Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko.


Capítulo 11

Los rayos del sol que anunciaban un nuevo día se colaban a través de la ventana de la habitación donde se encontraba Ranma. Poco a poco debido a la claridad que notaba aún con los ojos cerrados, el pelinegro empezó a despertar, no sabía bien dónde se encontraba ni qué había pasado. Sentía su cuerpo muy pesado, por alguna razón no podía mover su hombro derecho, empezó a sentir angustia, estaba a punto de incorporarse cuando notó una pequeña presión en su mano izquierda. Miró en esa dirección y allí estaba su ángel, dormida en una silla al lado de su cama, con la cabeza apoyada en la misma y su pequeña mano agarrando con firmeza la suya, entrelazando sus dedos. Ranma sonrió ante esa imagen y a su mente vinieron los recuerdos del día anterior. Tuvo un accidente con la moto, ¿cómo no lo vio venir? ¿Y sus reflejos? Suponía que por la falta de sueño y tan concentrado como estaba con la conversación con su Akane no vio venir el coche que se saltó el STOP. Lo único que recordaba es que salió volando por los aires y que todo se volvió oscuro a su alrededor y después una voz que lo hizo regresar …. la voz de su chica en llamas.

Se moría de ganas de despertarla y decirle tantas cosas... pero por otro lado era muy tranquilizador verla dormir. Al querer cambiar un poco de postura sintió un dolor punzante en el hombro, lo tenía inmovilizado, seguramente se había roto la clavícula y sin poder evitarlo salió un quejido de sus labios que alarmó a la peliazul.

- ¡Ranma! ¿qué te pasa? ¿aviso al médico? - Akane se incorporó de un salto y empezó a comprobar que todo estuviera en orden.

- Akane tranquila, estoy bien. Sobretodo ahora que estás conmigo - el pelinegro pasó su mano libre por la mejilla de la chica acariciándola muy tiernamente y fijando sus ojos azules en los avellana de ella que parecían a punto de romper a llorar.

- ¡No vuelvas a hacerme esto nunca más! - Akane se lanzó hacia el cuello de Ranma para abrazarlo - ¡Nunca he sentido tanto miedo en mi vida! Creía que iba a perderte…

- ¡Auch… ! - el ímpetu de la peliazul por verlo bien fue tanto que no se acordó que su bombero estaba convaleciente.

- Oh... perdona, no me di cuenta. ¿Te he hecho daño? - intentó alejarse de él pero Ranma la sujetó por la cintura para que no se moviera de su lado, pegándola a su pecho.

- Sólo hay una forma en la que puedes hacerme daño y es si te alejas de nuevo de mí. Akane no puedo imaginar mi vida sin ti, por favor no me dejes, te necesito. Te amo - aquellas palabras estaban tan llenas de amor y una verdad que eran claramente irrefutables, dentro del corazón de la peliazul comenzó a crecer un calorcito agradable que poco a poco iba en aumento.

Akane levantó la vista para mirar fijamente al pelinegro. Aún tenía los ojos bañados en lágrimas.

- No me voy a volver a separar de ti, siento mucho lo que pasó… yo también soy culpable en nuestra historia. Nunca debí haber empezado nada con Shinnosuke estando enamorada de ti.

Ranma puso un dedo en la boca de Akane.

- Olvidemos el pasado, los dos fuimos unos tontos, creímos que podíamos luchar contra lo que sentíamos pero lo que nos une es más fuerte de lo que nosotros mismos podíamos controlar. Sentía muy dentro de mí que tarde o temprano íbamos a acabar juntos.

- Te amo Ranma, te amo, te amo - Ranma al escuchar sus palabras no pudo aguantar más, habían sido los tres días más largos y angustiosos de su vida. La tomó de la nuca y la acercó lentamente hasta que la distancia que separaba sus labios de los de ella se hizo inexistente. Se fundieron en un tierno beso, un beso que encerraba muchas promesas y planes de futuro. Poco a poco ese beso se volvió más demandante. Sus bocas se habían echado de menos igual que ellos. Akane había estado tan asustada que necesitaba sentirlo, acercó su cuerpo más al de Ranma, introdujo su lengua en la boca de él. El ojiazul empezó a notar un calor que lo recorría de arriba a abajo.

