Así que bueno, después de estar liándose un rato... ella hace por separarse, no que no le guste pero... y él la deja... Sí que la deja sin que pase tanto. Sonriendo idiotamente con cara de absoluto triunfo... Sonrojadito. Sey sonríe un poco mirándole a los ojos.
—Sin duda, mucho mejor que cualquier zorra u oveja —se relame sin dejar de sonreír. La chica se ríe un poco y le da una palmadita en la mejilla.
—Idiot.
—Mujer golpeadora —risas.
—Llorica.
—Vale, perdona... Mujer llorica —se "corrige".
—Llorica tú, idiota —toma el vaso de cerveza de Irlanda y se lo lleva a los labios. Irlanda la mira hacer y sonríe de lado satisfecho.
—Ese vaso no es tuyo, mujer llorica —para nada molesto. Seychelles se encoge de hombros y le da un buen trago.
—Sabe mejor que tú —se relame.
—Eso... Eso es probable —admite sonrojándose un poco aunque pensando que se lavó bien los dientes. En cualquier descuido revisará su aliento, sin duda... —. Sea como sea debe querer decir que te gusto —sólo la está picando… pero como es bruto…
—What?
—A mí me parece que seguro sabe mejor que tú, pero a ver... Espera —le quita el vaso de la mano y le da un trago él.
—Yes? Pues a la próxima que quieras liarte conmigo, te pides una.
—Nahh... —suelta después de vaciar medio vaso de un trago... La mira de reojo y nota que tiene bigote de la espuma. Se ríe. Ella le sonríe también—. Tienes... —la mira con los ojos entrecerrados y luego decide que mejor no le dice—, que contarme tú algo de ti.
—¿Qué quieres saber? —sin enterarse, claro. Él suelta una risita traviesa y la mira de reojo.
—Todo.
—Eso es mucho, ¿por dónde quieres empezar?
—Mmm ¿cómo es un día normal para ti? ¿Qué haces?
—Pues... levantarme, ir a trabajar toda la mañana hasta la hora de comer y luego ir a comprar o a pescar o a nadar o algo así, no sé, depende.
—A trabajar... Quien pensaría que alguien en una isla paradisiaca tiene que trabajar —sonríe picándola un poco.
—Bueno, el paraíso no se mantiene solo, querido.
—Qué pena —sonríe—. Mmmm veamos, ¿qué otra cosa? ¿Tienes muchas citas?
—Definitivamente... Yes.
—¿Qué son muchas? —traga saliva, aunque sonríe.
—¿Comparado contigo? Dos. Pero... no, en realidad cada vez que quiero, suele ser relativamente fácil.
—¿Dos?
—Dos son muchas en tu caso —sonrisa traviesa. Irlanda se sonroja un poco.
—Así que tienes muuuuchas.
—Eso mismo.
—¿Por qué tienes tantas y no mejor a alguien fijo?
—Pues... no lo sé. Porque suelo salir con tíos mortales y porque además siempre acaba dándoles por el asunto posesivo como si fuera de su propiedad o estuviera ahí para cumplir todos sus deseos como una sirvienta —ojos en blanco. Irlanda levanta las cejas.
—¿Y algún día has tenido algo con alguno de... nosotros?
—What do you mean?
—Inmortal.
—Es que... los del continente no nos parecemos en nada, Tanzania... Mozambique, Mozambique es especialmente pesado y alguna vez he salido con él pero... —ojos en blanco—. Y Madagascar suele ser bastante insufrible también —todo el mundo odia a sus vecinos. Él sonríe con esa respuesta más aún.
—Bien, entonces esto sí es novedoso.
—¿El qué?
—Salir con uno de nosotros. ¡Es novedoso! ¡Más aún con un europeo! —sonríe encantado.
—Well... está el asunto de Navidad —nada más por hundirte un poco.
—¿Qué asunto de navid...? Ohhh! ¡La cosa esa con el idiota de Cymru! —chasque la lengua y la africana sonríe de lado—. Bah, ¡pero eso no es lo mismo!
—¿No?
—No, eso fue un acostón de un día.
—Porque no fue tan pesado como tú.
—Es decir, ¿gano yo por ser tan pesado?
—¿Esto es una competición?
—Ash! —protesta y la chica se ríe—. Aún así con él no quisiste salir después del sexo, y conmigo sí, así que... Yo te gusto más que él y a mí no me ves problemas.
—Pídeme que te diga que te prefiero a tu hermano.
—Dime que me prefieres a Cymru.
La africana levanta las cejas y se ríe porque no esperaba que fuera a hacerlo. Irlanda sonríe porque lo ha hecho a posta sabiendo que no lo esperaba.
—No lo hago —sonríe de lado y el pelirrojo pone los ojos en blanco.
—Pobre loser. Ahora entiendo por qué le gustaste.
—Ah, ¿sí? Why?
—Por tonta —le da un empujoncito y Sey vuelve a reírse.
—Oye, tengo hambre. ¿Vamos a cenar aquí o vamos a otro sitio?
—Aquí... ¿o no te gusta aquí? ¿Quieres ir a otro lado? Aquí hay fish and chips.
—Fucking fish and chips. New Zeland, Australia and me pasamos toda la infancia comiendo nada más eso, porque cualquier otra cosa que nos daba England la vomitábamos. Lo peor es que ahora hasta es mi plato favorito el pescado —aprieta los ojos. Él levanta una ceja.
—Ehh... Pues aquí aquí nunca he comido otra cosa —la mira de reojo —. Podemos ir a un sitio de ostras o... A uno de curry.
—No, no, vale, está bien... ni me fío del curry de este país, India no hace más que quejarse.
—¡Hombre pero por qué, si somos muy buenos en la cocina!
—Justo por eso. Deben ser celos —tan sarcástica, provocando que el británico se ría.
—No es tan malo el fish and chips aquí...
—Pues pídelo, anda —le da un beso en la mejilla—. Voy al baño.
Él le sonríe un poco también... Sonrojadito con el beso y asiente.
—Ah, por si te lo preguntas, ahora es cuando aprovecho para huir por la ventana de los servicios —asegura levantándose y sonriendo.
