Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko.
Capítulo 10
- ¡Akane, estoy en casa! - una chica castaña llegó a su apartamento después de un día de bastante trabajo, y aún le quedaba empezar a organizar las cajas de la mudanza. Intuyó que algo no iba bien, todas las cajas seguían en su sitio. - ¿Hay alguien? - o quizá todo fuera mejor de lo que pensaba ya que Akane y Ranma se habían ido juntos y llevaban todo el día tonteando. La chica estaba deseando ver a su amiga y contarle lo que había pasado con Ryoga, no podía dejar de sonreír.
Vio la habitación de la peliazul entornada y le pareció escuchar a alguien llorar. Dio dos golpes suaves a la puerta con los nudillos - ¿Akane?... ¿estás bien?... - la cocinera abrió más la puerta y cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra distinguió a su amiga echa una bolita y sollozando.
- Cariño, ¿qué ha pasado? - se sentó en su cama y le puso una mano en el hombro.
- ¡Ay, Ukyo! - Akane se dio la vuelta y se agarró a la cintura de su amiga llorando aún más fuerte.
- Akane me estás asustando, por favor cuéntame qué ha pasado - la castaña acariciaba el pelo de su amiga para intentar calmarla. Pasados diez minutos parecía que Akane por fin estaba más tranquila.
- ¿Ha pasado algo con Ranma? - La chica se incorporó y miró a su amiga a los ojos, los tenía rojos e hinchados. Había estado llorando desde que se marchó el pelinegro.
- Pues… Ranma y yo hemos hecho el amor y me ha confesado que me quiere…
- ¿Y eso es malo? Ay Akane… se veía a la legua que los dos estabais loquitos el uno por el otro. ¿Qué ha dicho ese insensible para que estés así?
- No es lo haya dicho… es lo que no ha hecho…
- ¿A qué te refieres?
- Tú sabes nuestra historia de primera mano, sabes que empecé con Shinnosuke en principio y aunque suene mal reconocerlo por despecho, yo pensé que no le gustaba a Ranma porque él fue el primero en "recomendarme" a su amigo y veía que Shinno era un buen hombre...
- Eso lo hablé con Ranma yo también, lo conozco desde hace años y sabía que estaba cometiendo un terrible error. Yo sabía que él sentía algo muy fuerte por ti y no lograba entender que se quedara como un mero espectador. Él siempre ha luchado por lo que quiere.
- Pues según él lo hizo por saldar una deuda con Shinnossuke… le salvó la vida hace dos años y al saber que yo le gustaba se apartó, e incluso participó en que yo me decidiera a intentarlo con Shinno - los ojos de Akane volvieron a llenarse de lágrimas - Ukyo… me siento como una mujer trofeo, no creo que Ranma me ame… como acabas de decir él siempre lucha por lo que quiere y no ha movido un dedo por mí - Akane bajó la mirada, la tristeza la invadía cada vez más fuerte.
- No digas eso cielo, conozco a Ran-chan y sé que está enamorado de tí. Quizá no lo ha hecho bien del todo, tenía que haber sido sincero contigo y dejarte elegir, es un hombre de mucho honor, de eso tenlo por seguro - por dentro la castaña maquinaba un plan «destroza Ranma» por hacer llorar a su querida amiga.
- El honor ha destruido algo que ni siquiera nos ha dado tiempo a empezar.
- Akane…si a las dos nos gustara un mismo chico y yo te dijera que me gustaba, ¿qué harías tú?
- Yo… no sé… supongo que me apartaría… eres mi amiga - Akane fue bajando el tono de voz conforme terminaba la frase.
- Pues ponte en el lugar de Ranma.
- No es lo mismo Ukyo, yo seguramente hablaría contigo si realmente estuviera enamorada de ese hipotético chico y tú como amiga entenderías si mi amor fuera correspondido. - Ukyo sólo atinaba a poner los ojos en blanco por la terquedad que poseía su amiga.
