ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO CONTIENE CONTENIDO EXPLÍCITO SOBRE RELACIONES SEXUALES (LEMON), esta bajo la discreción de cada uno continuar la lectura.

Alaraciones: Los personajes, no me pertenecen son de Masashi Kishimoto. Sasuke tiene 18 años y Sakura tiene 17 años. La historia toma lugar en un universo alterno.

Pareja: SasuSaku

-Pensamientos-Texto Cursiva

-Mensaje o texto escrito entre personajes-Texto cursiva y delineado.

(N/A:)-Notas Mías

-Hablan-Entre guiones


Only We Know

Capítulo III

Stick


El lunes llego para ella desafortunadamente. No podía evitar pensar en la posibilidad de que si Sasuke la recordaba la reconocería inmediatamente. Porque, ¿quien más tenía los ojos verdes y el cabello rosa? La respuesta era obvia, nadie. O al menos no en el instituto. Camino no muy segura de si misma y más siendo que unos cuantos la quedaban viendo. Aún debía utilizar los lentes de contacto y deseaba mucho en ese preciso momento ser capaz de ocultarse bajo sus viejas gafas. No le agradaba llamar la atención, le gustaba pasar desapercibida. Solo esperaba que pocos estuviesen enterados del acontecimiento en la fiesta cuando tuvo el grato momento de besar y estar con Sasuke. Al llegar a su salón todavía se sintió inspeccionada por varios alumnos. Se sentó en su sitio y maldijo su buen oído.

-Escuchaste, la nerd de pelo rosita beso a Uchiha-sempai en la fiesta del pasado viernes-oyó el susurro de una chica.

-Si, y ya sabes que Uchiha-sempai es de todas, pero no se que vio en ella-contesto otra con tono asqueado.

-Si tienes razón-hablo la que inicio la conversación y después se rieron levemente. Pero Sakura no se controlo y perdió la poca paciencia que tenía. Las volteo a ver con mirada enojada y brincaron al ser sorprendidas con las manos en la masa. Y para la peli-rosa eso fue más que suficiente.

-A ver si así se callan-pensó la oji-jade. Sakura era tímida pero solo alrededor de Sasuke. No era una persona que se dejaba intimidar fácilmente por otros. Si; no era social pero era porque no quería hablar con personas huecas como esas o porque no le daba tanta importancia. Ella se sentía bien como estaba. Suspiro, sería un día largo. Y con todo el motivo evadiría a Uchiha Sasuke. No estaba preparada mentalmente para verlo aunque fuese de lejos. Miró el reloj de pared que yacía en el aula. Faltaban aún diez minutos para que iniciarán las clases. Y juraba que el tiempo iba demasiado lento. Anhelaba tanto centrar su mente en sus estudios y menos en cierto azabache que la estaba volviendo loca. Entonces a su lado se percato que Ino colocaba su bolso en su respectivo escritorio. Bien, solo esperaba que ella hablara de un tema que no fuese el Uchiha.

-Ah~ Sakura-chan, ¿acaso no hace un bello día?-pregunto la rubia de forma amigable.

-Deja el sarcasmo Ino. Hasta ahora todo va del asco-dijo malhumorada. La rubia reconoció la razón de la molestia de su amiga, los rumores sobre ella y el azabache se escuchaban en los pasillos. Y era la comidilla del momento.

-Oh vamos no esta tan mal. Además me alegra tanto verte sin esas asquerosas gafas rojas-mencionó mientras tomaba asiento a lado de la oji-jade.

-Cierto Yamanaka Ino. Me debes un par de nuevas gafas. No usaré solo estas cosas-apuntó a sus ojos.-Mi madre ya me ha preguntado que ha sucedido y he dicho la verdad a medias. Tu las has quebrado y me compraras unas nuevas a modo de disculpa por el 'accidente'-comento con una sonrisa. Esta vez con la creencia de su madre que la rubia le daría unas nuevas no podría negarse. Sería el primer evento agradable del día.

-No cantes victoria Sakura-chan. Aún puedo convencerla que es mejor que dejes esos aparatos. Tu sabes que ella me aprecia y me escuchara-sonrió ahora la oji-azul.-Si crees que pondrás todo mi esfuerzo a la basura estas muy equivocada. Me ha costado demasiado deshacerme de esos lentes. No dejaré que vuelvas a usar unos nuevos en mucho tiempo. Hablando de tu apariencia, ya deja de hacerte esa horrible trenza, dale libertad a tu cabello. ¿No aprendes de la vez que te arregle? Te veías bonita-se quejo.

-Si recuerdo todo el incómodo proceso y no estoy interesada en cambiar mi rutina. Así que, sigue esperando a que suceda-.

-¿Enserió me estas retando de nuevo Haruno?-pregunto Ino con los ojos entrecerrados y fijos en su peli-rosa amiga con su mano apoyada en su mentón.-Hasta ahora he ganado, asimila los hechos tienes todas las de perder conmigo-manifestó con voz petulante.

