—Por cierto, ¿cuantos días vas a quedarte? —le pregunta Inglaterra a Suiza ya en el ascensor.

—Veremos primero si consigo quedarme hoy. Querría volver a trabajar, ya bastante es haber venido.

—Oh —asiente y sonríe un poquito porque en realidad se alegra que esté aquí.

—Aunque no sé. En realidad no he pensado mucho más en que va a pasar después del... Procedimiento.

—Tal vez podríais aprovechar para tomaros un par de días de descanso, como... vacaciones.

—Tomé tres días para ver los partidos del mundial. Claro que... Ya pagamos el viaje.

—Tengo que... hablar con France. I mean, no que me interese lo que él diga o algo porque nada más está aquí por los niños y no tiene ni voz ni voto. I mean que no es que yo tampoco le tenga una consideración ni nada, ni quiera saber nada de él o algo.

Es posible que Francia te mate si Austria termina quedándose en tu casa, lo advierto. Es justo lo que quiere pedirle el lappin… Eso imaginábamos. Pero por eso no se lo ha ofrecido directamente, porque quiere pedírselo a Francia. Quiero decir que Inglaterra es mono.

—No quisiera ser una molestia. Ya bastante es haber venido aquí así, sin invitación formal.

—Y Liechtesntein, no sé... Si Canadá...

Who?

—Canadá.

—Ehm... yes —no sabe ni a qué asiente—. Well, ahora vengo —sale del ascensor buscando a Francia.

Suiza no entiende un pimiento de esa conversación totalmente incompleta. Mira a Inglaterra un poco dafaq y se acerca a Austria, por su parte.

Francia le medio fulmina en cuanto se acerca, puesto que ya ha visto a Austria y a Lili y los ha tenido, claro, que ir a saludar.

Es que ya está pensando en otra cosa. Da un pasito atrás y se le borra la sonrisa con la fulminación. Francia le hace un gesto para que se acerque. Inglaterra traga saliva y vacila un poco, pero lo hace. El francés le pide un segundo a la India y las Islas Vírgenes, con quienes hablaba y se levanta acercándose a Inglaterra.

—¿Qué hace Autriche aquí?

—Ah... Ha venido con Switzerland —sonríe un poquito. Francia le mira y hace un poquito de berrinche mental.

—¿Por queeeé?

—Por lo visto tu madre se lo pidió ayer... que vinieran, digo. Por lo del... —se sonroja—. Eso. Estábamos en eso justo ahora.

Quoi? ¿Galia le pidió a Autriche que viniera? —siempre es Galia cuando Austria está involucrado.

—No, a Switzerland.

Francia aprieta los ojos.

—No estoy entendiendo —confiesa.

—Por... ESO —hace un gestito de la cabeza señalando abajo. El francés parpadea e Inglaterra se sonroja más.

—¿Por ESO qué?

—Por eso le hizo venir. Para que haga eso... que se lo... ponga.

—Que le ponga... ¡Ah! El DIU —cae en la cuenta y aprieta los ojos—. ¡Pero son vacaciones! —grita un poquito e Inglaterra se sonroja tres veces más cuando Francia lo dice, pidiéndole silencio —. Quoi? Mon dieu, Angleterre, ni que estuviera diciendo qué... —irritadito.

Well, el caso es que voy a decirles que se queden en casa si quieren porque no hay cuartos de hotel libres

Quoi? —dos cejas al aire.

Well, he is my friend y estamos en mi país. Tengo que ser hospitalario.

—Pero viene con Autriche —protesta-deduce.

—Pues... yes.

Autriche. En nuestra casa —lo mira fijamente.

—En mi... —se detiene y se sonroja—. No es tan malo.

—Caras de asco, ojos en blanco y completo desagrado mutuo. ¿De verdad? —se pellizca el puente de la nariz.

—Y si... —se muerde el labio, pensando alguna alternativa—. Es que no quiero no poder ofrecerles y es que está el cuarto libre… —agobiándose. Francia se pasa una mano por el pelo.

—Verás... A mí me da igual si se queda en casa o no.

America y Seyche... —se detiene —. ¿Entonces?

—¿America y Seychelles? —le mira.

—Ellos están en un cuarto, podrían venir ellos a casa y dejarles el de hotel. Y así my mother podría dormir sin reñirles todo el tiempo —propone. El francés le mira... Y piensa en Seychelles y su asunto con Irlanda. Y en que eso va a cortar cualquier posibilidad... De algo que no sabe siquiera si quiere que pase.

—Pero... Eso haría que tu madre se desquiciara con Autriche y Suisse... Que también son bastante vocales. Y está el asunto de Liechtenstein.

—Pues es que no sé cómo hacerlo si no, no voy a decirles a NINGUNO de mis hermanos.

—Podrías decirle a maman y a Galles —propone esperanzado.

—No. No quiero a Wales en casa —y menos contigo añade para sí.

—Yo no quiero a Autriche en casa —murmura como respuesta.

—Por eso te digo de the kids. ¿Tampoco te gustan ellos? —frunce el ceño. Francia aprieta los ojos y traga saliva.

—Déjame hablar con... Seychelles. Me preocupa un poco el asunto de Canadá con Liechtenstein, he de decirlo.

—Liechtenstein puede hacer lo que quiera. ¿Qué pasa con Seychelles?

—Eso díselo a Suisse. Una cosa es que duerma ella con Canadá en casa, en la sala, si Autriche y Suisse se quedan ahí, otra es que la dejen dormir en casa sin Autriche y Suisse ahí... O eso creo.