- A-Akane...Akane… para por favor o voy a cometer una locura - si su chica no paraba de besarlo así le iba a dar igual todo, mucho menos le iba a importar en qué estado estaba él, ni en donde se encontraba. La haría suya ahí mismo.

- Hemos oído voces, ¿ya ha despertado Ran…? uy perdón…- Ukyo entró en la habitación de su amigo de la infancia seguida de Ryoga, interrumpiendo la escena de pasión que había comenzado hacía escasos instantes. Akane se separó de Ranma dando un salto con la cara roja de la vergüenza. Estaba en su lugar de trabajo, debería haber guardado la compostura. ¿En serio pensaba hacerlo con su bombero ahí mismo? Desde luego cada vez que estaban cerca se sentían arder, la volvía loca.

- Veo que te has despertado de buen humor, niñita - Ryoga señaló como la sábana que tapaba a Ranma estaba algo elevada por aquella zona donde se encontraba su masculinidad. Enseguida el pelinegro se puso una almohada encima y al igual que a su chica le cambió la cara del pajizo que tenía al rojo más intenso.

- Cállate, cerdo. Bien que has mirado… igual te gusta…

- ¿¡Es qué no cambias ni aún después de haber tenido un accidente!? Siempre serás un bocazas, pero me alegro que estés bien - después de decir esto Ryoga dio una palmada en el hombro que Ranma tenía vendado.

- ¡Ahh! Eres un borrico, ¿no ves que lo tengo vendado?

- Sabía que eras una niñita.

- ¿Es que siempre va a ser así con vosotros? - Ukyo se cruzó de brazos ante la actitud inmadura de su amigo y su chico.

- Tranquila U-chan, en el fondo aprecio al cerdito y me alegra verte tan contenta. Se ve que te está tratando bien o si no ya sabe lo que le espera.

- Lo mismo te digo, y sabes que te sigo vigilando, vuelve a asustar así a Akane y te las verás conmigo.

Las dos chicas se miraron y se rieron. Sabían con la mirada lo que la otra estaba pensando, ¿Qué iban a hacer con esos dos?

- ¿Se puede? - Hiroshi asomó la cabeza por la puerta de la habitación de su compañero.

- Claro, pasa - Ranma le contestó a su amigo. Volvía a tener a su enfermera particular cogida de la mano. Necesitaba estar en constante contacto con ella.

Hiroshi entró seguido de Daisuke, Kuno y Mousse.

- ¿Es que no podías haber esperado un poco a tus vacaciones? ¿Tantas ganas tenías de darte de baja? - le dijo Daisuke a un pelinegro de cabello trenzado que empezó a fruncir el ceño.

- Aún estando así podría hacer que tú también cogieras vacaciones anticipadas.

Daisuke alzó las manos en señal de rendición - Veo que tu carácter sigue intacto.

Mousse se percató de que su amigo y compañero tenía agarrada la mano de Akane.

- No creo que Ranma quisiera vacaciones anticipadas, lo que quería era una enfermera particular que lo cuidara - Mousse esbozó una media sonrisa hacia el ojiazul - Hay que ver de lo que eres capaz por llamar la atención.

- ¡Así se hace Ranma! - Daisuke e Hiroshi chocaron las manos en señal de victoria.

- Chicos… mi paciencia es muy cortita… - una vena en la sien de Ranma estaba empezado a sobresalir. Akane intentaba zafarse del agarre de Ranma, le daba mucho apuro la situación, pero éste se lo impedía.

- Eres ruín Saotome, aprovecharte de una jovencita con auténtica devoción por su trabajo para que se fije en ti, mejor vente conmigo bella dama, ahora que por fin te has librado de las garras del pueblerino de Ryugenzawa.

- ¡Ponle una mano encima y te mato, Kuno! - Ranma iba a saltar de la cama cuando todos se abalanzaron para retenerle.

- ¿Pero dónde se creen que están? Esto es un hospital y tienen que guardar silencio y respeto. Además hay mucha gente en la habitación, el paciente debe descansar así que por favor vayan saliendo - Asami, la compañera de Akane hacía aparición en la estancia para cambiar el vendaje a Ranma.

- ¡Lo sentimos! - todos se inclinaron en señal de respeto. Por un momento no se dieron cuenta de donde se encontraban.

