Un agradecimiento por lo comentarios a Neopercival, DanteSparda1959, Anakin Namizake. Y a todos que le dieron a favorito y follow.
Neopercival: Si. Había notado sobre lo poco crossover de Kof que hay. Así que me dije bueno a hacer algo. Y como note que no había ninguna historia en español de dxd y Kof, entonces me decante por hacer una historia sobre ambos xD
DanteSparda1959: De hecho el titulo lo dice xD Iori no se convertirá en demonio, pero aun así se hará más fuerte. Y ahí es donde entra Pandora, más adelante se sabre lo que es capaz de hacer.
Anakin Namizake: Bueno, tratare de mantener ambas cosas por la que puse como genero. Aventura (acción y todo eso) y Humor. Aunque se que este ultimo es bastante difícil por la actitud, como dijiste seria y fría de Iori. Sin embargo, creo que igual se puede hacer algunas cosas graciosas. Además es como un desafío hacer esto y que no salga demasiado Ooc Iori xD.
Por ultimo algunas aclaraciones. Pueden que aparezcan algunos otros personajes de animes si, pero no tendrá relevancia alguna, ni poderes. (Exceptuando Pandora y quien seria su hermana menor, cuando lean sabrán a quien me refiero) Ya que no me gusta demasiado hacer OC, por lo que solo servirán para el desarrollo de la historia y tomaran papeles menores.
Como siempre cualquier recomendación, no duden en decírmelo. ¡Saludos y ta luego!
Capítulo 2
Al fin encontró el aula de música, después vagar por todos lados y perder más tiempo de lo que hubiese deseado. Honestamente, no esperaba que fuera tan grande la academia. No parecía serlo desde afuera. Ahora entendía cuan equivocado estaba. Y analizándolo mejor, probablemente hubiese sido una buena idea dejar que Murayama lo guiara antes. Quizás y este asunto ya estaría terminado.
De todas formas eso ya no era importante. A fin de cuentas encontró lo que buscaba, así que solo ingreso a la dichosa aula de música. Sin ánimos de más demoras innecesarias. Notando mesas y sillas de aquí por haya, como también ventanas para observar el exterior. Bueno, lo típico. A decir verdad, para ser una aula de música, no se diferenciaba de las demás. Eso si, solo había algo curioso o al menos que despertó su curiosidad.
Pues realmente no espero que al apenas entrar se encontraría con una personita, de pie junto a un escritorio situado al frente del pizarrón, leyendo quien sabe que cosas. Causando que su mirada ya de por si intimidante se crispara, en tanto la observaba con suma sospecha.
Cualquiera pensaría que seria la profesora, pero había razones para que esa no fuese la primera impresión del Yagami.
Pues aunque ella portara un atuendo formal. Una camisa blanca de mangas largas con una corbata rosada, alrededor del cuello de su camisa, acompañado por una pollera de vestir gris oscuro, un poco de bajo de sus rodillas y unos zapatos negro de tacones pequeño. Obviamente, una forma de vestir que se esperaría de una docente. Sin embargo, eso no cambiaba el hecho que su apariencia o mas bien sus características físicas, era muy particulares y le causaban extrema dudas.
Ya que la "personita" frente suyo a pesar de sus atuendos, tenia un aspecto sumamente infantil. Su contextura física lo era desde su cuerpo hasta la cara. Incluso era una enana. Quizás ni llegaba al metro sesenta.
Para él definitivamente ella no podía ser la profesora de música. Seria un chiste si lo fuera. Claro esta.
Y negó con la cabeza en silencio.
La mencionada por el contrario, totalmente ignorante a los pensamientos de él y a su presencia. Solo continuo con su lectura completamente concentrada, durante un minuto o dos.
Finalizando incluso ante la atenta mirada del Yagami. En tanto asentía para si misma con una sonrisa repleta de orgullo, como felicitándose por su responsabilidad y buen trabajo. Pero continuando sin darse cuenta que había alguien a unos metros detrás suyo.
