Después de un rato de hiperventilar en su cuarto tras el beso, Seychelles vuelve a bajar al comedor. América está con un balón de fútbol, botándolo alrededor de Canadá como si fuera de basket, narrando un partido de basketball de Michael Jordan y lanzando el balón a una papelera para encestar.

Sí, están ahí en el lobby del hotel. Canadá intenta quitárselo nada más para que no les riñan. América sigue botando el balón y haciendo una escandalera, le hace una finta, da una vuelta, lanza el balón y rompe un florero.

Y le da a Seychelles en la cabeza al lanzar acompañado de un grito de "AMERICA!" en riña por cortesía de Inglaterra que acaba de cruzar la puerta. América se gira sobre sí mismo hacia la puerta porque .evitar asustarse un poco con ese grito.

—Yo no fui, fue Canadá —sonríe para Inglaterra.

—¡Acabo de verte!

B-But... But! —se ríe culpable —. Sólo estábamos jugandoooo.

—¡Y molestando a todos en mitad del lobby! Anda, ¿no vais a ir a ver los torneos?

—¿Cuáles torneos? —pregunta acercándoseles a él y a Francia, y realmente lo pregunta en serio. Aún así sonríe un poco de lado, le abraza del cuello y le despeina...

—¡Los deportes de hoy Americaaa! —protesta, intentando soltarse.

—¿Cuáles deportes de hoy? —se ríe sin dejar que se suelte, despeinándole más —. Vamos a jugar basket mejor... O algo divertido.

T-Tennis!

—¿Tenis? —preguntan América y Francia a la vez, cada uno con un tonito diferente. América deja de despeinarle.

Basket no, tenis —trata de quitárselo de encima.

—Oh... Hace un montonal que no juego tenis —le aprieta un poco contra él en un abracito antes de soltarlo.

—¡Pues vamos! —sonríe un poco acabando de ponerse bien la ropa.

Come on! Ehh! Guys! —les grita a Seychelles y a Canadá —¡¿Quieren jugar tenis?!

Que están hablando ahora de lo de ayer... así que se asustan y ella se sonroja. América tan tranquilo, sin leer el ambiente, paravariar, se les acerca a sus hermanos. Francia le pone una mano a Inglaterra por detrás de los hombros y se le acerca un poco, abrazándole... Inglaterra se tensa un poco y le mira de reojo.

—Así que... ¿Tenis? —pregunta el francés, sonriendo.

—¿Tampoco a esto te atreves a jugar?

—No es de atreverme, de hecho... Esgrima, tenis... Son mis deportes —susurra.

—El tenis no es tu deporte, es el mío y soy mejor que tú.

—Eso es completamente falso —debe sentir una mano en su culo —. Aunque estoy un poco oxidado por años de no jugar... Pero creo que mis aeróbicos de los martes rendirán frutos hoy. ¿Qué quieres apostar?

—¿Apostar qué? —Da un saltito y se separa con la mano.

—A que te gano un partido de tenis.

—Cosa que no va a pasar, me refiero a qué nos jugamos.

—Mmm... ¿Sexo? —sonríe… Como si no tuvieras bastante, Francia, con dos veces al día... Inglaterra se sonroja.

—¡No quiero tener sexo contigo! —menos mal. Imagina que quisieras.

—¿Y?

—¡Pues si gano yo será lo contrario a lo que pidas!

—Bien, si yo gano, sexo cuando quiera donde quiera... Si tú ganas...

—¡En público no!

—Evidentemente no, ya no estamos en esos tiempos de sexo en el barco frente a toda mi tripulación... —se ríe y se le acerca rápido —, aunque como que te venías rápido entonces.

El británico se sonroja de muerte, porque bien se que acuerda. Francia se le acerca rápido, sonríe.

—Qué quieres entonces si ganas... ¿Sexo en el lugar opuesto a donde yo diga?

—¡No!

—¿Nada de sexo? Mon amour, no se trata de que te dejes ganar...

—¡No me voy a dejar ganar! Si yo gano vas a participar en todos los deportes que juguemos. En TODOS, hasta los de mancharse y los que no te gustan, hasta si volvemos a jugar a rugby. O vamos a nadar.

—Ugh... ¡Pero es que van a lastimarme —protesta apretando los ojos —, y a batirme de barro!

—Pues no es cuestión de que todo se reduzca al sexo. Una rana mugrienta y lastimada —sonríe de lado maligno.

