ANTES DE ESOS TIEMPOS.
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Acomodaba su ropa a cada instante, no estaba acostumbrado a la ropa tan ajustada. El no era fan de la moda – eso estaba mas que claro, casi le da un paro cardiaco cuando ve las fachas que usaban los muggles en esta época; pero también sabía que debía verse bien, para no dejar en vergüenza a su amigo Lucius.
—¡Severus...!— Lucius estaba impecable con su atuendo gris y pequeñas plumas negras en el borde de su túnica. A su lado, Narcissa, tan hermosa como la recordaba del colegio. Su cabello rubio estaba tomado a los costados cayendo sobre sus hombros con elegancia. Su túnica similar a la de Lucius le hizo preguntarse si la combinación había sido a propósito o sólo casualidad. Snape hizo una leve inclinación de cabeza cuando ellos estuvieron frente a El.
—Felicidades, supongo.— En realidad no tenía pensado que le diría en cuanto los viera. El estaba al tanto de la situación de ambos. —Es bueno que ya le hayan puesto una fecha...?— No recordaba que fuera tan malo para socializar... Con Lucius y Narcissa, claro. Que le pasaba?
—Sí, lo hablamos entre las familias, hemos llegado al acuerdo de que nos casaremos pronto pero no tendremos hijos de momento.— Ambos parecían mas aliviados hablándolo con El. Seguramente porque sólo El sabía la historia completa.
—Ten, es uhmnn un presente. Por su compromiso.— Era un paquete pequeño. Pero estaba seguro, sería lo mas útil para Lucius, al menos.
—Es... Es... Lo que...
—Cuando lo abras lo sabrás.
Lucius abrió el pequeño paquete. Snape había conseguido aquello con su "jefe" en la tienda de pociones. Era la planta de la que tanto habían hablado. Crecía en los bosques, de forma salvaje; pero como solía suceder, cuando se se necesitaba con urgencia, nunca se encontraba.
—¿Como la has conseguido?
—Tengo un buen trabajo de verano.— le arrebató la planta de las manos y la miró con cuidado. —Estoy seguro de sus propiedades, el pocionista para el que trabajo está usándola para contrarrestar efectos negativos en quienes han sido mordidos por hombres lobos, pero creo que también ayudara en tu "situación" y...— Lucius miraba encantado a la planta. Severus sonrió un poco y la guardó en la cajita sobre las manos de Lucius.
—Ven, estábamos hablando con algunos conocidos y...— Había interrumpido Narcissa, ella miraba agradecida por el regalo. Puesto que también sería en su beneficio si daba resultado.
—Amo Malfoy, han llegado más invitados. Amo.
—¿Y que esperas? Que vengan al salón de inmediato.
—Puedo decir que soy el único que fue recibido por ambos?
Ambos rubios no respondieron, pero las pequeñas sonrisas en su rostro confirmaron el privilegio de Snape. Aquello le hizo elevar el mentón. Tan importante como para ser recibido por el propio dueño de la fiesta.
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No podía negar que se sentía diferente en compañía de todos esos magos y brujas. La mayoría sobrepasaba su edad por algunos años, hablando de la universidad y sus empresas, de sus familias y de cuanto oro tenían en sus arcas; y El? El se había gastado su pequeño sueldo en el suéter blanco con lineas negras que iba bien ajustado a su torso; en la beettle verde oscura bajo su suéter y en esos pantalones ajustados y acampanados que le hacían moverse raro de lo apretados que estaban.
En algún momento de la tarde la conversación en varios grupos trataba del mismo tema. El mismo tedioso tema al que Severus rehuía tanto. Los caballeros oscuros. Hablar sobre ese tipo loco y obsesionado con el poder no era algo que le interesara a Snape. Por supuesto que ser participe en aquel selecto grupo tendría sus ventajas en mas de un sentido... pero el solo imaginar que su amiga Lily podría salir perdiendo en toda esta supuesta "revolución" que Voldemort quería hacer... No le terminaba de convencer.
—Mira a quien tenemos aquí, Reggi.
—Hermano...— A Regulus le molestaba seriamente que Sirius le llamara de esa forma. Inclinó la cabeza respetuosamente hacia Severus, no solo por pertenecer a la misma casa, si no porque respetaba un poco al mayor. —Severus, que bueno que estas aquí... ¿Has visto a mi prima?
—Bella está por allá— y señaló un grupo grande de magos algo mas mayores que ellos, la estruendosa risa de la prima Black no se hizo esperar. Sirius y Regulus se tensaron un momento.
—Narcissa no me dijo que la loca vendría también... Me voy— y se dio la media vuelta.
—¡Espera Sirius!— le dijo Regulus tomándole de la túnica —no me dejes solo, sabes que no aguanto a Bella!
Regulus había vuelto a olvidar su pose altanera y se sujetaba con ambas manos de la túnica de Sirius para que este no siguiera avanzando.
—Ve con Cissy entonces, sabes que tampoco me agrada ella. O su noviecito.
—¿Demasiada alcurnia para un chucho pulgoso como tu, Black?— No había evitado que las palabras salieran de su boca, desde que había descubierto que Sirius podía transformarse en animal, no había dejado de pensar en nuevas formas de insultarlo ahora que sabía que podía convertirse en perro también.
—¿Como me has dicho?
—chucho pulgoso...
—¿Quien te has creído para decirme de esa forma... Snivellus?
—Que te trate como animal debería ser de tus menores males en este momento, roñoso— dijo mientras se daba media vuelta y se alejaba.
—Pero que...
—Miren con quien me encuentro en esta agradable reunión ¿Cómo has estado querido?— Aquella voz, era de la inconfundible Bellatrix. Severus había alcanzado a escucharla, pero había logrado escaparse de aquella bruja justo a tiempo. Lo sentía por Regulus, que le caía bien, para ser un Black "Bueno, Narcissa no me desagrada, tampoco"
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Avanzados la tarde y luego de la increíble escapada de su prima Bellatrix, Sirius rondó por el salón, llegó hasta las puertas de cristal y caminó hacia el patio. La estúpida mansión de Malfoy era un lugar increíble... increíblemente ostentoso. Habían algunos animales rondando por ahí de los que desconocía nombre y procedencia, pero no le importaba mucho; aunque su can interior pensaba en lo divertido que seria corretearlos por ahí... Un pensamiento que murió tan pronto como nació e su mente...