Cerro la carpeta con sus documentos laborales, dispuesta a irse del lugar a realizar algunas tareas pendientes, girando en su propio eje y siendo solo así que vio al extraño de cabellos rojos, con sus manos en los bolsillos observándola de manera molesta desde la puerta, lo que hizo que alzara ambas cejas. -Si alguien intentara robarle algunas pertenencia, seguramente lo haría y ella ni lo sabría-
—!Oh lo siento!— se apresuro a decir algo avergonzada por su despistes habituales —Soy la profesora de música Mavis Vermillon — aclaro cordialmente con una sonrisa, poniéndose una mano en su pecho en señal de presentación. Sin obtener respuesta alguna.
¿Ya había dicho que no podía ser la profesora que buscaba, no? Porque esto solo confirmo que no estaba errado. Todas dudas fueron despejadas al haber escuchado semejante voz infantil.
—Bueno eh...dime ¿Qué necesitas?—Continuo ella con cierta incomodidad ante su silencio. Dejando de lado sus documentos. Además ya se dio cuenta que era un alumno por sus atuendos.
—(¿acaso cree que soy un idiota?)— pensó el Yagami finalmente. Mientras la seguía inspeccionando de arriba a abajo. Reacio como solo él podía serlo.
Es que simplemente habría que ser muy tonto como para creer que ella era lo profesora de música. Ni si quiera parecía ser más grande que él, de hecho, la rubia frente suyo lucia casi como una niña y no exageraba.
Era claro que esto debía ser una tomadura de pelo. De algún modo, se coló en el aula para molestar a los demás. Y en este caso cayo él.
—Mocosos…—murmuro ante ese hecho, sin ocultar su total desagrado.
Al fin y al cabo mentiría, si dijera que no les resultaban sumamente irritantes. Pues nunca les tuvo paciencia, ni tenia porque tenerlo. Según sus propias razones. Siendo este el motivo por el que le dio totalmente la espalda en espera de la verdadera profesora.
La ignoraría, si, eso haría.
Claro que la supuesta niña alzo ambas cejas, por el comportamiento del muchacho con aspecto de vándalo. Y frunció el ceño posando ambas manos en cintura.
—¡Yo soy la profesora de música! —exclamo y aclaro realmente molesta.
No era la primera vez que la confundían por su apariencia. Pero si fue la primera vez que le decían mocosa y en la cara para el colmo. Tenía treinta cinco años por todos los cielos, no iba aceptar esa falta de respeto. ¡Claro que no!
—¿hm?— frunció el ceño él ¿Acaso oyó mal o de verdad se atrevió a gritarle?
—¡Chico será mejor que te disculpes o llamare al director!— advirtió ella. Viéndose obligada en tratar de no intimidarse por la repentina mirada que le brindó Iori en respuesta a su amenaza. Llenándola de un terrible escalofrió que recorría su espalda. Como también la ilógica e inexplicable sensación de sentir presión en el ambiente.
Con sumo temor se pregunto si era él quien hacia esto, aunque carecía de cualquier sentido esa interrogante. Es decir, puede que sea profesora de música, pero era una mujer de ciencia y algunas que otras creencias, por así decirlo, todo debería tener una explicación racional ¿no? Era imposible que una persona haga algo así.
De todas formas no vacilo, cansada de las tantas confusiones con respecto a su apariencia. Y le mantuvo la mirada lo mejor que pudo, desafiante como valiente. Hasta que repentinamente, para su enorme alivio y gratitud, la pesadez sobre el aula desapareció. Quedando solo el rotundo silencio de Iori en muestra de que no le creía nada...aun
Cabe decir que al final la victoria alcanzo ella...
Pues Mavis cumplió con lo que dijo. Iori no pidió disculpas entonces lo envió a una "cita" con el director.
