Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko.


Capítulo 8

La semana pasó bastante rápida, hacía tan buena tarde que los chicos decidieron tomar un café en una terraza del centro de la ciudad.

- Aún nos debes una invitación por haber ganado el torneo, Ranma. Creo que elegí mal mi profesión, no sabía que se ganara tanto en una competición - Daisuke refunfuñaba mientras añadía más azúcar a su café con leche.

- ¿Y quién te dice que ganarías, Dai? Me tendrías a mí en tu camino - una media sonrisa asomó en los labios del chico de la trenza - Soy un hueso duro de roer.

-¿Por qué crees que yo no participé en el torneo? - dijo Mousse a sus compañeros.

- Porque no quieres ir con la nariz rota a tu boda, te has vuelto un metrosexual de esos que se cuidan hasta las pestañas para que no se les caiga - Hiroshi se reía solo de su propio chiste.

- Chicos, ¿qué tal si el sábado quedamos para cenar en el restaurante de la churri de Mousse? - Daisuke ya estaba relamiéndose pensando en todos los platillos que iba a pedir.

- Tendremos que dejarlo para otro día, mañana temprano me voy directo al aeropuerto. Tengo que arreglar unos papeles en mi pueblo para la boda que no me han podido solucionar en el consulado.

- ¿Os vais Shampoo y tú, no? - Ranma preguntó con temor de escuchar la respuesta de su amigo.

- No, me voy sólo yo, por 4 días. El fin de semana para estar con la familia, el lunes soluciono los papeles y el martes ya estaré aquí. Shampoo acaba de empezar a trabajar, no daría buena imagen, además el sábado y el domingo son los días más fuertes en el restaurante. Así que espero que la cuideis, ya le he dicho que cuando salga de trabajar se vaya en taxi hasta casa. Ranma le he dado tu número de móvil por si necesitara algo, ya que a ti te conoce desde hace años.

A Ranma empezó a caerle una gota de sudor por la sien, Shampoo iba a quedarse sola… - Emmm Mousse, yo igual me voy el sábado de ruta con la moto aprovechando el buen tiempo y el domingo trabajamos… dale el teléfono de Akane por si acaso yo no estoy.

- Akane estará ocupada el fin de semana - Shinnosuke había estado prácticamente callado desde que llegaron a la cafetería.

- No sabía que le tocaba trabajar - dijo Ranma

- No le toca, el sábado hacemos un mes juntos y quiero preparar algo especial… - la sonrisa de Shinnosuke se transformó a una de pura picardía.

Ranma cambió del terror que sentía al saber que Shampoo iba a quedarse y que seguramente intentaría acosarlo de nuevo a rabia en estado puro al imaginar a su chica en llamas en brazos de Shinnosuke.

- Uhhh así que será la gran noche, ¿eh? - Daisuke frotaba sus manos - Quiero todos los detalles, pero procura descansar algo semental, que al día siguiente tenemos guardia.

- Como si te los fuera a contar - Shinnosuke le lanzó una servilleta a su compañero a modo de juego.

- Bueno, ¿habéis ido ya a comprar los trajes? Quiero que en mi boda vayáis todos presentables - Mousse decidió cambiar rápido de tema al ver la expresión que apareció en su amigo, era la angustia y la rabia personificada. Estaban claros los sentimientos que Ranma tenía hacia Akane, no entendía por qué no había luchado por ella, pero conociendo al pelinegro sabía que esa conversación estaba más que zanjada.

Y así entre risas, cinco compañeros pasaron una agradable tarde de verano o al menos todos intentaron que lo fuera.

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El sábado por la noche llegó y Akane salía de su casa para reunirse con Shinnosuke que la estaba esperando abajo en su coche, él le había dicho que se arreglara bastante porque la iba a llevar a un sitio especial. Desde la tarde que pasó con Ranma y Hanako, la peliazul no hacía más que darle vueltas a la situación con su "novio", si se le podía llamar así, no sabía qué hacer… ¿Hacía caso a su corazón o a su cabeza? Ya lo pensaría mañana, tampoco quería estropear la sorpresa a Shinno, aunque no era justo para él si ella alargaba más esto, sabiendo que quizá no llegarían a nada. No quería ver la misma cara de frustración y decepción que vio en Ryoga, no podía pasar por eso otra vez.