—Huir por la... ¡Oh! —le mira levantando las cejas y se le congela un poquito la sonrisa.
Ella le guiña un ojo y se va como si nada, riendo un poco. Irlanda se sonroja con el guiño y se piensa por un momento que... Hombre, debe ser broma, ¿no? ¿Verdad? ¿Verdad? Llama al camarero nerviosito convenciéndose a sí mismo, así que el camarero se acerca.
—¿Qué pasa?
—Quiero... Otra cerveza... Y dos fish and chips. ¡Pero que estén buenos!
—¿No se enfadará tu chica si vuelves a pedir por ella? —tan preocupado. El irlandés frunce el ceño.
—¡Y a ti que te importa! —protesta aunque no le disgusta esto de que sea su chica.
—Tranqui, tío, que sólo lo digo por los gritos que te estaba pegando antes... peas?—que son los guisantes que ponen en vez de las chips. Irlanda pone los ojos en blanco.
—Ehh... —se lo piensa —. ¿Uno y uno?
—So clever, y que ella elija lo que quiera —lo apunta.
—Pues a ver si así no grita. Apunta también mi otra cerveza y vienes a preguntarle a la mitad que qué quiere de beber.
—Por lo menos está buena —suelta apuntándolo también y asintiendo.
—Claro que está buena y quítale tus nacos ojos de encima.
—Eh, tranqui, tío —levanta las manos y se va.
El pelirrojo sonríe un poco y luego se acuerda de que quizás no salga del baño. Mira hacia allá de reojo. Y por cierto... Se revisa el aliento. Y Espeeeeera impacientemente mirando su reloj, pero no saleee.
Y su teléfono... Y su reloj... Y tararea algo tocando una batería imaginaria… Y viene el camarero antes que ella.
—¿Qué pasa, tío? ¿Te ha plantado? —le deja los platos.
—No... Sólo ha ido al baño... —se revuelve.
—No te agobies. Estaba demasiado buena, esas son las peores.
—Pero no se ha escapado... Me dijo que se iba a escapar, obvio no lo va a hacer y era broma... —le mira —... ¿Hay ventana en el baño?
—Pues sí, pero no se puede salir, la gente se largaría sin pagar.
—¡Ahh! ¿Ves? ¡Entonces tiene que salir! —se relaja y sonríe. Y ahí sale, el camarero se encoge de hombros—. ¡Mira!
—Casi pareces sorprendido.
—Es... No... No, no... Shut up! Shoo —lo corre haciendo aspavientos y poniendo cara de súper cool aquínopasónada.
El camarero se encoge de hombros y ya que se va se acerca a ella. Cruzan unas cuantas palabras, ella mira a Irlanda, sonríe y niega al camarero... y luego se ríe y asiente. Irlanda frunce un poco el ceño tratando de hacerse el que no se entera... Curioso hasta decir basta.
Y así es como el camarero se va y ella vuelve a la mesa.
—What? ¿Qué te dijo ese idiota? No te habrá pedido tu teléfono, ¿verdad?
—Yes, of course, le he dicho que nos veremos en unos veinte minutos atrás en el aparcamiento —se sienta.
—Whaaat? What the hell!
—Ya te he dicho que me iría con otro.
—¡Y era broma, no me jodas!
—¿Lo era?
—¡Pues claro! Shut up y elige uno de los dos platos, anda... Peas or chips? —casi se las tira encima. La morena se ríe.
—¿Cómo puedes pensar que me van a pedir el teléfono si nos hemos estado morreando aquí frente a todo el mundo?
—Pues yo que sé... ¡Es capaz! ¡Y le rompo la cara si es así! —la mira y se relaja un poco—, ¿qué te dijo entonces?
—No le rompas la cara a nadie. Si te metes en una pelea me largo —advierte muy en serio. Él levanta las cejas.
—Pues tú no... le des el teléfono a nadie. ¿Aún así qué te dijo?
—Me preguntó si estaba bien, dijo que tú parecías creer que no iba a volver del baño y si quiero más cerveza.
—¡No es cierto! ¡Él me dijo que no volverías y yo le dije que sí lo harías! —se sonroja.
—Es lo que me ha dicho —se encoge de hombros—. Igual nadie me ha pedido el teléfono.
—Yo te lo pido... Si eliges cual plato es el que quieres. Esta vez no elegí por ti —sonríe un poco. Ella sonríe porque al menos lo ha pillado que se refería a él y mira los dos platos.
—¿Tú qué prefieres?
—¿Yo? Chips... Pero puedo tomar peas si tú quieres.
—A mí me da igual —acerca los guisantes hacia sí.
—Si quieres chips puedes comer de aquí —le ofrece tratando de ser amable, porque en el fondo... La verdad le ha aliviado que haya vuelto. Se sonroja un poco por ello empezando a comer.
—Está bien... de verdad me da igual —sonríe empezando también y es que ella que está acostumbrada al sabor del pescado frescoooooo…
Come con un montón de hambre mirándola y sonriendo de vez en cuando al pensar en que el mesero le ha tenido cierta envidia y le ha dicho que esta buena. ¡Claro que lo está!
—Puaj, es que... My god! ¡En serio, es que no sabe a nada! —protesta al cabo de un poco sin poder evitarlo—. Mira ya no me gusta comprar pescado en el supermercado que siempre me lo pesco yo o voy a la lonja, ¡pero es que esto es peor! —muequitas de asco. Él le mira medio preocupado, medio divertido.
—¡Pero está bueno!
—No, no lo está, nada más sabe a aceite y a harina frita...
—Pues... Nah, sabe a bacalao. No tan fuerte como el seco pero sabe bien.
—¡No puedo creer que ni el pescado sepáis preparar, sois la vergüenza de todos los isleños del mundo!
—En mi casa lo preparamos mejor —se ríe.
—No es muy difícil. I mean... es que como pruebes alguna vez mi pescado fresco es que vas a flipar.
—No creo que esté tan bueno.
—¡HA! ¿En comparación? Tienes dos o tres de esos tuyos FIJO.
—Yo creo que exageras y este está bueno... Es un bloody pescado, ¿qué puede tener mejor?
