¿Que tal? Disculpen la demora, la verdad. Estuve ocupado algo ocupado. Pero bueno, agradezco los comentarios de Neopercival, Itachigo, Anakin Namizake, The legendary dark knight tony y David o.c. Y a todos que le dieron a favorito y follow

Ahora algunas aclaración y respuestas.

Aclaración:

Honestamente los únicos personajes que pueden podría aparecer de Kof, serian Chizuru y Kyo, ya que fueron afectados por la dimensiones que abrió Orochi, al igual que Iori. (el enfrentamiento fue entre ellos cuatros) Razón por el que terminaron en otro mundo totalmente distinto al que conocen.

Hasta ahora solo vimos a Iori que termino varado en el universo Dxd. Sin embargo creo hare coincidir a Chizuru en este mundo también. Y probablemente dejare a Kyo para otro fic crossover basado en otro universo de anime como protagonista, cuando termine esta historia.

Sin embargo, debo decir que si hay dos personajes de Kof que pueden aparecer fácilmente, (otra cosa es que no se si incluirlas xD), porque son primero que nada, las más relacionadas a Iori a pesar de que este las deteste u desprecie. Y por lo que vengo viendo desde que reaparecieron en Kof, según mi propio conclusión es como si ambas se ligaron a la vida propia del Yagami, incluso aunque este no tenga sus flamas. Y no solo como ilusiones.

Respuestas:

The legendary dark knight tony: Si, Iori odia la violencia pero lo ve con mal un necesario para cumplir los objetivos de su clan. Pero esto, sino me equivoco es durante la saga orochi. Luego cambia sus razones.

Tranquilo no habrá harem xD Pero si debo decir que probablemente Iori tendrá una relación no seria, por así decirlo. Antes de pasar a la principal.

Bueno, Pandora de Ss lost canvas y Yumie de Hellsing, no estarán nada relacionada a sus respectivos anime, exceptuando su apariencia. Ya que aquí tendrán su propia trama. Y la primera ayudaría a Iori en ciertas cosas basadas en poder. Además de otro detalles que mas adelante se sabrán.

Iori es un personaje complicado de relacionarlo con humor. Pero digamos que tener de compañero a Issei y que prácticamente esta empezando de cero en este mundo, le llevaría a situación como las que vivió con Mavis xD

En cuanto a lo de Raynare. En este cap habrá muchas cosas que parecerán irrelevante,sin embargo por algo las puse en detalle xD

Ahora es como introducción en donde explico algunos puntos. Pero mas adelante seguiré algunas cosas canónicas.

La facción, (si es que haga) en su mayoría seria conformado por humanos que poseen el control de ambas energías que planteo en esta historia.

Admito que pase por alto ese detalle de Sona. Pero eso se debe, porque no le veo el mismo peso a Orochi en Dxd, como en el mundo de Iori, en donde es temido, incluso se manifestó y demostro tener un poder terrible, aunque nunca pueda lograr liberarlo del todo.

Yasaka, creo que esta relacionada al mitológico zorro del nueve colas. Mientras la magata del yasakani/yagami proviene (sino me equivoco) de Tsukuyomi. Sin embargo, creo que es algo que no se explico en Kof. Así que supongo que podría relacionarlos.

Como siempre cualquier recomendación o critica no duden en decírmelo. Por lo que aquí el cap 4. En donde se continua con la introducción de Iori y su vida. Como también se explica algo de Pandora. Además de un cameo a Snk ja

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Capítulo 4

No pensó que su primer día como seguridad iba a estar tan concurrido. Sin mencionar, el hecho de que ni si quiera era un fin de semana. Es decir, si lo fuera, entonces sería algo justificable e incluso esperable que algunas –o muchas- personas estén presentes. Puede que estos no trabajen y al día siguiente continuarían libre. Pero hoy era un miércoles, día entre semana, momento en que la mayoría continúan con su ajetreada tarea laboral. Lo más probable es que este lugar sea muy exitoso o algo así. De otra forma no explicaría que haya tantas personas. Cosa que resultaba curioso ciertamente.

De cualquier manera, no sería algo tan descabellado. El lugar era enorme, tenía que ser exitoso si se basaba en ese detalle –más que destacable- Incluso tenía su propio estacionalmente de vehículos, con la respectiva cámaras y empleados de seguridad que controlaban todo en el exterior. Así que háganse una idea de lo inmenso que era, si se contaba lo nombrado, junto con el establecimiento pegado a su lado. Prácticamente casi ocupaban toda una cuadra.

