Gracias por los comentarios Itachigo, Anakin Namizake, Neopercival, guest y ebullientpixie.
ebullientpixie: En cuanto a lo de grayfia e Iori, hmm admito que no lo había pensado. Pero dudo que lo vaya a cambiar ahora. Sin embargo debo decir que no parece mal pareja.
De cualquier manera, espero que le guste este cap. Cualquier duda o critica hágamelo saber. Saludos y ta luego.
Capítulo 5
Su humor era pésimo –bueno, siempre estaba de pocas pulgas- pero hoy lo estaba especialmente por varias razones específicas. Una de ellas era la sensación o presentimiento de que alguien lo seguía. Produciéndole tanta irritación por desconocer quién era el/la insolente que se atrevía a hacerlo. Irritación que fue en aumento ante el hecho de que incluso hasta ahora, sea quien sea que lo seguía, logró mantenerse oculto de él. Diablos hasta le resultaba frustrante. Y no estaba loco, mucho menos paranoico, puede que esa persona, demonio o lo que sea que hay en este mundo, logro ocultar su energía a niveles indetectable para él. Pero su instinto nunca le falla. Y el mismo le decía que alguien lo estuvo y ¡está ahora mismo! observándolo en su trayecto al instituto Kuoh.
¡Por todos los cielos!, ya perdió el número de cuantas veces se detuvo para mirar hacia atrás de manera desagradable, asustando algunas personas sin querer y que no tenían nada que ver con su problema. Supuso que no estaba cerca, sino más bien a una distancia lejana siguiéndole sus pasos. Puede que quien lo seguía, además de saber suprimir su energía a niveles interesantes –tenía que darle algo de crédito-, también sabia tanto como él, que ello solo funcionaria si se mantenía a una distancia lejana. Caso contrario y esto lo aseguraba el mismo Yagami. Ya hubiese tenido su mano sobre el cuello del desconocido/a, buscando respuesta sobre porque lo espiaba.
La segunda cuestión de su molestia y tenía que admitirlo, resultaba sumamente vergonzoso –como molesto-, pero las horas se les escaparon de la mano. Culpa del maldito despertador que no sonó tan fuerte como hubiese deseado. No está de más decir que el inocente aparato en estos momentos se halla destrozado en un tacho de basura. Aun así, por culpa del objeto, descanso más de lo debido y como consecuencia estaba arribando más que atrasado a lo que sería el primer día de clases. Motivo por el que sus pasos eran rápidos y su mirada desde ya apática, se mezclaba con señales claras de amenazas a quienes se interpusieran en su camino.
Resulto normal que la personas que en un principio iban por donde se movía él, cambiaran hacia la otra verada con tal de evitarlo. Bueno, era de suponerse, su apariencia actual y poco ordenada por así decirlo, le favorecía demasiado para que ello sucediera. No es algo a lo que él se preocupaba demasiado claro, pero debía reconocer que por lo general trataba de lucir presentable, por decir lo menos. En esta ocasión, gracias a lo sucedido no se dio tiempo para nada, con tal de no llegar más tarde al instituto. Y ciertamente su mirada asesina entre mezclada con sus ojos cansados, debido a que solo una hora de más logro descansar –sin quererlo cabe decir- junto con sus atuendos del instituto bastante mal puestos. Y por último su poder levemente elevado ante la incomodidad y sospecha de que alguien lo seguía. Le daba una apariencia sin lugar a duda intimidante. Como también causante de temor en las personas que apenas se aproximaba hacia él, cuando estas se dirigían a sus respectiva mandado o cosas que debían hacer, pues, aunque que no tengan la capacidad de sentir la energía a su alrededor como Iori, algo les indicaba cierta mala sensación, un presentimiento, se podría decir que era la palabra correcta…como si el Yagami tuviera malas intenciones.
Aun así, fue sorpresivo que, a pesar de todo ello, alguien tuvo la valentía de tocar el claxon cuando él cruzo la calle sin mucho cuidado, totalmente apurado y concentrado en sus asuntos. Terminando por ser esta la tercera cuestión de su molestia actual -e impaciencia sin lugar dudas-
—¡Eh maldito idiota! ¿¡qué te pasa!? ¿acaso quieres morir? — Oyó o mas bien continuaba escuchando el reclamo a sus espaldas, en lo que trataba de ignorar lo que mejor que pudo a aquel inútil -según él-
El desconocido hombre le exclamaba sus insultos, sin pelos en la lengua, denotando estar realmente molesto. Pues el mismo había volcado el café que sostenía en su mano, sobre su camisa cuando debió frenar repentinamente por el "delincuente" de cabello rojos que cruzo la calle de manera imprudente.
