—No voy a ir abajo con todo el mundo —indica Gales a Inglaterra en cuanto cierra la puerta del cuarto.

—Yo tampoco.

—Veo que tu novio de verdad se portó mal... —sonríe un poco de lado mientras le mira y entrecierra los ojos—. Voy a comprarle flores a Galia —decide. El menor le mira de reojo y se sonroja un poco frunciendo el ceño—. Quizás puedas tú hacer lo mismo... Ven —empieza a caminar al ascensor.

What? —se va detrás.

—Para France, larva —hace los ojos en blanco—. Y no te molestes en chillonear que tú no le compras flores.

—¡Pues yo no...!

—Bien, moléstate —se ríe un poco y se abren las puertas del elevador.

—¡Pues me ha besado frente a todos! —chilla sin pensar.

Gales levanta las cejas y le mira de reojo, sonrojándose levemente sin poder evitarlo. Entra al elevador dando un paso y le detiene la puerta. El inglés entra detrás sonrojado también, mirándose los pies.

—Estaba realmente ansioso por saberlo —responde presionando el botón de la planta baja, soltando la puerta y yendo a sacar algo de su bolsillo. Un instante después está empujándole un poco contra el pecho una botellita del mini bar.

Inglaterra levanta las cejas viéndola y la toma parpadeando un poco, es Ginebra, por cierto. Gales saca una para sí, esta de whisky, la abre y le da un trago vaciándola a la mitad. Inglaterra también le da un buen trago a la suya y Gales sonríe de lado y se termina la suya cuando el elevador llega a la planta baja.

—Entonces... —sonríe de lado. El menor le mira de reojo dando un traguito más, sin acabársela—. Flowers —sale del elevador echando la botellita vacía al bote de la basura mirando a ver si le sigue.

—No lo creo —niega siguiéndole.

—¿Temes que se las regale a alguien más? —pregunta mirándole de reojo otra vez.

No! —frunce el ceño.

—¿Entonces por qué no traerle flores? No entenderé jamás lo que pasa en tu pequeña mente de larva.

—No necesito hacerlo como tú. Y no quiero.

—¿Crees que yo lo hago por necesidad?

Yes.

—¿Y por qué lo necesito? Puedo volver sin flores evidentemente... No sé siquiera si las espere.

—Por lo que te he dicho de la boda —le mira.

—Ah... Eso. Aún no te doy las gracias.

—Las... what?

—Contrario a tus pésimas intenciones... Puedo asegurarte que lejos de alejarme de Galia como era su plan, saberlo me ha acercado a ella —sonríe satisfecho con eso—. Así que puedes decirle a France que su maquiavélico plan... —se encoge de hombros.

—¿A France? No todo tiene que ver con France —le interrumpe poniendo los ojos en blanco. Gales frunce el ceño con ese comentario.

—No es TODO. Es tu plan con France para que deje en paz a su madre... Plan absurdo donde los hay.

—No tengo ningún plan con France para que dejes a nadie, es verdad que le jode, pero no sabe si quiera que te lo he dicho.

—Seguro esperaba que me lo dijeras cuando te contó —levanta una mano y llama a uno de los taxis de la puerta del hotel.

—Tengo el coche ahí —señala el Rolls porque para viajes largos el Rolls Royce es más cómodo—. Of course, porque France sabe que me llevo tan bien contigo... igualmente France nada más me lo mencionó, fue Rome quien me lo contó. De hecho puede que Rome fuera quien quería que te lo contara.

Gales parpadea y le mira de reojo.

—Deja de decir tonterías, cómo te lo va a haber contado Rome —hace los ojos en blanco dirigiéndose al Rolls.

—Pues fue él quien se casó, ¿crees que alguien podría saberlo mejor? —replica abriendo el coche, yendo al lado del conductor. El galés se sube, frunciendo el ceño y pensando.

—Sí que pareces tener más información de la que deberías —sarcástico. Inglaterra pone los ojos en blanco, prendiendo el motor—. ¿Cuando dices que te contó eso? No creo que le veas más de lo que le veo yo.

—No necesito verlo, siempre está llamando a France por teléfono, hasta en casa, es casi peor que Spain en ese aspecto.

—¿Y escuchas sus conversaciones?

—A veces pone el manos libres y hablamos los tres... y a veces nada más pide hablar conmigo también —se encoge de hombros. Gales levanta una ceja.

—¿Estás borracho?

What? No! Nada más por un trago de Gyn, estaríamos listos... Where are we going?

—Por desayuno... A algún lugar cercano, si me habla Galia quiero poder venir de inmediato. Le compraré las flores por ahí.

—Quiero poder venir de inmediato si me llama Galia —le imita en falsete. Ojos en blanco de Gales.

—Vamos, conduce y deja de portarte como si tuvieras cinco años.

—Pues eso hago.

—Pues eso hagooo —le imita un poquito ahora él.

—¿Quién se porta ahora como de cinco?

—Tú. Siempre tú, my dear little brother —se acomoda y le mira—. ¿Entonces me estás presumiendo que Rome te habla por teléfono? ¿Para hacer qué? ¿No será que quiere acostarse contigo?

What? No! —arruga un poco la nariz y se ríe—. Suele preguntar nada más cómo van las cosas, si France es feliz o cosas que hace mum que no entiende o le preocupan —se encoge de hombros. Gales parpadea y frunce un poco el ceño.

What? ¿Qué tonterías estás imaginando?

—¿Tonterías?

Le señala un lugar a un par de cuadras del hotel que parece tener desayunos e Inglaterra se acerca ahí, aparcando.

—Me estás diciendo que Rome te habla por teléfono para contarte cosas... Como que se casó con Galia o que se quiere acostar conmigo.

Yes. Well, no. Lo de que se quiere acostar contigo me lo contó France.

Le mira y abre la puerta del coche para bajarse. El menor se baja del coche y se encoge de hombros.

—¿Así que eres amigo del asesino de mother y de Galia? —pregunta al bajarse del coche.

I'm not his friend! —de repente se acuerda de que hay un buen motivo para odiarle. Gales le mira, cerrando la puerta del coche.

—¿No me acabas de decir que le hablas y te habla y son muy felices con France?

But... no somos amigos.

