Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko.
Capítulo 6
Habían pasado dos semanas desde la reunión de bienvenida de la prometida de Mousse, seis compañeros llegaban exhaustos después de haber pasado doce horas "excarcelando" gente que se había quedado atrapada en un accidente múltiple. Algo muy terrible para una persona común y sin experiencia.
- ¡Por fin en el parque! Pensaba que no íbamos a acabar nunca - Hiroshi tiraba su chaqueta y el casco de mala manera en su taquilla.
- No te quejes tanto, Hiroshi. Has sido el que más se ha reído al ver a Ranma corriendo asustado, cuando ha visto que en el transporting del Nissan rojo había un gato, de verdad fue muy chistoso ver aquello - Daisuke lloraba de la risa al recordar el momento.
- ¡No le veo la gracia!, esos animales vienen del mismísimo infierno. No sabéis lo que me hicieron pasar cuando era pequeño - A Ranma le dio un escalofrío sólo de pensar en el pequeño gatito que había tenido que rescatar esa mañana.
- Pero si era un bebé de dos meses, ¿qué crees que te iba a hacer? - Mousse también se unió a las risas de sus compañeros.
- ¡Eres una vergüenza para el cuerpo, Saotome! Parecías una niñita asustada - Kuno estaba disfrutando de lo lindo de la situación.
- ¿Quieres que te demuestre cuán niñita puedo ser, Kuno? - Ranma avanzó a pasos agigantados hacia él.
- Vale, vale ya está bien. Tengamos la fiesta en paz - Shinnosuke se interpuso entre Kuno y su amigo - Todos estamos cansados y aún tenemos otras doce horas de guardia por delante, así que mejor hagamos otra cosa que no sea discutir.
- Está bien, no quiero peleas. Y cambiando de tema….¿cómo te va con la preciosa señorita Tendo? Pobrecita, seguro pensó que yo era inalcanzable y se conformó contigo.
- Es verdad, cuéntanos cabrón con suerte. ¿Hasta dónde habéis llegado? - preguntó Daisuke sin rodeos.
Ranma comenzó a tensarse, no tenía ganas de escuchar esa conversación. Desde que la dejó en la puerta del local no había vuelto a tener contacto con ella, pensaba que le resultaría más fácil olvidarla pero nada más lejos que su triste realidad amorosa. Cada día se le hacía más cuesta arriba saber que Shinnosuke estaba con la chica que pensó estaba destinada para él.
- Pues… sólo nos hemos besado….- Shinnosuke no podía ocultar su sonrisa mientras hablaba de ella.
- Uhhhhhh, ¿Y qué tal besa? - Daisuke e Hiroshi hablaron a la vez.
- Chicos, no preguntéis intimidades. Eso es algo entre Akane y Shinnosuke - Mousse interfirió por su amigo. Además se dio cuenta del cambio en la actitud de Ranma.
- Bueno… ella… no parece muy cómoda… supongo que hasta que coja confianza, pero me encanta su forma de ser.
- ¡Eso es porque no sabes besar! - Daisuke se cayó de la silla de la risa que le dio.
- Eres insufrible, Dai… no se como te aguanta tu novia - Shinnosuke lo miraba molesto.
- Eso es porque soy un amante genial, cuando queráis os doy una clase teórica - decía el chico de cabello rizado soplando sobre sus uñas para a continuación frotarlas en su hombro.
- En fin, mañana por la tarde quiero llevarla al parque de atracciones. Me han hablado de la nueva noria. Es la más grande de Asia y cuando estemos arriba…
- No es buena idea subirla a la noria - Ranma habló en un tono más seco y frío del que hubiera querido ¿acaso le dolía?
- ¿Y eso por qué? - Shinnosuke lo miró frunciendo el ceño.
- Porque le tiene algo de miedo a las alturas, así que si quieres que ella se divierta evita ese tipo de atracciones - Y dando media vuelta salió de la estancia dejando a sus compañeros bastante sorprendidos por la actitud distante que había optado el ojiazul.
- ¿Qué diablos le pasa a Saotome? - Kuno parecía estar pasándolo en grande.
- Emmm chicos, si me disculpais Ranma dijo que iba al gimnasio antes de ducharse. Yo también necesito hacer ejercicio. Tengo los músculos entumecidos - y sin más Mousse salió detrás de su amigo.
Cuando Mousse entró en el gimnasio que tenían en el parque de bomberos, encontró a Ranma golpeando y dando patadas sin piedad al saco de boxeo.
- El saco ha debido de ofenderte mucho, porque lo estás machacando, no quisiera estar en su lugar.