¿Quien lo diria, no? Ya que él ni si quiero imagino que en su primer día en la escuela, terminaría escuchando una reprimenda por parte del director sobre su comportamiento, para su enorme molestia y prueba de tolerancia. Sin mencionar el hecho que termino registrado en los archivos escolares por su mala conducta, "gracias" a la profesora con cara de niña.
En resumen, empezó realmente mal…y debió contenerse para que no todo sea peor. Ya que si convertía en cenizas "accidentalmente" al director, solo obtendría un resultado más grave, como terminar preso o algo así..
Pero bueno, como dicen "lo hecho, hecho está" ¿no? Así que, aquí estaba de nuevo. Observando a la profesora sonriéndole como si no hubiese pasado nada. Luego de mandarlo con el director de la escuela. Tener que soportar y sufrir un terrible discurso sobre el respeto hacia sus mayores y esto que aquello. Y ya de paso crearse una mala reputación, sin querer.
Si, este día no podía ser mas "genial".
—Entonces; ¿Qué necesitabas? —cuestiono divertida, por la cara malhumorada del muchacho de cabellos rojos. Tratando de olvidar las cosas raras que sucedieron en el aula. Quizás y debería bendecir el lugar por si las moscas. Claro esta, sus creencias comenzaron a ponerse en duda.
—Quiero abrir un club de música (mujer hipócrita)—respondió Iori con sequedad y pensando lo ultimo. Demasiado orgulloso como para admitir que lo sucedido fue su culpa.
Y la mirada de Mavis se ilumino indudablemente. Detalle que no le agrado a Iori, por alguna razón sintió que ahora no era buena idea lo del club. Digamos que una corazonada, por así decirlo.
—Hace tiempo que nadie buscaba abrir un club de música, la verdad. ¿Tienes conocimiento con algún tipo de instrumento? — siguió la mujer, levantándose de su escritorio. Para caminar a través de las mesas y silla hacia el fondo del aula, donde había un armario no muy grande pero tampoco pequeño con algunos instrumentos musicales en su interior o más bien lo que se había permitido comprar la academia.
—La mayoría, pero mi preferencia es la guitarra—
—Guitarra eh…—repitió, buscando la única dos que sabía tenían —bueno muchacho aquí tienes una. Toca y veremos— comunico acercándose al de cabellos rojos con el instrumento en sus manos. Dejándole en claro que, si no podía tocar bien, estaría en duda sobre si dejarle abrir el mencionado club.
Luego la pequeña profesora volvió a su escritorio. Tomo asiento. Apoyo sus antebrazos y entrelazo sus dedos, atenta. A ver si tenía talento o no.
En tanto Iori miraba el instrumento en su mano con una leve sonrisa en su rostro. Una guitarra acústica, sin duda.
No recordaba la última vez que tomo una. Pero esperaba no haberse oxidado después de estar tanto tiempo sin disfrutar y hacer una de las pocas cosas que le gusta.
Algo que ciertamente noto Mavis en la mirada del muchacho. Parecía más relajado por así decirlo con el instrumento en su mano. Es más, aquella mirada fría que parecía detonar desprecio a todo el mundo, inclusive hacia ella. Ya no estaba en sus facciones, al menos por el momento.
—(Toda persona tiene algo que le da paz o que le sirva para escapar de la realidad eh)—pensó la mujer adulta. Cerrando sus ojos cuando comenzó escucharlo tocar una melodía. Por lo que asintió para sí a medida que él continuaba.
[The Unforgiven by Metallica - Danish Guitar Performance - Soren Madsen]
Con una sonrisa Mavis lo admitió a tan pocos segundos de haber pasado, era bueno. Realmente lo era. No parecía alardear el muchacho. E incluso no lo detuvo cuando abrió sus ojos, por notarlo sumamente enfocado en el instrumento. Lo iba a dejar ser, parecía que lo necesitaba.
####
—¿Y bien? — interrogo el Yagami, cuando concluyo la melodía. Observando seriamente a la profesora.
