Me desperté a las siete con Leo a mi lado; había conseguido dormir unas tres horas. Me duché rápidamente, y me di tres o cuatro capas de anti ojeras. En la maleta de mano me decidí a meter dos pantalones vaqueros, que eran cómodos para hacer turismo. Un par de jerséis, unas camisetas, y para el concierto llevaría puestos unos leggings de cuero que juré que jamás me pondría. Pero, qué demonios, no me conocía nadie en esa ciudad. A juego llevaría una camiseta un poco más formal negra también. Neceser, maquillaje, y poco más. Le dejé a Leo varios kilos de comida por si acaso; de normal no comía mucho, pero solo faltaba que por mi ausencia le entrara la depresión y con ello las ganas de comer.

Después de pagar al taxista me bajé, y fui en busca de la terminal en la que había quedado con Coral. Allí estaba ella, sentada con los pies encima de la maleta leyendo una revista. Al verme se levantó y me sonrió.

- Llego bien de tiempo, no?.- Pregunté.

- Si, tranquila aún queda media hora antes de embarcar, además, no tenemos que facturar.- Guardó la revista en uno de los bolsillos exteriores de la maleta.

- Cuéntame que pasó con Pablo, ahora mismo.

- No te andas por las ramas ni un poco, eh?.- Dijo riendo.

Resulta que estuvieron hablando durante horas en un bar, pero cuando llegó el momento decisivo de la despedida, no le dio un beso. Bueno sí, pero en la mejilla.

- Que decepción querida…- Dijo Coral mientras estábamos en la cola de embarque.

- Espera, me estás diciendo que después de todo el paripé de la fiesta eso es todo?

- Más frustrada estoy yo…

- Igual es de la vieja escuela, y hasta que no quedéis un par más de veces no se va a lanzar…- Dije cuando llegaba ya mi turno en la cola. Le enseñé al chico del mostrador la tarjeta de embarque y el DNI. Coral hizo lo mismo y a través del pasadizo entramos en el avión; colocamos nuestras maletas y nos sentamos.

Decidí contarle lo de Iván, ya que a ella también le resultó sospechoso que se quedara conmigo después de la fiesta. Me echó la bronca, claro está, diciendo que era un buen chico, que no sería un capullo, o que al menos no tenía pinta de ello… Me dejó echa un lío…

Así que en venganza decidí gastarle una broma:

- Oye, tienes las entradas no?.- Dije mirándole con cara de búho. Se quedó completamente paralizada.

- N…no… Te las di a ti en la oficina. Las tenías tú.

- No Coral, te dije que te las quedaras tú, que seguro que a mí se me olvidarían, que bastante tenía con llevar el billete del avión.- Y me crucé de brazos a la espera de que reaccionara.

- Que no Beth, que te las di. No me las dejaste en ningún momento…- Al ver que yo no respondía, se puso frenética, empezó a buscar en el bolso como si estuviera poseída. En ese momento no pude aguantarme más la risa y estallé en carcajadas.- Pero bueno Beth, eres idiota? Quieres que me dé un derrame? Joder… te mato. Las tienes tú, verdad?

- Claro que las tengo yo, me las diste en la caja y las guarde en la cartera.- Dije secándome las lágrimas de los ojos.- Como has picado… Ay…- Cogí el bolso, que me lo había colocado en los pies del asiento y rebusqué la cartera en el bolso. A la que le dio un derrame fue a mí.- Coral, no tengo las entradas…

- Venga Beth, dejalo; ya no tiene gracia.

- Coral, te juro que no las tengo… No las metí en la cartera, están en la caja… Dios, no las saque. La caja estaba en el otro bolso…mierda mierda…

- ¡NO ME JODAS BETH!.- Dijo gritando. Medio avión se giró para mirarnos. Se llevó las manos a la boca.- Beth…. Beth bonita…. Lo único que tenías que hacer era traer las entradas…. Beth….Beth…

- Ya vale! Me vas a desgastar el nombre! No hay ninguna forma de justificar que somos nosotras?

- Me pidieron los nombres cuando gané, pero no sé si servirá.

- Genial, entonces con que les digamos nuestros nombres valdrá. Les explicaremos lo que ha pasado y nos dejarán pasar. Seguro que no les importa… Toooodo saldrá bien.