Y eso que no mencionaba el interior con detalle, en donde realizaba su trabajo. Digamos que, la mejor palabra para describirlo con exactitud y no explayarse innecesariamente, seria "elegante" aunque también cumplía con los estándares de "lujoso". Si, así era este sitio.

Sinceramente le parecía haber tenido demasiada suerte, cuando lo aceptaron. En lugares como estos, por lo general solo contrarían personas experimentadas para la función que deberían cumplir. Con títulos básicos y demás cosas necesarias. Y más atinaba a pensar sobre ello. Porque creyeron cuando dijo que tenía experiencias en artes marciales, -lo cual era cierto- a pesar de no tener nada que lo justificara en este mundo.

Además, no era una opción destrozar la cara a alguien en prueba, de hecho, sería lo más tonto que realizaría, en caso de querer demostrarlo. Efectivamente, solo tuvo el valor de su palabra, que de algún modo pareció ser muy convincente en aquel entonces.

Por lo tanto, le hacia confirmar que si tuvo suerte, ante todo lo dicho.

De todas formas, lo importante es que lo aceptaron. Ya lo demás era cuento. Tenía un segundo trabajo que necesitaba con urgencia ante la falta de dinero. Por lo que ahora solo debía hacer un buen papel y continuar haciendo lo suyo o más bien cumpliendo con su deber en este primer día.

Nada complicado para ser exacto. Solo controlar que algunas personas no quisieran pasarse de listo con algunos juegos o que causen ciertos revuelos, por si no se sentían augusto o tranquilos por el resultado de los mismos. Cosas que podrían pasar en un casino, era lo normal. De por sí, estos sitios nunca tuvieron una muy buena reputación ante aquellos aspectos. En pocas palabras, siempre se les consideraban lugares específicamente preparados para estafar a las personas.

Ahora si era cierto o no, él no era quien para decirlo. Lo que, si podía decir o afirmar, es que resultaba gracioso que, a pesar de tener tan mala reputación los establecimientos como estos, al final y en su mayoría terminaban siendo lugares exitosos. Después de todo, las personas continuaban yendo a perder o ganar dinero.

Y era un hecho...

—E-eh disculpa— comento alguien, sacándolo de sus pensamientos.

—¿Hm?— respondió a su manera particular como apática él. Ante la repentina voz femenina que se hizo presente.

—Ya-yagami ¿no? — continuo la señorita con ligera timidez.

Y finalmente Iori desvió su atención hacia la izquierda, notando a una moza con una bandeja vacía en su mano -Sin duda las personas estaban consumiendo bastante- Portando un pantalón de vestir negro, igual que sus zapatos de tacones pequeños. Muy brillosos. Con una camisa blanca manga largas, corbata negra y por encima de esto último un chaleco de tela rojo.

—Ha-ha llegado Smith. Ya puedes volver a tu puesto— le aviso con suma amabilidad, antes de dirigirse a tomar los pedidos de la clientela en continuación de su labor.

Él simplemente asintió y se dirigió hacia donde estaba el puesto de bebidas del casino, cerca de un escenario de música. Bajo la atención de un bartender con atuendos similares a las mozas, aunque obviamente en versión masculina. De hecho, los únicos que se diferenciaban entre los empleados del casino eran los de seguridad.

Camisa blanca mangas largas, acompañadas por una corbata de color negro al igual el resto del atuendo. Es decir, saco, pantalón de vestir, zapatos y unas gafas, que ya le resultaban bastantes incomodas el tener que usarlas en todo momento.

Y debía aclararlo como también reconocerlo. No es que fuese tacaño, pero agradeció saber que la misma empresa le otorgaba lo que necesitaban. Se ahorró el tener que comprarse un traje acorde a los requisitos que pedían. Caso contrario le hubiese dolido demasiado el bolsillo. No estaba en una situación económica en la cual podía hacer muchos gastos. Por ende, esperaba que con este empleo y en complemento con su primero, mejorara un poco ese problema.

—¡Oh vaya, tú debes ser el nuevo! —capto su atención un hombre detrás de la mesada del bar, mientras preparaba unas bebidas. Al notarlo.