- Sólo te pido que lo pienses, nunca he visto a Ranma así por ninguna chica. La forma en que te mira… mataría y moriría por ti si se lo pidieras.
- Necesito tiempo para meditar… me siento utilizada y poco valorada por su parte. Ha preferido entregarme a otro hombre, igual pensó que ya encontraría a alguien mejor que yo…
- No digas tonterías, no te voy a presionar cielo pero sé que seríais muy felices juntos. Por favor piénsalo bien.
- Gracias Ukyo, siempre estás ahí para escucharme. Por cierto, ¿Ryoga se quedó hasta última hora para ayudarte, no?
Sin poder evitarlo una sonrisa de oreja a oreja iluminó la cara de la castaña y sus ojos despedían un extraño brillo que nunca antes había podido ver en ella.
- S-sí… dijo que no me iba a dejar sola… por si acaso volvía algún baboso…- no sólo fue su sonrisa, la cara de Ukyo se volvió roja como un tomate.
- Creo que ahora eres tú la que tiene que contarme algo - Akane con todo su esfuerzo esbozó una sincera sonrisa para su amiga.
- Pues… cuando se fue todo el mundo Ryoga me ayudó a recoger, estábamos fregando los platos y nuestras manos se rozaron… - Ukyo se puso las manos en la cara recordando el momento - Yo le di las gracias de nuevo por quitarme de en medio al chico del mediodía, entonces él me miró fijamente, me acercó tomándome de la cintura y me besó…
- ¿¡Cómo!? ¿Así sin más? ¿Y qué le dijiste? - Akane olvidó un poco su pena para centrarse en la felicidad de su amiga.
- Le correspondí el beso…. Él me dijo que al ver a ese chico algo se despertó en su interior, que por favor le diera una oportunidad, que quería hacerme feliz.
- ¡Qué bonito! ¡Cuéntame más!
- Pues… Akane verás, yo le pregunté por ti… que si seguía enamorado… él me dijo que siempre te tendría en su corazón pero que se había dado cuenta que realmente te quería como amiga.
- Ya te lo dije, Ryoga y yo hemos pasado mucho juntos pero también sabía que su amor por mí se apagó hace tiempo, lo que queda es un gran cariño por la amistad que nos une - Ukyo seguía teniendo cara de preocupación así que Akane la tomó de las manos y la miró a los ojos - sé que seréis muy felices.
- Gracias Akane, y por favor no apartes a Ran-chan de tu lado. Puede que haya cometido un error y si ha sido capaz de decirte lo que siente es que de verdad le importas.
- Lo pensaré, si no te molesta seguiré acostada un ratito más.
- Como prefieras pero vas a cenar sí o sí - Ukyo le dio a Akane un beso en la frente y salió despacio de la habitación dejando a la peliazul en un mar de dudas.
.
.
.
En otro punto de Tokio un chico pelinegro llegaba a su apartamento echo una furia. Se metió directo en la ducha a ver si con un poco de agua fría podría bajar la ira que sentía en su interior. Su postura era estática, con la frente y los brazos apoyados en los azulejos del baño y dejando que el agua recorriera su cuerpo desnudo.
Las imágenes del encuentro que había tenido con Akane le venían como flashes, aún podía sentir su suave piel pegada a su cuerpo, su sudor mezclándose con el suyo, como la poseyó demostrando todo el amor que sentía y para qué negarlo, marcando su territorio. Por un momento había sido tan feliz… ella le correspondía, le había dicho que también lo quería pero entonces su gran error tuvo que salir a relucir.
Nunca se perdonaría la decisión que tomó hace un mes de apartarla de su lado. Si antes estaba viviendo un infierno al saber que estaba con otro hombre que no era él, ahora estaba peor… la había perdido para siempre…
No, de eso nada. Un Saotome nunca se rinde, ellos estaban destinados a estar juntos y lucharía por ella lo que no luchó antes.
