Día 19: Selfies
Luka se encontraba recostado en su cama mientras revisaba en su celular algunas fotografías que se había tomado hace no tan poco con los amigos de su hermana y los suyos en aquel día en la playa cuando se grabo aquel video veraniego, se había tomado muchas fotografías en aquel momento pero había algo dentro de él que en su galería de fotos no poseía; y eso era una de Kagami. Bueno. A decir verdad si tenía unas pocas de ella, pero ella se encontraba de espaldas; o alejadas del grupo; o incluso distraída platicando con Marinette o Adrien. Pero aquí la cosa era que él no tenía una fotografía suya con la japonesa.
El chico soltó un suspiro, estaba a punto de acomodarse cómodamente en su cama cuando escuchó la voz de su madre gritarle.
– ¡Luka! ¡Kagami está aquí!
El corazón del guitarrista dio un brinco de emoción, rápidamente él empezó a acomodar todo en su habitación. Y eso que él ya tenía recogida cada rincón de éste. Al momento en que el escuchó los suaves golpes en su puerta, el Couffine dijo con voz sobresaltada.
– Puedes pasar Kagami.
Al momento de abrir la puerta la chica lo miró atentamente y alzando una ceja le dijo.
– Oh, estabas recogiendo tu habitación. Lamento interrumpirte.
– No, de hecho ya estaba recogida. ¿Comenzamos con la clase?
La chica se sentó en la cama justo a un lado de él.
La clase había comenzado mientras que Luka veía a Kagami tocar algunos acordes de la guitarra, unas ansias le estaban dando por tomarle una foto a la chica pero hizo a un lado aquello, pues Luka no quería verse mal frente a la chica ni mucho menos quería que ella pensara mal de él.
– ¿Sucede algo Luka? – la voz de Kagami lo saco de sus pensamientos.
– Perdón, ¿Qué decías Kagami?
– Dije si pasa algo.
– No, ¿Por qué lo preguntas? – preguntó él.
– No has dejado de mirarme. – contestó ella.
– Oh. Lo siento, no quise incomodarte. – se disculpó él mientras sus mejillas adquirieron un leve sonrojo. – Es solo que… yo… nada.
– No sé qué es lo que te pasa Luka, pero, si hay que te preocupa puedes decírmelo. ¿Hay algo qué te molesta? – Kagami no era ese tipo de personas que eran persistentes, pero, si había algo que le preocupaba era el bienestar de Luka; después de todo ella sabía por todo lo que había pasado el guitarrista.
Luka se mordió nerviosamente labio inferior, las ansias por decirle la verdad a la chica estaban por escapársele de su lengua pero el miedo de ser ridiculizado o peor ganarse el desprecio de la chica era lo único que le impedía con decírselo.
– Tu mirada muestra miedo, ¿Es grave? – preguntó preocupada.
– No te preocupes Kagami, no es nada arriesgado y no corro peligro. – respondió él.
– ¿Es seguro?
Él asintió.
– Si, es seguro. La cosa es… bueno… no tengo ninguna fotografía tuya.
Esto le había sorprendido a Kagami, y en ese momento ella soltó una ligera carcajada que sorprendió mucho a Luka.
– Con que era eso. Vaya pensé que algo malo te había pasado Luka. – dijo ella sin reír. – Si tanto querías una fotografía mía me lo hubieras pedido.
– ¿Enserio? – ella asintió. – Vaya y yo pensando que tu dirías todo lo contrario.
– Pues ya ves que no. – sonrió ella. – ¿Y bien? ¿Vas a tomar la foto?
– Oh, sí, claro.
Luka agarró su celular y ahí mismo le tomó un par de fotos a la chica.
– ¿Qué tal una selfie? – sugirió Kagami.
– De acuerdo. – asintió Luka.
La chica se apoyó contra el guitarrista, su mejilla posaba sobre el hombro de él mientras que el brazo de la japonesa abrazo la parte de la clavícula del chico hasta posar su mano sobre el otro hombro. Una enorme sonrisa divertida y juguetona decoraron los labios de ambos chicos mientras que el sonido de la cámara se escuchó. La fotografía ya estaba hecha.
– Vaya, salimos bien. – dijo Kagami. – Envíamela por WhatsApp.
– Sí, claro.
Una vez enviada la foto, Kagami la coloco como segundo fondo de pantalla de su celular.
Ese día fue un tiempo memorable para ambos jóvenes, Luka al fin tenía una fotografía de Kagami y ella tenía una fotografía junto a Luka.
