En realidad esto debe ser algún tipo de castigo. O una pesadilla. Sí, una pesadilla. Espero despertar pronto o de lo contrario, querré dormir para siempre.

En medio de un moderno apartaestudio en la ciudad de Tokio, se encontraba una joven luchando con sus emociones mientras intentaba mantener una conversación telefónica.

-¿Aló? ¿Eres tú Anna? -La cara de inseguridad y asombro en la pantalla del teléfono la hizo dudar de si su interlocutor no se habría equivocado de persona-

-Sí. Hola Yoh. –sonríe tímidamente, deseando que sus nervios no la traicionaran- ¿esperabas a alguien más? –luego de formulada, la pregunta la asustó. Realmente temió que él esperara encontrar a otra persona del otro lado del celular-

-Bueno, para empezar… Hola Anna. Tanto tiempo –le sonríe, con aquella natural e inolvidable sonrisa- tanto tiempo…

-Sí, bastante –se miraron, y a medida que pasaban los segundos, cada músculo de sus cuerpos se relajaba, como si ellos recordaran de quién era aquella voz familiar- casi creía que te habías equivocado, tendrías que ver la cara que tenías cuando contesté.

Él le seguía sonriendo, pero a diferencia del rostro de ella, quieto en la videollamada, el de él subía y bajaba, la calidad de la imagen mejoraba y empeoraba, como si fallara la señal, así como el audio. ¿Desde dónde la estaba llamando?

-Ahhh, no no, eres precisamente la persona que esperaba encontrar al otro lado de la pantalla, lo que no me esperaba era tu cabello. ¿Rojo? ¿De verdad? ¿Qué le paso al rubio?

Mierda. Se había olvidado el cambio de color, después de todo, hacía años que no veía a la rubia sacerdotisa en el espejo.

-Me lo cambié, hace años en realidad, pero no viene al caso. –lo ve forcejear, y a veces ni siquiera está su rostro en la pantalla- ¿Dónde estás? Podías llamarme cuando estuvieses menos ocupado, ¿o es de vida o muerte?

-contigo, Annita querida, todo es de vida o muerte –sonríe, mientras que ella siente un frío incómodo en el estómago, pero decide ignorarlo- no estoy ocupado, sólo que acabo de llegar a Japón y te estoy llamando desde el aeropuerto.

-Pues sí es así, deberías conectarte al wifi, la imagen es malísima- ¿Llegando a Japón? ¿Dónde estabas?

-Cierto! Unn... segundo... –ve su rostro concentrado en la pantalla, hasta que de repente la calidad de la imagen se estabiliza- tienes razón, así está mejor, me sentaré por aquí a esperar que vengan por mí mientras tú y yo hablamos plácidamente.

-plácidamente… ok, por cierto, ¿de qué quieres hablar? Son las 4.. y 35minutos de la madrugada, no sé si sabes, pero la gente duerme.

-Bueno, lo cierto es que esperaba que estuvieses despierta. No es gran cosa, si hubieses estado dormida te habría vuelto a llamar por la mañana, pero no quería esperar. Qué bueno que no estás dormida ¿no crees? –le vuelve a sonreír, y se pasa un brazo por encima de la cabeza- por cierto, ¿qué haces despierta a las 4.. y 36 minutos de la madrugada?

Aquella pregunta le hizo girar casi imperceptiblemente la cabeza hacia el dormitorio, donde fortuitamente la puerta estaba cerrada. Miró rápidamente el celular, y continuó.

-Insomnio, pero ya debería dormir, así que podrías decirme ¿a qué se debe tu llamada? Digo, es de vida o muerte ¿no? –Yoh inclinó un poco la cabeza, entrecerró los ojos, y seriamente agregó-

-Estás con alguien, ¿cierto?

-No –añadió rápidamente, sin pensar. Y con la misma rapidez se arrepintió, pero no lo desmintió- estoy sola, tengo insomnio, todavía me pasa.