—Mira, yo le ofrezco a Liechtenstein si quiere quedarse en casa que se quede, pero no voy a pelear con Switzerland, que se apañen ellos.

—Y... ¿no habría que ver qué dicen los niños?

—¿Por qué iban a decir que no? My mother ya les riñe lo bastante como para que quieran huir.

—Voy a preguntarles —vacila.

Well, yo voy a ayudar a Switzerland con todo eso de your mother.

—¿Ayudarle? —le mira.

Yes, me he ofrecido... —para joder a Gales mijijiji. Francia parpadea.

—¿Vas a... asistir a Suisse en todo el procedimiento?

—¿Eh? No, voy a distraer a my brother para que no dé por culo —risita malévola. El francés entrecierra los ojos y sonríe un poco.

—No subestimes el poder de mis celos —protesta levemente, acercándose a él.

What? —se pone un poco nervioso cuando se acerca porque ni había pensado en ello.

—Sí que los tengo —sonríe de lado y levanta una mano aún sin tocarle del cuello, que es lo que tiene más cerca—. Voy a estar vigilándote.

—Vi... vigi... what? —pasito atrás. Francia da un paso a él.

—Vigilarte... Porque eres mi marido —mano al cuello.

—¡No lo digaaas! —chillidito.

—Bien, entonces te lo recuerdo —se acerca más aún y le beeeesa en los labios.

Inglaterra se sonroja de muerte, paralizadísmo en el hall del hotel. El galo profundiza el beso todo lo que le deja y a los pocos segundos al lappin se le va la cabeza... y está SEGURO de que por muy guapa que sea Galia, nunca conseguiría hacerle esto. Pero eso no se lo va a confesar a nadie NUNCA. NI EBRIO.

Francia le abraza de la cintura y le atrae hacia sí, acariciándole los pelitos de la nuca como sabe que le gusta. Es que va acabar abrazándole... Francia sonríe triunfal si le abraza. Si Austria va a dormir en SU casa, al menos va a abrazarle frente a todos.

Y como se le vaya mucho la olla igual hasta consigue que le incline un poco tipo Hollywood (porque desde que vio a Rusia haciéndoselo al niño)... hasta que les aplauden. Francia no le suelta del cuello cuando se separa de golpe porque CLARAMENTE no quiere que le tire. Eso sí, se separa sólo cuando está estable y de pie.

E Inglaterra sale corriendo hacia el cuarto de su hermano. Francia sonríe hasta que recuerda el asunto y se le borra un poco la sonrisa buscando a Seychelles.

xoOXOox

Gales suspira cerrando la puerta, tenso y de malitas, yendo a sentarse a la cama. Galia aun duerme un poco, él le acaricia una pierna.

—Mmm...

—Entonces vas a ponerte un DIU...

—Mmm… ¿no quieres?

—¿No íbamos a ir al doctor? Y ver lo de los bebés... Y... Bueno no es que quisiera tener uno, pero...

—No me gusta el doctor.

—Y sí te gusta Switzerland... —podrías sonar un poco menos ácido.

Oui. Austreich confía en él.

—Mmm... Anoche... —le acaricia el pelo.

—¿Mmm?

—¿Dije alguna cosa idiota? —se acerca a ella y le da un beso en el pelo, acostándose a su lado y abrazándola.

—Bebiste un poco, me parece. Todo te hacía mucha gracia.

—Bebí bastante —asegura y se sonroja un poco escondiéndose en su cuello—. Pero algo de nosotros... ¿Te... pedí algo?

—Decías muchas cosas raras —le abraza.

—¿Qué cosas raras?

—No entendí casi nada —sonríe. Él baja la mano y le acaricia la pierna, metiéndole un poco de mano por debajo del camisón, con suavidad. No le cree del todo... Pero agradece el gesto y se tranquiliza un poco.

I really love you —asegura suavemente, con franqueza. Ella mueve la cara para hacerle un cariñito con la nariz, sonriendo.

—Y yo a ti.

—Y sería padre de un hijo tuyo, si eso quisieras... Haría lo mejor posible.

Merci —le abraza con más fuerza.

—Pero quieres un DIU.

Oui.

—Será lo mejor, seguramente... —suspira. Galia le pone una mano en la cara y hace que le mire a los ojos, que lo hace.

—Los niños son muy complicados y exigen mucha atención... que no quiero compartir todavía —sonríe—. Me gustaría hacer esto contigo, pero quiero disfrutar de todo sin acelerar nada.

Al chico le cambia la cara, destensándose y relajándose notoriamente, sonríe levantando una mano y haciéndole una suave caricia en la cara. Ella se acerca para darle un beso. Gales se acerca igual, mucho menos tenso ahora.

Así que vueeeeeelven los golpes a la puerta. "¡La madre que lo parió!", piensa Gales aún besuqueando a Galia... O bastante más que eso.

—Mmmmmmmm —protesta apretando los ojos.

—¡No me digas que no te has vestido ya! —golpes golpes. Gales aprieta los ojos aún con las manos enredadas en el pelo de Galia, separándose un poco y se plantea seriamente asesinar a quien le haya dado el número de cuarto.

Bloody hell... ¿Qué te pagan por ser molesto? —pregunta Gales al otro lado de la puerta.

—No, a ti lo hago por placer —más golpes. Galia suspira. Gales le acaricia la cara y le da un beso suave en los labios.

