Capítulo 7: Amigos de la Infancia.

Ya había pasado todo el ajetreo del Súper Concurso, y era un nuevo día de viaje para los muchachos, las chicas se encontraban emocionadas de ver tan bellos paisajes que Kanto mostraba, imaginar que conocerían el Centro Comercial de Ciudad Azulona y presenciar tan bello camino las hizo reír a ambas de una manera muy traviesa, aquella amigas eran cómplices desde hace años de las aventuras que hacían, además de sus confidencias de "solo chicas" que tenían ambas. En cambio, por el lado de los chicos la situación no cambiaba, incluso parecía que se volvió aún más incomodo para ambos, ellos en ese momento compartían un secreto, y a la vez una lucha por sus sentimientos a la jovencita de cabellos castaños y ojos azules.

Mary y Mercy solo veían de reojo a sus espaldas la situación de los chicos, y ambas ya se sentían cansadas de ver que no se llevaran bien, pero también su duda era ¿Qué motivo a ambos chicos a no hacerse amigos?, esa duda las tenía muy pensativas y deseosas de cambiar la situación de ambos, decidieron hacer algo por ellos.

- ¡Chicos que les parece si hacemos un picnic por aquí! – comento Mercy muy alegre mientras señalaba un hermoso lugar lleno de flores y un árbol que podía hacerles sombra.

- Si chicos, tengamos un picnic.

Ambos muchachos se mirando un poco extrañados de la repentina idea de sus amigas, pero después de todo eran sus amigas así que aceptaron la idea.

El día pasaba tranquilo, los chicos sacaron a todos sus Pokémon, los cuales jugaban entre todos muy alegres, todo parecía bien, pero aún no notaban una mejora en los muchachos, así que las chicas decidieron dejarlos solos un rato y tener la oportunidad de poder jugar con todos los pokémon.

- Jonatan, sé que tú y yo estamos en rivalidad, pero te propongo algo, tengamos una batalla pokémon, el que gana le dirá a Mary lo que siente.

- ¡¿Qué?! – exclamo muy sorprendido el azabache, no imaginó tener ese tipo de proposición para poder declararse a una chica.

- ¿Acaso no lo puedes hacer? ¿O es que te da miedo?

- ¡No es eso! Es solo que...

- ¿Aún no te sientes preparado? Jajaja, debe ser una broma ¿no?

- Está bien, acepto tu propuesta – Jonatan algo irritado acepto la propuesta que le hizo el joven rubio, en realidad tenía razón en que aún no se sentía preparado, tal vez por la cantidad de oportunidades que tuvo y que por alguna "fuerza externa" ocurría algo que le impedía decírselo, aunque en ocasiones también era sus propios nervios que lo traicionaban – Bien cuál es tu propuesta en la batalla.

- Una batalla de 1 vs 1.

- Ok.

Ambos muchachos fueron a un campo de arena que había cerca y se colocaron en posición de batalla, las chicas que minutos antes estaban jugando con los pokémon se alarmaron por lo que estaba a punto de ocurrir, y tanto ellas como sus pokémon se acercaron para tratar de detener la situación.

- ¡Chicos, que creen que están haciendo! – comento alarmada Mercy.

- Es una batalla pokémon Mercy – respondió Benjamín.

- Pero no sé suponía que debía pasar esto – comento Mercy algo enfadada que el plan de las chicas no funcionara.

Jonatan observo la preocupación de Mercy, como también de Mary, por la situación que se estaba armando, a lo que el azabache decidió intervenir.

- Descuiden, es solo una batalla amistosa.

Benjamín entendió el mensaje que hizo llegar el azabache, así que le siguió la corriente.

- Sí, así que no se preocupen.

- Bueno si ustedes lo dicen… - comento Mary algo dudosa, mientras en la cara de Mercy solo se podía ver un puchero mientras cruzaba sus brazos.

La batalla finalmente dio comienzo, era solo de un pokémon vs un pokémon, así que Jonatan comenzó llamando a Staraptor, lo cual no sorprendió del todo a Benjamín, el cual sonrío levemente y de manera sarcástica.

- Bien Jonatan, dejare que tú empieces atacando… ¡Ve, Skarmory!

- Así que este era tu as bajo la manga – comento Jonatan algo sorprendido – aún así confió en que mi amigo lo logrará, Staraptor, "Ataque rápido".

- ¿Es una broma no? – Observando como su pokémon recibe el golpe que a pesar de todo se veía ileso, el joven rubio busco con la mirada a sus amigas, y luego volvió a mirar a Jonatan, veía una seriedad en sus ojos, entendía que estaba en desventaja, y quizás trataba de ganar un poco más de tiempo, por un momento paso en su cabeza que lo que estaba haciendo era algo injusto… pero a pesar de todo estaba decidido a ganar – Skarmory ¡Ala de acero!

- ¡Staraptor intenta esquivarlo!

En la batalla aérea se podía ver la persecución de Skarmory frente a Staraptor, la ansiedad se apoderaba un poco de ambos entrenadores, mientras sus amigas miraban con miedo la escena.

- Mercy, de verdad no creo que sea una batalla amistosa.

- ¿En serio lo crees Mary?

- Estoy segura… - aquellos ojos azules se posaron en el rostro del joven azabache, angustiada solo rogaba en su corazón que no acabara mal.

Finalmente, entre tanto esquivo, Skarmory pudo darle al Staraptor del top ranger, este último pokémon intento mantenerse nuevamente en el aire a pesar del daño recibido.

- ¡Staraptor! – el azabache observo a su pokémon preocupado, sabía que no duraría mucho, a lo que la ave voltio su mirada a su entrenador el cual parecía entender la intensión de mismo – Esta bien amigo… Creo que este será el ataque definitivo… ¡Abocajarro!

