Candy
Prefería mil veces a que ese chico fuera quien fingió ser delante de mí, todos estos meses.
Graum Baker era, Terrence Grandchester… el hijo de Richard Grandchester…
-No puedes irte así como así, Candice. ¡Te recomendé! Di mi palabra por ti
-Lo siento George, no me puedo quedar para darte explicaciones
-Le avisaré a tu madre para que hable contigo… - Pasó una mano por su rostro en muestra de su exasperación ante mi decisión – No puedo creerlo. ¡Te dije que al menos un año!
-Lo sé y si quieres lláma a mamá – Extendí mi móvil y él tomó mi ofrecimiento como una afrenta
-Sal de este lugar ¡Ahora!
Tomé mis pertenencias y salí de la oficina de George.
Me importaba poco que creyeran que abandoné mi trabajo y que mi rescindieran mi contrato… al final de todo Candice Ardley no existía así como tampoco existía Graum Baker…
Me sentía confundida en mis pensamientos y emociones… era trágicamente gracioso pensar que sacrifiqué toda mi dependencia económica por él, por no ofenderle ni lastimarle…
¡Pero es algo que volvería a vivir mil veces… con él!
Fingimos lo que no somos deseando ser lo mejor para el otro…
-Papá, responde; soy Candy – Dejé el mensaje en el correo de voz, ya que el número anterior de móvil quedó cancelado dando paso a este nuevo número.
-Hola hija… ¿Cambiaste de número?
-Sí, y te llamo para decirte que estoy libre… -
-¿Renunciaste?
-Algo así…
-¿Cómo lo tomó George?
-Te contaré en persona. Papá ¿Cuándo partimos?
-Mañana a primera hora;
-Bien, es tiempo suficiente para despedirme de mamá
-Candy, ¿Estás bien?
-Eh!? ¡Sí! ¿Por qué lo preguntas?
-Noto tristeza en tu voz
-Un poco. Estaré bien –Sabía que papá no me veía pero sentiría mi sonrisa a través de la contestación del móvil, así que decidí sonreír – Sabes que siempre estaré bien.
-Te amo, hija. Y agradezco el gran esfuerzo que haces por apoyarme pero también me preocupas
-También te amo, papá… estaré bien
-Candy?
-Sí?
-¿Qué pasó con el chico con quien estabas saliendo?
-Has dicho bien, papá… estaba… es tiempo pasado
-Oh! Hija, lo siento mucho… Me siento responsable
-No, papá… no te sientas responsable. No fue necesario comentar nada
-¿Estás segura?
-Así es papá. -¿Cómo explicarle que se trataba del hijo de Richard Grandchester.?
¿Por qué yo no sabía nada al respecto del hijo del peor enemigo de papá? ¿Por qué tuve que enamorarme precisamente de él?
Diablos!
Mamá siempre creyó que la educación de papá no fue lo mejor para mi formación personal; ¿Qué sabía ella, ahora, de mi corazón roto y estar actuando con responsabilidad al apoyar a papá?
Ella siempre me retaba y esta vez no había excepción. Sin embargo el reto de mamá no era el responsable de las lágrimas que escurrían por mis mejillas al guardar unas cuantas prendas en mi valija. Se trataba de mis sueños e ilusiones.
Era luchar contra el amor que sentía por él y la oposición, tal vez de papá, al enterarse que mi corazón pertenecía a un Grandchester
¿Qué pensaría su padre de mí?
¿Qué pasaría con George? Ni siquiera le pude decir la razón por la cual me marchaba y preferí que su juicio cayera sobre mí y el cual mamá me hizo saber.
Estoy convencida que no existe explicación que tranquilice el corazón de mamá quien se siente defraudada por mí y ve en este viaje que lo único que estoy haciendo es huir "Tal como lo hizo mi padre años atrás"
Para el amor no hay razón… Entonces, ¿Por qué no tengo el valor de responder sus llamadas?...