Se puso un vestido de tirantes negro que le llegaba por debajo de las rodillas y que se ceñía a su cuerpo como un guante, un discreto escote que aún así resaltaba su pecho con buen gusto, unas sandalias de tacón rosa palo a juego con su bolso y con sus labios, a los cuales les dio su habitual toque de brillo que tanto le gustaba usar cuando se arreglaba.

Cuando Shinnosuke la vio posicionarse frente a él apenas le salían las palabras de la boca - Ca-cariño, estás pre-precio-sa - estuvo a punto de que la baba le colgará de la comisura de sus labios. La recorrió con la mirada de arriba a abajo, enfocando en un lugar poco santo para su gusto.

Akane se percató de esa mirada, no tan inocente como hasta ahora había tenido él y los colores le subieron hasta sonrosar sus mejillas - Gra-gracias Shinnosuke….¿Dónde vamos que me tienes intrigada?

- Eso es sorpresa pero primero tenemos que pasar un segundo por mi apartamento, ya sabes lo olvidadizo que soy, me he dejado la cartera.

- Puedo pagar yo, no hay ningún problema.

- De eso nada, hoy es especial y quiero que todo sea perfecto.

Akane tragó saliva y se subió al coche sin rechistar más. Bastante culpable se sentía por todo lo que le rondaba en la cabeza para herir además el orgullo masculino del chico.

Aparcaron en la misma puerta y se dispusieron a subir al apartamento del castaño. Nada más entrar al saloncito Akane fijó su vista en la mesa perfectamente vestida, con un mantel rojo, cubiertos, platos para dos y velas adornando toda la mesa.

- ¡Sorpresa! Feliz primer mes juntos, Akane.

Simplemente no podía moverse, no esperaba estar tan a solas con Shinnosuke, ¿qué creía? Llevaban un mes juntos y no habían pasado de darse cuatro besos. Él tenía 27 años y ella 24, claro que querría avanzar en la relación sólo que ella no estaba preparada, ni sabía si algún día lo estaría.

- ¿Te ha gustado la sorpresa? - Shinnosuke se situó a la espalda de la peliazul, apartó el corto cabello para dejar su largo y níveo cuello al descubierto, empezó a besarlo despacio recorriéndolo hasta llegar al hombro mientras le bajaba un tirante del vestido y dejaba éste al descubierto.

Akane no sabía que hacer, la tensión del momento la estaba matando.

- Estás tan sexy hoy… te deseo tanto Akane…- Shinnosuke empezó a subir su mano pasando por el vientre de Akane y agarrando con fiereza el pecho izquierdo de ella.

La reacción de Akane no se hizo esperar, se giró hacia él subiéndose de camino el tirante que le había bajado.

- Yo… lo siento pero no puedo…- Akane lo miraba con ojos vidriosos - Necesito más tiempo.

- ¿Más tiempo? ¿Acaso no te gusto? Ya no somos unos críos, ¿crees que sólo vas a ser un polvo más? Akane, me gustas muchísimo - Shinnosuke agarró a la chica por los hombros y la miró con el ceño fruncido, quería que ella entendiera que no iba a ser una más pero también quería que notara la frustración que sentía como hombre al haber sido rechazado por su chica.

- No es eso.. claro que me gustas… pero no quiero dar ese paso… tengo que tener claros mis sentimientos hacia ti - Akane no podía mirar al chico a la cara, así que habló con la vista fija en el suelo.

- Aclarar tus sentimientos hacia mí… ya veo… si en vez de ser yo fuera Ranma ya estarías retozando en el sofá con él, ¿verdad? ¿Te crees que no me he dado cuenta de cómo lo miras? - Shinnosuke estaba perdiendo el control y empezó a zarandear a Akane -¿¡No es así!?

- Shinnosuke, me estás asustando. ¡Suéltame!

- ¡No me has contestado! - sin darse cuenta fue subiendo el tono de su voz.

- ¡Te he dicho que me sueltes! - la bofetada que Akane le dio a Shinnosuke resonó en todo el salón, cuando el chico se dio cuenta de la cara de terror y furia que tenía Akane intentó rectificar pero ella ya había salido corriendo de su apartamento con la respiración agitada por el momento vivido.

