Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko.
Capítulo 9
El viaje en moto hacia el apartamento de Akane transcurrió en un silencio sepulcral, únicamente interrumpido por dos corazones que latían desbocados encima de la máquina. Ella se agarraba fuertemente a la cintura de él, era la única forma en la que lograba "calmarse", se sentía tan segura a su lado… La cabeza de él era un puro caos, ¿qué hacer ahora? Lo primero matar a Shinnosuke, eso estaba clarísimo. No sólo había traicionado a Akane, que ya de por sí le parecía algo impensable, también traicionó a su compañero y amigo Mousse. ¿Pero qué demonios se le pasó por la cabeza?
Lo segundo era lo que más le preocupaba, ¿lo perdonaría Akane? ¿volverían a estar juntos? Si eso ocurriera ya no tendría fuerzas para seguir con esta farsa y se pediría el traslado a otra ciudad o incluso se iría a otro país, estaba decidido. El azabache estacionó delante de la puerta del edificio de la peliazul.
- Señorita se acabaron sus 1000 yens, debe abandonar Ranmataxi - tenía que sacarle una sonrisa como fuera.
- ¿Y si no quiero bajarme nunca? - ella le habló sin soltarlo de la cintura manteniendo su cuerpo aún pegado al de él.
Ranma sonrió ante la respuesta de la chica, quizá cuando se aclararan las cosas podría por fin decirle todo lo que sentía por ella, y dejar en sus manos si lo aceptaba para siempre en su vida o no. Pero mientras eso no pasara seguiría actuando como si no muriese de amor cada vez que lo miraba con sus enormes ojos avellana - Pues que hará que este apuesto bombero llegue tarde a su trabajo y se gane una reprimenda del ogro de su sargento, ¿acaso quiere usted eso?
- Jajajajaja claro que no, además debe usted cumplir con el deber de ayudar a quien esté en apuros, en eso es un experto, al menos conmigo - lo último fue dicho casi en un susurro.
Akane se bajó de la moto y le dio el casco a Ranma.
- Bueno, creo que me voy a cambiar y saldré a correr un rato, ya que he madrugado. En cuanto lave la ropa de tu hermana te la devolveré.
- No hace falta, ella no la echará de menos y a ti te sienta muy bien… ejem… bueno, no te metas en líos y si lo haces llámame corriendo - le encantaba jugar con ella.
- Ja, yo nunca me meto en líos - Akane le siguió el juego esbozando una sonrisa de autosuficiencia.
- Por favor, ¿cómo se me ha podido pasar algo así por la cabeza? Acepte mis más sinceras disculpas, señorita Tendo - Ranma hizo una leve reverencia dirigiéndose a Akane, la peliazul no podía parar de reír - Ahora en serio, ¿estarás bien? - Los ojos de Ranma volvieron a tornarse oscuros, preocupados por no saber qué sentía Akane ante lo que acababa de presenciar hacía apenas veinte minutos.
Ella respiró hondo - No me gusta la traición ni las mentiras, es verdad que como mujer me siento humillada... - Le hablaba al ojiazul con la mirada fija en el suelo - pero por otro lado me siento... aliviada.
- ¿Aliviada? - Ranma empezó a notar su garganta tremendamente seca.
- Sí, en el mismo momento que huí de casa de Shinnosuke supe que no podía continuar así… no puedo estar con alguien cuando estoy enamorada de otra persona …- la cara de Akane estaba más roja que un tomate, su respiración agitada hacía que su pecho subiera y bajara rápidamente, como si hubiera corrido una maratón.
- ¿E-enamorada de o-otra per-persona? - Ranma intentó respirar profundamente para calmarse porque estaba a punto de cometer una locura. ¿Se refería a él? ¿Por fin los dioses le prestaban algo de atención en su triste vida?
- Sí… pero no tengo claro si soy correspondida…- Boom Boom dos corazones antes desbocados y ahora queriendo salir de la boca de los dos jóvenes.
- Qui-quizá él no sepa lo que sientes
- Puede ser...en fin, no te distraigo más. Que tengas buena guardia, Ranma y ten cuidado por favor.
- Siempre lo tengo, tranqui... - su frase se vio interrumpida por unos labios jugosos y tan ansiados por él que pensó iba a caer de la moto en ese mismo momento. En un ataque de valentía Akane le había besado, fue corto pero pudo percibir los sentimientos de la chica hacia él. Seguro que era otro sueño y estaría a punto de despertar, que durara un poquito más, que durara para siempre, ¿acaso era pedir mucho? Pero no era un sueño y antes de poder responder, su chica en llamas se adentró en su edificio despidiéndose con la mano y esbozando esa sonrisa que le volvía loco.
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Un joven moreno con cabello trenzado entraba como alma que lleva el diablo y cara de poquísimos amigos al parque de bomberos al que pertenecía.
- ¡Eh Saotome, llegas tarde! ¿se puede saber dónde te habías metido?
- ¡Cállate Kuno! ¿sabes si ha llegado Shinnosuke?