Habían veces en que podía sentir como su animal interior exigía que le liberara durante mas tiempo; pero bien sabía El que no debía... No por ahora.
Mientras paseaba por el prado, vio como más de los esnob salían también; algunos emparejados y otros en pequeños grupos. Pronto su prima y el noviecito ese darían el anuncio de la fecha y comerían de esos pastelitos que se ofrecen en aquellas fiestas. Sin embargo todo lo que pensaba quedó perdido cuando divisó a cierto pelinegro que parecía ser el centro de atención de un gran grupo de jóvenes magos; su prima Bellatrix y Rodolphus, si no se equivocaba, estaban también. La estridente risa de su prima le talaba en el tímpano.
Severus se veía tenso, con sus brazos a los costados, le veía de perfil; el rostro mirando a cualquier cosa que no fuera el grupo a su lado... Podría simplemente dejarlo ahí, así como El le había dejado antes a merced de su primita... Pero una parte de El...
Esa jodida parte que no se negaba a morir...
Le hizo dar pasos apresurados hasta donde se encontraban. Agudizando el oído – que bastante se le había desarrollado siendo animago – pudo escuchar retazos de la conversación. En cuanto escucho sobre "El señor tenebroso" sus pasos perdieron firmeza. No era que le asustara aquel tipo, simplemente fue consciente de algo... verdadero.
Estaban afuera. En la casa de un sangre pura... Con muchos sangre pura a su alrededor, en una época en la que la supremacía de sangre se imponía cada vez más, en donde los magos y brujas estaban escogiendo bandos. Y El, que estaba seguro era del bando correcto, se encontraba rodeado de enemigos. Preparó su varita antes de siquiera ser consciente de aquello y reanudo el camino hacia Severus – punto y a parte, no estaba seguro de cuando, pero en su mente había estado llamando a Severus y no a Snape o snivellus, Era algo que no solía pensar, pero de que estaba presente en su mente, lo estaba... La duda, la pregunta ¿Por que Severus? -; una vez cerca del azabache, fue inmediatamente reconocido por los otros. Algunos rostros cambiaron inmediatamente, para ninguno de los presentes era desconocido que Sirius Black no era un Black más, no consentía la pureza de sangre y además prefería a los idiotas leones.
—¡Severus! Te había estado buscando desde hace horas, Aun tenemos pendiente nuestra charla.—Y le sonrió como siempre. Mas Severus que parecía realmente incomodo ahí le había fruncido el ceño en cuanto le vio. Sirius comprendió la frase no dicha "no soy una maldita damisela para que vengas a rescatarme" - O algo así. No sabía si a Snape le iban esas analogías -.
Severus miró de refilón al grupo y luego a El —Si, supongo que debo ponerme al tanto con el asunto.
—¡Excelente!— Severus siguiéndole el juego era tan poco común que no podía dejar de maravillarse cuando aceptaba algo en lo que El hubiera participado. —Ven, — Miró a su prima, —si nos disculpas, querida primita, me voy a raptar a esta...— miró de pies a cabeza a Severus, claro que ya lo había hecho en cuanto le vio en el gran salón, nunca hubiera creído que ese flacucho chico que usaba grandes ropajes tuviera tan buenas... formas —encantadora serpiente— y pasando un brazo por la espalda de Severus se lo llevó hacia el otro lado de donde estaba el grupo.
Una vez alejados, le explotó la bomba. —¿¡Hijo de tu grandisima madre, como se te ocurre hacer eso!? ¿Te crees que soy un muggle indefenso que necesita ayuda con los magos tenebrosos!?— El rostro de Snape no era ilegible como siempre, tenía las cejas fruncidas, sus ojos brillantes y fieros, su rostro molesto y sus brazos se movían lo mas lejos posible de sus costados. Sirius nunca había visto así a Snape, ni siquiera aquel día cuando les había ridiculizado luego de los TIMO. Ni cuando en las noche lo amarraba a su cama – eso suena tan... sucio... y nada real a lo que su mente dibujaba cuando pensaba en eso -, para cumplir con la tregua. Este Severus estaba listo para lanzarle un hechizo si no fuera por...
—Entonces si son de la orden oscura..— Dijo mas para si mientras veía al grupo mirarlos a la distancia. Parecían molestos. Como si la presa se les hubiera escapado.
—Que...?!— Por un momento El rostro libido de Severus blanqueó a su tono cenizo de siempre. Inspiró con fuerza calmándose y se pasó una mano por el cabello, ese día se había hecho una coleta y algunos mechones caían a los costados de su rostro. Se veía tan diferente a como siempre le había visto. —Escucha, solo era una analogía, no sabría decir con certeza si lo son o no...— Tal vez podía pasearse por ahí y escuchar algunas conversaciones, "¡Rayos! De haberlo sabido hubiera traído la capa de James" Pensaba, intentando ver como conseguir información de aquel grupo —Oye, Black— dos manos se posaron en sus hombros. De inmediato se puso rígido su cuerpo. Miró al frente, era Severus. Increíblemente incómodo pero le tenía de los hombros —No vallas a hacer alguna estupidez. Créelo o no, Lucius no permitiría, que alguno de ellos hiciera algo raro o que tu espíes a sus invitados. Le falta poco a la fiesta por terminar. Y cada uno se irá a casa.— La voz de Severus era calmada, y parecía intentar que Sirius siguiera la orden. Sus manos temblaban levemente sobre sus hombros pero seguían ahí. —Además, tu has venido con tu hermano y...— Le soltó los hombros para ver en todos lados —Por cierto ¿dónde está Regulus?