—¿Qué son entonces? ¿Qué más te ha contado? Hablas de mother con él.

Yes. Hablo de mum con él.

—¿Qué hablas de mother con él?

—Pues cosas que quiere saber, cosas que a mum le preocupan, me pregunta si las interpretan bien y cosas así.

—¿Y de Galia?

—A veces cuenta cosas de lo que hacen en su casa todos —se sienta en la mesa sin darle mucha importancia, Gales se sienta frente a él mirándole.

—¿No has pensado en lo que eso significa?

—¿Qué significa de qué? —le mira.

Rome, cada cosa que hace, la hace con un propósito utilitario y es maligno, aunque intenta convencer de que no lo es...

—¿Y qué propósito podría tener? —ojos en blanco.

—Pues alguno. Quizás es tras de ti de quién va.

Of course not! —en tono de "¡qué absurdo!" sin sonrojarse ni un poco. El mayor levanta una ceja.

—A ver, England... Explícame que no entiendo —razona—. Qué haces hablando con Rome, sobre... —parpadea —. ¿Tienes algo así como una relación padre/hijo con él?

—¿Eh? Él cree que podría ser tu padre en realidad.

—Uno bastante deplorable —asegura mirándole, frunce el ceño—. ¿Te ha dicho el eso?

Yes... —se encoge de hombros—. Todos fueron deplorables, mum se fue demasiado pronto pero no era malo conmigo.

—¿Ahora estás defendiendo a Rome? —cejas en el cielo.

—No le defiendo, nada más soy objetivo.

—¡Él es un desastre! Se dedicó a destruirle la vida a la gente que le quería, a dejar niños solos en el mundo, y ahora a intentar destruirle la vida y lastimar a las mismas personas otra vez. Por más que mother esté enamorada de él, él es un pain in the arse.

—En realidad, France y Spain no serían lo que son sin él. France le quiere mucho y mum es mucho más feliz cuando está alrededor.

—Y lo estás defendiendo —frunce el ceño. Inglaterra hace los ojos en blanco—. Es que no puedo creer que nunca estés del lado apropiado, England.

—¿De qué lado apropiado? Odiarle como todos vosotros que nada más lo odiáis como mum porque os gusta más de lo que quisierais.

—¡A mí no me gusta, England, por dios, no seas ridículo! —sonrojado, desvía un poco la mirada.

—Hablas igual que mum... y además él lo sabe. TODOS lo saben, hasta Galia.

—Hablo igual que cualquier persona, England —ojos en blanco, sonrojadito—. Es atractivo, sí, pero Galia por ejemplo es un millón de veces mejor.

—Galia no dice que Rome sea tan malo como lo dices tú.

Gales entrecierra los ojos y le mira fijamente.

—No sé por qué.

—Porque ella no es como mum. Sólo vosotros cuatro habláis así.

—No hablamos de ninguna manera —se defiende... Parpadea —. ¿Y tú qué?

—¿Yo qué?

—Hablas de mother, Galia, nosotros... Como si tú no tuvieras el mismo problema.

—No. Hablo de Scotland, Ireland, tú and mum.

England, el rey, dios todo poderoso que nos mira desde las alturas. Veo que todo lo sabes —ojos en blanco. Inglaterra se cruza de brazos—. Así que todos babeamos por Rome, mientras tú hablas por teléfono con él sobre sus intimidades.

Yes —levanta la barbilla.

Blimey... —levanta las cejas y come un poco de su tostada con mermelada—. No te creo ni por un segundo. Ni que hables con él, ni que te cuente sus intimidades y menos aún que no te guste.

Why not?

—Porque es absurdo. Él tiene muchas personas con quien hablar... Hablaría con sus hijos antes que contigo, por ejemplo, o con Helena —sí, Gales ha pasado tiempo en la casa y no crean que no le ha espiado—, no tiene razón alguna para contarte sus intimidades y... ¿Finalmente a quien no le gusta Rome?

—¡Pues no lo hace porque no tenga a nadie más, lo hace porque le gusta hablar con todos!

—Le gusta flirtear con todos, que es diferente.

—Conmigo no —tan seguro. Gales hace los ojos en blanco.

—Debe ser entonces asunto de France.

Of course not, mira lo que hace con Germany. No soportas que yo sea especial...

Le mira y da golpecitos en la mesa notando que quizás su hermano no esté tan equivocado y él no estaba siendo consciente de ello. De alguna manera... Claro que querría tener una relación mejor con Roma, aunque no le gustara admitirlo. Y no una relación sexual idiota, por más guapo que fuera... con Galia estaba bien sin requerir al romano, pero quien no querría saber sus secretos e intimidades, al menos por morbo.

—Seguro habla contigo porque le haces caso —responde sonrojándose un poco—, y te hace pensar que eres muy especial. Veo que tienes cierta inclinación por creerte especial.

—Pues yo no me sonrojo cada vez que le hago caso —sonríe orgulloso.

—Yo no le hago caso —le observa notando que no se sonroja, punto.

—¡Claro que se lo haces, mientras finges no hacerlo, me lo ha contado! —acusa y el mayor frunce el ceño con esto.

—Inventar cosas, larva, yo también puedo...

—Como esta misma —tan seguro.

—No tienes idea de lo que hablas. Yo no le hago caso porque me cae mal —lo cual no es del todo mentira—, que él se meta en todos lados es otro asunto.

Of course, of course. Lo que tú digas.

—¿Qué más te ha contado? —pregunta incómodo.

—¡Ha! ¿Ahora sí me crees?

—No niego que hay algo extraño aquí. Pero todo lo que me has dicho podrías haberlo escuchado en algún sitio, pedido a mother que te lo contara o a France —se encoge de hombros. Inglaterra frunce el ceño—. Si realmente fueras especial podrías callarme... Te concedo el beneficio de la duda, pero creo que puedes sólo estar intentando llamar la atención.

—¿Cómo podría? ¿Qué quieres que haga? ¿Llamarle?

—Sabes que diré que no, o si digo que sí dirás que estoy intentando llamar su atención.

—¿Entonces qué propones?

El galés se lo piensa un poco, recargándose en la silla y mirándole con ojos entrecerrados.

—Propongo que le preguntemos a France.