—Si…— se limitó a decir el de cabellos rojos, acercándose un poco, pero sin descuidar su trabajo —¿algo que deba saber? —

—Bueno, es bastante tranquilo. Pero más tarde puede ponerse un poco denso el ambiente debido al consumo de bebidas. Supongo entiendes a lo que me refiero—

—Ya lo veo…—

Pues efectivamente no le extrañaba para nada. Recién eran las veintitrés horas y podía notar algunas personas un tanto sobrepasados emocionalmente por las bebidas. Como estando demasiados felices o molestos en ciertos juegos. No le cabía duda que algunos, o no tenían muy buen estómago o eran muy malos para beber -para no decir patéticos-

Era sabidos por todos que el no saber controlarse con el alcohol, provocaba lo que estaba empezando a notar, muy lentamente en estos momentos.

—¿Y la seguridad? ¿porque tanta? — cuestiono. Honestamente era una pregunta que poseía desde el momento en que ingresó. Ya que no era normal ver tantas personas en papel de lo mencionado. Muchos menos en un casino, no es como si fuese un antro de aquellos o algo así.

—A veces se contrata algunos grupos o cantantes famosos. Obviamente, no queremos ningún inconveniente, menos que se ensucie nuestra reputación por culpa de algunos fanáticos ¿no lo crees? —

—Entiendo— No había más que decir, después de todo parecía ser bastante convincente la justificación. Aunque claro, solo parecía…

—Sin embargo, con suerte esta será una noche tranquila. Hoy no vendrá nadie—

—¿Así? ¿Y los instrumentos que…? — pregunto Iori apuntando con la cabeza el escenario.

—Es para nuestra cantante oficial del casino. Quizás no sea famosa, pero ¡es bastante buena! Ella se encarga en estas ocasiones —

El de cabello rojos, comprendió lo que dijo. Y sin decir ninguna palabra con sus dudas o al menos algunas de ellas ya resueltas, se dirigió a caminar por la zona que debía controlar. Pasando por la maquinas traga monedas en silencio y observando de reojo detrás de sus gafas oscuras a las personas encarnizadas con los juegos. Admitiendo mentalmente que no alegaba ser un trabajo malo y tampoco tan problemático para lo que debía hacer.

Puede que le vaya bien al final. Y eso era bueno. Honestamente quería ver mejoras en su vida y no terminar retrocediendo unos cuantos pasos.

Por tanto, siguió su trayecto en calma. Abandonando la zona de las maquinas tragas monedas, hasta pasar por el frente del escenario. Y detenerse allí un momento, en vigilancia de algunas personas situadas sobre las mesas en las que cenaban pacíficamente. Claro que, desde una distancia prudente como para no arruinarle sus veladas.

En lo que habría pasado quizás unos ochos o diez minutos, no presto demasiada atención a su reloj la verdad. La cuestión es que siguió sin ver nada que sugiriera su intervención. Causando que atinara finalmente a moverse hacia otro lugar. Todo tranquilo aquí, después de todo.

Volviendo por donde vino y notando de esta forma a quien suponía debía ser la cantante que le menciono el bartender. Subiendo unos pequeños escalones con una guitarra clásica en su espalda. En tanto jugaba con un collar dorado en su cuello. Sin duda una mujer adulta muy hermosa, no podía negarlo. Era un hombre y aunque no lo demostrara en acciones o en su rostro, sabia apreciar la belleza femenina.

Ella tenía el pelo de color azul ¿claro o marino? Bueno, ya lo había dicho una vez, los colores no se le daban para nada bien. Atado en una coleta larga que llegaba hasta casi sus tobillos. Que se sobreponía sobre sus ojos más por precisamente por el lado derecho. Distinguiéndose un poco el color de sus pupilas que parecían estar entre verdosos o amarillos. Portando un atuendo bastante revelador. Pues se trataba de una gabardina abierta de color violeta oscuro, dejando en apreciación un enorme escote, con el cuello de las solapas hacia arriba. En compañía de una minifalda bastante corta del mismo color, apretado como todo el conjunto, lo que obviamente producía que se remarcara aún más su figura. Para terminar con unos zapatos negros de tacos altos a fuego.

En resumen, una mujer llamativa para decirlo de algún modo. Inclusive las demonios que había visto en la academia el día de hoy, que por alguna extraña razón resultaban ser bastante esbeltas físicamente en todos los sentidos, se quedaban un tanto cortas al lado de esta mujer ¿humana?

Bueno, no podía confirmarlo aún. Su energía era extraña, ciertamente. Aunque no lo suficiente como para que afirmara que es un demonio o algo así. Sin embargo, fue por eso que le presto demasiada atención. Algo no cuadrada. No se trataba solo por su belleza, sino porque sentía algo diferente a los demonios. Aunque en comparación era diminuto, demasiado. De hecho, no sabía si de verdad tenía una energía tan patética o si ella lo estuviera suprimiendo a niveles extremos.

