Candy
Esperaba a papá en un elegante restaurant para cenar juntos
El corazón latía con fuerza porque no podía ocultarle más mi relación de amistad con Mark y mi relación afectiva con Terrence; aunque por el momento no estábamos juntos y yo había huido de él, cobardemente.
Me sentía nerviosa, porque no sabía cómo sacar el tema a colación. Conocía a papá y sabía que él deseaba conocer los pormenores del contrato celebrado, cláusulas y más…
Del dinero invertido con Leagan no preguntaría simplemente aprobaría mi inversión porque él sabía que el recurso transpuesto era completamente mío.
También me haría partícipe de lo bien que le fue en Alemania y del departamento no dudaría en arrendarlo para mí.
Era en este momento en el que deseaba haber completado los créditos para concluir el pregrado y no estar en atraso por tanto tiempo. Quería regresar a América y recién había llegado a Londres…
Papá me dio un beso al llegar, una palmada en el hombro y tomó su lugar
Inmediatamente fuimos atendidos.
-Cuéntame todo – Sonrió – No omitas detalles…
Pasé el trago de vino que me pareció una roca difícil de ingerir – Richard Grandchester está muy grave – Solté – Lo supe por su hijo Mark – Concluí esperando la reprimenda por mi desobediencia a su petición de mantenerme lejos de él
Su sonrisa se esfumó, soltó sus cubiertos y se recargó en el respaldo - ¿Qué tan grave?
-No lo sé, Mark tuvo que dejar Londres de manera urgente
-Me imagino
Por primera vez, en toda mi vida, cenamos en silencio.
Quería decirle que me había ido bien en el contrato y la forma de haber gestionado el trato; pero sabía que ya nada de eso tendría la misma importancia.
Solicitó la factura y ambos platos estaban casi sin tocar.
Custodió mi andar sin emitir ninguna palabra hasta llegar al taxi que había solicitado.
No había dicho ni una palabra y el peso de su silencio era demasiado para mí, no podía soportarlo. Mil ideas pasaban por mi mente al imaginar la decepción que mi padre podía sentir.
Le dieron la bienvenida en el Hotel y sonrió. Conocía esa sonrisa que era diplomática y nada sincera…
-Ponte cómoda que saldremos
-¿Ahora?
-Sí
-¿No te parece que es muy tarde?
-Saldrás con tu padre, no tienes por qué preocuparte
-Está bien, ahora nos vemos…
Ingresó a su habitación y yo me apresuré para no dar una decepción más.
Como no dijo a donde nos dirigiríamos, me puse el calzado cómodo y un abrigo que me mantuviera en calor pero que no fuera ostentoso ni estorboso. Anudé mi cabello en alto.
Estaba por llamar a la puerta cuando papá salió de su habitación…
Subimos al taxi y papá indicó una dirección…
Llegamos a una mansión con bellos y amplios jardines. Las luces estaban encendidas y un mayordomo nos dio la bienvenida con mucha familiaridad a mi padre.
Quedé esperando en la sala de estar mientras él subió las escalinatas.
-Candy – Llamó papá solicitando arribar a donde él estaba – ¿Recuerdas a tu abuela Elroy?
Nunca visitamos a la familia de papá después del divorcio y como, según mamá, ellos no le aceptaban pues las visitas familiares era algo extraño para mis hermanas y para mí.
-No- Dije con sinceridad – Pero es un gusto conocerle, Abuela
-Me da gusto que te parezcas a tu padre, no como tus hermanas que son la viva imagen de Rose – dijo secamente después de escudriñarme
Busqué la mirada de papá y él se limitó a sonreír y arrugó la nariz
-No recuerdo cuándo fue la última vez que vine a este lugar
-No lo recuerdas porque nunca habías venido – Dijo amargamente
-Madre– dijo papá – Nunca aceptaste a mi familia
-A quien no acepté fue a esa mujer, Rose. Debiste casarte con Eleonor
-¿Eleonor Baker? – pregunté
-Sí, con Eleonor, ella sí era una mujercita digna de admiración
-Ella siempre amó a Richard, eso lo supimos desde siempre. Yo le miré como una hermana
-¡Patrañas! – Golpeó con su bastón el piso de madera – Pero en fin
Ingresamos tras ella a su despacho – Quiero que Candy esté fuera de todo este odio generacional, madre
-¿Cuál odio, William?