—¿A France? France no lo entiende —responde sonrojándose un poco y pensando que además siempre se pone ESPECIALMENTE cariñoso después de que habla con él.

France no lo entiende... Ya, claro —nota el sonrojo.

—Pues no, no lo hace —responde... y aunque él no lo sabe, en realidad Roma tampoco lo entiende. NADIE lo entiende. Gales levanta una ceja.

—¿Si te oyes a ti mismo?

Of course! ¡Llámale pero es verdad!

—Me estás contando que tienes una rara relación con Rome de amigos. Y que tú... ¿Tú te quieres acostar con él o no?

El inglés le mira fijamente a la cara, traga saliva y niega con la cabeza solemnemente, pensando que es Roma el que no quiere, así que se ha resignado y ahora pues ya el deseo se ha extinguido. Gales levanta una ceja y se sonroja.

—¿Así de colgado estás?

What?

—¡De France! ¡Qué absolutamente ridículo! —le acusa e Inglaterra se sonroja con eso sí.

No! ¡No tiene nada que ver con France!

—Estás completamente enamorado de France para convertirte en casto de pensamiento con alguien más —le acusa.

—¡NO ES VERDAD! —chilla como cuando no medía más de un metro, rojo como un tomate. Vamos a decir algo... La diferencia entre como grita por Francia y como habla calmadamente de Roma es notoria hasta para Gales.

—Ya, ya veo que no estás enamorado... —asiente sonriendo un poco por molestarle aunque no le haga tanta gracia el asunto con Francia... A pesar de que poco a poco, cada vez le importa menos.

—¡No lo estoy! Yo... —se lo piensa unos segundos a la desesperada—. Podría acostarme con... ¡con quien fuera! —ni siquiera se te ocurre alguien, excelente muestra.

—"Quien fuera"... A ese no lo conozco —se burla.

—¡Pues quiere decir cualquier otro!

—Ya, ya me imagino. No te sonrojas siquiera con "quien fuera".

—¡No me sonrojo con France! —entonces debe estar a punto de darte una embolia con el color que manejas.

—Debo estar perdiendo la vista, porque pareces más rojo que un tomate

—¡No es verdad! —se tapa la cara con las manos.

—Sí que lo es y eres un ridículo —Inglaterra, defiéndete.

—¡Tú eres más ridículo que quieres llevarle flores a Galia después de que otro le meta mano!

—¡No le ha metido mano, es un procedimiento médico!

—¿Quién es tan inocente de creerse eso? —sonrisa de lado.

—¡Es completamente eso! Un procedimiento médico del todo, no creas que me preocupa en lo absoluto. Galia y yo no podríamos estar mejor.

—Siempre has sido tan iluso... —se encoge de hombros.

—¿Tú llamándome iluso a mí? —levanta una ceja.

Yes!

—Tú, el que está con France... Ridículamente.

—¡No estoy con él! —chilla. Gales hace los ojos en blanco.

—Si eso es lo que necesitas para no sentirte pathetic... Bien.

—¡No lo necesito! Igual, me da lo mismo lo que digas, hablan tus celos.

—No tengo ningunos celos.

—Los tienes. De esto y de lo de Rome.

—Yo estoy muy feliz con Galia.

—Eso no quita los celos.

—Sí que los quita, larva —entrecierra los ojos—. No tendría ningún interés en tener tu relación con France —sonríe burlón, a lo que el menor aprieta los dientes con eso —. ¿Para qué querría estar yo con alguien incapaz de querer e incapaz de decir la verdad jamás?

—¡No es ni lo uno ni lo otro! ¡Y no estoy con él! —chilla sin poder contenerse, porque si hay alguien que le dan ganas de chillarle a la cara lo que pasó es a Gales. Este sonríe.

—No me cabe duda de que debes ser muy feliz, cuando no puedes ni siquiera aceptar que eres su novio.

Le tiembla el labio de abajo, conteniéndose de gritarle, intentando calmarse. Le da el último trago que le queda a su botellita (porque él no está desayunando). Lo sentimos, Inglaterra. La verdad, tú tienes mucho más de lo que tiene él... Algo considerablemente más seguro y más simple, con menos gente inmiscuida.

Gales le mira dándole un trago a su té, sonriendo un poco de lado aún.

—Al menos yo he sabido levantar el vuelo en vez de quedarme en la inmundicia.

Notre Dame —susurra entre dientes.

Eh?

Notre Dame —repite un poco más fuerte.

Notre Dame? ¿Qué con ella? ¿A ella le rezas?

—No, la iglesia en París. Para cuando le pidas matrimonio a Galia.

—¿Eso qué tiene que ver?

—En abril... el día del Entente. Podrías servir... Château Latour Gran Vin del sesenta y uno.

—¿El día del entente? ¿De qué demonios hablas? —parpadea sin reconocer el vino.

—Te estoy dando ideas. Y servir para comer... Cerdo asado con mostaza en ese restaurante que hay a un par de manzanas para hacer la recepción, ¿sabes? Podrías poner música francesa para abrir el baile, algo de Carla Bruni.

—¿Otra vez estas proyectando lo que a ti te gustaría?

—No, a mí no. A France. Quelqu'un m'a dit por ejemplo, debería funcionar. Y podrías regalar candados a los invitados para ir a colgar del pont de les arts.

—Veo que lo has pensado muy bien... —responde y no vamos a negar que sí que se imagina a sí mismo con Galia (o un poquito con Francia... Ejem. Se sonroja). Inglaterra le mira fija e intensamente y piensa que cómo logrará que Gales hiciera todo eso sería un perfecto IN YOUR FACE, aunque sólo lo sabrían él y Francia —. Suena bastante romántico. Galia se vería perfecta en Notre Dame... Y sería una boda a la altura.

—Cantos gregorianos durante la ceremonia y rosas —piensa en las que le llevó a Francia en la mañana.

—Lo tremendamente hermosa que se vería... —sonríe un poco y el problema es que es fácil que se lo imagine... Galia vestida de blanco, con flores en el pelo, casándose con él. Hasta se le acelera el corazón.

Inglaterra le mira y se calma un poco pensando en ese día, sonriendo un poco idiotamente al recordarlo, por lo menos ahora no le estaba atacando.

—Sí me casaría con ella —le mira a los ojos.