Las nubes a mi alrededor y las muchas horas de vuelo me hacían recordar cada una de aquellas tardes mágicas; un emparedado para dos, una pajilla, una larga caminata, una fiesta austera, ¡Dios! Con Graum todo era un o una… como las cosas que tienen importancia, una vida, una decisión, una mirada, una palabra, un resultado…
Me sentía confundida a causa de nuestros apellidos…
Ahora, yo sabía que él era un Grandchester; ¿Qué pasará cuando él se entere que soy una White?
¡Ay Dios!
-¿Estás lista?
-Sí, papá – Miré mi reflejo antes de salir de mi habitación. El tono de mi cabello ahora era un poco más oscuro y un tanto lacio; unas finas gafas adornaban mis ojos y el carmesí de mis labios era más intenso… necesitaba mirarme diferente ante mí misma, recordar quién era y no quién intenté ser.
Papá aguardaba fielmente a la puerta y descendimos juntos por el elevador –Te presentaré a dos asesores; puedes consultarles, si quieres, antes de tomar una decisión. Es un experto en finanzas y el otro en asuntos legales
-¿Qué tal si me equivoco? Papá, estoy más que nerviosa… no sé ni qué preguntarles
-Aunque cometieras un error que me lleve al borde de la ruina, te apoyaré siempre
-¿Cualquier error? – Pensé en Graum como un posible error de mi corazón
-Cualquiera, menos uno
-¿Cuál?
-Ves a ese chico de allá – Señaló con la mirada – Te quiero lejos de él
Me encogí de hombros – Creo que no es mi tipo
-Lejos, Candice
-Papá te he dicho que no es mi tipo
-Hija – Detuvimos nuestros pasos y él se posicionó frente a mí, tomó el mechón más rebelde de mi cabellera y lo acomodó detrás de mi oreja –Confío en ti; pero no en él.
Aunque estaba acostumbrada a las despedidas de papá, siempre dolían igual o más que la anterior.
Sentía un gran vacío al mirarlo partir.
Era una imagen que conservaba desde mis recuerdos más tempranos. Sentía ese deseo de correr tras él y darle alcance, tomar su grande y fuerte mano e ir con él a todas partes; es más, podía hasta imaginar la escena… pero nunca tuve el valor de impedir que se marchara…
Mamá tenía razón; eso me había enseñado a no luchar y dejar que las cosas se marcharan de mi vida sin pelear por ellas y por eso preferí huir al mirar a Graum convertirse en Terrence delante de mis ojos… Terrence Grandchester el novio de Susana Marlow; al menos ella lo llamó así delante de su padre y él no le contradijo.
¿Qué estará pensando él de mí? Tal vez que soy la peor de las personas, que soy cobarde… ¡Rayos!...
Puse especial atención en la reunión de hoy y no llegamos a un acuerdo – Tengo otro ofertante, Señorita White
-Lo sé. Y No dudo que si está buscando nuestro financiamiento es porque somos su mejor opción
Estrechamos nuestras manos.
Los asesores comentaron que me arriesgo a perder
Sé que hice lo que papá habría hecho de estar aquí.
¿Por qué actúo más como William Albert White y no como Candice White? Yo soy, Candice White… la que cede, la que pierde, la que suelta…
Después de largas charlas, largas y aburridas asesorías, por fin llegó el momento de los alimentos… ¡los sagrados alimentos!
Una ensalada y una copa de agua… tres mesas frente a mí y ahí se sentó aquél chico del que mi padre me pidió tener cuidado…
Levantó su copa con vino e hizo una reverencia con la cabeza
Miré a mi alrededor suponiendo que miraba a alguien más.
Levanté un hombro al confirmar que su brindis era por mí. Él, una ceja y me señaló con dos dedos.
Sonreí y negué con la cabeza.
Dejé mi servilleta en la mesa y subí a mi habitación
Cambié mi ropa de etiqueta por unos cómodos jeans y unas botitas. Recordé tanto a Graum; el impacto que creó en mí de vestirme cómoda.
Sin miedo salí y tomé el bus con rumbo a la universidad.
