TERRENCE
Sin muchas explicaciones me dijo que mañana saldría temprano de la oficina y que podíamos encontrarnos hasta la noche…
Esa era la oportunidad perfecta para atender el asunto con Susana Marlow y pedirle, de una vez por todas que respetara a cada uno de los trabajadores de mi padre y de los socios que conforman "Grandchester, management solutions"
Mi aspecto era diferente con y sin el uniforme de mantenimiento…
Anudé la corbata y rocié un poco de loción, me acomodé de tal manera mi cabello que no fue necesario sujetarlo con alguna goma…
-Hola Margaret
-Señor Terrence, Su padre no se encuentra
-Lo sé. Le ruego que llame a la Señorita Marlow a la presidencia, le atenderé prontamente…
-En seguida le informo
Medí el tiempo y no demoró en llegar…. – Hola – Dijo con una gran sonrisa en sus labios rojos – Es un verdadero milagro mirarte en este lugar, hacía algún tiempo que no venías
-También me da gusto verte… por favor, toma asiento
-Gracias. Dime, ¿Qué puedo hacer por ti?
-Quiero ser muy directo contigo
Sonrió y me coqueteó elevando un poco su pecho al tomar una postura lo más erguida posible -Sí, sí quiero – Se levantó y caminó hacia mí.
Me tomó por sorpresa y puse distancia entre nosotros - ¿Qué ocurre?
-Creí que me pedirías que… - Fingió tristeza y yo me quedé mirándola incrédulo de lo que pudo pasar por su mente – Olvídalo por favor – Mostró estar apenada
- No sé qué haya pasado por tu mente, pero lo que quiero sabes es ¿Cómo es tu relación con tus compañeros laborales?
-Ah! Se trata de eso – Dijo con desgano – Bien, tengo una excelente relación con todos
-¿Con todos?
-Sí, en lo absoluto… ¿Existe alguna queja en contra mía? – Preguntó coquetamente acortando la distancia entre nosotros – Me moriría de pena si alguien se expresara mal de mí en tu presencia
Ante todo yo era un caballero y por mucho tiempo fue mi sueño que ella se mostrara interesada por mí como ahora lo estaba haciendo, sin embargo en aquél tiempo Candy no existía en mis pensamientos, en mi vida e intereses, ella cambia todas las cosas y perspectivas. Estiré mis manos para evitarle que continuara avanzando – Pierde cuidado. Nadie se ha quejado, yo mismo he presenciado algunas situaciones y me extrañaba de ti tal atrevimiento
-¿Tú? ¿Cuándo? Desde que Mark se fue a Londres no te he visto por aquí, hasta hoy día…
-He venido un par de ocasiones, pero eso no está en discusión… te mencionaré un día… supervisaba el trabajo de remodelación de la sala de usos múltiples en el piso 2 y…
Me interrumpió – Por Dios, Santo, Terrence! Seguramente lo dirás por la manera en que levanté la voz a Candice, es que en serio, esa chica te hace perder los límites, tan sólo basta mirar que hoy se ausentó sin importarle que podía descontarle las horas. Siempre desafía mi autoridad.
-Te ruego que intentes llevarte bien con ella
-¿Me ruegas? – Sonó cariñosa – En realidad creí que tu pregunta inicial era un "Susy, quieres ser mi novia? Por eso respondí "Sí, sí quiero" – Dijo de manera abrupta e intentando provocar una situación incómoda
-Lamento que hayas interpretado mi solicitud de esa manera, eres una mujer muy bella y estoy seguro que pronto tendrás a alguien en tu vida que pueda hacerte esa pregunta.
-¿Por qué no puedes ser tú?
-Porque tengo a alguien en mi vida a quien amo con todo mi ser – Dije trayendo a la memoria el hermoso rostro de Candy
-¿Quién es ella?- Preguntó rápidamente
-La mujer más maravillosa que la vida me pudo presentar… y te repito, sé buena con todos, ya que todos son importantes para la Firma Grandchester…
Se incorporó, se puso seria –Me encantaría prometértelo, pero no quiero comprometerme con algo que no puedo cumplir – Salió de la oficina de papá.