—Aunque no significaría nada, ya no hacemos imperios y ella ni siquiera es una tierra.

—Sería como personas normales... Da lo mismo la parte imperial —hace un gesto con la mano y se sonroja sacando el teléfono para ver si le ha hablado—. Sería mejor que su boda con tu amigo.

—Ah... —se encoge de hombros. Gales le mira en un extraño minuto de tregua.

—¿No has pensado jamás casarte con él?

W-What? —¡PÁNICO! ¡LO HA PILLADO, LO HA PILLADO!

El mayor se revuelve porque habitualmente no se lo preguntaría, pero... Bueno.

—Casarte —obviamente sin haberlo pillado.

W-Why?

—Pues... ¿Cómo que "por", larva?

I mean... no. I mean... no me gusta... y además sería una pesadilla y todos... —termina murmurando. Gales levanta una ceja.

—Es verdad que no aceptas siquiera que está contigo... Ese terror al compromiso habitual. Tal para cual.

—¡¿Pues qué ibas a hacer tú?! ¿Ser mi padrino o burlarte de mí, arsehole? —Gales le responde sonriendo de lado—. Pues ahí tienes —se cruza de brazos y mira hacia otro lado, sonrojadito.

—¿Me pedirías a mí que fuera tu padrino?

—No.

—¿Ves por qué me iría a burlar?

—¿Tú me lo pedirías a mí?

—En alguna circunstancia... —se lo piensa y sonríe de lado—. Quizás.

—Ya, sí, claro —ojos en blanco.

—¿Por qué no lo crees?

—Porque todos me odiáis. Seguro se lo pedirías a Scotland o a Ireland antes, que seguramente te mandarían a la mierda.

—¿Ves? ¿Qué te hace pensar que se los pediría a ellos?

—Pues seguro algún amigo tuyo del club.

El galés levanta una ceja porque sinceramente, le pediría antes a Inglaterra que a un amigo del club. Se ríe haciendo los ojos en blanco.

—Bien, mejor que lo pienses así. De hecho creo que no te invitaría siquiera.

Well, no importa. Ni siquiera me verías si la prepararas como te describo.

—¿Ah, no?

—No —se sonroja pensando que estaría en el campanario renovando sus votos. Ejem.

—Bueno, ¿y entonces de qué nos va a servir tu amistad con the killer?

—¡No es mi amigo!

—Como neceas. Con él, England, con él.

—Pues yo que sé, creí que no te lo creías.

—Te estoy dando el beneficio de la duda —entrecierra los ojos —. ¿Qué te ha dicho de Galia? —pregunta mirando a su teléfono de nuevo empezando a impacientarse con Galia.

—Pues no sé, cosas... puedo preguntarle.

Carraspea un poquito porque le gustaría preguntar directamente, pero no confía en Inglaterra.

—Quizás preferiría que le dejaras claro que no pretendo acostarme con él.

—No puedo decirle eso, eso me lo contó France.

—Pretendo... —suspira—. Querría saber qué opina de cómo van las cosas con Galia. Ya ha pasado tiempo, ya perdió al niño, querría saber dónde estoy parado.

—Bien —sonríe un poco—. Supongo que necesitas ayuda para saberlo.

—Evidentemente yo no puedo preguntarle, porque me diría una mentira. Si es verdad que eres tan amigo suyo, podrías averiguar.

—¿Cómo? ¿Ahora?

—No. Cuando hables con él. Esto no es de prisa, es de hacerlo bien.

—Bien —asiente y sonríe.

—¿Que querrás a cambio? —Sí, sí... Los hermanos se cobran y pagan los favores de inmediato.

—No beses a Galia frente a France por el resto de los juegos.

What? —levanta las cejas.

—Nada más... —se encoge de hombros sin mirarle.

—Pero... —arruga la nariz —, es una sutileza.

Yes. ¿No te parece suficiente? No la toques demasiado tampoco entonces.

—No, me parece al contrario que... —bufa un poco—. Vale, vale, trataré de no besarla —ojos en blanco. El menor sonríe—. Si me besa ella no respondo, no voy a hacerle una grosería —agrega mirando el teléfono una vez más—. Vamos por las flores.

Se encoge de hombros y se levanta. El galés saca un poco de dinero dejando en la mesa lo necesario para pagar su desayuno, levantándose también. Le sonríe levemente al inglés.

—¿Qué flores le vas a comprar?

Red roses—como me enseñó Francia.

—Qué clásico.

—¿Te sorprende? —le pone una mano en el hombro, dirigiéndole a la puerta.

—Pues es aburrido.

—Tú, el chico de la rosa, compras algo diferente.

—A veces —levanta la barbilla saliendo.

—Ya puedo imaginarme. ¿Qué compras?

—Lo que me apetece. Lirios, narcisos... ehm... Begonias.

—Muchas opciones para no comprarle flores a France jamás...

—¡Me las compro para mí! Para la casa —eso es cierto, en parte. Gales se ríe un poco más.

—Te reto a que le lleves flores.

No!

—Gallina —la cosa es que hagas lo que hagas van a molestarte, Inglaterra.

What? ¡Esto ni tiene nada que ver con la valentía! Además, ¿a qué el interés?

—A nada, a poderte llamar gallina en paz. De hecho por mi parte puedes llevarle un huevo cocido.

—¡No le voy a llevar un huevo cocido! ¡No le voy a llevar nada!

—Gallina —sonríe antes de preguntarle a una chica del restaurante, en la puerta, de donde sacar unas flores.

—¡Que no tiene nada que ver con la valentía! Y tú... ¡cursi!

—Cursi. Me sorprende que tú me llames cursi.

—¿Qué te parece que hago yo que sea cursi?

—Estar con France. ¿No te parece que eso es del todo cursi?

—¡Tú estás con Galia! ¿Por qué eso no es cursi?

—Galia no es cursi, es delicada.

France no es cursi es... idiota. ¡Y no estoy con él!

Bloody hell —murmura mirando el teléfono de nuevo y viendo que Galia no llama —. France es un imbécil, estoy perfectamente de acuerdo contigo en algo por una vez.

Inglaterra frunce el ceño porque una cosa es que lo diga éeeeel... Gales le escribe un mensaje a la gala... Y luego lo borra guardándose el teléfono y acercándose al puesto de flores.