Como era imaginable y en respuesta, Iori lo fulmino totalmente con su mirada. No obstante, termino siendo increíble -bastante- el que decidiera optar por seguir ignorando al extraño, haciendo uso de toda su voluntad y decencia que tenía, muy pero muy en el fondo de su corazón, con tal de lograr tal hazaña. Siendo un logro alcanzado cuando medio a regañadientes continuo con sus pasos más que impaciente, limitándose como en un principio, en seguir dándole la espalda como si ni lo hubiera escuchado.
Lamentablemente, apenas segundos después, algo lo golpeó en la cabeza para su total sorpresa, causando que gire apresuradamente por donde vino ello, notando un vaso de plástico todo machucado en forma de un bollo o pelota sobre el suelo. Sus cejas alzadas indicaban que no esperaba tal acción del extraño, aunque no significaba que esta vez iba a dejar pasar alto ello. Su mandíbula se apretó y su poca paciencia se esfumo, por lo que fue directo hacia el molesto idiota. Pensando en ¡Basta de ser un señor amabilidad! –o lo que interpretaba el Yagami de ser amable-
—¡Mira lo que me hiciste hacer mocoso! — reclamo el contrario otra vez, en referencia a su camisa manchada de café, aunque ahora estaba fuera de su coche.
Para ignorancia del Yagami, aunque haya cruzado imprudentemente, la señal habilitaba el paso a los peatones por lo que resultaba algo afortunado y favorable para él en esta situación. El hombre no tenía derecho a quejarse, aunque tuviera razón de que el Yagami no estaba prestando atención las señales. Claro que, el mismo hombre tampoco lo hizo y si no fuese por el primero, hubiese cruzado igual, evitando el paso correspondiente de los peatones y quizás también hubiese ganado una multa por pasar con el semáforo en rojo.
De todas maneras, aunque la fortuna lo acompaño esta vez, rápidamente se convirtió en infortunio ante su mal carácter y falta de tolerancia, al dirigirse rápidamente hacia el extraño sujeto. Siendo de esperarse que las personas que cruzaban por allí, se detuvieron al ver lo malo que se veía esto y, al fin y al cabo, estaban en medio de la calle aquellos dos a la vista de todos.
Sucediendo finalmente…
El hombre se puso en guardia –parecía ser alguien que sabía defenderse por su postura- y no le tembló el pulso en lanzar rápidamente un golpe con todas sus fuerzas al Yagami, con tal de ponerlo en su lugar a ese "delincuente" por ver como este parecía buscar pelea, quedando su acción allí. Al final termino siendo lo único que hizo. Y no porque sucedió algo inusual –bueno quizás si- sino porque su puño fue evitado tan fácilmente, para encontrarse rápidamente con otro que lo desparramo al suelo dejándolo inconsciente. Una acción que parecía ser tan simple y tan fácil de hacerlo, pero la verdad es que así lo hizo parecer Iori. Naciendo el silencio entre todos los que vieron la escena con incredulidad por lo sucedido y también porque seguramente esa debió ser la pelea más corta de todos los tiempos. Ni dos segundos pasaron y ya estaba uno en el suelo durmiendo por un golpe.
Y los murmullos comenzaron a resonar ante lo sucedido, algunos sorprendidos, otros a decantándose a favor de Iori, pues consideraban mal el accionar del hombre, aunque otros en contra por la pelea, aunque fuera corta no cambiaba el hecho de que innecesaria…pero por supuesto, tampoco falto la persona que llamaba la policía por lo sucedido. En lo que Iori, se daba vuelta como si no hubiese pasado nada, olvidándose totalmente del hombre inconsciente en el suelo con una terrible marca en su rostro. Pensando solo para sí mismo que el enfrentar tanto tiempo a Kyo, le hizo perder el tacto para lanzar golpes débiles, esperaba no haberlo roto el cráneo o algo así. Desconociendo totalmente que una persona estaba dando la descripción suya y la del hombre en el suelo…
Esta iba a ser un día poco agradable…aun no lo sabía, pero pronto se iba a dar cuenta porque…
####
Esto era muy conveniente, parecía ser que llego justo al horario de recreo. Varios alumnos estaban en la entrada, conversando y demás cosas. Por lo menos ahora no tendría que andar molestando en los horarios de clases, preguntando en donde se encontraba su aula. Permitiéndose de esta forma el gusto de que se formara una pequeña sonrisa de lado en su rostro. Ahora lo único que debía hacer es buscar un profesor o profesora, para que le indicara hacia donde debía ir y ya con eso estaría en su aula en paz en espera de que termine el recreo, para finalmente ponerse al día.