- No tengo ganas de hablar Mousse, así que si quieres ser útil sujétame el saco.
- ¿Y arriesgarme a que me rompas una costilla? Este cuerpo debe estar perfecto para cuando lleve a mi Shampoo al altar. Y ahora en serio, ¿qué te pasa? Llevas dos semanas que no te reconozco. Estás irascible, todo te molesta, pareces enfadado con el mundo. Pareces otro y no mi amigo, el que siempre está alegre.
-¡Es que estoy enfadado con el mundo! Parece que haga lo que haga todo se pone en mi contra. Algo malo he debido de hacer en mi vida anterior para que todo me salga del revés - Y estalló…
- ¿Es Akane, cierto?
- ¿Q-qué? no sé de qué me hablas...
- Sí que lo sabes, aquel día que te pregunté después del entrenamiento quien era la chica en la que pensabas, era ella...a mi no puedes engañarme. No sé por qué motivo no luchaste por ella. Ya no eres el guerrero que tanto he admirado siempre.
- Las cosas no son tan simples - Ranma ni siquiera se esforzó en negar nada, ya era un libro abierto para todo el mundo al parecer, aún más si de su amigo se trataba.
- Ella no buscaba a Shinnosuke cuando vino aquí con el desayuno, ni cuando quedó con nosotros en el bar… Te buscaba a ti. ¿En serio estás tan ciego o te haces el tonto?
- Mousse, eso no puede ser… tengo que olvidarme de ella, Shinnosuke la hará feliz.
- ¿Y qué pasa con lo que ella quiera? Te estás equivocando Ranma y te vas a arrepentir, sólo espero que no sea demasiado tarde cuando suceda - Mousse salió del gimnasio dejando a un Ranma pensativo.
Haría que se le pasase, esto seguro era un capricho porque no la podía tener. Ya quedaba poco para el torneo y tenía que estar totalmente concentrado. Su único pensamiento debía ser el de ganar.
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Por fin terminó la guardia, su equipo tuvo que salir tres veces más aunque afortunadamente fueron emergencias menores. Iba camino de la casa de Asami, la compañera de Akane donde se hospedaban ahora ella y Ukyo mientras terminaban de arreglar su apartamento debido al incendio.
Había quedado con Ukyo para ponerse al día de lo acontecido estos años que no se habían visto y para qué negarlo, de camino desayunar sus famosos okonomiyakis que tanto echaba de menos. Quedaron en el restaurante más cercano a su piso provisional, Ranma iba sobrado de hora así que sabiendo que Akane no se encontraba en el piso porque según Shinnosuke tenía turno de mañana, se aventuró a ir a recoger a su amiga.
Llegando a la puerta vio salir como una loca a una chica regordeta con gafas que reconoció como la compañera de Akane.
- ¡Llego tarde, llego tarde! - Asami pasó veloz al lado de Ranma sin percatarse siquiera que el chico estaba allí.
Tocó el timbre y escuchó de fondo la voz de su amiga - ¿¡Puedes abrir!? ¡Me estoy cambiando! Seguro que Asami se ha vuelto a olvidar las llaves.
- ¡Ya voy! - el vello de Ranma se erizó al escuchar la voz de su pequeño tormento.
- "¿Qué estaba haciendo ella aquí? ¿No tenía que trabajar?" - El chico de la trenza se alborotó el pelo nervioso pero más iba a ponerse con la visión que estaba a punto de presentársele.
- ¿Otra vez se te han olvidado las lla…- Akane enmudeció al ver que no era Asami la que se encontraba detrás de la puerta - Ran-Ranma… ¿qué haces tú aquí?
- Parece que estamos destinados a encontrarnos mojados y con pequeñas toallitas que no dejan nada a la imaginación… - Ranma iba inclinando la cabeza hacia un lado a medida que iba terminando la frase.
Ahora lo tenía claro, algún Dios debía odiarle mucho para hacerle pasar por esto. Ver plantada delante de él a Akane, con su cabello mojado y alborotado, gotas resbalando traviesas rozando sus pechos, adentrádose afortunadas entre ellos y esa toalla, que como a él le pasó, tapaba lo justo para volverle loco, dejando ver perfectamente esas piernas firmes y bien torneadas del ejercicio de toda una vida. Su piel tan blanca y suave como la seda, como le gustaría que sus manos explorasen cada rincón de su perfecto cuerpo.
- Ahora es cuando te tropiezas conmigo y nos quedamos un rato en el suelo, ¿no? - Ya estaba otra vez, ¿acaso ella lo ponía tan nervioso que sólo se le ocurría sacar su fanfarronería como medio de defensa?