—Que no lleve muerto milenios.
—Nah... No creo que lleve tanto —sonríe comiendo una papa—. Seguro lo pescaron en la costa y lo trajeron.
—Claro, en alguna piscifactoría de la costa, lo pescaron —le mira de reojo—. Igual... ugh, es que el palangre, de verdad.
—¿El qué?
—El palangre, además... yo pesco con palangre y esto es tremendo.
—Yo a veces voy a pescar...
—¿De verdad? —le mira de reojo levantando las cejas.
—Yes, tengo unas cañas. Es divertido —sonríe un poco y la pregunta real es qué hace con el pescado una vez que ya lo tiene... Que es echarlo a perder del todo.
—Ah, con caña, pesca deportiva —asiente—. Yo empecé con la caña —a los seis años—. Pero es muy MUY lento. De hecho, suelo tener un par de cañas puestas en la ventana siempre.
—Pues... Sí. No es para desesperados, claro y no me encanta porque uno tiene que elegir bien la música que oye y tiene que oírla muy suave o... —parpadea—. ¿En la ventana?
—Pues no es como que haga mucho caso pero a veces pican mientras estoy ahí y...
—¿Tu ventana da al mar así de cerca?
—Ireland... —sonríe—. Mi casa es un barco.
—Eire. What?! —levanta las cejas.
—Es un barco. Es grande y cómodo y lo utilizo para ir de una isla a otra cada vez que quiero sin tener problemas de tener que preocuparme de ferris o de si se me hace tarde.
—Wow! Eso es tan... Tan... —sonríe —, yo debería tener uno así.
—Tu casa no es un archipiélago —se ríe.
—Pero así no tendría que ir en ferri con todo y mi coche, como vine hasta aquí...
—Ah, yo uso el coche igual en Mahé.
—Mahé —sonríe.
—What?
—Por lo que he visto en fotos... ¿Tiene calles y eso? Sólo he visto playa.
—¡Claro que las tengo! ¡Victoria es una ciudad! —en plan "¿en serio?". Irlanda se ríe.
—No lo sé... Yo sólo veo playa, costa y más costa.
—Pues hay mucho de eso, pero también hay ciudad.
—Mmmm... No lo sé...
—Búscalo en google maps y lo verás —levanta la nariz. Él sonríe... Porque ya lo buscó.
—Me gusta que vivas en un barco.
—Pues aunque no te gustara —se ríe. El británico sonríe y entrecierra los ojos comiéndose una papa.
—Sea como sea eso te hace a ti también bastante freak, deja te lo digo.
—Sorry?
—Vivir en un barco... Aun cuando sea necesario para ti, es rarito —se encoge de hombros.
—Claro que no, es de ser una aventurera.
Irlanda se rasca un poco el brazo y la mira sonriendo de lado.
—Una cosa no quita a la otra... Eres una freak aventurera. Aunque esto explica muchas cosas...
—¿Cuáles cosas?
—Que te guste yo y que no funcionara con el infinitamente aburrido Cymru —sonrisa. Ella se ríe con eso—. Soy YO el divertido y aventurero de la familia, por eso tengo mi isla aparte —sonríe—. Bueh... También a England le daba por la aventura... Con los recursos del reino y él es mucho menos divertido.
—Él fue el que vino a buscarme cuando yo era pequeñita, señor aventurero.
—Yo no fui porque quería esperar a que no fueras tan pequeñita para venirte a buscar —sonríe travieso y se sonroja un poco.
—Ya claro —se ríe más.
—Desde luego, para eso tenía a mi sirviente England... Que fuera por ti y te cuidara y se peleará con France por ti y esas cosas, para esperar el momento justo y... —da un golpecito en la mesa, cambia el tono de voz a uno más grave, se pasa la mano por el pelo en leve imitación a Francia cuando lo hace, hace un muy mal intento de caída de párpados y bueno, intenta hacerse pasar por seductor —. Hello, beautiful lady... I am Éire.
Seychelles intenta de verdad no reírse demasiado, pero es que... él se ríe con ella, porque en realidad está jugando, aunque intenta poner carita de desconsuelo.
—What? ¿No ha funcionado? Really? Bloody hell! ¡Si llevo trescientos años esperando este momento!
Ella se ríe más y se le echa un poco encima otra vez. A Irlanda se le corta un poquito la risa, nerviosito de nuevo, aunque aún sonríe de oreja a oreja, claro. La deja echársele encima aunque aún no se le ocurre siquiera la idea de abrazarle. Pone el brazo en el respaldo del asiento para dejarla hacer y piensa que quizás lo que venga es otra vez beso... Aunque piensa con preocupación que esta vez sabrá a pescado.
—Ehm... Verás como a la larga sí funciona —comenta tomando su vaso de cerveza y dándole un trago. La africana le acaricia un poco el pecho y apoya la cabeza en su hombro. Él sonríe un poco con el gesto soltando el aire y relajándose un poco con la caricia —. Así que... Te gusta pescar, peces y tontos... Y los barcos... Y el sexo con africanos de gran verga. ¿Qué más?
—Pescar tontos —se ríe. Él sonríe un poco más.
—De eso estamos haciendo un taller interactivo de demostración.
—Al menos ya lo admites tú mismo.
—Como si tú fueras mucho más lista pescando tontos.
—Why not?
—Si fueras muy lista pescarías listos... Aunque creo que tienes esperanzas —sonríe un poco y la mira de rojo—. Veamos... ¿Qué más puedo preguntarte? ¿Tienes tatuajes? No recuerdo haberte visto ninguno...
—Nah, aunque en una época pensaba hacerme un delfín. En el tobillo.
—Oh... Eso es súper... —se ríe —, cursi.
—¡No lo es!
—Sí que lo es... No te había visto como una chica cursi hasta ahora —se sigue riendo un poco.
—No es cursi.
—Lo es del todo... Un delfín es algo taaaan de chica —sonríe y se agacha un poquito hacia ella.
—¡Pues SOY una chica!
—Nooo! ¡¿Lo eres?! —se hace el súper sorprendido.
—Parece mentira que no lo sepas con lo mucho que miras las dos cosas que lo demuestran.