- ¿Pero qué modales son esos? Se nota la poca educación que has…agg ¿peggo qué haces? ¡suéggtame! - sin poder controlar más su ira Ranma cogió a Kuno por el cuello de la camiseta y lo subió unos centímetros del suelo pegándolo a la pared.
- No quiero pagar mi mal humor contigo pero si te vuelves a dirigir a mí de ese modo ve pidiendo cita con el cirujano plástico porque te van a tener que reconstruir la cara de como te la voy a dejar - nada más decir esto el azabache lo soltó sin ningún cuidado y se dirigió en búsqueda de su compañero.
- ¡Qué agresividad! Seguro que hace tiempo que no tiene sexo. Claro, todas se fijan en mí, ¿qué culpa tengo yo de ser irresistible?
- Buenos días Ranma, ¿se te han pegado las sábanas? Ranma, oye ¡Te estoy hablando! - Daisuke vio como su amigo pasó a toda velocidad al lado suyo, creía que no se había percatado de su presencia pero el ojiazul no quería más interrupciones estúpidas. Tenía algo que aclarar y no quería dejarlo pasar más tiempo.
Abrió la puerta de la cocina dando un portazo y dentro se encontró al causante de su ira, el causante de haber engañado a su Akane.
- Ran-Ranma… escúchame - Shinnosuke puso las manos delante en señal de calma, conocía a su amigo y su temperamento pero nunca había visto esa mirada en él, tan dura, tan seca, con odio.
- ¡Eres un cabrón! - derechazo directamente en la mandíbula del castaño que lo tumbó en el suelo. El ojiazul se colocó encima de él y le asestó otro puñetazo esta vez con la izquierda - ¿¡en qué coño pensabas Shinno!?
- Ey, ¿qué está pasando aquí? - Taro entró junto con Hiroshi y Daisuke e inmediatamente sujetó a Ranma por los brazos. Le costó más de lo que pensaba detener al chico de la trenza y eso que él poseía una gran fuerza bruta, sus amigos le decían "el toro"
Daisuke se agachó para ayudar a Shinnosuke a incorporarse - éste tenía sangre en el labio.
- ¡Suéltame Taro! Esta persona y yo tenemos cosas de las que tratar - Ranma intentaba zafarse de su compañero pero le estaba aplicando una llave que junto a su fuerza le resultaba prácticamente imposible de escapar.
- Pues hablad como hombres, no como críos, acabamos de empezar la mañana, le he hecho el favor a Mousse de cubrir su turno y no me apetece estar de niñera - dicho esto, Taro soltó a Ranma y salió de la cocina.
- ¿Alguien puede explicarme qué ha pasado? - Hiroshi miraba primero a Shinnosuke, luego a Ranma, esperando que alguno de los dos hablara.
- Ranma sólo ha hecho lo que debía hacer, me lo merecía - Shinnosuke cogió un trozo de servilleta para quitarse la sangre del labio y miró fijamente a su "amigo". Ojos aguamarina contra ojos azul cielo - sé que no tengo excusa, cuando Akane salió de mi apartamento supe que la había perdido así que salí a despejarme. Me fui a un bar, no me fijé siquiera donde estaba y bebí y bebí hasta que el camarero dijo que no me iba a servir ninguna más y al salir me la encontré, ella salía de trabajar y vio el estado en el que estaba…
Ranma no perdía detalle de la historia, su ceño seguía fruncido pero no quería intervenir. Sabía que no había explicación posible para traicionar a un amigo con su prometida y mucho menos a su dulce chica. Y egoístamente sentía haber hecho el estúpido al "ceder" a Akane. Daisuke e Hiroshi parecía que estaban en un universo alterno, no se enteraban de lo que había pasado pero no querían dejarlos solos por si Ranma volvía a perder el control. Shinnosuke continuó con su historia.
- Ella dijo que no me dejaría solo, así que me acompañó a casa. Recuerdo que nos sentamos en el sofá y sirvió una copa para cada uno, le hablé de lo que había pasado con Akane. Estaba desesperado, no quería perderla, ella me abrazó para consolarme…sentí como empezó a acariciarme…me dijo que Akane no sabía lo que se perdía, la miré y ella comenzó a besarme las mejillas, los ojos, mi cuello...yo, yo estaba muy bebido, apenas recuerdo qué pasó después. Me abalancé sobre ella y todos mis recuerdos son borrosos… a la mañana siguiente quise que me tragara la tierra… y luego aparecísteis los dos juntos. Eso ya me mató del todo, ¿no pudiste esperar a saber si ella y yo seguíamos juntos? - Shinnosuke cambió la mirada que tenía de súplica a otra desafiante - Te conozco y sé que estás loco por ella, yo no lo hice bien pero tú como amigo…
En dos segundos Shinnosuke se vio entre la pared y el brazo de Ranma aprisionando su cuello. Daisuke e Hiroshi se dirigieron corriendo hacia el azabache pero antes de llegar Ranma les señaló a modo de advertencia para que no se acercaran. Sus compañeros dieron tres pasos hacia atrás con las manos en alto en señal de rendición. Sabían de lo que era capaz su amigo así que salieron a buscar al único que podía detenerlo, el sargento Happosai.
