Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko


Capítulo 4

FLASHBACK

- ¡Incendio en el antiguo almacén abandonado de los Takahashi! Parece que el fuego se inició en la primera planta. Hay riesgo de que se propague a los almacenes colindantes.

Ranma llevaba un mes en el cuerpo de bomberos de Tokio. Las artes marciales eran su vida pero sentía que le faltaba algo… necesitaba ser útil para la sociedad y su segunda pasión siempre había sido ser bombero. Cuando anunció a sus padres su decisión hubo un gran revuelo en su casa, su madre lo aceptó e incluso se sintió orgullosa de que su hijo sintiera esa necesidad de ayudar al prójimo. Sin duda era un hombre entre hombres; no tan bien se lo tomó su padre, que el futuro que deseaba para su hijo era que participara en todos los torneos que pudiera para poder embolsarse una buena suma de dinero y asegurarse la jubilación. Más que un hijo lo veía como la gallina de los huevos de oro.

- ¿Bombero? ¿Me quieres decir entonces para qué te he entrenado tanto? Te he llevado a los mejores lugares para que te conviertas en un gran artista marcial ¡Para que el mundo sepa que eres el mejor, entre todos esos enclenques que existen por ahí! Decía Genma Saotome moviendo los brazos de manera exagerada sin apartar la vista de su hijo.

- ¡Yo no te pedí que me alejaras de mi madre! Podías haberme entrenado en casa perfectamente. Replicaba Ranma malhumorado con un puño y un pie adelantado mirando a su padre fijamente a los ojos en plan desafiante.

- ¡Hijo ingrato!¡Tu destino era ser el más reconocido dentro del estilo libre! Todos mis esfuerzos para nada - Gemma se puso un brazo tapando sus ojos y llorando desconsoladamente.

- Yo elijo mi propio destino viejo, nunca voy a dejar las artes marciales pero ya no tienes derecho a decirme lo que tengo que hacer.

- ¡Muy Bien! Pues a partir de ahora no tengo hijo, así que vete de mi vista!

- ¡Perfecto! De todas formas no pensaba quedarme aquí por mucho tiempo. Me iré a Tokio, estudiaré como nunca y me sacaré una plaza. ¡Y nunca me volverás a ver!

- Ranma, hijo…. ¿estarás bien? - habló Nodoka Saotome muy preocupada por su retoño y con tristeza de que las cosas acabaran así entre padre e hijo.

- Mamá siempre serás bien recibida en mi hogar, pero cuando vengas de visita no traigas al bueno para nada de tu marido.

- ¡Es lo que me faltaba por oír! ¡Fuera de mi casa! - Gritó Genma Saotome a su ya no hijo.

Así que Ranma cumplió con lo que dijo, se alquiló un pequeño apartamento que pagaba con el dinero que ganó de sus victorias en los torneos de China y se apuntó a una academia. A Ranma nunca se le dieron bien los estudios pero a pesar de lo complicado del temario todo se le quedaba grabado a fuego. Parece que si algo le motivaba no era tan tonto como le decían en la escuela. Bueno, tal vez un poquito.

Y allí estaba él, camino a su primer gran incendio.

Había hecho buenas migas con un muchacho castaño de ojos aguamarina llamado Shinnosuke, él ya llevaba 2 años en el cuerpo y estaba aprendiendo mucho a su lado.

Ranma enseguida destacó en el equipo, su sargento vio en él un diamante en bruto que faltaba pulir, tanto como bombero como artemarcialista y él se encargaría de ello.

Llegaron al almacén, Daisuke era el jefe de equipo en esa ocasión, colocó a todos en sus puestos, Shinnosuke y Ranma entraron al edificio para comprobar que no había nadie. El almacén estaba en pésimas condiciones, las llamas se avivaron más rápido debido a la madera podrida que envolvía todo el habitáculo.

Se veían llamas en el techo que se iban acercando peligrosamente hacia ellos.

- ¡Todo despejado Ranma, salgamos para que puedan empezar con la extinción! -Shinnosuke se dirigió a su compañero

- ¡De acuerdo! Salgamos por allí, parece la salida más cercana y segura - le contestó Ranma.

Apenas podían ver a causa de tanto humo que empezaba a acumularse, Ranma aceleró el paso y se separó de su compañero unos metros.

