CANDY

No sabía si maldecir, bendecir, arrepentirme, tomar una posición superior a él… pero corrí en dirección del despacho del Señor Carlright, socio de Grandchester, jefe de Patty - ¡Ven! -¿A dónde?

-Al tocador

Nos escabullimos y al cerrar la puerta grité -¡He hecho el mayor ridículo de toda mi vida! – Reí como adolescente – Pero este chico de mantenimiento me ha vuelto loca!

-¿Por qué? ¿Qué pasó?

-… ¡Boom! Los malditos papeles cayeron hasta nuestros pies… - Narré con detalles

-¿Qué hizo? ¿Qué te dijo?

-Nada…

-Espera! No me cuentes nada más, llamemos a Annie… esto lo tiene que saber

Batía, nerviosa, las hojas de papel en mi rostro, me hacía falta oxígeno… cuando vimos salir del servicio a Odiosa Marlow –Señoritas, su tiempo para chismorreo ha pasado – Miró su reloj – Si no desean una sanción en sus expedientes ¡Váyanse ahora a sus lugares!

-No me interesa una sanción en mi expediente – Le respondí y Patty se acomodó las gafas nerviosamente –No estoy aquí con el interés curricular de esta empresa

-Eres una insolente ¿Dónde más puedes trabajar? Estoy segura que ni el secundario concluiste…

-Tienes razón, no concluí el pregrado para no ser como tú

-Esperen la llamada de Recursos para la sanción a su expediente… -Salió airosa de nuestra presencia

En cuanto sentimos que estaba lo suficientemente lejos, Patty susurró – Tal vez para ti no sea importante tener una sanción, pero para mí sí… con ello te retiran el bono anual y lo he esperado tanto para liquidar la hipoteca de la casa de mamá…

-¿A cuánto asciende el valor de la hipoteca? Hablaré con mi padre

-Amiga, para ti las cosas funcionan así, pero no para el resto de las personas…

Acompañé a Patty hasta su lugar…

Mamá estaría más que feliz porque yo fuera como Patty, eso la ponía en un punto más cercano al temperamento que ella deseaba que desarrollara. Papá, estaría feliz de saber que su dinero podía ser utilizado en ayudar a alguien. Mi corazón y pensamientos estaban divididos.

Caminé pensativa hasta mi lugar que ni siquiera volteé a mirar al chico de ojos hermosos; si se tratase de otro momento, hasta en sus brazos me habría arrojado.

El sentimiento me duró hasta la noche, cené en silencio, mi móvil permaneció vibrante anunciando la multitud de mensajes entrantes; ninguno de ellos era lo suficientemente importante para ser considerado.

Me levanté de mejor ánimo al siguiente día con una conclusión en la mente, jamás dejaría a nadie más guiar las riendas de mi vida; papá era feliz si yo era feliz, me lo había dicho tantas veces que yo le creo; mamá me conoce menos que papá y cree que mi felicidad es superficial y que necesito muchas lecciones de vida para valorar lo que Dios me ha dado a manos llenas…aunque la divina providencia me haya ensanchado en todas mis áreas físicas y económicas nada de eso compra el pasado en el cual mi hogar se fracturó… eso mamá no lo comprende.

-Patty me ha contado lo sucedido…

Reí sin importarme llamar la atención de mis compañeros –Dios! Lo recuerdo y muero de pena

-¿Qué te dijo? – El rostro de mis amigas reflejaba tanto su curiosidad que era imposible no contar de nuevo la anécdota con todos los detalles hiperbólicamente posibles

Era nuestro delicioso tiempo de descanso y todos miraban a nuestro sitio por las risas que de él salían

Ni cuenta nos dimos cuando Susana se posicionó junto a nosotras hasta que carraspeó la garganta llamando así nuestra atención – Necesito que escanees este documento y lo envíes electrónicamente a la dirección que está dentro.

En verdad no quería ser áspera con ella, ni desobediente… pero tenía un no sé qué que me exasperaba -¡Claro! Con mucho gusto – Le sonreí – En cuanto termine mi descanso y realice mis demás actividades… hasta entonces te ayudaré

-Mire, Candice, esto urge… no sé por qué no lo comprende.

-A mí no me urge

-Si continúas con esa actitud, de mi parte está que no recibirán su compensación anual Yo no lo necesitaba, pero mis amigas sí

-Trae acá, yo me encargaré – Dijo rápidamente Annie

-De ninguna manera, la señorita Marlow me lo encargó a mí – Respondí sonriente a mi amiga– Yo me encargaré en este momento. – Tomé el sobre y salí en dirección a mi lugar.

Era extrañamente tonto pero no sabía usar la máquina para escanear, lo intenté tres veces y no daba una…

-Andrew ¿Sabes a donde puedo localizar a alguien de sistemas?