—Con lo bonitas que son —se ríe un poco y las mira. Ella junta un poco los codos, levantándolas. Y ahí va una mano... Sí, poco delicado, yo lo sé, pero intenta tocar una.
—Hey!
—What?
—¡Pues vas a meterme mano aquí!
—Pues tú estás... ¡Tú me las estas poniendo ahí justo para eso!
—What?
—Le hiciste así —supuestamente la imita —, pues... Es una gran tentación.
—Igual no lo hagas porque me duelen.
—Te... ¿Duelen?
—Pues sí, un poco.
—¿Por? No es mi culpa, ¿verdad?
—No, claro que no.
—¿Por qué te duelen?
—Porque... —es que no está segura de querer decírselo.
—¿Es porque tienes ganitas? —se ríe un poco.
—What? No!
—Mmm... Yo creo que sí, quieres que yo te dé un masaje.
—No!
Él cierra los ojos y asiente.
—Está bien, si eso necesitas lo haré —sigue ignorándola.
—¡No, va en serio! —protesta. Irlanda abre un ojo y la mira de reojo. Ella le mira fijamente.
—¿Sin masajes entonces...?
—Eso mismo.
La mira con los ojos entrecerrados pensando que quizás esto es... Un pretexto sólo para terminar por decirle que hoy se siente mal y por eso nanais hoy.
—Además, ¿crees que me voy a dejar tocar las tetas en la primera cita?
—¿No crees que es un poco tarde para mojigaterías? Te dejaste coger antes de la primera cita... Ya te he tocado y bien tocadas, las tetas y bastante más que las tetas.
—¡Una cosa no tiene que ver con la otra! ¡Eso no fue una cita!
—Tiene todo que ver, ya te dejaste hacer y ahora...
—¿Y ahora qué? —pregunta bastante agresiva e Irlanda levanta las cejas.
—Ehh... Ahora no cuenta lo de las citas, diría yo.
—Sorry?
Irlanda la mira y traga saliva notando que se está volviendo a meter en un lío.
—Look... Vamos a hacer lo que tú quieras al final. Si dices que no y me traes con los huevos calientes hasta la eternidad... Te detestaré y me caerás fatal, pero... —se lo piensa. Ella levanta una ceja—. Dará igual lo que yo diga —se encoge de hombros.
—¿Dará igual? ¿Seguirías tras de mí? —levanta las cejas. Irlanda traga saliva pensando que... Para cómo van las cosas, sí, pero no quiere terminar siguiéndola idiotamente como guiñapo.
—Depende. Tampoco soy imbécil.
—¿Lo ves?
—No, no veo nada... Sólo tampoco vas a traerme así, detrás de ti eternamente, babeándote y tú negándote... Como tu tipo ese del teléfono, pero peor aún sin sexo.
—Así que esperas que haga algo como compensarte con sexo.
—No estoy diciendo eso —aprieta los ojos—. Lo que no quiero... es darte ideas.
—¿Ideas de qué?
—De cómo... Controlarme. ¿Qué es lo que vas a hacer si te digo que sin sexo seguiría tras de ti?
Seychelles sonríe un poquito y piensa "considerarte muy dulce".
—Yo te digo... Vas a ir, te vas a tirar a tu tío del big dick, vas a hacer cosas conmigo, decirme "vale, sí... Quizás cuando lleguemos a la cita... O a la... O a la...", y tenerme así idiotamente tras de ti, pensando que quizás algún día sí me dejarás...
Ella inclina la cabeza escuchándole.
—Y lo peor es que vas a tenerme agarrado de las bolas, porque si ya salí tres o cuatro veces contigo pensaré que sí que te intereso y vas a empezar a gustarme en serio. Y más voy a ir tras de ti y tu más maligna podrás ser.
Sonríe un poco más y le hace una caricia.
—Así que no, no way. Si voy a ir atrás de ti, va a ser con toda la mierda complicada y con todas las ventajas.
Sigue con la sonrisa y vuelve a acariciarle la cara. Irlanda le mira de reojo y se sonroja un poco pensando que no puede ser del todo malo si sonríe y la caricia no le disgusta en realidad. Cierra un poco los ojos.
Seychelles se acerca y le da un beso suave cuando nota que los cierra. El británico suelta el aire y se relaja un poco, levantando las cejas con el beso.
—¡Vaya! —sonríe cuando se separa.
—What?
—Es la primera vez que soy completamente sincero y me gano un beso —sonríe.
—A saber qué burradas sueltas las otras veces.
—Pues tú me dirás... —la mira, sonríe un poco y se humedece los labios. Se sonroja antes de acercarse para darle un beso y vacilar un poquito.
—Eres peor que de quince —le da otro.
—¿Peor que de quince? —pregunta sonriendo y relamiéndose cuando se separa.
—Con los besos.
—Ah, eso... —se sonroja un poco... Verán, no tantas putas se dejan besar y estas cosas. De hecho me parece que casi ninguna—, pues sólo... Bueno, no sé, ¿a ti no te gustan?
—Sí, pero estamos aquí en un pub comiendo... vamos a otro lugar un poco más privado si quieres hacer eso... pero nada más que besos hoy.
—¿Hasta cuándo?
—¿Hasta cuándo qué?
—Sólo... Besos.
—Hasta... la tercera cita —deciden pensando que quizás si le dice toda la semana decida no hacer nada hasta la semana que viene y ya. Irlanda sonríe un poco.
—La cita de hoy, de mañana... ¿Y pasado mañana ya?
—No voy a salir contigo mañana y pasado mañana.
—Ah... ¿No? —la mira un poco decepcionado.
—Igual, entonces quizás más bien haya que decir nada más besos hasta el final de los juegos porque igual ni hay forma.
—¡Tantisisísmos días! —levanta las cejas—. ¡Ves! Estás justo haciendo lo que te dije que harías.
—¿Pues qué vas a hacer? ¡Granny está en tu cuarto y America en el mío!
—Mandamos a my mother con tus brothers como el otro día.
—¿Y te crees que ella va a hacer eso? Además, es una putada para America.