-Lástima lo del insomnio, –sonríe inmensamente, y aquel frío volvió a apoderarse de su estómago, sus tripas, su alma, su todo- aunque para mí ha sido una suerte –se pone serio nuevamente- Me alegra que hayas contestado Anna, pensé que estabas ignorándome.

-Esta es la primera vez que he visto la llamada entrar, y no te devolví la llamada perdida porque… uh… no sabía si te habías equivocado al llamarme. –La cara de culpa del moreno le hizo sentir un nudo en el estómago, así que agregó- a mí también me alegra que hayas llamado Yoh. En verdad. Aunque podías haber elegido un mejor horario.

-¡Lo séeeee! Lo siento. Es que pensé en llamarte durante todo el vuelo, y lo hice antes de acobardarme –se tapa el rostro con una mano un segundo, se la pasa por la cabeza, y agrega- ¿Crees que podamos vernos?

¿Vernos? ¿Ahora? -¿Dónde estabas por cierto? Que estás llegando de viaje. –no podía contestar esa pregunta, no todavía.

-aaaaaaa bueno, no estaba de vacaciones ni nada por el estilo. En realidad, ya no vivo en Japón, así que éstas son mis vacaciones -sonríe con un poco de tristeza en los ojos, y por primera vez en varios minutos, Anna vió al hombre en el que su ex prometido se había convertido. Ya no era un adolescente.

-¿Qué? ¿Y dónde se supone que vives?

-uhmmm no quiero hablar de eso ¿ok? No ahora, pero prometo contártelo todo si accedes a que nos veamos, pero antes de que vuelvas a evadir el tema, porque mejor no me dices si irás a la boda.

La boda. Lo sabía. –Aún no lo he decidido. La verdad, me ha tomado por sorpresa recibir la invitación, hace años que no se de ustedes. Imagino que es a eso a lo que vienes a Japón entonces.

-Sí claro, a eso principalmente. Deberías ir, yo también hace años que no veo a muchos de los muchachos, pero aun así están invitados. Así es la familia ¿no? Como ahora, estamos hablando como si nada pasó. El tiempo no ha pasado.

Te equivocas. Sí que ha pasado –pensó Anna. Hubo un momento de silencio en el que se miraron, ambos intentando reconocerse, buscando vestigios de lo que alguna vez fue.

-Con que aún me consideras familia. Eso SÍ es una sorpresa.

-Lo siento. –yo también- Pero sí, somos familia, y lo sabes.

-Como sea. No lo sé Yoh. No sé si quiera verte, ni sé si quiero ir a la boda.

Ahí estaba. Lo había dicho. Se lo había sacado del pecho.

-Una cosa en contestar una llamada, otra muy diferente es estar los dos en el mismo sitio otra vez. No creo que sea buena idea. De verdad que no Yoh. Lo siento.

-Por favor, te necesito allí. Hazlo por mí.

Mierda. Mierda, mierda, mierda. Lo odiaba, lo odiaba por hacerle eso, lo odiaba por hacerle romper más de una promesa. Pero no podía odiarlo lo suficiente para decirle que no. Tras un largo suspiro, le respondió.

-Está bien, iré.

-¡Super! Mañana irán por ti, solo necesito tu dirección.

-¿Mañana? ¡La boda es en una semana Yoh! –alzó la voz, y su exasperación la hizo sonreír. Había cosas que no cambiaban- Cuando será que aprenderás a concentrarte.

-Si, la Boda es el próximo sábado, pero todos estaremos allí la semana entera. Además, según sé, estás viviendo en el centro de Tokio -Kino-pensó Anna- y como está lejos, te estoy invitando a quedarte toda la semana en la Mansión. También sé que no estás ocupada.

-¿Debería sorprenderme que sepas todas esas cosas? -¿Sobre todo cuando yo no sé nada de ti?

-Hablé con mi abuela hace poco… lo siento, si sirve de consuelo…

-no no sirve

-… tuve que insistirle demasiado para que me dijera. Pero eso fue todo lo que me dijo. Casi. –Sonrió con picardía-

-No sé si tenga una semana de tiempo disponible para ti.