—Voy a ganarte —asegura... Para nada seguro. Aprieta los ojos —. Tres sets.

—Tengo que volver a la casa.

—¿Por las raquetas? Yo debería ir a comprarme ropa...

—Por la chaqueta. Hay un código de vestimenta muy estricto para jugar tenis en este país.

—Olvido que aquí sólo juegan de blancoooo —ojos en blanco.

—Hasta me parecía bien que fueras por ropa nueva.

Francia se ríe un poco.

—Voy a decirles a los chicos que me acompañen a comprar algo bonito que lucir en el campo —se acerca para darle un beso. El inglés no se mueve mucho, lo cual es ganancia —. Voy a ganar desde el mismo instante que pise la cancha con lo bien que me voy a ver —le da un beso más o menos rápido en los labios. Inglaterra se queda sonrojadito y aparta la cara.

—¡HA! Jugamos en hierba, no te olvides, niño de tierra batida.

—Lo malo de la hierba es que uno no se desliza lo suficientemente bien —le acaricia el pecho haciendo como si se deslizara —. Pero por lo demás... Vas a comer pasto cuando tengamos sexo a la mitad de la cancha.

El menor traga saliva y se le acelera el corazón, Francia le cierra un ojo.

Allez... ¿Nos vemos aquí en cuanto tiempo?

—Lo bueno de la hierba es que es tan rápida que te voy a ganar sin que te dé tiempo a verlo siquiera.

—Eso quisieras, pero mi hermoso revés a una mano se favorece. Gracia y estilo. Verás además que van todos a hacer barra para mí —sonríe sin estar tan seguro como aparenta.

—Blablablabla.

Je t'aime... Loser.

El de ojos verdes se queda paralizado sin esperarse eso y frunce el ceño, refunfuñando quien sabe qué mientras se le escapa una sonrisa y asegura que va a buscar a ver si alguien más quiere venir.

—Ve a buscar lo que sea, yo voy a buscar a alguien que me acompañe, rosbif —se gira.

Of courseeee porque soy una rana tooooonta y no sé ir solo por el muuuuuundo —ehm... ¿Inglaterra? ¿Podemos volver a hablar con el adulto?

—No es que no seeeeepa es que sieeeempre es mejoooor ir a comprar ropa con aaaaalguien —responde en el mismo tono.

—¿Me veo bien con esta camiseta? ¿Me hacen el culo gordo estos pantalones? —le imita en francés dando una vuelta sobre sí mismo lo más pomposamente que puede. Francia aprovecha y le da una palmadita en el culo —¡Eh! —protesta dando un saltito. El francés se ríe.

—Justo para eso es que quiero a alguien más —sonríe —. Para que nadie me dé palmadas en el culo que no me espere, como te acaba de pasar a ti. Necesito quien proteja mi culito.

—Pues te agarras tu manita y te la pones sobre tu culito —toma la mano de Francia y la lleva hasta el mencionado.

—Prefiero que tú seas quien me la pone, de manera exclusiva —voz labiosa. El inglés le suelta de golpe, un poco nervioso. Francia sonríe otra vez.

Git! —saca la lengua.

—Me gusta la idea de retarte a un deporte... Y apabullarte hasta que supliques que pare —se ríe.

—¡Salvo porque vas a ser tú quien pida clemencia!

—Vamos a ver... Vamos a ver. Rosbif —le da cadera con cadera deteniéndose frente a los niños.

Of course que vamos a ver, hasta me atrevo a contarles a todos lo que hemos apostado —suelta y el galo levanta las cejas.

—Venga, vamos a ver si es verdad...

—Pues claro que lo es —no sólo no se acuerda de los niños, creo que no se escucha.

—Es un trato, vas a contarles para avalar y certificar la apuesta —sólo eso vale perder si acaso.

—¡Ha! When and where!?

—Empecemos por los niños —los señala frente a ellos dos.

—Los... los what? —se gira a mirarles y parpadea. Canadá saluda con la mano y Seychelles pregunta qué ocurre.

—¿Entonces?

—¿Entonces qué?

—Diles —Francia sonríe —. Hemos apostado un partido de tenis.

—¿Ah sí? ¿A qué? —pregunta Sey e Inglaterra traga saliva sonrojándose otra vez. Francia mira al inglés.

—Vamos... Diles.

—¿Que les diga... a ellos? ¿El qué? I mean... that thing, le he retado al tenis and...