—Te compensaré —asegura bajando las manos y tomándola de la cintura, ella le sonríe—. Cuando quieras y como quieras... —propone sonrojándose un poco y sonriendo de vuelta, dándole un beso en la mejilla. Se mueve un poco para quitarla suavemente de encima suyo y poder levantarse.

—Pensaré algo bonito —se mueve también.

—... me pregunto si hay algún hermano pequeño en el mundo más molesto que este... —refunfuña acomodándose las para nada tranquilas regiones vitales en los pantalones y poniéndose una camiseta limpia. Se gira a mirar a Galia en la cama y le sonríe susurrando antes de abrir la puerta un...—. Eres preciosa.

Ella sonríe y le manda un beso mientras siiiiguen los golpes. Se peina un poco sonrojadito con sonrisa imbécil aún y abre la puerta.

My dearest brother.

What the hell are you doing!? —protesta y baja la mirada al lugar concreto que delata... imaginando lo que hacía. Gales se revuelve un poco cambiando el peso de pie.

—Eso que hacen las parejas cuando intentan estar solas a puerta cerrada. ¿Qué es lo que quieres?

Yes, a couple. Supongo que ya le has pedido que se case contigo y se ha negado como siempre —tan burlón. Gales traga saliva imperceptiblemente, da un paso al frente saliendo por la puerta y la cierra a su espalda, porque no quiere que Galia escuche.

—¿Eso has venido a preguntarme? Que pérdida de tiempo.

—Pues lo sería si no fuera porque ya lo sé.

—Se lo he propuesto y ha dicho que sí. Vamos a casarnos con una boda cara que adivina quién va a pagar...

—¡Ha! Lo dudo MUCHÍSIMO —sonríe. El galés se encoge de hombros, poniendo un brazo en jarras y recargándose en la puerta.

—¿Ya vas a contarme?

—¿Y sabes por qué lo dudo?

—En realidad me da lo mismo por qué lo dudas o si lo dudas —frunce un poco el ceño.

Well —se encoge de hombros y el mayor hace los ojos en blanco.

—Ilumíname… ¿Por qué lo dudas?

—Porque es una mujer felizmente casada... con otro —le mira fijamente a los ojos con una sonrisa maligna.

What? —Parpadea y le mira a los ojos. El menor sonríe más y levanta la barbilla. Gales suelta una risita —. Estás diciendo una tontería.

—Si eso quieres creer —se encoge de hombros—. A mí SÍ me da igual.

—¿Está casada con quién? ¿Quién te dijo eso? —Inclina la cabeza.

—Su marido.

—¿Su marido... es quién? —Cambia el peso de pie.

—Una hermosa boda al atardecer en un jardín en la playa, con jazmín y lámparas de aceite —narra y Gales traga saliva —. Ella con un bonito vestido blanco con la falda muy aérea y una corona de violetas en el pelo.

—¿Estás contándome tu fantasía con France? —pregunta pensando... Tenía que ser Roma, ¿verdad? Claro que tenía que ser con Roma.

—Con France no fue... —manos a la boca. Gales le mira levantando una ceja y aún pensando en que CLARO que tenía que ser Roma. Su marido. ¿Sería verdad?

What?

Shut up! —chilla. El mayor levanta las dos cejas al ver que algo le ha molestado sin estar seguro de qué.

—¿Será que tú le pediste a ÉL en matrimonio y te dijo que no podía comprometerse?

No! ¡Yo nunca haría eso! —chilla pero se calma un poco al notar que no lo ha entendido.

—Claro, claro... ¿Para qué?

What?

—Para que pedirle tú a él si... —sigue pensando en Galia y Roma y pierde un poco el hilo de lo que iba a molestarle —. ¿Rome te dijo?

Yes. Él mismo me lo contó. Se casó con el hombre que la mató de AMOR —se alivia un poquito. Gales frunce el ceño de nuevo con esto, otra vez con una ola de inseguridad inminente. Se sonroja un poco sin poder evitarlo.

—Hace tantos años que ni siquiera importa.

—No tantos para ella.

El galés vacila porque... Eso no es mentira y no lo había pensado antes. Mira de reojo la puerta del cuarto.

—Pues ahora está conmigo.

—Pero se niega a casarse.

—No se niega a casarse, no se lo he pedido siquiera —responde crispado, aunque está SEGURO de habérselo pedido anoche, lo cual le pone nerviosito. Además del hecho, claro, de que Galia no sólo está con él, sino justamente con el hombre que la mató de amor y con el que aparentemente sí se casó.

—Como si no te conociera.

—Piensa lo que quieras, larva. Sólo te digo que yo SÍ aprendo de mis errores, no como tú. Quizás me precipité una vez, pero aprendí que hay con quien no se puede. Tú sigues mendigando cariño.

—¡Yo no mendigo nada!

—Si no mendigaras nada, no estarías ahí, suplicándole a alguien que te quiera sólo a ti cuando es incapaz de hacerlo —le mira desde arriba y el inglés frunce más el ceño —. Eso sí es patético, a diferencia de intentarlo con alguien más.

—No te proyectes en mí si estás enfadado.

—Yo, proyectarme en ti... ¿Para qué? —ojos en blanco y debe notársele la incomodidad y enfado a leeeeguas.

—Para hacerme daño como siempre intentas.

—Pobrecita larva... ¿Y qué intentas tú exactamente? —le mira inclinado la cabeza.

—Defenderme.

—¡De mí que fui a buscarte para molestarte, me imagino! Bloody hell... ¡Sólo has venido aquí para intentar fastidiarme tu a mí, ahora no vas a salirme con que eres la pobrecita víctima!