Observaba las calles y las líneas pasar. Este viaje sería perfecto con él; pensé
– Debe ser la persona más importante en tu vida, para que suspires
Miré en dirección de donde provenía la voz -¿Disculpa?
Olía a problemas
-¿Puedo? – Señaló el asiento junto a mí
-Sí – Respondí regresando la vista al paisaje y apoyando la frente en el ventanal – Supongo que sí
-¿Puedo saber su nombre?
-Mira, no pienses que porque me viste en el mismo hotel que ocupas, pienses que puedes meterte en mi vida
-No me meto en tu vida; tengo curiosidad que alguien tan linda esté tan sola
Este chico tenía algo; no sé si en su voz o en su físico, podían ser sus ojos azules como el mar… que me hacía recordar a Graum
-Tengo a alguien en mi vida así como tú debes tener a alguien
-Dejé a mi chica en América
-¿Eres Americano?- pregunté con sorpresa
-Sí y tú debes serlo también –Achiqué la mirada un poco desconcertada de la extraña conversación – ya que trabajas para William White
Sin importar de quien se tratase preferí mantener mi identidad oculta, claro, si es que este chico aún no la sabía -¿Conoces a William White?
-Sí y te vi con él por la mañana
-Ah! Ok; y tú ¿Eres?
-Markus Grandchester; si eres de América, seguro que has escuchado acerca de mi familia
El corazón me dio un vuelco al escuchar su apellido. Este chico frente a mí, es hermano de Graum…
-He llegado a mi destino, me dio gusto conocerte
-Espera! Aún no me has dicho tu nombre.
Podía decir una mentira o decir la verdad…
Terrence
Le busqué por todos los lugares posibles.
Acudí a cada uno de los sitios que visitamos.
Esperé por largas horas anhelando encontrarle.
Mis pensamientos se encontraban divididos entre ella y la tesis…
No podía fallarles a mis padres y no podía fallarle a ella…
Su sonrisa en mis recuerdos me impulsaba en los momentos de tristeza al sentir su ausencia.
-Conocí a una chica – Mencionó Mark al hablar con él
-Yo perdí a mi chica, hermano.
-¿Qué pasó Terry?– La voz de Mark pasó de la alegría a la preocupación
-Cuéntame de la chica que conociste – Intenté remediar y no hablar solo de mí
-Es Americana y trabaja para William White; he revisado las Redes Sociales de White para saber quién es pero no arrojan mucho.
-Papá se enfadará si te acercas a William White
-Poco sabemos de él
-Lo necesario para poner distancia
-Lo vi en la reunión de esta mañana, le estaba dando indicaciones a la mujer más encantadora que haya conocido
-¿Te estás enamorando?
-Tal vez
-Entonces ¿Piensas quedarte por más tiempo en Europa?
-Quizá sí…
-creo que tú ganaste la apuesta – dije con melancolía
-Terry, te dije que las cosas no saldrían bien con Candice y lamento el mal momento que estás pasando
-Me repondré, te lo prometo – Cambié de tema, hablar de Candy dolía y Mark tenía la razón en todo - ¿Vendrás a mi graduación? –Intenté sonar alegre y emotivo.
-No me la perdería por nada en el mundo
Había pasado más de una semana sin saber de ella.
El poco tiempo que podía ir a la empresa de papá era con el motivo de encontrar algo que me hiciera conocer su paradero.
Nadie sabía nada de ella y quienes, supuse, que podrían darme un indicio mantenían la boca cerrada.
-John, por favor, ayúdame a encontrarla, sé que tienes buena amistad con Patricia y con Annie
-Créeme Terry, ellas no saben nada de Candy salvo lo que ya conocemos
-Estoy desesperado.
-Si me aceptas un consejo te lo daré
-Sí, claro, somos amigos.
-Olvídala. Candy no es una chica con la que puedas formalizar una relación
-¿Por qué lo dices? – Pregunté suponiendo que John sabía algo más que lo que este misterio podía aparentar
-Lo digo por la diferencia de sus clases sociales
-Ah! Te referías a eso… no, para mí no es problema
-¿Y para ella? ¿Cómo crees que se haya sentido al saber que eres un Grandchester?