—¿En serio? El primer día de clases y ya estás llegando tarde jovencito—
Escucho repentinamente el de cabellos rojos a sus espaldas, antes de que si quiera intente hacer lo que pensaba. Motivo por el que se dio vuelta con aburrimiento. Reconociendo a la pequeña profesora de música con sus brazos cruzados observándolo con ambas cejas alzadas.
—eh—saludo a su manera él. Mientras buscaba en sus bolsillos el papel dónde indicaba el número de su año y el lugar correspondiente en donde debía ir. ¿Para qué iba perder tiempo? Ya que apareció ella, le preguntaría y listo. Además, era nuevo y poco nada conoce sobre esta academia. En resumidas cuentas, necesitaba una pequeña ayuda.
Por su parte Mavis, solo dejo escapar un suspiro al mismo tiempo que negaba con la cabeza. No solo ignoro lo que dijo, sino también le saludo de manera poca respetuosa. Este muchacho sin lugar a dudas no era muy bueno para socializar.
—¿Sabes dónde está? — cuestiono el de cabellos rojo, extendiéndole un papel arrugado. Lo cual, la mujer tomo y comenzó a leerlo, formándose una leve sonrisa en su rostro a medida que continuaba —Si hubieses sido puntual, lo sabrías— respondió luego de unos segundos ligeramente divertida. En tanto la mirada del Yagami se crispaba. Pensando en porque no solo se limitaba a responderle y de paso se ahorraba sus burlas
—Sí, si…ya entendí— afirmo, no logrando ocultar del todo su molestia en su voz.
—Uhm bueno, vamos te indico, pero te advierto desde ya, ¡no quiero estos tipos de impuntualidades en mi clase o repercutirán en tus notas! ¿quedo claro? — aviso con seriedad antes de emprender marcha. Recibiendo un asentimiento del aludido. Y honestamente debió contener las ganas de reírse que tenía. El muchacho parecía a punto de explotar, se lo notaba en su rostro. Pero parecía ser que aprendió a ser más callado con sus mayores desde que el día anterior lo envió con el director. Eso era bueno admitió para sí misma, además que clases de persona seria si no fuese civilizado. Empezando a moverse hacia el interior del instituto
—(¡Al fin!)— bramo mentalmente, por su parte el de cabellos rojos, comenzando a seguirla impaciente. Alejándose ambos de la vereda frente a la academia. En lo que la profesora de música hacia algunos comentarios casuales, sobre que era un lindo día y demás tonterías –según él consideraba-, a los cuales decidió hacer oídos sordos ante su creciente malhumor por los hechos de este día. No obstante, la mala suerte decidió hacer acto de presencia en forma del sonido de una sirena detrás de ambos, como si fuese una advertencia o algo así, para que se detengan en ese instante. Evitando que entraran al interior de la academia.
Todos los alumnos observaron hacia el coche de la policía que se hizo notar, después de estacionarse frente al instituto. Incluso Mavis lo hizo curiosa, pues era raro verlos aparecer, por no decir que nunca lo hicieron, al menos que ella recordara. La academia nunca tuvo problemas. Ella creía estar segura de eso, ignorando gracias a sus cavilaciones que el Yagami fue el único que los ignoro, es más ni si quiera atino a mirar. Ya que como había dicho anteriormente tenía muy buen instinto, algo de lo que destacaba su clan para el combate, pero que no solo se podía emplear para ello precisamente. Pues, así como anteriormente le hacía presentir que alguien lo seguía, esta vez le hizo presentir que estaba en problemas. Y poso ambas manos en sus bolsillos emprendiendo marcha hacia el interior de la escuela simuladamente, como quien no quiera la cosa.
—¡Eh tú!— dijo un hombre apresuradamente mientras era acompañado por una mujer, la cual portaba un uniforma similar. Ambos alejándose rápidamente del coche en el que llegaron.