Al final termino por sacudir su cabeza y seguir adelante con su trabajo. Probablemente con lo vivido en la academia haces unas cuantas horas atrás, causo que esté totalmente alerta por nimiedades, puede que ella no fuese nadie, después de todo.

Supuso que seguramente eran estupideces suyas. Quizás su cabeza le estaba jugando una mala pasada, ni más, ni menos.

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Humanos, la raza más débil entre todas la existentes, pero a su vez con un gran potencial oculto. El objeto del rencor de los demonios en el pasado y quizás en menor medida en la actualidad, al cargar con el peso de ser las creaciones más preciadas del Dios bíblico desaparecido. Sin embargo, también eran la prueba que este mismo dios, le otorgo a sus principales guardianes, los ángeles, en muestra de su lealtad.

Pandora sabia muchas cosas a partir de las enseñanzas de su fallecida madre. Enseñanzas que fueron transmitidas de generación en generación. A solos aquellos que lograban alcanzar el potencial oculto en su interior.

Su madre podía controlar lo que se conocía por parte de los más antiguos demonios y ángeles, la energía espiritual o también llamada la energía de la defensa. Junto con la energía llamada Qi o también conocido como el poder del ataque.

Solos pocos humanos lograban tal hazaña y su madre era una. No obstante, nunca logro complementar ambas esencias. Pero al menos logro transmitirle sus enseñanzas. Siendo esta la razón por el cual controlaba una de ellas.

Era cierto que los humanos eran insignificantes frente a cualquier otra raza, principalmente los demonios y su energía de por si corrupta. No importaba si existiera demonios buenos, los humanos eran tan inferiores a ellos que su esencia llena de maldad los afectaba. Siendo esta la razón por la cual el Dios bíblico doto a los humanos con el poder espiritual.

Algo que todo humano poseía, algunos en mayor medida que otros, pero todos nacían con esa esencia.

Su función era simple, no dejar que la corrupción emanada por los demonios les afectara. Caso contrario el mundo humano sería un lugar de caos y destrucción que llevaría a la extinción de esta raza. Claro que, aun así había situaciones en donde no era suficiente la energía espiritual. Cuando un humano era poseído por un demonio, terminaba siendo suficiente prueba de ello. Y esto se debía, por que la raza más débil nunca supo controlar las habilidades que tenían en su interior.

Fue así hasta el origen de la segunda clase de humanos. Los llamados "Humanos excepcionales". Seres con el poder de controlar ambas energías y completarlas de manera tal, causando que sus características se asemejaran a los ángeles y demonios. Al obtener la longevidad, factor curativo, poder y otras habilidades que serian consideradas amenazantes para las demás existencias.

Sin embargo, su madre a pesar de controlar ambas energías no era una de ellos. No, claro que no. Ella aprendió a controlar ambos poderes por alguien que sí lo era.

Pero entonces, ¿en que se diferenciaba un humano y el "humano excepcional"? Sencillo, estos últimos nacen bendecidos por el mismo dios o es lo que se creía, para controlar aquellas esencias con mas facilidad. Con el objetivo de transmitirlas a los demás humanos. No obstante, debido a esta razón ya no existen. Predominando solos humanos corrientes, como ella y su madre.

¿La razón? Lucifer, el satan original. El primer ángel que traiciono al dios bíblico. El primero que cayó maldecido al mundo del infierno. El primer demonio de raza pura debido al castigo recibido. La esencia misma del mal. Como también el principal ser que llevo hacia la corrupción e impureza a los humanos en sus orígenes. Por su inmenso desprecio a Dios. Sabiendo que influenciar a la raza más débil, a la creación más querida de su enemigo, era la mejor manera de demostrarlo.

Algo que los demonios más fieles, lo tenían presente…

Siendo esta la razón por la que, al desaparecer el dios bíblico en la guerra de las facciones junto con Lucifer. Los humanos más especiales -aquellos que controlaban ambos dones-fueron los principales objetivos de los demonios rencorosos. Provocándose de esta forma casi la total extinción de los mencionados.

Aun así era algo de esperarse que, con el transcurso del tiempo, los pocos que sobrevivieron y lograron mantenerse ocultos, simplemente desaparecieran de manera inevitable. Tal como Mina Majikina, la maestra de su Madre, conocida por ser la más antigua humana y sobreviviente.

Pues el peso de la edad era indetenible, incluso para los "humanos excepcionales". Al final, la muerte termina por alcanzar a todos, tarde o temprano. Era lo normal.