—Con Narcissa, siempre ha sido muy pegote a ella, espero que a Lucius no le moleste la presencia de mi hermanito...— Le hacía gracia que al platinado ese debía aguantarse la tozudez de su hermano menor —¡bah! Tendrá que aguantarse. Narcissa lo consciente mucho.
—no es el único.
—mhnn...— Severus había cruzado sus brazos sobre su pecho. Verlo con un color que no fuera el típico gris y negro del colegio era algo que le agradaba – tachen eso, no le agradaba. Nop, no lo hacía -. Su rostro como siempre serio tenía esta vez la ceja izquierda un poco elevada y podía jurar que sus comisuras estaban elevadas... ¿Se estaba burlando de El? Bueno, que siempre lo hacía, pero esta vez... Era mas... menos desagradable...? —yo no consiento a mi hermano, es una serpiente igual que tu, no tengo porque mimarlo?!— Bueno, ni El se creía eso. Black sabía que alguien podía asistir a Slytherin y no terminar como un hijodeputa arrogante... - Andrómeda, era un ejemplo. Casada con un muggle y con una graciosa hija de 3 años. - Pero habían costumbres que no se le quitaban... Como hablar de mas. Aun así Severus le miraba de la misma forma, no se había ofendido por lo de serpiente o "igual que tu".
—No importa lo que digas. Aceptaste la invitación porque eso quería Regulus. Sé cuanto odias estas cosas. Pulgoso rebelde.— dijo con sorna. Esta vez si que no se aguantó porque le decía de esa forma...?!
—Ya para con eso de tratarme como si fuera un animal que...— Pero no pudo continuar su frase. Se le quedó viendo a mitad de la frase. Su boca se había abierto ligeramente mostrando parte de su dentadura, como amenazando una sonrisa... Pero El solo podía pensar en esa noche, la última vez que fue a su dormitorio, cuando se fue antes a su habitación. Con la excusa de que tenía algo que hacer. —tu...
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—Severus, Sirius... que...?— La rubia parecía sorprendida, pero se recupero de inmediato y su rostro volvió a ser sobrio, —Como sea, vamos a anunciar algo, y luego iremos a comer algo al interior ¿nos acompañan?— asintió mientras Narcissa se daba media vuelta y regresaba al interior.
Dejando a Sirius con la palabra en la boca, caminó hasta estar junto a Narcissa, ambos en silencio avanzaron.
Severus parecía ser poco El cuando pasaba mucho tiempo con Sirius, cosa que no dejaba de sorprenderlo y... desagradar, pero por mas que quisiera mantener distancias, siempre terminaba hablando – o discutiendo – con el Black. Parece que el bobo finalmente se había dado cuenta de que ya le habían descubierto el secreto cuando Narcissa, llegó a interrumpirles. Se abstuvo de voltear y saber si Black les seguía el ritmo. De alguna forma quería que entendiera en lo que se metería si hacía las estupideces de siempre. El impulso de tocarlo para que le preste atención... Le había costado contener... Lo que sea que sintió cuando sintió la calidez en sus manos.
Definitivamente no era el mismo cuando estaba junto a Black.
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—Me parece una buena fecha— dijo mientras tomaba asiento en el estudio de la Mansión Malfoy. Severus quería preguntarle algunas cosas y ahora que la fiesta daba por finalizada le parecía un buen momento.
—Narcissa la eligió. Cree que es un buen momento para las protecciones y para tener contento a los ancestros.— respondió Lucius mientras tomaba asiento a su lado. Se habían sentado junto a una butacas cerca del ventanal. Una mesita de te tenía preparado la porcelana para el momento.
—Lucius. Quería preguntarte algo... Desde hace unas semanas atrás— comenzó a decir mientras acercaba la taza de te a su boca y daba un sorbo.
—No recuerdo sobre el examen sorpresa de Mcgonagall al inicio del sexto año.— Lucius respondió mientras imitaba al menor.
—No era... Examen sorpresa...?— Pero Lucius le miró de la misma forma que siempre. Solo su ceja izquierda cambió mínimamente. —no bromees con eso— Lucius tenía un humor extraño. Su voz podía sonar fría, su rostro inmutable pero cuando le llegabas a conocer, sabías que bromeaba mas de la mitad del tiempo. —¿Es cierto que eres un animago?(*)
—No, no lo es.— Soltó en largo suspiro y con calma, tomó un poco mas de su té. —Lo intenté...— Le dijo mientras dejaba la taza de lado. Apoyó sus manos sobre sus piernas cruzadas y le miró atentamente. —Mira, no es algo que me guste andar revelando por ahí. Hice los pasos que debía hacer. Y ya sabía conjurar todos los hechizos que debía hacer. Incluso esperé la estúpida tormenta eléctrica que es lo más tedioso de todo... Pero cuando la bebí...— Se detuvo abruptamente. Miró hacía la ventana. Al cielo oscuro. Severus podía ver la decepción y la frustración en sus ojos —mi cuerpo la rechazó. Pensé que la había hecho mal y... Me asusté— Snape no contuvo su asombro. Lucius nunca había dicho algo así —No me mires así, cuando la poción no se hace bien, no te transformas en un animal completo y no puedes volver a ser humano por completo... No eres ni lo uno, ni o otro... Cuando busqué sobre eso en la biblioteca... Descubrí el problema.
—Tu maldición.
—Exacto.— Los Malfoy tenían un mal secreto que los acongojaba desde hacía generaciones ya. Tanto tiempo había pasado que no recordaban desde cuando había iniciado. Solo sabían que existía en ellos. Y aunque sabían como "terminar" con esa situación, aún no llegaba aquel que lo lograra.
—Lucius, me has contado sobre la dichosa planta. Yo mismo he estado estudiando sobre sus propiedades, pero ¿Como crees que eso ayude en tu... ehmnn situación?