Well, y tú eres un capullo —se va detrás.

—¿Yo? Vaya, que finura la tuya —pide dos docenas de rosas.

—Pues, yes.

—Yo también puedo llamarte capullo sin problema alguno, te lo aseguro.

—Además poco original.

—Merluzo mequetrefe —le mira de reojo. El menor le mira y entrecierra los ojos

—Crápula cascarrabias.

—Bicharraco filibustero —replica Gales.

—Sandio mentecato.

—Lechuguino papanatas —le pica el pecho con un dedo, disfrutando este intercambio más de lo que quisiera

—¡Cafre cantamañanas! —responde el otro sonriendo un poco porque me parece que esta es la forma en que juegan ellos dos.

—¡Pánfilo zoquete! —sonríe de lado también.

—¡Ceporro botarate!

—¡Tarugo zarrapastroso!

El vendedor de flores los mira con una ceja levantada.

—¡Bárbaro abrazafarolas! —lo peor es que los dos sonríen. Gales se ríe un poco con ese.

—¡Zangolotino desharrapado!

—¡Hazagán mameluco! —se le pega la risa.

—¡Ectoplasma! —se ríe un poco más aún Gales.

—¡Ah! ¡Nada más dijiste uno, tú pierdes!

—No seas chillón, diplodocus antipático —niega con la cabeza haciendo los ojos en blanco y aún riendo.

—No chillo, pusilánime tarambana, es que te he ganado —se encoge de hombros.

—¡Bah! Grumetillo del diablo —protesta arrugando la nariz y pidiéndole al hombre que le dé al inglés las rosas para que las cargue mientras las paga.

Inglaterra las carga... y tiene bien de hacerse con una escondiéndosela. Sí, para Francia. Ladroooon. Gales ni enterado, miiiira otra vez el teléfono, cada vez más nervioso y lo saca.

Bloody hell... No tardó tanto con mother, ¿o sí?

—Ni idea, no lo conté... —y estaba, ejem, con Francia que estaba, ejem, bastante motivado.

—Yo tampoco. Quizás debería hablarle... —murmura.

—Anda, espera mejor a que lleguemos, vamos —le empuja. Gales arruga la nariz y se guarda el teléfono yendo hacia el coche.

—¿Sabes que Eire está medio colgado de alguien? —miradita de reojo. Inglaterra levanta las cejas y le mira de reojo —. ¿No?

No! ¿De quién?

El mayor se lo piensa un poco, con ganas de joderle a él y a Irlanda, pero no necesariamente a Seychelles...

—No ha querido decirnos. Pensé que tú sabrías.

No! No tenía ni idea, ¿cuánto hace? —sube al coche prendiendo el motor.

—Eh... Poco. Está bastante ilusionado... Le ha pedido salir ocho veces y se ha negado las ocho.

—Pfffff —se ríe.

—Y le ha cantado...

So loser, ¿cómo puede estar ilusionado? ¿Cantado?

Yes... Cantado. Y me llamas a mi cursi.

—En realidad, Prince of Wales... this morning... mientras Switzerland and me buscábamos vuestra habitación, nos han contado algo de que tú cantabas ayer.

Prince Of... Oh, ese ha sido Scotland que nos ha registrado así —sonríe negando con la cabeza —. ¿Quién te ha dicho que cantaba?

—Las chicas de recepción. Algo de ayer por la noche.

Ahh... Yes... Well, admito que bebimos un poco en el golf...

—Fuisteis al golf... —le mira desconsolado y el "sin mí" se queda bailándole en los labios.

Yes —se encoge de hombros con expresión de "tú no estabas", aunque sonríe porque a él si le invitaron, en el último minuto y por suerte—. Eire perdió estrepitosamente, me parece que al final ni siquiera contó cuantos puntos bajó el par. Está idiotizado.

—¿Pero cómo es posible si le han rechazado como siempre?

—Creo que no le han rechazado DEL TODO como siempre —confiesa mirando por la ventanilla.

—¿Ah, no? ¿Cómo ha sido?

—Me parece que... Se acostó con ella y luego tuvo unas complicaciones, pero DESPUÉS de eso le dieron un beso, lo cual es un gran adelanto. Aunque aún después le dieron un golpe.

—¿Logró acostarse con ella y todo? ¡Pobre mujer!

—Está en el filo del sí y el no... Muy contento porque le había dado un beso en los labios. De hecho buscaba consejo —se ríe con la expresión de Inglaterra.

—¿Cómo puede estar en el filo? ¿Es que es una desequilibrada?

—Ehh... No —le mira de reojo.

—Pues no debe ser muy lista o estará desesperada... mira que poner a Ireland en el filo, no creo que ni sepa lo significa el romanticismo.

Of course no tiene ni idea, sigue llamándole zorra —se ríe y el inglés pone los ojos en blanco —. Y aun así... Lo veo tremendamente ilusionado. Insisto. Pidió consejo. ¿Cuándo has visto a Eire pedir consejo? ¿Cuándo has pensado en que le cante a alguien?

—¿Qué crees? ¿Qué le gusta de verdad o algo?

—No lo sé, suena ridículo, ¿no?

—En realidad sí... —no tan burlón.

—Pero quiere una novia...

Really?

—Algo así ha insinuado. Y no habla de otra cosa más que de ella.

—Debe ser por Scotland... siempre le está imitando.

—Eso o Alba no deja de presumir las maravillas del sexo frecuente —ojos en blanco. Inglaterra le mira de reojo—. Ya sabes lo basto que es.

Yes, pero no sabía que Scotland hablara de ello.

—Más bien Eire se muere de la envidia... Y Alba machaca —vueeeeelve a mirar su teléfono.

—Ah, ¿ves? Es cosa de Scotland como sea.

—Bueno, Eire nunca ha sido muy brillante... No es nada que nos sorprenda...

—¡Tenemos que descubrir quién es!

—Ehm... Yes... —asiente mirándole de reojo—. A saber, no ha soltado prenda...

—Debe ser alguien que conocemos entonces —aparca en el hotel.

—O alguien que no —se encoge de hombros—, supongo también que si tan colgado está, nos enteraremos tarde o temprano.

—Le preguntaré.