- ¡No te quedes mirando, pervertido! ¡Creía que eras Asami! - Akane salió disparada hacia el baño roja de la vergüenza.
-Ran-chan, ¿qué estás haciendo aquí? Hemos quedado en el restaurante.
- Llegué demasiado temprano y no me apetecía esperar, así que decidí venir a buscarte - Sabía que estaba mal pero no se le borraba la sonrisita tonta recordando el encuentro con Akane.
- Esta bien, me quedan dos minutos para terminar de arreglarme, cojo el bolso y nos vamos, espérame aquí ¡Y quita ya esa sonrisa de bobo que se te meterán las moscas!
En ese instante su chica en llamas salió del baño ya vestida con unos shorts vaqueros y una camiseta de tirantes rosita.
- ¿Akane, eres tú? Con tanta ropa no te reconozco - se empezó a reír como un poseso.
- No tiene ni pizca de gracia - Akane le dio un ligero puñetazo en el hombro.
- Tssss ten cuidado que te puedes lastimar la mano.
- Bah, no es para tanto - cuanto había echado de menos esos ojos. ¿Qué estaba haciendo con Shinnosuke? Después de lo de Ryoga se prometió a sí misma que no saldría con nadie por el que no sintiera mariposas en el estómago y estando con Ranma las mariposas estaban por todo su cuerpo. Hasta le temblaban las piernas en su presencia. Pero él nunca iba a estar con ella, se lo había dejado claro. Seguiría conociendo a Shinnosuke, era un buen chico y quizá con el tiempo sentiría algo especial por él.
- ¿No trabajas hoy?
- Cambié el turno con una compañera, ella lo necesitaba y a mi me daba igual trabajar hoy que mañana. Y de camino le hago un favor.
- ¡Ya estoy lista! Akane, ¿te vienes a desayunar con nosotros? Voy a preparar tu okonomiyaki preferido que casualmente es el mismo que le gusta a Ranma.
- No, gracias por la invitación. Voy a ir a comer con Kasumi y Tofu, me muero de ganas de ver a Izuku.
Ranma levantó una ceja a modo interrogativo que Akane comprendió - Izuku es mi sobrino, le he hecho este peluche - Mostró orgullosa su obra a sus amigos.
- ¡Es un ornitorrinco muy bonito! - Exclamó Ranma emocionado por aquel extraño objeto que la chica sujetaba entre sus finos dedos.
- ¡Es un león! - Akane lo miró molesta
- Emmm, cuando se lo des dile de que animal se trata…para que no se confunda en la escuela…
- ¡Eres un idiota! - Los reflejos del artemarcialista consiguieron esquivar la sandalia asesina de Akane.
El pelinegro se puso detrás de Ukyo y le hizo burla.
- Mejor nos vamos ya…- Una gota de sudor resbalaba por la sien de la castaña mientras Akane se preparaba para el segundo lanzamiento de sandalia.
Antes de irse Ranma se volvió a dirigir a Akane - ¿el sábado vendrás a animarme?
- A ti no te hace falta que te anime nadie, tu ego se encarga de eso todo el tiempo - una media sonrisa se dibujaba en el rostro de la peliazul.
- Entonces mejor animas a tu amigo Ryoga, que falta le va a hacer. ¡Hasta el sábado! ¡Pásalo bien en el parque de atracciones! - Escupió Ranma dejando a una Akane estática viendo como se cerraba la puerta, alejando de nuevo a su bombero.
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- U-chan, no sabes lo que echaba de menos tus okonomiyaki, ni siquiera sabía que estabas aquí en Tokio y mucho menos sabía de tu restaurante - Ranma devoraba la comida que su amiga le servía.
- Siempre ha sido un placer verte comer así mis platos.
- Parece que te va realmente bien, era normal que triunfaras en cuanto la gente probara tu receta.
- Bueno si… la verdad que profesionalmente me va genial - Ukyo se puso melancólica al hablar con su amigo de la infancia y su primer amor imposible.
- ¿Y sentimentalmente? Seguro que tienes a más de uno haciendo cola.
- Con que sólo uno me hiciera caso estaría más que feliz pero esa persona no siente lo mismo por mí - Ukyo empezó a cocinar su tercer okonomiyaki.
- Ukyo yo… ya hablamos de esto en su día… sólo puedo verte como una amiga, lo entiendes ¿verdad?
Ukyo se quedó mirando a Ranma con los ojos como platos - creo que el que no lo entiende eres tú, Ran-chan. Yo superé lo tuyo hace años, estoy hablando de otro chico, egocéntrico.