—De igual forma que en como se usa para la poción Despertar. Ayudará a que los síntomas no me afecten y me despertará de la niebla que cubre mi mente cuando entro... ¿Entiendes?— Lucius no se atrevía a decir las cosas como eran, sobre todo en lo que a El respecta. Al igual que los varones en su familia; creen que no hablar de ello es la forma de que se olvide. Pero la maldición no desaparece, solo se transmite de hijo en hijo.
—Lucius ¿No sería más fácil solo hacer lo que su voluntad y...
—No— dijo tajante —¡No me voy a rebajar de tal forma!
—Esto es ridículo, incluso para ti Lucius. Vas a experimentar contigo mismo, tratar de crear una cura para algo que...
—No te atrevas...
—se sanaría si sólo dejaras salir tu parte bestial.
—¡Nunca me rebajaré a ser presa de esos bajos instintos!— Su voz se elevó conforme se ponía de pie. —¡No soy una estúpida bestia que solo busca saciar su hambre!— Sus mejillas estaban rojas de ira y sus ojos furiosos, caminó en la salita como León enjaulado —Provengo de un antiguo y puro linaje de magos... y
—Si fueras mas honesto contigo mismo esto habría terminado hace mucho.— Dijo Severus también molesto. Siempre terminaban en lo mismo.
—¡Si hubiera nacido mujer también se hubiera acabado rápido!— Y ahí estaba el mayor de los problemas. —No se si es porque nacemos solo hombres es esta condición... o si es un castigo por lo que aquel pariente le haya hecho pero... No pienso rebajarme. No seré un monstruo.
—Pero dejaras que tu hijo tenga tu mismo mal.
—Severus...
—Lucius.— Severus se veía decidido. El no era de mente tan cerrada como podrían pensar. Estaba consciente que en la familia Malfoy el mayor problema era el rol que les tocaría si debían cumplir con la famosa "condición" para romper la maldición. —Si tu, no cumples con esa voluntad, Se hereda a tu hijo y así sucesivamente. Tu, de entre todos los Malfoy que han nacido hasta ahora, puedes ser quien la rompa y no quieres ¿sólo por tu orgullo?
—No es lo mismo, no es lo mismo. Sentir aquello de vez en cuando no se compara a ser portador.— sus mejillas seguían rojas, pero esta vez lucía mas calmado. Volvió a sentarse. Tomó más té mientras trataba de calmarse. Para una vez que Severus lo veía hacer otro gesto y era de enojo. —Tengo a Narcissa, ella ha sido un apoyo incondicional y es la bruja mas talentosa que he conocido en magia antigua. Se que la poción será efectiva. No la hará desaparecer, pero será mas débil con mi hijo y el la tomará y será mas débil en su hijo y eventualmente desaparecerá.
—Eso mismo dice mi jefe... "esta poción va a debilitar los síntomas, eventualmente los hijos no sufrirán las consecuencias de la licantropía heredara"
—Estoy de acuerdo.
—Pues está mal. Los hijos de licántropos no son hombres lobos. Creía que lo sabía. Pero no quiero contradecirlo porque creo que si será de ayuda para esas personas.— Miró a Lucius. —El punto es que, Lucius, no conocemos a las bestias y seres que nos rodean, no las conocemos porque no nos acercamos a ellas. Crear pociones con falsas esperanzas no lo harán mejor, ni para tu problema o el de los hombres lobos.
—¿Desde cuando piensas eso?
—Yo... He estado leyendo cosas.— le dijo algo incomodó. Había estado pensado muchas cosas desde que había estado alejado de Lily y luego se habían reconciliado. Desde que Vio a Sirius convertirse en perro y pensó por un momento si en vez de animago era hombre lobo... Desde que trabajaba con el señor Damocles**. Estuvieron en silencio un largo rato, hasta que...
—Entonces ¿intentaras convertirte en animago?
—que? Como?
—la pregunta fue demasiado obvia.
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—Recuérdame ¿Por que hacemos esto?
—Me llegó una lechuza a casa,— Decía ella mientras miraba algo avergonzada por la ventana del bus. —Sólo fue... Sólo quería intentarlo...
—-Lily...
—Sí, yo... Creo que ha cambiado— dijo más bajito. Temerosa de lo que su amigo pudiera decirle.. Bueno, hasta hace unos meses atrás ella solo hablaba pestes del muchacho decir ahora que quería salir con El, intentar llevarse mejor era...
—¿No es muy pronto para decir eso?— y llevaba verdad, que era lo que mas le resonaba en la cabeza.
—Yo... mhnn... Creo que así como ya te hablas más con Black, yo podía hacer el intento de conocer a James y...
Severus se cruzó de brazos y la miró como si le hubiera salido otra cabeza —"Hablar mas con Black"? Fue cosa de El. Sabes que por mi no le dirijo la palabra.
—Bueno, sólo quiero ver que pasa si trato con El. No es como si fuese a casar con Potter o algo así!?— y se rió un poco, ni siquiera ella estaba segura de que se le había metido en la cabeza para aceptar la salida.
—Voy a fingir que no escuché lo último.
—Sev— Lo sabía iban a tener esa discusión de siempre.
—Lily, mira... Yo, ya no quiero más de esto—y levantó un poco los brazos. Su actitud había cambiado últimamente, era mas abierto y comunicativo, ella sabía que aquel cambio fue debido a algo más, pero sea lo que fuere no se lo había contado —No sé por que les dio la curiosidad de pronto. Pero si quieren ver la estúpida película está bien. Ve con El.— En su rostro podía ver cuanto le molestaba decir esas palabras. Pero no estaban discutiendo.
—Gracias Sev.— dijo y pararon el bus, estaban a una calle del cine.
—No me des las gracias, no soy tu madre— y volvió a cruzar los brazos mientras se acomodaba en la butaca —Lo que yo no sé, es que hago aquí.— mientras caminaban al local. Habían quedado en encontrarse en las afueras del cine.
Ella sonrió mientras ponía su mano sobre el hombro de su amigo. —Eso es porque eres mi mejor amigo. No saldría a solas con James al cine.— le sonrió algo divertida. —Dudo que siquiera haya paseado por las calles con muggles.
