Antes de esos tiempos.

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Snape sabía que sería algo gradual... El tratar de llevarse... tolerable con esos idiota...

Bueno, El creía que sería gradual su presencia.

La cosa era así; estaban a unos días de terminar el año escolar. Por o que muchos alumnos solían relajarse en el patio disfrutando de los rayos del sol. Preparándose para regresar a casa. Severus se encontraba leyendo un libro interesante que había encontrado en la biblioteca. Trataba sobre animales y bestias mágicas. Esperaba a Lily. Ella aun estaba en entregando un reporte de su cargo como prefecta. Estaba tranquilo, pensando en que quería regresar a su casa pensar seriamente que hacer con ella. Desde a muerte de su madre se caía a pedazos y su padre nunca hizo algo para repararla.

—¡Ehy! ¡Snape!— desde el castillo avanzaba un grupo... No cualquier grupo. Lupin, venía al fondo, casi a rastras; mientras Sirius prácticamente arrastraba a James quien parecía mas blanco de lo que alguna vez recordara. Black con ánimos gritaba su nombre y alzaba la mano llamando su atención.

La verdad es que la noche pasada no habían quedado en algo en especifico ¿Qué planeaba hacer ese bruto?

—Por favor, hermano, Ahí esta Lily... No empieces...— Alcanzó a escuchar del cuatro ojos mientras miraba en todas direcciones por donde podía venir su amiga.

Y como Potter había dicho; Lily venía del otro lado, su sonrisa se había esfumado en cuanto divisó al grupito que se acercaba a Severus.

—No se preocupen— había dicho Black mientras llegaba hasta El. Severus debió entrecerrar los ojos al ver hacia arriba. La luz del sol provocaba que la sombras cubrieran a los recién llegados. Solo podía ver el rostro sonriente y "amigable" de Black.

—¿Tienes lo último de pociones?— Pero Severus no decía nada. Solo estaba ahí, mientras por el rabillo del ojo veía como a paso rápido Lily se acercaba a ellos. —¿Me las prestas?— había dicho como si le hablara del clima. Como si no fuera a El a quien se refería.

Potter parecía incómodo y eso hizo sonreír un poco a Sev. Tal vez, podría divertirse un poco con la situación; se puso de pie mientras arreglaba su uniforme.

—Black, necesitaras algo mas que mis notas si quieres pasar el examen sorpresa del profesor Slughorn(*)— dijo solo para incordiarlo un poco, Era una serpiente después de todo, no podían quitarle los pequeños placeres de la vida.

Parecía que James iba a decir algo, pero el brazo alrededor de su cuello se lo impidió dejándole en el mismo lugar.

—¿Es una propuesta Snivellus?— había dicho con diversión, pero tarde se dio cuenta de que había dicho esa palabra en público. Severus se había puesto tenso. Pero Sirius continuaba con su sonrisa y esa pose chula. Simplemente negó con la cabeza y buscó en su mochila el pergamino.

—lo quiero de regreso mañana, sin falta, Black.— y le tiró el rollo directo a la cara, pero en vez de golpearle el rostro lo atrapó con su mano(**).

Sirius sonrió y se fue arrastrando a su grupo que parecía petrificados ante la bizarra escena.

Lily terminó de llegar con el Slytherin y con suspicacia lo miró. Frunció levemente su ceño.

Pero al verla, simplemente estaba tranquilo. Si, se llevarían... se tolerarían por el bien de Lily, pero igual aprovecharía cada instante para molestarlos si en el estaba. Después de todo, su tregua, no incluían el trato cordial.

El no le dio importancia al momento y Ella simplemente negó con la cabeza levemente.

—Ven vamos a la biblioteca— le había dicho.

Por la noche, Severus se removía incómodo, el nunca había sido de los que se movían en las noches. De hecho solía despertar de la misma forma en la que se dormía, mas esta vez no lograba conciliar el sueño nuevamente.

Se había despertado durante la noche y como siempre pensando en que Sirius estaba en su cama, pero nadie había. Solo El estaba.

Se odio en cuanto un pensamiento intentaba formarse...

Extrañaba...

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Comía su desayuno de forma tranquila, El verano literalmente a dos días. Y después de los sucedido con Snape y Lily merecía aquel descanso. Las lechuzas comenzaban a aterrizar en algunas mesas para entregar mensajes mientras otras sobrevolaban dejando caer las encomiendas.

Evans como siempre recibía su periódico matutino. El odiaba el profeta, Como siempre escondía los hechos reales de lo que sucedía en el mundo real. Mientras una ave negra sobrevolaba su cabeza, un pergamino cayó entre su plato. Sirius miró mal al ave y le lanzó un trozo de pan —estúpido pajarraco— había murmurado mientras limpiaba el rollo.

Obviamente eran noticias de casa. Extrañamente no eran de su prima Andrómeda, cosa rara ya que ella era la única que le enviaba cosas. El mensaje era pulcro y el papel de buena calidad – no que el se fijara en eso -, miró con rapidez las palabras en El. Gruñó un poco e intentó romper la invitación, mas esta mágicamente se mantenía igual.

—sabes que eso no funcionará, hermano ¿que sucede?

—La pequeña Cissy se va a comprometer, quieren que valla a su fiesta.

—¡Oh! Y ¿Cuando es?

—Ahora en las vacaciones. En serio Prongs, no quiero ir.

—No vallas.— Esa era la voz de Remus. Quien también leía el profeta. A su lado Lily miraba molesta con el tenedor a medio levantar y una de las servilleta sufría el apretón de su mano derecha.

Se volteó a ver lo que era y vio que Snape, leía un pergamino... Desde la distancia no podía ver que era pero parecía ¿feliz?