-Eres insoportable-concluyo con tono molesto y dándose por vencida con la rubia.

-Ah, pero así me amas-respondió mientras le pestañeaba varias veces para fastidiarla. Sakura la miro incrédula, a veces su amiga podía ser tan infantil. Pero su mente se distrajo al escuchar la campana sonar.

-En verdad, malditos diez minutos-pensó cuando al fin vio al profesor de ciencias entrar al salón. Dio gracias que las horas de clases pasaron sin mayores distracciones consiguiendo despejar su mente. Pero el sonido del timbre la trajo de vuelta a su fatídica realidad. Era el inicio del primer receso, el momento donde era más posible encontrarse con el Uchiha. Se levantó con celeridad de su asiento, tenía que salir del aula para no tener que escuchar los estúpidos chismes que correrían. Ya en el instituto el rumor se esparciría como llama, y la alcanzaría hasta quemarla viva entre cotilleos. Agarro su bento y no espero a Ino.

-Que hoy ella se la pase con su tarado novio-se dijo a si misma mentalmente. Se dirigió rápidamente hacia una zona donde iba antes de que su amiga volviera a Japón. Las escaleras. Las que daban hacia el área exterior de la parte superior del edificio. Las puertas a la azotea siempre permanecían cerradas, ya que ningún dirigente quería que algún alumno se suicidara desde tales alturas. Por ende, el área alrededor pasaba la mayor parte del tiempo vacío. Resoplo alegre al hallar el lugar como siempre. Completamente desolado. Subió algunos escalones hasta sentarse en el último escalón superior. Abrió su caja y dio gracias por la comida. Comió primero un onigiri y se deleitó con el sabor. Su madre siempre convertía un platillo sencillo en algo totalmente delicioso. Y agradecía que su progenitora tuviera un don en la cocina. Continuo comiendo lo demás hasta terminar y luego se percato de su estado. Tenía sed y no había traído algo para saciarla con algún líquido. Sacó su móvil desde un bolsillo en su falda. Miro la pantalla, aún faltaban veintitrés minutos para que el receso finalizase.

-El tiempo en serio me detesta el día de hoy-hablo para ella. Y rechisto, demasiados minutos a su disposición y nada entretenido que hacer con ese tiempo. Anteriormente era normal para la joven traer un libro o una libreta para escribir. Lo cual dejó de hacer desde que Ino volvió pues el tiempo se iba fácilmente cuando platicaban. Ahora debía pensar que hacer por el momento. Y aún con su sed ni loca iría hasta alguna máquina expendedora, era en esos sitios donde Sasuke se la pasaba un rato con sus amistades. Tal vez regresaría a su salón de clase, tomaría un libro de su mochila para leer y también su termo con agua. Eso seria lo mejor. Con una meta y algo paranoica, camino por los pasillos intentando ver de reojo a su alrededor. Estaba segura que Ino estaría en el patio. Ella y su terror al encierro se lo confirmaban. Pero lo que quería evitar era toparse con el azabache. Cuando a la distancia pudo ver el rótulo de su sección suspiro tranquila, solo unos pasos más y estaría dentro del aula tomando lo que necesitaba. Pero algo la detuvo totalmente en su caminar.

-Esto debe ser una broma-pensó horrorizada Sakura. Su cara pasó a estar más pálida de lo normal. Sin pensárselo mucho, se oculto velozmente en la esquina más cercana. Y miro en dirección a la persona que tenía delante. Uchiha Sasuke estaba allí en el pasillo, frente a su maldita aula. No comprendía que hacía allí. Podría ser remotamente posible, ¿que la estuviese buscando?

-No, Sakura eso es estúpido. Deja de soñar tan alto-se dijo a sí misma mientras los colores volvían a su tez. Tapo por cualquier cosa su boca para eludir soltar algún ruido y continuo viendo de reojo. Pero lo que él realizó la desconcertó. El azabache terminó de abrir la puerta semi-abierta que daba entrada a su cuarto de clases para ver el interior del aula. La peli-rosa escucho la voz femenina de alguien llamarlo 'Uchiha-sempai' a modo de pregunta. Y lo observo mover su cabeza de izquierda a derecha. Lo último en percibir sus oídos fue un gruñido por parte de él y después se marchó.

-Demonios-pensó. Hoy era el día de andar bocona. Ella aún trataba de procesar la información adquirida con lo visto por sus ojos. Era más que evidente que llegó buscando algo o a alguien cuando balanceo su cabeza de lado a lado. Pero el peli-negro refunfuño al no encontrar el motivo de su exploración. Y sin más rodeos se fue del área. La pregunta era, ¿A quien o que buscaba? ¿Podría de alguna manera haberse equivocado de sección? ¿Tal vez su destino era hacia otro lugar? O por muy loco que le parezca, ¿La buscaba a ella? ¿La recordaba a ella? ¿Acaso no estuvo tan borracho como pensó? ¿Estaba en buenos sentidos cuando se acostó con ella? Varias preguntas rondaron por la mente de la joven Haruno y ninguna tendría respuesta por el momento. Volteo a ver nuevamente al pasillo antes de pensar en salir de su pequeño escondite. Nadie.