- Bueno Ranma, ya vendremos a verte. Te dejamos en buenas manos…- Daisuke recorrió de arriba a abajo a Akane, el pelinegro lo fulminó con la mirada - es broma, es broma…. madre mía no conocía esa parte de ti - Ryoga cogió del cuello de la camisa al chico del cabello rizado y lo arrastró fuera.

Todos salieron de la habitación despidiéndose hasta dentro de poco, excepto Mousse.

- Yo me despido por una temporada, ya tengo los papeles de la excedencia arreglados - decía un apenado chino.

- Así que finalmente te vas.

- Necesito poner en orden mis ideas, ha sido un golpe muy duro. Al menos para vosotros ha salido bien, me alegro de corazón - en su voz se notaba una sincera alegría, aunque por dentro el pobre estaba con el corazón destrozado.

- Que te vaya bien, Mousse - Akane se acercó a él y le dio un abrazo - los dos habían sufrido la traición de sus parejas pero desde luego no significaba ni por asomo lo mismo para Akane que para Mousse.

- Mousse, sé que ahora mismo lo ves todo negro porque la amabas de verdad, pero ten por seguro que es lo mejor que te ha pasado - Ranma no le llegó a contar cómo era Shampoo en realidad, bastante mal se sentía ya su amigo para echarle más tierra encima.

Su compañero sonrió con melancolía y estrechando la mano a Ranma salió de su habitación.

- Asami, gracias por despejar esto. La verdad se nos ha ido de las manos - Akane miraba a su compañera con mucha vergüenza por el alboroto que habían ocasionado - si quieres yo le cambio los vendajes a Ranma.

- De eso nada, lo que deberías hacer es irte a descansar, entre las ojeras que ya traías más la noche que has pasado estás a punto de que te ingresen también.

- No me voy a separar de él - Ranma miraba a su chica como si no existiera nada más en la sala hasta que algo lo hizo preocuparse.

- ¡Ni siquiera has comido! Vas a caer desmayada de un momento a otro.

- ¿Desde cuándo llevas sin comer? - Ranma miró a Akane enfadado y ella bajó la mirada cuán niña hubieran pillado en una fechoría.

- Pues…no cené la noche anterior a que tuvieras el accidente y desde que entraste no me separé de ti….

-¿¡Llevas más de un día sin comer!? Ahora mismo te vas a la cafetería, yo estoy bien. Soy el gran Ranma Saotome, esto es una tontería para mí.

-¡No me des órdenes como si fuera una niña! ¡Estaba muy preocupada, tenía el estómago totalmente cerrado! ¡Aún lo tengo!

-¿¡Y si caes enferma!? ¡Entonces vas a preocuparme a mí!

- Chicos... - Asami no se caracterizaba por ser la mujer más paciente del mundo.

- ¡Comeré cuando tenga hambre! ¡No vas a hacer que me mueva! ¿no te das cuenta que no puedo estar separada de… - Ranma acercó a Akane hasta él y la besó como si fuera la última vez que fuera a verla. La quería tanto, que se preocupara así por él… era como caminar entre las nubes. Entendía que no quisiera irse porque en su caso no podrían sacarlo de la habitación de su chica ni a rastras. Pero tenía que hacer que entrara en razón, no quería que cayera enferma por cuidarlo a él.

- Ejem ejem… sigo aquí - Asami no sabía dónde meterse.

Akane se separó lentamente de Ranma y éste hizo que sus frentes quedaran pegadas.

- Por favor amor, Asami estará aquí cambiando las vendas mientras vas a comer. No estaré solo, pero come algo. Vas a necesitar mucha energía para aguantarme estando convaleciente.

Akane suspiró y se dio por vencida.

- Está bien, no tardaré - y dando un beso fugaz a Ranma se fue a la cafetería del hospital.

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Asami terminó de cambiar las vendas a Ranma y se disculpó por no poder quedarse hasta que llegara Akane ya que tenía muchos pacientes a los que atender. Absorto en sus pensamientos estaba el pelinegro cuando oyó que llamaron a la puerta. ¿Quién podría ser? Si fuera Akane entraría directamente.

- Adelante

- Ho-hola Ranma… - No esperaba para nada esa visita, Ranma se quedó sin saber que decir los primeros segundos.