—valla, sabe sonreír— simuló un leve temblor —ese chico da miedo.— se volteó a Lily —Evans, dile a ese que no sonría, puede asustar a alguien.

—¿Le tienes miedo, Black?

Pero Sirius solo torció una sonrisa. Unos pasos sintió tras El y una mano a su lado. —Sirius— Regulus se había acercado a su mesa y por voluntad propia aparentemente.

—¡Reggy!— Dijo a medio comer un pastelito. Se puso de pie solo para que el menor tuviese que levantar la mirada y verlo —que milagro el tenerte por estos lares!

—Veo que estos leones cambian tus modales también.— Muchos en la mesa le miraron mal pero no hicieron nada. Regulus no les dio importancia.

—que sucede, Hermanito.

—¿Supongo que has recibido la invitación de nuestra prima?— Sirius pudo ver la mirada brillante en su hermano menor. Tuvo que controlar su carcajada. Asintió simplemente. Le mostró el pergamino. El menor se lo arrebató con ansias y... — ¿Vas a aceptar?

—¿Que? Sabes que no me interesan esas cosasesnobs.— Su humor se había opacado un poco. —Por cierto ¿Como sabes de la invitación?

Regulus había olvidado un momento la postura que tenía en el colegio. De igual manera Sirius parecía mas relajado y menos... canchero de lo usual.

—Severus recibió una de Malfoy... ya sabes, el novio de Narcissa.

—Si, si; el "afortunado" brujo que aguantará a la loca de nuestra prima.

—¡No le digas loca!

—bien.

—Nadie está mas loca que Bella, en todo caso.

Ambos rieron un poco.

Pero Regulus seguía viéndolo de esa forma. Sirius sabía porque de su insistencia.

—Bien— fue todo lo que dijo. Regulus sonrió como niño con su juguete favorito. Con rapidez tomó la pluma que un Ravenclaw cualquiera estaba usando y anotó algunas cosas en la misma invitación. De inmediato lo enrolló y levantó la mano, el ave negra que seguía volando sobre ellos lo recogió de inmediato y se fue.

—No te puedes retractar ahora— le dijo muy ufano. Mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho y torcía una sonrisa. Sirius le miró con una ceja alzada.

—mejor ve a terminar con tu desayuno.

—No me digas que hacer.

—como quieras— dijo mientras levantaba las manos en señal de rendición.

Regulus comenzó a caminar cuando recordó algo y se regresó. Bajito le dijo: —"sopóforo"— y luego se marchó.

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—Entonces...— Había dicho Lily mientras sumergía sus pies en la orilla del lago. Severus a su lado esperó a que la chica continuara. —Supe que recibiste una invitación de Malfoy.— Severus iba a decir algo, pero Lily de inmediato continuó —Regulus fue con Sirius a pedirle que aceptara, o algo así... Pensaba que los padres recibían las invitaciones y a los hijos no les quedaba de otra que asistir o algo así— dijo mas bajo, como cavilando sus ideas. Severus sonrió un poco. Lily solía ponerse pensativa en medio de las conversaciones. Sobre todo si tenia que ver con el mundo mágico.

—Lo hacen, en general. Pero ésta reunión la están planeando los novios, así que se abstuvieron de involucrar a los tíos o padres. Y a Black le corresponde la invitación por ser el mayor.

—Entonces si Sirius no aceptaba ¿Regulus no podía ir?

—Básicamente. Aunque Narcissa prefiere a Regulus que a Sirius, supongo.— "yo tampoco lo aguanto" quiso decir, pero se abstuvo.

—y tu ¿aceptaste, entonces?

—Si, es mi amigo, después de todo. Pero de haber sabido que Black va también, me niego de inmediato.— e hizo un gesto con la boca, frunciendo los labios con asco.

—Pensaba que se llevaban mejor.

—"Llevarnos mejor" es una expresión muy amplia para esto— y con su dedo índice se señaló y a Black que estaba a unos metros de ellos con sus amigos.

Los merodeadores estaban entre los arboles, estratégicamente frente a Lily y Severus, James aparecía con un animo renovado mientras jugaba con su snitch. Petter se mostraba impresionado con cada atrapada que hacía y Remus anotaba algunas cosas en un pergamino. De seguro adelantando deberes. Se veía mas pálido de lo normal y bastante cansado. Sirius por otro lado movía los labios mientras hablaba con James y jugaba con unos papeles transformándolos en bichitos voladores.

Pronto sus miradas se cruzaron, solo fue un instante y una sonrisa, que en algún futuro Severus catalogaría como "peligrosa" se asomó en sus labios.

Pero no se acercó a ellos ni tampoco cortó su conversación con James.

—¿y estarás bien, yendo a eso, tu solo?

—Lily, te he dicho que puedo manejarme con ellos. He convivido con Slytherin desde siempre y mi madre me enseñó algunas cosas. Estaré bien— y le sonrió un poco.

—Bueno— fue todo lo que Lily comentó. La verdad es que ella – y lo aceptaba sin pena – estaba celosa de la relación entre Severus y Lucius Malfoy. El era mayor que ellos. Cuando apenas ingresaban a su primer año, Malfoy estaba en su ultimo año escolar. Se sabía que era un alumno sobresaliente que mantuvo en alto el nombre de Slytherin y que aparentemente era perfecto en todo. Aunque claro, no era por eso sus celos. Ella sabía que Severus no siempre le contaba todo, con respecto a la magia – magia oscura – y que si lo hacía con Malfoy. Claro que en parte, ella había sido quien le dijo que no le gustaba ese tipo de cosas o que Sev quisiera aprender a usarlas... Pero tampoco era su madre para prohibirle algo. —de todos modos, podemos practicar antes de la fiesta ¿Cuando es?—.

—En Julio, el 25.