—Entonces vas a seguir conmigo... ¿Después de los juegos?
—Pues... ¡¿qué sé yo?!
—Vamos... ¿Quieres bailar?
—Yes —agradece el cambio de tema.
—Tengo que advertirte... —sonrisita. Ella le mira —. Soy bastante británico para bailar.
—¿Qué significa eso?
—Canto mucho mejor de lo que me muevo.
—¿Y por qué no vamos a un karaoke?
—Ohhhhh —parpadea... Y levanta las cejas porque no se le había ocurrido.
—Seguro hay alguno en la ciudad —saca el teléfono para buscarlo. Irlanda sonríe con la idea y mira por encima de su hombro.
—Un karaoke es... Perfecto.
—¿Te suena alguno? —Sonríe y pone el teléfono para que pueda ver.
—Nunca he ido a uno, podemos ir al primero y si no te gusta cambiamos, al final traigo el coche —le sonríe levantando la mano y haciéndole un tosco cariño en la cabeza.
—Vale —asiente y busca la dirección del primero.
—Si tomas decisiones así y tienes ideas como esa ahora entiendo el matriarcado.
—What?
—La idea del karaoke, no se me había ocurrido —se encoge de hombros.
—Porque eres idiota y no tienes imaginación —resuelve sonriendo.
—Bah, que no voy a tenerla, sólo que quién iba a adivinar que tú querrías cantar.
—En realidad me gusta bailar también.
—Puedo cantar... Y tú bailas. Sólo que como alguien te vea con ganitas... —frunce el ceño y la africana se ríe.
—Ya veremos... no sé si sean salas privadas como en Asia.
—Salas... Privadas —levanta las cejas —. Si son salas privadas te advierto de una vez que como me bailes no van a ser puros besos —riiiiisas
—¡Ah! ¡No seas idiota! —se ríe y le da un golpecito suave.
El británico se ríe aún más, sonrojado, aunque imagina a algo así como Sweeney Todd y se revuelve un poco. Imaginen, si llegase a acostarse con ella… pues, va a encontrar ahí debajo una escena como de carnicería.
—Veremos qué pasa...
—Pues venga, vamos —lo empuja un poquito. Irlanda sonríe y asiente sacando su cartera y llamando al mesero. Y bueno, al final termina pagando—. Conste que sólo te dejo porque no tengo dinero de ese vuestro ridículo.
—¡Oh! ¿Eso del matriarcado y del fempower no sólo aplica para lo malo sino también para lo bueno? —sonríe un poco, divertido, rebuscando un poco en su cartera y sacando el billete en libras esterlinas que siempre trae para situaciones de emergencia... Porque no a que nunca lo use. Al final tiene una partecita en donde, joder, aún tiene que pagar con esas monedas de la reina.
—¡Pues claro que aplica a todo!
—¡Vaya! Puede entonces que pueda soportar el football de mujeres —y recibe una FULMINACIÓN, pero sólo se ríe —. Eres como... Sensible con el tema, ¿verdad?
—Pues sí. Hay temas que no dejo que los tíos se tomen a broma, todo empieza como una broma y luego... —gesto con la mano. Él suspira.
—Vamos a tener problemas con ese tema —advierte levantándose.
—¿Y eso por?
—Yo y mis comentarios desafortunados. Ya me ahorcarás cuando sea necesario —le sonríe un poco y se rasca la cabeza. Seychelles suspira.
—Anda, vamos —sonríe un poco también.
—Come on...—suelta a la vez. Hace un gesto con la mano y se dirige a la puerta, guardándose las manos en los bolsillos y silbando algo.
Seychelles recoge su bolso y su chaqueta, poniéndosela mientras va tras él. Este es un poco bestia, discúlpalo.
Bueno, pues ahí salen y vamos al coche de nuevo. ¡Y no creas que la morena no se muere de frío porque le habían prometido fucking verano! Y ni siquiera trae medias.
Irlanda no se entera tan fácil, tan tranquilo, claro, hasta que llega al coche y lo abre.
—¿Ya estás pensando qué vas a cantar? —va detrás frotándose un poco los brazos.
—¿A cantar? Pues... Lo que quieras que te cante —sonríe un poco y levanta las cejas al ver que se medio abraza a sí misma.
—¿Lo que yo quiera?
—Yes, lo que quieras —asiente abriendo su puerta.
—A ver cuánto tardas en arrepentirte de eso —por un momento cree que le está abriendo la puerta a ella hasta que cae en el asunto de la conducción. América te manda saludos, Sey... Le pasa cada vez.
—¿Quieres conducir o algo así? —levanta una ceja.
—No, los fucking coches están al revés.
Él se ríe un poco y aprovechando que no esta tan lejos de él, extiende una mano y la toma con cierta fuerza del brazo tirando de ella. La chica se deja, claro, casi cayéndose un poco.
—¿Quién te manda a salir con un británico freaky que tiene el cerebro al revés...? —sonríe un poco poniéndole una mano en el hombro tratando de que no se caiga.
—¡Pues si no fueras tan pesado! —sonríe de lado.
—Estarías divertidísima gritando con tus hermanos —sonríe también y la recarga en el coche—, en vez de estar teniendo la peor vida posible con el cavernícola que te tira de los pelos.
—Oh, yes.
—Adolescente que quiere muchos besos —se sonroja sin acercarse del todo por decirlo.
—Oh... ¿otra vez?
—Has dicho que afuera —se defiende sonrojadito.
Seychelles se ríe y se acerca aun así. El pelirrojo sonríe un poco de ladito y se humedece los labios, sin poderse creer que esta niña SIGA dándole besos… porque… Pues no es que suelan darle un montón de besos.
Es el él que se separa esta vez, con los ojitos cerrados y cara de bobo.
—I... I... —susurra poniéndose frente con frente. Ella sonríe y los abre poco a poco—. Si son muchos besos hasta el final de los juegos... No me quejo nada nada nada.
Ella se ríe y le abraza. E Irlanda levanta las cejas quedándose un poco tieso, con esa incomodidad de los brits, pero sonríe tontamente y se le recarga encima.
—Cinco minutos...
—¿Cinco minutos? —le mira de reojo.