-Ella tiene un lado de mí que ninguna otra persona conoce, con ella pude ser diferente, valorar las cosas sin valor adquisitivo… amigo, en verdad le amo y me siento desesperado por encontrarle
-¿En verdad le amas?
-Con todo el corazón
-Está bien, te ayudaré a encontrarla.
-Gracias… ahora debo marcharme a la universidad.
El esfuerzo por comprender lo que mi asesor indicaba, fue demasiado. Mi mente me dibujaba su sonrisa y mis recuerdos el sonido de la misma.
Había planeado verla sentada entre mi familia cuando llegara el momento de la graduación.
Las fiestas y salidas con amigos habían quedado en el pasado… un pasado que ella llenó con su presencia…
-Hijo, debes comer algo… te enfermarás
-No te preocupes, mamá, estaré bien – Me retiré de la mesa con los alimentos casi sin tocar.
No tenía Redes Sociales y su número había sido cambiado…
Mi mente determinaba que era tiempo de reconocer que existía una posibilidad de haberla perdido para siempre, pero mi corazón creía que pronto le podía encontrar y esclarecer todas nuestras dudas…
George era mi única esperanza. La idea de conocer a la madre de Candice y al menos intentar averiguar el paradero de su padre y ella, me hizo saltarme las primeras horas de la universidad. Sin embargo la noticia que recibí no era precisamente la que esperaba – Lo siento, regresaré más tarde – Me disculpé al notar que existía cierta tensión en el aire. Los rostros preocupados de papá y George confirmaban mi supuesto
-Adelante, hijo… ¡Qué bueno que estás aquí! – papá extendió su brazo envolviendo mis hombros
-¿Pasa algo?
-George no tiene buenas noticias… estamos a punto de perder la dirección de esta empresa
Miré a George quien mostraba la misma expresión de preocupación que mi padre. Su mano empuñada a la altura de su cintura y el nudo de la corbata desatado…
-Alguien ha estado vendiendo acciones de esta empresa de una manera clandestina y las cantidades han sido mínimas de tal manera que su actuar no fue notorio sino hasta este momento…
-Eso es un fraude, es abuso de confianza. Podemos ejercer acción legal contra esa persona o personas ¿Tienen idea de quién pudo ser?
Eran muchas mis preguntas cuya respuesta solamente fue la mirada de George hacia mi padre – No es tan fácil, Terrence. Quien lo ha estado haciendo se ha cuidado de tal manera que no hay forma de ejercer acción legal en su contra.
-¿Qué piensan hacer? – Ahora yo estaba tan desesperado como mi padre y su socio y amigo de tantos años, pero sin la experiencia de estos para mantener la tranquilidad en un momento así
-Quieren destituir a tu padre como presidente – Mencionó George extendiendo una notificación jurídica
-¿Ya no serás presidente? – En realidad estaba asombrado de lo que mis ojos leían en aquellas líneas tan bien descritas
-Todos tenemos el 30% de las acciones, este nuevo socio ha ido comprando las acciones del porcentaje minoritario. Lo cual nos coloca en la misma posibilidad de la presidencia. Yo he respetado el mandato de Richard porque él es quien inició esta empresa y quien me invita a participar.
-Hijo, conoces que existían socios minoritarios los cuales no podían adquirir más del porcentaje de George o mío. Por aparte el 10% de las acciones repartidas entre los empleados de esta empresa, que les daba una garantía de bonos a sus cuentas como un ingreso. Alguien les convenció de venderlas en un conjunto
-¿Las adquirió la misma persona?
-No lo sabemos, rogamos al cielo que no sea así
-Sabes que existe una cláusula que no nos permite unir nuestras acciones, con gusto le cedería a tu padre las mías para hacer frente a esta desagradable situación.
-Por lo pronto, por la tarde, conoceremos al nuevo socio– Dijo papá arrojando con furia los documentos donde le informaban la existencia de un nuevo accionista, quien pedía ser el Nuevo Presidente.