—Bien, puedo ir a tu casa, si gustas y ahí practicamos un poco.

—bien— dijo algo incómodo. Le había alegrado que Lily quisiera pasar tiempo con El fuera del colegio, ya que era algo que no hacían desde hacía mucho tiempo, pero su casa... iba a tener que hacer algunas remodelaciones antes de que Lily fuera.

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—no puede ser— Se había despertado por inercia. Había estado tranquillo pensando en que no volverían a molestarle. Hace unas horas habían cambiado las contraseñas, Black no podría entrar de nuevo. Que equivocado estaba.

—ya llegue cariño— murmuró cerca de El. Sirius estaba recostado a su lado, mientras sus dientes brillaban con el "lumus" que había invocado.

—qué ¿va a ser así entonces?— dijo mientras se desperezaba. No estaba atado y podía moverse. Aun así, la varita en manos de Sirius era la suya.

—No había venido antes por que estaba ocupado y-...— pero no pudo continuar.

—no me interesa, ni siquiera se porque sigues viniendo... ¿Como demonios entras?

—truco de magia.. tadan~!— dijo agitando las manos, Severus solo reviró los ojos molesto y con sueño. —¡vamos! No seas así... Las cosas van de maravilla ¿No crees? Por cierto ¿Como es eso de que eres amigo de Lucius y por que aquello no le agrada a Lily?

—¿Te importa?

—Bueno, importar, importar? Naah, pero James se dio cuenta y no le agrada que Lily se ponga así por tu culpa.

—así como...?

—no me harás decirlo. Yo ni siquiera creo que sea eso, pero James a veces se le nubla el pensamiento y-

—El estúpido de Potter siempre tiene la mente nublada, debería enfocarse en otras cosas.

—No empieces Snivellus.— dijo como si le llamara por su nombre y al parecer a Severus eso había dejado de preocuparle.

Severus, lo miró un momento. "Entonces que? Cada vez que james se sienta inseguro, el vendría hasta su dormitorio a exigirle las respuestas que no se atreve a preguntarle a la misma Lily?" —patético— murmuró, se dio media vuelta y cerró los ojos. A ver si con eso se iba.

—¿Quien es patético?

—tu y tu amiguito cuatro ojos.

—Severus, solo dame la maldita respuesta y me voy.— probablemente no se dio cuenta de que le había llamado por su nombre, pero algo en Snape se removió cuando de su nombre llegó a sus oídos en la voz gruesa de Sirius. Apretó los labios en un rictus y se negó a hablar. —como sea, tengo cosas que hacer de todas formas.— dijo algo molesto mas para si.

—pensé que ya no saldrías— aquello había salido de sus labios mas rápido de lo que hubiera querido. Y la mano que sujetaba con fuerza el suéter de Sirius tampoco había sido pensado. Por un momento, quizás quería respuestas – o que no se fuera -.

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Sirius miró mano que sujetaba su ropa. Era blanca y a la luz del lumus se veía grisácea. El rostro de Severus por otra parte estaba de todos colores. El mismo sintió sus mejillas calentarse. Severus le había soltado. Se movió despacio hacia atrás mientras apagaba el lumus y salía de ahí. Aquello le había dejado el corazón latiendo a mil. Salió con rapidez del dormitorio y se ocultó bajo la capa de su hermano. No estaba seguro de que había sido aquello pero le molestaba la sensación ¿Y por que rayos sus mejillas seguían calientes?

Susurró la palabra en la pared libre de cuadros y esta se abrió dejándole el paso libre. Corrió por los pasillos mientras veía la salida del castillo. Debía ser rápido para que le vieran os cuadros y sin mas se convirtió en la bestia que su magia antigua le alentaba. Con su hocico agarraba la capa de James para no perderla y con sus patas resonaban en el suelo pedregoso. Mientras iba por los pasillos miraba la luna casi desaparecida. Ir de su dormitorio al de Severus era un trecho muy largo. Pero El seguía yendo y viniendo por las noches.

Se preguntaba si realmente era solo para molestar

Subió los escalones apra llegar a su torre. Y cuando estuvo a unos pocos pasos se convirtió en humano nuevamente. Respiró un par de veces y entró diciendo la contraseña y ganándose un regaño de la dama gorda por despertarle a esas horas. Subió hasta su dormitorio donde Remus le esperaba despierto. Sentado en su cama.

—Ya estoy aquí. Ya estoy aquí.

—Sirius ¿se puede saber que estas haciendo fuera del dormitorio a estas horas?

Se soltó la coleta mientras buscaba su pijama. —Solo dí un paseo nocturno.— y comenzó a desnudarse para colocar su ropa de dormir. Escuchó los pasos y sintió como Remus se acercó a El. Vio al castaño olfatear cerca de El. Odiaba cuando Remus se ponía tan Alfa...

—Hueles diferente...— olfateounpoco mas. —aunque he sentido este olor en ti desde hace muchos días atrás...— le miró de forma fija. —Sabes que no me gusta cuando decides hacer planes tu solo.

—no soy un niño, Moony...— le dijotambién sosteniendo su mirada. Últimamente ambos habían tenido ese tipo deencuentros. No discusiones como tal pero sí solían "chocar" en cuanto a opiniones e ideas.

—En lo que a mi respecta, somos niños aún, Sirius, tu y yo.— Y se volteó para ir a su cama. Se metió a ella —Buenas noches, Padfood.— y cerró sus cortinas.

Sirus hizo lo mismo.

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No había sido su imaginación. Realmente lo había visto. Sirius Black se había convertido en un perro. En un ¡chucho pulgoso! Era un animago y probablemente no era el único de los gryffindor que hacía aquello.