- Pasa Shinno, no esperaba verte aquí.

- Bueno, pasara lo que pasara sigo considerándote mi amigo y cuando me enteré de lo que te había ocurrido quería venir a ver como estabas. He esperado hasta que se ha ido Mousse, me da mucha vergüenza enfrentarme a él después de la última vez.

- Haces bien, si yo hubiera sido él, no habrías salido tan bien parado.

- Ya…bueno…supongo que arrastraré ese error toda mi vida. ¿Qué tal estás tú?

- Me he roto la clavícula y alguna costilla pero esto no es nada para mí. He tenido heridas peores.

- Tú y tu fanfarronería, no vas a cambiar nunca - Shinnosuke esbozó una sonrisa triste pero sincera hacia su compañero.

- Siento haber tardado, te he traído un poco de chocola… Shinnosuke… - Akane se quedó parada al ver a su ex-pareja, si alguna vez llegó a considerarlo así, en la habitación de Ranma.

- Hola Akane, supongo que el que estés aquí no es por tu trabajo, ¿verdad? - Shinnosuke miró fijamente a la peliazul consiguiendo que ésta se pusiera nerviosa.

- Ella está aquí por mí, según lo que dijiste hace una semana no creo que ahora te extrañe - Ranma levantó la mano indicando a Akane que se acercara a él, a lo cual la peliazul obedeció de inmediato.

- Tranquilos, desde primera hora sabía que había algo entre vosotros. Hasta el más ciego se hubiera dado cuenta, pero te quería para mí…gran error, no se puede obligar a nadie a amar.

- Yo… lo siento por la parte que me toca pero siempre ha sido él - Akane apretó con fuerza la mano de Ranma y él le correspondió para darle seguridad.

- No te disculpes Akane, espero que con el tiempo todos volvamos a ser amigos - Shinnosuke fijó sus ojos en Ranma - Aparte de venir a ver como estabas tengo algo que decirte, novato.

- Odio que me llames así y lo sabes, ya hace tiempo que me volví mejor que tú - Ranma no quería tampoco que la relación con Shinnosuke se volviera fría, habían sido amigos y compañeros inseparables durante los últimos dos años. Así que cambió su tono de voz por otro más amigable.

- Lo que tú digas - el cambio en el tono de Ranma hizo que Shinnosuke se relajara algo más - en fin, voy a pedir traslado a otro parque. Sólo quería que lo supieras, los demás no saben nada. El único aparte de ti y porque lo necesito para el tema del papeleo es el sargento Happosai.

- No tienes que hacer eso, estoy seguro que cuando Mousse regrese las cosas se calmarán.

- La decisión está tomada, me quedaré en Tokio pero en el parque Norte.

- Huir no soluciona los problemas, nosotros somos tu equipo.

- Necesito un cambio de aires, entiéndelo. En fin, no os molesto más. Nos volveremos a ver seguro. Akane, espero de corazón que seas feliz.

- Te deseo lo mismo Shinno, eres un buen hombre.

- Y tú Ranma, te aconsejo que no la dejes escapar. Mujeres como ella ya no se encuentran.

- Ya aprendí la lección pero te agradezco el consejo. Que te vaya bien en tu nuevo destino.

Shinnosuke alzó una mano a modo de despedida y salió de la habitación.

Akane seguía con la mirada fija en la puerta, en serio deseaba que le fuera todo bien a Shinno. Había cometido un gran error pero en el fondo sabía que era una buena persona y no le deseaba ningún mal.

Un tirón que no esperaba y que la recostó en la cama de su bombero, la sacó de sus pensamientos.

- Bueno, bueno… por donde nos habíamos quedado tú y yo… - Ranma acercó a su cuerpo más aún si era posible a la peliazul - ¡Auchhh!

- Pues nos habíamos quedado en que yo te doy la medicación que te corresponde y tú vuelves a intentar dormir un poco - Akane se levantó, no sin esfuerzo de la cama, dando antes un beso en la nariz a Ranma.

- No es justo - se quejó el ojiazul mirando como Akane trasteaba algo en una mesa que había al final de la habitación.

Entonces su diosa se acercó a él moviendo lentamente sus caderas de un lado a otro, se sentó junto a él en la cama subiendo ligeramente la falda de su uniforme y dejando entrever el inicio de sus muslos. Muy despacio se inclinó hacia Ranma hasta que sus labios estuvieron a escasos centímetros el uno del otro.

