Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko

Capítulo 3

Un chico recorría los pasillos del hospital como loco abriendo cada una de las habitaciones buscándola a ella… Iba con su gi de entrenamiento, había dejado a sus alumnos tirados en mitad de clase, en cuanto lo llamaron por teléfono y escuchó Akane-Hospital-Ingresada ya no existía nada más a su alrededor. Puede que hiciera dos años que ya no estaban juntos pero él seguía enamorado como el primer día…. Por ella debía tragarse sus sentimientos ya que le dejó bien claro que sólo podía verlo como amigo. Se conocían desde la infancia, él siempre cuidó de ella, fue su paño de lágrimas cuando lo necesitó, su confidente, su mejor amigo, su primera vez… Cuando ella aceptó salir con él como novios no podía creerlo, la alzó en sus brazos, tímido le dio su primer beso cuando la dejó en la puerta de su casa para a continuación salir corriendo atravesando toda la ciudad, llegando al bosque y perdiéndose durante dos días en el mismo. Siempre había sido una persona algo despistada, para ser más precisos con cero sentido de la orientación pero a él no le importó porque por fin su sonrisa era suya, sólo para él… fueron los tres años más felices de su vida aunque en el fondo sabía que tarde o temprano ese sueño acabaría. La conocía muy bien, cada gesto, cada expresión de su cara, cada mirada….esa mirada… no era de alguien enamorada, sólo de cariño, mucho cariño por todo lo que habían pasado juntos. Cuando ella decidió acabar con lágrimas en los ojos la relación, él solo pudo sonreír y aceptar lo que ya esperaba, limpiar esas lágrimas acercando su mano a las mejillas de ella y aún así prometer que siempre estaría ahí pasara lo que pasara.

Y ahí estaba, desesperado por ver cómo se encontraba.

-¿¡Akaneeeee, dónde estás!? Gritó el chico como último recurso

- ¿Se puede saber qué haces, Ryoga?- Ukyo salió de la habitación de Akane dando un portazo tras de sí- Es un hospital, no puedes pegar esos gritos-

- Lo siento Ukyo, no sabía en qué habitación estaba- habló entre jadeos después de venir corriendo desde el gimnasio y buscar por todo el hospital

- Si no hubieras colgado de golpe cuando te llamé lo hubieras sabido, además podías haber preguntado en admisión el número de habitación y te lo hubieran dicho sin problemas.

- jejeje cierto- se rascó la cabeza- estaba algo alterado -¿Cómo está Akane?

- Entra y lo averiguarás tú mismo, yo iba a bajar a por algo dulce, ¿te apetece algo?

- No gracias, Ukyo. Quiero ver ya a Akane

- "Como no"…- pensaba la castaña algo apenada- vale, pues ahora mismo regreso

En cuanto Ukyo se giró, Ryoga entró en la habitación.

- Akane, menos mal que estás bien- se aproximó a ella como si de un imán se tratase cogiéndole una de sus manos.

- Ryoga, no tienes que preocuparte- contestó ella con una sonrisa, esa sonrisa que podía hacer derretir la Antártida entera sin siquiera proponérselo- ¡mírame, soy muy fuerte! Akane hizo una pose enseñando el bíceps con el brazo que tenía libre. Ella lo quería muchísimo, pero el contacto con él la ponía nerviosa, no quería que tuviera falsas esperanzas. Sufrió en demasía cuando lo dejó porque sabía que él sí estaba realmente enamorado de ella. Merecía a alguien que le diera todo ese amor que ella no pudo, así que lentamente y sin que se notara se fue deshaciendo del agarre de Ryoga.

Pero él si lo notó, aunque fingió que no se había dado cuenta

- Nunca he dudado que no fueras fuerte, es más, si quisieras que te entrenara podrías darme una paliza en menos que canta un gallo - le sonreía el chico moreno que se caracterizaba por llevar siempre una bandana en la cabeza

- Sería como empezar de nuevo, sabes que no hago nada de artes marciales desde antes de empezar la carrera. El único ejercicio que no he dejado es salir a correr

- Soy un sensei paciente y tú una alumna aplicada, algo torpe pero aplicada.

- ¡Ey! Ahora sí que te daré una paliza

Los dos chicos reían a carcajadas, Akane había tardado en volver a actuar con él como lo hacía antes de que empezaran a salir pero poco a poco iba dejando atrás todo eso para recuperar de nuevo a su mejor amigo.