Había seguido a Black y vio como El salía por el dormitorio. Se había cubierto con algo raro e interesante y a medio camino vio como se transformaba en un perro. Como seguía corriendo con esa cosa de hacía desaparecer parte de su cuerpo y alcanzó a llegar fuera del pasillo de las mazmorras. Para perderse por los pasillos centrales.

Siempre subestimaba la inteligencia de Black, pero El sabía que ese "roñoso" era inteligente o al menos astuto ya que lograba pasar todos sus exámenes. Pero, esto era el colmo. El mismo sabía que convertirse en animago no era una cosa sencilla y que Sirius lo hubiera conseguido a esa edad.. era simplemente...

Totalmente enojado consigo mismo regresó a su dormitorio. Ignorando a un par de cuadros que le regañaron por andar a esas horas levantado. No podía ser que Sirius Black haya hecho tal hazaña... Pero El no se quedaría atrás.

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Camino a casa, todos estaban relajados hablando en el tren. Esperando a la señora de los dulces o como los prefectos, dando los últimos reportes a los premios anuales. El estaba a un costado de la cabina de los prefectos, esperando a Lily como ella le había pedido. Mientras pensaba en su madre y que este año tampoco iría por El. Extrañaba su voz.

Lo que si no extrañaba era a su padre, quien tampoco ya vivía para ir a buscarle "aunque si estuviese vivo tampoco iría a la estación" Pensó un momento.

Lily salió de la reunión con Remus tras ella. Le saludó escueto pero Remus pareció sorprendido. No le dio importancia y caminó junto a su amiga.

Desde aquel día, cuando había descubierto a Sirius como animago se había dedicado también a atar cabos. Obviamente aun tenia lagunas en sus conclusiones y esperaba poder descubrirlas por el mismo una vez se pudiera convertir finalmente en un animago. Cabe decir – aunque menos importante – que Sirius no se había aparecido por su dormitorio desde ese entonces.

Incontrolablemente sus mejillas enrojecieron, no por recordar al pulgoso ese – claro que no era por el – si no por el pequeño descontrol que había tenido aquella noche y haberlo tocado.

—Snape— la voz gruesa de Avery le llama. El junto a Nott iban de camino por los pasillos, ya se habían cambiado de ropa y parecían mas corpulentos de lo que realmente eran. —Algunos vamos a reunirnos al fondo ¿Vienes?

—yo...—

—¡Sev! ¿Recuerdas que me enseñarías ese libro?— Severus asintió, Los brazos de Lily rodeaban su brazo izquierdo. Desde lejos podría verse como un gesto de coquetería pero no por nada ellos eran amigos desde los 9 años. Eso era un candado. Si o si sería arrastrado por Lily. Avanzó dejando atrás a los Slytherin mayores.

—no iba a ir con ellos— dijo una vez se alejaron.

—lo se, pero me habías hablado de un libro que pediste prestado y me gustaría que me lo mostraras.— le sonrió. Snape asintió. Severus y ella compartían un vagón. Pero...

Sorpresa, sorpresa... El vagón ya estaba siendo utilizado por mas gente.

—este vagón ya estaba reservado, chicos.

—Lo siento, no mas espacio, además ustedes son solo dos y les sobraba espacio.— Como siempre Sirius les sonreía de aquella manera que molestaba a Snape. Este frunció el ceño. De pronto se sentía ofendido, había pasado mas de una semana desde que le habló y luego le había ignorado; y ahora así sin mas ¿volvía a dirigirle la palabra? ¿Quien se creía?

Aun con Lily agarrada de su brazo, le tomó la maleta y se la pasó para que fuera a cambiarse. Lily asintió y antes de salir del vagón totalmente le mandó una miradita de advertencia. Para que se comporten.

Obviamente Sirius no estaba solo. A su lado James miraba aburrido la ventana, aunque en realidad miraba el reflejo de la pelirroja desaparecer por la puerta.

—¿Y ustedes? ¿Que hacen aquí?— Remus les seguía el paso y vio desde la entrada a los dos gryffindors frente a un Severus que se sacaba la capa y la guardaba en su maleta. Mientras también tomaba su suéter y se lo quitaba, revelando que bajo este la camisa era gris y no tradicional del colegio.

—si te desnudas me largo.

—lo haría si con eso me aseguro que te irás realmente...— respondió Severus mientras se acomodaba un suéter Gris oscuro y que le quedaba mas ancho de lo que debería. —Pero se que anhelas escuchar la voz de Lily. Así que te la concedo por esta vez.

—¡Yo no necesito de tus favores!— se había levantado James de golpe al escuchar las palabras de Severus, de inmediato Sirius estuvo a su lado y Remus cerró la puerta tras ellos.

—Contrólate, James.

—Tu ¿realmente crees que necesito tus favores? Lily será mía tarde o temprano y lo lograré yo solo. Sin ayuda alguna de serpientes como tu.

Severus torció una sonrisa. Sabía que solo era tiempo para que el bruto explotara. Realmente había durado mucho tiempo sin molestarlo. Pero mirando a Sirius, muchas de las malas palabras que tenia para Potter se habían esfumado viendo por la ventana decidió que ya era hora de cumplir con su parte de la tregua.