Le mira de reojo antes de bajarse pensando que eso puede ser contraproducente y luego se encoge un poquito de hombros pensando que si él le dice será por idiota. Y ahí es cuando le llega el mensaje de que ya está.

—¡Ahh! ¡Al fin! —sonríe nerviosito vacilando en si marcar o no el número de Galia, decir mejor sacar las flores del coche y mirar a Inglaterra—. Ya ha terminado, voy a subir.

—Corre a ver si aún te quiere o prefiere las manos de un relojero —se burla. Gales le mira y entrecierra los ojos.

—Empiezo a pensar que te da envidia.

—No tanta como te dará a ti —se baja detrás.

—Ninguna envidia, te lo he dicho ya —nunca lo sacaras de ahí. Toma sus rosas del asiento de atrás y camina hacia el hotel.

El inglés le sigue habiéndose olvidado del incidente del beso. Gales va directo al ascensor donde para mala fortuna de todos, debe toparse con Suiza de frente.

Inglaterra entra buscando a Francia, sonriendito. Francia debe estar existiendo en algún sitio, probablemente en el mismo que estaba antes, hablando con alguien tan tranquilo. Quizás con Austria y Liechtenstein si le entró el troll.

Inglaterra le mira y piensa en que le gustaría acercársele y abrazarle por la espalda y luego darle su rosa... y quizás darle un beso otra vez... Y cuando recuerda que antes le ha besado se queda pálido y paralizado.

Suiza, que al ver a Gales se ha sonrojado como pocas veces, simplemente le ha bordeado y caminado hacia afuera del ascensor sin decir nada más, buscando a Austria un poco histéricamente con la mirada. Actividad, como imaginarán, realmente tranquilizadora para el galés, que se sube nervioso preguntándose qué tanto ha pasado en su ausencia.

En su aceleración y por caminar mirando al suelo una vez localizado Austria, Suiza choca un poquito con Inglaterra sin notarlo.

P-Pardon... —susurra saliendo de sus pensamientos.

Inglaterra parpadea con el golpe y se acuerda de lo que acaba de hacer, yéndose detrás. El suizo se acerca a Austria, se humedece los labios y habla con solemnidad, casi como si le dijera que Galia ha muerto en el procedimiento.

—He terminado ya —indica interrumpiendo cualquier conversación del austriaco, ya sea que hable con Francia, con Lili o en silencio consigo mismo. Austria se vuelve a Suiza, sin sonreír cuando llega Inglaterra.

—Ah, Suisse... Bonjour... —Francia le sonríe notando, además, que Suiza está hablando en francés. Suiza da un saltito porque no se había enterado, mira a Francia un instante, se vuelve a Austria sin contestar.

—¿Cómo ha ido? —pregunta Austria mientras Inglaterra se queda por ahí a escuchar.

—Ehh... Ha... Ido... —carraspea y le mira —, bien. Galia... Galia... No es agresiva como mi madre.

Austria asiente y Suiza le mira con carita de circunstancias sin poder evitarlo. El austriaco aparta la mirada, queriendo olvidarse de esto cuanto antes.

Francia mira toda la escena levantando una ceja... Pero la atención se le desvía a Inglaterra sin poder evitarlo.

—He conseguido que se deje sacar sangre —cuenta Suiza a Austria, sentándose a su lado, más cerca de lo que se sentaría habitualmente. Pone su maletín de doctor en sus piernas y saca una pequeña hielerita —. Tengo que llevarlo a un laboratorio.

—Muy bien —levanta las cejas—. ¿No es eso por lo que no quería ir al médico?

Ja. Por lo demás se ve, ehm... Saludable. Quieres... Puedo pedirle a Liechtenstein que lo lleve o puedes acompañarme... O...

—Lo que prefieras. ¿Se ha quejado mucho?

—¿Del piquete? Nein... Estaba contándome de cuando, Ehm, conoció a Vater. No se ha enterado siquiera —le mira a la cara y se relaja un poco al ver que no pasa nada tan tremendamente grave. Le busca tomarle de la mano en un gesto extraño. El austriaco le mira de reojo con eso, dejándole hacer y Suiza le acaricia un poco con el pulgar —. Voy a tener pesadillas.

—¿Por?

—He visto exactamente el lugar donde estuviste nueve meses guardado —le mira a la cara de reojo. Austria aprieta los ojos —. Compartirás mis pesadillas.

—Yo no lo he visto.

Suiza suspira sintiéndose, cosa rara, tremendamente cansado... Como si hubiera corrido la maratón. Se le recarga un poquito encima.

—¿Estás bien?

—¿Yo? ¿Tú estás bien? —devuelve el de anteojos.

Nein, no mucho —niega con la cabeza.

—¿Qué te pasa?

—Nada, creo que no quiero ver a tu madre en un buen tiempo —se encoge de hombros y le aprieta un poquito la mano, se gira con Liechtenstein —. Necesito un favor —ella le mira solicita—. ¿Sabes dónde está Canadá? ¿Podría acompañarte a llevar esto a un laboratorio cercano?

Liechtenstein sonríe mucho y asiente.

—Ten cuidado, no hables con extraños. ¿Traes tu pistola? —pregunta bajando el tono.

Ja.

—Cualquier cosa, me llamas.

Suiza mira a Austria de reojo sin saber realmente si decir algo más o no o... Que en realidad. Incapaz de leer su inexpresividad. Ella vuelve a asentir y como Austria no dice nada recoge los viales y se va a por Canadá.

—Quieres... ¿Comer algo? —vacila un poco mirando a Austria otra vez.

Ja.

Suiza traga saliva con lo escueto, levantándose sin mirar a nadie más y el austriaco se va detrás.

xoOXOox

Francia sonríe a Inglaterra con brillito maligno en los ojos, que parpadea, se sonroja y esconde la rosa a la espalda.

—¿Has vuelto por más?

—Por... ¿eh? —pasito atrás. El francés sonríe más.

—Ven, siéntate aquí... —palmaditas en sus piernas. Inglaterra abre más los ojos y niega con la cabeza aun escondiendo la flor a la espalda. Francia inclina la cabeza —. ¿No te atreves? —pica un poquito.

—¡No quiero!

—Mmm...