—(Fantástico, sinceramente fantástico)— se dijo para sí mismo el de cabellos rojos, deteniéndose y dándose vuelta sin poner demasiada oposición, en reconocimiento de que ello agravarías más la situación. Maldiciendo a cualquier nombre que le cruzara por su mente. En tanto se cuestionaba que demonio pasaba consigo mismo. Es que simplemente no entendía. ¿Cómo es que salía de un problema y luego se encontraba en otro aun peor? ¿Acaso lo meo un elefante? ¡Maldita mala fortuna la suya!
Mavis no debió pensar demasiado para darse cuenta a quien estaban buscando. La misma mirada de los dos nuevos presentes acercándose hacia ellos lo indicaba. Razón por la que desvió su atención de muy mala manera hacia el muchacho problemático que tenía a su lado.
—¡¿Qué has hecho?!— cuestionamiento que parecía exigir una respuesta por la forma en que lo dijo.
—tranquila, no es como si robe o mate…o lo que sea—aviso el Yagami con una curiosa calma entre mezclaba con aburrimiento, como si pareciera estar resignado al problema que se le presento.
Claro que la profesora de música tembló ante su respuesta. ¿Robar? ¿matar? ¡Eso era muy grave! Aun así, busco mantener la compostura, él dijo que no hizo nada de eso ¿no? Entonces era bueno eso ¿Pero porque demonios lo dijo de esa manera? Como si ello fuera tan normal o común. Ignorando el hecho del que Yagami simplemente atino a responder lo que pregunto en su forma habitual de comunicación, no es que fuera un delincuente de verdad.
—Aun no me dijiste que hiciste jovencito— prosiguió medio reclamándole con molestia. Y ella que lo ayudo con su club de música, no iba a negarlo ahora, estaba muy desilusionada.
—Golpeo a una persona en la calle— respondió alzando un poco su voz en lugar de Iori, la mujer que se acercaba con su compañero de patrulla, al escuchar el pequeño intercambio de palabras entre alumno y ¿profesora? No parecía por su aspecto, pero por cómo le hablaba al muchacho de un particular cabello rojo, supuso que quizás lo era.
Mavis paso su mirada de la mujer que hablo, hacia el Yagami como queriendo buscar una afirmación ante los escuchado, si acaso se trataba de solo eso y no más. Bueno, seguía siendo malo, pero debía reconocer que podría ser peor la razón por el que la policía termine parando en la academia.
—¿Qué? — dijo frunciendo el ceño al sentir la mirada de la profesora y la policía sobre su persona. ¡Qué diablos!, también todos los alumnos fuera de la academia ya estaban prestando atención muy curiosos lo que sucedía —Él se lo busco — se excusó con tranquilidad y para nada arrepentido.
—¿Ah sí? — interrogo Mavis como poniendo en dudas la razones del Yagami, mientras se cruzaba de brazos y achicaba los ojos.
—Fue una pequeña riña en la calle, un problema entre el cruce de peatones y el semáforo— comunico el hombre situado junto a la mujer, mientras leía un pequeño resumen de lo sucedido —Una discusión y luego una pelea— expreso con simpleza el patrullero. Normalmente no actuarían por cosas tan minúsculas, pero cuando los llamaban y se lo hacía saber de algo como esto, aunque no sea una situación tan grave, por lo menos se aseguraban de dejar una buena advertencia a los implicados.
—¿Porque solo no te fuiste? — prosiguió Mavis observándolo nuevamente al de cabellos rojos. No pensando demasiado para más o menos tener idea de lo que paso.
Iori por el contrario tenía una mirada como si iba realizar una masacre ahí mismo. De verdad estaba muy fastidioso. ¿Acaso solo por eso vinieron a buscarlo? ¿No tenían otra cosa que hacer como atrapar un ladrón o investigar algo más importante? Fue solo una pelea, solo un golpe. Tampoco es que le arranco la cabeza de un puñetazo o lo calcino ahí mismo. Ambas cosas que verdaderamente podría haber hecho si realmente hubiese querido o si lo consideraría una amenaza para los demás. Quizás no sea un héroe como Chizuru o Kyo. Quizás sea menos piadosos que aquellos dos, pero tampoco es que era una bestia sin alma. Buenos quizás sí un poco, pero no llegaba a cosas tan graves, a menos que lo requiera.
