de Cat fue un accidente y lo sabes. — dijo indiferente. — Yo sólo te quiero a ti. Todo este tiempo he estado buscado una forma de separarte de Jade.
Apreté la mandíbula, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir.
—¿Y querías matar a Jade para cumplir tu cometido?
— No estaría tan seguro de eso. — respondió divertido. — Tú sabes bien lo quería hacer ese día, lo sabes incluso más que yo.
— ¡¿Qué mierda paso ese día?! — solté frustrada, ya harta de tantos rodeos.
Él enarco una ceja confundido, mirándome cómo si me hubiera crecido una segunda cabeza.
— No sé a que estás jugando, Tori. — dijo Beck molesto. — Pero no creas que te dejare el camino libre.
Fruncí el ceño.
— ¿De que estás hablando?
— De que voy a destrozar a tu familia. — respondió, curvando sus labios en una sonrisa sádica y el miedo me recorrió la columna vertebral.
— No metas a ellos en esto, Beck. — dije asustada, sintiéndome incapaz de todo. — Podemos solucionar esto, pero no les hagas daño.
— Lo siento, Tor. — me respondió con voz neutra. — Pero lo haré de igual forma.
— Eres un loco enfermo. — dije disgustada y Beck soltó otra carcajada.
— Adiós, Tori. — dijo seriamente, para luego darse la vuelta y comenzar a caminar lejos de mí. No, no puede irse así cómo así luego de amenazar a mi familia. No puedo permitirlo.
— ¡Beck! ¡No puedes hacerles daño! ¡No puedes!
Corrí hasta él, agarré su brazo con ambas manos y comencé a jalarlo hacía atrás. Él sólo gruño en respuesta y empezó a forcejear mientras hacía fuerzas para seguir su camino. Por lo tanto, ejercí aún más fuerza de la que podía tener, negando incontables veces y sintiendo cómo las lágrimas resbalaban por mis mejillas. Luego escuché un 'Suéltame, Victoria', para después sentir cómo un codo impactaba contra mi rostro. Inmediatamente solté el brazo de Beck mientras sentía cómo mi cuerpo caía contra el frío suelo, llevé ambas manos hacía mi ojo izquierdo que me empezó a arder cómo un infierno.
— Eso te enseñara a no meterte en mi camino.
En cuanto Beck dijo eso, desapareció de mi vista. La impotencia corría por mis venas, las lágrimas caían sin parar por mis mejillas y mi ojo palpitaba por el golpe proporcionado por Beck. No podía estar pasando, no puede estar pasándome esto a mí. Él le iba a hacer daño a Maui y a Trent. Y lo peor de todo es que no sé cómo evitar eso. Me sentía inservible y completamente estúpida. Demonios. ¿Beck enamorado de mi? ¿Así que yo fui el problema desde un principio?
Ahora una parte del rompecabezas encajaba. Beck hizo todo eso por haberlo rechazado, pero ... ¿Cómo paso exactamente? ¿Qué ocurrió ese día? No lo sé. Creo que no avance nada con esto, estoy dónde comencé.
Pero ahora sabía que hacer para evitar todo esto. Cuando vuelva a mi línea de tiempo, no rechazare a Beck y así evitare que Cat muera.
Un problema menos, un error menos.
x.x
— ¡Mami! — La voz de los niños fue lo primero que escuché al abrir la puerta de la casa, sus pequeños brazos me rodearon en un abrazo.
— Mis niños. — dije con ternura, correspondiendo su abrazo.
Estuve media hora acostada en la calle, pensando y pensando en que iba a hacer. Al final resumí todo en hacerlo por mi cuenta; hablaría bien con Beck y solucionaría sola este problema. Jade no tenía nada que ver con esto, por lo que no debía meterla. Sé que habíamos acordado en hacerlo juntas, pero eso causaría más conflictos de los que ya hay. Además, parte de la culpa fue mía y por lo tanto era mi responsabilidad. Tuve que tapar mi rostro con la mitad de mi cabello, para evitar que los niños vean mi ojo inflamado casi rojo, y tal vez para evitar preguntas de Jade. Ya luego lo taparía con maquillaje.
— Mamá nos llevo al parqué de diversiones. — dijo Trent. — Y subimos a los carritos chocones.
— Si. Y después nos subimos al castillo de princesas. — dijo Maui, ganándose un bufido por parte de su hermano.