El avión despegó minutos después de nuestra crisis de pánico.

Al llegar a Londres, cogimos un taxi hasta el hotel. El local donde se realizaba el concierto estaba situado en Brixton, así que cogimos un hotel que estuviera situado entre el centro de Londres y Brixton.

El hotel tenía vistas al Támesis, era bastante bonito, con una decoración barroca preciosa.

El concierto empezaba a las nueve, así que, descansamos un rato en la habitación antes de arreglarnos y salir a la aventura.

Para las siete y media estábamos listas, así que decidimos ir andando hasta la sala; entre orientarnos y encontrar el lugar exacto nos llevó media hora larga, y para cuando llegamos había una cola que podría rodear dos veces Inglaterra y cruzar el canal hasta España, Jesús…

- Beth cariño, qué se te ocurre que hagamos?

- Tendremos que buscar a alguien con quien podamos hablar y explicarle la situación. Quizá al principio de la cola…

- Si consigues llegar sin que te arranquen la yugular te sigo.

- Gracias Coral…

- Quizá podamos bordear la cola hasta la entrada… Mira, allí, veo la puerta y hay dos tíos de pie. Podemos intentarlo.- Ambas suspiramos. Aunque la culpa de que tuviéramos que hacer esto era mía. Sin llamar mucho la atención nos acercamos a los tipos de la entrada, pasando cerca de la gente que estaba guardando cola. Creo que entendía algún que otro insulto. Además, como era yo la que tenía la carrera de Filología Inglesa y había sido mi culpa olvidar las entradas, me tocaba hablar a mí.

Con mi mejor inglés les intenté explicar que habíamos olvidado las entradas, pero que las había ganado mi amiga en un concurso de la radio.

- Coral, me pregunta que cuál era la radio.

- Buf… eh… Joder, no me acuerdo…

- Venga Coral, piensa, piensa!

- Ah! La BBC Radio 1!.- Al oír la contestación de mi amiga, uno de los porteros asintió, y entró por la puerta, dejándonos con el otro fuera.- Qué pasa, a donde ha ido?

- Coral se inglés, pero no leer la mente! No lo sé! No ha dicho nada.

Al cabo de unos minutos tremendamente incómodos e interminables el portero salió acompañado de otro hombre. La gente de la cola que se encontraba cerca de nosotras se agitó y empezó a haber barullo. Se presentó como uno de los colaboradores de la radio, y de nuevo le expliqué lo sucedido. En perfecto inglés preguntó:

- Muy bien, si son tan amables de decirme sus nombres, por favor.

- Coral Gómez y Elisabeth Cortés.- Respondí. El hombre asintió, y tecleó algo en su Ipad.

- Su identificación, por favor?

- Identificación?

- Sí, algo con lo que podamos cerciorarnos que son ustedes.

- Ah de acuerdo. El DNI Coral, saca el DNI.- Recogí la identificación de mi amiga y la entregué junto con la mía.- Lo miró durante unos segundos y asintió. Dios, es que solo saben asentir?

Nos lo devolvió y volvió a hablar:

- Y por último, podrían contestarme a la pregunta del concurso?

Sin darme tiempo a girarme para hablar con Coral ésta respondió.

- El hobbit, la Desolación de Smaug. I see fire, y aparece al final de la película en los créditos.

De nuevo, el hombre asintió.

- Pueden pasar, pero por favor, la próxima vez hagan el favor de traer consigo las entradas. Esto es sólo una excepción. Mi compañero les guiará hasta dentro. Que disfruten del concierto.

Le dimos las gracias tantas veces como pudimos antes de que se diera la vuelta y se marchara.

- Pero bueno, se puede saber qué pregunta era?

- Preguntaba sobre qué canción de Ed se había dado a conocer en una película de una saga famosa en este año.

- Y era necesario decirle también en qué parte de la película aparecía?

- No, eso ha sido de regalo.

- Friki…- Dije dándole un codazo.- Eh mierda! Las entradas venían con el pase para el backstage! Tenemos que decírselo.

- De esto me encargo yo, tu quédate aquí, voy tras él.