En ese instante Ukyo entró a la habitación

- ¿Qué es lo que me he perdido tan divertido?- Preguntó nada más entrar

- Voy a entrenar a Akane para que me de una paliza jajajaja

La castaña seguía mirando la escena con la cabeza algo ladeada sin conseguir entender.

- Y hablando de entrenamiento, ¿qué haces con el gi puesto, Ryoga?- Le pregunto Akane curiosa

- Es que Ukyo me llamó diciendo que estabas ingresada y salí con lo que llevaba puesto - respondió el artista marcial algo nervioso por la futura reacción de la peliazul.

- ¿Estabas dando clase? Esta vez fue Ukyo la que le preguntó - ¿Y tus alumnos?

- Oh, oh… - fue lo que atinó a decir el chico de la bandana

Ahora fueron los tres los que estallaron en carcajadas

- Por cierto Ryoga, el bombero que me salvó vino a visitarme, es también artista marcial y creemos que has competido contra él cuando estuviste en China. Además es amigo de Ukyo de la infancia. ¿no te parece un gran coincidencia?

¿Qué era lo que él estaba viendo en Akane? Ese cambio en su mirada, ese brillo en sus ojos, como soñadores, como... ¿enamorados? Imposible, sólo lo había visto una vez. ¿Quién demonios era ese tipo? ¿Por qué había conseguido en horas lo que él llevaba años ansiando y que jamás podrá conseguirlo? Ni siquiera la sonrisa era la misma que le dirigía a él, era una cargada de ilusión, admiración, ¿amor?

- Ahhh pues tal vez… ¿Cómo se llama?

- Ranma Saotome - otra vez ese brillo en los ojos, había pronunciado su nombre dejando escapar un leve suspiro, quizá imperceptible para ella pero sí para los que estaban en la sala.

- "Espera, ¿había dicho Ranma Saotome?"Pensó Ryoga - ¿¡Ranma Saotome!? De pronto se puso rígido y apretó los puños

- ¿Lo conoces? Dijeron Ukyo y Akane a la vez

- Que si lo conozco….- murmuró el chico casi rechinando los dientes - competí contra él en tres ocasiones, siempre nos encontrábamos en la final y siempre me quedaba en segundo puesto. ¡Es un ególatra y un prepotente! Nunca me dijiste que lo conocías Ukyo. Ryoga la miró de reojo con un tono acusador

- Hace años que no veo a Ranma ni se de él, me lo encontré en el incendio y gracias a que estaba allí, Akane está viva. Esta vez fue Ukyo la que miró con los ojos entrecerrados a Ryoga.

- Entonces le daré las gracias si lo vuelvo a ver - dijo el chico moreno con rencor

- Ahhh, Ranma es el chico del que me hablabas después de tus torneos…- Akane empezó a recordar las conversaciones que había tenido con Ryoga cuando regresaba de las competiciones. Tenía que calmarlo porque llegaba hecho una furia. La verdad que su amigo, en ese momento su novio, tenía muy mal carácter al perder.

- Pues va a competir en el torneo de dentro de tres semanas, así que tendrás oportunidad de revancha - dijo Akane emocionada

- ¿Va a participar? Hace tiempo que no está en el circuito de las competiciones, será interesante volver a verlo….- A la vez que lo decía se golpeaba un puño con la palma de su otra mano.

- Bueno, chicos ya no puedo ausentarme más del restaurante así que me voy. ¿Akane estás bien? Si no es así siempre puedo llamar diciendo que hoy no voy, para algo soy la dueña - exclamó orgullosa. La verdad es que Ukyo había trabajado mucho y ahora tenía dos restaurantes repartidos por Tokio

- Estoy perfectamente, de verdad, hoy sé que no me van a permitir pero mañana me doy el alta voluntaria. No puedo estar más tiempo postrada sin hacer nada - soplaba Akane su flequillo con frustración pues odiaba sentir que no estaba haciendo nada útil.

- Más te vale que te cuides o tendré que hacerlo yo - amenazó Ryoga muy serio

Akane tragó saliva y Ukyo decidió que ya no quería seguir viendo esa escenita. Había sido gradualmente, sin que ella se diera cuenta, ¿Por qué siempre se tenía que enamorar del chico que no le hacía caso? Primero Ranma y ahora Ryoga. Parecía su destino cruel, así que decidió despedirse de una buena vez

- Espera Ukyo, me voy contigo, ¿te vendría muy mal acercarme al gimnasio? Creo que hoy tendré bronca asegurada jeje

- Eh… N-no me v-viene mal...yo te acerco respondió Ukyo nerviosa

Akane conocía los sentimientos de su amiga aunque ella no le hubiera confesado nada, suponía que por el pasado que tenía con él y porque se notaba que Ryoga aun seguía teniendo sentimientos hacia ella. Esperaba hacer de Celestina de esos dos, conocía a Ryoga y sabía que todavía la amaba pero no veía que Ukyo le fuera del todo indiferente. ¿Qué hacer? Ya se le ocurriría algo como se llamaba Akane Tendo.