-No es solo por la boda, hay una noticia que debo darles, y en verdad quiero que seas partícipe de esto. Espero podamos olvidar nuestras diferencias por unos días y, esto, puedas acompañarme-nos… acompañarnos. Es una cosa de mis abuelos, mis padres y yo. Y ya sabes, eres parte de la familia.

Otro silencio incómodo. ¿Y ahora qué era eso que debía contarles a todos?

-Bien. Pero que no vengan por mí, yo iré. Debo hacer unas cosas. ¿Funbari?

-Sí, Funbari.

-Bien. Entonces allí te veré.

-Allí me verás, sí.

-Vale, hasta mañana entonces.

-Si sí –otra sonrisa- hasta mañana, y, esto, ehm, Anna…

-¿Qué sucede ahora?

-También sé que tu invitación dice para dos…

No…

-En realidad, todas las invitaciones fueron hechas para dos…

No lo harás.

-Quería saber ¿Irás sola? –la miró seriamente a través del celular, y ella espero no parecer demasiado culpable-

-Sí.

-Yoh sonrió- Bueno. Hasta mañana.

Vió su rostro unos últimos segundos en la pantalla de su celular, ambos se miraron sin decir nada, hasta que ella colgó. Y entonces, el peso del mundo cayó sobre sus hombros. Y la realidad la abrumó. Echó la cabeza hacia atrás y exhaló un largo suspiro. Puso en orden sus ideas.

Yoh, después de 13 años, había vuelto a aparecer. Y no estaba demasiado segura de lo que eso significaba, lo cual si lo pensaba bien, representaba un problema. No. No iba a ser un problema, él lo había dicho, son como familia, y listo. Aunque estaba el asunto de la boda, y que le preguntó si iría sola, ¿por qué? Dijo que sí. Quizás porque, muy en el fondo, las pocas veces que se imaginó yendo a esa boda, no se imaginó con nadie. No era un momento que le gustaría compartir con nadie más.

-Imagino que ya dejaste de hablar- Una voz tranquila se escuchó detrás de Anna, tan tranquila que la reconoció falsa.

-Sí. Era urgente.

-Me imagino que sí. ¿Quién era?

-Pienso que ya es muy tarde para pedir la pizza, deberías irte. Quiero estar sola.

-Ni lo pienses. No me iré.

Volvió a suspirar, se puso de pie, y allí estaba él, vestido y recostado de la puerta de la habitación. Su rostro serio le vaticinó lo que sería una larga y amarga pelea, como nunca habían tenido.

-No es un buen momento…

-Para ti nunca nada es un buen momento.

Se miraron. Y ella admitió que lo había olvidado, se había olvidado del hombre en su habitación, se había olvidado del supuesto aniversario, se había olvidado de todo. El la hacía olvidarlo todo.

-¿Quién era?

-Familia -contestó, aunque sabía que no sería suficiente información para él-

-¿Familia? No me quieras ver la cara, tú no tienes familia.

-W O W ¿en verdad? ¿Vas a ponerte hiriente?

- Dime quién era.

-No es tu problema.

-Admite quién era

-No tengo nada que admitir, n-a-d-a

El respiro profundo y se acercó a ella frotándose la cara con las manos. La miró, y sacó del bolsillo del pantalón una invitación.

-Bueno, está bien, siguiente pregunta. ¿Tenías planeado contarme que también te habían invitado?

Anna vio la invitación a la boda, y al percatarse que en efecto era su invitación, se enfureció.

-Que hacías hurgando en mis cosas

-Te escuché hablar de una boda, y no no estaba espiando, la verdad alzaste la voz y tenía que salir de la duda, pues sospecho que si solo te lo preguntaba lo negarías. –ella guardó silencio- Hace cuanto la recibiste –Anna quiso arrancarle la invitación de las manos, pero él la sujeto con fuerza, y eso la enfureció aún más-

-No es tu problema ¡dámela!