Medité tiempo después de la conversación con Susana y rogué en silencio que no intentara desquitar mi petición en contra de Candy porque entonces mi proceder sería distinto.
Me moría de impaciencia porque el reloj marcara la hora para poder ver a Candy, perderme en esos hermosos ojos y contagiarme de su forma de ver la vida.
Puede crear de un momento insignificante algo mágico.
No le da miedo o pena hacer el ridículo - ¿Nunca has patinado?
-No, nunca… ¿Tú sí?
-Sí, mi hermano me enseñó, si quieres podría enseñarte
-Síii! – Dio brinquitos frente a mis ojos mientras batía las palmas de sus manos mostrando su alegría – En Tower plaza hay una pista para patinar
-¿Quieres que vayamos ahí? Creí que querrías que fuera en un lugar más discreto
-Dudo que en la habitación de un hotel me renten un par de patines – Dijo socarrona.
Ella no estaba pensando en comprarse un par de patines sino en la renta de ellos que saldría más económico
-Está bien! Iremos a donde tú quieras…
Se cayó muchas veces, mismas que se levantó con una gran sonrisa.
Se aferró hasta de mis muslos cuando resbaló… pero lo que amé fue que tomara mi mano y se sintiera segura de que no le dejaría caer…
Ella se convirtió en mi último pensamiento antes de dormir y el primero al abrir los ojos -Estoy enamorado – Dije al tomar lugar a la hora del desayuno
La reacción de mis padres era la que me había imaginado. -¿De quién se trata?
Sonreí al mirar a mamá con una expresión de curiosidad en su bello rostro – Estoy seguro que te encantará cuando le conozcas, es una mujer asombrosa, llena de vida y amor
-¿Susana Marlow?
-No papá, Susana es cosa del pasado
-¿Es de la universidad?
-No mamá – Le enseñé la foto que le había enviado a Mark semanas atrás
-Es bonita- Resolvió mamá
-Hermosa- Le corregí y le enseñé la foto a papá
-Creo que le he visto en algún lugar pero no logro recordar en donde… ummm ¿Quiénes son sus padres?
Reí y me sentí apenado porque Candy estaba tan cerca de papá y él no podía recordarle, eso significaba que ella no era tan cercano a él como yo consideré. O bien, papá tenía pésima memoria con los nombres, tanto tiempo trabajando con su asistente para que le llamara Arlet y no Margaret…
-No conozco mucho de su historia familiar, sé que sus padres están divorciados y ella trabaja para apoyar con los gastos en casa.
-Eso quiere decir que … Terry esa niña ¿sabe quién eres?
-No mamá, nadie me ha reconocido, he pasado desapercibido todos estos meses
-Lo dudo… no quiero que tengas algo que ver con esa jovencita, estoy segura que sabe quién eres y está fingiendo para sacar partido de esto
-Ella no es así… mamá, dale una oportunidad para conocerle
-Richard, debes poner un alto en todo este juego; Terrence es tu hijo
-Eleonor, cariño, se le pasará como se le pasa todo
-No papá, esta noche le pediré que sea mi novia
-No lleves las cosas demasiado lejos, Terrence – Dijo mamá con seriedad
-Ella ha demostrado tener sentimientos por quien cree que soy, una persona del área de mantenimiento que se esmera cada día por realizar bien sus labores y que alterna los estudios con el trabajo.
-Eso te está haciendo creer.
Mark opinaba al igual que mamá, creía que Candy no era sincera; que sabía quién era yo y que se valdría de ello para lograr escalar en la sociedad – Estás equivocado, hermano.
-Terry, es una recepcionista, son como agua y aceite
-Ella me ha enseñado que no se necesitan grandes cantidades de dinero para divertirse, para pasarla bien. Es tan espontánea…
-Aléjate de ella; saldrás con el corazón herido…
-Ella no sabe quién soy, es decir, conoce a Graum Baker no a Terrence Grandchester
-Un momento… ¿No le has dicho tu nombre completo?