Sin embargo, su extinción acabo con el nacimiento de su hermana menor, Yumie. Probablemente la única humana en la actualidad, bendecida con la capacidad de controlar ambos poderes y complementarlos en uno solo.

Algo que Pandora reconocía deberse, gracias a que nunca le permitió controlar ambas energías del todo, a sabiendas de que dejarle hacerlo seria sumamente peligroso para su hermana. Ya que incluso en la actualidad continuaban existiendo demonios que despreciaban a los humanos. Cosa que le causaba extremo terror y más si estos llegaran a detectar el enorme potencial latente en Yumie.

Además, su madre murió protegiéndola y ahora todo quedaba en sus manos. No permitiría que su sacrificio fuera en vano, mucho menos que causen daño a su hermana ¡Claro que no!

Por esa razón eligió y termino en Kuoh, entre varias opciones. Una ciudad bastante tranquila y en donde podrían estar un tiempo en paz.

Sabia que los demonios estaban/habitaban por todos lados, caminando -ya ni si quiera ocultos- entre los humanos como si perteneciera aquí y no al inframundo, era un hecho. Pero también sabia que ambas no debían permitirse estar demasiado. Era un precaución inquebrantable que tomó Pandora.

Creía que lo mejor era estar como siempre. En constante movimiento, escapando ante cualquier peligro que se les presente, ocultando el poder de su hermana y también el propio. Pues a pesar de solo controlar el poder espiritual, no le dejaba exenta. Terminaría siendo un objetivo para los demonios, así como tantos otros humanos -o su madre- si la descubrían.

No obstante, pensó que Kuoh seria la excepción. Es decir, no sentía tanta amenazas como en otros lugares. Parecía ser el sitio ideal. O al menos eso pensaba en un principio...

Le resulto muy frustrante que, sus planes de conseguir algo de tranquilidad, se vean arruinadas justo cuando creyó hallar -al fin- un lugar donde podrían estar más de dos meses en paz. Y todo por encontrar a alguien capaz de controlar la energía vital o también conocido como "la energía ofensiva". El poder que proviene de la misma vida. Así lo nombraba su madre. Algo que, solo aquellos que pasan por un extremo rigor físico y aprenden a detectarlo en su interior, pueden aspirar a liberarlo en su máximo esplendor. Siendo el segundo poder o don, otorgado por el Dios bíblico a todo humano en su creación. Con la misma finalidad que la energía espiritual, el defenderse de la esencia corrupta proveniente de los demonios.

En pocas palabras, mientras uno actuaba como una barrera, el otro expulsaba o repelía la energía demoniaca si esta se infiltrara en el cuerpo humano. No obstante, al ser bastante complicado obtener "la energía vital" o detectarla pocas veces surtía efecto.

Lo cierto es que, para Pandora, le resultaba extraño que Iori Yagami controlara la energía vital. Según sabía, su madre fue la última persona en controlar ese poder. Y no era posible que alguien más pueda hacerlo. Sinceramente no podía comprenderlo. Es decir, la última línea de humanos y "humanos excepcionales" que controlaban dichas habilidades, pero que también transmitían esas enseñanzas, provenía de su madre y aunque no fuese lo segundo, ella conocía los principios para que un humano común y corriente pudiera controlar ambos poderes. Sin embargo, esto termino cuando ella fue asesinada.

Y las únicas que podían sucederla seria su hermana menor y ella misma, aunque controlara solo el poder espiritual.

¿Acaso él venía de otros descendientes? ¿otras líneas de humanos que lograron liberar el verdadero potencial que tenían?

No sabría decirlo. La verdad que no.

Solo que nunca le dio la importancia necesaria cuando lo conoció en su club de música. Él parecía ser alguien normal, después de todo. Inclusive ignoro que su Qi, era bastante elevado para los estándares comunes. Pues no lo veía como algo para sorprenderse.

Claro que al final, termino por llevarse una terrible sorpresa en la mañana, al sentir como su presencia se elevó tanto que colmo sus sentidos totalmente. A un punto en que simplemente no podía creerlo. Y más por saber que estaba en el aula de música juntos a sus nuevos compañeros. Mientras que él supuestamente estaba en el consejo estudiantil. De hecho, estaba segura que invadió en toda la escuela su poder.

Eso sí, se preocupó un poco. Porque recordaba perfectamente que sintió dos presencias demoniacas elevarse junto con su Qi, para luego desvanecerse al mismo tiempo con el suyo. Además, lo hacía peor el hecho de que luego no lo vio. Había terminado las clases y quería creer que se fue así sin más.