—Como dije, él se lo busco…—repitió venenoso, ciertamente iracundo por todas estas injusticias hacia su persona. Deseando poder encontrar a quien lo seguía una vez salga de todo este embrollo. De paso obtendrías respuesta y descargaría su ira.
—Según nos dijeron lo que vieron todo, el hombre le arrojo un vaso de plástico cuando él se estaba yendo y bueno, después paso lo que paso— aclaro el patrullero con una sonrisa al ver la cara de Mavis.
—Déjame ver si entendí… ¿golpeaste a alguien solo porque te tiro un vaso de plástico? — cuestiono la profesora de música con cierta sorpresa e Iori abrió la boca para intentar defenderse, pero luego la cerro. Sinceramente prefirió mantener el silencio. Pues si se lo planteaba de esa forma, realmente si fue una tontería lo que hizo —supongo que te habrá dolido demasiado…—
—¡Tsk ya entendí! — interrumpió deprisa el de cabellos rojos. Sin ánimos de escuchar burlas. Aunque si con ánimos de estrangularla, tan solo unos segundos. Definitivamente, eso sí que sería satisfactorio.
Inmediatamente desvió su atención hacia ambos policías, ya se imaginaba lo que venía o al menos eso suponía. Estos por su puesto parecieron comprender que tenía pensado acompañarlos, probablemente el muchacho estaba pensando que lo iban a poner en una celda durante todo el día. Y se miraron mutuamente con una sonrisa, para tan solo indicarle que los siga hasta su coche. Tan solo momentos después, sucedió lo que menos esperaba, pero de alguna manera lo desagrado más que cualquier otra cosa que podrían haber hecho aquellos dos. Recibió una simple y llana reprimenda, entre advertencias y consecuencias en el caso de que volviera a hacer lo mismo. Definitivamente fue lo más humillante, vergonzoso y doloroso para su orgullo. Incluso se preguntó que seguiría ahora. Primero la profesora de música, luego el director de la academia y ahora la policía. De mal a peor sin lugar a dudas. Por esta razón atino a no pensar que sucedería si metiera la pata de nuevo. Ya que si continuaban con este patrón…hmm mejor no imaginar lo siguiente.
Ah, pero eso sí, podía afirmar que estaba comenzando a odiar más que en un principio este mundo…
####
Tanto Rias como Sona juntos con algunas de sus piezas que las acompañaban en el patio de entrada a la academia, observaban lo acontecido. Ese particular humano, era todo un mar de problemas. Y ahora que estaba a los lejos por lo que parecía ser en silencio, ya que solo a ambos policías parecían hablar, termino por empeorar aún más su ya mala reputación en la academia –a pesar de estar tan solos dos días- Y como el chisme corre como una corriente de viento, sería cuestión de tiempo que todo el mundo, sepan que la policía fue allí por algo que realizo Iori.
—Entonces... ¿Aun quieres saber más sobre él? — cuestiono Sona a su amiga sin quitar su visión del Yagami a los lejos.
—Si. Esto no cambia nada, solo nos demuestra que es un chico rebelde —aseguro con firmeza la chica de cabellos rojos —Además me intriga saber cómo un humano puede tener tanto poder—
—No creo que sea fácil obtener respuesta de él— Expreso Tsubaki observando su muñeca vendada, debido a las quemaduras que él le causo tan fácilmente.
Sona simplemente cerro sus ojos ante lo escuchado. Ella también estaba curiosa, pero sabía que probablemente no sería conveniente obtener respuesta. Había cosas la cuales simplemente había que dejar como estaban. Antes sus ojos y por su conducta el muchacho de cabellos rojos era una amenaza y sabia, no, más bien aseguraba que si lo molestaban demasiado este podría atacarlas. Al fin y al cabo, había dejado bastante claro que no lo interesaba demasiadas cosas de ellos. Los demonios. Claro que, si buscaba ayudaba en algo o respuestas sobre algunas cuestiones con respecto a quienes eran –cosa que dudaba- se las daría. Pues a diferencia de Rias, comprende que la mejor manera de obtener respuestas, es ganarse su confianza y no andar investigándolo de manera oculta.