- ¿Me hablas a mi de amistad? No sabes lo que he aguantado por "amistad" - el pelinegro le hablaba muy cerca de su oído, susurrando amenazante - ¿Quieres saber qué hacíamos juntos? Ella se quedó a dormir en mi apartamento… - Ranma sintió como Shinnosuke empezó a tensarse - No pasó nada, Akane es un ángel y yo respeto a las "novias" de mis amigos pero la razón de que se quedara fue que si no llego a pasar por el parque que está junto a mi dojo justo a tiempo…- respiró hondo, le costaba pensar lo que podía haber pasado - no hubiera podido evitar que unos desalmados le hicieran daño a Akane…
- ¿Qué le hicieran daño? - la cara de Shinnosuke se volvió blanca como la leche.
- Sí, ella no tenía las llaves de su casa, ni su móvil, no había nadie allí para recogerla ¡la dejaste sola de noche! - Ranma sentía la respiración acelerada de Shinnosuke - estaba tan asustada que no quería estar sola y yo no podía perderla de vista. Ya iba dispuesto a ajustar cuentas contigo cuando nos encontramos con la escenita entre tú y Shampoo.
- Yo...yo… tengo q hablar con Akane...tiene que entender…
- Ni se te ocurra acercarte a ella - la voz de Ranma se tornó más ronca y grave - y más vale que hables con Mousse en cuanto pise tierra - después de pronunciar esa "amenaza" lo dejó libre y salió de la cocina para ir a cambiarse, cruzándose con su sargento, Daisuke e Hiroshi.
- Ranma, en mi despacho en diez minutos - la orden de Happosai no tenía opción a réplica.
- Sí, sargento - le daba igual todo en ese momento, lo único que quería era que esa guardia pasara lo más rápida posible, necesitaba verla, ese beso… quería más, lo quería todo de ella. No iba a dejarla escapar, le confesaría todo lo que sentía por ella, que quería despertar a su lado cada día, formar una familia, envejecer juntos… con ese pensamiento se introdujo en los vestuarios para pasar las 24 horas más largas de su carrera.
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Ranma salió del parque sin despedirse de nadie, necesitaba hablar con ella. ¿sería muy temprano para ir a buscarla? Ni siquiera sabía si tenía turno en el hospital.
Móvil apagado, ¿estaría bien? Igual había acertado y estaba trabajando, desayunaría y lo volvería a intentar. Pasadas dos horas el móvil seguía apagado, la paciencia es una virtud pero no en el caso de Ranma. Se montó en la moto y se fue directo al hospital de Akane, nada… allí no estaba, su apartamento, tampoco había nadie… ¿Quién puede saber dónde está? ¿Ukyo?
El azabache llamó a su amiga de la infancia, cuando ésta descolgó sintió como el aire volvía a sus pulmones.
- ¡Hola Ran-chan! Me pillas algo ocupada, estoy dándole a Konatsu las últimas instrucciones, en tres días Ryoga y yo regresamos a Tokio. ¡Por fin volvemos a nuestro apartamento! ¿nos ayudarás con la mudanza, verdad? - la pregunta de Ukyo sonaba más a orden que a sugerencia - prometo compensar con una comida gratis en mi restaurante.
- Sí, sí, claro que os ayudo pero U-chan, te llamaba para preguntarte si sabes dónde está Akane.
- Vaya, vaya … te noto la voz algo desesperado por saber de ella…
- ¡Ukyo! ¿sabes dónde está sí o no? - ¿ es que acaso todo el mundo quería acabar con su paciencia estos días?
- Claro que lo se, soy su mejor amiga. Ayer llamó su hermana Kasumi, su padre se ha puesto enfermo y tiene que ir a cuidarlo. Su esposo tiene muchísimos pacientes que atender y Akane se ha pedido unos días en el trabajo para ir a cuidar de su sobrino mientras su hermana atiende a su padre.
- Uff, vale… es que tiene el móvil apagado y yo pues…
- ¿Estabas preocupado? Me contó lo del parque, casi tengo que atar a Ryoga para que no saliera corriendo hasta Tokio - la voz de la castaña se volvió algo triste - menos mal que estabas allí, Ran-chan y por lo del móvil no te preocupes, en casa de su padre y de su hermana no hay cobertura. Te puedo dar el número fijo si quieres.
- Eh… no te preocupes U-chan, ya hablaré con ella cuando llegue. Avísame cuando hagais la mudanza e iré a ayudaros.
- Perfecto, le diré que la has intentado localizar. Seguro que le hará mucha ilusión y Ranma… no hagas más el tonto - Ukyo sabía que su amigo se había puesto colorado al decirle eso último. Tan decidido que parecía bromeando luego era la timidez personificada cuando alguien le gustaba y ella sabía que Akane le gustaba muchísimo, es más, hasta estaba convencida que su amigo se había enamorado.