Severus rio entonces.
—¿Qué es divertido?— la voz inconfundible de james Potter tras ellos. Se preguntaba si habría estado esperándole.
—El tiempo de calidad, Potter, seguro que no sabes que es eso— Dijo Sev cortando su risa. Lily simplemente paró de reír, Sí, había logrado que le acompañara, pero ello no haría que su relación fuese mejor.
Contrario a lo que creyó, James no le siguió la puya a Sev, la miró y le sonrió —te vez linda, Evans.
—Lily— La voz parca de Severus se dejó oir —Su nombre es Lily.
—Hola Lily—Oh Sirius estaba junto a James, pero Lily no se había dado cuenta de ello. —Hola Severus.
Lily se había sorprendido de escuchar el nombre de su amigo ser pronunciado por Sirius.
—No digas mi nombre Black. No te lo he permitido ¡Chucho pulgoso!
—¡Ah! No vamos a empezar con eso...— Le dijo mientras se le acercaba. Lily y james se habían quedado viéndolos un momento, entre divertidos e interesados. —Tu me debes una charla y vamos a hablar quieras o no.
—¿Qué sucede?— Bien, que tampoco dejaría que Black se pase con su amigo.
—No... No es nada.
—Sev ¿De que hablan?— le preguntó. Ella sabía que Sirius y El se tenían secretos. No era tonta.
—Recuerdas que fuimos al compromiso de Lucius y Narcissa...— Black parecía hablar por Severus, esto no le agradaba ni a James o a Ella.
—Por separado, por supuesto— agregó Severus. Como si necesitaran aclarar aquello.
—Obviamente— Black parecía aburrido de aclarar aquello —Tuvimos un par de discusiones solamente.— Era idea suya o Sirius actuaba raro... —Estaba lleno de locos pura sangre.
Agregó mientras intentaba hacerles cambiar de tema —tu también estabas ahí hermano— Como siempre James le ayudaba a distraer.
—Lo se, casi me desquicio— Respondió Black mientras sonreía abiertamente..
—Mejor vamos al cine.— Severus parecía levemente divertido con la situación. Ella de pronto ya no tenía tantos ánimos.
—Cine... Correcto... ¿Y como es eso de las "películas"?—James había pasado su brazo tras la espada de Lily, ella había sentido el cuerpo cerca del chico y se había sonrojado. Aun así podía escuchar a su amigo tras ella seguir discutiendo con Sirius.
—tu y yo vamos a tener que hablar así sea que te secuestre, pero conversaremos...— le decía Black mas bajo a su amigo. Mientras ella le respondía a James lo básico en las películas. Así como lo que verían ese día.
—¿Es una amenaza?— Alcanzó a escuchar antes de entrar en el lugar.
—Te lo juro— Respondió mas grave el mayor.
Tendría que sentarse a hablar muy seriamente con Severus.
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No podía creer que estaba junto a james viendo una película. No eran de sus favoritas pero imaginaba que le gustarían a James. Después de todo, era de las que los chicos solían ver. Miró a su lado a Severus, ella había escuchado algunas frases sobre la conversación, se preguntaba que habría pasado en aquella reunión, también quería saber por que Severus lucia tan cansado últimamente.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio a James frotar sus manos.
—¿Tienes frío?— Era verano, pero en el interior de la sala estaban encendidos los ventiladores por lo que el aire estaba algo mas frío.
—¿Que? ¡WOW!— justo la sala se había iluminado por una explosión en la pantalla —La punta de mis dedos están frías. Aunque mis pies tampoco han conseguido calor.
Como solía hacer con Severus, le tomó las manos e igual a ese día en el expreso de Hogwarts, había cerrado sus ojos un momento y transmitido su calor, de su cálida magia para que James pudiera también calentar su cuerpo. La sensación de calidez era como la que le transmitía a Severus, aunque su amigo le soltaba de inmediato una vez se sentía cálido. James sin embargo, seguía con sus manos entre las de Lily, disfrutando de la sensación. Ella miró a James y mientras El se sonreía de forma sencilla y amigable. Un calor desde su pecho comenzó a crecer y expandirse por todo su cuerpo. Aun con las manos enlazadas le había sonreído y continuado mirando la película. Lily podía escuchar palabras de asombro salir de la boca de James y Sirius... Pero Sev...
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Había sido una grata experiencia. En su mundo, las cosas como películas no existían. Si querías ver actuaciones solo ibas al teatro. A base de magia hacían ver las cosas mas reales, pero en realidad no necesitabas grabar tales cosas. Además las imágenes se movían. Pensaba en lo increíble que sería tener una de esas pantallas en su casa y así sentarse a ver más películas.
Y si la compañía era Lily... Sería aun mejor.
—Lily ¿A que hora debes estar en casa?— Pero nada podía ser perfecto. Sobre todo si estaba Snivellus con ellos.
—Yo creo que en una hora más.— dijo mirando su reloj de pulsera. Sus manos eran tan suaves y rosadas.
—Podemos caminar un poco y tomar el bus de regreso entonces.— Otra vez la voz molesta de Snape le sacaba de sus pensamientos.
—Nunca he entendido a los muggles y su manía por caminar.— Sirius había empezado con una verborrea que a James le pareció interesante. De pronto tenía ganas de compartir sus pensamientos, a quien fuera. —Es decir, claro. Tenemos piernas y hay que usarlas pero el solo pensar en todos los muggles que día a día caminan y caminan para llegar a sus trabajos, al colegio y que lo hacen por placer algunos es...
—Suenas como uno de los esnob de la fiesta— Snape le había dicho mientras levantaba una ceja.
—¡no es cierto!— Dijo ofendido, pero evidentemente divertido.
—Si, lo es hermano. Suenas como un puto creído, sangre pura.— Se encontró apoyando las palabras de Snape y casi le da algo.
—Oye, que tu igual lo eres...— le reclamó Sirius.
—"Traidor a la sangre" de hecho... Según la LPS*** no soy un esnob.