Se acercó a su salón de clase e ingreso. Los pocos alumnos en el recinto voltearon a verla de forma extraña pero los ignoro. Vio el reloj y quedaban trece minutos. Cogió los objetos por los que venía y guardo su caja vacía en su mochila. Salió nuevamente. Dirigiéndose rápidamente a las escaleras y se sentó en el penúltimo escalón inferior. Ya no deseaba subir hasta arriba. Estaba agotada. Sentía que había asistido a una maratón de tanto correr al ir de aquí a allá, agregando el susto a su pobre corazón. Intento concentrar su mente en la lectura del pequeño libro que se trajo. Pero no lo conseguía. Su cabeza estaba en otro sitio. Pensado aún en lo que sus ojos captaron como una película. Una cinta que rebobinaba y se volvía a repetir. Y no podía evitar afligirse en nerviosismo. Además, era cierto que se acostó con él y claramente le gusto. Pero no conseguía dejar de reflexionar en lo tonta que fue al dejarse llevar por el momento. Ella se sentía fácil como las demás idiotas que se acostaban con el azabache sin pensar en su orgullo y dignidad. Había perdido mas que ganado. Abandonó sus creencias, valores morales y su maldita decencia. Si él la recordaba, la reconocería como otra mas con quien se acostó. Y no le gustaba eso. Siempre anhelo que la primera vez fuera por amor mutuo y no de un solo lado. Y cavilar en eso la deprimía. Pensando en todo esto olvido estar pendiente de la hora y la campana se hacia sonar por todo el edificio. Se apresuró reiteradamente para acudir a su siguiente clase. Y alcanzó a llegar a tiempo por poco. Ino ya se hallaba sentada a lado de su escritorio. Exhalo el aire contenido cuando al fin se encontró sentada en su silla.

-Tranquilidad por ahora-cavilo para sí. Y un quejido por parte de la rubia llamó su atención. La miró de soslayo y la vio colocar un papelillo doblado en su escritorio. Lo tomó y lo desdoblo. Se dedico a leer.

-¿Donde estabas? Huiste nada más sonar el timbre. Y no entiendo porque-yacía escrito. Le dio vuelta a la hojita para escribir en la parte posterior.

-¿Que crees? Huyo de tus ideas e insistencias. Además, un tiempo para mi y pensar tranquilamente me venia bien. Y supongo te la pasaste genial con Sai. Ahora mejor presta atención a la clase. Sabes que no me puedo darme el lujo de la distracción-respondió y se lo dio a su amiga. Ino pareció comprender su mensaje pues no volvió a intentar comunicarse más.

Después llegó la media hora libre y se quedo dentro del aula repasando sus notas, su amiga no quiso distraerla y la vio salir. Seguidamente unas cuantas asignaturas mas y culmino el día escolar. Guardo sus cosas y se despidió presurosa de la rubia para poderse marchar. Pero ella la detuvo tomándola del brazo.

-No Sakura-chan no puedo dejarte escapar de nuevo-dijo la de ojos azul claro. Aún reteniéndola, ella busco algo en su mochila. Saco una cajita y la coloco en la mano de la peli-rosa. Quien con el acto la observo extrañada. Luego con el objeto en mano. Ino la soltó. Sakura miró con curiosidad la caja.-Es un nuevo móvil, me das pena ajena con la chatarra que andas cargando. Planeaba dártelo muchísimo más temprano, pero tu te la has pasado en tu mundo-menciono.

-Ino, no puedo aceptarlo. Ya tengo un teléfono y hubiese sido mejor que me dieras unos lentes nuevos. Eso si lo necesito-.

-Ya sabes mi respuesta a eso. No te daré unas gafas. Y si que necesitas el móvil. El que andas es una antigüedad. Y no comprendo como aun funciona o si dejara de hacerlo en cualquier momento. Quédate el nuevo, no acepto devoluciones-.

-Oh vamos Ino-chan necesito unas nuevas gafas, estas cosas son incomodas-.

-No insistas, solo oirás no de mi boca. Y ya te acostumbraras a las lentillas-.

-¿Estas al tanto de que debo darle un descanso a mis ojos de este plástico? No es saludable-persistió y era cierto. Medicamente es recomendable tener unas gafas aparte de las lentillas.

-Tal vez tengas razón en eso, pero no tendrás unas nuevas por ahora y si tienes problemas solo te llevo al oftalmólogo. Y fin del asunto-.

-Bien, ya veo que no lograre convencerte ¿Ahora puedo irme?-pregunto como si estuviese pidiéndole permiso a su madre para salir. Se sentía intranquila en el instituto, deseaba salir y estar en su hogar.