- Hasta luego U-chan
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Los días pasaron y Ranma se subía por las paredes, sabía que Shinnosuke había quedado con Mousse para contarle lo sucedido con Shampoo, se sentía fatal por su amigo chino, sabía que él amaba a su prometida pero por otro lado estaba feliz de que no acabara casado con esa arpía, no quería eso para su amigo… vivir en un engaño. Esta noche lo dejaría estar pero mañana lo llamaría sin falta. ¿Cuándo regresaría Akane? Estaba ansioso por volver a verla, ¿cómo la recibiría? - "¿La beso, la abrazo, le doy dos besos en la mejilla, le estrecho la mano?" - Sumergido se hallaba en sus pensamientos cuando le llegó un Whatsapp, ¡Era de Akane! 3,2,1… cara de bobo.
Mensaje de Akane: Ranma, acabo de llegar a Tokio. Ya me dijo Ukyo que te contó lo de mi padre, sólo era un resfriado que se complicó un poco pero ya está mejor. Mañana tenemos la mudanza, gracias por ofrecerte a ayudarnos, si puedes hemos quedado a las 9 de la mañana en casa de Asami. Espero verte, un beso.
Mensaje de Ranma: Hola chica en llamas, me alegro que tu padre esté mejor. Sé que necesitáis un hombre fuerte para llevar las cajas pesadas así que allí estaré, besos.
Mensaje de Akane: un hombre fuerte ya llevamos, a Ryoga (icono de carita sacando la lengua)
Mensaje de Ranma: Ah vale, entonces dile a Ryoga que yo me ocuparé de llevar las cajas de TU ropa interior ( icono de media sonrisa )
Mensaje de Akane: ¡Ranma!
Mensaje de Ranma: jajajajaja es broma, nos vemos a las 9. Tengo ganas de verte.
Ranma no paraba de ver en el móvil, Akane escribiendo….y así por 3 minutos… ¿Estará escribiendo una carta? ¿Borrará y volverá a escribir?
Mensaje de Akane: yo también tengo ganas de verte. Me debes una conversación. Hasta mañana (icono de besito con corazón)
- "Akane, ¿qué has hecho conmigo? Parezco un adolescente. Necesito descargar tensiones, mejor voy al dojo un rato" - pensó Ranma mientras guardaba su móvil y seguía con su cara de bobo.
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A las 9 de la mañana en punto, un joven bombero tocaba el timbre del apartamento donde su pequeño tormento habitaba ya por escasas horas. Notaba el cansancio de una noche de charla con su amigo Mousse; después de enterarse de lo de su prometida lo llamó para que fuera a buscarlo y evitara que cometiera alguna tontería, cuando llegó se encontró con sus dos compañeros y la chica del pelo morado llorando de rodillas suplicando a Mousse que por favor la perdonara. Era extraño lo tranquilo que parecía el joven chino, pero en cuanto llegaron al apartamento del pelinegro su amigo se desmoronó. Ranma le ofreció una bebida caliente para intentar calmarlo y que se desahogara lo que quisiera, era lo único que podía hacer por él. Mousse dijo que se pediría una excedencia en el trabajo por un tiempo, necesitaba salir de Tokio y ordenar sus pensamientos, lo que al chico de la trenza le pareció una buena idea. Él estaba dispuesto a marcharse por mucho menos. Unos pasos que se acercaban lo sacaron de sus pensamientos, sabía a quién pertenecían y la puerta se abrió dejando ver a su diosa en el umbral con una enorme sonrisa.
- ¿Hoy no hay recibimiento en toalla? - Ranma alzó una ceja y la miró divertido y nervioso al mismo tiempo, sacar su humor y sarcasmo se habían convertido en su medio de defensa ante situaciones que no controlaba bien.
- Habíamos quedado en que el que vendría sólo con la toalla eras tú.- Akane ya iba conociendo su humor y no se dejaba achantar ante esos ojos mar que la volvían loca.
- No quería desconcentrarte - Ranma se acercó a Akane con mucha cautela, en serio que no sabía cómo querría ella que él actuase. Así que cuando estuvieron a poca distancia Ranma la tomó de la cintura para acercarla más a él. Necesitaba sentir su cuerpo pegado al suyo. Akane no sabía que iba a hacer Ranma, ¿la iba a besar, le daría un abrazo de amiga? Ella le había besado y esperaba haberle dejado claro lo que sentía pero él no se había pronunciado todavía. Vale, le había dicho que tenía ganas de verla pero eso se lo podía decir también a un amiga.
- Así que al final has venido - Ryoga salió de lo que parecía ser el salón del apartamento.
Ranma maldijo por lo bajo la interrupción del chico de la pañoleta y con dolor se separó de Akane. La peliazul por su parte empezó a ponerse nerviosa, notaba que la tensión entre esos dos seguía intacta desde el torneo.
- Las chicas me pidieron ayuda y yo soy un buen amigo - Ranma y Ryoga se miraban con ganas de enfrentarse de nuevo en una pelea.
- Tú lo que eres es un aprovechado
- ¿A quién llamas aprovechado, cerdo?
- ¿A quién llamas cerdo, niñita?