—Así... aquí. Cinco minutos —pide aún sonriendo.
La chica traga saliva y le aprieta un poco más, incomoda ahora porque no entiende del todo qué pasa. El británico se relaja, y un ratito más tarde consigue levantar los brazos y apretarla él un poco también.
—Come on, vamos —decide repentinamente tomándola de los hombros y separándose de ella.
La africana levanta las cejas cuando siente que la abraza de vuelta y se descoloca un poco cuando la suelta. Él carraspea un poco sonrojadito.
—Anda, sube al coche.
Sey le da un besito rápido en los labios y le suelta yendo a la otra puerta. El pelirrojo se ríe un poquito "mijijijiji miraaaa! Besitooooos", subiéndose al coche. Seguro de que Escocia no va a creerle cuando le cuente.
Y en realidad... Ahí van, todo parece ir bien, el cielo azul, ahora no cree que se vaya a largar. Busca música en cuanto prende el coche. Y conociendo su mala suerte... Un instante más tarde... Pasará una tragedia.
Seychelles nada más... pues bueno, no es una cita convencional, pero Irlanda es muy dulce y no lo está pasando mal a pesar de todo.
Dulce... Cualquiera de sus hermanos va a MORIRSE de la risa si se lo dicen.
Y así es que llegan al karaoke, que yo sospecho no va a tener a demasiada gente... Irlanda se está gastando toda la suerte de su vida. Un beso más y va a quedar a deber.
Seychelles piensa de nuevo en lo que le ha contado de las citas y las chicas y llega a la conclusión a la que llega todo el mundo tarde o temprano con los brits, sobre lo falto de amor que parece el chico, que es una parte del encanto británico, sin duda.
Ya que suele ser lo que hace que los demás quieran... puede dárselo. Y que además... Ellos suelen recibir bien el amor de alguien, valorándolo y cuidándolo aún más que al resto de sus tesoros. Bajo esa perspectiva es que Irlanda, minuto a minuto parezca más sonriente... Y relajado, lo cual es un poco malo por su brutez.
—¿Cómo lo ves? ¿Aceptable o una mierda de sitio? —pregunta después de bastante poco, deteniéndose frente un sitio que no parece un karaoke en absoluto.
—¿Estás seguro que es aquí? —se echa un poco sobre él para mirar por su ventanilla.
—Ehhh... Of course!
—Mmmm... No pareces muy convencido.
—Pues me has dicho que era esta calle, ¿no? —levanta las cejas. La chica vuelve a comprobarlo y se la lee en voz alta —. Pues es la calle... Creo. Esto sería más fácil en mi casa.
—A lo mejor no estoy poniendo haciendo las errrrres lo bastante fuerrrrte y porrr eso no me entiendes —imita el acento de Escocia y el pelirrojo se ríe.
—Yo que sé, quizás quitaron el Karaoke y pusieron... Esto parece...
—¿Por qué no llamamos a Scotland y le preguntamos?
—¿Crees que va a tener idea de un karaoke? —sonríe sólo con la idea... Y luego piensa que puede presumirle un poco que al menos la chica está contenta en la cita —, venga... No perdemos nada.
—¡Pues es su ciudad!
—Pero es un karaoke, Seychelles, es como decirle que nos recomiende una tienda de hilos para bordar... Ahora verás —saca el teléfono y le marca igual —. Scoooottyyy.
—What the... —el escocés se queda en silencio unos instantes y cuelga. Irlanda pone los ojos en blanco y vuelve a marcar. Seychelles levanta una ceja.
—Es... Bueno, es un pan de dios mi hermanito... Del tipo al que no se le deben tocar las bolas. Pero... Va a contestarme, sólo hay que tener paciencia.
—What? —responde Escocia al teléfono.
—Soy yo.
—Shite, cabrón. What the hell te ha dicho ahora?
—Shut up! Nothing arsehole! ¡Estoy aquí CON ELLA al altavoz!
—What?
—Hello! —saluda ella sonriendo. Irlanda se sonroja un poco, pero sonríe idiotamente porque estas cosas nunca le pasan a él.
—Estamos... Estamos buscando un karaoke.
—Uh... hello. ¿Un what? —cree haber oído mal.
—You know... Esos lugares idiotas en los que vas y te dan un bloody micro y... Well... Cantas.
—¿Y me preguntas a mí por esa mariconada exactamente por qué...?
—¿Lugares idiotas? —pregunta Seychelles un poco con el ceño fruncido.
Irlanda la mira de reojo y se encoge un poco de hombros con cierta cara de circunstancias. Es que es Escocia, Sey... ¿Sabes? Y eso... Bueno, eso complica un poco las cosas. Sí que tiene ganas de ir, créeme. Se pone un dedo en los labios para pedirle a Seychelles que... En resumen que no haga drama con eso.
—Es tu casa, mariconadas o no, debes saber dónde están.
—Ni siquiera sé si hay algún lugar de esos aquí... No ibas a ir a bailar para... —no acaba la frase porque Seychelles está ahí.
—Sí hay, ya lo buscamos en Google maps y estoy aquí afuera... Es donde la plaza, ¿te acuerdas ese lugar de pizzas al que íbamos antes? Una cuadra más adelante... Pero esto parece un tugurio de mala muerte —explica —, así que debe haber otro.
—Es que no tengo ni idea, no es como que yo vaya controlando los locales que abre la gente. Y menos los que me importan una mierda.
—Tampoco es como que no sepas que coño hay aquí, sólo te digo que pienses si no has visto uno o si sabes... ¿Dónde viste que había otro? —pregunta a Seychelles y le sonríe un poco tocándole levemente el brazo.
Ella saca el teléfono buscando y lo que pasa es que aunque lo sepa, Escocia no le va a decir donde hay uno por las buenas así como si nada.
—No puedo creer que te hayas dejado engañar para ir a uno de esos sitios... —se burla un poco Escocia.
—No me dejé engañar, ye maggot, es un sitio normal —al que desde luego jamás ha ido ni iría en ninguna otra circunstancia.
—Of course, vas cada semana, no sé cómo no sabes dónde está entonces.