- ¡Ranma, ¿dónde estás?! - no obtenía respuesta… reconocía que su nuevo amigo era muy pero muy bueno, pero no tenía experiencia para prever lo que el fuego podía hacer en cada momento.

De pronto vislumbró una sombra a la derecha de su posición, miró hacia arriba y vio como una de las vigas que sostenía el edificio estaba a punto de derrumbarse encima de su compañero.

- ¡Novato, sal de ahí! - Gritó Shinnosuke a Ranma mientras corría hacia él.

- ¡Te he dicho mil veces que no me llames nova…! - de repente Ranma sintió un fuerte empujón que lo lanzó por los aires, Shinnosuke iba detrás y un segundo después una viga ardiendo se desplomó justo donde él se encontraba hacía apenas unos instantes.

Cuando Shinnosuke cayó después de apartar a Ranma de una muerte segura sintió como algo se le clavaba en el costado izquierdo pero no podía pararse...el almacén parecía a punto de derrumbarse, así que Ranma y él corrieron hacia la salida.

- Uff por un pelo, muchas gracias Shinno, te debo la vida - su compañero no le contestaba por lo que dijo en un tono más altivo - cuando alguien te da las gracias los mínimo que debes hacer es….- la cara de Ranma de repente se puso pálida, su amigo estaba tumbado con la mano puesta en su costado y con una mueca de puro dolor en su rostro, apretaba los dientes a más no poder.

Ranma se acercó rápido a él, quitó la mano de Shinnosuke del costado para comprobar que estaba sangrando.

- ¡Qué venga un médico! ¡Mi compañero está herido! ¡Resiste Shinnosuke! Ranma miraba hacia todos lados cuando vio a Mousse venir corriendo acompañado de dos personas.

- Soy el Doctor Matsuo, a partir de ahora nos encargamos nosotros, ¿dónde está la camilla? ¡hay q trasladar a este hombre a urgencias ya!

- Doctor ¿puedo acompañar a mi compañero en la ambulancia, por favor? - Realmente le daba igual la respuesta de ese médico, Shinnosuke había arriesgado su vida para salvarlo y ni por asomo iba a dejarlo sólo.

- Está bien, pero no interfiera en nuestro trabajo o no tendré ningún reparo en sacarlo de la ambulancia.

- Tiene mi palabra - Y Ranma Saotome era un hombre de honor

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- Hola, soy el Doctor Ishida, el cirujano de turno, escuché por radio un poco pero por favor presénteme al paciente.

- Soy el Doctor Matsuo de urgencias. Tenemos un varón de 25 años de edad que cae desde un metro de altura siendo atravesado en flanco izquierdo por objeto punzocortante, frecuencia cardíaca 140 latidos por minuto, saturación de oxígeno de 86%

- Preparen el quirófano, tipen y crucen sangre para transfusión, el muchacho tuvo estallamiento traumático por la caída y la perforación del bazo, procederemos a extirparlo.

Ranma miraba de un doctor a otro sin entender nada de lo que le había pasado a Shinnosuke, estaba muy nervioso y como siempre su impulsividad habló por él - ¿Me puede decir alguien qué demonios le pasa a mi compañero?

- Oh, disculpe joven. Vamos a extraer el bazo al paciente que es el centro del sistema inmune, es decir, tu amigo se va a quedar un poco desvalido frente a infecciones y bacterias pero sobrevivirá y podrá seguir su vida prácticamente sin cambios, así que no te angusties - Y diciendo esto último se alejó dando una pequeña palmada en la espalda del pelinegro.

Ranma se quedó inmóvil, ni en diez vidas podría pagarle lo que hizo por él...

FIN DEL FLASHBACK

Habían pasado cuatro días desde el incidente, no había vuelto a saber nada de Ranma Saotome aunque sí de su compañero Shinnosuke. Al día siguiente de la visita de ambos y antes de pedirse el alta voluntaria, le llegó un ramo de flores con una nota que decía: si estas flores son bonitas, más lo es tu sonrisa, Shinnosuke.

La nota era bastante cursi pero el detalle era el detalle.

Sinceramente hubiera preferido que esas flores fueran de parte de cierto bombero de cabello negro azabache trenzado, ojos azules como el mar donde no le importaría naufragar, labios carnosos donde tampoco le importaría perderse, brazos fuertes donde se sintió protegida del mundo…. Akane meneó la cabeza para sacarse esos pensamientos. Era algo normal que no supiera de él, era demasiado perfecto para que se fijara en ella.