—Para empezar Lily nunca será "tuya", no es un objeto, Potter, es un ser humano increíble y maravilloso; por eso mismo debes dejar de pensar en ella como si solo fuese un bonito trofeo que quieres conseguir.— En cada palabra inyectaba de su veneno pero aun nadie se le arrojaba encima por lo que suponía seguían esperando... algo... —Segundo, La conozco desde que tengo 9 años, es mi vecina, y llevo todos estos años conociéndola... Dime ¿Que has hecho tu? ¿Sabes la comida que le gusta? ¿O los libros que lee? ¿Sabes que quiere hacer al terminar el colegio? Siquiera sabes que ramo es el que más le gusta? O que sólo 5 chicas le hablan a pesar de ser tan popular...?—

De pronto, solo estaba diciendo cosas de su amiga, no eran de las realmente privadas, solo cosas que con un poco de observación y mucho oído descubriría de la pelirroja así que no se sentía mal al lanzárselas al cuatro ojos. Por otro lado; James había dejado su pose de ataque y Sirius ya no le sujetaba el brazo y hombro para evitar que le golpeara. Empujaba con suavidad a James para que tomaran asiento. Mientras Severus hacia lo mismo. Remus también tomó asiento frente a sus amigos.

—Al menos puedes decirme... ¿Por que te gusta?— Snape en su vida había hablado tanto en tampoco tiempo. Pero James si es que tenía respuesta se vio cortado al abrirse la puerta y la pelirroja mostrarse. Se había puesto un vestido con flores y amarrado su cabello. —te ves bien— le había dicho Severus de buenas a primeras, olvidándose de lo que había preguntado hace un momento atrás. Ella le sonrió y miró a los demás. James se había sonrojado completamente pero no decía nada y Sirius para molestarle había hecho con su manos un "mas o menos" pero sonriendo.

Severus le había visto mal pero no había dicho mas. Lily se sentó entre Severus y Remus.

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Sus padres no irían a buscarla esa vez al colegio, pero dijeron que la esperarían en casa. Así que había pensado en que podían caminar juntos a casa.

—Sev ¿te parece que regresemos juntos?

—¿Los Señores Evans no vienen por ti?

Ella negó con una leve sonrisa —Dicen que ya soy mayor para eso. Fueron a buscar a Petunia y la llevarán a pasear para que no empiece temprano con el berrinche.— y sonrió un poco triste. Ella adoraba a Petunia, pero después de descubrir lo de su magia... Su hermana menor*** se había puesto desagradable con ella.

—¿Hacer cosas de muggles?— dijo mientras fruncía un poco los labios.

—no hay que perder la costumbre, Sev.— le codeó con simpatía. Sabía que a Severus no le gustaban las cosas pero siempre era agradable las cosas sencillas de la vida.

—como quieras... ¿Que hacemos con las maletas?— Lily sonrió ampliamente y le mostró su varita. —Bien, con un "reduccio" bastará.— y sin mas saca su varita del bolsillo oculto de su pantalón.

Ambos siguiendo con sus planes ignorando a os demás ocupantes, hasta que la puerta se abrió y un bajito y regordete muchacho entró con las manos llenas de dulces y chocolates.

Este se sentó junto a Sirius y junto a James le sacaron algunos que llevaba en sus manos. Antes de que les quiten todos, extendió un poco los brazos para que Remus sacara los chocolates que siempre comía.

—Evans, si quieres saca, no hay problema— le dijo Sirius. Petter la miró en ese momento, con algo de precaución. Ella en cambio le sonrió y preguntó a Severus si quería.

—No gracias,—dice mientras mira a otro lado. Ella sabe que solo lo dice para llevar la contraria.

—¿Puedo sacar algunos?

—Claro. Sirius ya te ofreció.

—Pues, gracias.— dijo tomó unas piruletas y una rana de chocolate.

—si te sale Morgana la quiero. Es la que me falta.

—Bien— le dijo ella. Petter parecía algo menos agradable estos días, pero de seguro era por todo lo sucedido. Lily sabía que Petter era quien mas defendía – y seguía la corriente – a James.

—Toma— le dijo a Severus, a pesar de que este había dicho que no quería algo. Sabía que su amigo la tomaría de igual manera y se la comería. Y como había pensado, Severus se la recibió con una sonrisa mínima y con cuidado abrió la caja para evitar que se le arrancara. —¿Crees que sea la que te falta?— le preguntó mientras chupaba la piruleta.

—quien sabe, me han tocado demasiadas de Flamel como para sorprenderme.— respondió mientras miraba la tarjeta. En ella aparecía una bruja con ropajes oscuros, una diadema en su cabello y una sonrisa presuntuosa. —ten— se la extendió a Petter —ya la tengo— le dijo. Petter se había molestado un poco, no es como si el recibiera la basura de los demás.

—¡Oh! ¡Es Morgana!— dijo sorprendido. Ella sabía que Severus coleccionaba las cartas y que esa bruja no estaba entre las suyas. Pero Severus solía tener buen corazón cuando se lo proponía. Sin mas le sonrió mientras le daba una abrazo a medias.

—¡Mi rana!— dijo con las mejillas sonrojadas. Hacia demasiado tiempo que Lily no le abrazaba. El ya no recordaba como debía actuar. Pero tampoco quería que su chocolate saliera por la ventana.

—Toma— le dice James molesto pero aun así con la rana entre sus dedos. Sirius a su lado parecía incomodo también.

—Gracias— dice Lily, sabiendo que si fuera por Severus no tocaría algo que provenga de James. Mas ella lo tomó y con una sonrisa a James pasó a rozar sus dedos. Sus mejillas se colorearon de inmediato. —Oh James, tus manos están frías— le dijo mientras le daba la rana a Severus y su propio dulce. Se levantó de su asiento y se acercó a Potter. Este le miraba con los ojos grandes. Ella le miró curiosa y con firmeza le tomó las manos. Siempre había odiado que la gente tuviera las manos frías. Mas que nada porque cuando a ella se le enfriaban significaba que se enfermaría. —Este hechizo lo aprendí en unos libros de magia.

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—Son sus favoritos— Dijo Snape mientras saboreaba una anca de la ranita. Sirius había terminado sus dulces, Remus estaba entusiasmado con sus chocolates. Este mes la había pasado mal con su transformación y el chocolate siempre le animaba. Petter seguía admirando la carta de la dichosa rana y James parecía atontado al tener sus manos entre las de Lily. —Le gusta la magia antigua.

