Disclaimer: Yanderella y sus personajes no me pertenecen, créditos a CHARON. La imagen tampoco es mía.
—Pe-pero eso no puede ser, Shintaro se fue a Italia a vivir para siempre —dije incrédula, siguiendo sin creer en sus palabras.
Agachó un poco su cintura hasta quedar su cara a poco centímetros de la mía, portando una gran sonrisa, parecía que se estaba divirtiendo, aunque yo estuviera un poco avergonzada por la cercanía.
—Bueno, si no soy el verdadero Shintaro, ¿entonces cómo podría saber que la pequeña Honoka tiene unos padres que casi siempre están fuera de casa, eh?
Su sonrisa se ensanchó y sus orbes marrones me observaban fijamente, diciéndome que esperaban algo de mi parte. Me aparté un poco, ya que estar tan pegados me ponía cada vez más nerviosa. Finalmente, lo miré a la cara y me digné a contestarle lo siguiente:
—Bienvenido de vuelta, Shintaro-kun. E-espero que no te moleste que te llame así
Por un momento, mi corazón se me aceleró un poco más de lo normal, malditos nervios.
—No, no me molesta, Honoka-chan. ¿Quieres qué sigamos jugando o prefieres ir a otro sitio?
—Creo que estaría bien dar una vuelta por el parque, ¿qué dices tú? —opiné con una sonrisa.
—Pues está decidido pero... ¿dónde está el parque?
Reí levemente por tal cuestión, por alguna razón se me hacía adorable.
—Yo te guío.
Cogí su mano y los dos salimos de allí rumbo a nuestro destino.
El cielo estaba gris y parecía que iba a llover pronto así que, aunque no pudiéramos estar mucho juntos en el parque, lo invitaría a mi casa para hablar sobre las cosas que nos han pasado a lo largo de todos estos años.
Fue cuestión de minutos para que llegáramos al parque, estaba un poco desolado, mas no se necesitaba más gente, con nosotros dos bastaba ¿no?
Divisé un banco vacío para sentarnos, caminé hasta él, aún sujetando la mano de Shintaro y me senté, mas no fui la única que lo hizo. Vislumbré a la otra persona que se había sentado junto a mí y mis párpados de abrieron de par en par.
—Tú... —susurré, apartando mi vista de inmediato de ti.
Y, para ponerle la guinda al pastel, la detestable había venido también. Bajé mi vista al suelo, lo bastante como para que mis ojos quedaran tapados por mi flequillo.
—Vayámonos, Shintaro —sentencié a la vez que me levantaba.
—Así que tú eres Yatare ¿eh?
—Yatarou —corregiste.
—Shintaro, por favor, déjalo. Es mejor que no conversemos más con él —pedí con la voz un poco quebrada, estirando con insistencia de su brazo.
—No sé qué mierda le has hecho a Honoka, pero te aseguro que el día que me entere te va a costar caro —amenazó el de cabello aguamarina.
—¡Oye! ¡Ten más respeto y sé más civilizado! La violencia no lleva a ninguna parte —intervino esta vez Hinata.
—Déjalo, Hinata; él es igual de agresivo que Honoka, son tal para cual.
Solté la mano de mi otro amigo de la infancia y me paré frente a ti con la mano levantada. Un fuerte sonido se escuchó por todo el lugar. Mi mano estaba un poco roja y tu mejilla enrojecida, no hacía falta decir más para saber lo que había ocurrido en ese instante.
—No creí que pudieras ser tan idiota, Yatarou —hablé, cayendo una lágrima por mi ojo derecho seguido por otras más en ambos ojos.
Después de aquello huí, haciendo caso omiso a las palabras de Shintaro, el cual me persiguió sin dudarlo. Llegué a un lugar un poco apartado de la civilización, no estaba muy lejos de donde estaba antes, mas era lo suficiente para sentirme segura de poder llorar tranquila, o simplemente ordenar mis pensamientos y calmarme.
Mi respiración seguía acelerada y no parece que vuelva a la normalidad pronto, después de todo he corrido la más rápido que he podido.
Tosí y con ello gotas nuevas salieron, aunque ni siquiera pararon mientras corría y no tenían intención de hacerlo ahora. Para añadir, se me había taponado un poco la nariz y el resultado es molestia.
Pequeñas gotas caían sobre mi cabello y brazos, ¿¡en serio se iba a poner a llover ahora!?
—¡Honoka! —gritó mientras corría hacia mí.
Genial, ahora Shintaro me vería llorar. A pesar de que me secara las lágrimas, nuevas lágrimas salían a la velocidad de la luz, realmente tengo mala suerte.
—Honoka —jadeó, posó sus manos sobre sus rodillas y poco segundos después estaba frente a mí.
La lluvia apretó un poco más, haciendo que aquellas gotas saladas se confundieran con la lluvia.
—Honoka...
Me abrazó, hundiendo su cara en mi cuello. Su aliento chocaba con mi espalda y notaba como nuestros cuerpos estaban apretados entre sí. Mi corazón se aceleró al mismo tiempo que la sangre subía hacia mis mejillas.
—Y-ya puedes parar, es-estoy bien —tartamudeé, me habré visto ridícula.
En respuesta él me abrazó con más fuerza.
—No... no lo haré —susurró en mi oído, estremeciéndome por la cercanía.
Quería alejarlo, pero no tenía la energía como para hacerlo, me sentía débil... y eso lo odiaba.
—O-oye, la lluvia está apretando y si no nos refugiamos rápido acabaremos más empapados de lo que estamos —advertí un poco molesta, por lo menos había dejado de llorar.
Sin decir nada me soltó, pero cogió mi mano y me arrastró junto a él hacia algún lugar seguro, o eso es lo que yo creo.
Paramos delante de un edificio de apartamentos, debía de ser el sitio donde vive...
«¡Un momento! ¿¡Voy a entrar a su casa!?» pensé exaltada.
Tarde, me había dado cuenta tarde. La puerta del portal ya estaba abierta y Shintaro estaba llevándome consigo de nuevo sin pedirme opinión.
No puedo decirle después del tramo que hemos caminado que no entraría a su casa, sería de mala educación, pero entonces ¿qué haría?
Bueno, aquí el capítulo tres :3
salseo is coming ?) no tengo mucho que decir :3 salvo que es irónico que tenga tanta inspiración para una historia que casi nadie lee y que para otras que tengo algunos lectores no se me ocurra nada xD funciono al revés :'v
Al menos he recibido un review ;w; Gracias SessKagome and Shade Shaw por tomarte la molestia de leerlo y comentar X3
Espero que hayan disfrutado del capítulo :3
Nos leemos~
PD: ¿Review? ¿Fav? ¿Follow? ¿Algo? ;w;