- ¡Bueno, ya está bien! - Akane se puso en medio de los dos chicos que ya se acercaban peligrosamente el uno al otro - Ukyo y yo os agradecemos la ayuda a ambos pero si no cambiais esa actitud lo haremos nosotras solas. Estamos lo suficientemente capacitadas para hacerlo sin ayuda de hombres de Neandertal como vosotros.
Después de volverse a retar con la mirada Ryoga bajó la vista hasta Akane - Por mi parte no hay problema.
- Por la mía tampoco - respondió Ranma.
- Perfecto, pues vamos a empezar. Ukyo volverá enseguida, ha ido a por el desayuno.
Tras unos cuantos viajes del piso de Asami al apartamento reformado de Akane y Ukyo, llegó la hora de comer. Los chicos se dirigieron al U-chan, Ranma quería llevar a Akane en la moto pero Ryoga hacía de perro guardián, empezaba a molestarle realmente ese chico. Parecía en el torneo que había aceptado que Akane y él no volverían a estar juntos, es más, hasta el mismo Ryoga le dijo que pensaba que ella estaba enamorada de él. ¿Entonces? ¿El saber que Akane estaba libre de nuevo le daba esperanzas? Pues no sabía con quien se las gastaba, esta vez lucharía con garras y dientes con cualquiera que osara interponerse entre su chica en llamas y él. Akane era suya.
- ¡Maldita sea! - Ukyo regresó de hablar por teléfono con el otro restaurante que tenía en Tokio.
- ¿Qué pasa U-chan? Le contestó el pelinegro.
- El repartidor de las bebidas se ha confundido y ha dejado el pedido en el otro restaurante. Ya se ha marchado, yo no puedo dejar esto solo, Tsubasa entra a las 14h.
- Yo iré a por las bebidas, no te preocupes Ukyo - le dijo Ryoga a su buena amiga.
Dos gotas de sudor cayeron de la sien de Akane y Ukyo, sabían el pésimo sentido de la orientación del chico de la bandana.
- Emmm, Ryoga cielo… ¿Seguro que sabrás llegar solo?
- Mejor te acompaño yo - Akane estaba bajándose de la banqueta cuando Ranma vio la cara de ilusión del desorientado chico al que siempre le sobresalía un colmillo.
- Yo acompañaré a Ryoga, si son cajas de bebidas mejor que vayan los hombres de Neandertal - dijo Ranma mirando a Akane divertido.
- ¿Crees que no puedo con esas cajas? Me subestimas Saotome - Akane se acercó a Ranma mostrándole el puño cerrado.
- Tranquila… lo que no quiero es que dejes al pobre Ryoga en vergüenza.
- ¿De qué demonios hablas? - Ryoga se levantó de un salto. Estaba furioso, ese imbécil le había quitado la oportunidad de estar a solas con Akane.
- ¡No quiero peleas en mi local! Id a por las bebidas de una vez, la gente no tardará en aparecer - Ukyo amenazaba con su espátula a sus dos amigos.
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Sólo tardaron media hora donde prefirieron guardar silencio, mejor así que acabar peleando dentro de la furgoneta. Al regresar al local con las bebidas la imagen que vieron no les agradó a ninguno. Dos chicos estaban en plan buitre alrededor de Akane y Ukyo, oyeron como insistían en lo bonitas que eran y en que les dieran sus teléfonos para quedar. Ranma pensaba que ese era el precio que tendría que pagar al tener su chica, porque ya la consideraba suya, la belleza de una diosa. Estaba claro que no podía dejarla sola.
Ranma tocó en el hombro al que estaba hablando con Akane - Cariño, ya estoy aquí, ¿te está molestando este tipo?
Akane se quedó a cuadros pero enseguida captó que Ranma quería quitarle de en medio a ese baboso impertinente.
- No te preocupes amor, ya se iba. ¿No es así?
El chico al ver el tamaño y los músculos bien definidos de Ranma no insistió más - Si, sí ya me iba… lo siento.
Ryoga no fue tan delicado con el otro tipo, al ver como se acercaba e intentaba tocar sutilmente a Ukyo se encendió de rabia y lo cogió del cuello de la camisa - más te vale que no vuelvas a acercarte por este local y a ella ni se te ocurra mirarla, ¿me has oido?, no bromeo - Ukyo quedó perpleja ante la reacción de su amor secreto. Por un lado estaba disgustada por la actitud de Ryoga, vale que eran molestos pero también eran clientes del restaurante , aunque por otro lado le encantó esa manera de protegerla. Ojalá esas palabras implicaran algo más que amistad, pensaba con pena la castaña.
Los chicos salieron despavoridos del local y el grupo estalló en risas.
Tras comer unos cuantos okonomiyakis Akane dijo que se iba a casa a empezar a organizar la mudanza. Ranma se ofreció a llevarla, estaba deseando quedarse a solas con ella. Tenían una conversación pendiente desde hacía días. Ryoga por su parte se quedó para ayudar a Ukyo, la verdad es que el chico de la bandana no quería que la castaña se quedara sola, ni aún estando Tsubasa y otra camarera en el local. La escena antes recreada aún rondaba por la cabeza y sobre todo le daba vueltas al porqué no fue a defender a Akane y sólo vio al baboso que estaba con Ukyo. Sólo de recordar ese momento le hervía la sangre.