De todas formas allí estaba, plantada frente al parque de bomberos con una caja llena de dorayakis para agradecer a aquellos hombres el haberla salvado de una muerte segura y de paso poder ver de nuevo a Ranma…

- Disculpen, estoy buscando a Ranma Saotome - ¿saben si trabaja hoy? Preguntó Akane con la cara roja como un tomate a Hiroshi y Daisuke que eran los que se encontraban en ese momento en el patio.

- ¡Qué suerte tiene Ranma! Siempre vienen a verlo las mujeres más guapas - dijo Hiroshi con la boca abierta al tener ante él a la chica más bonita que había visto en la vida.

Akane juntó el entrecejo al escuchar aquellas palabras de esos chicos, ¿acaso Ranma era un mujeriego? Lo mejor era pensar que era popular.

- Aunque desde luego ninguna le llega a la altura de las zapatillas señorita….

- Akane Tendo - dijo algo molesta, más que halagada se sintió bastante estúpida. Pues claro que iban a verlo mujeres, ¿acaso había pensado que ese chico podía pasar desapercibido para el resto de las féminas de Tokio? no quería que esos hombres pensaran que era una tonta más suspirando por él así que dijo lo que realmente podría sacarla del apuro - Soy la chica a la que el bombero Saotome rescató hace cuatro días.

- ¡Es verdad! Sentimos no haberla reconocido, nos alegra que esté tan bien….- Los dos la miraron de arriba a abajo, Akane se empezó a sentir "algo" incómoda.

- Venga con nosotros, le indicaremos donde puede esperar a Ranma - a Daisuke se le ocurrió una idea para reírse de su compañero.

- Quédese justo aquí señorita Tendo

- Pueden llamarme Akane

- Muy bien Akane, yo soy Daisuke y él es mi compañero Hiroshi. ¡Encantados! - dijeron al unísono

Akane vio como los chicos se perdían tras la puerta donde la habían llevado y en menos de un minuto volvió a verlos salir corriendo y alejándose por el pasillo con ropa entre las manos.

- ¡Akane, Ranma saldrá enseguida! - Gritó Daisuke sin mirar atrás

Akane miraba sin entender nada, de repente la puerta se abrió de golpe y un hombre que sólo portaba una pequeña toalla rodeando su cintura y cubriendo levemente su masculinidad empezó a pegar gritos como un poseído - ¡Me habéis cortado el agua y os habéis llevado mi ropa, malditos! ¡Esto no quedará así! - Gritaba Ranma que no veía dónde iba ni quien tenía delante puesto que no había podido aclararse y tenía jabón en los ojos.

Akane se había quedado tan de piedra que no atinó a quitarse de en medio cuando vio a Ranma acercarse directo hacia ella y pasó lo inevitable. Ranma tropezó con Akane y del impulso cayó hacia atrás con él encima, el grito de ella puso al chico de la trenza en alerta, la rodeó con sus brazos y giró para que cayera sobre él antes de tocar el suelo y que no se hiciera daño. Estando los dos tumbados en el suelo Ranma se quitó el jabón de los ojos y entonces la vio.. vio a su pequeño tormento, la chica que hacía que su corazón latiera a mil por hora, la chica que no podía tener….

- A...Aka...Akane… ¿qué haces aquí? - La proximidad de ella hacía que los nervios de él estuvieran en su máximo esplendor. Sentir todo su cuerpo, sus pechos aplastados contra sus pectorales bien entrenados, otra vez esos ojos, esa boca… esto no podía ser sano. No para su juicio que estaba a punto de ser roto por ella.

- Yo… yo… traje Dorayakis para agradecerte, agradeceros el haberme salvado - Akane quería moverse pero le era imposible. Se había quedado totalmente rígida, su cercanía la estaba volviendo loca… sus pectorales duros como una roca, sus brazos seguían rodeando su pequeña cintura, sus ojos, algo enrojecidos por el jabón, su cabello mojado por el agua y esas gotas revoltosas resbalando por su cara, por su cuerpo… hasta que realmente se dio cuenta de la posición en la que se hallaban y sacó su orgullo a relucir - ¿Puedes hacer el favor de soltarme para que pueda levantarme? - Le dijo Akane con el ceño fruncido.