— Eso fue del asco.
— No es cierto, Tret. — contradijo Maui, para luego mirarme. — Mami, dile que no es cierto.
Sonreí con ternura.
— Ambas cosas son buenas. — les dije en tono suave.
Los dos niños se cruzaron de brazos enojados. Reí por su acción.
— Bien, ya dejen a su madre que está cansada. — la voz de Jade resonó en la sala, provocando que borrara mi sonrisa y comenzara a temblar. — Vayan a dormir, ya es tarde.
— Pero, mami.
— A dormir, dije. — dijo Jade seriamente y ambos niños se fueron bufando hacía sus cuartos.
Baje la mirada, no quería mirarla. Sentí cómo su mirada se clavaba en mí y cómo sus pasos se acercaban lentamente a dónde me encontraba parada. Cuando sus pasos se detuvieron, me estremecí. No quiero mirarla, no voy a hacerlo.
— ¿Qué pasa, Vega? ¿Por qué no me miras? — preguntó Jade en tono divertido. — ¿Acaso viste un fantasma y te orinaste del miedo?
Escuché su risa burlona y levante la mirada hacía ella. Jade dejo de reír apenas me vio, borrando su sonrisa y cambiando su semblante a uno serio.
— Demonios, Vega. — exclamó sorprendida. — ¿Qué demonios te paso?
No respondí, volví a bajar la mirada con pena.
— Vega, mírame. — dijo Jade secamente, pero no le respondí. — Si no me miras, te clavaré mis tijeras.
El miedo me recorrió al oír la forma en la que dijo aquello, que volví a levantar la cabeza para cruzarme otra vez con esos ojos azules en los que tanto me perdía y que parecían tener un hilo de preocupación.
— ¿Quién te hizo eso, Vega? — preguntó seria, cruzando sus brazos.
Dirigí mi mirada al suelo una vez más, no tenía el valor de hablarle. Mi cuerpo volvió a temblar al recordar la amenaza de Beck, las lágrimas volvieron a querer salir. Me contuve, no iba a llorar. No podía permitirme mostrar mi vulnerabilidad frente a ella. No con Jade West, a ella no le importaba. Ella sólo tenía curiosidad y seguro que quería saber quién era para darle las gracias por eso, incluso si se trataba de su ex-novio. Además me prometí arreglar esto sola, Jade no debe saberlo, pero el ataqué de ansiedad que estaba teniendo, no me permitía actuar con regularidad. Debía aguantar. No voy a mirarla, no voy a romperme. No le diré nada.
"Sólo no la mires, Tori." me repetí mentalmente.
— Tori ... — pronunció Jade en un tono dulce y tierno que nunca había escuchado en ella. "No caigas, Tori." — Dime que sucedió. Por favor, dime quién te hizo esto.
Negué con la cabeza. No voy a caer, debo aguantar. La poca fuerza que tenía se desvaneció cuando sentí su mano en mi mejilla, cuando sentí por primera vez una caricia de su parte; una caricia leve y dulce, cómo si ella temiera que pudiera romperme con cada toqué. Y ahí toda fuerza de voluntad que guardaba se fue, las lágrimas comenzaron a caer cómo gotas de lluvia por mi rostro.
— Fue Beck. — solté al fin en un sollozo, para luego lanzarme sin permiso a sus brazos.
Ella pareció no molestarse, ya que me rodeó con sus brazos en un abrazo fuerte y acogedor. Apoyé mi mentón en su hombro mientras las lágrimas seguían cayendo y mi ojo seguía doliendo. Jade paso su mano por mi cabello bastante veces sin dejar de abrazarme.
Es por esto que no podía odiar a Jade West. Ella me volvía vulnerable. Ella me hacía sentir segura. Ella me hacía necesitarla cómo el ser humano necesita del oxígeno. Ella me hacía sentir.
Por esa y muchas más razones no podía odiar a Jade West.
N /A: Lo prometido es deuda. Aquí el capítulo quince de esta historia, espero que les haya gustado. La paciencia es una virtud, ¿vieron? okno. Espero que puedan sacar sus conclusiones de lo que paso ese día en la cuál Beck mato a Cat. Y espero que dejen reviews, que me animan a seguir. Y si ven que estoy resubiendo los capítulos es porqué corrijo errores, js.
Nos vemos en el próximo capítulo.
xoxo.
— Cami.