—¡No he venido a fastidiarte! Así es como te digo las cosas. Rome me contó esa historia y creí que debías saberla.

Gales suspira y le sonríe falsamente.

—Bien. ¿Alguna otra cosa que quieras contarme?

Inglaterra frunce el ceño pensando que le encantaría decirle que Francia acaba de morrearse con él en el vestíbulo "mendigando cariño". El galés le mira el ceño fruncido y sonríe un poco sabiendo que le ha molestado algo.

—¿No?

Y de gritarle que fue en Notre Dame, que fue el día del Entente, que Francia estaba desnudo y que tomaron el mejor vino que ha probado.

—Bueno, entonces ándate a paseo pensando en France con lilas en el pelo y jazmines en la playa —le hace un gesto con la mano.

Rome aun quiere acostarse contigo para destruirte —lo único que puede decir. Gales le mira a los ojos y frunce el ceño.

—¿Para destruirme a mí? —pregunta e inclina la cabeza viendo en esta declaración una posible salida —. ¿O a su señora esposa, la mujer que "ama"?

—A ti —serio. El mayor pone los ojos en blanco.

—¿Por qué iría a destruirme a mí algo así? —le mira y se humedece los labios, imaginándose un poco por qué razón podría destruirle. Como siempre, como cada maldita vez, todo vuelve a Roma.

—Porque eso es lo que hace, así es como les mataba a todos, así mató a mum y te mataría a ti si quisiera.

Gales le mira sin entender del todo por qué le dice eso… ¿Es una advertencia? Nunca conseguirá entender a su hermano del todo, en realidad.

—Lo dices como si yo no tuviera un sólo decir para defenderme de ello.

Scotland, France and mum te protegen como pueden. Creo que Galia también, no estoy seguro. Y yo vengo a advertirte.

Gales frunce más el ceño, porque... Eso parece ser más advertencia sería que una estupidez para molestarle.

France? ¿Defenderme? Cielos, England... —cambia el peso de pie pensando que ciertamente, Inglaterra le está dando demasiada más información y querría poder pensar un poco más de lo que puede mientras trata de atacarle.

—Él es más noble de lo que jamás vas a merecer —suelta sonrojándose, pero con seguridad.

—¿Por qué me dices esto? —pregunta apretando los ojos sin querer establecer un juicio sobre la nobleza de Francia.

—Porque eres parte de The United Kingdom y eres el más vulnerable.

—Bien, empezaré a cuidarme más por el bien de tu reino —murmura sacando la tarjeta de la puerta de su bolsillo para abrir la puerta, dando por terminada esta conversación. El inglés frunce el ceño.

—Va a subir Switzerland.

—No. Vamos a bajar nosotros en un rato —el obstinado, lo que quiere es pensar. Abre la puerta de su cuarto, angustiadillo. Inglaterra... es que no quiere bajar, quiere esconderse.

—Entonces entro también contigo.

—No —le mira frunciendo el ceño por encima del hombro porque en realidad, quiere hacerse bolita en algún lado y pensar, en Roma y en Galia y su boda y en él siendo el más vulnerable... sintiéndose el más vulnerable. Porque el corazón, los celos y el terror a que vaya mal con Galia no le dejan en paz.

Yes.

No. Bloody hell! ¿Qué es lo que tienes hoy? —se gira a mirarle.

—No voy a quedarme esperando mientras te la tiras.

—¡Pues lárgate a esperar con tu noviecita abajo!

—¡Él es un hombre!

—¿Lo es? No me había enterado —sarcasmo.

—Me da igual, no pienso bajar.

—No pienso dejarte pasar.

—¡Menudos modales! ¡GALIAAAAA! —grita hacia la puerta y ella levanta un poco la cabeza.

Bloody hell! —Protesta Gales mirando a Inglaterra con el ceño fruncido —, ¿ahora vas a chillarle a Galia?

—¡GALIAAAAAA! —sigue y ella se acerca a la puerta.

—¡Eres un chilletas, Shut up! —protesta Gales.

—¡No quiero! ¡GALIAAAAAAA! —vuelve a gritar y ella aparece en la puerta medio despeinadita y con su camisón y una bata, que le corta un poco el aliento al inglés.

Gales la mira, y se sonroja un poco (ustedes dirán, también le corta el aliento a él xD). Traga saliva, mira a Inglaterra de reojo y la abraza de la cintura, sólo por joder.

Oui? —pregunta ella poniéndose el pelo tras la oreja y echándose un poco sobre Gales.

England está empeñado en entrar al cuarto a vernos mientras... You know.

Wales no me deja entrar y nada más quiero esperar a Switzerland con vosotros, no quiero bajar —le acusa. Gales... Se sonroja mientras habla a la vez que habla el inglés.

—No nada más quieres esperar, quieres fastidiar, que es bastante diferente.

Galia les mira a uno y a otro.

—Pero Angleterre, tenemos que ducharnos y vestirnos... —razona ella.

Please, no quiero bajar, France... hizo algo feo —suplica Inglaterra un poco.

—¿Ves? Ducharnos y vestirnos juntos y tú sales sobrando —Gales le fulmina y luego levanta una ceja —. ¿Qué hizo?

—¿Qué ha pasado? —pregunta ella cambiando el tono de voz a uno más dulce y preocupado.

Please, no quiero bajar con todos —sigue pidiendo sin contestar, sonrojándose un poco y Galia, que es defensora de las causas perdidas y la gente en problemas mira a Gales con cara desconsoladita.