—Si yo gano... —le "ayuda" Francia esperando que el complete.

—Si yo gano... ¡France va a jugar a todos los deportes con nosotros, hasta Rugby! —exclama el inglés y Canadá y Seychelles levantas las cejas mirando a Francia, incrédulos.

—¡Te van a batir de barro! —exclama ella.

—¡Y a lastimar! —añade Canadá, tan preocupados los dos. Francia vacila un poco y les mira con cara de ciertas angustias, en efecto, no crean que no le preocupa… Es que hasta han usado las mismas palabras que él.

—Pero yo voy a ganar. ¿Y si yo gano qué pasa, Angleterre?

—No vas a ganar —murmura, reacio.

Los ojos de las dos ex colonias se vuelven al británico, mirándole de reojo con sus mofletes hinchaditos y su sonrojito. Los niños de Francia, América sigue riéndose de la idea de Francia batido.

—Pero diles, venga, ¿qué pasará cuando gane?

—¿Qué clase de sexo guarro vais a tener? —pregunta Seychelles cuando Inglaterra iba a empezar a vacilar, haciendo que se sonroje de muerte y abra mucho los ojos en pánico. Francia se ríe cerrándole un ojo a Seychelles y tomando a Inglaterra de la mano.

—¡No vamos a tener sexo en la cancha! —dos segundos... manos sobre la boca y sonrojo extremo.

—Cuando yo quiera, donde yo quiera, como yo quiera... Las veces que yo quiera —puntualiza Francia encantado.

—Bububu...B-Bubububuu! Bu bubububu! —balbucea sin que se le entienda nada y se va corriendo.

—¡Te veo aquí en dos horas! —grita Francia antes de que se vaya del todo. Te ha oído. América se ríe.

—Creo que le ha dado vergüenza —¡qué listo!

El canadiense niega con la cabeza pensando, "vamos, como siempre" y Seychelles se ríe porque Inglaterra es bastante divertido, con todo y lo mal que lo pasa el pobre.

—Bien... Mmm... Necesito toda la ayuda posible, y eso incluye empezar a ganar con el atuendo —mira a sus niños —. ¿Quiénes vienen conmigo?

—¿Vamos por ropa? ¿Oh, tenemos que ir de blanco y todas esas mierdas suyas? —pregunta Seychelles.

—Moi —responde Canadá ofreciéndose.

Merci —sonríe el francés a Canadá y luego mira a Seychelles —. Oui... Hay que ir de blanco. ¿Te apuntas?

—Ugh! ¡No! ¡No quiero ir por ropaaaaa! —protesta América apretando los ojos.

Oui... quiero hablar contigo.

—¿Por qué no vas por Australia? —Ofrece Canadá a América—. Vamos los dos, seguro quiere venir con nosotros a jugar —propone al notar lo que dice la africana sobre hablar con él. América sonríe de nuevo FELIZ con eso.

Gotcha! ¿Me traen algo blanquito para ponerme? —pregunta América mirando a Francia y a la chica.

—¿Cuantas X en la talla? —pregunta Seychelles un poco maligna. América frunce el ceño.

—A mí también —pide el canadiense en un susurro.

—¡Tonta! —protesta El Niño sacándole la lengua. Ella se ríe nada más. Francia mira a Canadá, asiente y le sonríe. Y América le da un empujón al canadiense —¡El último es nena!

—¡Os traeremos cosas a juego y que aun parezcáis más gemelos!

No sabe no a dónde va a ir a correr... Canadá casi se tropieza y se le caen las gafas, pero cuando las recupera sale corriendo tras él.

—Tsk tsk tsk... —viendo a los niños correr. Seychelles se vuelve a Francia y le toma del brazo. Él le pone una mano sobre su brazo y aprieta un poco —Allô ma petite.

Bonjour —sonríe mientras salen del hotel.

—¿Cómo estás?

—Bien... bien. ¿Y tú? Todo acabó bien ayer a pesar de la forma en que os fuisteis.

Oui... Hoy estamos mejor que ayer como verás —sonríe —. ¿Dices que acabo todo bien? ¿A qué te refieres?

—Pues a que os fuisteis... England estaba un poco... nervioso —por no decir histérico. Francia suspira.

—Sólo está tenso... Pero créeme que se lo quité anoche y hoy en la mañana... Para hoy que llegamos estaba más suave que una seda —se ríe. Ella se ríe también y asiente confirmando mientras detiene un taxi.