- ¡Espera, no te vayas! - intentó salir detrás de su chica pero ya era tarde. Se sentó en el sofá sujetando con las manos su cabeza. La había fastidiado pero bien, intentaría hablar con ella mañana cuando se hubiera calmado, no podía perderla. Necesitaba despejarse de lo sucedido y pensar qué le iba a decir, así que se dispuso a dar una vuelta por la ciudad.

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No sabía cuánto tiempo había estado corriendo a pesar de ir con tacones, no podía seguir así. Shinnosuke era un buen chico pero ella no podía corresponderle, ahora lo sabía. Se había olvidado el bolso al salir del apartamento de él, no tenía ni una mísera moneda para poder llamar. Se acercaría a algún local para ver si le dejaban hacer una llamada y avisaría a Kasumi para que fuera a por ella. Asami y Ukyo estaban fuera de la ciudad por lo que nadie podría abrirle el apartamento.

Había llegado a un parque que no reconocía bien, estaba bastante oscuro. Nunca había sido miedosa pero intuía que no estaba sola…

- ¡Eh, preciosa ¿te has perdido? - tres hombres se acercaron a Akane mirándola con descaro.

- No… gracias estoy bien, ya me iba…

- ¿Pero por qué tanta prisa? - uno de ellos, el más alto, la cogió del brazo y la acercó a él. Al hacerlo le olió los cabellos y soltó un suspiro de pura lujuria.

Akane temblaba por esa acción, ella sabía artes marciales pero hacía años que no entrenaba y ellos eran tres y nada escuálidos.

- He que-quedado con mi-mi novio aquí… vendrá enseguida - intentó mentir para ver si esos hombres se alejaban pero no funcionó.

- No te creo - dijo el hombre de la perilla pelirroja y mirada oscura mientras acariciaba la barbilla de Akane, iba bajando su dedo dirigiéndose al pecho de la asustada joven - Yo no dejaría salir a estas horas sola a mi chica vestida así… - mientras decía eso se pasaba la lengua por los labios.

Akane sabía que hablando no iba a solucionar nada así que dio un empujón al hombre de la perilla e intentó salir corriendo pero enseguida le dieron alcance.

Ranma estaba deseando que acabara ya el día, afortunadamente el tema de Shampoo parecía estar controlado porque la china, aunque le había escrito para quedar, estaba muy ocupada en el trabajo. Pasó la tarde en el dojo, necesitaba no pensar en esa noche, en Shinnosuke y Akane… no podía ni imaginarlo sin tener nada cerca a lo que golpear. Cuando se dio por satisfecho, se duchó y decidió dar un paseo, no quería llegar a casa todavía. Al pasar por el parque más cercano al dojo escuchó los gritos de una chica ¿estaba pidiendo auxilio? No lo dudó un segundo y se adentró en el parque para averiguar qué estaba pasando cuando vio a un hombre sujetando a una muchacha y a otros dos como empezaban a romperle el vestido, ella lloraba de miedo y angustia.

- Soltad a la chica ahora mismo si no queréis que os rompa cada uno de vuestros huesos - la voz del ojiazul sonó más grave y ronca que de costumbre.

- ¡Ranma! - la peliazul miraba al artista marcial llorando a lágrima viva pero aliviada al mismo tiempo.

- Vaya, vaya… así que al final era verdad que habías quedado con tu novio, de todas formas no te va a servir de nada - Y diciendo esto sacó una navaja del bolsillo de su pantalón y apuntó hacia donde se encontraba Ranma.

El joven bombero de repente parecía estar viviendo la escena como si estuviera fuera de su cuerpo, ya era imperdonable que un hombre abusara de una mujer pero que esa mujer fuera Akane… su chica en llamas, por la que moriría si llegara el momento, por la que mataría si alguien osaba hacerle daño… el corazón empezó a latirle con fuerza, las manos parecían a punto de sangrar de lo apretados que tenía los puños, el azul claro de sus ojos se tornó oscuro. Bajó la vista al suelo y sólo acertó a decir - Sólo dime que estás bien y que no te han hecho nada.

Akane se asustó de la mirada que había visto en Ranma, no tenía el brillo de siempre, no quería que cometiera una imprudencia que pudiera destrozarle la vida - Estoy bien Ranma, por favor vámonos de aquí.