-Si mala agradecida. Vete-contesto Ino algo divertida. Y sin darle mas vueltas, Sakura salió.


Pasó el martes y el miércoles sin mayores complicaciones. Ya le había dicho a la oji-azul que esta semana se tomara tiempo de calidad para compartir con su novio y que ella no quería incomodarlos. Y tuvo la dicha y la desdicha de no ver a Sasuke en esos días y eso calmo su sensibilidad reciente. Todo iba muy bien. Ya era jueves y solo pronosticaba otro día más de tranquilidad. Pasaron las primeras horas y llegó el receso de una hora. Camino por el pasillo de manera distraída pensando en cómo solucionar un problema matemático, cuando oyó a alguien llamarla por su nombre. Despistadamente viró su rostro en dirección a la persona que le hablo. Y se pasmo. Sus ojos jade chocaron con unos negros azabaches. Sintió sus mejillas calentarse, lo cual connotaba que se encontraba rojísima.

-Uchi-ha…-sem-pai…-tartamudeo y lo contemplo aproximarse a ella. En respuesta a su cercanía ella instintivamente retrocedió. Al sentir su espalda pegar contra la pared. Comprendió que no había escapatoria. Pero la mirada que él le lanzaba la tenía más curiosa que preocupada. Sasuke tomó con sus dedos el mentón de ella y alzó su rostro para que lo viese bien.

-Sa-ku-ra-pronunció él su nombre lentamente con su voz áspera y profunda. Ella solo sintió escalofríos cuando lo oyó llamarla de tal modo.-Hoy te atrape-dijo mientras le sonreía con porte ¿Pícaro? Y se percató entonces. Conoce su nombre. ¿Cómo era que el azabache sabia su insignificante nombre? No recordaba haberse presentado formalmente frente a él. Y luego estaba su actuar el lunes. ¿La buscaba a ella? ¿Recordaba su aspecto por lo ocurrido el viernes? Si era así, ¿Entonces estuvo consciente de sus actos? Pero, ¿Con que razón él aparentaba haberla buscado? ¿Por qué? Ella no tenía nada que llamase su atención. Si; se arreglo para la fiesta y se veía linda, pero ella no tenía nada fuera de lo ordinario como para atrapar por segunda vez la atención de él. No era muy atractiva y no intentaba agraciarse. Ella era muy simple y sencilla. O ¿Acaso tan bien se vio ante los ojos de Uchiha Sasuke en la fiesta?

Estaba tan perpleja pensando en demasiadas cosas que no percibía bien lo que sucedía a su alrededor. Su mente era un caos de preguntas sin respuestas con una justificación creíble. Y fue hasta entonces que reparo en el modo en que él se avecino más a ella. Los labios del azabache pararon entonces sobre los labios de la peli-rosa. La beso con ansias. De las manos de ella resbaló el bento que llevaba para comer. Y en ningún momento ella cerró sus sorprendidos ojos verdes mientras él sin descaro la veía directamente. No estaban en la penumbra y luces de una fiesta, no había alcohol, no estaba arreglada, no había nada que le hiciera pensar que él no la deseaba en este instante. La mirada oscura de él exclamaba eso. Todas la acciones indicaban que él se encontraba atraído a ella. Como un imán. Y Sakura estaba totalmente incrédula, correspondiendo torpemente. Al inicio siempre pensó que recibiría frialdad por parte de él. Se halló enferma por mucho tiempo de pensar en esa situación, que la idea de solo encontrárselo e intentar mantenerse firme ante él seria una tarea difícil. El miedo al desinterés y el rechazo causaban su timidez con el azabache. Se hallaba triste de pensar en ello constantemente. Era un terror a miles escenarios funestos. Después de esa noche con él, vivía únicamente situaciones extenuantes. Deseo tanto haberse quedado apegada para siempre con él, ahí congelados en el tiempo de la noche del viernes. Pero el tiempo no poseía consideración con nadie.

Y en ese instante ella se estaba volviendo loca, él la llevaba a la locura. Y la forma en la que él prosiguió besándole fue salvaje. De nuevo lo noto hambriento por ella. Ahora no sería capaz de dejarlo ir. Anhelaba tanto en ese momento en tenerle y palpar su piel. El encendió algo desconocido en ella. Lo ansiaba con demasía. Y si quería marcharse, él lo lamentaría. Por qué honestamente ella quería hacerlo sentir bien cualquier día de aquí en adelante. Entendía que tenia que estar dispuesta a perder mas de si misma con él en su corazón. Con decisión, lo beso correctamente con ahínco.

-Mira lo que has provocado, lo llamo de la manera en que lo veo. Ahora pertenecerás aquí conmigo-pensó con manía. Si; la tenia atrapada. Pero ella también codiciaba apresarlo a su lado y no aflojaría su agarre a él esta ocasión. Adiós a su miedo arriesgaría todo.