Ella solo continúo sonriendo. Ahí estaba otra vez aquella mirada apática. Pero decidió no hacer caso, parecía que esa era su actitud normal o forma de ser.
—Toma este papel y coloca tu nombre, apellido, numero documento y en qué año estas—
Iori comprendió que eso solo significaba que la había convencido. Por lo que se puso de pie y se dirigió hacia su escritorio para rellenar la hoja que le había tendido la mujer.
—Una vez termines de rellenar. Ve al salón de gimnasia a probar suerte, te conviene que alguien más esté interesado en ingresar al Club de música. Es obligatorio que por lo menos este compuesto por tres integrantes. Ahora, escucha con atención, te di esta oportunidad porque tienes talento, normalmente no lo haría por una sola persona, pero puedo notar que realmente te gusta la música, así que dejare que lo intentes. Y como es temprano aun, mejor aprovecha el tiempo— aclaro con severidad.
—Entiendo— se limitó a decir él y relajando un poco sus duras facciones con la profesora. No era tan desagradable como pensaba.
—¡Excelente! — exclamo nuevamente con una sonrisa, Mavis —si consigues que alguien más se inscriba, no olvides pedirle estos mismos datos y traérmelos, debo presentarlo al director así el club queda oficialmente abierto—
—¿Puedo llevar la guitarra? — cuestiono, le gustaría practicar un poco.
—¡Oh sí, no hay problema, de hecho, creo que también hay un amplificador, tiene algo de polvo, pero funciona! — dijo rápidamente y alegre la profesora, moviéndose hacia el armario. Le gustaba ver cuando los alumnos les ponían entusiasmo a los proyectos.
—¿eh?…—gimió Iori. Parece que no se estaba entendiendo.
Y antes de que pudiera aclarar sus razones, para cuando se dio cuenta ya estaba fuera del aula con la guitarra, el amplificador, cables y sus cosas. Todo encima suyo.
—Esa anciana con cara de niña…—fue lo último que dijo o gruño para sí mismo irritado, retirando lo dicho…ya no le agradaba, ni un poco.
Por lo que emprendió marcha hacia el enorme salón de gimnasia. Esperando no encontrarse con esa mujer de pelo rojo o su amiga.
####
Esto debía ser una jodida broma. O solo él era quien tenía una suerte condenadamente apestosa.
¿Cómo es que entre todas las escuelas que existen, termino en una donde hay personas similares a los Hakkeshu?
Era una mierda y con toda honestidad lo afirmaba.
En un principio era soportable, sí. Es decir, solo eran la mujer de pelo rojo, junto con la morena que la acompañaba. No podía ser peor ¿no?
Pero luego sintió una tercera firma de energía similar a la de ellas. Pensó "Bien, no pasa nada son solo tres".
Sin embargo, cuando comenzó a captar un cuarto, luego un quinto, sexto, séptimo…Ya comenzó a maldecir a Murayama y al anciano de su padre. ¿En dónde demonios lo inscribieron?
Incluso la leve sonrisa que obtuvo por lograr un avance con respecto al club de música se borró totalmente. Ya ni ánimos tenia de recuperar el tiempo perdido con la guitarra apoyada sobre la mesa frente suyo. Sin mencionar, el hecho de que se sentía observado entre todo el tumulto que había en el salón.
—Vaya mierda…—
¿Ahora qué haría?
Quizás no tenía por qué preocuparse. Es decir, ¿Cuáles serían las probabilidades de que están relacionados con Orochi?
Seguramente se estaba haciendo demasiado la cabeza. Si, quizás seria solo eso. Además, aunque su sangre reaccionaba ante la similitud, podía mantenerse estable, no era como con los Hakesshu. Lo único que debía hacer es mantener distancias, la calma y todo estaría bien. Si ellos no se meten con él, entonces tampoco interferirá con ellos, sea lo que sea estén haciendo un grupo tan numeroso en esta academia.