Después de más de medio día por fin Ranma y Akane estaban solos, tenían que hablar de muchas cosas y ninguno se atrevía a empezar la conversación. Al final la peliazul rompió el hielo - muchas gracias por ayudarnos, no teníamos demasiadas cosas pero así ha ido todo más rápido.
- No hay de qué, para eso estamos los amigos, ¿no?
- Ya…los amigos...claro - la expresión de Akane pasó de estar risueña a melancólica. Al parecer el beso que le dio a su bombero sólo significó amistad por parte de él.
Ranma se dio cuenta del cambio de actitud de Akane - No-no me has entendido, yo-yo…
- No te preocupes, Ranma. Teníamos una conversación pendiente pero ya veo que todo está más que claro. Estoy bien, no hace falta que digas nada.
El chico de la trenza se acercó despacio hacia su pequeño tormento, hizo que lo mirara levantando su mentón - Podría decirte tantas cosas Akane, pero si te das cuenta de la forma en que te miro, ya deberías saberlo todo.
- Yo-yo… ¿Qué me quieres decir con eso? - creía que las piernas iban a fallarle en cualquier momento.
- Nunca se me ha dado bien expresarme con palabras, espero que esto resuelva tus dudas - tomó su rostro entre sus manos y le dio un beso muy suave en la mejilla, luego otro y otro recorriendo su cara. Llegó a la comisura de los labios y se detuvo, la miró a los ojos. La chica era incapaz de moverse, su corazón latía muy fuerte, vio como Ranma acercaba sus labios a los suyos y cerró los ojos para que sus sentidos estuvieran a flor de piel y sucedió… ella sintió unos labios suaves y carnosos depositarse sobre los suyos, de forma muy tierna.
Poco a poco los dos empezaron a mover sus bocas muy lentamente, dándose pequeños besos, recorriendo, explorando... Ranma le dio un pequeño mordisquito a Akane en su labio inferior que hizo estremecer a la peliazul. Volvieron a mirarse a los ojos, Ranma la estrechó entre sus brazos, no había palabras sólo valía el sentir.
Empezaron a recorrer la espalda el uno del otro, seguían con los ojos cerrados. Sus respiraciones estaban agitadas, el chico de la trenza necesitaba volver a probar esos labios, eran tan dulces… chocaron sus bocas una vez más, tierno al principio pero poco a poco se volvieron más demandantes el uno del otro. Ranma subió a Akane para ponerla a su altura y ella le respondió enredando sus esbeltas piernas en las caderas de él. Se acabó la ternura, eran dos personas que necesitaban sentirse, los besos se volvieron mucho más profundos, las lenguas jugaban dentro de sus bocas, furiosas, les cegó la pasión. Ranma caminó con Akane agarrada a su cintura hasta que la posicionó entre él y la pared. Bajó sus manos hasta los glúteos de la ojiavellana, aprentándolos con firmeza pero sin lastimarla.
Ella enredaba sus finas manos en el cabello del chico de la trenza. Se tuvieron que separar al notar que les faltaba la respiración.
- Lo de chica en llamas cobra un nuevo significado - decía Ranma a Akane esbozando una sonrisa mezcla de amor, pasión y deseo.
Akane también le sonrió sonrojada entre el comentario de su bombero y la posición en la que se encontraba.
- ¿Tú deber como bombero no es apagarlas? - Ranma no lo dudó un segundo y volvió a atrapar esos labios a los que se volvió adicto con el primer roce. La acorraló aún más si eso era posible pegándola por completo a su cuerpo. Akane descruzó sus piernas y bajó lentamente hasta volver a tocar el suelo rozando en el camino la terrible erección que tenía Ranma, al cual se le escapó un gemido al sentir su miembro presionar la intimidad de la peliazul.
Sin mediar palabra la chica tomó de la mano a su bombero y lo llevó a su dormitorio. Cuando llegaron a la puerta Ranma cogió en brazos a Akane y volviendo a besarla de nuevo dulcemente, la depositó sobre la cama como si fuera el ser más delicado del mundo.
Él no podía dejar de contemplarla, si se pellizcaba volvería a despertar como la vez anterior, la peliazul se incorporó y de rodillas en la cama se colocó delante de él, empezó a desabotonar la camisa china sin mangas color rojo que le quedaba tan bien al ojiazul. Ranma vio como ella se mordía el labio inferior al desprenderle de su ropa, cerró los ojos en cuanto sintió sus manos recorrer su torso desnudo, no quería perderse ninguna sensación que ella le proporcionara. Pero no podía quedarse quieto, él tenía hambre y sed de ella, así que poco a poco la tumbó sobre la cama y comenzó a quitarle el top de tirantes que llevaba dejándola con un sujetador negro con ligeras transparencias, demasiado provocativo para el poco control que tenía ya el chico de la trenza. Se inclinó hacia ella y volvió a besarla muy suavemente, le encantaba esa sensación, era tan jugosos los labios de su chica, poco a poco los besos se dirigieron al cuello y fueron bajando hasta llegar al inicio de los pechos de Akane quien emitió un ligero suspiro. Ranma desabrochó el sostén y lo arrojó a los pies de la cama. Acariciando su vientre subió hasta asir los dirigentes pechos de Akane, tenía que comprobar que lo que vivió en su sueño era real y no se equivocó. Parecían hechos a su medida, los pezones de ella estaban duros por la excitación del momento, ella volvió a colocar sus manos en los pectorales bajando lentamente hasta sus fuertes abdominales. Parecían dos personas que necesitaban ante todo el contacto del otro.