—Pero Galiaaa —protesta Gales y mira a Inglaterra —. ¿Qué te hizo France?

—Es que míralo, pobrecito...

—¿Y le crees? ¿Qué hay de pobrecito de mí que lleva todo el bloody día fastidiándome y diciendo cosas? —protesta un poquito más agresivo con Galia que de costumbre, soltándola.

—Me quedo sentado y no molesto, de verdad. Y llamo a Switzerland para que suba —pide Inglaterra. Gales lo FULMINA.

—No te enfades, ¿ves? No lo hace por molestarte —Galia le da un beso en la mejilla a Gales.

You know? Fine... Que pase, me da lo mismo —protesta mirándola de reojo, sonrojándose un poco con el beso. Se separa de ella chasqueado la lengua mientras se gira al baño.

Galia le mira un poco desconsolada de nuevo y luego a Inglaterra, haciéndole un gesto para que entre. Así que el inglés sonríe un poco y la sigue.

Bloody hell... —protesta Gales dando un portazo con la puerta del baño, poniendo el seguro y sentándose en el suelo al otro lado haciéndose bolita. Galia levanta las cejas y se acerca dando unos golpecitos.

—¿Estás bien? —más golpecitos y por primera vez en todo el tiempo que lleva con Galia, Gales comete la descortesía de no contestarle —. Anda, déjame pasar para que te ayude, por favor —pica de nuevo mientras Inglaterra nada más se sienta en la silla y saca su teléfono, mirándola de reojo.

Se abraza un poco las piernas agobiadito, enfadado con ella por no decirle que Roma es su marido... Consigo mismo por meterse en un estúpido triángulo amoroso, por ser tan debilucho. Aprieta los ojos, levanta la mano y quita el seguro.

Ella mira a Inglaterra de reojo sonriendo un poco y trata de abrir la puerta. Gales se hace un poco hacia adelante, y la puerta va a ceder un poquito cuando la intente abrir. Ella trata de abrirla lo bastante para entrar y volver la a cerrar. Así que él la deja abrirse más aún y entrar, aún hecho bolita en el suelo. Galia se agacha poniéndose en cuclillas frente a él con las manos en las rodillas.

—¿Qué te aflige, mi amor?

Gales suspira apretando los ojos.

I... Think... Debería ducharme. No pasa nada —decide negando con la cabeza.

—Estás sentado en el lavabo del cuarto y pones la cara más triste que he visto... —le pasa una mano por el pelo.

Cierra los ojos siguiendo la caricia. Traga saliva y se le acelera el corazón reconociendo el momento peligroso. Tiene la pregunta clave en la punta de la lengua... A nada de decirla y... La retiene para sí. Ella nada más espera, acariciándole la cara ahora.

I... Really, really try... —susurra y parpadea un poquito tragando saliva otra vez y agachando la cabeza con un nudo en la garganta.

—¿Qué es lo que intentas? —le atrae para abrazarle.

—Caminar antes de correr —se deja hacer acurrucándose.

—¿Y por qué crees que no te sale? —sigue acariciándole intentando confortarle.

—Porque te quiero... Y me muero de celos. Y tú estás casada con alguien más, y... —aprieta los ojos —. Yo tenía el control de esto.

—Pero... no te mueras de celos, yo te quiero a ti... —responde desconsolada.

El británico levanta una mano, sin ver a la gala y le busca la cara con suavidad, poniéndosela en los labios, aún con la cabeza medio agachada y los ojos apretados. Galia parpadea un poco y le da un besito en los dedos. Ahora sí abre los ojos y la mira.

—Entonces estás casada con Rome...

—Lo estuve —se aparta un poco de su mano apoyando la mejilla en ella.

—Y no pensaste que sería relevante decirme…

—Pues... no te he contado toda mi vida y las cosas con Rome y Germania te ponen triste —le hace una caricia y él niega con la cabeza.

—No soy tonto, ni soy tan vulnerable.

—No creo que lo seas, ¿pero para qué contarte cosas que no importan y te duelen?

—Porque si no viene a contármelas alguien más —explica y suspira. Ella suspira también—. Me traes loco, Galia... —niega con la cabeza sonriendo un poco de lado—. No creo que caigas en la cuenta de cuánto.

—Lo siento... —se disculpa y Gales levanta las cejas y la mira.

—Porque lo sientes, es... Bueno, imagino que debería halagarte. La realidad es que lo tenía muy controlado, pero te embarazaste y repentinamente estábamos veinte pasos adelante de lo que debíamos estar... Y ahora estamos atrás de nuevo —explica.

—Siento no habértelo contado —explica soltándole un poco—. No es tan fácil contigo...

—¿No lo es? —pregunta atrayéndola ahora el hacia sí, un poco más racional. Galia niega —. Asumo que partir del hecho de decirte que soy un enamoradizo irracional no ayuda...

—No sólo por ti.

—¿Por Rome y Germania? —la mira y ella niega—. My mother?

—No... —no le mira. Él parpadea.

—Por ti —entiende. La gala cierra los ojos y no responde, a lo que él se humedece los labios.

—Soy una tonta.

Gales le pone las dos manos en las mejillas y ella le mira a los ojos con los suyos un poco vidriosos.

—No eres una tonta... ¿Qué te hace pensarlo? —pregunta suavecito acercándose a ella.

—Él había tenido tres esposas ya antes e innumerables amantes. Todos muertos. Cualquiera podría haberse dado cuenta. Tu madre se dio cuenta, Germania se dio cuenta, pero yo estaba cegada y quería creerle que me quería cuando decía hacerlo... y lo hacía y lo hace. Pero no tanto como él se cree.