—Se nota, se nota.

—¡Como me gusta! —asegura abriéndole la puerta para que suba —. Es una pena que se ponga tan tenso con sus hermanos...

—Y no entiendo por qué, no me parecen tan terribles —se sube —. Excepto Scotland, que sí que da un poco de miedo.

Ah non? Supongo que tiene que ver con que no eres su hermana menor... —se ríe —. Son terribles con él, aunque a mí me caen bien... los tres. Écosse no da TANTO miedo cuando ya le conoces.

Ah, non? Bien sûr, bien sûr, puede que sea por eso —tono y sonrisita de NO es por eso. Francia sonríe un poquito y la mira con una de ESAS caras de pleno conocimiento.

—Puede... —comenta moviendo un poco la mano. La chica carraspea y se sonroja. Francia sonríe un poco, nerviosito, porque había esperado que esto tomara un poco más de tiempo.

France... estoy oficialmente coleccionando brits —confirma sin mirarle. Francia toma aire y aprieta los ojos sólo un poquito, antes de sonreír.

—Interesante pasatiempo... —susurra.

—No quería que esto pasara, no soy una chica fácil... y quería parecer un poco más pura, pero es que...

—Yo sé que no eres una chica fácil, olvídate de eso —hace un gesto con la mano para quitarle importancia y le pone una mano en los hombros, sonríe. Ella se sonroja y le soníe —. Ma petite! ¿Cómo fuee? ¿Mejor que con Galles?

Seychelles aparta la vista, se sonroja un poco más y asiente suavemente.

—¿Estás contenta y bien? —pregunta apretándola contra sí, sonriendo y tratando de ser mentalmente objetivo —. ¿Se portó bien contigo?

—Oui, oui, no hubo... demasiados problemas.

—¿A qué te refieres?

—Bueno... es que... —aprieta los ojos. El galo la mira de reojo, escuchándola.

—Es que... bueno, ayer estaba con America y Canada, y estábamos jugando después de cenar.

—Ya me imagino... Despertando a todo el hotel —sonríe.

Granny entró gritando, nos echó la bronca y a mí me hizo salir del cuarto.

—Britania y su tradicional paciencia... —se ríe un poco —. ¿Ajá?

—Me dio la llave de su cuarto y se metió en el nuestro —sigue. El francés levanta una ceja.

—Britania con los hermanos americanos... Cielos, si fuera papa ya estaría yo muy preocupado —comenta y luego cae en la cuenta —. Espera... ¿Britania tiene cuarto sola?

—¡Me dejó en el pasillo en pijama! ¡No tenía ni el móvil! ¡Tuve que ir a su cuarto!

—¡Es decir, te SACÓ del cuarto casi con violencia! —se ríe un poco pensando en ello.

—Bueno... Granny todo lo hace casi con violencia. El caso es que no... No está en un cuarto sola —gira la cara.

—Mi pobre niña desahuciada y no estaba yo ahí para rescatarlaaaa —la abraza un poco contra sí y empieza a inferir... ¿Pero qué haría IRLANDA compartiendo cuarto con su madre? —. Ah non?

—Yo hubiera ido con Australia y New Zeland, pero ellos estaban... ya sabes.

—Ya, ya puedo imaginarme... —no que tú hubieras estado haciendo algo muy distinto en caso de haberte quedado en el hotel, seguro tampoco la hubieras "rescatado", querido —. Pero es que es una magnífica casualidad de la vida...

—Pues... eso. Oui. Comparte cuarto con Ireland... y...

—Fue una señal divina por lo que veo —aprieta los ojos y sonríe igual —. Mon dieu, Britania, es que... ¿Se enteró siquiera de lo que hizo? ... Así que... entraste al cuarto.

—Si no se enteró ayer, se enteró esta mañana —se lamenta. Francia parpadea un par de veces.

—Ugh... —protesta un poco con pesar, imaginando un par de escenarios posibles para enterarse en la mañana y ninguno le parece atractivo.

—Bueno, deja que te lo explique todo y ya llegaremos a esa parte —se baja del taxi una vez ya han llegado. El mayor paga y se baja también, poniéndole las manos en los hombros a Seychelles y sonriendo un poco.

—Quiero saberlo toooodo mientras me llevas a una tienda de deportes con estilo digno de France.

—El caso es que estaba tan nerviosa que tome el móvil de Granny y... me puse a hablar con pépé.