-La rivalidad entre los apellidos Grandchester y White
-¡Jamás! – Dijo con severidad
-Es tiempo de olvidar y perdonar, madre.
-Tú siempre viste a Richard como un amigo pero es igual a su padre. Le seguiste con rebeldía hasta América únicamente para ver cómo llevaba al altar a la mujer que amabas
-Eleonor fue una hermana para mí, tal vez en algún momento confundí mis sentimientos por ella y actué porque usted quiso que yo mirara en Richard algo que no existía.
-¿Qué es lo que se debe olvidar? – Intervine con interés de la discusión entre mi abuela y mi padre. Estaba confundida y llena de sorpresa.
Ambos miraron hacia mí que me dieron a entender que se habían olvidado de mi presencia – Hija, Richard y yo coincidimos en la facultad y desafiamos las rivalidades familiares brindándonos una oportunidad de ser amigos
-Tu padre murió por culpa de Graum Grandchester
-¿Graum? – Pregunté
-Sí, el padre de Richard – Respondió la abuela
– Debido a una mala inversión de parte de mi padre. – Corrigió papá, explicando el deceso del Abuelo – Madre, el hotel donde nos hemos estado hospedando es casi en totalidad mío… quiero decir, nuestro
-Deseo que al fin logres recuperar lo que nos pertenece, lo que le llevó a tu padre a la muerte.
-Candy, nuestros padres se asociaron y levantaron ese hotel, querían iniciar lo propio sin el apoyo de las dos familias. Tal como lo hicimos Richard y yo – Y como creí que podíamos Terrence y yo, pensé con el corazón
-Grandchester traicionó a tu abuelo – Captó nuestra atención la abuela – Al invitar a personas para invertir capital y así elevar la categoría. Nunca le notificó a tu abuelo de la decisión ni la consultó con él, únicamente lo traicionó.
-Creímos que el capital invertido eran de las utilidades resultantes de la primera inversión, pero no fue así. Las cosas se salieron de control cuando esos inversionistas exigieron tener activos en el hotel que estaba siendo rentable.
-El corazón de tu abuelo no resistió ante tal infamia y abuso de confianza
-Entiendo lo que me estás diciendo, pero ¿Qué tiene qué ver papá, Richard y ahora sus hijos con esto?
-No quiero la muerte de un White más a causa de un Grandchester
-Abuela, Richard Gradchester está muy grave; su empresa pasa por un momento difícil y …
-Me alegro que le vaya mal
-¡Madre!
-¡Abuela! – Papá y yo exclamamos al mismo tiempo
-Fuiste un ingenuo, Albert, al creer que Richard era un verdadero amigo para ti. Siguió el ejemplo de su padre al hacerte a un lado de la empresa que fundaron juntos. ¿Cómo se llama la persona que ahora ocupa el lugar que ocuparas con Richard? – Ironizó en su pregunta – George – Rió la abuela – No solo le dio tu lugar en las inversiones, sino también le dio a tu familia
-Las cosas con Rose no funcionaban bien y en relación a las inversiones yo le di la oportunidad de devolverme mi dinero en cuanto decidimos ir cada quien por nuestro camino. Yo decidí recuperar cada una de las partes del hotel que fundaran nuestros padres con el único deseo, Madre, de que usted tenga en su poder la totalidad de ese lugar por el recuerdo de mi padre
-¿Aún lo defiendes, hijo?