Gales traga saliva, entendiendo bastante bien a Galia, mejor de lo que creía que iba a entenderla nunca.

—Al final yo... me dejé morir. Nadie nota eso cuando explico que nos casamos pero... de alguna forma esperaba que tú si lo notaras y... me daba vergüenza —Gales la atrae más hacia él, abrazándola del todo contra sí, acunándola un poco. Ella se acurruca —. Soy una tonta y al final lo perdí todo. Hasta mis niños.

—¿Quién no perdió todo con él? —pregunta acariciándole la espalda y el brazo —. No es que seas tonta, él es demasiado listo. Y es... O era, un lobo con piel de cordero. Además... —pausita. La gala solloza un poquito, escuchándole —. ¿Quién no se lo jugaría todo por sentirse amado ciegamente... por esa persona a la que uno tanto espera que le ame tanto como lo hace uno?

Ella se agarra con fuerza de su camiseta.

—Y por qué no... Rendirse... Dejarse llevar... Aquel día en que, se siente amor —traga saliva—, o desengaño.

—No pasa nada... en realidad... nunca sentí el desengaño hasta regresar y eso debo agradecérselo, pero hace que las cosas sean más difíciles.

Él se acomoda un poco y se mueve levemente para intentar mirarla un poco a la cara.

—Esto... Esto es lo que vamos a hacer... —empieza. Ella le mira—. Yo voy a... Voy a quererte mucho, más aún de lo que te quiero ahora, si es que eso se puede —susurra.

Galia aprieta un poquito más donde le tiene agarrado de la ropa de la camiseta y se acerca para darle un beso. Gales le da un beso suave y se separa un poquito poniendo frente con frente con ella, que le mira a los ojos.

—No vas a tener que sentirte tonta conmigo nunca... Y no tienes que creértelo, me basta con saberlo yo —sigue en un susurro.

Merci...

Sonríe un poco, con el corazón acelerado, abrazándola. Y ella se hace un poco bolita en el abrazo y Gales empieza a cantar… Es broma, es broma. El galés le da un beso en la cabeza, arrullándola un poco y prometiéndose a sí mismo hacerla feliz.

Y así, hechos bolita en el suelo, es que deben oír a Suiza tocar la puerta del cuarto con firmeza.

xoOXOox

Suiza piensa que si no estuviera lo suficientemente histérico, ¿pero cuando no...? Así que sale del ascensor, sonrojadito e incómodo. Más aún con esto que le ha dicho Inglaterra a su hermano sobre darle más placer que él... De verdad, de VERDAD, él pretendía hacerle un procedimiento médico.

¿Por qué todos se empeñaban en pensar mal? ¿O en pensar cosas raras? Aprieta los ojos un instante caminando hasta los sillones donde ha dejado a Austria y a Lili.

Austria está hablando con Liechtenstein sobre Canadá. Suiza se les acerca a paso apresurado como siempre, sentándose de golpe al lado de Liechtenstein en el sillón. Ella da un saltito asustándose un poco y Austria le mira dejando de hablar.

I... I... Ehm... Tu madre está arriba, hemos ido a su cuarto, pero aún dormía.

—Galia.

—Tu madre.

Austria pone los ojos en blanco, Suiza le mira y frunce el ceño porque hoy es especialmente importante que sea su madre. Se aferra a ello como tablita de salvación.

—¿Y ya estás mentalmente preparado?

W-Was? —parpadea.

—¿No has entendido la pregunta?

—Sí he entendido la maldita pregunta —aprieta los ojos —. Es... ¿Tú ya estás mentalmente preparado?

—¿Crees que yo debería prepararme? —levanta una ceja.

—Vas a ayudarme. Tú y Liechtenstein.

Nein, danke. Tuve más que suficiente con tu madre.

—¿No vas a ayudarme?

Nein, pero seguro Liechtenstein lo hará —la mira. Suiza se limpia las palmas de las manos en las perneras de los pantalones.

—Vamos a tener que hablar de tu madre, quizás después de este evento idiota —sentencia revolviéndose un poco en su lugar, pasándose una mano por el pelo.

—Yo... si quieres te ayudaré, bruder —susurra Liechtenstein—. Pero es que ella...

—¿Qué es lo que quieres hablar?

—¿Ella qué? —Suiza se gira a mirar a Liechtenstein de reojo.

—Es que... es como incómodo y es tan bonita que... se me hace raro… —responde la chica.

—¿Van a dejarme hacer esto solo los DOS? —protesta un poco mirándola a ella y luego a Austria —. De ti y tu madre. Esto no puede seguir así.

—¿Así cómo?

—Así. Así como están —le mira —. Debes saber bien de que hablo.

—Parece como que estás desviando la atención de lo importante. ¿Consideras que vas a tener una relación mucho más cercana con Galia después de esto para que me empujes a lo que sea que pienses que debe ser?

El helvético abre la boca, incrédulo.

Was? No... No creo que vaya... Es... Voy... ¡Es un procedimiento médico! —protesta sonrojadito. Aunque más preocupado por la acusación de lo que quisiera estar.

—No pareces estarlo tomando como tal.

—¡No puedo creer que tú también me acuses de cosas! Cuando fue además TU idea. Es mi suegra, Österreich.

—¿Entonces por qué estás tan agobiado y nos has hecho venir?