Resultándole extraño, demasiado. Y no sabía que pensar en realidad. Porque podría ser peligroso hasta mantenerse cerca suyo. Llevándola a masajearse la cien con ligero nervios.

—¿Pandora, sucede algo…? —

La aludida se giró hacia el interior del hogar, ante lo escuchado de manera inesperada. Alejándose un poco del balcón. Notando a su hermana menor observándola con ambas cejas alzadas.

Ciertamente una chica de contextura física similar a ella. Ya que era esbelta y de piel pálida, rayando el blanco al igual que su hermana. La única diferencia se hallaba en el rostro. Pues la chica tenia pelo negro semi ondulada que cubría unos de sus ojos rosados claro. Además de que era un poco menos atractiva, pero solo un poco.

—Estoy bien…estoy bien; no te preocupes—

—Oh bueno…pero es tarde y mañana hay que ir a la escuela— recordó la menor no muy convencida por la respuesta.

—Sí, lo sé. Ya arreglé todo, así que mañana podrás empezar las clases conmigo— afirmo aligerando un poco su típica y dura mirada —Por cierto, me inscribí en un club de música y logre que permitan inscribirte, sé que te gusta—

—¿En serio? — la mayor asintió con una leve sonrisa al notar el rostro iluminado de su por general tímida hermana —¡gracias! — exclamo corriendo a abrazarla e incomodando un poco a Pandora. No era alguien muy buena con eso de la muestra de afecto, pero la dejo ser a su hermanita.

Además, Yumie lo era todo para ella. Desde que perdieron su madre se convirtió en su principal prioridad. Era lo cierto.

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—¿No te dije que era buena? —

Iori observo de reojo al bartender, algo cansado de sus constantes alardeos. Optando por solo tomar el trago de Whisky que había pedido. Como un pequeño festejo ante el hecho de que todo transcurrió perfectamente.

De algún modo, las horas pasaron volando y la gente ya se estaban retirando, para su total satisfacción. Ya que, dentro de unos cuantos minutos, cuando todo este vacío podría irse en calma a su hogar.

Además, ¿Por qué no festejar? No se encontró con ningún demonio, muchos menos con cualquier tipo de cosas raras que aparentemente había en este mundo. Según lo poco que recordaba de lo hablado con Sona. Ya le bastaba con eso.

—Lástima que sea un poco áspera ja— continuo el contrario. En su mundo, pensando que el de cabellos rojo le prestaba mucha atención. Provocando que Iori suspire molesto, al oírlo decir algo sobre quien ya imaginaba. Al fin y al cabo, le taladro con lo mismo desde que estuvo acá.

—tsk…entonces ¿Cómo se llama? — dijo, solo por decir algo ante el charlatán que tenía en frente. En tanto observaba como algunas mozas comenzaban a limpiar algunas mesas.

—Kalacarle…kalaparker. Es un nombre muy extraño, no me sale bien—

—En todo momento estuviste alagándola como si la conocieras de toda la vida ¿y me dice que no tienes idea de cómo pronunciar su nombre? — cuestiono el de cabellos rojos con ambas cejas arqueadaz, por tal estupidez. En tanto observaba al sujeto del bar.

—¡Viejo, pero es en serio! Su nombre es muy raro…y feo— aseguro con suma honestidad, afirmando para sí mismo de arriba abajo con la cabeza.

—¿Quién tiene nombre raro y feo? —

Oyeron ambos hombres, por lo que desviaron su atención hacia un costado notando a la mujer de la que precisamente hablaban, con la guitarra sobre su espalda. De brazos cruzados observando al bartender con serenidad. Causando que este tragara saliva, pues siempre metía la pata con ella. Por lo que, dio inicio a pensar en cualquier cosa para arreglar la situación. De la mejor manera posible y rápidamente.

—Tu— le gano de mano Iori. Con su "linda" sinceridad.

La mujer alzo una ceja ante esa respuesta, frunciendo ligeramente el ceño. Pasando su mirada desde el bartender hacia el sujeto de cabellos rojos. Percatándose gracias a sus atuendos que parecía ser el nuevo de seguridad.

—Jaja el solo bromea…— intervino rápidamente el hombre detrás de la mesada, estirando unos de sus brazos para darle unas fuertes palmadas sobre el hombro al Yagami. Sin imaginar, que este comenzó a cavar su tumba mentalmente, por tener tal confianza contra su persona —Solo no le hagas caso Kalatr…¿kalacarmen?…uh…—

—Kalawarner— corrigió la mujer levemente fastidiosa en tanto negaba con la cabeza de aquí para haya —igual, solo olvídalo; Quiero un trago—

—¡Si, si ahí voy! — respondió. Haciendo rápidamente cualquier tipo de bebida, para su amor platónico.