—No como a otros que les gusta la magia negra.

—Son parte de la magia antigua, Lil—dice Severus mientras chupa sus dedos cubiertos con restos de chocolate. Aun le quedaba medio animalito pero este se derretía entre sus dedos. —Sabes que es mejor saber de ellas para poder defenderse que solo ignorarlas.

—No empezaré a discutir contigo de eso frente a los demás... Listo... Vez como se acaloran de inmediato, Es magia antigua que no necesita varita. Solo fluye por tu cuerpo— Le decía a James que flexionaba sus dedos como no creyendo que lo era. El sabía que su hermano tenía un pésima circulación en la sangre y que por eso siempre tenia las manos heladas o los pies.

—Debes enseñarle a hacer ese hechizo. Siempre tiene las manos heladas.

—Bueno, es cosa de dos, realmente. No puedes calentarte a ti mismo, debe ser alguien mas quien te dé esa calor.

—Lily es quien mejor sabe hacerlo, puedes pedirle que te hechice cuando tengas frío-

Sirius sentía la tensión en la voz de Severus cuando este decía eso. Podía creer que realmente estaba cumpliendo con su parte de la tregua y ayudando a que Lily y James estén juntos?

—so-solo! Solo m-me gustan esas cosas...— Lily se había sonrojado al máximo, su rostro compitiendo con el color de su cabello. Severus tenía cara de amargado, pero algo en Sirius le hizo suspirar internamente por ese rostro aniñado y molesto.

—Sirius... responde...

—Eh?

—Te pregunto si al final ¿has tomado la decisión?

—¿Que cosa?

—¿que si te vas a ir de tu casa o no? Has estado hablando de eso prácticamente desde vacaciones de navidad.

—a-ah... yo— y miró a James, El no le había contado eso a su amigo. Solo Remus lo sabía y por casualidad. Pero este le sonríe. Aun con las mejillas rojas y una sonrisa radiante.

—Sabes que siempre serás bienvenido en mi casa.

—¿Por que querrías irte?

Esa había sido Lily quien le había preguntado. Cuando le vio, ella parecía ligeramente intimidada, de seguro por meterse en la conversación.

Sirius sonríe —Mi casa está llena de brujos con mente cerrada, Supremacía de sangre y blah blah blah sin sentido que solo pudre mentes.— Dice realmente molesto mientras recuerda a su madre y sus tontas ideas.

—Padre también era de mente cerrada. Le molestaba la magia y muchas cosas en realidad. Había llegado a un punto en que prefería estar en cualquier lugar menos en casa.— Severus parecía algo perdido, de la misma manera en la que El se había perdido un momento atrás con sus pensamientos.

—¿Y te fuiste de tu casa también?—preguntó genuinamente interesado Remus.

Severus parece recuperarse. Pero sigue comiendo su chocolate "No debería hacer eso cuando esta frente a otros... es demasiado..." Pero se detiene justo antes de terminar esa frase en su mente. Pestañea y le quita otro dulce a Petter que parecía mas interesado en los rasgos de la bruja en su estampilla que otra cosa. En serio, como alguien podía ser tan obsesivo con un pedazo de lámina.

—Sus padres murieron. Tia Eileen murió hace dos años y El señor Snape hace unos meses.— Contestó Lily, sabiendo que a Severus no le gustaba hablar de eso. Le dio unas palmaditas al brazo de Severus. Pero este no demostró que le haya molestado el comentario.

—Lo lamento Snape. Perder a la familia siempre es un proceso difícil— bien lo sabía Remus, su madre había muerto hacia un año más o menos. Solo le quedaba su padre.

—Mhnn— fue toda la respuesta de Severus. De pronto Sirius sentía que ya no le agradaba ver el rostro de Severus... "Al menos, no con ese dolor que trataba de esconder"

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Una vez que todos llegaron a la estación; el tumulto de niños comenzó a bajar las cosas, Pero ellos esperaron hasta que la mayoría se hubiera ido. Cuando eso sucedió entre todos bajaron sus cosas.

—Aun así, no soy buena con los reduccio en animales.

—yo lo hago.— dijo mientras con su varita hacia el conjuro. No podían caminar por ahí con sus mascotas en jaulas.

Se metieron las cosas a los bolsillos y bajaron. Al salir del tren les preguntaron por sus cosas pero estos dijeron que estaban seguras para que no les moleste en el camino. Los adultos sabían que ambos niños eran responsables y ya mayores como para valerse por ellos al llegar a casa.

—Bien ¿por donde deberíamos ir?

—Tu lo pensaste, tu dime.

—Oh Severus, este día has hablado tanto...

—Lily... ven vamos a ver una película.

—¿que es una película?— Lily y El se asustaron un momento al escuchar hablar a James. Se voltearon y los vieron sin sus cosas y con los brazos cruzados.

—¿Qué?— Lily le miró confundida.

—Una serie de imágenes con sonido.

—¿Como las fotografías?

—si— respondieron ambos. Al parecer Lily solía olvidar que habían magos que no sabían que cosas hacían los muggles.

—Queremos ir también.

—No.— dijo El mientras miraba a Sirius. Se supone que respetarían sus momentos con Lily... Comenzó a molestarse mientras apretaba los puños "incluso ayudé al imbecil!" gritaba su interior.

—Ah pero Sev, ellos parecen genuinamente interesados no crees que...

—Esas cosas son de lo primero que enseñan en la clase de Muggles.

—No es cierto. Además ustedes no van a esas clases, no saben que enseñan.

—soy mestizo. Creí que era obvio el porque no asistiría a esas clases.