—Con... Papa? —levanta las cejas y la mira de reojo y... No, no entiende nada —. Espera. Fuiste al cuarto y en vez de hablar con Irlande...

—No, no, Irlande no estaba.

—¡Ah! ¡Ah! Así que llegas ahí al cuarto del chico que te gusta y... No está —se ríe aunque piensa por un segundo en... No se podía haber ido de putas, ¿verdad? Desestima la idea por como terminó y se vuelve a Seychelles —. Entonces decidiste hablarle a papa Roma para pedirle consejo...

—Es que fue el único que contesto a los mensajes y... estaba nerviosa y... —aprieta los ojos—. ¡Mi plan era hacerme la dormida, pero es que no llegaba el idiota! ¡Ni sé dónde estaba!

—Ni queremos averiguarlo ahora, especulo que bebiendo quizás... —asegura aún un poco inquietillo con esto, tratando de no histerizarse, porque bien que conoce a Irlanda, y aunque no lo parezca, no le encantan todos sus modos... Menos aún para pareja de Seychelles, pero venga, decide irse por el camino de ser paciente, que Seychelles dice que ha ido bien —, bueno, sinceramente de todas las personas posibles para darme un consejo en esas condiciones yo hubiera elegido para mí a papa o a Espagne, así que mejor consejero... ¿Qué te dijo? ¿Espérale ahí y tirártelo a la primera oportunidad si es lo que quieres?

Oui —aprieta los ojos y Francia se ríe.

—Y por lo que veo sí que querías... —le mira con la tradicional cara de pillo —. Pero cuéntame, eventualmente llegó.

—Bueno, le conté lo que había pasado y me dijo que él seguramente haría algo. Algo torpe pero obvio, que Granny hacía esas cosas y que si quería pues...

—Son monos... —sonríe, un poco de acuerdo con ello. Torpes y en pánico, los británicos siempre hacían... ALGO.

Oui! ¡No debería!

—¿Ah no? —se ríe.

—¡No! ¡Ya te lo dije! ¡Si es un idiota bruto debería serlo todo el tiempo!

—Oh, y no ha sido un idiota bruto todo el tiempo... ¡Vaya! —finge sorpresa.

—Pues... non! —sigue protestando.

—Vaya, ¿qué cosas tan delicadas te hizo, mi niña?

—¡Se puso a cantar!

—A... ¿Cantar? —Levanta las cejas porque no lo esperaba.

Oui! Algo de... U2. Lo he buscado antes.

—Oh, cielos... El bruto de... Vale, vale, voy a empezar a tomarme un poco más en serio esto... Más que una aventura de una noche como Galles —declara aún genuinamente sorprendido —. Es bastante... Atípico, Oui. Y... ¡Mono!

—¡No sé si es algo de más de una noche!

—Ya, ya lo sé... Pero es que yo no había considerado siquiera la opción de su parte, y... Él te cantó... —la abraza un poco sonriendo —. No lo imagino.

—¡Pues estaba yo tan sorprendida que tuve que girarme a mirarle!

—¿Y entró en pánico y te dijo algo horrible? —se muerde el labio.

—Que no me estaba cantando a mí.

—Ya, claro...

—Eso mismo pensé yo —sonríe.

—Es que... No lo veo cantando, pero sí lo veo... Sonrojadito, atrapado, desviando la mirada, y con ese tono rudo que tiene "no te estaba cantando a ti" —le imita un poco —. ¿Te reíste de él? Eso... Hay que ser cuidadosos.

—No... En realidad, nada más le pregunté y entonces vino y... puso los labios sobre los míos, porque definitivamente eso no fue un beso —recordando el golpe. El galo levanta otra vez las cejas.

—¡Puso los labios sobre los tuyos!

—¡Pues no fue un beso hasta que YO le besé!

—Y me lo dice así, como si fuera tan simple —se ríe un poco —. Debes gustarle... ¡Y algo hiciste muy bien, porque suele costar! Y... ¿Qué tal besa?

—¿No lo sabes? —levanta las cejas y el latino le sonríe.

—Quiero saber qué dices.

—Ah... bueno... la segunda vez fue mejor —sonríe un poquito mientras se prueba, por cierto, una faldita corta de tenis en Lacoste.

—Superado el pánico inicial... —se encoge de hombros y la morena se ríe —. Y... ¿Fue delicado? —pregunta a sabiendas.

—No especialmente... pero es bastante... —se sonroja sin mirarle.