—es igual...— había dicho Sirius restándole importancia.
—sigues siendo rico.— Esta vez Snape había comentando.
—asquerosamente rico.— Apoyando a Snape, Sirius le molestó.
Y James totalmente sorprendido por ese ataque. Levantó las manos como si no supiera que pasaba.
Por que, en que mundo, Sirius y Snape se unían para molestarlo a El?!
La risa de Lily fue suficiente para calmar sus ánimos. Ella parecía genuinamente divertida con lo que sea que haya sido ese momento. Después de terminada la película se habían soltado las manos, al menos por su parte hubiera seguido muy feliz con sus manos unidad. Pero no. Snape le había indicado algo y se había soltado mas que rápido. Odiaba tanto al tipo. Pero ver a Lily~ riendo ahora y feliz valía la pena.
...
Cuando Sirius había llegado a su hogar, solo unas horas después de bajar del tren. James no imaginaría la sarta de cosas que su amigo – hermano a estas alturas – llegaría a contarle. Claramente le había guardado secretos. Aunque no por mucho tiempo claro está.
Aún no le había dicho en que momento había llegado a un acuerdo con Snape, pero Sirius estaba actuando como su hado madrino y valla que le repateaba la idea de que debiera convivir mas con Snape.
"—Para llegar al corazón de la mujer, debes ganarte a los amigos... Y Evans sólo tiene a Severus—" Había recordado las palabras de aquella tarde.
Cuando escuchó a Sirius llamarle por su nombre, estuvo a punto de lanzarle un finite encantatem por si estaba hechizado pero se abstuvo sabiendo lo disperso que Sirius podía ser. Y Solo provocaría una discusión con su amigo.
El mismo no podía negar que probablemente a estas alturas. Lily sería su novia si El en vez de haberle hecho la vida imposible a Snape sólo lo hubiera ignorado. Pero la cuestión es que no hubiera sido James Potter si hubiera dejado pasar a la escoria de Snape. Aun así. Si era para estar con Lily haría el sacrificio. Después de todo, cuanto tiempo mas tendría que verle la cara a ese tipo? Una vez que se gradúen, partiría por caminos diferentes y El podría estar con ella.
Entonces recordaba que ambos – Lily y Snape – eran vecinos. Y bien su amistad podía continuar mas allá. Incluso si Snape se fuera al otro lado. El no olvidaba que las serpientes eran traidoras por naturaleza y que Snape traicionaría a Lily en algún momento. Solo debía estar ahí para consolarla y cuidarla como debió ser desde el primer día. Cuando la vio sonriendo emocionada al interior del tren.
Aun recuerda que había dado con la dirección de la casa de Lily y que después de pensarlo mucho le había enviado una lechuza, con el pretexto del cine.
Pero Lily de inmediato le había contestado que sólo iría para que se educara y no era una cita y menos iría sola. El había pensado en que si debía aguantar a Snape no lo haría solo.
Solo que no imaginaba a su amigo en tal secreteo con Snape.
¿Que había pasado en la dichosa fiesta?
…
Seguían hablando de las películas y muchas cosas de muggles que no entendía, en su mente las palabras de Snape en su odiosa voz nasal sobre Lily y como no la conocía. Extrañaba no sentir su mano entre la suya pero al menos habían pasado un buen rato.
—Ven, subamos.— Le dijo Lily mientras le tomaba del brazo, subió al vehículo. El reconocía el bus de las clases del colegio. Mas nunca pensó en subirse en alguno de esos transportes.
Lily estaba animada y era increíble cuanto sabía; no solo del mundo muggle, si no del mágico igual. Aunque le molestaba un poco que Snape estuviera en las mismas condiciones que Lily.
Al menos Sirius lograba sacar algunas reacciones del estoico de Severus y el podía continuar con su conversación con Lily.
Probablemente en su vida había escuchado a hablar tanto a Lily como ese día.
Cuando finalmente llegaron a la calle de ambos amigos. James miró a Sirius. El quería hacerlo, pero últimamente James iba a su propio ritmo... y no sabía cual era ese.
El lugar era tranquilo, rural. Aunque se veían varias casas todo parecía silencioso.
—¿Te dejo en casa Sev?
—No, te acompaño a la tuya. Estoy seguro que alguien desea saber como vives a que como vivo.
—A mi me interesa donde vives— James miró a Sirius "Que te pasa hombre?!" no sabía si lo hacía para molestarle o para molestarle.
—Te jodes— Y Snape siempre le sigue el juego.
—Uy... Esa boquita...
—Tu...! Ya me tienes hasta-!
—Llegamos— Lily miraba a ambos con una sonrisa. Seguía con su brazo alrededor del de James, de cuando le instó a subir al bus y luego cuando se bajaron en la parada. —Debo entrar ahora— Le dijo a James con una sonrisa. Me divertí bastante. James, Sirius; me alegra que les haya gustado la película.
—A la próxima hacemos algo que te guste a ti— Si, James se había dado cuenta que la película no había sido del total agrado de Lily.
—No creo que alguien lo soporte— dijo con una risita y mirando a Severus.
—¡Oye! Podemos ver cosas de chicas también—Sirius junto a Severus le decía a Lily, pero Snape la miraba con los ojos entre cerrados.
—No me refería a ustedes.
—Lily...
—Lo que mas me gusta es estar en casa de Sev. Me gusta cuando arreglamos juntos las paredes y decoramos su hogar. Pero dudo que a Severus le guste que vallan a su casa.
—Ni de broma.
—No me interesa ir a tu casa, Snivellus— esa palabra había salido de sus labios antes de darse cuenta que lo había hecho.
—James...
—El 15 de agosto. En la librería de callejon Diagomn. Con Lily vamos a comprar nuestros materiales escolares— Severus parecía ajeno al apodo, se descruzó lo brazos y pasó una mano por su grasoso cabello. —Ya nos llegaron los resultados de los TIMOS así que vamos a comprar lo que necesitamos.
—Me suena a cita.— dijo Sirius a modo de broma... "En serio, hermano, ya párale"
—No lo es.