El lappin frunce el ceño. Francia extiende las manos hacia él y se estira un poco para intentar agarrarle el chaleco y atraerle hacia sí, a lo que el inglesito traga saliva y da un par de pasitos hacia él cuando tira del chaleco. El galo sonríe al ver que sí se deja capturar, recorriéndose un poco en el sillón para dejarle espacio y que se siente a su lado.

—¿Dónde estabas, eh? —le sonríe. El otro carraspea y se sienta acomodándose las manos a la espalda —. Qué tienes... ¿Qué escondes? —pregunta al notar la incomodidad.

—Estaba... con Switzerland y con Wales luego.

—Oh... Galles... Interesante —le abraza de los hombros y le da un beso en la mejilla aún intentando ver qué esconde.

Inglaterra abre los ojos como platos echándose para atrás e intenta no aplastar la rosa. El francés parpadea y le mira un poco extrañado pero no dice nada, al final se está dejando abrazar.

—¿Qué vas a hacer con Suisse y Autriche?

W-What?

—¿O ya le dijiste a Suisse? —besito en la oreja.

—¿D-Decirle qué? —saca las manos de atrás para apartarle un poco y echarse atrás, sonrojado.

—Del placer que te causo al hacer el amor... ¿Qué va a ser?

—No le voy a de... ¡no lo haces!

Francia se ríe un poco poniéndole una mano en la pierna y el inglés le enclasta la rosa en la cara para apartarle.

El latino se echa para atrás un poco y levanta las cejas sin saber con qué le ha dado, levanta la mano para tocar y espero que la rosa no tenga espiniitas. Pero claro que las tiene, es una rosa ¡Ya podrían habérselas quitado! ¡Debe haberle picado! ¡Cielos Inglaterra, eres un bestia!

—¡Aaaaauuu! —protesta apretando los ojos y deteniéndole de la muñeca, huyendo de las espinas.

—¡Aaaah! —nota que la ha sacado e intenta esconderla otra vez, pero Francia sigue deteniéndole de la muñeca pensando que va a picarle otra vez.

—¿Pero qué haceeees? —protesta abriendo los ojos una vez las espinas de la rosa están lejos de su cara

—¡Eres un tonto!

—¿Por qué me atacas con un... —pausa hasta que entiende, deteniéndose la mejilla donde le ha hecho un rasguñito —... a rosa? Oh.

—¡No es una rosa! —sigue chillando, bien, Inglaterra.

—Es... ¡Una rosa! —sonríe un poco aún sin soltarle la muñeca, peleando.

No! —pelea también para esconderla pero el francés intenta tomarla con la otra mano, y el torpe se pica.

—Aaaau!

—¡Tonto! ¡No la toques! —Da un saltito quitando la mano.

—¡Pero me trajiste una flor!

—¡No es para ti!

—¿Y para quien es si no? —intenta agarrarla otra vez. Es SU flor.

—Para mí.

—¡Qué va a ser para ti! ¡Me trajiste una rosa sorpreeesaaaa!

Noooooo!

Ouiiii! —se le echa encima un poco.

Noo! —intenta pelear un poco, más el francés le abraza igual—. ¡Sueltameeee!

—¡No quiero! ¡Dame mi flor! —le abraza también con la pierna.

—Waaah! —mueve brazos y piernas, pero sin hacerle daño, sólo en protesta. Francia sonríe un poco sin soltarle y le abraza con más fuerza.

—¿Eres un romántico, lo sabes? —pregunta suavecito en su oído buscándole el anillo al cuello.

—¡No lo sooooy! —chilla un poco y el anillo está ahí.

Lo aprieta con la mano y trata de relajarse abrazándole, intentando que él se relaje también. El inglés se esconde un poco y lo que pasa es que oooootra vez, estáis en mitad de la recepción. Sí, sí... ¡Es que no hay privacidad en este país! Francia le ayuda a esconderse un poco.

Merci —susurra sonriendo.

—Eres un tontoooooo…

—Uno que te quiere mucho —se ríe.

—Noooooo —creo que sólo grita por gritar.

—¿Ahora sabes hasta lo que siento o no siento? —se ríe un poco —. Tú eres un tonto y me gusta mi rosa.

—¡Yo no soy tonto! —conste que no ha dicho que no sea tuya, eso es lo más que va a admitir. El galo sonríe satisfecho y le da un beso en el cuello o en donde se deje... Cabeza quizás.

—¿Que dice Suisse? ¿Y Galles? —pregunta intentando cambiar el tema para calmarle.

Wales me ha dicho una cosa sobre Ireland —recuerda que quería preguntarle. Francia levanta las cejas y se paraliza un poquito.

—T-Te ha dicho una cosa... ¿Qué cosa? —empieza titubeante pero pregunta lo más tranquilo posible.

—Dice que le gusta una chica, que le gusta de verdad. ¿Puedes creerlo?

Francia sigue con las cejas levantadas.

—Ehm... Ireland? ¿Que a Ireland le gusta una chica? Vaya... Ehh... ¿Qué chica?

—No me lo ha dicho. ¿Tú has notado algo? Dicen que no le ha dicho a nadie.

—Yo... No he hablado mucho con él —vacila un poquito —, tampoco le he prestado demasiada atención. Tú... ¿Tienes alguna teoría?

—No... Yo creo que es alguien a quien conocemos, quizás Scotland sepa.

—Oh... Puedo preguntarle si quieres.

Inglaterra asiente, sonriente. El francés sonríe un poco sin que le encante la idea de saberlo y no podérselo decir. Es por su bien, para ahorrarle un disgusto. Le da un beso en la mejilla.

—¿Cómo tomó Galles el asunto de Suisse "toqueteando" a maman?

—Finge que no le importa, pero Switzerland estaba suuuper incómodo.

Francia se muerde el labio.

—Preferiría a Suisse para maman que el tonto de tu hermano... —protesta un poco aunque sonríe de lado.

—Bueno, a Switzerland le gusta mucho Austria.

Oui, ya lo sé... Y también debe gustarle maman, en realidad ya le viste ahora que volvió —risita maligna.

—Claro que sí, de hecho quiero hablar con él a solas.

—¿Con Suisse? ¿Me contarás que dice?

—Mmmm... Depende de lo que diga.