-Intento ser justo. A Richard le costó iniciar, Madre, y si yo permití que él usara mi inversión hasta posicionarse, fue una decisión mía. Él no contaba con el apoyo de su padre y yo contaba con todo lo que papá dejó a mi nombre. He sido responsable honrando la memoria de mi padre y ahora mi hija sigue mis pasos
-Amo a un Grandchester – Dije reuniendo todo mi valor y en el momento menos oportuno. Pero si no era ahora dudo que esta oportunidad volviera a darse
-¡Largo de mi presencia! –Gritó la abuela firmemente con odio destellando en su mirada – No permití que mi hijo tuviera una amistad con Richard ¿Qué te hace pensar que aprobaría una relación de amor?
-Él no sabe que soy una White
-¿Te avergüenzas de tu origen? – Golpeó con su bastón.
Papá pasó una mano en mi espalda indicando que era tiempo de salir –No, no me avergüenzo de quien soy – Dije en alto y exasperada – Simplemente las cosas sucedieron así
-¿Así cómo? – Preguntó
-Se vio con Markus Grandchester – Intervino papá con firmeza, creyendo que podría tratarse de él
-Lo conocí en América, es el hijo menor de Richard. Sucedió cuando trabajé en la empresa de Richard como recepcionista – Fue muy tarde para omitir esa parte
-¿Qué trabajaste en dónde? Y ¿de qué? – Ahora sí estaba enfurecida y papá respiró tan profundo que fue audible – William Albert White, jamás me habías decepcionado de tal manera
-Madre, las cosas no son como las está interpretando
-Mi madre me pidió trabajar y yo obedecí
-¿Capricho de Rose? Jah! ¿Qué otra cosa debo agradecerle a esa malvada mujer?
-Lo hizo por mi bien
-Tú no necesitas favor alguno de un Grandchester. Tu padre ha sufrido mucho para más que triplicar los recursos de la familia White – Golpeó nuevamente con su bastón pero ahora con mayor fuerza
-Esto es tan complejo que no lo entenderías – Resolví – Pero quiero decirles que estoy dispuesta a defender lo que siento por Terrence
-No insultes mi inteligencia, niña – Me miró con severidad.
-Madre, mi hija no necesita de tu aprobación para escoger a quien ella crea conveniente para compartir su vida, únicamente quiero que todo este embrollo familiar finalice por nuestra parte, por el bien de la siguiente generación
-¡Jamás! Nunca perdonaré a Grandchester y por mí su siguiente generación se puede ir por el drenaje
Un chofer de la casa White nos llevó hasta el Hotel de quien mi padre explicara las franquicias en las que se dividió. Le faltaban dos para tener la totalidad y una la tenía Richard Grandchester de la cual soportaba en parte la economía de sus dos empresas.
Papá, únicamente quería la totalidad del hotel por cuestiones de índole familiar.
Terrence
Salí de la actividad de recaudación de fondos con un sentimiento encontrado en el pecho.
Al fin había tenido noticias de mi hermosa Candy, pero esas noticias no eran favorables en mi entorno familiar.
Luisa y Flammi no mencionaron más durante la velada de la cual no pude salirme en el momento que más lo deseé, papá tenía razón al exponerme que hay cosas que son prioridad y en este momento, dado las circunstancias, quedarme era la prioridad.
Tuve la oportunidad de entablar algunos contactos que se interesaron en nuestros bienes y servicios y eso me hizo sentir esperanzado.
-Terrence – Sonó la voz de Annie tras una llamada a mi móvil – Tu padre se ha puesto mal – Su tono era desesperado y logró alertarme – Gracias a Dios que George estaba con él y le han trasladado al hospital
- Annie, ¿Qué es lo que ha pasado? ¿A qué hospital? –Estaba conduciendo cuando recibí la llamada. Mi pie poco a poco fue pisando cada vez más el pedal acelerador. Quería llegar lo más pronto al hospital y cerciorarme que todo estaba bien
Los kilómetros parecían interminables en la cinta asfáltica, el latir de mi corazón dictaba a mi cerebro que debía llegar lo más pronto posible como si mi presencia pudiera resolver las cosas.