-la soltó- ¡Tómala! Yo tengo una igual, pero seguro ya lo sabías. ¿Por qué no me dijiste?

-Tú tampoco lo hiciste

-Porque creía que no hablábamos de eso. Fue una de las reglas cuando comenzamos a salir, ¿recuerdas? No quiero saber nada de la familia Asakura. Y ahora resulta que lo llamas "familia".

Lo sabía.

-Está bien.-cerró los ojos- Lo admito, fue Yoh quien llamó.

Y nada pudo prepararla para lo que pasó a continuación. Rodeo el sofá, se sentó, juntó sus manos y la miró seriamente.

-Es mi amigo Anna.

-¿Qué? –¿Tu amigo?- ¿De qué hablas? Ahora, después de un año, es tu amigo.

-Él SIEMPRE ha sido mi amigo, y para tu información mantenemos contacto.

Contacto.

-¿Qué clase de contacto?

-No sabe de ti, si a eso te refieres, pero si sabe que estoy saliendo con alguien. Y sabe que voy a la boda.

Maldita sea. No puede ser.

-Tienes que estar bromeando, mantienes contacto con él ¿y no me lo habías dicho?

-"No quiero saber nada de la familia Asakura" fueron tus palabras Anna. Y yo me tomo tu palabra muy en serio. Como esta noche, te pedí una prueba de que estábamos juntos de verdad, y me dijiste que por eso me enseñaste tu apartamento, y de alguna manera que solo tú entiendes esa es una prueba, y la acepté. Ahora demuéstrame que eras sincera.

No puedo.

-A qué te refieres – Anna tenías los labios secos, así que los humedeció, pero se arrepintió enseguida que vio como él miraba sus labios. El notó lo que sucedía, y volvió a centrar su mirada en sus ojos-

-¿Para qué te llamó?

-suspiro- para confirmar que también iré.

-y… ¿lo harás?

Si

-Eso le dije, que iría, sí.

Y sin entender por qué, soltó una carcajada tan natural que dejó a Anna perpleja.

-De... ¿de qué te ríes?

-jajaja, ¿no lo ves Anna? Estoy aliviado. –sonrió plenamente como lo hizo temprano aquella misma noche, cuando la vida era menos complicada-

Oh-oh. Mierda, mierda, mierda.

-¿Aliviado?

-Si claro, porque irás, es decir, iremos.

Anna se lo quedó mirando seriamente, no podía articular palabras, no podía decirle al hombre con el que tenía un año saliendo que en efecto iría a la boda, pero no con él. Que no podían ir juntos. Que no estaba lista. O más importante aún, que-no-quería que lo suyo se supiera. Así que simplemente lo miró, mientras él poco a poco iba desdibujando la sonrisa de su rostro y la verdad se le filtraba por cada poro, una verdad que no quería oír, una verdad que no quería comprobar, una verdad silente pero que le gritaba que aunque hacia suya a aquella mujer prácticamente cada noche desde hace un año, aun así, no le pertenecía. Después de un rato mirándose, él pudo articular palabra.

-Que quieres de mí. ¿Qué te de un tiempo? ¿Qué te espere? ¿Qué mienta?

Ella lo miró seriamente, y se sentó a su lado. Él había sido un hombre maravilloso, un caballero, y un excelente amante. Odiaba tener que hacerle eso, pero se odiaría más a sí misma si Yoh descubría la verdad. Así que ella solo quería una cosa.

-Quiero que guardes el secreto.

El cerró los ojos, de golpe, como si hubiese recibido una bofetada en la cara. Una bofetada que en efecto había recibido, pero en el corazón.

-No quieres que se sepa.

-No.

-Y, exactamente ¿Por cuánto tiempo debe ser así?

-no lo sé –por siempre, quizás-

El silencio reinó en la habitación, eran casi las 5am, y lo que había comenzado como una noche alucinante estaba por terminar de la peor manera, por lo menos para él.