Así que, suspiro con desgano y sacudió su cabeza en tanto tomaba la guitarra, mejor haría lo que debía hacer, caso contrario nadie si inscribiría en su club. Aunque honestamente, no era una idea que le agradara. De hecho, le parecía mucho más cómodo estar solo él. Era alguien solitario, después de todo.
Pero bueno, si quería hacer lo que le gustaba, no tenía otra opción más. Según lo dicho por parte de la anciana con cara de niña…
El problema era que en comparación a los otros stands que tenían de todos tipos de cosas, como folletos y demás garabatos por así decirlo, el suyo solo estaba conformado por una mesa y una silla, luego, claro, él, juntos los pocos elementos musicales o los único dos que tenía.
Ciertamente pasaba totalmente desapercibido. Y nadie se tomaría la molestia de mirar a un sujeto, más solo que perro malo.
O eso pensaba…
—¡Lo conseguiste! —escucho. Y alzo su vista para ver a Murayama delante suyo con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Por qué no le extrañaba?
—No del todo —suspiro —aun necesito que se inscriban dos personas para que siga abierto, como mínimo debemos ser tres— aclaro para luego volver a desviar su atención en el instrumento musical.
—Oh ya veo…—murmuro la bella joven de cabello castaño —¡Ya se! — casi grito divertida. Él alzo una ceja ante los escuchado, pero siguió con su visión sobre el instrumento en tanto conectaba el amplificador y comenzaba a probar los sonidos de cada cuerda —Creo que necesitaras un enorme cartel. Si eso funcionaria. ¡Ya vuelvo!—
—No te preocupes voy a tocar y si alguien quiere pregun…¿Mujer?—parpadeo varias veces, cuando alzo su vista y noto que ya no estaba frente suyo —(esa chica…)— más resignado no pudo haberlo pensado en tanto negaba con la cabeza.
Decidió dejar pasar por alto esto.
####
Esto no era bueno, para nada.
Era sabido que inscribirse en cualquier club resultaba estrictamente obligatorio. Pero nadie lo aceptaba, nadie quería que ingresara en el suyo.
Y aunque se podía quejar con los profesores que supervisaban cada club. Tampoco le convendría, eso solo terminaría por revelar las razones por la cual todos rechazaban su petición y le causaría más problemas de lo deseados.
¿Por qué? pues porque era un condenado pervertido…
Incluso hasta ahora Issei se preguntaba cómo sus amigos lograron entrar en algunos de los clubes. Bueno, en realidad se refería solo a uno. Precisamente Matsuda, no supo cómo, pero entro al Club de Fotos, incluso le pidió que intercediera por él, pero se negó ya que alegaba no poder hacerlo.
No lo mismo podía decir sobre su otro amigo Motohama. Él entro al peligroso club de Rugby, al no tener opciones, ya que también tenía el mismo problema que él.
De hecho, Issei podía imitarlo, aquel club no tendría problemas en aceptarlo. Sin embargo, prefería estar muerto antes que entrar ahí. Más sabiendo que lo iban a destrozar literalmente en cada entrenamiento. Sin mencionar cuando deba jugar un partido… ¡lo harían pedazos!
Ni si quiera quería imaginarse como terminaría su flacucho amigo de gafas, cuando inicie su primer día en aquel club.
No, no y no. Debería haber otras opciones. Por lo que continúo deambulando en el enorme salón de gimnasia unos cuantos minutos. Sin obtener ningún tipo de éxito. Llenándose de más frustración y preocupación. Realmente esto tenia muy mala pinta para él. Sin embargo, inesperadamente una belleza sombría, se cruzo en su camino. A tal punto que lo dejo paralizado. Incluso parpadeo varias veces, antes de seguirla con la vista.
Nunca, pero nunca la había visto en la academia, quizás era alguien nueva. Pero diablos, que mujer más hermosa…pero a la vez tan terrorífica, lo cual llamaba su atención y la convertía en alguien terriblemente sensual.