—Bastanteee... —la insta a seguir, pasándole una segunda falda.

—Potente —carraspea—. Aunque se corrió dos veces antes de que yo llegara pero... igual no se le bajaba.

Francia parpadea con esto cambiando un poco a una expresión de genuina sorpresa. ¿Irlanda? Sí se había tirado al hermano adecuado, ¿verdad?

P-Pardon? Irlande...?!

Oui... ¡fue muy extraño!

Francia sigue sorprendido... Distintamente sorprendido a como Seychelles supone, pero sorprendido.

—Ohh... Seychelles, ma petit! Irlande... ¡Eso no lo sabía! —el descubrimiento del año. Seychelles parpadea.

—Fueron tres veces. Él me dijo que le había pasado con alguien más y asumí que fue contigo, aunque lo de que habían sido más veces confesó que era mentira.

Francia se humedece los labios y la mira a los ojos.

—No sabía que ÉL fuera multiorgásmico, si te ha dicho que le pasó con alguien no fue conmigo —niega con la cabeza —. Aunque... No me sorprende del todo, es algo, podríamos decir, de... Familia, aunque no en todos los casos.

Q-Quoi? De... ¿De familia? —curiosa. El francés se pasa una mano por el pelo y se le acerca un poco bajando el tono de voz y recargándose en la pared del vestidor.

—Es bien sabido que tu abuela Britania... —esas cosas que uno quiere saber sobre sus abuelos... Seychelles aprieta los ojos.

Sacrebleu!

—Y... No le digas a nadie —advierte señalándola con un dedo —, Écosse.

S-Scotland quoi? ¡¿También?!

—De hecho yo jamás pensé que un hombre pudiera tener tal cualidad... Hasta él.

—Pero... oh, mon dieu!

—Es... Toda una joya de cualidad —admite —. Una pena que no se pueda aprender. ¡No sabía que Irlande también!

—No voy a poder ver a la cara a ninguno de ellos nunca más —haciendo un poquito drama. Francia se ríe.

—¿Incluido Irlande? ¿Cómo ha sido? ¿Cómo lo toma?

—Pues... después de esa le dije de hacerlo otra vez —explica sonrojadita con una sonrisa un poco... Francia se ríe suavemente.

—Esa es mi niña —tan orgulloso.

—Así que tres veces más para él —finge fastidiarse. El mayor sonríe.

—Y puedes conseguir más.

Ella levanta las cejas y le mira de reojo. Francia se encoge de hombros.

—Si no le ha pasado antes, aún no lo controla... SEGURO puedes conseguir cosas sorprendentes —sonríe. La africana parpadea, aparta la cara y susurra "¿Cómo?"—Pregunta... ¿Le da vergüenza?

—Pues... no lo sé, creo que no sabía cómo sentirse al respecto.

—El que más sabe de esto es Écosse... Aunque no puedo decir que no haya explorado con él este asunto en la medida de lo posible. A él le daba vergüenza.

—¡No voy a ir a preguntarle a Écosse! ¡Ni siquiera sé si va a repetirse!

Non, Non... Dieu! ¡Si sabe que te he dicho me mata! —inclina la cabeza —. ¿Qué paso que no quieres que se repita?

—Nada... es sólo que England... bueno y granny —aprieta los ojos. Francia hace una mueca de desagrado y levanta la mano, acariciándole la mejilla.

Seychelleees...

—Vino por la mañana. Estaba America gritando y creía que era él, así que medio dormida me levanté a abrirle —cuenta. Y la mueca del francés es inmediata.

Non... No me lo digas —aprieta los ojos.

—¡France, yo estaba desnuda! ¿Qué iba a saber? Ya sabes cómo es America, no hay forma de que se detenga si no es haciendo lo que quiere, así que pensé que abrirle era lo más rápido para que me dejara dormir tranquila.

—Ufff... —vacila un poco y sonríe levemente con la imagen mental —. Bueeeeeno, no es como que no pasen cosas peores en su casa... —trata de consolar un poco.

—Él estaba desnudo también y la echó, pero yo estaba tan avergonzada y asustada que me escondí en el baño.

—A ratos olvido que eres hija de Angleterre también —la abraza y la chica se esconde un poco en él —. No pasa nada, ma cherie... No pasa nada. Es... Buff.

—Dijo que quiere hablar con nosotros...