—¿Que puede decir que no me cuentes?

—Pues no sé, no sé qué debieron hacer.

—Oh, ¿crees que hicieron algo? Suisse?

—Pues no lo sé, no lo subestimes.

—No es subestimarlo... Al contrario. Sólo creo que él es sumamente firme en sus ideas, y cuadrado. Difícil doblarle.

—Es más divertido de lo que parece —sonríe. Francia levanta una ceja.

Suisse? Si es más recto que una regla.

—¡No tanto!

—Dame un sólo ejemplo de qué no es "tanto".

—Pues el LSD.

Merde... —risas —, ¿uno distinto?

—Mmmm…. la absenta.

—Vale, puede que lo subestime. Pero no va a tirarse a mi madre —se ríe otra vez.

—Pues tirársela no pero... puede haber un accidente.

—¿Accidente?

—Pues roces o cosas así, lo hemos hablado antes.

—¿Hablaron de ello? ¿Qué le diste? ¿Instrucciones? —sonríe divertido.

Nooo!

—¿Cómo tocar a mi madre y que ella lo disfrute?

NOOOO! —se sonroja más.

—Debes saber algo sobre cómo tocarla... Aunque él también considerando que tiene experiencia con... Autriche.

What?

—Algo debe saber hacer, ¿no crees? Considerando que maman se parezca... —arruga un poco la nariz.

B-B-But... But... —imaginado un poquito de… el francés le sonríe.

—¿Qué estás imaginando?

—Pues que nosotros no...

—¿Que tú no sabes tocarme? —levanta las cejas e Inglaterra creo que debe implosionar —. Nadie me toca mejor que tú —asegura en su oído.

Y no sé qué sea lo siguiente a la implosión…. El renacimiento como un fénix. Se esconde súper waaaaaaaaaah y Francia sonríe abrazándolo con fuerza... Y es que le encaaaaanta.

Wales se quiere casar con tu madre —susurra al cabo de un rato. Francia toma aire profundamente y hace los ojos en blanco, aunque traga saliva no tan feliz.

—¿Cuántas veces se lo ha pedido ya? —tono de no tomárselo muy en serio…

I don't know, le he contado lo de tu padre.

—¿Qué de mi padre?

—Pues que se casó con ella.

—Ah, eso... No debe haberlo tomado bien, ¿no hizo un drama? —pregunta aún pensándose el asunto de la boda.

Yes, creo que sí... aunque luego dijo que eso les había unido más.

Francia frunce un poco el ceño y mira de reojo a la cara de Inglaterra.

—Mi madre no... Ella no es como soy yo.

—¿Eh?

—No sé si se lo ha pedido realmente, porque maman podría decirle que sí. Papa me hizo pensar en eso cuando fui a su casa.

—Le he dicho que se case con ella en Notre Dame el día del entente —sonrojito. El galo levanta las cejas y se separa un poco para mirarle mejor.

Quoi?

—Y que haga la recepción en ese restaurante y que sirva ese vino... y que regale candados para colgar del puente.

—Oh... ¡Eso! —levanta aún más las cejas y sonríe levemente —. Cielos, sería el mayor...

—Estaba fastidiándome, así que tuve que decirle que esa era la forma en que TÚ querrías hacerlo... y luego dijo que seguramente me pediría que yo fuera su padrino.

—¿Y aun así dijo que sí? —se ríe—. ¿Diciéndole que sería la manera en que yo querría hacerlo? Qué idiota, seguro piensa que él me robaría la idea o algo así, "mira cómo me caso con tu madre en la boda de tus sueños". No tendría idea —arruga la nariz porque aun así no quiere que se case con su madre. Inclina la cabeza —. Y tú... ¿Su padrino?

Yes... ¿te imaginas? Y tú llevarías a tu madre al altar... —se sonroja un poquito.

—Me temblarían las piernas de la emoción —confiesa sinceramente mirándole a la cara y pensando en ello.

Git! —aparta la cara sonrojándose más y sonriendo idiotamente. Francia se muerde el labio, sonriendo con mariposas en el estómago sólo de pensar que fuera posible hacer algo parecido a una boda de verdad...

—¡Y Galles pensando que me fastidiaría!

Yes!

Francia con el corazón TREMENDAMENTE dividido.

—Crees... Dime, ¿crees que vaya en serio? —le mira directamente. Inglaterra se encoge de hombros pensando que además no está seguro de si preferiría no ser el padrino realmente—. No sé si quiero que se casen —confiesa—. Pero...

El británico aprieta los ojos un poco, sabiendo por donde va ese "pero".

—Y aun así sólo seríamos el padrino y el hijo de la novia.

—Pero... —arruga la nariz. El inglés no le mira, Francia suspira un poco—. Papa igualmente no creo que dejara que pasara.

—¿Eh?

—Esa boda, en la que serías el padrino únicamente y yo el hijo de la novia, no creo que papa lo dejara.

—¿Qué crees que haría?

—No sé, no creo que la dejara ir. En concreto si sabe que va en serio. Pero no sé... No sé si Galles de verdad... No sé si ella dejaría a papa y a Germania.

—En fin... —suspira porque tampoco lo sabe. El latino le acaricia un poco el pelo.

—No le creo nada a Galles... Sigo pensando que tiene una doble agenda —murmura—, con ganas de molestarme. ¿Y sabes qué es lo peor? Que maman se ve feliz...

—¿Una doble agenda?

Oui. Lo he pensado, con todo esto del bebé y lo bueno que ha sido y todas esas cosas... No lo sé, algo me huele mal.

—¿Y qué crees?

—Y yo que sé. ¡Cómo se atreva de verdad a lastimar a mi madre, te juro que yo mismo voy a ir a lastimarle a él!

—No creo que la lastime, parece de verdad interesado en que funcione.

—Mmm... Mmmmmm... —carita de sospecha, pensándoselo un poco antes de acercarse y robarle un beso rápido e inesperado.

Inglaterra levanta las cejas y se sonroja de golpe.

Je t'aime —sonríe sabiendo que se ha salido con la suya, separándose y el conejito vuelve a esconderse —. ¿Qué haremos hoy?


Para lo mal que se llevan los Brits, aun me gusta como se llevan ¡No olvides agradecer a Josita su edición!