Ranma tragó saliva al sentir el aliento de Akane rozando sus labios. ¿Estaba torturándolo o es que quería comprobar su autocontrol? Porque de lo último con ella tenía bien poco, sobretodo cuando se encontraba a esa distancia.

- Tendremos todo el tiempo del mundo para conocer cada rincón de nuestros cuerpos - Akane le hablaba a Ranma de la forma más sensual que jamás la había oído hablar. El ojiazul estaba perdido en los ojos de ella que lo miraban con fuego y deseo - pero por ahora vas a ser un buen chico, te vas a tomar los medicamentos y vas a descansar. Abre la boca amor…

Sin mediar palabra y sin apartar la vista de ella, Ranma abrió la boca y Akane depositó encima de su lengua un antiinflamatorio, sabía que dentro de poco se le pasaría el efecto del que le habían inyectado y empezaría a notar un dolor más agudo. A continuación le pasó un vasito de plástico con agua - ahora bebe - la peliazul puso el vaso en los labios del pelinegro y éste siguió sus instrucciones al pie de la letra.

- Buen chico - Akane dejó el vaso en la mesita que Ranma tenía al lado de la cama, volvió a acercarse a él, esta vez susurró a su oído - Cuando estés recuperado tendrás tu recompensa por haberte portado tan bien.

Ranma cerró los ojos y se imaginó cómo hacerle el amor de mil formas diferentes a su chica en llamas - Akane, me vas a matar como sigas así…

- Pues a descansar y a recuperarte pronto, voy a ir a comprar una botella de agua - diciendo esto la joven enfermera le dio un beso en la frente a su bombero y salió de la habitación.

- "Voy a hacerte la mujer más feliz del mundo Akane, ya lo verás" - y con este pensamiento Ranma cerró los ojos y fue vencido por el sueño. Demasiadas emociones en poco tiempo.

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Un año había pasado del accidente en moto de Ranma, una pareja de novios se encontraba en su apartamento organizando la cena que iban a dar para unos amigos con motivo de una boda.

- Cariño, ¿qué estás haciendo? Todavía tenemos mucho que organizar. Los invitados empezarán a llegar en tres horas - una joven peliazul intentaba que su perezoso novio se moviera del sofá mientras ella se encontraba limpiando el baño.

- Amor, tú lo has dicho. Tres horas dan para mucho, estoy viendo una pelea de uno de mis rivales en el torneo de la semana que viene. Han sido órdenes de mi sensei, que estudiara sus movimientos y yo soy muy aplicado - alzaba la voz el pelinegro para que su chica pudiera oírlo.

- ¡Me prometiste que limpiarías el polvo de los muebles del comedor! El vídeo puedes verlo a la noche o mañana.

- Pero si sólo dura veinte minutos y ya voy por la mitad, te prometo que en cuanto termine cojo el trapo y… - Ranma no pudo terminar la frase al ver entrar a su chica en llamas vestida con un conjunto de maid muy pero muy corto, acompañado de unas medias negras que le llegaban hasta el muslo sujetas por un liguero del mismo color. Unos zapatos negros de tacón de aguja cerraban el sexy disfraz que Akane se había puesto para jugar con su bombero.

- Entonces… ¿no me vas a ayudar a limpiar? - Akane giró muy despacio sobre sí misma para que Ranma pudiera contemplarla de arriba a abajo y justamente fue lo que hizo su chico.

- Yo-yo…madre mía… ¿quieres quedarte sin novio? Porque has estado a punto de hacer que me de un infarto. No se puede estar más sexy…. - Ranma se levantó del sillón y se acercó a su chica, a Akane empezaron a subirle los colores a las mejillas.

- Ukyo me acompañó a comprarlo, ¿te gusta?

- Ya le daré las gracias a U-chan cuando llegue… gustarme es poco… estás… espectacular - a Ranma empezaron a cambiarle el color de los ojos, de su azul de siempre a un negro de puro deseo. Tener esa imagen de Akane delante, vestida así sólo para él… desde luego no sabía cómo su chica seguía con la ropa puesta porque su intención fue arráncarsela con la boca desde que había entrado por la puerta.