Su pelo largo y negro hasta por debajo de su cintura, aquella piel tan pálida como la nieve. Pero totalmente limpia de cualquier imperfección. Su bello rostro que mostraba notable seriedad, pero a la vez un aire de misterio absoluto. Aquellos ojos azules casi violetas…
Y eso era todo...es que ya no pudo continuar más con su descripción, sin poder evitar seguirla como un zombie hambriento, inclusive casi alza ambas brazos como si fuera en realidad uno. Aprovechándose de que ella miraba distraída cada stand de los clubs, para deleitarse descaradamente con su curvilínea figura y sus oppais.
Fácilmente podía decir que estaba al nivel de las chicas más populares en términos de belleza como Rias Gremory y Akeno Himejima. Y se preguntó si sería amigas de ellas. Pero luego de razonar un poco y teniendo en cuenta que nunca la vio el año pasado. Lo consideraba poco probable, quizás era nueva, como había pensado hace unos momentos atrás.
Entonces se encendió la lamparita en su cabeza. Si ese fuera el caso entonces necesitaba un guía ¡y quien mejor que él para hacerlo!... Bueno en realidad había mejores opciones que el tercer más grande pervertido que existía en la academia, pero una manera de decir, claro.
Por lo que Issei tomo coraje y trato de alcanzarla rápidamente.
Coraje que se desvaneció cuando la vio detenerse frente a alguien de cabello rojo sentado frente una mesa con una guitarra…Ah y una mirada sumamente amenazante.
A decir verdad, eso fue todo para él.
—Al cabo que ni quería conocerla— susurro antes de girar para irse. O eso intento, ya que segundos después, cayo en cuenta de un detalle muy importante y que podria salvarlo de su problema actual.
¿Acaso ese era un club de música o algo así?
Y volvió a mirar rápidamente el lugar, no había nadie. Además del sujeto espeluznante y la bella mujer sombría.
No perdía nada con preguntarlo. Así que se dirigió hacia allí con cautela, más precisamente por él que tenía una guitarra, parecía un león enjaulado a punto de saltar a la yugular a cualquiera que lo molestara.
####
—Pon tu nombre, apellido, numero documento y el año que cursas— aclaro Iori con simpleza a la mujer frente suyo.
—Bien. ¿y cómo funciona esto de los clubes? — pregunto ella seria, mientras se inclinaba levemente para colocar sus datos en el papel sobre la mesa.
—La profesora de música es nuestra supervisora y nos dará proyecto en base al club o al menos eso es lo que entendí. Ya la conocerás de todos modos— aseguro el de cabellos rojizos, con su mirada en el instrumento, mientras afinaba las cuerdas ¿hace cuánto que no tocaban una guitarra en esta escuela?
—¿Tú también eres nuevo? — cuestiono debido a la respuesta de él.
Iori alzo su vista y simplemente asintió. Tomando el papel que ella le extendía una vez completado. Y observo reojo lo escrito.
—(Pandora Takagi)— ese era su nombre y por lo que parecía decidió continuar el segundo año aquí.
—A mi hermana menor, Yumie, también le gusta la música, pero aun no termino los transmite para ingresar a la academia. ¿Se podrá inscribir luego? — prosiguió ella.
—Deberías hablarlo con la profesora de música, no lo sé la verdad— expreso sin darle demasiada importancia al asunto él.
La mujer simplemente asintió. Era tan seca como él. Parecía que con actitudes similares se entendían o no tendrían problemas.
Hasta que llego cierto castaño escandaloso, saludándolos de sobremanera, como si fuera que los conocía de toda la vida. Y ambos fruncieron el ceño, causando que el chico se cohibiera un poco.
—Eh bueno…hola— repitió más calmo. Lo sabía, no debió haber saludado tan efusivamente ahora que lo pensaba —¿Este es un club de música? — interrogo con incomodidad, pero no por el sujeto de cabello rojos, ya que este volvió a hacer lo que sea que hacía con la guitarra sobre su regazo. Sino por la bella pero sombría mujer a su lado que lo observaba fijamente.