—¡Oh chicas él me encanta! — Todos desviaron su atención hacia aquel comentario que no iba al caso. Notando a la reina de la pieza de Rias con ambas manos en su mejilla y con una sonrisa que parecía denotar sus intenciones. —Sin duda mi tipo. Guapo, rebelde, fuerte y…—
—¡Olvídalo Akeno!— interrumpió rápidamente Rias de alguna manera entendía porque decía ello a su amiga, fuera de toda esa amabilidad que demuestra la demonio de cabellos negros, cuando el momento lo requiere, saca a relucir su verdadera y cruel forma de ser antes las amenazas, quizás se sentía identificada con él. Aun así, sin importar si lo dicho fuera en broma o verdad, inclusive un poco de ambas, no la dejaría acercarse de esa manera a aquel humano y menos cuando saben poco y nada de él.
—Pero, pero… piénsalo de esta manera podría obtener las respuestas que buscas— expreso con leve sonrisa en diversión Akeno, emprendiendo marcha hacia la entrada de la academia, cuando casi cae de trasero al sentir que Rias la detuvo con una de sus manos al sostener su pollera.
—No te preocupes, Koneko se encargará de ello—aviso cerrando sus ojos, escuchando luego un leve suspiro en resignación por parte de su amiga. Pero no notando que Sona alzo ambas cejas ante esa aclaración con respecto a la joven nekomata.
—Bueno, al cabo que él ni me interesaba— continuo la contraria sentándose a su lado con un ligero tono de humor. Rias finalmente sonrió en tranquilidad. Sabiendo que debía haberlo supuesto que estaría bromeando un poco. Y la observo fijamente a la reina de sus piezas, notándola observar de reojo al Yagami…o quizás no tanto…
Sona por su parte aprovechando el diálogo que tenía su amiga, dio a inicio por buscar algo en su pequeña mochila situado a su costado. Encontrando un papel el cual rápidamente extendió a Tsubaki.
—Ya sabes que hacer— fue lo único que dijo, captando la curiosidad de Rias y Akeno. Que dejaron por un momento su charla, para observar a la mencionada por Sona. Sin obtener ninguna mísera respuesta al mirar sus facciones. Siempre fue muy seria Tsubaki y por lo tanto difícil de leer sus expresiones. En todo caso, la misma solo asintió en respuesta y se fue dejándola solas a las tres.
—¿Y eso? — Cuestiono con suma intriga Rias, ante el misterio de su amiga.
—Solo unos asuntos del consejo estudiantil que olvide resolver— respondió Sona, acomodándose un poco sus gafas. Afirmación que no logro convencer del todo a la demonios de cabellos rojos, pero decidió dejarlo pasar alto.
Tsubaki por el contrario observaba la ficha de inscripción al club de música, mientras se alejaba de las demás a pasos lento. Un tanto confusa por el repentino cambio de opinión de la presidenta del consejo estudiantil. Era cierto que ella tenía pensado desde el día ayer, que se inscribiera al club de música con el objetivo de investigar al extraño humano. Inclusive Sona se encargó personalmente en hablar con la profesora de música para que la permita entrar, aunque el horario de inscripción haya terminado. De alguna manera logro convencerla, sin embargo, al principio del día hoy, cuando noto sus vendas en su muñeca. Rechazo ese plan de manera rotunda y opto que lo mejor era guardar distancia de él, por el momento.
Ahora ¿Qué la llevo a cambiar de parecer? Podía ser muy inteligente, pero a veces se le era muy difícil descifrar las decisiones de su amiga. Aun así, reconocía que muy pronto obtendrías respuestas por parte de ella. ¿Tendría algo que ver con Rias por enviar a Koneko a investigarlo? No, lo dudaba. Ella no caería por la rivalidad que tenía. Era muy astuta para dejarse llevar por algo tan tonto. ¿Pero cuál era la razón?
Y negó momento después con la cabeza al no hallar algo que pudiera orientarla. Supuso que solo haría lo que necesitaba, sabiendo que de seguro había un buen motivo para que cambiara de decisión. Por lo que desvió su atención hacia la puerta de entrada a la academia en busca de la profesora música. Llevándose una pequeña sorpresa al no encontrarla, de hecho, miro hacia los alrededores como también hacia la calle, no encontrando ni si quiera al Yagami o la policía. ¿Estos últimos se lo llevaron? Suspirando con sumo desgano, por despistarse rápidamente de lo que tenía hacer gracias a su divagación.
Aun así, se movió hacia el interior de la escuela. Lo más seguro es quizás Mavis ya entro.