Perpetuamente, en completo momento mantuvieron la vista enfocada entre ellos. Y al azabache le prendió el comportamiento de la peli-rosa. No era muy temerosa. Podía ver pasión en los ojos jade de ella. Envuelto en un fervor se separo de la joven y afianzó su mano al brazo de ella. Camino junto a la oji-verde por los pasillos desolados y la arrastro dentro de una aula vacía. Con rudeza la coloco contra la pared, de forma que él contemplaba la parte posterior del cuerpo de ella y se presiono contra su espalda. La deseaba bastante en ese instante. Manteniéndose aún en esa posición contra Sakura, levantó su falda y tanteo su trasero hasta apreciar sus bragas las cuales bajo rápidamente sin contemplaciones. Y la comenzó a preparar para él.

Todo estaba aconteciendo vertiginosamente y a la oji-jade le costaba pensar con claridad. Se encontraba en un estado de shock y dejó que su cuerpo reaccionara involuntariamente. Sentir los dedos de él dentro de ella nuevamente, la hizo agitarse placenteramente. Solo quiso percibirlo dentro de sí una vez más. De nuevo la lujuria corría por sus venas. Distinguió el sonido de un zipper bajar e intento ver de reojo. Él estaba colocándose un condón. Y la idea de tenerlo pronto le provocó más escalofríos. Siendo así que noto en su zona baja como ingreso de una sola estocada. Hacerlo con él parecía ser siempre agresivo. Sin más miramientos por parte del azabache, la embistió varias veces con fuerza. La peli-rosa para evitar lanzar gemidos, con una de sus manos cubría su boca y con la otra trataba de sostenerse de la pared de algún modo. Pero hubo un momento en que no logró cubrirse bien por las violentas estocadas que le daba.

Y esa fue la ocasión en que él tapo entonces sus gemidos con su mano derecha. En un instante lo distinguió desabotonar la camisa blanca de manga larga de ella. La removió dejándola con sólo su sostén para cubrirla. Y lo percibió apegarse más a su cuerpo femenino, hasta morder el espacio entre su hombro y su cuello. Dolió, pero lo sobrellevó. Él inició a besarle y dar chupetes en esa área. Mientras su boca se ocupaba de ese sitio, las manos de él acariciaban sus senos y de vez en cuando los apretába. Unas estocadas más y le dio la vuelta para que lo observase de frente. La apoyo contra la pared nuevamente y ella rodeo sus piernas alrededor de la cintura de él. La forma en la que estaban colocados el uno al otro la hacían a ella estar a la misma altura que Sasuke. Y sin recelo Sakura lo beso fuertemente. Mordió levemente unas cuantas veces los labios de él entre besos hasta provocar que se enrojecieran. Entretanto él se dedico a proseguir estrechando un seno de ella sobre la tela de su sujetador. Se alejo de su boca y jalo su trenzado cabello rosa obligándola a inclinar su cabeza hacia atrás para morder más áreas de su cuello. Continuamente la acometió con vehemencia. Ya cerca la acalló con besos, su boca vibraba cada vez que se perdía un gemido adentro de su cavidad. Se sintieron arder cuando el órgasmo los alcanzó. Jadearon al distanciar sus labios para obtener oxígeno. Manteniendo la postura, aún apegados.

Enseguida se halló recostada en el suelo con el azabache encima. Lo percibió salir de su interior para ponerse un nuevo preservativo. Inmediatamente lo sintió adentro otra vez. Como todas las ocasiones anteriores se enredo a él. Y se besaron reiteradamente, balanceándose los dos en un vaivén por bastante tiempo. Estar con él de aquella manera era prohibido para ella antes. Nunca fantaseo que lograría tenerlo otra vez entre sus brazos. Sus pequeñas manos palparon todo lo que pudo de él. Sus fuertes brazos y su pecho, por encima de la tela de su camisa, su rostro blanquecino y su cabello negro. Tocarlo así la llenaba de gozo. Prosiguieron besándose, hasta sentirse acabar nuevamente junto a él. Resollaron en busca de aire.

Y Sasuke la contempló. La peli-rosa respiraba agitada. Sus mejillas yacían enrojecidas, con los ojos verdes entrecerrados y oscurecidos. Algunos mechones rosados se encontraban fuera de su trenza que era un desastre, agregando su piel blanca aperlada por algunas gotas de sudor. Y Sakura solo vio con peculiaridad la mirada de él. No aparto sus ojos de los del peli-negro, porque si lo hacía intuía que su fachada fuerte caería. No quería distraerse. Necesitaba pensar que acción tomar ahora. Y su cerebro se dedicó a captar adecuadamente lo ocurrido. Y una pregunta vino a su mente.

-¿Porqué hacerlo conmigo otra vez?-su voz sonó áspera y percibió seca su garganta.