—No, tampoco voy cada semana, dickhead... No soy como tú que visita lugares de nena cada que puede.
—Sorry? Tú eres el que va a dar serenatas.
—Shut the bloody hell up —aprieta los ojos—, tú tienes una zorra que saca el látigo y te trae marcando el paso, así que déjame a mí en paz. ¿Vas a decirme del karaoke o no?
—¿Qué a mí me marcan el paso? A mí nunca me han obligado a ir al Karaoke —replica y Seychelles que ya lo ha encontrado y estaba escuchando, le mira de reojo con una ceja levantada.
—Nadie me está obligando a ir a un maldito karaoke —protesta y la mira de reojo, y abre los ojos en cierto pánico pensando en lo que ha dicho antes... Entre esas cosas la palabra zorra está en la lista de lo que no debía haber dicho, carraspea—, si voy a ir es porque se me da la gana. Ehm... Sabes si... Dónde dices que está, Ehm... Seychelles?
—En... —vacila ella pero Escocia la corta con un "y me llama a mi maricón".
—¡Eres un maricón! ¡Yo sólo te pregunté que donde estaba un bloody karaoke! ¿Qué tiene de malo ir a cantar a algún lado?
—Nothing, nothing... si tú no sabes verlo...
Seychelles frunce el ceño con eso e Irlanda hace los ojos en blanco y mira a Seychelles de reojo. Tapa la bocina.
—Ignóralo... Es... Sólo dime donde está o si no iremos a buscarlo —susurra.
—¿Pero por qué dice esas cosas?
—He is... He is just... I... —se revuelve y destapa la bocina girándose al teléfono—. No es como que esté yendo a bordar o algo así... Ehm...
—Seguramente lo guardas para mañana, un plan súper salvaje.
—Yes, eso es lo más salvaje que se me ocurre. Ahora deja de joder y dime si sabes si hay un bloody karaoke en Virginia Street.
—Wait, wait —pide Seychelles, que eso no le ha gustado ni un pelo.
—What? —pregunta Irlanda mirándola de reojo.
—Que no se lo has contado todo a Scotland, la cosa es que hemos apostado. Yo digo que no aguanta una canción entera sin desafinar si le hago una mamada y él dice que sí. Tal vez se te ocurre un mejor lugar donde ir comprobarlo —suelta así de bestia porque a ella nadie le dice que sus planes son aburridos. Las cejas de Irlanda... Están en la luna. Un poco más arriba de hecho.
—W-What? —vacila un poco Escocia que también tiene las cejas cerca de las de Irlanda, que claramente piensa algo en la línea de "no digas más que me enamoro".
—What? ¿Sigue sin parecerte lo bastante salvaje, chéri? Bueno, estamos en la primera cita y yo soy una señorita.
Irlanda sonríe IDIOTAMENTE pensando que en la rifa de las chicas le ha tocado la mejor y más absolutamente genial.
—Ehm... —carraspea un poco Escocia que no se esperaba exactamente esto.
—¿Entonces puedes decirme si en Virginia Street hay un local lo bastante mono y privado? —sigue ella. Irlanda se ríe un poquito, idiotizado.
—Yes... creo que sí —se encoge de hombros al final Escocia. Irlanda se ríe más.
—Perfect! Thank you. Saluda a Belgique de nuestra parte —se despide ella.
—Bloody fantastic... —susurra Irlanda colgando el teléfono sin más despedida que eso y echándosele encima a Seychelles a darle un beso. Ella se sonroja un poco cuando lo hace, pero no se aparta.
El irlandés se separa con la misma fuerza y sonríe sonrojadísimo... Pero sonríe.
—Bloody hell! ¡Es que su cara! ¡Me la imagino! ¡Eso ha sido lo más absolutely BRILLIANT que has podido decir nunca jamás!
—No va a pasar —le advierte.
—I... —suelta el aire y se ríe un poco apretando los ojos y se encoge de hombros—, it's ok... Voy a decir igual que... Well... It's fine —piensa que igual va a decir que sí pasó y que fue maravilloso, y que no aguantó y soltó mal una nota... y seguramente va a tener la fantasía igual de que lo hiciera en algún momento, y cuando vuelva a casa va a imaginárselo mientras se la menea pensando en ella... Se sonroja más con la idea.
—Fue nada más... I mean, quería que se callara y... No le digas que pasó, va a pensar que... ugh! —se tapa la cara con las manos. Él se muerde el labio pensando que NO puede decir que no pasó.
—Oh, come on... van a pensar que eres la chica más fantastic que hay... Y lo mejor es que no tienes que hacerlo realmente, sólo ha bastado con que lo dijeras...
—No es ser awesome, es ser una guarra.
—Nah, ser una guarra es... Es otra cosa diferente, créeme... —le pone una mano en el hombro. Seychelles sigue con las manos en la cara, sin estar muy segura de eso—. Es sólo ser... Quizás atrevida, pero él... Bueno, todos conocemos a France y eso...
—What? —se destapa la cara y él se encoge de hombros.
—Es decir, no hay nada que hagas que a alguien le pueda parecer MUY guarro —se muerde el labio sin saber si dijo algo mal—. Come on, de verdad, sólo has dicho algo que me salvará de que se rían de mí eternamente. Puedo compensarte, si quieres...
La africana aprieta los ojos y sonríe un poco con eso. Irlanda le sonríe igual y se sonroja un poco.
—Thanks... Quizás sí debí comprar unas flores más bonitas —susurra apretándole un poco el hombro.
—Eres idiota —sentencia riendo un poquito. Irlanda sonríe un poquito de lado.
—Leí un día... En una de esas tonterías de internet...
Ella le mira de reojo.
—Que las mujeres pueden decirte un montón de tonterías delicadas y súper ridículas...
Seychelles frunce un poco el ceño con el "súper ridículas", pero le escucha.
—Pero si consigues que una chica se ría y te diga "idiota" a la vez puede ser mucho más... —se revuelve un poco y se ríe. Toma la llave y prende el coche—, satisfactorio.
—¿Satisfactorio?
—Yes, well... —es que la frase que ha leído era algo así como "hay chicas que dicen "i love you" y hay chicas que dicen "you are an idiot" mientras se ríen".