- Así que usted es la nueva empleada que ha contratado mi novia…- Ranma iba rodeando a Akane sin despegar su mano de la pequeña cintura de la joven, ahora maid.

La peliazul esbozó una sonrisa traviesa y le siguió el juego.

- Sí señor, espero ser de su agrado y poder ayudarle en todo lo que me mande.

- Tendrá que pasar una entrevista personal antes de darle el empleo y le advierto que soy muy exigente… - El pelinegro se posicionó a la espalda de la chica y le susurró al oído con una voz muy ronca que hizo erizar la piel de su diosa.

Akane se giró hasta quedar de frente a Ranma rozando por el camino su cuerpo con el de él y muy bajito también le susurró pero cerca de su boca - Soy una empleada muy complaciente, haré todo lo que me diga.

El pelinegro ya había tenido suficiente, con fuerza sujetó a Akane de la cintura y la acercó para besarla con desesperación. No quería que existiera ningún espacio entre ellos, ella rodeó su cuello con sus brazos y correspondió con el mismo ímpetu.

Sus lenguas jugaban ansiosas la una con la otra dentro de sus bocas, Ranma giró a Akane haciendo que su cara y su cuerpo quedaran pegados a la pared. Él se arrimó rozando su terrible erección con el trasero de ella mientras masajeaba los pechos de la peliazul, la chica al sentir la gran excitación de su novio emitió un gemido que hizo encenderse aún más al artista marcial.

Ranma fue bajando sus manos lentamente recorriendo el cuerpo de Akane, levantó ligeramente la escasa falda del uniforme que llevaba descubriendo unas pequeñas braguitas negras con encaje y transparencias de lo más sexy. Con mucho cuidado la despojó de ellas, el pelinegro volvió a incorporarse y arrinconado con su cuerpo de nuevo a la peliazul introdujo dos de sus dedos en la intimidad de Akane. Ésta sintió una oleada de placer que le hizo echar la cabeza hacia atrás apoyándose en el duro pecho de su bombero. Los gemidos eran cada vez más fuertes, Ranma movía los dedos en círculos mientras Akane se estremecía entre la pared y él.

El ojiazul se acercó al oído de Akane

- Lo primero que pensé al verte así vestida fue arrancarte ese vestidito con los dientes… pero ahora lo que quiero es hacerte el amor con él puesto.

- Como... desee... el señor…- Akane hablaba con la voz entrecortada ya que Ranma no paraba de masajearle alrededor de su clítoris.

El pelinegro giró a Akane haciendo que su espalda chocara contra la pared. Se quitó la camiseta mientras su chica le desabrochaba el pantalón y se deshacía de él junto con sus bóxer dejando a su chico completamente desnudo ante ella. Sin duda era la imagen de un Dios griego, por más veces que lo viera desnudo no podía creer que hubiera nadie tan perfecto como él.

Ranma cogió a Akane de los glúteos y la elevó haciendo que sus torneadas piernas rodearan su cintura y sin esperar ni un segundo más la penetró con urgencia y necesidad. Un quejido de placer escapó de los labios de la peliazul mientras las embestidas de Ranma se hacían más rápidas y fuertes.

Cuando Ranma notó que su chica estaba a punto de llegar al clímax se detuvo quedando todavía dentro de ella.

- Quiero que disfrutes un poco más… - sin salir de ella se dirigió al dormitorio que ambos compartían, la depositó sobre la cama con mucho cuidado sin apartar la mirada de ella - te ves tan adorable con las mejillas sonrosadas…

- Ranma… - suplicó su chica, oírla pronunciar su nombre mientras hacían el amor lo volvía loco. Con mucho pesar salió un instante del interior de la peliazul, decidió que el uniforme ya le molestaba, la quería tener desnuda para él. Se acercó al armario de ella y cogió dos pañuelos. Con uno le vendó los ojos y con el otro amarró sus muñecas y las sujetó al cabecero de la cama.

- Sólo quiero que sientas amor… - terminado de decir esto empezó a lamer el cuello de su chica intercalando besos y caricias por todo el cuerpo. Akane se retorcía de placer en la cama. Quería también tocar a Ranma pero no podía, sus manos estaban atadas por encima de su cabeza.

