Terrence
Ver a mi padre tan preocupado y no poder hacer nada para ayudarle me hacía sentir demasiado impotente.
Era la primera vez que me solicitaba asistir a una reunión.
Aunque desconocía el motivo principal por el cual solicitó mi presencia, estaba convencido que deseaba que estuviera junto a él como un apoyo moral ya que hasta el momento había ocultado de mi madre la verdad, para no generar en ella preocupación y a Mark ya que él tenía lo propio en Londres.
La sala estaba llena de personas elegantemente vestidas.
Hombres y mujeres que fueron dueños de un porcentaje minoritario y que habían tomado la decisión de vender sus acciones.
La expectación flotaba en el aire.
Rostros apenados con mi padre porque el aviso de su decisión no llegó oportunamente.
El arrepentimiento de tal decisión en otros más.
Sabía que papá no lo estaba pasando nada bien y que en cualquier momento su fina educación inglesa podía relucir mostrando un lado de Richard Grandchester que únicamente estaba reservado para su familia.
Ahora las podíamos platicar como graciosas anécdotas familiares, pero que en su momento fueron los peores momentos para Mark y para mí. Momentos en que tuvimos que dejar la cama cómoda y calientita para acudir a su pronto llamado. "la puntualidad es lo que caracteriza a los caballeros" mencionaba observando su fino reloj de bolsillo que le heredara su abuelo en vida. O como las ocasiones en las que nos mandó de viaje en contra de nuestra voluntad. Las veces que nos pidió portar de manera adecuada la vestimenta o el corte de cabello.
Sabíamos que para papá la puntualidad era más que indispensable sin importar las circunstancias a nuestro alrededor. Era la muestra de respeto y formalidad.
- Todo saldrá bien, papá
- Así lo espero, hijo… en verdad. Este patrimonio es para tu hermano y para ti
- Papá, te refiero mil veces a ti que cualquier riqueza. Temo perderte a consecuencia de este disgusto. Sabes a lo que me refiero
- Aún tendrás padre por muchos años, hijo. – Fijó su mirada en mí –quiero conocer a tus hijos y a los hijos de tu hermano – Sonrío y pude ver que la tensión le abandonó un poco.
- Así será, papá… cuando encuentre a Candy le pediré que se case conmigo -Por alguna extraña razón, papá, demostró no escuchar mi comentario acerca de Candy. Aunque quise justificar su falta ante mi comentario no pude… me dolía en mis pensamientos la posibilidad que mis padres se opusieran a nuestra relación por el tema de la diferencia de nuestras clases sociales -Papá, que tu ánimo no decaiga… existe un porcentaje que no tienen ninguno de los socios… hasta que ese socio no aparezca o no haga uso de sus acciones, por el momento tú seguirás en la presidencia, también cuentas con el voto de George…
- En eso tienes razón, hijo…
Todos fuimos interrumpidos y el lugar quedó en silencio al ingresar tres personas. El abogado del nuevo socio, el nuevo socio de quien no conocíamos ni su nombre y Susana Marlow, de quien, al verla ingresar, consideramos que fue una atención de su parte… ¡Vaya equivocación!
- A nombre de mi representado, convoqué esta reunión para agradecerle a los ex accionistas su colaboración al vender sus acciones y sirva este momento para presentar al Señor Esteban Marlow y a la señorita Susana Marlow, nueva accionista de esta empresa.
No podía creer lo que mis oídos escuchaban… Susana peleaba la silla presidencial…
Se leyeron las cláusulas para despedir a los anteriores socios y para dar la bienvenida a la nueva socia… Ahora todo se reducía a tres socios con la misma cantidad porcentual de acciones razón por la cual no habría más presidente, solamente el consejo administrativo para guiar a esta empresa. Aunque Susana argumentó conocer a la perfección la empresa para poder llevarla a un éxito mayor y hacerle frente a William White.
Miré la expresión de papá y de George al escuchar ese nombre… Mark y yo sabíamos poco de William Albert White y en realidad no habíamos tenido la necesidad de investigar nada acerca de él ya que papá nos había mencionado que el problema comenzó en Londres y continuó en América cuando papá se asoció con George en lugar de buscar el apoyo de White…
Planteó algunas de sus ideas y creyó tener la confianza de sus socios pero no fue así. George catalogaba su actuar como un abuso de confianza, pero en cuanto se aclararon que todas las propuestas de compra de acciones eran legales y conforme a la Bolsa de Valores, ella no tenía pesar ni en su consciencia ni en su moral…
Lo que ella también desconocía era quien tenía el otro 10% faltante… - Según el reporte de la Bolsa, es un abogado de apellido Cornwell quien se negó a revelar la identidad de su apoderado legal – Yo conocía a una persona de apellido Cornwell. Stear Cornwell, el primo de mi amigo Anthonie… pero era más que imposible que él tuviera algo que ver con esto. A Anthonie le conocía porque estudiamos la misma profesión, pero Stear proviene de otra entidad escolar…
-Confié ciegamente en ti y en lo reportes que me hacías llegar a través de Arlet – Señaló papá – jugaste sucio, Susana, lo sabes…
- Usted conoce mis sentimientos por su hijo y los que él tiene por mí. A final de todo, la empresa quedará en familia, y por supuesto que respetaremos a George como accionista minoritario…
Estaba sumido en mis pensamientos en mis compañeros universitarios cuando escuché la voz de Susana mencionar sus planes conmigo. Sin importar que mi presencia era moral, sin derecho a emitir voz y voto, no pude controlarme – Insinúas que ¿Estaré contigo por un beneficio financiero?