La ducha no le sirvió de nada, se ató una toalla a la cintura y cogió su móvil. Marcó un número que añadió a su lista hace poco y ahora sabía para qué.
.
.
.
- Espero que no me hayas sacado de casa para nada - un chico con pañoleta estaba vestido con su gi de entrenamiento frente a un joven pelinegro con cabello trenzado vestido también con su gi.
- Necesito hablar contigo de Akane y de paso descargar energía, eres el único en este momento que está a mi nivel y puede hacer que el combate dure más de un minuto.
- ¿Qué pasa con Akane? Te advertí que no la hicieras sufrir - la expresión de Ryoga se volvió oscura, entornó los ojos mirando a Ranma desafiante.
- La he fastidiado con ella… no te voy a dar detalles pero… necesito que me ayudes. No me contesta a los mensajes, no me coge las llamadas… se que a ti te escuchará.
- Y sabiendo que le has hecho daño ¿por qué crees que voy a ayudarte? - Ryoga ya no aguantó más y se lanzó a atacar a Ranma. Si en la final del torneo habían sido rápidos y feroces eso quedó muy atrás con lo que se estaba viviendo ahora en el dojo.
A Ranma le estaba costando encontrar un punto donde atacar a Ryoga, parecía que el defender a su antiguo amor lo volvía un verdadero león, pero él era un dragón… en un ágil movimiento Ranma pudo encajar un puñetazo al chico de la pañoleta que lo mandó volar casi al otro extremo de la sala.
Ryoga no tardó en incorporarse y volver al ataque, esta vez iba más concentrado para que Ranma no lo pillara de nuevo por sorpresa y aplicando una nueva llave que había aprendido hacía poco de su maestra Cologne, inmovilizó a Ranma en el suelo.
- ¡Escúchame Ryoga! - el ojiazul estiró sus brazos en señal de rendición, tenía que hablar con él - Necesito que me ayudes porque la quiero, ¿vale? Estoy enamorado de ella. No ha sido mi intención hacerle daño, si consigo hablarle estoy seguro que podremos arreglarlo, tenemos que arreglarlo…. No puedo vivir sin ella…
Ryoga lo miraba dudoso, no conocía mucho a ese chico pero era bueno calando a la gente y sabía que le estaba siendo sincero. Liberó a Ranma de la llave y se incorporó. El pelinegro se quedó sentado en el suelo mirando a su rival - Sólo quiero que la convenzas para que hable conmigo, eso es todo. Si después de hablar no quiere saber nada de mí… - Un suspiro escapó de los labios del chico de la trenza - me apartaré de su vida para siempre.
- Entonces no voy a ayudarte.
- ¿Qué? - Ranma miraba a Ryoga con extrañeza, ¿es que seguía enamorado de Akane? - Ya entiendo… esto te viene como anillo al dedo, ahora vuelves a tenerla disponible, ¿no? - Ranma clavó su afilada mirada azul en la mirada miel de Ryoga que seguía con el ceño fruncido.
- Estás totalmente equivocado, Akane sólo es mi amiga y lo único que hago es protegerla de cobardes como tú.
Ranma se puso en pie de un solo salto, cogió a Ryoga de la pechera de su gi y lo acercó a él.
- Yo no soy ningún cobarde.
- ¿Ah, no? Estabas dispuesto a rendirte si ella te lo pedía una sola vez. Akane necesita a alguien que luche con uñas y dientes por ella, está buscando un dragón pero veo que tú sólo eres una lagartija.
Ryoga tenía razón, esa mujer lo volvía débil. Parecía un niño asustado, le asustaba el rechazo de su chica en llamas. Hace unas horas se prometió a sí mismo que no descansaría hasta conseguir que estuvieran juntos y a la mínima de cambio hablaba de alejarse de ella… aunque en el fondo sabía que era incapaz de separarse de Akane. La necesitaba como el aire.