-¿Llamaste a su extensión? –Torcí los ojos al escuchar que su respuesta era una pregunta lógica

-Fue lo primero que hice – Respondí amablemente

-¿Qué necesitas?

-Escanear

-Dame un par de minutos y te ayudaré

Me mostró el ícono directo en mi barra de herramientas, descubrió mi usuario y ¡Listo! –Eres un amorsss, Andrew – Me recargué en su hombro

Envié la información al contacto de la tarjeta y fui hasta el lugar de Susana Marlow

-Resuelto, te envié copia del mensaje

Me miró – Déjalo ahí - Indicó con su mirada –Y, Ustedes no deberían hacer tanto ruido – Gritó a los de mantenimiento que ayudaban a los del servicio de limpieza que laboraban en el pasillo

-¿Por qué los tratas así? –Pregunté con interés de entablar una discusión

-Largo de mi oficina

-Deberías…

Indicó la salida con su dedo índice, dedo que parecía de una bruja maldita por lo flaco y huesudo que me pareció.

Caminé hacia la salida cuando me detuve para permitirle el paso a "ojos bonitos" que cargaba en su hombro, como papá Noel, una gran bolsa de deshecho por la remodelación y ampliación de una sala de reuniones para el piso 2

Él también detuvo su andar para cederme el paso, intenté sonreírle –Adelante

-Primero las damas

-Dejen de conversar en mi apartado… Candy, váyase ya… - Gritó Susana.

Era la segunda ocasión en la que salí huyendo de él; ahora por una condición diferente… La acción de Susana me dejó avergonzada delante él y no supe cómo manejarlo.

TERRENCE

¿Qué podía ser demasiado urgente para visitar el sitio dos veces, en menos de un minuto?

Esta chica tenía algo que comenzaba a agradarme.

Era sonriente, de ojos achispados, de bonita figura… -Mark ¡Qué gusto, hermano! ¿Qué tal las cosas en Londres? – Busqué privacidad para tomar la llamada de mi hermano

-No van tan mal, hermanito… ya casi cumplimos los dos meses ¿Cómo te ha ido?

-He aprendido muchas cosas, termino algo agotado que no deja mucho tiempo para tener vida social

-Mamá debe estar feliz

-De tenerme en casa, sí. Pero dice que este trabajo es peligroso. Papá y yo la convencemos de lo contrario

-¿Qué hay de nuevo en la empresa, en casa, en todo? ¡Dios! Les echo tanto de menos.

-Creo que me estoy enamorando

-Creí que lo estabas. Recuerda que Susy es para mí, cuando regrese le conquistaré

-Cierto… Susy… no me ha ido nada bien con ella; creí que por tu lejanía tendría una oportunidad con ella; pero no sabe que existo

-Es que me espera a mí

-Es verdad – Reímos – No, se trata de otra chica que ha captado mi atención… sé que se llama Candy, es recepcionista…

-Hey! Hermanito, creo que vas algo rápido… No hay futuro en esa relación

-¿Por qué no?

-Porque no sabe quién eres en realidad, o ¿Sí?

-Estoy seguro que si le explico, podrá comprender

-Se sentirá defraudada y no creo que papá lo tome a bien

-¿Qué me recomiendas?

-Creo que te estás emocionando de más con este papel del servicio de mantenimiento, recuerda quien eres…

No podía dejar de mirarle.

Y su risa era contagiosa.

Estaba a la mesa con sus amigas, otras dos chicas recepcionistas, y ella les contaba algo que era sumamente gracioso.

Sonreí desde mi lugar.

Recordé los dos momentos en los que le he visto, y más el segundo evento en el que nos estrellamos y sus documentos salieron volando frente a nuestros ojos.

Tal vez Mark tiene razón… somos de clases sociales distintas; para mí eso no sería problema si ella realmente me amara, si pudiera existir algo entre nosotros dos… pero mis padres pensarían que ella estaría conmigo por lo que nuestro apellido representa…

-Deberías acercarte – Mencionó Sebastian –Las tres son agradables

- Me cachaste! No. Debe tener novio, es muy linda

-Lo dudo, al salir ella se va con Annie y Patty

-¿Nadie le espera? Tal vez se citen en algún otro lugar

-Ayer estuvo dos veces en duplicado, no sé, tal vez se sienta atraída por Andrew

-Él le ayudó con algo hoy y ella le dio un abrazo – Resumió Sebastian – Creo que sí le atrae

-Bien! Es tiempo de regresar a las labores

-Faltan unos pocos minutos

-Deberíamos ir al piso dos, para sacar lo más pronto los desperdicios y entregar pronto la sala de reuniones

-Creo que sí, la señorita Marlow se ha quejado varias ocasiones argumentando que nos hemos demorado muchos días.