####
¡Finalmente los encontró!, después de andar deambulando de aquí por haya durante un buen tramo.
Ahora ¿Por qué el plural?
Eso se debía a que estaba siendo acompañada precisamente por el humano problemático, bajo su punta de vista claro. Parecía ser que él zafo de la policía de alguna manera. Una lastima si se lo preguntaban. Ya que a pesar de no decirlo en voz alta realmente los disfruto verlo ser regañado. Después de todo, él no le agrado desde un principio, esa era la verdad. Y ahora mucho menos lo hacía, después de la herida que le causo en su brazo. Pasando totalmente de lado que, en cierta forma ella y Sona se lo buscaron al liberar su poder demoniaco frente a él, como si tuvieran pensado atacarlo, aunque ese no fuera su objetivo.
—¡Señorita Mavis!— exclamo Tsubaki, aligerando aún más su paso para acercarse a ellos. Sabía que faltaba poco tiempo para que termine el recreo.
—Hm..¿si jovencita?— respondió, deteniendo sus pasos la mencionada con su típica amabilidad, después de darse vuelta hacia dónde provenía lo voz. Caso contrario al Yagami que ni se fijó, quien era la persona que hablo. Solo quería llegar a donde debía de una buena vez y estar tranquilo ¡por todos los cielos!, después las cosas apestosas que le ocurrieron el día hoy.
—Sona sitri me dijo que hablo con usted el día de ayer con respecto al club de música— prosiguió la exuberante demonio de cabellos negro y gafas celestes. Mientras le entregaba la ficha de inscripción a la profesora de música. Captando la atención de Iori al oír sobre su club, por lo que se dio vuelta para encontrarse con alguien que ya había visto. Esto no le agradaba.
—¡Oh sí! Tú debes ser Tsubaki Shinra ¿no? — cuestiono rápidamente Mavis con una sonrisa de alegría, recibiendo el asentimiento sereno de la mencionada —Pues es una buena coincidencia. ¡Mira Iori ella también quiere entrar en tu club! ¿no es muy bueno? — aviso contenta la mujer. Le agradaba ver a los jóvenes interesados en algo tan hermoso como la música.
Claro que, el Yagami no mostro esa misma alegría. Un demonio rodando cerca suyo era lo último que quería. Pero a regañadientes mantuvo el silencio. Ya tuvo suficiente en estas pocas horas que pasaron, solo ignoraría lo que venga en adelante del día y se enfocaría en lo que le importaba.
—¿Entonces puedo entrar? — interrogo ya sabiendo la respuesta. Pero ante el silencio que mantuvo el líder del club decidió hacerlo.
—¡Claro que si!— exclamo Mavis con total seguridad, posando una mano en su cintura mientras que con la otra apuntaba al de cabellos rojos —Él es el lider del club, es bastante malhumorado pero tiene mucho talento con la música. Y yo como la profesora de música, me encargo de supervisar las fechas y programas para eventos caritativos o de recaudación. Claro que, también me encargo de enseñarles el uso de algúnos instrumentos que le guste, ver como se manejan ustedes como grupos y las conductas de cada uno— completo lo último observando reojo al de cabellos rojizo, como si ello fue dirigido directamente a él. Recibiendo en respuesta un ligero gruñido por parte del aludido —¡así que, cualquier problema también me los puedes hacer saber a mí!— finalizo, volviendo a observar a Iori, aunque esta vez él no solo sintió la mirada de ella, sino también la de Tsubaki.
—¿Oh sí? — dijo Tsubaki alzando ambas cejas. Y el Yagami la observo intrigado ¿Por qué sentía que no había buenas intenciones en esa pregunta?
Motivo por el que observo fijamente a la demonio, por si las moscas, notando como esta lentamente se acomodó el pelo detrás de su oreja con una de sus manos, mientras posaba sus ojos castaños en él como si lo estuviera desafiando. Logrando ver en ese instante, en ese simple gesto con su pelo, como sobresalía de la manga detrás de su camisa, unas vendas que casi cubrían un poco su mano. Recordando totalmente lo del día anterior, causando que se reafirmara para sí mismo y por tercera vez que esto definitivamente no era bueno, endureciendo su mirada hacia la chica, gesto imitado rápidamente por la misma -sin queriendo mostrarse débil o retroceder ante él-. Llevándolos a sumergirse en un combate de mirada, al punto que los dos parecían haber olvidado que Mavis aún estaba presente. Por lo que esta por su parte, ya curiosa ante la situación plasmada frente suyo, comenzó a pasar su mirada de ella a él, luego de él a ella y así unas cuantas veces más. No parecían como si fueran una pareja de enamorados. De hecho y a menos que estuviera alucinando, se estaban matando y pisoteando con la mirada. Inmediatamente entendió que algo no estaba sabiendo.