—Patético…—susurro Iori tan despacio que sería inaudible para cualquiera. Para él, esa era la mejor palabra para describirlo, al verlo actuar como un perrito faldero.

—¿Hm? — gimió ella, volviéndolo a observar.

Bueno, quizás no susurro tan despacio ahora que lo pensaba. De cualquier forma ¿Cómo demonios lo oyó?

—Eres el nuevo ¿no? —expreso la mujer de cabellos azules. Extendiéndole su mano a modo de saludo. Mientras observaba detenidamente y curiosa su cabello rojo. No era un detalle común en las personas, pero para nada común.

—Si…—respondió, tomando de un sorbo todo su Whisky. Antes de mirar la mano de ella, detrás de sus gafas oscuras y corresponder el saludo con doble intención. Ahora la tenía cerca, era el momento ideal para tratar de comprender qué tipo de energía poseía.

Algo que efectivamente la mencionada parecía haber presentido, causando que estrechara su mano aún más fuerte contra la de él. Sin esperar que Iori le respondería de la misma manera, para su total sorpresa. Que sin lugar a dudas no permitió demostrarlo en sus delicadas y llamativas facciones.

Finalizando segundos después el tenso saludo entre ambos…

—Que agarre — dijo seria y aún más curiosa la atractiva mujer. En tanto se acercaba un poco a él.

E Iori se mantuvo en silencio. No era un demonio, eso estaba claro. Pero también comprendió que no era humana. Entonces ¿Qué carajo era esa mujer? ¿era una mujer no? Vaya a saber a qué estaba saludando. Quizás y esa ni era su apariencia verdadera.

—¡Aquí esta! — interrumpió el bartender con la bebida lista para entregarle a Kalawarner. Aunque curioso por verla con una mirada fija sobre el Yagami y bastante cerca. Al contrario de este último que parecía ignorarla, ya que estaba dejando el dinero en la mesada —¿Qué? ¿ya te vas muchacho? —

—tengo cosas que hacer—

—Oh vaya, es una pena…— continuo la mujer, causando que él crispara su rostro, pero también la sorpresa en el hombre del bar. Era raro verla tan amigable con alguien, hasta se sentía un poco celoso de Iori. Quizás y le cayó bien a la habitual áspera cantante que tenían.

Yagami en cambio, no pensaba lo mismo. Es más, lo único que ahora cruzaba en sus pensamientos. Es que probablemente deba ver otra vez a la petiza del consejo estudiantil, quizás le aclare algunas cosas sobre otras razas. Y más si debería tener cuidado con la mismas.

La mujer por su parte tomo la bebida y le dio un par de sorbos tranquila e intrigada por este humano.

—(quizás deba investigarlo…)—pensó como precaución en tanto observaba su mano ligeramente colorada. Si definitivamente debía hacerlo —Me voy, Kuwabara—

—¿eh? — atino a expresar el bartender incrédulo.

Y Kalawarner salió tras el de cabellos rojizos. Tratando de suprimir aún más su energía. A tal punto que no sería detectable por casi nadie.

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¡Lo sabía!

Sabía que trabajar como seguridad de un casino, no fue precisamente su mejor idea. Claro que, tampoco tenía demasiadas opciones. Y menos si se trata de una persona que ni si quiera tiene la secundaria completa –bueno, en este mundo claro- Sin embargo, ahora que analizaba detenidamente su situación actual. Comprendió que debió buscar y elegir algunas de esas pocas opciones laborales, para facilitar un poco su propia vida.

En todo caso y ahora que observaba su reloj sobre su muñeca, no tendría solamente dos tristes horas, treinta lamentables minutos y unos míseros segundos. Para llegar a su casa, dormir lo que le reste e ir a la condenada escuela…

Y el que pensaba haber hecho una elección correcta. Ahora captaba que no fue su más sabia decisión, para que negarlo.

Aun así, debía ver el lado positivo. Las personas tienden a decir esas cosas. Que siempre hay algo bueno dentro de todo. Y la verdad que su sueldo, por ejemplo, no era malo; para nada. Bajo ese aspecto, al menos podría pagar tranquilo el alquiler de donde vive. Y dejar lo ganado en el negocio del anciano para alimentarse de manera decente, después de tanto tiempo.