-Solo por capricho-respondió escuetamente con simplicidad. Eso la hirió. Pero, ¿Qué esperaba? ¿Amor? En verdad tenía que dejar de poner tan alto sus esperanzas. Sasuke no demostraba ese sentimiento con sus actos. Era muy brusco y no era nada delicado cuando la tocaba. La respuesta era mas que creíble, él solo quería algo y trataba de conseguirlo. Esta ocasión él lo consiguió y desafortunadamente para ella cayó nuevamente en su telaraña. Tomar las fuerzas para resistirse a él era algo casi imposible de obtener.

-¿Y estas satisfecho?-preguntó otra vez.-¿Acaso aquí acaba esto?-.

-Aún no-fue la contestación que recibió. Se acercó al cuello de ella reiteradamente y casi estaba a punto de depositar un beso cuando ella lo alejo. Frunció entonces él su ceño. Sakura lo oyó rechistar. Pero no le importo. Si continuaba dejándole hacer como quisiera, al final ella sería la mayor perjudicada. Por qué ella lo quiere, su corazón no podría soportar ese trato grosero.

-¿Cuántas veces más entonces? ¿Cuánto más para ser suficiente?-.

-Hasta estar satisfecho-dijo con tono molesto.

-¿Y cuándo lo estarás?-hablo ella de nuevo. Y Sasuke se enojó con la insistencia. Las veces que tenía sexo con cuanta fémina deseara nunca decían nada y se dejaban hacer por él. Eran sumisas y miedosas, nunca ansiaban hacerlo enfadar. Por tanto eludían hablarle, una forma de respeto. Pero la peli-rosa delante de él era todo lo contrario. Una parlanchina que cuestionaba lo que hacía.

-Cállate y déjame hacerte mía cuando quiera-expreso enojado. Y en un arrebato la beso con fuerza. Ella en respuesta, mordió el labio inferior de él. Sasuke al sentir un sabor a metal separo su boca. Su mirada oscura rápidamente la vio con molestia.

-Si quieres hacerme tuya debes de ser mío también. Como una pareja. No soy de esas con quién puedes tener sexo sin compromiso-aclaro ella. Era cierto que al inicio siempre se mostró sumisa y era por su debilidad ante él. Pero al menos ansiaba algo a cambio y pretendía manifestarle lo que ella deseaba de él. Una relación formal. Tal vez no la ame ahorita pero mientras el siga atraído físicamente en ella se aseguraría de mantenerlo a su lado correctamente o eso anhelaba intentar. Puede que no lo lograse o quizá si. Quien sabe. Pero no dejaría que la siguiera catalogando como alguien fácil con quien venir cuando se le antojase. Solo para acostarse con ella porque a él se le daba la gana. Usaría todas sus cartas y arriesgaría todo. Aunque eso significara que la rechazase. Pero no ambicionaba sentir perder su orgullo por él. Porque debía respetarla. Y hasta ahora venia haciendo lo contrario.

-Si así consigo que estés de acuerdo con esto, que así sea-respondió y procuro besarla, ella respondió bienhadada. El azabache beso los labios de ella agresivamente. No se quejaría. El peli-negro reconoció que aún quería más. No sabía por cuánto tiempo pretendía tener relaciones con ella y por ahora le daría gusto. No iba a forzarla a tener sexo, no tenia tal descaro por mucho que la deseará. Además, la forma en que lo miro desafiantemente lo cautivó. Le empezaba a agradar su actuar y algo en ella lo atraía indudablemente. Tal vez era el hecho de que le complacía su nada común cabello rosado o sus brillantes ojos verdes jade. No podía negar que le interesaba su físico. Si no lo hiciera, ¿Por qué entonces deseaba verla una y otra vez gemir por causa de él? Desde que la hizo suya, el sexo fue y era aun placentero. Y la busco solo para eso, unas rondas más de esa dosis.

Se alejo saliendo de ella para entonces levantarse de su lado y remover el condón para en seguida abrocharse el pantalón. Después se dispuso a botar los preservativos en un basurero que yacía dentro del salón. La oji-jade solo se determino a tomar sus pertenencias del piso y se las colocó. Vio entonces que él tenía la intención de marcharse.

-Uchiha-sempai-llamo ella sin ser capaz de decir su nombre mientras tomaba un brazo de él para eludir que se fuera.

-Solo Sasuke-le dijo girando su cabeza hacia ella.

-Sasuke-kun, ¿en verdad no te retractas de ser mi pareja?-pregunto. Quería asegurarse del estado del tipo de relación que llevarían de aquí en adelante.

-Si digo que no, ¿acaso me dejaras fornicar contigo?-cuestiono él mientras la veía.

-No te dejare hacerlo-escueto en breve ella.

-Entonces si-declaró y sin más partió.

La peli-rosa no pudo evitar sonreír con amargura. Reflexionó bienaventurada que ahora estaban juntos de algún modo. Y su entorno la trajo de nuevo a la realidad, recordándole entonces que aún se encontraba en el colegio. Miro alrededor del aula hasta encontrar el reloj de pared. El receso hace un rato termino, y la asignatura actual iba más de la mitad. No tenía idea si sería apropiado interrumpir, por lo cual perdería una materia el día de hoy. Suspiro y noto su cabello hecho un desorden.