- ¿Iros? Ni que tuviérais esa opci…

No pudo terminar la frase, de un solo puñetazo lanzado directamente a la cara, Ranma noqueó al hombre de la perilla pelirroja. El compañero de éste se abalanzó sobre el artista marcial y recibió a cambio una patada en el torso que lo hizo estrellarse en el árbol más cercano dejándolo también inconsciente. Al ver la escena, el hombre más alto que en ese momento sujetaba a Akane salió corriendo lo más deprisa que daban sus piernas, con el temor de salir igual o peor que sus compinches.

Ranma iba derecho a seguir golpeando al hombre de la perilla pero Akane lo intentó detener sujetándole del brazo, como si pudiera frenar a la bestia en la que se había convertido. Así que se colocó delante de él y con las manos en su pecho lo miró de forma suplicante - Por favor, vámonos Ranma.

Él la miró a los ojos y sin decir media palabra le colocó su chaqueta sobre los hombros y se alejaron de allí. Cuando llegaron de nuevo al dojo, donde Ranma había dejado la moto empezó a examinarla de manera muy suave y lentamente. No quería asustarla pero tenía que comprobar que no le hubieran hecho daño o volvería a buscar a esos desgraciados para acabar lo que había empezado.

Ella puso sus delicadas manos encima de las de él - Estoy bien - Akane habló muy dulcemente mirando con sus ojos avellana a los azules de Ranma que seguían oscuros como la noche.

- ¿Dónde está Shinnosuke? ¿Por qué estabas sola a estas horas en un parque tan oscuro como ese? - Ranma estaba realmente furioso. Si no hubiera llegado a tiempo… iba a matar a su amigo en cuanto lo viera.

- Yo… me fui del apartamento de Shinnosuke porque no quería… Bueno, el caso es que salí corriendo, se me olvidó el bolso y ni Asami ni Ukyo ni Ryoga están en la ciudad así que estaba buscando un local para llamar a mi hermana y que viniera a buscarme - Akane hablaba sin poder mirar a Ranma a la cara.

- Lo llamaré e iremos a buscar tu bolso.

- No, por favor. No me apetece verlo hoy, mañana vamos, mejor llamo a Kasumi para que venga a buscarme.

- ¿Sabes la hora que es?

Akane no se había dado cuenta de lo tarde que era. No quería preocupar a su hermana y hacer que su cuñado tuviera que dejarla sola a ella y a su sobrino para venir a buscarla.

- Yo… no me había dado cuenta… Ranma, estoy asustada, no quiero pasar la noche sola - Akane se abrazó al chico de la trenza sollozando, tan enfadado había estado con todo lo ocurrido que ni había caído en lo asustada que debía estar su pequeño tormento. Seguro que se arrepentiría de esto, respiró hondo.

- Pu-puedes que-quedarte en mi apar-apartamento si quieres - mientras acababa la frase la cara del artemarcialista se tornó roja como un tomate.

- Gra-gracias, contigo me siento segura - ahora era Akane la que se había puesto colorada.

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- Pasa, por favor - Ranma abrió la puerta de su apartamento para dejar entrar a Akane - Era un piso pequeño pero coqueto, bien decorado, limpio y muy ordenado. Sinceramente ella no se hubiera imaginado que el piso de Ranma fuese de esa manera, más bien creía que el lugar donde viviera sería un lugar como él, salvaje.

- ¿Tienes hambre? Puedo mirar que hay en la nevera.

- No me apetece comer nada, muchas gracias pero si pudiera usar la ducha te lo agradecería.

- Claro que sí, te traeré toallas y… bueno, no tengo pijamas para ti…. ¿Te vale una camiseta mía?

- Una camiseta sería perfecto, seguro que me queda como un camisón con lo pequeñita que soy - por fin sonreía de nuevo, pensaba Ranma, todo el camino de vuelta había estado callada y muy pensativa. Claro que le quedaría como camisón, él medía 1,85 y ella apenas llegaba al 1,60.

- Mañana sí me dará vergüenza salir con este vestido medio destrozado - Akane se miró y se abrazó a sí misma, temblaba aún recordando lo vivido en el parque pero junto a Ranma se sentía protegida, como si nadie pudiera contra él. Era la segunda vez que la salvaba, ¿estarían destinados a estar juntos?

- Creo que Ranko se dejó ropa la última vez que estuvo aquí - Akane lo miró con los ojos como platos. Si esa tal Ranko era su ex no pensaba ponerse ninguna ropa suya.