Hasta este momento quien se había hecho responsable de todo, era mi padre. Desde la provisión hasta los más inútiles de nuestros caprichos habían sido solventados por él.
-George, gracias al cielo que estabas con papá – dije con sinceridad
-Solo hice lo que debía hacer, sabes que tu padre más que un socio es un hermano para mí, es grande el aprecio que siento por él desde que éramos jóvenes
-Gracias, en verdad te agradezco… ¿Cómo está? ¿Sabes si le avisaron a mi madre?
-Está en observación. No soy familiar directo para recibir la información. Eleonor viene en camino.
Mamá corrió hacia mí por el pasillo de la sala del hospital, sus ojos llorosos por la preocupación era la muestra del amor que mi madre siente por papá.
Abracé su cuerpo tembloroso para infundirle confianza; mis sentimientos pasaron a un segundo plano, ahora debía ser fuerte por mi familia.
-Familiares del Señor Grandchester – Mamá y yo acudimos, George fue discreto y respetuoso al esperar las nuevas en la sala. – El señor ha estado bajo una fuerte presión y estrés, tuvo un infarto que gracias a la pronta intervención de quienes estaban en a su derredor las consecuencias no son fatales.
-¡Dios! – Expresó mamá rompiendo en llanto
- Señora, en esa condición no podrá pasar a ver al enfermo, necesito que se tranquilice y le infunda aliento y tranquilidad a su familiar – Mamá asintió y respiró profundo.
Papá estaba dormido, con tubos que le ayudaban en la respiración… tan solo el estar aquí era sinónimo de depresión.
Estaba bajo observación y mamá al saber que papá había sufrido el daño del estrés llamó a Mark alertándole...
Con visible cansancio mi hermano se unió a nosotros en la primera guardia de ese día. Queríamos estar con papá y siendo fortaleza para mamá sin importar nuestro desgaste físico.
Los siguientes días fueron de aprendizaje, esfuerzo, muchas pláticas con George que no nos daba tiempo ni para charlar del cómo iban las cosas en Londres.
-No estoy tan grave – Dijo papá rehusándose al cuidado de una enfermera en casa – Se están excediendo en cuidados que son innecesarios
-Debes estar bien para que puedas asistir a mi graduación, papá – Acomodé la almohada detrás de su espalda – Cualquier cuidado es necesario, te queremos mucho tiempo con nosotros. No olvides que te amamos.
-Este viejo roble no se romperá tan pronto, hijos. – Sonrió – Dime, Mark, ¿Qué tal marchan las cosas?
-Papá, no debemos hablar de negocios ni nada que pueda ponerte en riesgo de nueva cuenta, pero para tu tranquilidad te diré que las cosas van bien.
Noté en diferentes momentos que mi hermano había cambiado su trato hacia mí, no era áspero pero me miraba meticulosamente que por un momento pensé que por su mente pasaba la opción de que yo era culpable de la situación de papá.
Le veía un tanto pensativo.
Tal vez ambos estábamos pensando en la responsabilidad que prontamente teníamos que asumir por el bien de la familia – Mark, te he notado un poco serio – Le extendí una copa y él la aceptó
-Estoy preocupado, es todo
-Lo sé – Tomé lugar frente a él
-Las cosas en Londres no marchan del todo bien y ahora esto con papá. Creo que mi deber es regresar y apoyar aquí; pero también pienso que mi deber es regresar y …
-Espera. No te sientas completamente responsable. Nos apoyaremos
-¿Sabes? Esto de estar allá por seis meses era la antesala de una eternidad
-Lo sé. Yo no pude estar más de cuatro meses en el área de mantenimiento – Le sonreí – Creo que tú eres el ganador – Nos hacía falta sonreír un poco
-No, Terry – Dejó su copa en la tapa del piano que nuestra madre tocaba por las tardes - ¿Recuerdas que te dije que me enamoré?