Digamos que podría considerar eso como el lado positivo ¿no?

Eso sí, necesitaba un transporte urgente. Era muy cierto que le quedaban unas dos horas y un par de minutos. El problema es que vive en un lugar estúpidamente lejos. Quizás una moto sería una buena opción. No obstante, ese lujo no podía darse hasta que se estabilice económicamente.

Lo cual significaba que terminaría durmiendo, una hora - ¿quizás un poco menos? - Antes de iniciar con la rutina escolar, a partir de ahora en adelante, al haber arrancado con su labor en el casino por las noches y…

—¡Vaya mierda! — Gruño al caer en cuenta de ese detalle. Con una frase que se estaba volviendo demasiado habitual en su diccionario. En tanto se aproximaba a una fuente de agua, situada en el medio de la enorme vereda, esas en las que personas suelen tirar sus monedas para obtener suerte o fortuna, como mejor prefieran decirlo.

Sinceramente no le gustaba nada el rumbo por el que estaba transitando su vida. Y realmente esperaba, no, anhelaba el poder tener unas cuantas horas libres a la tarde, ya que de no ser así terminaría durmiendo en la academia o en el trabajo, por cómo iban las cosas. Además, era una experiencia que conocía de su olvidable infancia con su clan.

La sensación de que los parpados se cerraran solos por el agotamiento, sin que pudiéramos evitarlo. Era una de ellas. Claro que, una cosa no sería igual a otra. Esto sería un juego de niños si comparaban con su entrenamiento. Al fin y al cabo, no es como si vaya a terminar medio muerto en este caso…

Y dejo escapar un sonoro suspiro, en tanto seguía caminando con ambas manos en el bolsillo pensativo. Sin ver ningún tipo de alma o rastro de alguien, lo cual era normal por estas horas. Antes desviar su atención o más bien mirar de reojo el interior de la fuente a la cual estaba rodeando.

—Monedas…—

Se preguntó si de verdad las personas creían que se cumplirían sus deseos con hacer eso. O si solo lo hacían como un "un acto de fe". En lo que a él respecta habría que ser muy ingenuo para creer esas cosas.

De cualquier manera, no importaba. Al final solo terminaban siendo nimiedades para él. Además, la única razón por la que andaba en estos lugares. Es porque este era su mejor camino, al ser el más "corto", si es que podría decirse de esa forma, tanto para ir como para volver. Como a su vez y por sobre todas las cosas, también era el más tranquilo.

Puede en que su antiguo mundo tenía una reputación tan mala. Que la palabra tranquilidad es lo último con que le relacionaban. Pero lo cierto es que le gustaba la paz, no eran puro alardes sobre que odiaba la violencia. Simplemente actuaba antes las situaciones que se cruzan en su camino u objetivos. Aunque si, era cierto que quizás se pasaba un poco, tampoco era para negarlo. No obstante, la maldición que corrían en sus venas, tenía cierta culpa e influencia en ello. Esa también era otra verdad.

—Tsk, diablos… — gruño al aire. Cuando observo el cielo notando, como era de esperarse ante el largo camino que debía recorrer, ciertos reflejos que anunciaban el acercamiento del amanecer

Le convendría dejar de perderse en sus cavilaciones e ir a descansar de una buena vez, aun tenia esas intenciones. Además, no le interesaba si fuesen solos treinta minutos o menos. Pero iba a pegar los ojos a como dé lugar. Algo es algo. ¿no?

Claro que cierta bella cantante que lo seguía desde la distancia con suma cautela. Y una mirada que demostraba peligrosidad. Tenia otros planes en mente en aprovechamiento de que él aun no la detecto.

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Como verán, ahora se sabe un poco más sobre Pandora, su hermana y ambas energías que planteo en esta historia. Pero supongo, se preguntaran si de verdad Iori controla la energía vital, Qi, chi o Ki.

Y si, si lo hace. Fatal fury, Art of figther (obviamente todos los de kof en snk) inclusive algunos de Street fighter (capcom) manejan ese poder -por decir alguno- Claro que, al Yagami se le suma el poder de la magatama maldita. La cuestión, es que en los juegos esta planteado a un nivel de poder diferente a por ejemplo dragon ball, donde sabemos que es destructivo a niveles inmensos. Por eso, lo aclaro ante las dudas xD

¿Ahora porque a Iori le costo más sentir la presencia de Kalawarner? Pues recuerden que los ángeles caídos, son los que menos población poseen. Por esta razón y a diferencia de los demonios son más precavidos.

Bueno es todo, ¡saludos y ta luego!