-Dime una cosa… ¿qué pasó entre ustedes? –no la miró, y sabía cuál sería la respuesta, pero no se perdonaría no preguntar

-No te lo diré. Es personal.

-Como todo lo que tiene que ver contigo –sonrió amargamente- me pides que vaya, que te vea, y aparente que también tengo años sin saber de ti.

-Por favor.

-¿Por qué? –esta vez si la miró, y la mirada la intimidó. El merecía saber por lo menos eso-

-Tú lo dijiste. Eres su amigo.

-Y él estaría feliz por mí.

-y no lo dudo.

-¿Entonces?

-No lo sé. Sólo no quiero que lo sepa, que nadie lo sepa, quiero que pase esta semana, asistir a la boda, y con el favor de los espíritus, no volverlo a ver. –o al menos creo que eso es lo que quiero-

-¿y a mí? ¿Me volverás a ver?

-Tampoco lo sé. –já!-artículo él- no es lo que piensas, lo que tenemos es real, pero todo el pasado con la familia Asakura –con Yoh…- también lo es. Y no voy a pedirte que me esperes si no sé si seré capaz de que lo hagamos público en algún momento.

-¿Tenías planes de hacerlo público, eventualmente, antes de hoy?

-… Sí, creo que sí. Pero esto lo cambia todo.

-Qué cosa específicamente lo cambia todo.

-Volverlo a ver

Suspiró, y se puso de pie. No había nada más que decir. Él no iba a pelear con un fantasma, con un recuerdo, porque eso es lo que era para él, tan solo un recuerdo. Y no iba a competir contra eso. Caminó hacia la puerta, y ella lo siguió.

-Si me hubieses dado una llave, te la regresaría –sonrió. Intentó ser maduro, por lo menos hasta cruzar el umbral de la puerta. Anna también sonrió, pero tristemente, entendió el esfuerzo que el shamán debía estar haciendo en ese momento.

-Lo sé. Lo lamento Len.

Él se giró, le dio un beso en la frente, no sabía si de sus labios se despegaría, y la miró.

-También yo. Y no te preocupes, guardaré el secreto.

Tomó su chaqueta, cruzó el umbral de la puerta y salió. Ella cerró la puerta, y con la palma aun sujetándola, suspiro cerrando los ojos. Se abrazó el pecho, esperando que su corazón dejara de doler, y cuando se sintió lo suficientemente en sí, caminó hacia la habitación. Vio las sábanas, y algo en su interior se movió, así que las quitó y las tiró al cesto de la ropa sucia. Después de todo, esa semana fuera de casa le haría bien. Se quitó la bata de dormir, y se metió a la ducha. No tenía sueño, y además, temía soñar con Yoh, como lo hizo durante los primeros meses que se separaron. Lavó su cabello, enjuagó su cuerpo y cuando finalmente se relajó, salió de la ducha. Necesitaba un plan, no podía ir a la mansión y pasar una semana en medio de todo su pasado sin tener un plan por si algo se salía de control. Mientras pensaba, se encontró de frente con el espejo del lavado, que iba de pared a pared. Vió su cabello caer más allá de su cintura, y tomó una decisión.

-Debo quitarme este maldito color rojo de la cabeza.


Bueno! Capítulo 2. Quisiera aclarar algunas cosas.

Hace años que no escribo, pero amo Shaman King y tengo meses con esta idea en la cabeza. Ahora que he conseguido el tiempo, la he empezado a plasmar.

Sólo ví el Anime, no leí el manga (Solo Funbari no uta) ni tampoco Flowers, pero he leído fanfics y tengo una idea de cómo continuó la historia al terminar el torneo, tanto en el anime con en el manga, sin embargo, habrán cosas de mi propia creación para llenar los vacíos de mi mente. Lamento si algo no es de su agrado, las recomendaciones son bienvenidas.

Espero disfruten este fic, tengo planeado sea corto pero sustancioso. Nos espera una semana llena de sorpresas antes de la Boda. Gracias por leerme.