Se habían deseado demasiado tiempo en secreto, que ahora era como un sueño el estar de esa forma.
Ranma siguió con su caminito de besos bajando poco a poco, no dejando ni un trocito de piel sin ser besado ni acariciado. La estaba adorando y quería que ella lo supiera. Akane por su parte agarraba las sábanas fuertemente, nunca había experimentado esas sensaciones, esa excitación tan fuerte por alguien. Cuando Ranma llegó a su ombligo se detuvo y comenzó a bajar la falda plisada que llevaba dejándola sólo con las minúsculas braguitas del mismo color del sujetador.
- Si llego a saber que tu ropa interior era así habría echado un vistazo a las cajas que he llevado - la miró a los ojos con lujuria, ella se sonrojó, bastante nerviosa estaba ya para que se riera de ella - eres un pervertido - replicó la peliazul tapándose los ojos con las manos.
- Sí, pero sólo contigo, me desarmas con una sola de tus miradas - el chico de la trenza tomó las manos de Akane y las apartó de su rostro. Se quedaron mirando unos segundos, el calor de sus cuerpos empezó a subir. Ranma se abalanzó sobre ella y volvió a besarla con frenesí, ella recorría la ancha espalda del pelinegro, él dirigió sus besos a uno de los lóbulos de la peliazul, lamiendo, susurrando lo mucho que la deseaba, que por favor no se alejara de su lado… ella gemía, estaba encantada con sus palabras - Nunca lo haré, Ranma - mientras decía estas palabras cegada por el deseo arañó la espalda de él, de arriba hacia abajo. Ranma soltó un gruñido entre excitación y dolor que le hizo perder el poco control que tenía.
- Si haces eso ya no voy a poder contenerme y te haré mía ahora mismo - el pelinegro habló con sus labios pegados al cuello de ella.
- Soy tuya, hazme tuya Ranma…
Las mismas palabras que le dijo en su sueño… se bajó los pantalones y los boxer, los tiró en el suelo junto con el resto de la ropa, ella se bajó las braguitas e imitó el gesto de Ranma. Volvieron a mirarse, las respiraciones de ambos estaban agitadas, casi parecía que iban a hiperventilar de un momento a otro. Ella bajó la vista al miembro de Ranma, ya se habían rozado con la ropa puesta y sabía del tamaño que podía tener pero verlo sin nada que lo tapase…. Akane volvió a morderse el labio inferior y Ranma ya no pudo más, ese gesto lo excitaba demasiado. Volvió a colocarse sobre ella, Akane abrió sus piernas; antes de introducirse en ella la tocó con dos de sus dedos. Estaba muy húmeda, preparada para recibirlo y sin más de una sola vez Ranma y Akane se fusionaron. Permanecieron abrazados y unidos unos instantes, no podían creer que al fin estuvieran juntos. El pelinegro empezó a moverse lentamente dentro de ella, buscó de nuevo sus labios. Suave, muy suave… ella arqueó su espalda y él la entendió sin palabras, como pasó entre ellos desde el primer día. Necesitaba sentirlo más dentro de ella. Él cogió los glúteos de Akane y la pegó más a él. Las embestidas de Ranma cada vez se hacían más fuertes, más rápidas. No podían dejar de besarse, sus lenguas se enredaban, sus suspiros se volvieron jadeos, Akane enredó sus piernas en la cintura de su bombero. Él cogió las manos de ella y las subió a la altura de la cabeza mientras seguía saliendo y entrando de su chica en llamas. Los jadeos de Akane se hicieron más intensos hasta que Ranma sintió una contracción en la intimidad de ella, notó como empezó a relajarse y él aceleró el ritmo. Una vez, dos, tres… no pudo aguantar más…. Emitió un gemido grave, más bien gutural y se vació dentro de ella.
Ranma soltó sus manos, acomodó los cabellos de ella detrás de sus orejas, se miraban con tanto amor… él seguía dentro de ella, no quería separarse. Akane recorrió con sus manos el rostro de Ranma, pasó por sus labios. Él volvió a capturarlos otra vez de forma muy suave.
- Te quiero - Akane lo miró con ojos brillosos al escuchar las palabras de la boca de Ranma.
- ¿Me quieres? ¿En serio?...
- De broma tontita, pues claro que es en serio. Estoy loco por ti - Ranma salió despacio del interior de Akane y se puso al lado de ella rodeándola con sus brazos y besando su frente.