—¿Se conocen? — se animo a interrumpirlos Mavis y de prisa. Quizás aligeraba la tensión que apareció repentinamente en el ambiente.
La respuesta fue solo un rotundo silencio por parte de ambos jóvenes. Aunque por lo menos dejaron de lado -o para otro momento- su duelo de miradas asesinas. Aun así, la profesora de música se cruzó de brazos en espera de alguna contestación por parte de cualquiera de los dos.
—Bueno…Ayer nos conocimos— admitió resignada Tsubaki. Siendo la verdad, al fin y al cabo. Obteniendo probablemente como recompensa por su sinceridad de algún tipo de ente o algo extraño, una situación que la lleno de satisfacción. Pues ahora veía a Mavis observar de manera reprobatoria al de cabellos rojizos como si realizo algún crimen o algo así, para la frustración de este último aunque luego se convirtió en molestia al notar como Tsubaki le sonreía descaradamente. Por suerte el timbre del recreo sonó y gracias a ello Iori se evitó otra vergonzosa reprimenda.
—Hmm— medio gimió, medio gruño ante el sonido repentino la profesora de música, entrecerrando sus ojos en desconfianza hacia el de cabellos rojos —luego continuáremos con esto... ¡pero más te vale que te portes bien jovencito! — advirtió con suma seriedad, para luego darse vuelta y con una pequeña sonrisa indicarle en donde estaba su aula—oh y allí es primer año…suerte para ambos y ¡recuerda lo que dije muchacho! — completo medio gritando en tanto se alejaba de los dos.
Para la incredulidad y diversión de Tsubaki, como también para la rotunda irritación del Yagami. ¿Acaso ella esa pensaba que era su madre? ¿Y que fue eso ultimo? ¿acaso se burló de que iba a primer año? -No hacía nada simplemente porque… bueno, no debía-
—Como la odio— susurro Iori para sí mismo antes de observar a la demonio cerca suyo—¿Y tú que te traes entre manos? — interrogo con sospechas.
—¡Me gusta la música, pero sí sabía que vos era el líder del club nunca me hubiese unido! — bramo la chica su rotunda mentira, apretando ambos puños a su costado del cuerpo. Aunque segundos después recapacito lo que dijo, recordando lo sucedido hace tan solo un día. Dándose cuenta que su afirmación fue una tremenda idiotez. Seguramente ahora él se daría cuenta que estaba mintiendo.
—Je si claro. Seguro y ni sabes que es una nota musical…pff— completo el Yagami harto de perder tiempo para luego emprender marcha a su aula.
Ella por su parte parpadeo varias veces por lo sucedido y lo vio alejarse. Dejándola con algunas dudas. O él tenía muy mala memoria o directamente ni prestó atención lo que le dijo Sona. Sea cual sea de las dos opciones le fue beneficioso. Y se dispuso a irse para informar lo sucedido a la presidenta del consejo estudiantil. Cuando tan solo momentos después, recordó el ultimo comentario del Yagami. Sonriendo levemente para sí misma en tanto negaba con la cabeza.
—Que idiota, ¿Quién no sabe eso? —expreso con confianza. Pensando un poco, luego otro poco más y luego otro. Intentando y siguiendo intentando en lo que sus facciones de confianza se perdían, para pasar poco a poco, segundo tras segundos, minutos tras minutos a una de total molestia. Para finalmente aceptar que no sabía cómo definirlo —(Ahg maldito tipo engreído, arrogante, idiota, imbécil…)— saliendo totalmente de sus casillas una de la chica más seria de la academia, al lanzar mentalmente todos tipos de insultos al Yagami que se le ocurriera en mente en estos instantes. Dejando en claro que definitivamente lo odiaba y que estar en su club le iba a ser muy difícil.
Olvidando e ignorando en todo momento que en teoría empezó un poco mal. Pues, si su objetivo era buscar ganar o la confianza de alguien, esta no fue la manera más adecuada ciertamente.