- Je je je lo siento, que torpe soy. ¿Y entonces, qué problema tiene ese tío?
- Que sigue enamorado de otra persona, ese es el problema.
- ¿Y se puede saber quién es? Yo podría hablar con él y abrirle los ojos - Dijo Ranma dando un puñetazo en el mostrador.
- Déjalo en serio...ya se me pasará, ¿y tú? ¿No tienes nada que contarme? - Ukyo se acercó de forma intimidatoria a su amigo, levantándo las cejas como si fuera un interrogatorio.
- Con-contarte algo.. de qué… - en ese momento sonó el teléfono de Ukyo. Ranma apreció un brillo especial en los ojos de su amiga cuando miró la pantalla de su móvil.
- ¡Hola Ryoga! - "así que era ese chico el que tenía a U-chan suspirando" pensaba el pelinegro - no… Akane ha ido hoy a Nerima a ver su hermana, su cuñado y su sobrino. Sí, yo estaré aquí todo el día, ajá… pásate a mediodía y te preparo tu okonomiyaki preferido. Ok, hasta luego….-
- Ahora explícame por qué ese Ryoga no quiere estar contigo.
- ¡¿Cómo sabes tú que hablaba de él?!
- Porque te conozco, ¿es de Akane de quien sigue enamorado? Por eso la situación es complicada, ¿cierto? - Ranma no pudo evitar enfurecerse al darse por fin cuenta de la relación entre Ryoga y Akane.
- Yo… Ryoga y Akane fueron novios durante tres años. Hace dos que no están juntos pero él sigue enamorado de ella, no lo dice pero se le ve a leguas que aún la sigue queriendo.
- ¿Y ella a él? - le hervía la sangre
- Para nada, ella nunca estuvo enamorada de él. Me contó la historia y simplemente confundió el gran cariño y gratitud que le profesaba, con amor. Por eso fue ella quien cortó la relación.
- Y no es justo que vengas aquí a darme consejos de amor cuando eres el primero que estás haciendo el tonto Ran-chan. Tú también estás enamorado de Akane y no le dices nada.
- ¿Es que le ha dado a todo el mundo por darme sermones sobre mi vida?
- Si alguien más lo ha hecho respecto a este tema sin duda es porque te aprecia igual que yo.
- Dejadme tranquilo, ahora mismo sólo quiero pensar en el torneo.
- Esta bien, pero quiero que sepas que igual que dices conocerme yo también te conozco muy bien a ti, estás sufriendo innecesariamente. Ella te correspon…
- ¡Se te va a quemar mi comida! Este cuerpo necesita energía, que tengo que estar en el dojo dentro de veinte minutos
Siempre hacía igual, cuando alguna conversación le incomodaba cambiaba de tema como quien cambia un disco.
- ¡Me voy, muchas gracias por el desayuno! ¡Te veo el sábado! - Y Ranma salió veloz directo al dojo donde pasaría el resto del día con su sensei y con suerte sin pensar en su diosa peliazul.
Ukyo se quedó muy pensativa, sabía que Ranma estaba enamorado de Akane y Akane de Ranma… pero ella le dijo que su amigo prácticamente la arrojó a los brazos de Shinnosuke….algo estaba pasando y tenía que averiguarlo. Esto, sin duda alguna, se pondría interesante.
Continuará…
Hola de nuevo, siento mucho que el capítulo anterior os disgustara. Sorry! Pero es clave para que la historia se desarrolle.
Que Akane decidiera darle una oportunidad a Shinnosuke… quizá no lo ha hecho bien pero una mujer despechada comete errores, ya iremos viendo si rectifica a tiempo o no. La parte que le toca a Ranma no es nada fácil, él es un hombre de honor. Que alguien salve tu vida es algo muy importante y más si resulta herido por ello, por eso la única forma de intentar compensar es hacer algo que sea realmente un sacrificio para él. De ahí su decisión de renunciar a luchar por Akane, ¿qué no lo ha hecho bien? Seguramente pero ya conocemos a estos dos. ¿Cuándo hacen las cosas bien a la primera?
Después de esto quiero dar las gracias a las personas que siguen mi historia y a las que se molestan en dejarme su review, yo estoy disfrutando mucho escribiendo este fic, como dije antes es mi primera experiencia como escritora aficionada y la verdad está resultando muy gratificante.
Respecto a este capítulo se que ha vuelto a salir algo corto, mis disculpas de nuevo. A partir de aquí se pondrá más interesante o al menos eso voy a pretender.
Sin más me despido hasta la próxima actualización.
Sakura Saotome :)