Capté la atención de los presentes – Terrence, es algo que puedes dialogar en privado, hijo
-Es nefasto que creas que estaré contigo a beneficio personal – Ignoré la reprensión de mi padre. –No te amo, Susana… Amo a Candice Ardley – Mencioné sin importar el foro en el que me encontraba.
Papá, cariñosa y protectoramente puso su mano sobre mi brazo y así me invitó a tomar mi lugar.
Candy
- Le dejaron esta nota, señorita – Dijo el encargado del hotel al abordarme – Me encargaron muchísimo de que la tuviera en sus manos lo más pronto posible
Fruncí el entrecejo mientras fijaba la mirada en las pupilas del encargado de la recepción del Hotel -¿Cómo sabe que es para mí?
-Dijo que era para el huésped del B-401
-¿Le reveló mi identidad?
-¡No! –Dijo con un énfasis exagerado – La privacidad de nuestros clientes es importante para nosotros
-Le agradezco su atención. –Sonreí.
El clima de Londres era un tanto más frío que el de Nueva York, me ajusté la bufanda y coloqué mis guantes. Hoy registraría las materias para retomar mis estudios universitarios.
Solicité un taxi y mientras esperaba abrí el sobre blanco para mirar el contenido del mensaje: "Esperé por varias horas en el restaurant para verte de nuevo pero no tuve éxito… Te deseo un día lleno de sorpresas y mucha suerte" Firmado por Mark Grandchester.
Lo menos que deseaba en ese momento era que Mark Grandchester se fijara en mí.
Metí el mensaje en la bolsa de mi abrigo, le indiqué la dirección al taxista y llamé a mi padre – Es hijo de Richard Grandchester
-Lo sé; por eso te pedí tener cuidado
-Papá, hay algo que es importante que sepas
-Dime
-Él cree que trabajo para ti
-¿Se te ha acercado?
-Sí
-Candy, te pedí que te mantuvieras lejos
Quería decirle a papá que otro Grandchester estaba más cerca que Mark; pero no tenía el valor y mientras más pasaban los días más difícil se volvía el tema – Quiere que seamos amigos… yo no veo algo malo en ello
-Hija, los White y los Grandchester son como el agua y el aceite
-Mamá es amiga de Richard
-Lo sé… pero tu madre no es una White… Así que, ni como amigos
-¿Por qué no, papá? Sé cuidarme. Confía en mi madurez y criterio
-No quiero que te enamores de ese muchacho
-Papá, mi corazón y sentimientos tienen dueño – ¿Cómo explicarle que eran de Terrence Grandchester? – y quiero que le aceptes como él es, por quién él es; no por su apellido, por lo que pueda o no tener…
-Iré a Londres la semana entrante para instalarte en un departamento y para que charlemos la razón por la cual no quiero que te involucres con el hijo de Richard. Entre tanto aplícate en tus estudios y mantente lejos de ese muchacho
La voz de papá sonaba fuerte y determinante, como pocas veces le había escuchado.
Di una caminata por el campus de la universidad para conocer. Cada paso era un pensamiento, un recuerdo. Era el deseo de buscarle, de llamarle, de decirle que le amaba y que no me importaba que él fuera un Grandchester y yo una White. Que si nuestros padres decidían retirar su apoyo no seríamos los primeros en levantar lo propio.
Mi estado emocional era tan similar al ambiente gris y frío de Londres.
Nada le hacía entrar en calor…
Todas los rostros a mi alrededor eran desconocidos, sumergidos en sus propios temas y amistades; parecía que nadie tenía tiempo de hacer una nueva amiga.
Tomé un lugar en la cafetería y revisé los documentos de mi prospecto cliente. Quería estudiar a cabalidad la oferta que tenía por parte de mi competencia que pertenecía a una reconocida Familia, Los Leagan.