- Te juro por mi vida que lucharé para ganarme de nuevo la confianza de Akane y haré de ella la mujer más feliz de la faz de la tierra, que digo de la tierra, del universo.
- Ahora hablamos el mismo idioma, está bien, intercederé por ti pero no te prometo nada y te daré un consejo, déjala un par de días que organice sus ideas. No le gusta que la presionen.
- Gracias de verdad - Ranma alargó su brazo para estrecharle la mano a Ryoga.
- Pero te advierto que no tendrás más oportunidades.
- No me harán falta - el pelinegro seguía con la misma angustia pero algo más calmado. Le pidió ayuda a Ryoga en lugar de a Ukyo porque sabía que Akane tenía muy en cuenta su opinión. A pesar de todo seguían siendo los mejores amigos desde la infancia, incluso más que Ukyo y él ya que no se habían separado nunca. Un rayo de celos le oprimió el pecho al pensar aquello pero sabía de sobra que eran totalmente infundados.
.
.
.
Dos días habían pasado desde la pelea con Akane, los dos días más largos que Ranma había vivido en su vida. En más de una ocasión regresó a su casa después de haber arrancado la moto para ir en busca de la peliazul pero por una vez iba a hacer caso del consejo que le había dado Ryoga y no la agobiaría. ¿Habrá hablado con Akane? El pelinegro lo bombardeaba a mensajes y llamadas y el chico de la pañoleta sólo le decía que tuviera paciencia, algo que no existía en el vocabulario de Ranma.
Al amanecer del tercer día y con unas ojeras que le llegaban al suelo, pues llevaba sin dormir desde la pelea con su Akane, decidió que ya había esperado lo suficiente. Sabía que ella tenía turno en el hospital así que se presentaría allí y tendría que escucharlo sí o sí.
Mensaje de Ryoga: Señor impaciente, ayer hablé con ella. Sigue bastante dolida y casi se enfada conmigo por pretender ayudarte. Es más...me contó lo que pasó… no sabía que podías ser tan tonto de dejarla escapar.
Mensaje de Ranma: Señor colmillitos, agradezco tu ayuda pero no sabes las circunstancias que me llevaron a tomar esa decisión, de la que me arrepiento todos los días. Bastante mal lo llevo ya así que déjame en paz con el temita.
Mensaje de Ryoga: Nunca voy a entender que "cedieras" por honor a una chica como ella, es única en el mundo.
Mensaje de Ranma: Única desde luego, sobre todo para mí, no sé qué pensaría Ukyo si le enseño tu mensaje… ¿o se te olvida que ella y yo somos amigos? Jajaja me lo ha contado todo, también me ha gritado por lo de Akane… pero te advierto igual que lo hiciste tú, hazle daño y no habrá lugar donde puedas esconderte.
Mensaje de Ryoga: ¿Crees que soy igual de idiota que tú? Yo no voy a dejar escapar a mi cielito. Sé apreciar lo que tengo desde primera hora. En fin, llama a Akane después de comer que ya estará en casa.
Mensaje de Ranma: Tarde, voy camino del hospital. Tengo que verla y voy a dejar de mandarte mensajitos que llevo parado con la moto diez minutos. Ya te contaré.
Mensaje de Ryoga: ¡Estás loco! No va a servir para nada lo que he hecho por ti. Por lo que te conozco sé que no voy a poder disuadirte, llámala ahora mejor. ¡No te vayas a presentar sin avisarla! No pensaba que te fuera a decir esto pero suerte, NIÑITA.
Mensaje de Ranma: Gracias CERDITO oink oink (significa hasta luego en tu idioma)
Mensaje de Ryoga: Te voy a matar en cuanto te vea (icono de cara de enfado y dos espadas)
Mensaje de Ranma: muchos iconos de cerditos seguidos.
.
.
.
En un hospital próximo una joven peliazul empezaba su jornada laboral.