- Yo no he visto que hayas hecho nada para soltarte, igual te gusta estar así - a Ranma le encantó verla molesta, sabía que no debía pero no podía parar.

- ¡Eres un pervertido! ¿¡Qué te crees, que soy una de esas chicas que vienen a verte babeando por ti!? - Akane estaba roja de furia, ¿Qué se había pensado ese engreído? Por fin Ranma aflojó su agarre con una sonrisa traviesa en sus labios, cosa que la enfureció todavía más hasta que consiguió ponerse en pie.

- Uy, no pensé que fueras celosa - Ranma se lo estaba pasando en grande, era de lo más divertido verla así.

- ¡Yo no estoy celosa! - ¿Pero qué narices le pasaba a ese chico? No paraba de reírse de ella.

- Veo que ya has encontrado a Ranma, Akane - en ese momento aparecieron Daisuke, Hiroshi y Mousse riendo a carcajadas.

- ¡Espero que os lo hayáis pasado bien porque hoy es vuestro último día en la tierra! - Bramó Ranma quitando de las manos de Daisuke su ropa y adentrándose de nuevo en el baño.

- Pero ha merecido la pena jajajajaja - los tres compañeros estaban a punto de caer al suelo muertos de risa.

- ¡Bueno, ya está bien! ¡Ha sido una broma de mal gusto! - Ahora fue Akane la que intervino con la cara roja de la vergüenza.

De repente los tres chicos callaron y se cuadraron como si estuvieran delante de su sargento - Lo sentimos, acepta nuestras disculpas por favor - dijeron Daisuke e Hiroshi a la vez.

Una vez terminó de ducharse y vestirse se dirigió a la cocina donde habían llevado a Akane. Al entrar la vio sentada riendo a carcajadas debido a uno de los famosos chistes de Daisuke. ¿En qué momento pensó que enojada se veía adorable? Era mucho mejor su sonrisa. Se recriminó mentalmente, no podía dejar que sus pensamientos derivasen por esos derroteros.

- ¿Ya está el desayuno? Ranma se acercó a la mesa y cogió uno de los dorayakis que había traído Akane - Mmmm qué ricos, ¿los has hecho tú? - Preguntó dirigiéndose a la chica.

- No, los he comprado de camino al parque. Yo no soy muy buena cocinera….- De repente Akane entristeció.

- Bah, seguro que no es para tanto - no sabía por qué pero Ranma necesitaba decirle algo para animarla, esa carita triste lo estaba matando.

- ¡Ohhh pero qué chica tan hermosa! - El sargento Happosai entró en la cocina con Shinnosuke al lado y se olvidó de donde se encontraba para sacar su verdadero yo. Saltó en dirección a la chica con los brazos extendidos. A Akane se le descompuso la cara conforme veía que ese viejo pervertido se le aproximaba. En menos de un segundo Ranma se posicionó entre su sargento y su chica en llamas y le dio un puñetazo en la cara.

- ¡Ranma! ¿Cómo te atreves a faltarle el respeto a tu sargento y sensei? - Happosai empezó a llorar y a girar cuál croqueta por el suelo. Una gota de sudor cayó por la sien de los presentes.

- ¡Sargento, ¿no se da cuenta de dónde está? - Le gritó Ranma. En ese momento Happosai se puso de pie , tosió en su puño cerrado aclarando su voz y se presentó.

- Disculpe señorita, soy el sargento Happosai, encantado de conocerla.

- El gusto es mío, mi nombre es Akane Tendo - se inclinó haciendo una pequeña reverencia.

- Ho-hola Akane, ¿qué tal estás? No esperaba verte por aquí - Shinnosuke no apartaba los ojos de ella mientras se acercaba.

- Hola Shinnosuke, os traje el desayuno. Un pequeñísimo agradecimiento por lo que hicisteis por mí. Por cierto, muchas gracias por las flores, eran muy bonitas -

-"¿Flores? Así que Shinnosuke ya ha empezado el cortejo"- pensaba Ranma irritado. Él había tomado una decisión pero no podía evitar sentirse ¿celoso?

- No hay de qué, me alegro que te hayan gustado.