El pelinegro continuó con sus besos y sus lamidas llegando hasta la intimidad de Akane donde introdujo su lengua para deleite de la peliazul haciendo que en poco tiempo tuviera su ansiado orgasmo. La chica arqueó la espalda cuando llegó al clímax, el joven bombero entonces volvió a posicionarse encima de ella besándola con pasión.

Seguía notando el ardor en el cuerpo de Akane, así que sin poder esperar un minuto más se volvió a introducir en ella. Al principio entraba y salía de su cuerpo muy pausadamente pero el deseo se hizo más fuerte así que volvió a embestirla de manera demandante.

- Ranma… Ranma… - Akane pronunciaba su nombre entre gemidos y él empezó a moverse más rápido hasta que notó como su chica volvía a tener otro orgasmo, así que sin poder aguantar más se derramó dentro de ella.

Se quedaron unidos unos minutos, con la respiración agitada. Entonces Ranma quitó el pañuelo de los ojos a Akane y la desató. Salió de ella y la recostó entre sus brazos, la chica apoyó su cabeza en el pecho de su novio.

- Estaría toda la noche haciéndote el amor, eres puro fuego mi vida - Ranma daba un beso en la cabeza a su chica.

- Ojalá pero sabes que tenemos invitados y aún tenemos cosas que organizar - Akane intentó incorporarse pero Ranma la retuvo entre sus brazos.

- Vamos a quedarnos así un ratito más… o mejor toda la vida …

- Después de que se vaya todo el mundo volveré a ser tuya el resto de la noche. Ninguno de los dos tiene que madrugar mañana, ¿verdad? - la peliazul miró con picardía a su chico.

Ranma alzó una ceja ante la sugerencia de su Akane y empezó a contar las horas que faltaban hasta que pudieran quedarse solos otra vez - Ninguno… Además creo que tendrá que repetir la entrevista de trabajo, hay algunos puntos que no me quedaron muy claros.

- Sí, señor… como usted desee… - Ranma iba a abalanzarse de nuevo sobre Akane cuando el timbre de la puerta sonó.

- ¿Pero qué hora es? ¡No puede ser que estén aquí ya! ¡Ve a abrir tú, yo voy a ducharme rápido! ¡Madre mía que desastre! - se ve a una peliazul corriendo histérica fuera de la habitación dirigiéndose hacia el cuarto de baño.

Ranma se vistió como una bala y de mal humor, no tenía ganas de cenita con amigos, solo quería no salir de la cama con Akane y no precisamente para dormir. El timbre volvió a sonar con más fuerza.

- ¡Qué ya voy! - Ranma abrió la puerta encontrándose al otro lado con Ryoga y Ukyo, los dos con los brazos en jarras.

- ¡Qué modales son esos Ran-chan! Encima de que venimos a ayudar a preparar la cena.

- ¿Es qué acaso hemos interrumpido algo? - Ryoga como hombre que era se puso en el lugar de Ranma y sólo habría una cosa que lo pusiera de ese mal humor con los invitados a su casa y era que lo hubieran interrumpido en una sesión de sexo con su cielito.

- Ammm no… pasad por favor y disculpad mis malos modos.

- ¿Dónde está Akane? - Ukyo miraba dentro del apartamento.

- Se está duchando, no nos hemos dado cuenta de la hora que era…

Ryoga lo miró fijamente y confirmó sus sospechas.

- Lo sentimos Ranma pero ya tendréis tiempo de terminar lo que habéis empezado - dijo esto dando una palmada en la espalda del pelinegro.

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Los demás invitados fueron llegando una hora más tarde, Daisuke e Hiroshi llegaron con sus novias Yuka y Sayuri, Kuno también se había echado novia y para desgracia de Ranma y Akane, que tenían que incorporarlo a la familia se trataba de Nabiki, la hermana de Akane. La empresa de la castaña la trasladó de Corea a Japón, quiso que Akane la llevara al parque de bomberos para conocer a su nuevo cuñado y allí conoció a Kuno. No sólo le pareció guapo si no que se enteró que su familia era la que poseía gran parte de las acciones de su empresa con lo que le pareció más guapo todavía. Él enseguida se dejó cautivar por la joven y astuta chica de cabello corto castaño y comenzaron su romance. Kuno pidió perdón a Akane por no haber conseguido salvarla de las garras de Saotome pero ahora su corazón tenía una nueva dueña.