—¿Qué te parece satisfactorio de que te digan que eres idiota? —inclina la cabeza. El británico se sonroja un poco pensando que bueno, claro que lo que ha leído y esto no tienen nada que ver... Pero en algo le ha parecido semejante. Se encoge de hombros.
—Maybe... Well, it's Nothing, sólo me ha parecido que lo decías de cierta manera que no era del todo en serio.
—Idiota —responde negando y sonriendo un poco. Él sonríe también y concluye que a él le han dicho idiota muchas veces y que diga lo que diga esta chica, ella no le dice idiota tan en serio.
—Niña tonta —responde.
—Viejo chocheante.
—¿Viejo yo? —se ríe —, boba inmadura.
—Si me crees a mí una niña es que tú eres un tipo decrepito.
—Y rabo verde también... Violador de niñas pequeñas e inocentes.
—So nice.
—Bah, ni tan pequeña ni tan inocente... Chica que dice que me hará una mamada mientras canto.
—Cosa que no haré.
—Eso ya lo has dicho...
—Por si acaso.
—Quizás... ¿Algún día yo haga algo maravilloso y me lo merezca?
—¿Algo maravilloso como qué?
—Pues... Bueno, algo seguramente podría hacer yo para merecer algo así... ¿Salvar tu barco de las llamas junto con tu perro y tu tortuga o algo así? —se encoge de hombros y la chica entrecierra los ojos —. O quizás... No —se ríe un poco y se sonroja —. No lo digo para que te sientas comprometida ni nada, sólo... Bueno...
Seychelles levanta una ceja y el chico la mira de reojo.
—Olvídalo.
—En fin... me parece que esto es más algo de equilibrarse con lo homónimo.
—W-What? —Abre los ojos como platos y levanta las cejas. Seychelles gira la cara a la ventanilla, sonrojada—. Oh! B-Bloody hell, eso es... E-eso... Cuando tú... Cuando quieras, es más... E-Eso no tendría que ser problema —no la mira en lo absoluto, sonrojadito—. I... I...
—You? —le mira de reojo.
—No es algo que... —carraspea —. Digamos que tengo disposición cuando quieras.
La morena levanta una ceja. La verdad es que Irlanda nunca le ha hecho eso a una chica. Tampoco estoy segura de que le haya hecho eso a un chico. Pero a una chica no se lo ha hecho, porque... No. Le ha parecido que si las putas no le dejan besarle en la boca tampoco va a ir a besarles ahí debajo.
—What? —Vacila sin mirarla aún al notar de reojo que la mira.
—Es... nothing, ya lo hablaremos.
El pelirrojo sonríe un poquito porque eso una vez más suena un poco mejor a "jamás va a suceder, imbécil, antes muerta".
—Por ahora... ¿Me dices si esta que viene es Virginia Street?
—Yes... —abre el navegador del móvil.
—Ya estamos casi, entonces. ¿Ya sabes qué vas a cantar?
—¿No que yo elegía tus canciones?
—Yes... ¿Quieres que yo elija las tuyas? Vas a terminar cantando Cher o algo así.
—Si eliges canciones raras, te las elegiré para ti.
—¿Eso quiere decir que tú vas a cantar primero? —sonríe estacionándose. Sey se encoge de hombros porque no ha pensado en eso—. Quizás... —sonríe un poco —, debamos cantar la primera juntos. Anda, baja —le señala la puerta y abre la suya.
—¿Juntos? ¿Qué quieres cantar juntos? —se baja.
—Ehh... Lo que sea, hombre —se encoge de hombros bajándose —. Lo que quieras cantar. ¿Cómo funcionan estos sitios? ¿Es un escenario y cantas para todos?
—No, en principio son salas privadas, en los que he estado en Asia.
—¡Ah! Eso es aún más fácil... —sonríe un poco relajándose... y lo que pasa es que no es que le preocupe en lo absoluto cantar, pero frente a desconocidos... Y con la chica que le gusta ahí... Sería un poco peor. Se guarda las manos en los bolsillos después de cerrar el coche —. ¿Qué vas a ponerme a cantar?
—Vamos a ver qué hay. ¿No querías empezar por una los dos? —se ríe y le toma del brazo acostumbrada a andar así con Francia o Canadá o América o casi cualquiera en general. Él levanta las cejas, para NADA acostumbrado a que le tomen del brazo al andar, aunque sonríe un poquito porque lo hace, sonrojadito.
—Yes... Es que... —se ríe un poco, nerviosito con todo esto—, no le digas a Alba, pero en realidad no sé cómo nunca pensé hacer esto antes —debe ser que no tenías con quien.
—Ya te he dicho yo de tu falta de imaginación.
El chico de los tréboles se ríe un poco más, acercándose a la puerta del lugar, notando que sí que parece ser el lugar que decían.
—Delmonicas. Es ese el que buscaste, ¿no? Come on —se acerca a la puerta tirando de ella—. Y no es falta de imaginación, es que es una tontería.
—Yes —entra detrás—. Pero igual ahora te preguntas por qué no lo hiciste antes.
—Well... Las putas no hacen estas cosas —contesta sin prestar atención en lo que está diciendo acercándose a la chica que les recibe. Sonríe y hay cierto orgullo en esa sonrisa, inevitable y quizás incluso notorio—. Somos dos, vengo con ella.
Seychelles levanta una ceja con el asunto de las putas porque creo que no es consciente de la magnitud real de la tragedia, pero no dice nada.
La chica les pregunta si quieren bar o una cabina de las que están arriba, y en poco tiempo ya tienen la explicación de cómo llegar al sitio apropiado.
Así que ahí cruzan los dos el bar... Bastante moderno y... exactamente el tipo de bares fresas que no suele visitar Irlanda jamás. Seguramente Seychelles lo encuentra un lugar más normal que él, a media luz y con mesas pequeñas con algunas parejas gays bastante acarameladas.
¡Bien, Seychelles! Esa clase de respuesta por teléfono es la que te hace ganar la aprobación y aprecio de los británicos ¡No olvides agradecer a Josita su edición!