Por lo que se dispuso a acudir al baño y arreglarlo. Al salir del cuarto de clase vacío; atisbo su cajita, el bento. Y lo recogió. Cuando llegó a su destino y se miró en el espejo no pudo obviar sorprenderse al ver marcas en su cuello.

-Maldición-dijo cuando se aproximo al espejo a revisar detalladamente. No había manera de cubrir eso. Luego observo su cabello despeinado y en ese instante agradeció tanto que fuese largo. Deshizo la trenza desorganizada e intento peinarse con sus dedos. Tendría que dejarse el cabello suelto para cubrir un poco su cuello. Posteriormente ladeo su cuerpo en varios ángulos para revisar que todo estuviese en orden. Rememoro en aquel momento la insistencia de Ino sobre deshacerse de su cómoda trenza.

-Y pensar que logró conseguirlo sin intervenir, mientras esto desaparece tendré que mantenerlo así-se dijo a sí misma palpando algunas rosadas hebras. Contemplo ahora en la encimera del lavabo su comida guardada. El resto de los minutos hasta su siguiente clase aprovecharía para merendar. Salió del baño y se fue a su sitio habitual. Comió con parsimonia, aún tenía once minutos si calculaba bien. Y con ese tiempo a su disposición reflexionó sobre ella y el azabache. En principio paso por momentos difíciles. tratando de no enfrentarlo, de eludirlo por temor a que él la hubiera olvidado y que al volver a verlo, la ignorara o que pasara de ella. Pero lo que nunca se imagino sucedería, pasó.

Y ella hizo una petición. Si; él acepto su pedido, pero eso no cambiaba el hecho de que la atracción de él fuera meramente físico. Era una sensación agridulce. Ella deseaba iniciar una relación con amor de por medio entre ambos. Y la forma en la que iniciaba con él no era para nada apropiada. Nunca evoco la idea de que se vería envuelta en estas circunstancias. Jamás aspiro que él se sintiera forzado a sus demandas por el hecho de solo querer acostarse con ella una nueva vez más. ¿Cuánto podría durar esa farsa? ¿Qué haría cuando él se aburriera de ella? No quería perderlo ahora que lo tenía. La sola idea que la dejara, la aterrorizaba. Y en el frenesí del la situación eso fue lo único que se le ocurrió hacer para mantenerlo a su lado un poco más. Había sido imprudente e impaciente. ¿Como fue capaz de pensar tal cosa en ese momento? Solo por su mente paso el pensamiento de atarlo a ella de alguna forma. Nada más. Más sin embargo ansiaba amor por parte de él. Que la amara como ella lo ama. Que la mente de él se llene de pensamientos de solo ella. Y que en el corazón de él su presencia viva imperecederamente.

-Solo quisiera que me dijeras que me amas, que de tu boca digas que me amas una y otra vez-se dijo mentalmente afligida.

Se dedico mejor a comer, para distraer sus pensamientos. Al acabar de alimentarse, salió del área y camino en dirección a su aula. Y corroboro entonces que el maestro de la materia finalizada estaba marchándose. Agarro esa oportunidad. Rápidamente y con cuidado entró. Al sentarse su amiga llamó su atención.

-¡Sakura!-exclamó la rubia llamando la atención de algunos que voltearon a ver en dirección a ellas dos.

-Baja la voz Ino-le dijo.

-¿Donde has estado?-interrogo en voz baja.-¿Estabas en la enfermería? Porque los profesores han preguntado por ti y supusieron que estarías enferma. Pues no eres de las que pierden una tan sola clase-susurró Yamanaka.

-Ino, ¿crees que sea posible que me consigas una excusa del encargado del dispensario para justificar mi ausencia?-pregunto Sakura pensando que eso la salvaría del problema en que estaba.

-Si que puedo, ¿pero si no te encontrabas en la enfermería, adónde fuiste? Y quiero la respuesta a cambio de lo que me solicitas-contesto Ino.

-Hecho, te diré luego-afirmó y entonces otro maestro ingresó para impartir la siguiente clase, dando así por finalizada la corta conversación.

Al terminar la jornada escolar, Sakura guardo sus objetos en su bolso.

-Dime entonces y quiero saber como de repente ya no andas tu perfecta trenza-reclamo Ino señalándola.

-Salgamos del instituto y hablamos por favor-pidió la joven de ojos jade poniendo su mochila en su hombro derecho.-¿Vamos?-hablo viendo a su amiga con los brazos cruzados.

-Bien, voy-contesto y caminaron juntas hacia la salida. Sakura le solicito que decidiera si ir a casa de la Yamanaka o a la de ella. Pues no deseaba que absolutamente nadie las escuchara. No quería repetir el acontecimiento en la heladería. Ino eligió su propia casa. Tomada la decisión se aproximaron al auto que esperaba a la joven de ojos azul claro. La rubia tenia un chofer que siempre la recogía cuando salía del instituto. Sus padres son muy sobreprotectores e Ino decía que era mas un guardaespaldas que un chófer. Se subieron al carro y su amiga insistió en que soltara la lengua pero la peli-rosa se negó a decir palabra en el coche.