—Para mi si. Una aburrida pero...— había comenzado a decir Sirius cuando Severus le detuvo.
—No vallas entonces.
—Ey! Aburrida pero conmigo será entretenido...¿No lo crees hermano?
—Si.— respondió el con entusiasmo. Incluso en esta salida se había entretenido, gracias a Sirius, Snape no le había molestado tanto como pudo imaginar.
—Buenas noches, Chicos— Dijo ella mientras abría la puerta de su casa.
—Buenas noches, Lily— dijeron los tres. Al unisono.
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—Aléjense— La varita había salido a relucir en cuanto los pasos de Lily se alejaron de la entrada. El se había alejado con rapidez.
—Tranquilo, no te haremos nada. Lo sabes— Sirius había levantado las manos.
—¿Lo sé?— Dijo El como si fuera una palabra extraña.
—Espera, Sev-
—QUE NO ME/LE LLAMES ASI, MALDICIÓN...!— había gritado junto con James cortando su nombre de la boca de Sirius. Miró con desagrado a Potter. No quería coincidir con El en cosa alguna —Bien, me largo— dijo mientras avanzaba con grandes pasos fuera del pórtico de la casa Evans.
No podía soportar estar mas tiempo con esos Leones. De momento se había librado de la conversación con Sirius. No que no quisiera respuestas, pero tampoco quería pasar tiempo con ese idiota y menos..
—Ey Severus!— Snape se detuvo en seco. Había llegado a la entrada de su casa. Sin estar seguro del porque, miró la fachada despintada y deteriorada de su casa, hundió un poco la cabeza entre los hombros como si le avergonzara que vieran donde vivía.
—mierda...
—¡Oye! En serio dices muchas palabrotas— había dicho el mas alto con una sonrisa cuando le alcanzó. Se sentía mas incómodo que antes.
—Que quieres.
—valla que caminas rápido... Si no fuera camino recto, me pierdo seguro.
—Tengo practica.— dijo mientras torcía la boca un poco. Años y años escapando de El y sus bromitas pesadas.
—Ah, si. Yo...— Pero no dijo mas. Solo se rascó la cabeza un poco.
—Ey estúpido, no me digas que tienes pulgas. guácala voy a tener que bañarme con lejía en cuanto entre a casa.
—¿Lejia?... ¿Y eso que es?
Iba a decirle una bordería, pero vio que Sirius parecía realmente desconocer aquel producto. Por supuesto en el mundo mágico habían hechizos para higienizar y demás. No necesitaban el cloro para desinfectar superficies y eso.
—Es un producto muggle para la desinfección— había respondido en cambio.
—¡Oh!— dijo comprendiendo luego de un momento su ceño se frunció —¡Oye! ¡Yo no tengo pulgas!
—Lo que sea— aguantó las ganas de reírse. Había encontrado una forma nueva para molestar a Sirius. —Me voy a casa.
—Espera— Sirius le tomó del brazo para que no entre en la casa. —Hablaba en serio con lo que debemos hablar. Ese día de la reunión desapareciste y no pude hablar contigo de...
—No hay de que hablar.— Claro que lo había, pero Severus no quería que Sirius le explicara algo.
—Si lo hay— Sirius cuando quería podría ser muy molesto – Bueno, siempre lo era -.
Claro, El tenía muchas dudas, pero no quería hacérselas a El aunque la mayor parte de las dudas fueran con respecto a como el pudo transformase.
—James quedó solo.— atinó a decir. Bueno, que el estúpido de Potter sirva para algo.
—El sabe que debe hacer.
Después de un rato sin que ninguno hablara y que Sirius pareciera no recordar que seguía tocándolo —¿Quieres hablarlo ahora?
—Pues sí.— Parecía mas animado —¿No te parece un buen momento?
—No, no me lo parece.— Aunque mas lo decía por quien se acercaba a ellos —Mira, allá viene Potter. Parece que no entendió el "plan".
—James ¿Creí que te irías a casa?— Sirius le había dicho en cuanto se volteó. Efectivamente Estaba ahí.
—Por supuesto que no. Que pasaba si este te hechizaba.
—Aunque sería lo mas placentero para mi, pues no, no lo haría.— Respondió mientras subía lo precarios peldaños, mañana tendría que arreglar eso.
—Tu casa es un asco.— Escuchó salir de la boca de Potter. Con ese tonito que tanto odiaba El. Creyéndose tan superior al resto.
—No me importa, es mi casa.— Miró a Black una vez había abierto la puerta —hablamos otro día. Adiós— dijo y cerró la puerta. Sin esperar levantó las protecciones. No le molestaba lo que el resto pensara de su casa, ya que por dentro se veía bien. Después de todo, Lily le estaba ayudando a que se sintiera como un verdadero hogar.
Aun así... Le molestaba que le dijeran eso. Que le recordaran lo pobre que era.
Como si no fuera suficiente el saber El, que además de pobre, era huérfano ahora.
Sabía que la conversación con Sirius era inminente y si el idiota estaba dispuesto a responderle sus dudas quería estar completamente preparado. Fue hasta su cocina y se preparó algo de té. Ya era tarde por lo que con rapidez se preparó unos emparedados y se fue a su dormitorio. Pasó a buscar el libro de "Teorías de transformación Transubstancial" que explicaba paso a paso cada hechizo, para qué y como actuaba en su cuerpo. La poción; el como y para que servía. Y del porque de cada ingrediente y elemento natural.
Una vez listo y en pijama, junto a su mesita de noche. Se dispuso a leer. A su lado habían otros libros, como; bestiario animal. Transmutación, humano-animal-humano y como descubrir a tu animal interior.
…
Al día siguiente, las alarmas mágicas sonaron, poco después alguien tocaba la puerta. No reaccionó al instante. Se había dormido hasta tarde por lo que no estaba completamente despierto. Sabía que no era Lily porque con ella no sonaban las alarmas. Probablemente si hubiera estado más despierto habría recordado quien era la visita. Pero no... Aún medio dormido se levantó. Y entre que se preparaba el café y se ponía su bata de levantar fue a la puerta.