- Así que con esas… ¡Pico taladro!

Un choque de energías opaco la vista de todos por unos instantes, Mary fue la primera en abrir los ojos y encontrar la escena que daba por terminada aquella batalla.

Stararptor se encontraba exhausto mientras Skarmory había recibido un potente daño, pero no lo suficiente para debilitarlo. Finalmente la primera ave pokémon cayó al suelo, dando por vencedor a Benjamín.

Mercy se encontraba sorprendida, no espero ver algo así, y sobretodo Mary parecía más afligida que nunca, mientras observaba la sonrisa triste de parte de Jonatan, habían dado su esfuerzo, y él azabache no cansaba de decirle el buen trabajo que hizo.

- Debo admitir que eso fue muy arriesgado, no estuvo mal – Benjamín se acercó a Jonatan mientras terminaba de guardar a su pokémon que previamente felicitó.

- Gracias – en eso Jonatan empieza a dar marcha, quería estar lejos de lo que estaba por ocurrir, debía admitir que en su pecho sentía un leve temor de lo que fuese a ocurrir, y esperaba equivocarse.

- ¿A dónde vas?

- A pensar – el azabache se retiro lejos del grupo mientras levantaba la mano en señal de que volvería luego.

La castaña de ojos azules se acerco rápidamente a sus amigos mientras veía irse a Jonatan, en eso la voz de Mercy en forma de reclamo la hizo volver su vista a su amigo rubio.

- Benjamín, dime la verdad ¿Qué estaban pensando los dos?

- Nada malo Mercy – un leve rubor salió del rostro del rubio mientras veía cada vez más cerca el rostro enojado de la castaña de ojos verdes, del mismo modo su mirada se fijó en el rostro de Mary, el cual notaba preocupado – Mercy, más bien puede buscar a Jonatan, creo que se fue por allá – señalando un pequeño bosque que estaba cerca de su lugar de picnic.

- ¿Seguro no estás tramando nada? – pregunto dudosa Mercy.

- Tú tranquila, solo ve.

- Mary ¿no hay problema si lo busco yo?

- Adelante Mercy.

Finalmente los dos amigos se quedaron a solas, Benjamín se sentía algo nervioso, pero prefirió pedirle a Mary poder ir a otro lugar cercano, ya que quería conversar con ella, la castaña accedió.

Ambos caminaron hasta llegar a un lugar donde solo había árboles y se escuchaban el canto arrullador de los pidgeys de la zona, Benjamín sentía que sus manos sudaban mientras un fuerte rubor se apodero de sus mejillas.

- Mary.

- Dime Benjamín ¿Qué es lo que deseas qué hablemos?

- Es sobre ti.

- ¿Sobre mí?

- Bueno, nosotros… en realidad hay algo que siempre he querido decirte.

La castaña fijo su mirada algo confundida en su amigo de la infancia, lo veía nervioso, definitivamente era algo muy importante para él.

- A decir verdad, desde que éramos niños siempre he sentido un gran alegría al jugar contigo y Mercy, incluso recuerdo que siempre nos apoyábamos, como aquella vez que nos contaste sobre tu accidente con los Beedrills, Mercy y yo siempre hemos hecho lo posible de ayudarte a superarlo, aunque no lo hemos logrado del todo – comento el rubio mientras se rascaba la cabeza – pero llego un momento, no me di cuenta al comienzo, pero me empecé a sentir atraído a ti, tú eres muy especial Mary, en realidad lo que quiero decirte es que tú siempre me has gustado – finalmente un rostro sonrojado y la mirada fija se habían posado a la aún sorprendida castaña la cual no pudo evitar sentirse triste, tanto que le provoco llorar, pero tenía que ser fuerte.

La amistad de aquellos tres amigos de la infancia era el mayor tesoro que tenía en sus recuerdos Mary, los momentos divertidos, de juegos, de contar sus aventuras, y los secretos que entre algunos se guardaban, sobre todo los que se tenían Mercy y Mary. La castaña sentía que había traicionado a su amiga, sentía que no hizo lo suficiente por ella, y ahora aquel amor que tanto añoraba se le estaba declarando a ella, y lo peor es que también estaba a punto de romperle su corazón.

El rubio se dio cuenta de los ojos a punto de llorar de tristeza de Mary, sabía que tenía un riesgo si lo hacía, y era que lo más probable su amistad no sería la misma.

Finalmente la castaña hablo.

- De verdad lo siento Benjamín, pero no puedo corresponder a tus sentimientos.

- ¿Es por Jonatan?

- En parte sí… en parte no. Solo espero que este hecho no arruine aquella amistad que hemos forjado los tres, además, estoy segura que lo que dices que sientes por mí, no es amor realmente… pienso que si miras más a tu alrededor, te darás cuenta de la verdad, te quiero mucho amigo, y valoro igualmente todos aquellos momentos juntos.

La castaña finalmente pudo esboza una sonrisa, la cual tranquilo de gran manera a Benjamín, intuía que ocurriría algo así pero al menos se sentía más tranquilo.

- Entonces amigos.

- Amigos – finalmente Benjamín le da la mano a Mary mientras ella también recuperaba la tranquilidad.

Aquel momento que creían ambos chicos que sería un secreto para ambos, también fue escuchado por la castaña de ojos verdes, la cual no podía evitar llorar en silencio mientras se ocultaba detrás de un árbol, sentía como su corazón se afligía por a ver escuchado aquella conversación, y por una vez en su vida, se maldijo a ella misma y su curiosidad. Mercy ahora comprendía más lo que había ocurrido y porque no llego a encontrar a Jonatan, él también sabía que esto iba a ocurrir.

Y las lágrimas siguieron saliendo, al igual que alejarse de aquel lugar rápidamente.