- Akane, ¿hoy es cuando estabas en urgencias? - le preguntaba su compañera Asami a una distraída chica - Ey, ¿me estás escuchando? - pasando la mano por delante de la cara de Akane.
- Lo siento Asami, ando bastante despistada estos días, ¿qué me has preguntado?
- Llevas así desde lo que pasó con tu bombero, tienes unas ojeras horribles. Los compañeros van a atenderte a ti en lugar de a los enfermos.
- ¿Tan mal me veo? Si me he puesto maquillaje hoy, sabes que no suelo usarlo - la chica se miraba en el espejo fijándose en las marcadas ojeras debido al insomnio de estas noches. No podía dejar de pensar en Ranma, ¿tan grave era que no podría perdonarlo? ¿estaba dispuesta a perder su felicidad por su orgullo? Vale que no le gustó lo que hizo su bombero pero nadie la obligó a salir con Shinnosuke. De todas formas no sabía si aún estaba preparada, se sentía realmente dolida y para colmo Ryoga le estaba ayudando. En fin… hoy tenía que estar concentrada. Llegaban muchas urgencias a ese hospital y necesitaba sus cinco sentidos al 100%
- No te preocupes, siempre estás bonita pero esta noche tienes que dormir. Así que toma lo que necesites, hazte una infusión de Valeriana y Passiflora o tómate directamente un lorazepam, aunque sea sólo por hoy. Entonces, ¿hoy no estarás conmigo en planta? - volvió a preguntar Asami a su amiga.
- Le debía un turno a Megumi y a ella le toca estar en urgencias así que hoy no trabajaremos juntas.
- Ok, de todas formas a ver si podemos desayunar juntas. Te aviso por si puedes salir.
- Perfecto, que tengas buena mañana - Akane esbozó la mejor de sus sonrisas o al menos lo intentó. Asami siempre había sido una buena amiga desde la Universidad y se merecía que ella le pusiera la mejor cara posible.
Se dirigía hacia su puesto cuando su móvil sonó, cuando vio su nombre en la pantalla de su aparato sus manos empezaron a temblar. Le había prometido a Ryoga que hablaría con Ranma. Se dispuso a contestar la llamada y decirle de quedar a la salida del trabajo.
- Ho-hola Ranma… - Akane no sabía cómo le había llegado la voz de la garganta.
- A-Akane…no sabes lo que me alegra oir tu voz. Necesito verte, voy camino del hospital.
- ¿Ahora? Ranma, estoy trabajando. No puedes invadir mi espacio y pretender que lo deje todo para atenderte.
- Dime a qué hora desayunas, yo te espero.
- Te he dicho que aquí en mi trabajo no, por favor respeta eso. Este turno lo voy a pasar en urgencias y no quiero estar pensando en otra cosa que no sean los pacientes.
- Te entiendo, ¿te recojo para comer?
- No te vas a dar por vencido, ¿no?
- Por supuesto que no, eres la mujer de mi vida.
- Ranma, por favor no digas eso…
De repente Akane escuchó un chirriar de frenos y después un estruendo que parecía un choque entre dos máquinas metálicas para después escuchar pasos de personas, voces que pedían auxilio pero y ¿Ranma? De él no se escuchaba nada, una sensación fría recorrió su espina dorsal, segundos después, la comunicación se cortó.
- ¿Ranma? ¡Ranma! - Akane marcó desesperada el número de Ranma, no daba señal, decía que estaba apagado. ¿Qué había pasado? ¿Es que ese idiota venía hablando y conduciendo la moto al mismo tiempo? - No, no… por favor contéstame.
Corrió hasta la entrada de urgencias y se dirigió hasta la teleoperadora pero el Doctor Himura la interceptó.
- Señorita Tendo, la necesito en la sala 6 para que le de unos puntos en la barbilla a una chica que se ha caído de un columpio.