- ¡Nos os preocupéis por mí! Ojalá pudiera ponerme a atender a mis pacientes ahora mismo. Además Kasumi y Tofu vendrán en media hora. Cualquier novedad os llamo, lo prometo.

- Está bien, me paso esta tarde a verte, además Asami me dijo que me daría una copia de sus llaves. Qué buena es acogiéndonos, no tenía ganas de estar en una cutre habitación de motel mientras reforman nuestro piso.

- Asami y yo estudiamos juntas en la Universidad y empezamos a trabajar las dos en este hospital el mismo día. La verdad que se ha convertido en una más de mis hermanas, junto contigo Ukyo - Akane tenía suerte de las personas que se habían cruzado en su vida, al menos con las chicas porque con los chicos era distinto. Desde pequeña tuvo que librarse de más de un chico que la incordiaba y la incomodaba, con la adolescencia todo empeoró, ¿qué les pasaba a los chicos? A ella no le gustaba ser grosera o maleducada pero eran demasiado insistentes, menos mal que Ryoga no era así y siempre estaba a su lado para quitarle de encima a quien osara molestarla. Quizá por eso Akane confundió la amistad y gratitud que sentía por él, con amor. ¿Por qué lo dejó estar tres años? Porque a pesar de todo seguía siendo su amigo y se sentía muy agusto junto a él.

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Esa misma tarde en un dojo del centro dos amigos y compañeros de trabajo acababan su entrenamiento agotados y tumbados en el tatami.

- He de reconocer que no has perdido tu toque Mousse, aunque ya te dije que te tumbaría en un abrir y cerrar los ojos - Decía Ranma con su habitual tono de suficiencia

- ¿ De qué hablas Saotome? Te he dado más guerra de la que pensabas, aunque he de reconocer que estoy fuera de forma. A partir de ahora volveré a entrenar contigo

- Eso sí te deja tu prometida jajajaja

- Al revés, en nuestro pueblo las mujeres buscan hombres fuertes para tener una buena descendencia. Sabes que somos una de las tribus más poderosas de toda China.

- Sí sí lo sé…más de una paisana tuya intentó "cazarme" para que le dejara una prole de chicos y chicas fuertes y robustos, "incluyendo a tu prometida"… pensó Ranma.

Ranma conoció a Mousse en uno de los viajes de entrenamiento que éste hacía con su padre. Desde que era pequeño recuerda que pasaban largas temporadas fuera de su casa, pasó hambre, frío, no se había podido relacionar con chicos y chicas de su edad porque no se quedaban mucho tiempo en el mismo sitio, a excepción de Ukyo ya que si que pasaron dos años en la misma aldea y regresaban a pasar temporadas ya más cortas de vez en cuando. Ahí se forjó la amistad con su "amigo" hasta que se enteró que era una chica… al principio no sabía cómo tratarla, ella actuaba raro. Se le quedaba mirando fijamente parpadeando muy rápido, parecía que de un momento a otro iba a ocasionar un huracán, le llegó a confesar que estaba enamorada de él. Ranma reconocía que se había convertido en una chica atractiva pero no lograba verla de otra manera que no fuera como su colega. Ukyo al principio se alejó de él pero un día volvió a ser la de siempre e hizo que Ranma suspirara de alivio. Echaba de menos a su amiga.