- Yo... yo también te quiero - Akane todavía tenía las mejillas sonrosadas por la sesión de sexo que acababan de tener - ¿Desde cuándo sabes que me quieres?
- Desde que toqué tu mano para sacarte de este mismo edificio, y cuando me miraste por primera vez supe que había encontrado a la mujer de mi vida - Akane se abrazó más al pelinegro, ella sintió exactamente lo mismo pero… una duda de repente se le pasó por la cabeza.
- Pero Ranma… entonces… ¿Por qué me alejaste de ti? Prácticamente me arrojaste a los brazos de Shinnosuke - su cara y su mirada estaban llenas de interrogantes que deseaba fueran resueltas satisfactoriamente.
- Akane yo… - el chico de la trenza no esperaba que la conversación derivara justamente por ahí… no hoy cuando por fin había estado con la chica de sus sueños y conocían por fin sus sentimientos pero tampoco quería empezar su relación con mentiras así que respiró hondo.
- Por favor no te enfades y escúchame… - al oír las primeras palabras de Ranma, Akane se incorporó y se tapó con la sábana. Estaba aterrada de lo que fuera a decirle - para mí es lo más duro que he hecho en la vida, muchas veces pensé irme porque no soportaba la idea de verte con él, de imaginar que alguien que no fuera yo pudiera tocarte….
- No estás contestando a lo que te he preguntado - la voz de Akane se volvió más fría y su mirada se afiló.
- El día que los dos fuimos a verte al hospital luego estuvimos juntos por la tarde junto con Mousse, Shinnosuke empezó a hablar de ti y dijo que le gustabas mucho…
- ¿Y qué tiene eso que ver contigo?
- Bueno… él me salvó la vida hace dos años… al saber que tú le gustabas no quise interponerme.
- ¿Interponerte? ¡Pero si te faltó cogernos de la mano y llevarnos a la cama!
- No vuelvas a decir algo así… no hubiera soportado si tú y él… - de sólo imaginarlo el pelinegro ardía en furia.
- ¿Qué? ¿Si nos hubiéramos acostado? Pues sería lo más normal, hemos estado un mes juntos. Pero yo ...yo.. estaba enamorada de ti...y simplemente no podía…
- Y no sabes qué feliz me hace eso - Ranma se intentó acercar a Akane pero ella se retiró.
- ¿Y qué pasaba conmigo? ¿Acaso mi opinión no contaba? ¿Sois de esos que os pasáis a las mujeres?
- Pues claro que no somos de esos.
- ¡Yo no soy ningún trofeo! - a la peliazul empezaron a llenársele los ojos de lágrimas.
- Akane por favor, no llores… lo he pasado muy mal… - Ranma intentaba sin éxito acercarse a la chica pero ella se levantó de la cama y empezó a vestirse.
- ¡No quiero escucharte más! Por favor vete.
- No nos hagas esto, nos queremos. Fui un estúpido, este maldito honor que me impuso mi familia… debería haber luchado por ti…
- Pero no lo hiciste…
- El día que te quedaste a dormir en mi apartamento, decidí que no podía estar separado de ti. Pero no sabía si tú sentías algo por mí, aunque todo el mundo me decía que sí, no quería interponerme en tu felicidad, prefería ser desgraciado sólo con verte a ti bien.
- Yo hubiese sido feliz a tu lado…. - ríos de lágrimas caían de los ojos avellana de la joven.
Ranma empezó también a vestirse - No hables en pasado, aún podemos serlo, has dicho que no me alejarías de tu lado - el pelinegro tomó el rostro de Akane entre sus manos y la besó, ella respondió pero no podía dejar de llorar, cuando volvió a reaccionar se separó bruscamente y con todo su dolor de Ranma.
- Necesito espacio, vete por favor te lo pido.
- Akane…
- ¡No! Necesito estar sola… - Y salió de su habitación seguida de Ranma. Ella abrió la puerta de su casa invitando al pelinegro a salir.
- Está bien, me voy porque sé que necesitas pensar pero no olvides que te quiero, te estaré esperando toda mi vida si es necesario - Ranma se acercó a Akane y le dio un beso en la frente, después salió del apartamento de su chica en llamas con un vacío que no había sentido en su vida y dejando a una joven peliazul en un mar de lágrimas...
Continuará…
¡Hola de nuevo a todos! Pido vuestro perdón por el final de este episodio. ¡Sorry! Si no boicoteamos sus escenas de amor no parecen Ranma y Akane…
Sí, se que es un UA pero mi intención ha sido intentar mantener algo la esencia de los personajes, espero haberlo conseguido aunque sea un poquito.
Ya sí que queda prácticamente nada para llegar al final, es más….ya tengo casi acabado el último capítulo de la historia. Espero que nunca se os haya pasado por la cabeza que iba a dejarla incompleta, cuando leo algún fic que no está terminado ¡echo fuego por la boca!
Sin más y como siempre agradecer los reviews que me dejáis, me encantó sorprenderos en el capítulo anterior. ¿Quién se imaginó lo de Shinnosuke y Shampoo? Jijijii Muchos besos para todos.
Sakura Saotome :)