- Enseguida voy Doctor pero déjeme un segundo hablar con Kaoru. Necesito saber si la han avisado de un accidente…
- Señorita Tendo, nos llegan accidentes todos los días, hay una paciente que necesita ya de sus cuidados. Sabe que aquí no podemos parar.
- S-sí Doctor Himura… voy para allá - un dolor en el pecho oprimió tan fuerte a la peliazul que apenas la dejaba respirar, tenía un mal presentimiento. Entró a la sala dispuesta a hacer su trabajo.
Afortunadamente la herida era pequeña y terminó muy rápido de coser a la chica.
- Muy bien, te has portado fenomenal. No te va a quedar cicatriz pero ten más cuidado la próxima vez.
La llegada de una ambulancia alarmó a la joven enfermera, un escalofrío le volvió a recorrer la espina dorsal.
- Avisaré a una compañera para que termine la cura, que te mejores - y dicho esto salió corriendo de la sala.
El equipo médico de la ambulancia hacía su aparición a toda velocidad.
- Varón, 25 años, accidente de moto, en ambulancia con equipo médico, en estado de semiinconsciencia, pupilas reactivas, presenta traumatismo costal y herida incisocontusa a nivel de clavícula.
A Akane se le heló la sangre al ver que el joven trasladado en la camilla se trataba de su bombero. Inmediatamente corrió a su lado.
- ¡Ranma, Ranma! ¿Me oyes? - las lágrimas empezaban a asomar por sus enormes ojos avellana.
- "¿Akane? ¡Akane!"- la oía pero no podía verla, era imposible abrir los ojos, tampoco podía articular palabra.
- Señorita, soy el Doctor Kinomoto. Si usted tiene algún vínculo con el paciente le aconsejo que no lo atienda. Mejor avise a un compañero y espere fuera.
- "No la alejen de mi lado, no Akane" - Ranma podía oír todo lo que decían pero no lograba poder expresarlo.
- ¡No voy a dejarlo solo! ¡Es mi novio! - Akane tomó la mano de Ranma mientras se adentraban en la sala para continuar con el tratamiento.
- "¿Ha dicho que soy su novio? Akane, ¿me has perdonado?" - como si se tratase de una película, muchas cosas se le vinieron a la mente, como si pudiese ver su futuro, todas sin ningún orden específico pero una de las imágenes más importantes fue de él con su chica en llamas caminando por el parque con un pequeño cogido de la mano, eso era lo que él quería. Ese mismo futuro, lo supo desde el día en que el destino la puso en su camino. Poco a poco la imágen fue desapareciendo de una forma atenuante... confusa, hasta que Ranma terminó de perder la consciencia...
Continuará…
¡Hola de nuevo! Espero que no volváis a matarme por el final de este capítulo… pero es que ya queda muy muy poco. Os quiero hacer sufrir sólo un pelín más.
Antes de nada quiero agradecer a la página #Ranmafanficsporsiempre por recomendar mi historia. Gracias mi Linda hermosa, tú junto con mis #locasporeldiosgriego me han inspirado en todo el proceso del fic.
Como siempre muchas gracias por los reviews, a los que han seguido el fic desde el principio y a los nuevos lectores. Me encanta en serio que os esté gustando. En especial gracias a SHOJORANKO, me entusiasma que te guste mi historia porque como he dicho soy muy muy fan de DOCO.
Respecto al capítulo anterior se que la reacción de Akane igual es algo exagerada pero como me escribió Kris de Andrómeda, Akane siempre reacciona mal sin escuchar a Ranma así que esta vez no iba a ser la excepción jejeje. Yo también creo que toda la culpa no es de Ranma, muchas veces el despecho y nuestro orgullo herido hace que comentamos estupideces, pero parece que Akane ha reaccionado ya y se ha dado cuenta de lo tontos que han sido.
Sin más me despido, la semana que viene volveré a actualizar. Así que os deseo que paséis una buena semana.
Sakura Saotome :)