- ¿Lo que he oído es cierto? ¿Ha venido a vernos una Diosa de ojos preciosos? - Kuno hizo su entrada directo hacia Akane, la tomó de las manos y le volvió a decir - las habladurías esta vez no hacen justicia a tu enorme belleza, dame tu número y así podremos tener una cita en condiciones, no tienes que hacer este teatro para venir a verme -

A Akane se le estaba empezando a hinchar la vena de la frente, ¿en serio este equipo era considerado el mejor cuerpo de bomberos de todo Tokio?

- No, gracias y le agradecería que me soltara las manos

Ranma ya iba derecho a apartar a Kuno de Akane pero Shinnosuke se le adelantó - Emmm Kuno, no tenías que hacer el inventario del camión dos?

- Cierto, lo siento bella señorita, el deber me llama, pero te prometo que nos veremos muy pronto.

- Yo espero que no…- Akane reía de forma nerviosa, Ranma soltó una carcajada que resonó en toda la cocina.

- Yo también me retiro, tengo un montón de papeleo pendiente. Señorita Tendo, es usted bienvenida siempre que quiera. Ranma, mañana a las 16h te quiero en el dojo, hay un torneo que preparar - y sin dar lugar a réplica Happosai se fue a su despacho.

- Después del entrenamiento vendrás al bar,¿verdad Ranma? Mañana llega mi Shampoo y quiero que estéis todos para que la conozcáis. Contigo se sentirá más tranquila, ya que al menos habrá una cara conocida aparte de la mía -

Al pelinegro no le hacía nada de gracia ver a Shampoo, esperaba que en este tiempo y estando prometida fuera una mujer distinta y dedicada exclusivamente a Mousse, porque esta vez si veía algo raro no se quedaría de brazos cruzados.

- Pues Mousse, no se si podré. Sabes como son los entrenamientos con el viejo. No se si saldré con muchas ganas…

- No hay peros que valgan, os quiero a todos allí

- ¿Quieres venir mañana, Akane? Nos lo pasaremos bien. ¿Habría algún problema Mousse? - preguntó Shinnosuke mirando fijamente a su compañero esperando que se diera cuenta de la excusa que tenía para poder volver a verla.

- Claro que no, cuantos más estemos mejor. Así no se sentirá rara entre tanto hombre. Me gustaría que hiciera amigas aquí. ¿Qué dices Akane?

- Yo, no se… trabajo y saldré tarde…- Akane tenía un debate interno. No quería que Shinnosuke pensara que le gustaría ir con él y tampoco quería que Ranma lo pensara. Aunque así tendría una oportunidad de verlo de nuevo.

- Venga, será un ratito sólo. Prometo acompañarte para que no te vuelvas sola y si quieres te recojo también - se notaba el entusiasmo de Shinnosuke a la legua

- No es necesario, en serio. Me decís donde es y ya me acerco yo - finalmente Akane accedió a ir a conocer a la prometida del chico chino de cabello largo llamado Mousse - En fin, me voy ya que no quiero interrumpiros más.

- Una chica tan guapa como tú nunca es molestia - dijo Daisuke a Akane con su sonrisa más seductora.

- ¿Qué pensaría Yuka de esas palabras, Daisuke? - Ranma estaba harto de que todo el mundo mirara a Akane de esa forma. Si ella fuera suya ya tendrían todos un ojo morado por osar fijarse en ella. Pero no era suya, y jamás lo sería.

- Ranma, no te atreverías - El chico de cabello rizado empezó a chorrear sudor sin control.

- jajajajaja se que sólo eres un bocazas que luego no haría nada, tómalo como parte de la venganza por la bromita de la ducha.

- Te dejamos una toalla, no te quejes - estaba claro que la boca de Daisuke era más grande que la suya.

- Shinnosuke, el sargento te está buscando - se oyó una voz al otro lado de la cocina.

- Enseguida voy Taro - se giró para ver a Akane - ya tengo ganas de que llegue mañana, dame tu número y te mando ubicación del bar y la hora a la que estaremos allí - una vez dicho esto y apuntado el móvil de la chica salió de la cocina no sin antes deseando un buen día a la joven.

- Bueno, nosotros tenemos cosas que hacer también. Nos vemos mañana, encantado de conocerte, Akane. ¡Hasta luego! - saludó Mousse muy cortésmente.