-No
-Eso es porque no confías en ella
-Mark, esto es algo complicado… cuando estoy con ella soy diferente, me siento pleno, feliz…
-¿Cuál es el nombre de ella?
-Candy Ardley
-¿Cómo llegó a la empresa?
-Por recomendación ya que su familia está en aprietos y ella tuvo que dejar la universidad para apoyar con los gastos en casa…
-Estás llevando las cosas demasiado lejos, Terry
-Mamá opina lo mismo; lo único que deseo es que le den una oportunidad para conocerle, ella no está conmigo por algún tipo de interés económico, cree que yo soy de recursos limitados y…
-Hermanito, creo que estás a punto de cometer la más grande tontería de tu vida, te has creído que eres una persona de escasos recursos cuando no es así, estás viviendo una vida que no es tuya, retoma tu vida; vuelve a ser Terrence Grandchester, el chico que le gustaban las fiestas, las cosas de alto valor, los autos, los viajes… no te limites por una persona que no es de tu posición social
-No quiero ser ese antiguo yo; no quiero asustar a Candy y menos herirla. Tengo temor de perderla
-¿Cómo piensas pedirle que sea tu novia? ¿Cómo Terry o como Graum?
-Soy ambos
-No, Terrence Grandchester es alegre, divertido, osado, irresponsable… es decir, vive cada etapa de su vida, goza de meterse en problemas, disfruta de la universidad, tiene muchos amigos; en cambio Graum Baker es alguien que tú has inventado para este tiempo… Graum Baker no existe
-Yo soy Terrence Graum Grandchester Baker….
-Ese es tu nombre pero no tu personalidad, ese quien finges ser para quedar bien con ella no existe; te cansarás y terminarás haciendo de esto un caos
-Mark, no puedo soltarle así como así quien soy…
-Si ella siente lo mismo que tú, entonces te comprenderá…
Candy
Sin importarme las muchas advertencias de Susana, me ausenté desde las primeras horas de la mañana.
Tenía una cita muy importante y únicamente esperé que Margaret ocupara su lugar para entregarle los documentos importantes de Susana Marlow, al final de todo, soy responsable.
-Los dejó desde ayer
-Gracias, Candy, veré que puedo hacer – Me retiraba de su oficina cuando dijo – Gracias por llegar temprano y hacérmelos llegar
-No es nada, la señorita Marlow tenía urgencia porque los tuvieras en tus manos
-Gracias
-No me quedaré por mucho tiempo, ¿se te ofrece algo?
-Los documentos de George, los que te dí ayer…
-Te los entrego en este momento, ya establecí los contactos y las observaciones se las envié a George con copia a los interesados; falta confirmar las citas para las entrevistas y podemos decir que tendremos nuevos clientes…
-Muchas gracias, Candy.
Solicité un taxi y le dejé el auto a Paty ya que pasaría a mi casa para esperar a Graum y vernos por la noche…
-Stear – Le saludé con suma alegría al ser recibida en la comodidad de su jardín.
Nos citamos para poder platicar con su padre acerca de las acciones que compré por la madrugada a un excelente precio.
-Necesito documentos oficiales de Graum Baker para dejarle como dueño del 10% de las acciones de Grandchester
-No sé cómo pedírselas, se trata de un obsequio, es decir, de una sorpresa…
-Lo que podemos hacer es certificar un apoderado legal, en este caso podrías ser tú
-¿Yo?
-Sí, podrías ejercer la responsabilidad legal de las acciones y dejarle los beneficios a él hasta el momento en el que consideres oportuno hacer el cambio de titular.
-Yo no puedo – Apelé al historial de mi padre y su rivalidad con Richard y también porque Graum no sabe que soy la hija del ultra enemigo de su padre -¿Qué otra alternativa tengo?
-Alguien de tu entera confianza
-Tú, Stear – Mencioné sin dudar – Serás un excelente albacea de esas acciones
Acudimos al notario con quien su padre hacía todas las gestiones legales y realizamos todos los trámites para dejar a Stear Cornwell como el albacea de Graum Baker.