—Es... Porque... —le mira agobiado porque no sabe qué responder. No estaba bien venir sin ellos y les había pedido venir para que le ayudaran... ¿Pero ayudarle a qué? —, porque es tu madre y creo que ella quería que vinieras también.

—No me lo pidió ella. Lo pediste tú.

—Parecía incorrecto venir aquí a hacerle este procedimiento sin que vinieras tú —se mira las manos.

—¿Me habrías traído si le dolieran los pies?

Ja. Te habría traído igual porque es tu madre —aferrado a ello. Y no es mentira en realidad, te habría traído en cualquier situación que implicara estar cerca de Galia, punto.

—¿Por qué presionas tanto con esto? —le mira fijamente.

—Es importante... —susurra sin mirarle pensando que esto es un DESASTRE, aprieta los ojos —. Es mi suegra, y tengo una obligación moral con ella por eso, por respeto a ti, aunque tú no sientas ninguna obligación.

—Tienes una obligación moral con ella... ¿y no conmigo?

Suiza frunce el ceño y le mira.

—Claro que tengo una obligación moral contigo.

—¿Y respetar y apoyar mis decisiones no te parece que entre en ella? —indignado, aunque no lo demuestre. Suiza levanta las manos en señal de rendición.

—No tienes por qué cambiar tu relación con Galia —admite —. Y tampoco tengo por qué ser yo el que hable contigo de esto… Pero a pesar de no quererme meter en tu relación con ella, en mi muy particular opinión creo que pierdes un poco la cabeza y la lógica cuando hablas de ella, sonando duro e injusto, lo que no creo que te agrade, no por ella, sino por tu propia lógica. Si no te lo digo yo, que lo noto, creo que nadie más te lo va a decir.

—Ni que pensara que hay que matarla —ojos en blanco.

—Sólo es mi opinión en aras de hacer una crítica constructiva. Quizás no debí meterme en ese asunto y te pido disculpas por ello —sigue, mirándole de reojo.

—Igualmente ni siquiera es el tema que acomete.

—Es cierto —se revuelve—. No tiene nada que ver con mi afán de ver a Galia como tu madre en este momento —admite en un susurrito.

—Ya lo has hecho dos veces, no vas a tener problemas.

—Pero no es lo mismo. Mi madre es mi madre, con Britania tenía al insoportable de Rome ahí. Galia... Tiene que ser tu madre.

—Puede ser mi madre.

—Lo es. Tu madre, mi suegra... Mi compromiso moral contigo y por consiguiente con ella.

—Bien —acepta. El suizo le mira y desfrunce el ceño.

—Todo va a salir bien, es un procedimiento simple y ahorrará posibles disgustos en el futuro —asiente poniéndose las manos en las rodillas. Austria le sonríe un poco.

—Y puede que a ti te dé pesadillas por una temporada —se burla y el mayor aprieta los ojos volviendo a tensarse.

—Aún escucho a mi madre gritando... ¿Ahora Galia? Aún no te perdono esta idea genial —medio protesta sonrojadito.

—¿Me perdonas? ¡Nada más haberte negado!

—Sabes tan bien como yo que negarme era imposible.

—¿Por?

—Estaba todo el mundo histérico con tu ma... Galia, y a pesar de la plática de los anticonceptivos, nadie iba a ponerse uno... Fue la maldita solución perfecta.

—Entonces, si lo sabes, ¿cómo puedes estar enfadado por sugerirlo? —sonríe.

—Porque es sumamente... ¡Es molesto! ¡Molesto y vergonzoso! —protesta cruzándose de brazos y creo que ahí suena el teléfono de Suiza, Inglaterra, para pedirle que suba.

—Piensa que es la única manera en la que puedas poner ahí las manos sin que nadie monte un drama —no te creas que le hace tanta gracia en realidad. Suiza aprieta otra vez los ojos.

—No es como que QUIERA poner ahí las manos —asegura sonrojadito. Austria levanta una ceja con el sonrojo… Lo siento, pero es que en serio cualquiera que haya visto a Galia que no sea Austria... Entendería por qué no es tan fácil—. No me hagas esa cara…

—Pues es que estás hasta sonrojado —y sólo logras que se sonroje más.

—Muy difícil no estarlo. Te invito a que tú pongas tus preciosas manos justamente AHÍ de mi madre y veremos si no te sonrojas.

—Si tú lo dices...

—¡Pues yo soy muy pudoroso! Tú eres un cínico y desvergonzado —aprieta los ojos girando la cara.

—Te llaman por teléfono.

—Ah... Ja, ja. ¡No es que no lo haya oído! —protesta sacándolo y viendo quien es. Contesta.

—Puedes dejar de protestar de todo lo que digo —responde agresivo.

Switzerland?

Suiza parpadea con el tono de Austria y le mira desconcentrándose un poco. Lo siento, Austria... Está histérico. No digo que tú no puedas estarlo también un poco…

H-Hello?

—¿Subes? Galia ya está despierta.

—Oh. I... Yes. Ahora subo —se tensa, tragando saliva y colgando el teléfono —. Tu... Galia ya está lista, al parecer. Pronto acabará esta pesadilla

El austriaco asiente y Suiza se levanta y saca la cartera... Busca una de sus tarjetas de crédito, traga saliva y se la extiende a Austria.

—Ve al restaurante y pide algo de comer. Volveré lo antes posible y hablaremos de la posibilidad de tomar unos días de vacaciones aquí —propone. Austria le mira parpadeando un poco —. Una buena copa por mi cuenta... O un buen almuerzo —renuentillo. El de anteojos mira la tarjeta y le mira a la cara.