- ¿Era tu novia? - No pudo evitar preguntar.

- ¿Mi novia? Jajajajajajaja - Akane lo miraba atónita, ¿es que acaso había contado un chiste y no lo sabía?

- ¿Qué te hace tanta gracia? - Ranma no dejaba de reír y ya le estaba molestando.

- Ranko es mi hermana melliza, vive a caballo entre Italia y París, es modelo. Siempre que viene de visita trae ropa de sobra y como se compra más tiene que dejar algunas para poder subir al avión. Mira, aquí estamos los dos - Ranma tomó una fotografía que tenía en el mueble del salón, Akane se acercó y vio a Ranma muy sonriente rodeando por los hombros a una chica pelirroja con los mismos ojos que él, la diferencia de estatura si era más obvia aún así Ranko era más alta y delgada que ella. Con razón era modelo, era impresionante.

- Tu hermana es guapísima.

- ¿Y qué esperabas? Es mi melliza - Ahí estaba otra vez esa sonrisa de yo soy el mejor.

- Eres un bobo - Akane reía, estaba aliviada por saber quién era esa Ranko. Ranma la miraba embobado, no había nada más bonito que su sonrisa, eso ya lo había decidido desde que la conoció.

- Bueno, te traigo lo necesario para esa ducha y te acuestas, estarás cansada.

- Sí gracias, la verdad es que estoy exhausta. ¿Me preparas unas sábanas y me acoplo en el sofá?

- En el sofá duermo yo, tú dormirás en mi habitación.

- Pero tú trabajas mañana , necesitas dormir bien.

- No hay discusión posible, venga que se hace tarde. - le decía el artista marcial mientras la empujaba para que se apurara.

Ranma oía el agua caer en su bañera, sabía que ella estaba allí. La sola idea de pensarlo ya le excitaba, ¿pero qué estaba haciendo? Ella acababa de pasar por una experiencia traumática y él pensaba en que estaba desnuda en su baño. Mientras se terminaba de preparar la cena Akane apareció en la puerta de la cocina.

- Sólo quería darte las gracias de nuevo y las buenas noches - el pelinegro se giró para encontrarse con Akane vistiendo una de sus camisetas de bombero, no llevaba un baby-doll y aun así le parecía la imagen más erótica que había visto nunca, estaba enfermo por ella. Desde luego tendría que hacérselo mirar.

- Bu-buenas noches, que descanses Akane.

Pasaban ya las 3 de la mañana y Ranma no dejaba de dar vueltas en el sofá, si el día había sido intenso aún más la noche. Cerró los ojos de nuevo para intentar lo que parecía imposible esa noche… dormir. Mañana tenía guardia y debía estar al 100% oyó la puerta de su habitación abrirse y unos pasos, ligeros como el algodón dirigiéndose hacia él. Se sentó en el sofá y vio la silueta de Akane junto a él.

- No sabía si estarías despierto, no puedo dormir, ¿puedo quedarme un rato contigo en el sofá?

- "¿En el sofá? ¿Con él?" - Antes de responder Akane se sentó a su lado pegando su cuerpo al suyo. Sabía que ella estaba hablando de algo pero no escuchaba la conversación, sentía como le acariciaba el brazo lentamente con sus finos dedos. Veía el reflejo de las luces de la calle en la piel de sus piernas desnudas, decidió mirarla mejor a la cara al sentir el calor que lo recorría entero, gran error por su parte porque pasó de perderse en sus piernas a la intensidad de sus ojos. Sus miradas se habían cruzado y no podían dejar de contemplarse, lo sacó de su ensoñamiento la sonrisa de ella y el cálido tacto de su mano adentrándose en su camiseta para acariciar su pecho.

- Akane… si no paras no creo que pueda controlarme, esto no está bien…

- Nadie te está pidiendo que te controles…- ella le sonreía de manera juguetona.

- Si empiezo a besarte, nunca más dejaré que te vayas de mi lado - la mirada de Ranma empezó a volverse oscura de nuevo pero esta vez de puro deseo.