—Sí, si lo es— afirmo el Yagami, no le importaba en los más mínimo quien era. Con que le sirva para completar los tres integrantes ya le bastaba. Así que coloco el papel en la mesa —si te interesa, coloca tus datos aquí abajo, tal como lo hizo ella — finalizo.
Y Issei sonrió felizmente. Este tenía que ser su día suerte, no debía haber duda. No solo consiguió la oportunidad de inscribirse en un club con suma facilidad. Sino también estaría en el mismo lugar que la semejante belleza situada al lado de suyo.
Quien sabe con suerte hasta la conocería mejor. Y podria verla en un bikini negro. Si, eso para él seria un gozo. Incluso ya se estaba imaginando como se vería. Al punto que plasmo una sonrisa tonta o mas bien pervertida en su cara.
—No me agradas— corto sus sueños Pandora, de un momento a otro siendo sincera y directa, siempre había sido así. Mientras observaba esa cara de tarado que poseía el chico.
Efectivamente, el mundo se le vino abajo a Issei. Ni si quiera llego a entablar una conversación con ella y ya le dijo eso. Aun así, se inclinó y decidió inscribirse, el club de música era la mejor opción que tenía antes que el club de Rugby.
####
—¿Qué averiguaste? — pregunto Rias Gremory a una jovencita de cabello blanco y ojos por lo que parecían amarillos. Pelo corto con dos mechones largos en su costado del rostro y flequillo suelto sobre su frente, con un tipo de broche con la textura de un gato negro en ambos lados de su cabeza. Vistiendo el traje femenino estándar de la academia, pero sin la capa sobre sus hombros.
—Iori Yagami. Ingreso este año en la academia, tiene dieciocho años. Y cursara el primer año— respondió con una mirada monótona.
—¿Primero y con dieciocho años? Que extraño— aseguro la chica de cabellos rojos con la mano en su mentón. Para después girar hacia el espejo del baño femenino de la academia Kuoh pensativa. Dando inicio a lavarse su mano.
—Quizás solo es de eso alumnos problemáticos. Aun así, Buchou ¿Por qué está interesada en él? No creo que sea solo por su apariencia similar a los de tu clan, si me disculpa decirlo —
—Porque siento que no es alguien normal, Koneko. Estoy segura de ello— afirmo la demonio. Secándose las palmas con un papel de mano. Antes de volver a girarse hacia la jovencita detrás suyo y arrojar el papel en el tacho de basura cerca de ella — Si está en primer año. Con suerte te tocara con él mañana. Si ese fuera el caso averigua, quien es. ¿Puedes hacerlo? —
—Si, puede contar conmigo, Buchou— aseguro serena.
—Gracias— comento con una sonrisa Rias, mientras ponía su mano en la cabeza de la joven. Antes de retirarse del baño femenino.
Estaba segura que había sentido algo en él, no era energía demoniaca, ni mucho menos la energía que poseen los ángeles como también los caídos.
Era algo particular sí. Como si la esencia humana alrededor de él era mucho potente que la de los demás. Si, era muy raro de explicarlo. Sin embargo, la única conclusión que tenía era aquella.
Además, todavía no podía dejar de pensar en aquellos ojos que la observaban amenazantemente. ¿Tenía pensado atentar contra ella? ¿era un enemigo? ¿o simplemente no le agradaba?
No podía responderlo ahora. Pero si no hallaba respuestas pronto las buscaría personalmente. Preferiría estar a la ofensiva que a la defensiva. Ya que no le agrada en lo más mínimo, la idea de estar cuidándose la espalda en la academia y mucho menos constantemente.
—(Descubriré quien eres Iori Yagami. Lo hare)— afirmo mentalmente. Sin saber un detalle importante.
Si seguía adelante con este plan, estaría por jugar con fuego…literalmente.