- Ranma te acompañará a la salida - ahora fue Hiroshi el que habló.

- ¿Y se puede saber por qué yo? - Por una parte él estaba deseando volver a estar con ella a solas pero por otro lado temía que cuanto más tiempo pasara más le costaría el no luchar por conseguir que esa sonrisa fuera solo para él. Y por Kami como se llamaba Ranma Saotome que no hubiera descansado hasta conseguirlo.

- Porque ella vino preguntando por ti - Daisuke terminó la frase como si fuera lo más obvio del mundo.

- No hace falta de verdad, se volver sola. Encantada de conoceros a todos - en realidad Akane se molestó por el comentario de Ranma. Estaba claro que se había equivocado pensando que él sentía lo mismo que ella.

- No voy a dejar que vayas sola, seguro que te metes en algún lío, chica en llamas - Ranma puso su mano en la espalda de la chica y la empujó ligeramente hacia la salida - ¡Ahora nos vemos chicos!

- Si tanto te molestaba acompañarme ya dije que podía ir sola - no estaba dispuesta a que nadie la humillara.

- ¿Quieres ir por el camino corto o por el aburrido? - La pregunta de Ranma la descolocó.

- ¿Camino corto o aburrido? - Akane seguía sin entender lo que le decía el chico de la trenza.

- Ven - la tomó de la mano y la llevó hacia la barra de incendios. Una descarga le recorrió todo el cuerpo al hacer contacto con la pequeña mano de la chica, ella sintió lo mismo.

Con la rapidez de un guepardo, Ranma se encaramó a la barra y descendió por ella.

- ¡Venga, baja ya tortuga!

- Me dan algo de miedo las alturas - Akane miraba hacia abajo con la cara desencajada - Prefiero el camino aburrido.

- Vamos ya miedica, ¿acaso no confías en mí? Nunca dejaré que te hagas daño, te lo prometo - Y Ranma se dio cuenta de que esa promesa implicaba un sentimiento más profundo de lo que parecía a simple vista.

- Está bien… allá voy…- No sabía por qué pero confiaba plenamente en su palabra. Así que sin dudarlo más saltó a la barra y comenzó a descender muy deprisa. El miedo le hizo cerrar los ojos y en seguida sintió como unas manos fuertes sujetaban su fina cintura.

- Has-has vis-visto como n-no pasa n-nada - al sentir de nuevo la cintura de Akane su fanfarronería se esfumó, tragó saliva y la depositó con cuidado en el suelo.

- Gra-gracias ha sido divertido - Akane estaba roja como un tomate.

- Otro día te subo a la escalera mecánica, así poco a poco superarás ese "algo de miedo " a las alturas - ¿Pero qué estaba diciendo? ¿Cómo que otro día? - Bueno, mejor que lo haga Shinnosuke, se le da mejor que a mi calmar a la gente - Ranma se rascó la nuca mirando en otra dirección de donde se encontraba la chica.

- Ah, bueno… no pasa nada - la mirada de Akane volvía a estar triste, ¿acaso ella sentía lo mismo que él? Debía estar equivocado, eso no podía ser, con todo el dolor de su corazón tendría que hacer que ella le diera una oportunidad a su amigo.

- Pues hasta mañana chica en llamas y no te metas en líos -

- Hasta mañana, Ranma - se despidió Akane con una sonrisa.

¿Que no se meta en líos?...él ya estaba metido en un gran lío. Le encantaba como quedaba su nombre pronunciado por ella. Y con este pensamiento la vio alejarse del parque de bomberos y de su vida…

Continuará…


Bueno, bueno… espero que os haya gustado el capítulo. Yo me divertí mucho escribiendo el encuentro en toalla de este par.

Como siempre agradecer los reviews que me dejáis y la gente que ha empezado a seguir la historia, espero que os esté gustando

A mis #locasporeldiosgriego decirles que las quiero mucho y vuelvo a recalcar que son mi inspiración en cada capítulo

Un gracias especial a Hana Note por ocupar su tiempo en revisar el fic antes de ser publicado

Y sin más me despido, ¿qué pasará cuando llegue Shampoo? ¿seguirá Ranma fiel a su honor o se dejará llevar por sus sentimientos? Ya lo irán descubriendo poco a poco. Un saludo y un abrazo para todos

Sakura Saotome :)