—Y yo soy hija de muggles, creo que eso no es desconocido para cualquiera.

—está bien. Ya iremos a eso de las películas, hermano. Por mientras ¿Por que no vamos a tu casa?

—Bien— dijo James molesto.

—Bien, adiós Evans, Bye Severus.— dijo con una sonrisa. Sev quedó helado de pronto. Porque tenía que decir su nombre.

—ustedes...— Murmuró Lily... —¿Sev, que está pasando?

—Sólo hablamos Lily... Solo eso—le dijo mientras le tomaba del brazo y caminaban fuera de la estación. El cinema no quedaba lejos.

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solo unos días había estado en casa y ya se sentía sofocada. Estaba feliz de hablar con sus padres, aunque su madre se veía algo decaída últimamente y su padre parecía haber envejecido mientras ella no estaba. Su hermanita Petunia era el mayor problema. Claro, no se llevaban mas de un año, y no solían verse por meses, pero aun así. Petunia no parecía extrañarle ni un poquito. Ni siquiera la palabra le dirigía. En su calendario tenía marcada la fecha en la que Snape iría a la dichosa fiesta y buscando entre sus libros de historia esperaba encontrar cosas de etiqueta. También había aprovechado de hacer un viaje rápido a Londres mágico para comprar algún libro de costumbres nobles. Cada cosa que decía así le asombraba y asustaba a la vez, tenían costumbres extrañas, aunque no tantas si se ponía a pensar en que los reyes muggles habían tenido costumbres similares en cuanto a su servidumbre y demás lacayos.

Metió el libro dentro de su mochila y terminó de arreglarse. Le había enviado a Severus una nota diciendo que iría hoy a su casa. Bajó las escaleras para encontrarse con una Petunia muy arreglada que también salía de su dormitorio. Le dedicó una mirada helada y un desaire. Luego bajó las escaleras y sin decir algo simplemente salió.

—Mamá, voy a casa de mi amigo, vuelvo por la tarde. Petunia acaba de salir.

—Bueno, hija.— había dicho simplemente su madre.

Ella le dio un beso en la mejilla y salió de casa. Caminó un par de minutos y sonrió cuando vio la fachada de la familia Snape.

De a saltitos subió los escalones, afirmándose en la baranda de la escalera. Por suerte no se apoyó demasiado fuerte ya que esta se movió de un lado a otro.

Bajó unos peldaños y vio la fachada. Estaba despintada y parecía agrietada. Se preguntaba si la madera estaba en buena condición o ya se había podrido. Sacó su varita. —"reparo"— dijo con simpleza y la baranda volvió a su estado original. Subió de nuevo los peldaños y tocó la puerta. Unos pasos apresurados mientras ella se balanceaba en su puesto le indicaron que Severus iba a toda prisa a abrirle la puerta y le sonrió cuando vio su rostro con algo de hollín.

—Severus...?

—ven pasa.

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Su casa estaba hecha un desastre, eso era claro, por ello cuando regresó de Hogwarts de inmediato se había dedicado a limpiar y dejar lo mas "acogedor" que pudiera su hogar. Había usado los polvos Flú e ido a comprar algunas cosas con el poco dinero que poseía. Se había encontrado con un viejo amigo de su madre que tenía una tiendita de pociones y luego de charlar un rato este le había pedido que fuera a ayudarle de vez en cuando. Severus pensó que sería una buena oportunidad para hacer algo de dinero mientras estaba en casa y así también aprender sobre pociones.

Pasados unos días y cuando recibió la nota de Lily se puso como loco a arreglar su hogar, puesto que realmente se veía mas triste de lo que creía. Había pensado en re-decorar... o bien aguantarse hasta hacer dinero y vender la casa que nada de buenos recuerdos le guardaba.

Recién llegaba con sus materiales cuando tocaban a la puerta.

—Severus...?

Definitivamente era Lily. —Ven pasa, Hola Lily. Te vez bien.— y definitivamente estaba feliz de verla.

—Hola Sev— responde ella un poco avergonzada al no haberle saludado primero. —¿por que tienes hollín en el rostro?

—Estuve en el callejón Diagon hace poco. Hay alguien que me ofreció trabajo temporal.

—¡Eso es genial Severus! ¿En donde es?

—Es en "Poison&poisoned by DB" Es pequeña en comparación a las otras de la calle principal pero..

—No son pociones peligrosas.

—hay de todo Lily, no te preocupes, solo ayudo a acomodar los ingredientes, aprendo un poco y me dan dinero por la ayuda.

—Bien— dijo poco convencida.

—Y dime, tu mensaje decía que vendrías hoy, pero creo que llegas temprano ¿Está todo bien?

—Ah si— dice ella mientras le indica que vallan a la cocina para que prepare un poco de te para ambos. —Encontré unos libros que podrían servirte para la reunión de tu amigo.

—Oh, bien, los leeré esta noche ¿te parece?— ella asintió, pero igual se veía nerviosa —¿Pasa algo?— y se sientan junto a la ventana donde Severus había puesto una mesita de te para dos.

—No es nada. Me habían preocupado algunas tradiciones pero dudo que realmente en esa reunión vallan a hacer algo como esto y aquello.

—Oh Lily— Le dice, Su amiga podía ser demasiado sobre protectora con el. Algunas veces, pensaba en su madre... con un movimiento de su varita – porque siempre tenía su varita junto a El – atrajo el libro y lo hojeó. Vio algunas costumbres casi barbáricas que realmente ya no estaban en uso ahora entendía porque Lily se había preocupado. —¿Puedo marcar algunas cosas?— le preguntó El solía hacer eso con los libros. Todos estaban en las mismas. Ella asintió. De la misma manera que el libro una pluma con tinta fue traída con la magia y sin mas empezó a tachar cosas y anotar otras.