-¡Al fin!-dijo Ino al arribar a su casa. Con celeridad abrió la puerta del automóvil. Tomo la mano de la joven Haruno, quien a duras penas colocó bien su mochila en su hombro y dejo que la llevara. Ino se apresuro hacia la entrada principal de la mansión e ingresaron a la vivienda. La oji-jade siempre se maravillaba con la residencia de su amiga aun cuando ya la había visitado con anterioridad. La rubia aun dándose prisa subió las escaleras hacia el siguiente nivel con ella. Anduvieron poco por el pasillo cuando al final llegaron a su destino. Entraron a la recamara de ella e Ino solo cerro la puerta de su habitación y comenzó a cuestionarla.

-Habla ahora Haruno Sakura, me tienes desesperada en curiosidad. Tu actitud a sido demasiado misteriosa-.

Sakura suspiro, su amiga amaba totalmente el chisme. Lo primero que realizo la joven de ojos verdes fue revelar su cuello al mover su cabello a un lado. Y escucho a su amiga soltar un quejido de sorpresa.

-¿Pero que…? ¿Quién…?-pregunto con sus ojos muy abiertos por el asombro. Y después comprendió. Solo un nombre vino a la mente de la oji-azul-¡A sido Sasuke!-exclamó apuntando su dedo índice hacia las marcas del cuello de ella. ¿Porqué, quien mas sería? Su amiga no dejaría que otra persona le hiciera eso, solamente el azabache conseguiría ser el responsable.

-Si-le afirmó.

-¿Cómo ha sucedido?-interrogo. La peli-rosa le conto todo de manera corta, no le daría tantos detalles. Además, deseaba esquivar decirle el motivo por el cual Sasuke acepto salir con ella. No se sentía capaz de mencionárselo porque conoce a su amiga. Al oír las razones, ella le reclamaría a Sasuke por tratarla así. Eso era algo que a ella le correspondía sobrellevar hasta que él la quisiera. Y también ella precisaba algo de privacidad.

Ino entendió la decisión de no dar tantos detalles y lo acepto sin refutar. Ella solo estaba feliz de que su amiga no se rindiera con el joven que le gustaba, debido a sus temores. Es cierto que era un 50-50 pero el que no intenta nunca tendrá conocimiento sobre lo que hay en la cara de la otra moneda.-Me alegro mucho por ti Sakura-chan, te debes sentir en un sueño hecho realidad-comento Ino.

-En verdad es así. Siempre me vi a mi misma viéndolo desde la distancia. Nunca me hubiera imaginado que yo le gustaría-las palabras tuvieron algo de fundamento y no logro eludir una sonrisa en su boca. Si el azabache hacia esas acciones con ella es porque al menos remotamente a él le gustaba. Se convenció de que eso era un paso.

-¿Y te dio su número? ¿Ahora le llamaras o enviaras mensajes por el móvil?-.

-Ah… lo olvide-en realidad ella estaba demasiado centrada en otras cosas qué rondaban por su mente en ese momento y nunca cruzo por su cabeza pedirle su número de teléfono. Y después de todo, aun si se le hubiera ocurrido no se lo solicitaría en esa situación. Aun no poseía la suficiente confianza con Sasuke como para hacer tal acción.

-Oh vamos Sakura-chan~, que despistada. Tienes que pedírselo mañana-.

-Eh… si tienes razón-dijo un poco nerviosa.

-¿Y ya iniciaste a utilizar el nuevo celular?-.

-Aun no, no he tenido… tiempo-hablo. De hecho había ignorado el aparato completamente, tanto que hasta aun lo llevaba dentro de su mochila.

-Ugh, ¿Al menos aun lo traes contigo?-dijo la rubia y Sakura solo asintió y revisó su bolso. Saco la cajita intacta y se lo dio a Ino.-En este momento aprenderás a utilizarlo-sin mas preámbulo se dedico a ayudar a la peli-rosa con el aparato.


Notas Finales:

De nuevo puntual, nuevo capítulo para hoy. Cualquier pregunta o consulta en los comentarios y respondere en el siguiente capítulo. Recomiendo escuchar la canción Stick de BANKS para este capítulo. Como en los capítulos anteriores, subo capítulos todos jueves. Y el alimento de toda escritora.

¿Comentarios?

PD. El uniforme de Sakura es muy parecido al de Umaru, del anime Himouto! Umaru-chan. El de Sasuke solo es una camisa blanca manga larga y pantalones de tela negra. Los comentarios hacen que más gente entre a leer es una ayuda y me gusta saber la opinión de los que me leen. Acepto críticas y aviso de algún horror ortográfico