- Soy tuya Ranma, siempre lo he sido. Me da igual lo que me digas, no voy a alejarme de ti - Akane se acercaba peligrosamente a los labios de Ranma, cuando estaban a escasos milímetros él terminó con la distancia que los separaba y la besó, primero con mucha ternura para poco a poco ir introduciendo su lengua en la boca de ella que la recibió gustosa. Se acoplaban a la perfección, ella rodeó su cuello con los brazos, el chico de la trenza la tomó de la cintura y la sentó a horcajadas sobre él. Sintió como ella se movía lentamente frotando su intimidad con su miembro que se estaba endureciendo por segundos.

Akane subió la camiseta de tirantes de Ranma y él terminó su acción quitándosela del todo y dejando al descubierto un torso perfectamente trabajado por sus años de duro entrenamiento. Parecía esculpido por los mismos dioses. Akane comenzó a acariciar los duras abdominales del pelinegro para ir subiendo y detenerse en el fuerte pecho de éste.

Ranma empezó a acariciar las rodillas de Akane subiendo lentamente hasta llegar a sus glúteos que apretó con fuerza, ella emitió un pequeño jadeo al sentir las manos de él en su trasero. Ese sonido encendió aún más al pelinegro que ascendiendo por la cintura de ella tomó su camiseta y se la quitó dejando a la peliazul exclusivamente con sus pequeñas braguitas rosas de encaje y sus pechos al descubierto. No podía apartar la vista de ellos, eran simplemente perfectos. Siguió el recorrido de sus manos hasta asirlos completamente, sí, definitivamente estaban hechos a su medida. Mientras masajeaba uno de ellos acercaba su boca para empezar a lamer el otro. Ella echó la cabeza hacia atrás y jadeó más fuerte mientras Ranma succionaba y lamía su pezón. Hacía círculos con la lengua alrededor de su areola, haciendo el mismo ritual en el otro pecho.

Akane cada vez se movía más rápido sobre la terrible erección de Ranma, necesitaba hacerla suya en ese mismo instante. Volvió a cogerla de la cintura y de un rápido movimiento la tumbó bocarriba en el sofá. Las mejillas de ella estaban sonrosadas pero tenían otro tono distinto al habitual, se veía increíblemente sexy, maldito Ryoga. Sus palabras en el torneo volvieron a hacer eco en su mente. Lentamente Ranma bajó las braguitas de Akane dejándola completamente desnuda ante él, la perfección tenía nombre y se llamaba Akane Tendo. No podía esperar más, se bajó los pantalones cortos que llevaba junto con sus boxer dejando al descubierto su miembro absolutamente listo sólo para ella.

Akane se mordía el labio inferior al ver a Ranma completamente desnudo, era un dios griego, ardía en deseos de que la poseyera. Subió su mano y movió su dedo índice indicando que se acercara a ella a lo que él accedió obediente.

El ojiazul se tumbó justo encima de la ojiavellana sosteniéndose con los brazos para no recargar todo el peso sobre ella.

- ¿Estás segura de esto? - Ranma acariciaba el cabello de Akane mientras la miraba fijamente a los ojos. Necesitaba estar seguro de que ella no se arrepentiría luego.

- Completamente - Akane abrió sus piernas invitando a Ranma a entrar en ella, necesitaba fundirse con su chica en llamas. El cuerpo le ardía, su erección palpitaba ansiosa formar con Akane un solo ser.

- Ahora serás mía, sólo mía. No dejaré que nadie más te toque.

- Soy tuya, hazme tuya Ranma….

- Di mi nombre otra vez.

- Ranma… Ranma…- cada vez la oía más lejos - ¡Ranma, ¿te encuentras bien?! Escuchó la voz de Akane preocupada y como alguien lo zarandeaba. Abrió los ojos de golpe para encontrarse con unos enormes ojos color avellana que lo miraban con angustia. ¿Se había quedado dormido? ¿Todo lo había soñado? Si era muy real… demasiado real….

El ojiazul se puso en pie de un salto, vio como Akane se puso colorada de repente al fijarse en el bulto que destacaba en su pantalón. Ranma se sentó raudo y veloz de nuevo en el sofá y con un cojín se tapó su miembro que todavía estaba de fiesta en el sueño que acababa de tener.

- Yo- yo me levanté a por un vaso de agua y te escuché murmurar en sueños, cuando me acerqué estabas sudando y tu cuerpo desprendía mucho calor…. Creía que tenías fiebre… - la peliazul no sabía dónde meterse, se sentía muy avergonzada. Ranma se había dado cuenta de que le miraba su… ¡Ay Dios! Quería que la tragase la tierra.