Saber que Susana no era la tierna mujer de mis sueños me decepcionó; en cambio, Candy siempre estaba sonriente… con todos a excepción de mí… pero eso más que doler me animaba a intentar conquistarla.

Embolsamos los restos de plafón, pvc, cables y alfombra de la sala de reuniones en la planta dos y Susana retó a Candy por nuestra presencia.

Le cedí el paso al quedar frente a ella y ella hizo lo mismo… pude mirar en el interior del apartado de Susana su desesperación al mirarnos frente a frente que elevó la voz nuevamente.

Pulsó el botón del elevador y me detuve para contemplarla, en cuanto las puertas se cerraron ocupé las escalinatas rumbo a los contenedores de basura.

-Invitaré a Anabelle

-No sé si yo iré, no tengo ánimos

-¿De qué hablan? – Pregunté al regresar al almacén para quitarme en uniforme y cambiarme de ropa.

-Se dará una pequeña fiesta la próxima semana en casa de Annie Brighter, la amiga de Candy – Mencionó pícaramente Sebastian – Deberías venir

-No he sido invitado

-Aquí solamente se corre la voz entre amigos invitados y Patty le dijo a John que te invitara

-¿En verdad?

-Sí

Me sentí emocionado

-Deberías decirle que vaya contigo, antes que Andrew te de vuelta.

No lo pensé dos veces y salí a prisa rumbo a lugar de Candy, me regresé sobre mis pasos al mirar a papá ingresar con Susana a su oficina.

Venir hasta este punto no era lo más prudente de mi parte.

Moriría si papá se atreviera a llamarme hijo con el cariño con el que siempre me nombra, que a Susana se le despertara el interés, repentinamente por mí al mirarme y reconocerme; pero lo que no quiero que pase es que Candy se sienta confundida al escuchar a papá.

Mark debe tener razón…

¡Diablos! Debo encontrar la forma de topármela a solas y pedirle que venga conmigo a la fiesta de su amiga.

Los fines de semana ellas no laboran y son dos días menos de posibilidades para mí.

Pensé en atajarla a la salida y se me hacía tarde para la universidad; para las prácticas de mi tesis…

¿Por qué se me complica tanto invitar a esta chica?

Dios! Es tardísimo…

El elevador demoró en descender y mi desesperación me hizo correr por las escaleras hasta el estacionamiento.

Llegué a prisa… se abrió la puerta del ascensor.

Varios compañeros iban sonrientes, al igual que ella…

Me miró y le dio las llaves de su auto a Patty y caminó hacia mí.

-Tengo algo que decirte –Soltó en una sola frase. Su sonrisa le había abandonado

-Dime – Respondí haciendo conjeturas negativas en mi mente

-¿Quién eres? – Los segundos en mi mente fueron suficientes para pensar que papá pudo comentar algo acerca de mí –Es decir… ¿Cómo te llamas?

Sentí que la tensión abandonó mi cuerpo –Eh?! – Respondí

-Sí, ¿Cuál es tu nombre? No puedo referirme a ti como "ojos bonitos" "Sonrisa hermosa" el hombre de la voz sexy"

-¿Así te refieres de mí? – Mi corazón cambió su palpitar

-No te emociones – Respondió secamente –Sólo quiero saber tu nombre

-Graum –Respondí

-Graum ¿cuál es tu apellido? – Sí, papá debió mencionar algo. Tranquilo corazón

Pensé rápidamente en decir el apellido de mamá, casi no se mencionaba por la oficina de papá así que sería una buen salida – Baker

-Y ¿Cuál es el tuyo?

-¿Nombre o apellido?

-Sé que te llamas Candy, así que ¿Cuál es tu apellido?

-Ardley – Respondió y parpadeó varias veces con delicadeza.

Extendí mi mano y tomé la suya… -Mucho gusto, Candy Ardley

-También me da gusto saber tu nombre "ojos bonitos" –Sonrió por primera vez para mí…

Solté su mano sin desear hacerlo y dijo con prontitud –No hagas planes para el próximo fin de semana… por favor…

-No los haré – Respondí tontamente.

El encanto finalizó cuando mencionó que sus amigas estaban aguardándole en su auto; -¿Estacionaste el tuyo, lejos de aquí? – La pregunta era una clara invitación a unirme a su paso…

¿Cómo justificaría que el BMW frente a nosotros era mi auto? -Un poco retirado, hasta la sección B –Mentí… me sentí fatal… era la primer mentira y no quería que eso arruinara lo que tal vez pueda ser nuestra mejor historia.

-¡Qué coincidencia! El mío también está en esa sección

¡Rayos! Debía tener una buena excusa por dejar plantado a mi asesor de tesis – Te acompaño

Aunque caminó leeeeeeeeento, para mi apreciación sus pasos eran muy graaandes porque prontamente llegamos hasta su destino.