—¡¿Britania?! —se paraliza un poquito y es que, ahí donde la ven, Francia le tiene un poquito de miedo.

Oui —saca un poco la cabeza.

—Ugh... ¿Para qué?

—¡Yo qué sé!

—¡Aaay Britania! ¿Es que qué puede decirte?

—Pues que soy una guarra y que es como... mi tío y que podría ser mi padre y que no vuelva a hacerlo —se esconde. Él le acaricia la espalda.

—Puede decirte cualquier cosa que quiera, pero no es peor que lo que está haciendo Galles... Además a ti no te detesta como a Belgique —reconforta. Seychelles le mira con ojitos llorositos. El drama...

—Esto es sólo cuestión de adaptación... ¡Pero tú eres su nieta, a ti te quiere!

—Aun así, no quiero hablar con ella, no va a venir como mi abuela, ¡va a venir como la madre del chico que me tiré! ¡Y NO quiero hablar con la madre de un chico que me tiré UNA noche! —protesta. Francia se humedece los labios y le acaricia la cabeza.

—Habría que ver si Irlande la deja... No creo que le haga la más mínima gracia.

—Es que además... ¡es que soy imbécil!

Non, no eres imbécil. Además quoi?

—¡Pues es la madre de los DOS tíos que me tiré una noche!

—Al menos no fueron en la misma noche... Como ella suele tirarse a algunos—le sonríe cariñosamente dándole un beso en la frente—. No has hecho nada mal, cherie.

—Pues sólo faltaría —ojos en blanco. El galo se ríe.

—No te enredes demasiado en esa fantasía inalcanzable —recomienda...

—¿En cuál? ¿De los dos a la vez? —le mira a los ojos y Francia sonríe sin responder, encogiéndose de hombros —. Nah, si no son los cuatro, nada.

—Los cinco... —se ríe.

—¿Con Granny también? Nah, eso tú.

—¿Y tú con Angleterre también? —sonríe, probándose ahora él unos pantalones cortos.

Non, creo que no...

—¿Y qué pasó después de lo del baño? —Saca el culo y la mira esperando aprobación. Ella inclina la cabeza y asiente.

—Pues... me volví a mi cuarto con America y Canada y ahí estaba granny.

—Oh... Omnipresente —protesta mirándose en el espejo —. ¿Te dijo algo?

—Pues que quería hablarnos.

—Espera... ¿Y qué paso entre que te escondiste y eso?

—Nada... me duché y le pedí que me devolviera mi pijama. Me vestí en el baño y me fui.

—Y... ¿Él qué dijo?

—Que no le odiara...

—La gracia que debe haber hecho... —se muerde el labio—. ¿Y lo viste antes de venir?

—Vino a buscarme al cuarto, pero no quise hablarle porque estaba en pijama y le dije que le vería en el comedor para desayunar... y vino a pedirme que desayunara con él.

—¡Ohh! Mucho interés... ¿Y?

—Le grité. Es que... ¡por dios, su madre nos había encontrado y podía bajar en cualquier momento!

—Son toooorpes —aprieta las ojos y sonríe. Ella se pasa una mano por el pelo mientras pagan lo que han comprado.

Oui.

—Ay, mi niña... Brits, de todas las opciones… ¿Qué vas a hacer ahora?

—Pues... aun así subí y le di un beso en la puerta del cuarto antes de que se fuera.

—Le agradas... Aunque creo que no debe entender nada —sonríe con lo del beso.

—Es que... fue un despertar muy violento y encima le grité pero no quería que se fuera con esa sensación —le mira—. Y aun así no sé qué...

—¿No sabes qué vas a hacer? Es... Bueno, supongo que es entendible. Tampoco hay prisa por averiguarlo.

—Supongo que ver un partido de tenis de momento —sonríe y el galo aprieta los ojos.

—No me lo recuerdes, que si pierdo será terrible —drama. La morena se ríe un poquito—. ¡No te burles! —protesta un poco—. Imagina como van a caerme todos encima sólo por molestar si tengo que jugar fútbol o rugby.

—¿Por molestar o por magrearte?

—Molestar... ¿Quién querría magrearme? —se ríe un poco.

—Ehm... más o menos yo diría que... ¿Todos?

—Van a matarme...

—Yo creo que puedes desconcentrar bastante a England para ganarle.

—Espero... Aunque es al otro lado de la cancha. Es más difícil si no puedo tocarle…

—Cancha de hierba además...