—¿Tanto mal vas a hacer que crees que necesitas compensarme?

—Ya te he hecho rabiar, me he metido donde no debía y te he traído hasta aquí—protesta frunciendo el ceño y sonrojándose sin quererlo por la insinuación. Guarda la tarjeta otra vez—. Verdammt... Deja de acusarme de cosas sin ninguna razón.

—Más vale que subas o vamos a seguir discutiendo.

Bufa un poco tomando su maleta negra con instrumental, el maletín de doctor y su mochila. Mira a Austria una última vez, sintiéndose más o menos como caminando hacia el paredón. Suspira apretando los ojos y dejando a Liechtenstein ahí, sin siquiera pensarlo.

Austria le mira completamente tenso y nada feliz con esta situación, como ya se ha visto, sin moverse.

xoXOXox

Inglaterra abre la puerta y le sonríe un poco sonrojadito, sin saber si ha visto el beso que se ha dado con el francés en el hall.

Suiza ha pasado todo el viaje al cuarto racionalizando esto. Es estúpido, ESTÚPIDO estar nervioso. Es decir, joder, si se lo ha puesto a su madre, puede ponérselo a Galia, no importa lo bonita que sea... Es como si fuera una herida de guerra o algo así, una cuestión MÉDICA. Sale de sus pensamientos cuando si Inglaterra toca la puerta, palideciendo un poquito más aún.

Hello... —saluda en un susurrito.

Hello... están en el baño —le deja pasar.

—El día de hoy es el día en que Galia siempre está detrás de una puerta, por lo que veo —mira alrededor sintiéndose que invade la intimidad de Gales y Galia.

—Ahora les llamo —se va a picar la puerta del baño.

Just a minute! —pide Gales apretando los ojos y dándole un beso rápido a Galia. Susurra hacia ella—. ¿Vas a darte una ducha rápida? —ella asiente y le suelta un poco renuente—. ¿Quieres que te ayude? —pregunta acariciándole el brazo.

—No, ve tranquilo, tardaremos mucho —le guiña un ojo levantándose y empezando a desnudarse.

Sonríe un poquito y, eso sí, se queda ahí sentado unos instantes mirándola hacer. Y cuando ya está desnuda y ya se la comió lo bastante con la mirada se levanta sonrojadito, carraspea un poquito y toma el pomo de la puerta. Ella le manda un beso y se mete a la ducha.

—Más vale que pienses en algo verdaderamente bonito para que te compense... Porque lo que estoy pensando yo es más desesperado que bonito —se ríe abriendo ahora que ya entro a la ducha y saliendo del baño. Ella se ríe un poco e Inglaterra le mira desde fuera y Gales le sonríe de humor un millón de veces mejor —. Hello, England. Switzerland.

—¿Te has convencido ya de lo que te he dicho?

Yes, me ha contado ya todos los pormenores, Thank you —sonrisita falsa y cierta fulminación, pero el humor es diferente. Inglaterra cambia el peso de pie pensando que no parece todo lo fastidiado que debería —. Switzerland, Galia está dándose una ducha rápida para estar del todo presentable. ¿Necesitas algo?

—Ehh... No. En realidad, querría arreglar un poco la cama.

—Nosotros ya nos vamos, ¿verdad? —hace un gesto a Gales.

—¿I-Irse? —Suiza levanta las cejas y mira a Inglaterra—. P-Pero...

Gales mira a Inglaterra... Y luego a Suiza. Decide que vale, al mal paso darle prisa.

—Estarás más cómodo en un ambiente más íntimo.

—Vale, vámonos pues —concluye rindiéndose y yendo al mini bar del cuarto. Se agacha un poco y trastea sacando unas cosas y guardándoselas en el bolsillo del pantalón—. Si quieres algo, Switzerland, si necesitaras algo, llámame a mi teléfono. Galia puede ser un poco aprensiva...

—P-Pero pero... Es que... L-Liechtenstein quizás...

Inglaterra se dirige a la puerta y la abre. Gales se acerca a la puerta del baño y toca.

My love... Te dejo con Switzerland para el procedimiento.

Merci!

—¿Segura que no quieres que me quede? —Inglaterra... Sácalo. A rastras si es necesario.

Wales, no seas pegajoso —suelta Inglaterra burlón.

Shut up... —protesta Gales sonrojándose un poco, pero efectivamente separándose de la puerta, fulminando un poco a Inglaterra.

B-But... Es que... England yo... Tú dijiste que me asistirías y... —mira a la puerta del baño mientras habla con TERROR el helvético.

—Claro, me ocuparé de que nadie te moleste.

—Te la encargo. Es suave y delicada —Gales le pone una mano en el hombro a Suiza, que pega un SALTO.

I... I... No creo que...

Gales frunce un poco el ceño con tanto balbuceo.

—Vámonos —apremia el inglés.

—Se cuidadoso —insiste Gales que no conoce a Suiza por lo que veo. Abre la boca para decir algo más y se detiene a sí mismo. Mira a Inglaterra—. Vamos.

Inglaterra espera en la puerta hasta que sale y cierra dejando ahí a Suiza... solo.

—P-Pero es que... Englaaaand —sí, Suiza lloriquea un poco acercándose a la puerta sólo para oír el clic de que se ha cerrado. Evidentemente no hay respuesta.


En menudo lío... pero en MENUDO LÍO te has metido, Suiza... ¡No te olvides de agradecer a Josita su edición!