-Sí ¿Qué hay de esa chica? ¿Cómo es? – Creí que mi hermano sufría por el deseo de estar al lado de la chica en Londres y que el compromiso que deseaba asumir le estaba presionando el corazón
- Olvídalo
-Mark, no tienes por qué quedarte aquí y sufrir. Vé, continúa con la empresa de papá y sé feliz, yo apoyaré en lo más que pueda aquí.
-Sé qué harás un excelente trabajo, de eso no tengo duda – Pegó su frente a la mía y sostuvo mi nuca con su mano.
En menos de seis meses las cosas entre nosotros habían cambiado mucho. Mark parecía distante. Me daba la impresión que algo le pasaba pero no confiaba en la totalidad en mí como para compartirlo.
-Hola Terrence, necesito hablar contigo y con George
-Pudiste llamar, Susana, no era necesario que vinieras hasta aquí
-Siempre será un gusto para mí, poder verte – Dijo tomando asiento frente a mí
-¿Se te ofrece algo más? Estoy ocupado revisando estos contratos
-Sé que Mark ha vuelto, lamento mucho que aún no hayamos coincidido… - Se puso de pie, acomodó su larga cabellera, sacudió la mano haciendo sonar sus aros al chocar entre si – Dile a Mark que también quiero que venga a la reunión que estoy convocando, lo hago como socia.
-Mi padre no puede asistir a ninguna reunión por el momento y ni Mark ni yo estamos autorizados como representantes de mi padre… no puedes convocar tal reunión
-Entonces, levantaré un oficio donde Richard no puede negarse por más tiempo a nombrar un Presidente de este lugar, sé que el Consejo Administrativo estará de mi parte.
-Si es todo lo que tenías que decir, te ruego que salgas de mi oficina, Susana. – Dije intentando controlar mi temperamento.
Le seguí con la mirada hasta que la puerta cerró tras sus espaldas, arrugué algunas hojas con las manos en muestra de la ira que solo ella podía despertar en mí.
-Annie, comunícame con George y la enlazas a mi apartado
-Sí.
Tamborileaba una pluma fuente en mis nudillos – George – Dije por el altavoz
- … Así es Terry, Susana ha solicitado una reunión y el Consejo le ha dado el soporte para hacerlo
- Sabes que mi padre no está en condiciones, esto podría provocar algo peor.
- He llamado al Consejo y aprovecharemos que Mark está presente; necesitamos nombrar a un representante de tu padre
- Es como hacer a un lado a papá
- No lo veas de esa manera, sé que Richard lo comprenderá. Podemos apelar a una temporalidad.
- Está bien, llamaré a Mark
Parecía que las cosas empeoraban y George nos asesoró en todo momento. Tanto Mark como yo creíamos que la responsabilidad nos cayó sin previo aviso y muchas cosas resultaban como consecuencia de nuestra novatez en los asuntos que mi padre llevaba al pie de la letra.
Papá firmó ante el notario la responsiva donde declaraba que yo podía representarle en todo hasta jurídicamente en los negocios de América, Mark contaba con la propia en los asuntos de Londres.
Susana me ofreció unir nuestras acciones y la Presidencia…
-Creí que nunca llegaría este día – Dije al mirar a mi familia reunida para acompañarme a la ceremonia de graduación
-Al fin, hermano. Hoy inicias una nueva etapa
-Felicidades por tu tesis, hijo. Me siento orgulloso de ambos.
-Esto es para ti – Extendió Mark un paquete con las iniciales CWA que mi mente y corazón supieron de quien provenía: Candy White Ardley.
-Gracias – Respondí sin saber cómo Candy contactó a Mark para hacerme llegar su presente.