Revisé la información que arrojaba la web y vi que ellos apoyaron en financiamiento la empresa de la que los Grandchester son dueños aquí en Londres. –La familia de Terrence está en aprietos económicos –Susurré mientras leía.
Mi lectura me llevó al punto de reconocer el nombre de Markus Grandchester Backer quien siguiera los pasos, como el primogénito, de Richard Grandchester. –Así que está en aprietos económicos – Repetí a mí misma
-Requiero que me enlace al número de la empresa de Leagan –Solicité a la operadora.
No sé si tenía o no suerte pero me atendió el hijo del Señor Leagan; Neil Leagan con quien concerté una cita con un solo propósito en mente: Comprar la boleta de adeudo de Grandchester. Tal vez no tenía en mente ningún tipo de plan para ello; pero tan sólo por ser del hombre que amo, creí que estaría más segura en mis manos.
Primero tenía que convencer a Leagan de vender y sé que ante un White no hay mucho que objetar… Lo que no estaba segura es que papá respaldaría mi decisión… aunque también pensé en la probabilidad que a él le agradaría tener, por decirlo de alguna manera, a su enemigo, en las manos.
Pensar de esa manera me iluminó para la estrategia y arrebatarle de las manos al prospecto a los Leagan… pero sería un paso a la vez, y aunque contaba con algunos días de ventaja debía ser cautelosa.
Ingresé a tres clases y moría de aburrimiento, todo esto era teoría y yo ya contaba con la práctica de años al mirar a papá cerrar grandes negocios, de convencer a las personas para que le vendieran y para firmar sociedades que le redituaran grandes cantidades de dinero… -"Certifica tu conocimiento y experiencia, Candy" – Fue lo que mencionó papá al pedirme regresar a la universidad.
¿Cómo eres siendo Terrence? Asaltaba la pregunta en mi mente en todo momento. ¿Por qué te presentaste ante mí como Graum? ¿Por qué como un chico sin ingresos?
Muchas preguntas que solamente él podía tener la respuesta y que yo no conocería si no la formulaba de manera directa.
Regresé al hotel y me dirigí al restaurant del mismo. Parecía una chica del nivel secundario; tal como muchas veces pasó con papá… Recuerdo ocupar una mesa de distancia de él, mi bolso lleno de contenido escolar, la comida a la mesa y a un lado mi portátil, lápices de colores y un cuaderno; después de tantos años, la misma escena… No importaba cuán deliciosa podía estar la comida, no sabía igual degustándola en soledad…
Abrí un cuaderno, extendí lápices y tintas de colores, me coloqué los auriculares pulsando una canción escandalosa y estruendosa.
El camarero llegó con el servicio, llenó mi copa y se retiró con un gesto amable.
Sin modales tomé una rodaja de pepino con mi mano y la llevé a mi boca; tal como diez años atrás, subí una pierna a la silla y me senté sobre ella y recargué mi cabeza en una mano mientras con la otra dibujaba dos letras grandes para rellenarlas de garabatos coloridos
-Grandchester Backer – Dijo al inclinarse hacia mí y zafar un auricular – Mis apellidos
Reí por la ocurrencia - ¿Qué te hace creer que son tus apellidos?
-¿Qué más podrían significar esas dos letras juntas? "G" por Grandchester y la "B" por Backer – Tomó el lugar frente a mí, levantó la mano para llamar al camarero
-Tal vez mis iniciales
-Ah ¿Sí? –Hizo el mismo gesto que Terry cuando aguantaba la risa.
-Ajá- Desafié con mi mirada y sonreí
-Ok. Dime ¿Qué significan?
Tuve qué pensar un nombre rápido y se me ocurrió – Grey Blanchette – En realidad Mark tenía razón, eran las iniciales de sus apellidos pero no pensaba en él al momento de dibujarlos sino en su hermano menor
-Así que te llamas Grey – Sonrió
-Lo sé, suena horrible – Reímos. No creí necesario decirle que le estaba mintiendo.
Comimos juntos y bromeamos mucho
-Entonces, déjame ver si comprendí bien ¿Estás aquí para concluir la facultad?
-Así es. Faltan unos cuantos meses
-y ¿Volverás a América?
-No, no regresaré pronto
-¿Trabajas para W. Albert White?
-Algo así
Me miró incrédulo y se puso serio –No quiero ofenderte, pero ¿A qué te refieres con "algo así?" Lo pregunto porque no quiero problemas con White
Reí más fuerte al imaginar lo que pasó por su mente –No, no es lo que estás pensando. Al Señor White, como le dices, le conozco de mucho tiempo, él me ha proporcionado la oportunidad de concluir la facultad y por ello trabajo con él – Era una parte verdad, en realidad todo era verdad solamente omití decirle que se trataba de mi padre -Mi estancia en este lugar es un trato meramente profesional