—Y no te quiero contar cuanto hace que no juego…

—No creo que él juegue tan a menudo —palmaditas en la espalda.

—Espero que no... O no tengo oportunidad alguna —se lamenta, abrazándola de los hombros —. Siempre puedo contarle que te acostaste con Irlande a medio partido para desconcentrarle — bromea.

Non! Nonononon! ¡Me asesina!

—Vaaaaale, vale. Tú vas a rescatarme en los juegos —se ríe un poco y la atrae hacia sí.

Oui... aunque no es como que a mí me respeten mucho.

—¡Tú eres joven y bella! Y más fuerte que yo.

—Pues todos me levantan cada vez que quieren —suspira.

—Vamos a ver si aplica lo mismo para Irlande... —se ríe, poniendo doble sentido a la frase, mientras se sube al taxi.

Franceee! —protesta por el doble sentido y él se ríe más.

—Quizás hoy puedas meterte a media noche a su cuarto mientras Britania duerme... —le propone y ella levanta las cejas —. Y conseguir que él tenga cinco orgasmos sin despertarla...

—Pues no te creas que hace tanto ruido... —aparta la cara sonrojadita.

—¿No hace tanto ruido? ¿O tan poco? —se ríe—. Aún así tendría gracia que ÉL intentara callarse.

—No, no... Me pareció que era silencioso comparado con lo que grita England.

Angleterre me encanta —se ríe.

—¡No! ¿De verdad?

—Y aunque no se pueda tiene gracia como fantasía... —sonríe unos instantes y luego sacude la cabeza.

Mon dieu! —aprieta los ojos y Francia se muere de risa—. ¡No te rías! ¡Qué haces haciéndome tener fantasías!

—De eso vivo hace varios cientos de años, ma cherie —sigue riéndose.

—¡No! ¡Ya bastante malo es como rollo de una noche! —niega con la cabeza. El francés suspira y le mira, recordando la conversación con Escocia.

—¿Por qué... sólo un rollo de una noche?

—Pues... ¡¿no esperarás que salga con él o algo?! England me MATA.

—Cosas peores ha visto, aunque no le gustaría. Pregúntale sobre Amerique. Pero...

—En realidad, él me ha dicho lo mismo...

—¿Quién?

America.

—Sólo creo que... —sonríe de lado —. No sé. Si te gustaría salir con él, sal con él... Aunque yo te diga que preferiría que fuera alguien más, o creas que Angleterre te matará.

—No lo sé, es que tampoco hemos hablado tanto... de hecho ayer discutimos o algo.

—¿Por?

—Estábamos hablando y me preguntó porqué había accedido con Wales pero con él no y le dije que porque Wales era un caballero, que lo fuera él también... un poco como por... picarle y me soltó que entonces podía olvidarme.

Francia levanta una ceja y se lo piensa un poco.

—Estos muchachos son unos bestias... —niega con la cabeza —. Pienso que más bien el problema es la comparación.

—¿La comparación?

—Sí, que sea en comparación con uno de sus hermanos. Son muy celosos de ser cada uno como son y se detestan.

—¡Ah!

—Y... Nunca he visto a Irlande ser caballeroso —sonríe.

—No pasa nada, creo que de hecho eso es lo que hacía que Wales me recordara England —se encoge de hombros bajando del taxi y llegando por fin al campo de tenis.

Galles se parece a Angleterre... Y pretende parecerse a mí —se ríe un poquito mirándola de reojo —. Vamos a ver qué hace él...

—¡Qué va a parecerse a ti!

Ah non? Él querría y yo sé que lo intenta.

—Le falta mucho de esto —hace un movimiento de cadera sensual, imitándole. Francia se ríe, dándole un beso en la mejilla.

—Él lo intenta...

—Y en intento se queda —se ríe la morena. El galo se ríe más cerrándole un ojo.

—Hay cosas con las que se nace... O no. Voy a cambiarme —indica levantando las bolsas de la compra antes de acercársele y abrazarla.

—Vale, voy a ver si estos han llegado ya —le abraza de vuelta y le da un beso.

Je t'aime —asegura sonriendo, antes de dejarla ir.

—¡Y yo a ti!

El mayor le manda un beso. ¡Cualquiera diría que van a dejar de verse por más de diez minutos! Sólo falta que lloren.


Por lo menos ahora Francia ya lo sabe... ¿Quién dices que gana al tennis? ¡No te olvides de agradecer a Josita su edición!