El libro no era muy grueso, de hecho se sorprendía que Lily hubiera encontrado algo tan resumido. Pero también muchas de esas costumbres no eran ya ni siquiera pensada por las familias nobles, bueno, puede que en alguna que otra aún se hagan los sacrificios pero de Londres al menos, el no conocía alguna. Una vez terminado, se lo entregó, hizo una mínima sonrisa y bebió de su te.

—Marcaste muchas cosas—

—No, las taché. Muchas de esas costumbres ya no se practican. Te lo dije Lil, Mi madre provenía de una familia sangre pura. Ella me enseñó todo lo que pudo. Incluso si a mi padre no le parecía aquello.

Ella asentía mas tranquila mientras leía el libro.

Pasaron el día con ella leyendo en voz alta y Severus explicándole algunas cosas. Claro, habían costumbres que ni El mismo recordaba con totalidad como eran, pero al menos y gracias al libro pudo recordar.

Había sido una tarde productiva.

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Los siguientes días, se la habían pasado en la casa de Severus mientras El le comentaba que quería arreglar su casa. Por supuesto, ellos eran magos, no era nada que un reparo por aquí o reparo por allá no arreglaran, pero también, ella le había insistido en que sería divertido si lo hacían al modo muggle. Pintar algunas cosas con brochas, mover cosas con las manos y así. Snape le había puesto mala cara pero había aceptado. Así mismo El también podría decidir que cosa debía quedarse y que ser destruido. Así fue que durante esos días se dedicaron a ello.

—¡Sev!— Había recordado de pronto —¿Que vas a ponerte para la reunión?

Después de que habían estado toda la tarde hace días viendo que cosas se debían y no hacer, Lily había estado mas tranquila con respecto a la reunión. Su amigo se había ausentado un momento del comedor y partido hacía su dormitorio. Mientras ella seguía limpiando las ventanas. Sus manos estaban algo sucias y cubiertas de espuma, pero era divertido no usar la magia para algo tan sencillo como limpiar vidrios.

Severus regresó unos minutos después con una túnica envuelta en plástico pero brillaba a contra luz.

—Eso ¿eso es un encantamiento de conservación?

—Madre se lo regaló a mi padre cuando se casaron, más El nunca lo usó.

—Entonces ¿Es una túnica de gala?

—Si, ella pensaba que padre lo aceptaría, eventualmente...— Lily vio la expresión melancólica en el rostro de Sev. Pensó en lo agradecida que debía estar de que sus padres fuesen comprensivos respecto a la magia. Por un momento pensó que hubiese sido de Sev si su padre también hubiera apoyado la magia.

—Y ¿Que mas tienes? No creo que solo vallas a lucir eso...?!— Lily trataba de animarlo. Sev hizo un asomo de sonrisa mientras sus mejillas se sonrojaban. Ella misma se sonrojó pero rió.

—El resto aun no lo veo. Le pregunté a Lucius si debía usar algo formal pero me dijo que sólo lo normal— La cara de Sev para este momento era divertida. El no solía hacer ese tipo de expresiones; mostrarse tan abierto en general, solo con ella, en contadas ocasiones.

—Has visto la moda muggle estos días?— Sev negó. —Que te parece si vamos al centro y vemos algo no muy caro pero elegante para tu fiesta.—

Snape dudó. Pero asintió mientras volvía a guardar la túnica y se preparaba para salir. Después de todo, parecía ser un buen día para ir de compras.

...

La moda en estos días era demasiado brillante para Sev, pensaba Lily. Después de una tarde completa recorriendo los bazares, no habían encontrado algo que le agradase a Sev, lo cual no era muy raro, cuando la ropa le quedaba ajustada y sólo hacía que se viera muy chillón. Incluso ella pensaba que el amarillo canario lo hacía verse mas enfermo que alegre.

—Bueno, tampoco el exceso de color es lo tuyo. Y cae en el mal gusto.

—de acuerdo.

—Pero creo que esto si está bien para ti.

—Bueno, es monocromático...

—Vendido— Lily no era muy adepta a las compra, más, como cualquier chica de su edad lo disfrutaba; aunque ya estaba cansada y quería volver a casa.

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Continuará...

(*) Cuando yo iba al cole tenía un maestro que gustaba de hacernos exámenes "sorpresa" a tres días de terminar el año escolar. Lo hacía a modo de evaluar lo que habíamos aprendido y sobre que debía reforzar para el año siguiente. El examen de evaluación a inicio de curso? Eso mismo pero mi maestro se adelantaba unos dos meses. Supuse que Slughorn podía ser de los mismos.

(**) Quería poner que lo agarraba con la boca, pero supuse que sería demasiado animalesco, incluso para Sirius.

(***) En la wiki de Harry Potter dice que Petunia y Lily se llevaban por unos meses pero que eran del mismo año. Bien, eso no me quedó del todo claro – las cuentas no me daban -; Entonces le puse mas meses a los meses :p y al final quedaron con un año y 3 meses de diferencia. - ó 15 meses -. Pero es lo suficiente como para que Petunia sea un año menor o un grado menos que Lily.

Otra cosa, recuerden que esto sucede en la década de los 70 y honestamente... valla años. En lo que a mi respecta, no me gustó mucho en cuanto a la ropa para hombres. Hay años mejores en ese sentido.

Está claro que los magos van a su propia bola y su moda no se rige por la de los muggles, pero me hizo en gracia que Sev se vea diferente al resto... Ah~ Ah~ Pero no TAN diferente! jsjsjs

(*) Damocles es el creador de la poción matalobos. Según la wiki se creó pasados la mitad de la década de los 70. O sea, entre los años 76' y 79'.