Le rogué, después de explicarle, que fingiera no conocerme cuando se presentara en la empresa de Richard, que no me llamara por mi nombre y menos que me gastara bromas con mi posición de Recepcionista.
Su padre no comprendía la razón por la cual estaba ahí, y tampoco lo entendió cuando se lo expliqué – Pudiste colocarte en otro lugar
-Lo sé, pero el esposo de mamá insistió tanto…
-¿Tu padre lo sabe?
-Sí, entre papá y yo no hay secretos…
-Debes tener cuidado, George podría ser acusado de infiltrar una espía en la empresa de Richard o bien éste creer que eso eres…
-Papá no es así; sé que existe una gran rivalidad entre ellos por la posición de algunas empresas que Richard le ganó a papá y viceversa; por ello me extraña que ahora él esté en aprietos económicos y por otra parte yo no le digo nada a papá de los movimientos empresariales de Richard. Me siento una persona profesional.
-Candy, solamente ten cuidado.
-Le prometo que sí, lo tendré…
Graum me sacaba de mi mundo como hija de William Albert White; no dejaba de ser yo y demostrar cuando las cosas me agradaban o enfadaban…
Y aunque en temperamento era auténtica no sentía lo mismo en lo anímico, sentía que al ocultar quien era mi padre y la fortuna que manejamos era como mentirle…
Intentaba decirle en todo momento quién era pero siempre había algo que me lo impedía y aunque en mi mente los momentos se registraban perfectos al imaginarme revelando mi verdadera identidad, sentía temor, en la realidad.
¿Cómo le explicaría que había comprado tales acciones y que eran para él?
Pensaba por él, suponía por él, reaccionaba imaginándome que era él…
-Intenta mantener el equilibrio – Dijo al ponerse frente a mí y tomar mis manos – Pon la espalda recta
-Me caeré – Reíamos
-Nunca te soltaré – Dijo con ternura
-Entonces, caeremos los dos-Respondí
Existían cosas que nunca aprendí a realizar debido al poco tiempo que permanecíamos establecidos en algún lugar, aunque admiraba el patinaje sobre hielo, iniciar con patines de ruedas fue algo mágico…
Graum y yo podíamos divertirnos sin derrochar tanto y en verdad eso lo apreciaba, no porque me doliera gastar con él sino porque me enseñaba a que los verdaderos tesoros son esos momentos mágicos que no tienen precio…
Podíamos hacer algo divertido al pasar cerca de los aspersores de los jardines de los cuales nos corrían o perseguían por pisar el césped.
Amaba caminar con él mirando los aparadores y probándonos ropa que de no existir prejuicios entre él y yo podría regalarle ya que se le miraba bien.
Me sentí, muchas veces, con la intensión de sacar la cartera y liquidar todo lo que a él le gustaba y adquirir para mí aquellas cosas que a él le gustaban como se me miraban… no que yo intentara cambiar por él sino que apreciaba los consejos que me daba…
-Ayer llamó tres veces tu padre – Dijo mamá al ingresar en mi habitación
-¿Por qué no me llamó a mí de manera directa? – Embarraba mi cuerpo con una crema a base de avellanas
-Lo hizo y no respondiste. Estaba preocupado
-Debió ser cuando estaba… amm… estuve ocupada. No te preocupes, ahora le llamo…
Flammi interrumpió la conversación con mamá arrojándose en mi cama –Oye, ten cuidado, arrugarás mi ropa – Dije quedando frente a ella
-Jesús, Candy! ¿Qué te pasó? – Sus ojos se posaron en mis rodillas
-Aprendí a andar en patines – Respondí risueña
-¿No sabes andar en patines?
-Ahora ya
-Deberías dejar de hacer el ridículo- Reprendió mamá
-¿Quién te enseñó? –Preguntó Flammi con curiosidad
-Alguien
-¿Alguien?
-Sí, así es – Respondí socarrona
-¿Estás saliendo con alguien?- Se sentó
-Sí
-¿Con quién? – Cuestionó mamá
-Un chico de mantenimientos de la empresa donde me enviaste a trabajar
-Estás de broma, ¿Cierto?
-No mamá, es verdad y estoy enamorada de él…