- Gra-gracias por preocuparte, estoy bien pero creo que voy a darme una ducha de agua bien fría, ya queda poco para que suene el despertador así que te voy a preparar la ropa de Ranko y te vas cambiando si quieres.

- Sí, no quiero que llegues tarde por mi culpa, bastante has hecho ya por mí.

Ranma miró qué tenía en el armario de Ranko que le pudiera servir a Akane. Escogió un pantalón de tela corto color blanco y una camisa amarilla de cuello mao estilo chino, sin mangas con el bordado en color negro. Le dio la ropa a Akane y se dirigió como un rayo al baño a por esa ducha bien fría, sabía que iba a ser una mala idea traerla a su apartamento, procuraría que no hubiera una segunda vez porque entonces ese sueño lo haría realidad sin mirar a nada ni a nadie.

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Al llegar al edificio donde vivía Shinnosuke dio la casualidad que un vecino salía justo en ese momento, dejando entrar a la pareja. Ranma había ido llamado a su compañero pero su móvil salía apagado. Después de una subida en el ascensor algo tensa por parte de los dos llegaron hasta la puerta del castaño. Ranma llamó al timbre y Shinnosuke abrió en boxer sin preguntar quién era, la cara de su amigo era totalmente deplorable, su cabello despeinado, sus ojos aguamarina enrojecidos… ¿Es que había estado bebiendo? La expresión de Shinnosuke cambió y no lograba descifrarla.

- Ranma… Akane…¿Qué hacéis aquí y los dos juntos?

- Venimos a por el bolso de Akane. Se lo dejó anoche olvidado, ya hablaremos tú y yo ahora después. Si no te preparas ya vas a llegar tarde al parq…- el ruido de una puerta abriéndose dentro del apartamento de Shinnosuke dejó a Ranma sin terminar la frase y más cuando vio como la que salía de ella era Shampoo también en ropa interior.

Shampoo al verlos se puso pálida, podía chantajear a Ranma pero también la había visto Akane. Se cubrió su semidesnudez con una camisa que encontró colgada en una silla.

- Yo… no ser lo que parece… por favor no decir nada a Mousse. Yo querer mucho a mi prometido.

Shinnosuke fijó la vista en Akane muy asustado, si anoche la había fastidiado ¿cómo iba a poder arreglar esto? Dio un paso hacia ella - Akane…. - inmediatamente Ranma se posicionó delante dejando a sus espaldas a una chica que seguía boquiabierta ante lo que acababa de presenciar.

- Dame el bolso de Akane, no te lo vuelvo a repetir - si las miradas matasen Shinnosuke habría muerto ya diez veces a manos de Ranma.

Shinnosuke acercó el bolso a Ranma y volvió a fijar su vista en Akane - déjame que te explique. Vamos a quedar mañana cuando salga de la guardia, por favor…

Akane se escondió más aún más tras la espalda de Ranma para evitar que Shinnosuke la siguiera mirando. El pelinegro había tenido suficiente, se dio la vuelta y con la mano a la espalda de Akane la guió de nuevo hacia el ascensor. No supo de dónde sacó ese autocontrol, puede que ella le calmase con su sola presencia. La dejaría con todo su dolor en el apartamento de Asami y se iría a trabajar. 24 horas preocupado por ella, 24 horas donde ajustaría cuentas con su compañero. Tenía muchas cosas que explicarle, muchas cosas que gritarle….

Continuará…


¡Hola de nuevo a todos! Como prometí esta semana habría capítulo doble. Creo que ha estado intenso, ¿no? Por favor no me matéis jejeje. Ya estamos llegando a la recta final de la historia, a los sumo quedarán unos 3 capítulos más.

Espero que os haya gustado el de hoy, tardé mucho en escribirlo porque ya sabéis nunca he escrito nada y mucho menos un lemon. Espero que no haya quedado vulgar, aunque me lo revisaron mis #locasporeldiosgriego y dieron su aprobado.

Aprovecho para recomendar otro gran fic de mi amiga SusyChantilly, se titula El Circo. Si os gusta también algo más canon, divertido y con locuras no podéis dejar de leerlo.

Sin más y como siempre muchísimas gracias por los reviews que me dejáis. Me dan ganas de seguir escribiendo. Un saludo a todos.

Sakura Saotome :)