Su padre le hizo pasar un calvario, lo que más le echaba en cara era las largas separaciones de su madre. Lo único que le agradecía al viejo es que gracias a lo que le hizo pasar, ahora era el mejor y lo iba a volver a demostrar en el torneo de dentro de tres semanas. Lo iba a hacer delante de Akane. La razón por la cual nunca habló con Mousse de las "atenciones " que su prometida intentaba dedicarle y digo intentaba porque Ranma salía despavorido en cuanto ella se acercaba lo más mínimo, era porque su madre le aconsejó que si se metía en medio de una pareja, ya siendo incluso para proteger a su amigo, al final el que saldría mal sería él. Ranma como buen hijo hizo caso a su madre pero si alguna vez veía que ocurría otra situación rara por parte de Shampoo le daría igual todo y hablaría con Mousse. Él era su amigo y no le dejaría que hiciera el tonto por una mujer, a él ya lo habían engañado y siempre dijo que preferiría que alguien se lo hubiera dicho antes que seguir haciendo el bobo. Sin darse cuenta sus pensamientos cambiaron de encontrarse en China a que la cara de ella ocupara toda su mente; sus ojos color chocolate tan expresivos, tan llenos de vida, le miraban de una forma como nadie le había mirado nunca, sus labios…. ahhh…sus labios, finos y rosados perfectos para él. Se sonrojó al recordar como el tiempo que había estado con su chica en llamas apenas pudo apartar sus ojos de ellos. Quería probarlos, moderlos, lo quería todo de ella. Nada más tomarla en brazos para sacarla del edificio sintió como una electricidad recorría su cuerpo, como nacía en él un instinto de protección como nunca había sentido por nadie, y cuando ella abrió los ojos y la vio sana y salva fue como si por fin el cielo hubiera hecho caso a sus plegarias porque desde que fijó su vista en ella supo que esa mujer iba a ser especial en su vida.

- ¡Eh! ¿Me estás escuchando, Saotome? -Mousse pasaba una mano por delante de la cara de Ranma sin ningún éxito, entonces supo la manera en que su amigo iba a reaccionar, retrocedió el brazo dispuesto a lanzar un puñetazo en la cara del chico de la trenza pero se quedó solo en intento porque con una velocidad que ni el mismo Mousse pudo percibir Ranma rodó en el suelo y se levantó situándose a la espalda de su amigo agarrándole por el cuello.

- Tendrás que ser mucho más rápido para conseguir que baje la guardia, amigo mío - ahí estaba otra vez, la fanfarronería del gran Ranma Saotome.

- Era la única forma de que despertaras de tu sueño. ¿Quién es la chica?

- Ch-chica…. ¿Qué chi-chica? No digas tonterías - Ranma empezó a sudar pero esta vez no por el entrenamiento precisamente

- Pues por la cara y esa sonrisa de bobo que tenías hace un segundo no creo que fuera por pensar en el sargento Happosai - rió Mousse

- Déjate de cosas raras y vamos a ducharnos que en breve llegará Shinno a recogernos. Y así Ranma dio por finalizada la conversación.

Media hora después, tres amigos estaban en el bar que había al lado del dojo relajándose de lo que había sido una noche muy larga.

- No puedo creer que tengáis ganas de entrenar después de la noche tan movida que tuvimos - Shinnosuke les habló a sus dos compañeros.

- Las artes marciales enganchan, yo no puedo estar un día sin practicar. Son como una droga - esta vez fue Ranma quien habló - Además dentro de poco es el torneo y debo practicar más duro, no hay lugar para el descanso.

- También es algo a lo que estamos acostumbrados Ranma y yo, dado que nos han enseñado y entrenado desde pequeños - ahora era Mousse el que daba su opinión al respecto - y cambiando de tema, ¿por qué tanta prisa esta mañana por irte del parque? Siempre te esperas a que salgamos los demás - preguntó el chino mirando fijamente a Shinnosuke.

De repente el aludido se empezó a poner nervioso, a rascarse la cabeza, a mirar a todos lados - Bueno, yo tenía cosas que hacer por la mañana y quería pasarme antes a ver a la chica que rescatamos

- Vale, vale pillín ¿a cuál de ellas? Porque te recuerdo que sacamos a varias del edificio.. Mousse sabía perfectamente a quién se refería pero quería hacerlo pasar vergüenza.

- A la que Ranma rescató en el último momento, os tengo que confesar que me gusta bastante - acabó diciendo el chico de ojos aguamarina

"Me gusta bastante, me gusta bastante"...las palabras de Shinnosuke retumbaban en la cabeza de Ranma. ¿Por qué el destino era tan cruel con él? Era la primera vez que sentía algo tan fuerte por una chica y ahora no podía ser suya. ¿Qué broma era esta?

Habría luchado por ella con quien hubiera osado interponerse entre los dos, hasta con los mismísimos Dioses pero no con Shinnosuke…. No sólo era su compañero, no sólo era su amigo, tenía una deuda con él, Shinnosuke le salvó la vida.

Continuará….

Muchas gracias a todos los que están siguiendo mi historia, espero no decepcionar y que os esté gustando y gracias por los reviews animándome a continuarla. Se avecina triágulo amoroso... no os perdais el siguiente capítulo

Sakura Saotome :)