Le vi alejarse detrás del chico que nos atendió a la entrada, y a lo lejos vi que hablaban. Yo, mientras me movía nerviosa de un lado para otro. Nos encontrábamos en una antesala, como las que hay a las entradas de los teatros o cines. Al final de la sala había una gran puerta abierta de par en par por la que daba acceso a la sala del concierto, y otras dos puertas a los lados también abiertas. Había unas cuantas personas, vestidas elegantemente. Hombres con trajes, mujeres con vestidos de noche. Me sentía algo fuera de lugar con mis leggings, parecía una grupie cualquiera.

Estaba andando hacia una esquina de la sala, cuando al darme la vuelta me choqué con una persona.

- Oh, disculpe.- Dije poniéndole una mano en el brazo.- Ha sido culpa mía.- Al separarme unos centímetros, me di cuenta de que era un hombre. Un hombre muy muy alto; andaría por el metro ochenta y cinco, me sacaba casi una cabeza. Llevaba un traje negro con camisa color burdeos, sin corbata y abierta a la altura del botón del cuello. Tenía el pelo negro, algo ondulado hacia un lado, no muy largo, y oh dios, sus ojos. Eran los ojos más azules y penetrantes que jamás había visto. Sus rasgos eran finos, con unos pómulos marcados y delineados y una nariz perfilada. Me miraba sorprendido con los ojos clavados en mí. No sé si me habría entendido, por eso lo repetí más pausadamente.- Lo siento, disculpe.- Dije sonriendo. Como no dijo nada, y me estaba empezando a incomodar que me mirara y no dijera nada, bajé la mirada y la cabeza y me aparté, siguiendo mi camino hacia el centro de la sala. Me giré para volver a mirarle de nuevo, y el seguía en la misma postura observándome. Joder, ya le había pedido perdón, al menos tres veces! Que le pasa a ese tío? En ese momento apareció Coral de entre la gente. Por última vez, volví a mirar hacia su dirección, caminaba hacia una de las puertas laterales, con una mujer rubia cogida de su brazo. Antes de llegar a la puerta la soltó y le indicó con la mano que pasara ella primero. Oh, que caballeroso el inglesito. No le debieron decir en sus clases de modales ingleses que mirar sin pestañear más de un minuto es de mala educación. Y justo en ese momento se giró de nuevo para mirar al centro de la sala, echó un vistazo, y al no encontrar lo que buscaba, bajó la mirada y avanzó por la puerta.

- Todo solucionado, me ha dicho que subamos a los palcos de arriba de la sala, y que cuando haya terminado el concierto, todas las personas que se encuentren en esos palcos pasaran al backstage.

- Genial, y por dónde vamos?

- Por allí.- Dijo señalando la puerta por la que había salido el caballero inglés. Echamos un vistazo más a la antesala, nos sacamos un par de fotos y fuimos hacia los palcos. Al atravesar la puerta, al fondo a la izquierda había unas escaleras que subían a la parte de arriba. Era todo un mismo ambiente, un pasillo alargado que recorría la pared hasta el otro lado de la sala, y podías ponerte donde quisieras. Ya que aún no había mucha gente, decidimos ponernos más o menos en medio para tener la mejor vista posible del escenario. En ese momento, se empezó a escuchar gran barullo en la parte de abajo, y la sala empezó a llenarse; la gente corría por ocupar las primeras filas y poderlo ver más de cerca. Había un gran ambiente, risas, flashes de cámaras, pulseras luminosas, barritas de los mismos colores...

La parte de abajo está prácticamente llena, y arriba, en el palco a penas éramos 30 personas. Me asomé para ver cuanta gente había, y la sala estaba hasta la bandera. Las luces empezaron a atenuarse, el comienzo era inminente. Antes de que las luces alcanzaran el punto más bajo, miré a mi alrededor, y allí estaba él, con la misma mujer que antes. Estaban conversando y él tenía su cara en mi dirección, pero la mirada fija en la rubia. Me recogí el pelo hacia un lado, y en ese momento sus ojos se desviaron de la mujer y me miraron a mí. Apenas le sostuve la mirada unos segundos cuando las luces del escenario se encendieron y me obligaron a mirar. La música empezó a sonar, y el concierto comenzó.