Ahí estaba, cubierto de una luz dorada y viscosa. Sirius Black.
—¿Que haces aquí?
—Hombre, que asco... ¿Que rayos es esto?— Había olvidado la pequeña trampa exclusiva para Sirius que había puesto en su pórtico por si se atrevía a pisar su entrada. La había colocado anoche mientras ponía las protecciones. —Vine para que hablemos.
Sirius tomó su varita y como si nada la agitó mientras bebía de su café. Sin recitar hechizo o lo que fuera. Snape era diestro en eso de no usar la voz para producir magia. —¿Donde dejaste al otro idiota?—Aun gruñón como suele ser en las mañanas había preguntado por Potter para asegurarse de que no se le aparecería por ahí.
—yo que se, no vivo con El
—Ya...— No es que realmente le interesara, pero aun no despertaba, sí, todo era culpa del sueño que aun tenía. —Creía que ya te habías ido de tu casa.— No se había movido del marco de la puerta. Tenía su tazón de café en la mano y la varita en la otra Sirius seguía en los débiles peldaños... Se preguntó si aguantarían su peso o se romperían mientras estuviera ahí parado.
—No, quería esperar a mi Tio Alphard que anda de viaje. El puede ayudarme.
—Si, no me interesa— y le cerró la puerta nuevamente. Iba a levantar las protecciones cuando escuchó como tocaban la puerta con insistencia. —no te quiero ver Black, entiende.— Había dicho junto a la puerta.
—¡Oye! He tratado de ser amigable contigo y no te he hechizado por haber descubierto mi secreto...
—¿Que secreto?
—No te hagas— Severus le abrió la puerta. Pero no le dejó entrar —¿Que? ¿No me invitas a pasar?
—Pues no. mira Sirius, no estoy de ánimos ¿Puedes venir otro día?
—No...— levantó su mano derecha, tenía en ellas algunas cajitas empequeñecidas —Ofrenda de paz.
—¿No está hechizado?
—solo para que sean pequeños.
—Maldición.— Murmuró mientras lo dejaba pasar. —Espérame en ese lugar— dijo señalando el saloncito. Pero mientras se iba a la cocina escuchaba como Sirius movía cosas. De seguro fisgoneando. No podía creer lo mal que su día empezaba... y desde tan temprano. A veces se preguntaba que hubiera sido si no le pidieses las disculpas a Lily? Seguramente estaría solo... Pero sin la presencia de ese roñoso cotilleando en su living.
Miró su vieja bata y como su ropa de dormir era vieja y mucho mas grande que El. De inmediato se cambió a algo mas cómodo y regresó con Sirius.
—¿Quieres algo de beber?
—Lo que sea, está bien.— Sev miró su café. Se preguntó si Sirius abría tomado café en su vida. Se encogió de hombros y fue a la cocina a preparar un poco mas.
—¿Que es esto que huele tan raro?— Le preguntó una vez le entregó el tazón con el liquido oscuro.
—Café.—
El otro bebió un poco. De inmediato hizo una mueca. —tu bebes lo mismo, como es que no lo encuentras amargo?
—Costumbre.
—Me gusta tu casa, hablo en serio. Se nota que la estas remodelando. Pero me gusta como va.
—Casi todo es obra de Lil, hay muchas cosas a lo muggle que hemos hecho. Así que tiene su toque por todos lados— dijo y sonrió un poco.
—Si, bueno. Si recuerdas que la tregua es para que Lily y James...
—Aunque no lo creas, valoro mas su amistad. No voy a dejar que Potter me la robe por completo. Pero quiero conservar los mejores recuerdos que tengo con ella. Y esta casa es uno de esos recuerdos.
—Severus.— se tensó, no le gustaba como su nombre salía de la boca de Sirius, - sonaba indecente -. —¿Te molesta que te llame por tu nombre?
—si.
—te aguantas.— Le dijo con una risita mientras tomaba mas del café. —A mi me gusta que me llames por mi nombre.
—solo fue un equívoco, no sucederá otra vez.
Después de eso ambos quedaron en completo silencio. Solo se escuchaba el sonido de los sorbos del café que bebían. La ofrenda – galletas y pastelitos – había sido devuelto a su tamaño real y eran devorados por ambos.
—Si bueno. A lo que venia ¿Me espiaste esa noche, verdad?
—Puede ser... ¿Que se supone que vi?
—no se ¿Que se supone que viste?
—Dime tu ¿Que crees que pude haber visto?
—No, tu dime que crees que yo creo que crees que viste esa noche...— parpadeó un par de veces, tal vez procesando lo que había dicho —¿Que?
Una pequeña sonrisa se escondió tras el tazón de café. Incluso si lo intentaba, Sirius le hacía reír. Se terminó el contenido de su taza y miró un momento mas como Sirius se metía de una vez uno de los pasteles con nata encima.
…::...
..::..
.::.
Continuará...
(*) Tengo en la cabeza, esta idea de que Lucius de joven, era de esas personas que parecen serias y distantes pero que cuando entran en confianza suelen ser divertidas – o locas o estrafalarias -, pero siguen conservando sus rostros impávidos mientras te hablan estupideces. Solo que con el tiempo – y Voldy al acecho y la guerra – y en este caso, la famosa "poción" que piensa hacer, se irá volviendo mas amargado.. o Apático, como en los libros – ah~ pero eso no va a durar mucho tampoco.
(**) Damocles es quien se supone creó la matalobos a finales de los años 70. Recordemos que la poción matalobos es como un analgésico a los dolores y la agresividad de los hombres lobos en la luna llena.
(***) LPS Lista Pura Sangres. En español. En la wiki de Harry Potter hay una dichosa lista. Los Potter aparecieron hasta hace como medio siglo atrás, después eran considerados – igual que los Weasley – como traidores a la sangre, por juntarse con mestizos y ser "amigos" de los muggles.