Mousse también se encontraba entre los invitados, había llegado hace un mes de cumplir su excedencia, también iba acompañado de una chica morena de pelo largo y de ojos negros llamada Mei-Lin, la conoció en uno de sus viajes de meditación por su país natal y enseguida se enamoraron, se le veía más feliz que nunca.

Y luego estaba la pareja estrella, la causante de esa reunión y de una futura boda… Happosai y Cologne que después de reencontrarse en el torneo de hace un año, continuaron su historia de amor por donde lo dejaron en su juventud y en un periodo de cuatro meses iban a contraer nupcias. Cuando lo anunciaron a sus amigos todos cayeron al suelo de la impresión, sólo de imaginar a esos dos en la noche de bodas les daba escalofríos.

La reunión resultó finalmente de lo más agradable, entre risas y anécdotas el tiempo pasó volando y antes de lo que esperaban la pareja despedía a sus amigos en la puerta. Ukyo insistió en quedarse para ayudar a limpiar pero Ryoga al ver la cara de Ranma convenció a su cielito de que ya se pasarían mañana para echar una mano, así que despidiendo a sus últimos amigos Ranma y Akane se quedaron solos.

- Creo que será mejor que recojamos esto antes de irnos a dormir, al menos lo más gordo - Akane miraba con desgana el desorden que había en el comedor.

Ranma se acercó por detrás a la peliazul y besó su cuello - De eso nada… me prometiste que después de la cena serías toda mía…

Akane suspiró al sentir los labios de Ranma sobre su cuello - pero mira que desastre, no voy a poder dormir sabiendo cómo está el apartamento.

- ¿Y quién ha dicho que vayas a dormir?

- Eres insaciable, Saotome - dijo la peliazul entre risas.

- Tú tienes la culpa, haces que te desee cada día más - Ranma giró a Akane hasta tenerla de frente dándole un tierno beso en los labios.

- ¿Sólo me deseas? - Akane miró a Ranma haciendo pucheros.

- Te deseo y te amo - el pelinegro puso su mano en el vientre de Akane - os amo

- Nosotros también te amamos - sonrió la peliazul a su bombero y futuro padre de su bebé. El mismo día del regreso de Mousse se enteraron que iban a ser padres. Ranma tomó a Akane de la cintura y la hizo dar vueltas hasta casi marearse, era su sueño hecho realidad. Formar una familia con el amor de su vida, parecía que por fin los dioses se ponían de su parte. Ambos decidieron que les haría ilusión que su retoño le llevara los anillos el día de su boda de la mano de la pequeña Hanako, que para alegría de todos había conseguido vencer su enfermedad, así que esperarían un par de años hasta casarse.

- Gracias por cruzarte en mi camino, Akane

- Gracias por salvarme la vida y hacer de mí la mujer más feliz del mundo, Ranma.

Se miraron a los ojos visualizando muchas ilusiones y proyectos futuros pero en ese instante sólo eran ellos dos, así que Ranma la tomó en brazos y entre besos la llevó al dormitorio donde le demostraría su amor por toda la noche y la eternidad.

Fin


¡Hola a todos por última vez! Buahhhhh ahora mismo parezco Soun Tendo llorando a moco tendido. Son sentimientos encontrados, por un lado alegre de darle un final a la historia y por otro triste porque me había encariñado con ella.

Espero de corazón que no os haya decepcionado, ni en el proceso de la historia ni en su final. Sé que os he hecho sufrir en algunos momentos pero esa es la sal de la vida, no obstante mis más sinceras disculpas!

Muchísimas gracias de todo corazón a las personas que han seguido el fic. Vosotros junto con mis #locasporeldiosgriego habéis sido muy importantes para el desarrollo de la historia. Especialmente muchas gracias a mi beta reader Hana Note, siempre dispuesta y yo molestándola en plenos exámenes para que leyera los capítulos y corrigiera lo necesario. Arigatou peque!

Tengo un one-shot medio terminado que pronto subiré a fanfiction por si os apetece leerlo. Y no dejéis de leer Doco, Manon, El circo, Planes cruzados y Cumpleaños inolvidable.

Y sin más me despido hasta la próxima. Un beso y un abrazo muy fuerte a todos.

Sakura Saotome :)